Capítulo XXXVII: Una y otra vez…
Abel lo sostuvo por los hombros, para evitar que cayera al parar en seco por ver de nuevo al antiguo guardián de Harry. ¿No era que ni siquiera el moreno lo podía ver? El no pertenecía a esa realidad, y sabía que la vinculación era su hermano y el salvoconducto que había dado como permiso Draco.
— Me sorprende que haya ganado su parte angelical —Dijo cáustico el vampiro.
— ¿A mí me sorprende más el que tuviera tanto apoyo¿Qué pensaban¿Matar a Leniency, si Harry moría?
— No es tan tonto como pensaba —Respondió volteándose a verlo directamente. Los otros dos andaban con la boca abierta. Draco no entendía muy bien la situación, solamente no soltaba por ninguna circunstancia la túnica en donde estaba envuelta en Diamanlatle—. ¿Tienes algo que reclamar ángel? Todo esto empezó por ti —Celebriän sostuvo a Harry con una mano y tronó los dedos de su mano derecho. La piedra estalló en mil pedazos desapareciendo en el propio estallido.
— Ni me digno a hablar con alguien como tú.
— Yo sólo quiero ver en el estado que despierta Harry. A veces ustedes los seres de luz, pueden ser tan jodidamente estúpidos…. ¿Cuántas veces piensas caer en el mismo error? —Le preguntó interceptándoos sus miradas. El hijo de dios hizo oídos sordos y pasó de largo hasta la recámara del ojiverde—. Me amarga el hecho que no sepa reconocer entre sus aliados y sus enemigos. En potencia; Harry es su peor enemigo.
— Bájale ya Caín. Eso será calentarle más la cabeza —El vampiro miró a su hermano.
— El cree que Destiny y su corte no sabe lo que hacen. Pero, haber obligado a Harry a elegir tan rápido un camino, es algo que sé, que a la larga le puede pesar.
— Pero, él estaba predestinado a convertirse en su sucesor.
— Sí; tal vez, pero, Destiny sólo lanza las variables disponibles en el 'sistema', y únicamente puedes elegir una, esa única desencadena por tu propia mano las acciones sucedáneas. Mucha gente lo llama 'consecuencias'.
— Bien, hasta aquí llega el tema, yo sólo tengo un ligerísimo problema… Harry no murió, gracias a Dios. Pero, yo perdí total conexión con él. Probablemente para evitar volverse loco su mente lo haya olvidado todo.
— Otra más que lo subestima. ¿Podrían tener algo más de confianza en el niño? Hasta ahora a demostrado tener más cerebro y sentido común que todo el Bene ha Elohim. Y con esto me refiero a toda su corte de incompetentes.
— Y veo que la antipatía es grande —Expresó el rey de la Tierra.
— Yo sólo estoy ayudando al lado en que la supervivencia será más tolerable para todos. Además, se la debo al niño. Soy un demonio después de todo.
— No lo tiene que jurar —Comentó distraído el elfo.
— ¿Y si realmente Potter olvidó todo?
— Uno nunca olvida nada… solamente lo almacena, y la mayoría de la información se vuelve inútil. Entonces, el cerebro las relega en importancia. Un shock cualquiera con relación a lo sucedido le devolvería los recuerdos perdidos.
— Harry acaba de despertar —Dijeron, Abel y Lórien al mismo tiempo, casi sin pensarlo.
— Pronto sabremos que tan profundo está el hoyo.
— ¿Podrías dejar de ser tan pesimista o cuando menos no evidenciarlo de tu boca para afuera?
— La verdad duele, yo no tengo la culpa de eso.
1
Abrió los ojos agarrando una gran bocanada de aire, se sentó en la cama temblando, no sabía donde estaba o a dónde había parado. Se detuvo por unos momentos tratando de controlarse, miró a todos lados y todo se fue haciendo más claro. Reguló su respiración, y se quedó quieto.
Celebriän estaba de manera traslúcida a un lado, no tenía pensado intervenir más de allí, quería ver cada uno, y detalladamente; los movimientos del ojiverde…
El tredécimo arcángel, se llevó las dos manos a sus labios para cubrirlos, de sus ojos comenzaron a saltar lágrimas, aplacado por las manos se escuchaban ligeros gimoteos que pugnaban por salir pero eran vedados. Trató de calmarse, volvió a cerrar los ojos con gran dolor en su rostro. Con ligeros temblores aún se incorporó, levantó la cara para airear las lágrimas.
— Yo… con razón me costó tanto —Murmuró tan bajo que lo que Celebriän escuchó fueron sílabas aleatorias de la oración. Se miró sus muñecas y recayó en que estaba totalmente desnudo, en ellas estaban sus heridas, pero parecían… frescas… era inexplicable, pasó una mano por una de ellas, y sintió un escalofrío. Recordaba lo que necesitaba recordar, del resto era una nebulosa que rodeaba su cabeza al azar.
Como impulsado por un tornillo saltó de la cama con algo de dificultad y abrió la puerta de su recámara, allí estaban todos.
— ¡Harry! —Le saludó su hermano y se acercó a abrazarlo—. Por los Valars, Harry, no me vuelvas a hacer esto. Fue horrible perder la conexión que se formó cuando te convertiste en mi hermano. El ojiverde le devolvió el abrazo sin fuerzas, no sabía que era lo que le impulsaba a mantenerse en pie. Lórien lo separó por un momento—. ¿Sosegó algo el dolor de tu alma las respuestas que buscabas?
— Digamos que aumentó un poco más mis problemas —Le dijo bajito tratando de bromear con una sonrisa triste.
— Me lo supuse. ¿Vas a hablar?
— No puedo.
— ¿Cómo que no?
— Aunque lo intentara las palabras no me salen.
— Obviamente, explicar Pandemonium es imposible, ese lugar ni siquiera existe realmente. ¿Eres feliz, Harry? Porque si es así, por la precaria paz universal, deja de poner tu vida en peligro.
— No soy feliz, pero, por decisión unánime dejaré de poner mi vida en peligro.
— Lo dudo —Replicó de nuevo el vampiro.
— Ok, no lo prometo. Sólo quiero aire ¿Vale? Aunque no sé si en mi estado actual lo necesite.
— Primero deberías ponerte algo encima Harr.
— Sí, creo que eso haré, no estoy disponible, ni siquiera para ti Celebriän, estés donde estés en estos momentos.
2
Caminaba hacia un lugar en específico. Quería estar sólo, y sabía que nadie se acercaría a ese lugar al menos que fuera necesario, miró hacía los lados, y los millones de cuadros lo seguían con la mirada. No supo porque pero, sonrió ocultándola con la manga de la camisa como siempre hacía. ¿No se suponía que todos los arcángeles tenían un propósito¿Cuál era el suyo? Cuando eso surcó por su cabeza, se detuvo… miró hacía el piso y se llevó una mano a su antebrazo y subió un poco el pie. Se acurrucó un poco un poco en si mismo.
— Tu pregunta ha sido confirmada por mí, Hijo del Viento —Eso fue lo que había dicho Pandemonium. Se recostó de la ventana tomando un profundo hálito, a propósito de todo ¿Cuál había sido exactamente su pregunta? No recordaba ni siquiera haberla formulado, sólo una fuerte sensación en su mente que le decía, Eres tú.
Había estado fuera sólo unas pocas horas, pero le parecieron, como si millones de años hubieran transcurrido a través de él… era una extraña anomalía. ¿El tiempo transcurría de alguna manera ininteligible? A Él le habían parecido cortos instantes, en su tiempo habían transcurrido algunas horas, pero… en su alma, habían transcurrido miles de millones de años. ¿Sería a consecuencia de la liberación de su último estado? No se había clarificado nada, es más; ahora se sentía más confundido. Sonrió irónicamente, podía ahora entender perfectamente como se sentía Uriel, todo el conocimiento, esparcido en lo absoluto, caóticamente.
Si la pregunta había resultado ser correcta, entonces, todo el tablero de juego se complicaba aún más, y no precisamente por su culpa. Miró de nuevo hacia varios lados más por un simple reflejo que por una razón en específico. Con los brazos cruzados sobre su pecho siguió hacia su destino.
Con sus poderes hizo bajar la escalinata. Entró en aquel salón, que por años había tratado de huir. Luego de haber aprendido correctamente adivinación le ayudaría a aclarar su mente. Se sentó en una de las sillas que utilizaban para ver clases, volvió a respirar profundamente, esos olores siempre lograrían marearlo y colocarlo en un estado soporífico a la vez. El fuego, la chimenea estaba encendida como siempre…, era extraño, desde que le dijeron que iba a poder controlar un elemento pensó que sería ese… el fuego. Aunque, ahora que lo veía desde una focalización centrada, era tan o más volátil que el viento. Tan invisible, y a la vez tan… imprescindible. Todo el mundo se empecinaba con él.
Bufó molesto, más se exaltó cuando escuchó una conversación. ¿Quién podría estar ahí un sábado, a esa hora? Con sigilo se levantó y abrió la puerta que estaba dispuesta tras, donde siempre acostumbraba sentarse la loca de Trelawney. Se quedó estático ahí al ver a la mencionada hablarle a un espejo.
— ¿Profesora Melina? —Preguntó tartamudeando un poco.
— Siempre tan exacta, Maestra.
— No exageres Sbyll.
— Tiempo sin verte Harry. Pasa, te estaba esperando.
— ¿Esperándome¿A mí?
— ¿Hay otra persona a la que me pudiese haber referido? —Preguntó expandiendo los brazos como señalando todo.
— No. Lo siento… ¿Profesora Trelawney¿Usted¿Es parte de la guardia?
— Oh no querido, soy una copia genética de la Maestra.
— Amm, pero… eh, digo, yo…
— Lamento haberte in-concordado la vida, no era mi intención a cada momento estar prediciendo tu muerte.
— ¿Realmente… usted… umm¿Sabe algo de adivinación?
— Jeje —Risita tonta por parte de Sbyll—. No, he ido aprendido la teoría con los años.
— La adivinación está vedada para los humanos —Retomó Melina con su voz cargada de sabiduría.
— Sólo llegué aquí unos años antes de su nacimiento su alteza, para anunciar una falsa profecía y poder despistar un poco a los que venían tras su cabeza.
— Oh por favor, nada de alteza, aún tengo diecisiete…
— Escúchame Harry. Llegaste a Pandemonium, gracias a Dios.
— ¿Es usted entonces…?
— Sí, soy yo. Yo soy Cassandra Trelawney. Ya que sabes todo, puedo actuar…
— ¿Por qué me dejó ver esos fragmentos?
— Me los arrancaste de la cabeza, eres muy poderoso, y te debo una disculpa por haberte tratado como lo hice, pero, sólo tres personas saben mi naturaleza. Destiny, Sbyll, y ahora lo sabes tú, mi pequeño arcángel. No puedo exponerme a tanto, mi existencia es peligrosa.
— ¿Sabía que Celebriän me iba a obligar?
— Vas a tener que perdonarlo algún día. No te lo reprocho. Tú habías puesto mucha confianza en él y te pagó traicionándote. Más debes tener presente aunque a tu edad es imposible entender que Él también está desesperado por falta de respuestas y Miguel no es una ayuda que digamos.
— Esas palabras no me ayudan en nada.
— Lo sé.
— ¿El hecho que haya decido venir a este lugar fue el destino?
— Por supuesto que no ¿Cómo se te ocurre que la vida va a ser manejado con algo tan simplón como el Destino? Eso lo expliqué en clases —Expresó con dureza.
— Sí señora, lo sé… esas fueron las primeras clases…
— No nos desviemos. Vengo a esclarecer un poco tu nebulosa. Escucha Harry, esa pregunta, es la correcta. Pero, no puedes morir ¿Entiendes? Tú, tú eres el réferi, por eso todos quieren comprarte, como saben que no pueden, entonces hay que obligar a la energía a decidir un lado. Estás bajo la protección de Leniency, la más preciada virtud del Astral Line. Puedes confiar en él ciegamente, no traicionará tu confianza. Solamente debes no traicionar la suya.
— Los rayos morados… —Murmuró pensativo.
— Sí, fue él quien te protegió. Harry, aunque creas lo contrarío, está de tu lado.
— ¿Fue él quién me ayudó a entrar?
— Que poca fe tienes en ti. Él sólo te sacó de allí antes que cayeras en la locura. Bueno, debo partir antes que Amago destruya todo en uno de sus sofocones —Expresó en un suspiró que le hizo sonreír por segunda vez en el día—. No está demás decirlo. Si necesitas algo puedes contactar a través de Sbyll, por suerte te conseguiste buenas personas en quienes confiar. Jamás preví eso. Fuiste un chico muy solitario, excelente en todo, pero solitario. El sino jamás será controlado del todo… siempre hay una variable que cambia de improviso, por eso me gusta tanto vivir —Cuando iba a desaparecer.
— ¡Profesora!
— ¿Dime?
— Sé que no puede revelar nada del futuro, pero ¿Puedo hacerle una pregunta¡No afectará nada¡Lo juro!
— Recibirás una buena noticia muy pronto.
— ¿En serio?
— Tienes potencial, puedes sentirlo con facilidad. Vuelve arreglar las cosas con Celebriän, eso lubricará un poco el plano y todos se sentirán un poco más calmados ¿Me harás ese ínfimo favor¿Tratarás cuando menos de hablar con él? Pregunta Harry, pregunta… no tengas miedo de conocerlo. Si hacemos una balanza, te lleva unos cuatro años… no más, cuando temples las cosas por tu propia mano, verás más que a un padre, a un hermano. Y recuerda esto mi precioso arcángel…, aún yo, que estoy maldita a saber todo. No es realmente ciencia cierta lo que va a suceder. ¿Sí?
— Lo intentaré profesora.
— Eres Brigadier mi niño, puedes llamarme Melina.
— Gracias.
— Adiós.
— ¿Desea algo más, su alteza? —Preguntó Sbyll solícita, cuando la mujer desapareció del espejo.
— No gracias… es bueno saber que no está loca.
— Necesitaba que creyeran eso. Nada mejor que la duda para despistar ¿Cierto?
— Cierto. Ahora, quisiera charlar, me entró curiosidad, pero, creo que tengo un asunto que arreglar.
— Ve. Su majestad Celebriän merece una oportunidad ¿No lo crees así?
— Creo que todos merecemos una segunda oportunidad. El problema es que el ya va por la millonésima…
— Alguno bueno es capaz de salir de lo malo.
— Eso espero profesora —Ésta cerró los ojos y se curvó levemente para dejarlo ir. Le devolvió la reverencia.
3
Chocó con alguien. Estaba de muy buen humor y sinceramente, no encontraba la razón de tal estado anímico. Comenzaba a creer que se estaba volviendo loco. Sonrió ante el último pensamiento sin tan siquiera dignarse a reparar contra quien había chocado.
— Bien, oficialmente te daré por loco —El dictaminado volteó y miró a Gabriel con una ceja enervada.
— Me han matado por enésima vez. Me encanta tener nuevas oportunidades para recomenzarlo todo.
— ¿Sarcasmo?
— Como quieras. Por lo que veo aún no te enteras y no seré yo quien vaya con el chisme. ¿Has visto a Celebriän?
— ¿Qué pregunta estúpida es esa?
— Ok. Ya vuelo de tu vista. Literalmente, claro.
— ¿Seguro que no pasó nada?
— ¿Te parece que me sucede algo?
— Por algo te estoy preguntando, Joder…
— No, no me pasa nada. Sólo que me dijeron que iba a recibir una buena noticia que en el fondo yo sé cual es —Alzó los brazos y emprendió su camino—. Supongo que eso me puso de buen humor.
— Aquí estás ¿Vas a seguir huyendo? —Gabriel botó en su puesto.
— ¿Miguel?
— No Gabriel… Caperucita Roja.
— Andas de azul —Colleja por parte del arcángel primigenio—. ¿Me buscabas para lago en especial, miguelito?
— Sí.
— ¿Ajá?
— Joder, no puedo creer que aún estés molesto conmigo. ¡No tengo la culpa que Él aparezca¡Ni que fuera adivino!
— No hurgues la herida.
— ¿Qué hacías? —Cambio radical de conversación.
— Hablaba con Harry.
— Escuché a Lórien decirle a Si… Siri…
— Sirius.
— A Sirius que no estaba disponible.
— Lo acabo de ver con una sonrisa de oreja a oreja.
— ¿Harry¿Ese que tú y yo conocemos?
— Sí.
4
— Aunque no quieras, tenemos que hablar —Dijo Celebriän sentándose al frente del moreno, el cual estaba mal sentado en la mesa entretenido arreglando algo.
— Ajá —Contestó ignorándolo. Se mordió la lengua como si esto le fuera a dar precisión en lo que estaba haciendo.
— Harry —Éste siguió en el mismo plan.
— Soy muy bueno en esto, me sorprendo a mi mismo… Mi querido Dragón, ni en mi pelo, ni en mi cama hasta que te bañes y hablo en serio… —El dragón plateado que tenía malvados planes, como por ejemplo ensuciar a su amo; se fueron por el retrete al verse descubierto, así que se fue a cumplir la orden comandada.
— ¿Esto es apropósito?
— ¡Sí! —Exclamó sobresaltando a Celebriän—. Genial. ¡Acabé! No sabía que la pega mágica hiciera sendos milagros.
— ¡Harry James Potter! —Preguntó la fuera de si.
— ¿Mande? —Preguntó mirándole a los ojos.
— Llevo llamándote desde hace veinte minutos.
— No llevas ahí sentado, ni cinco… ya sabes lo que se siente ser ignorado. Largo Celebriän, has jugado conmigo como te dio la gana. Dame un plazo de dos mil años, luego volvemos a hablar. En todo lo figurativo que puedo hablar.
— ¿Me vas a dejar a hablar¿Qué no puedes prestarme atención nunca?
— Como te podrás haber dado cuenta, tienes más atención de la que mereces. ¿Tienes algo importante que decir? —Recordó lo que le había dicho melina. Joder, se lo había prometido pero era tan difícil.
— Te vas a molestar más, pero, pudiste haber perdido la vida.
— Ajá…. —Dijo ignorándole de nuevo. Y agarró lo que anteriormente estaba arreglando, detallándolo—. Celebriän, llevas ahí como un estúpido pudiendo haber hablado… hoy no tengo nada que hacer, pero, no quiero malgastar mi tiempo contigo ¿Qué no entiendes? Aún soy humano, digan lo que digan —Giró la cosa que había estado arreglando—. Páseme lo que me pase. Todavía siento, escucho, duele… —Lo miró—. De todos los que han podido hacer daño, tú resultaste ser el peor de todas las opciones… ¿Ahora que quieres de mí? Creo que ya no te puedo dar nada y no puedes quitarme más de mí.
— Jamás pensé que tus palabras pudieran herirme de tal manera.
— ¿Qué puedo hacer yo? No siento ni lástima, ni compasión por ti. Si me disculpas, creo que iré a guardar esto. No creo que tengas algo mejor que decir más que argumentos vacíos —Se detuvo en la puerta, y viendo el pequeño ángel que tenía en la mano, que por cierto, parecía tener un cierto aire a Celebriän—. Lo peor de todo es que estás perdonado. Aún soy demasiado estúpido y nunca aprendí a guardar rencor en mi corazón, siempre pensaba que eso te hacía llevar mejor las cosas…, por lo que veo, menos duele el odio que el amor —Agarró la manilla más no pudo entrar ya que, el hijo de Dios lo tenía abrazado. Suspiró otra vez¿Tan sencillo era perdonar?
— Me siento… perdido —Susurró quedamente.
— Todos lo estamos, pero tratamos que no nos gane —Le agarró la cara y le aplastó los cachetes—. No me agarres como muleta, yo mismo estoy a punto de caerme… especialmente no me vengas a preguntar de sopetón acerca de Pandemonium, ok, dicho todo esto, los planos quedan en paz —Se detuvo un momento y miró hacia atrás—. ¡Oh! Creo que ha llegado mi buena noticia —Luego de haberse subido al alfeizar de la ventana, le hizo un saludo militar a Celebriän y le guiñó un ojo—. Ahí nos vemos luego.
5
Vio a Sirius salir todo mojado del lago despotricando, eso lo hizo sacar la cuarta sonrisa del día. Definitivamente, ni luego de muerto iba a dejar de ser un perro. Remus se secaba tranquilamente su cabello, luego de haber con un simple conjuro arreglado su ropa.
— ¡Harry!
— ¡Celestine! —Éste se lanzó al agua mojando a Sirius (otra vez) en el proceso.
— ¡Mi pequeño niño¿Mejor?
— Peor.
— Vas mejorando…
— Lo siento Sirius —Padfoot masculló algo que de verdad parecía el idioma oscuro.
— Hola Harry —Dijo otra voz conocida saliendo del agua.
— ¡Woo! Estas son mejores noticias de la que esperaba ¿Cómo estás? —Entre los dos luego de abrazarse apareció Amilessë, y le lamió la cara.
— ¿Aún tú por aquí?
— Dudo que algún día me deje. Está hecho todo un pesado. ¿Verdad, miserable? —Le fue a tocar pero este abrió y cerró la boca haciendo sonar los dientes de forma cómica, en una silenciosa advertencia que podía quedar despuntado—. ¿Necesitas ayuda?
— Mientras consigamos nuestra forma humana, sí, un traductor, aún los ángeles son algo brutos, para nuestro lenguaje.
— A mí tampoco me gusta gritar así.
— Deja nuestro lenguaje en paz, Harry.
— Ya, no te sofoques Delei…
— ¡Hey!
— Vale, vale —Dijo calmándole con las manos mientras sonreía nerviosamente. En ese momento llegaron Severus Snape, Draco Malfoy, y Albus Dumbledore.
— Su Alteza Draco.
— ¿Usted es? —Preguntó al no entender ni media palabra. Sólo su nombre.
— Ella es Celestine, la reina de las Sirena —Expresó con dificultad tratando de sostener a Delei la cual quería desollar vivo o muerto al rey de la tierra—. Te… tengo. Delei, quieta… Dumbledore entiende Pirineo, que él haga de traductor.
— ¿En serio?
— En serio.
— Director Albus Dumbledore —Dijo la mujer acercándose a la orilla.
— Mi preciosa Dama.
— Celestine, por favor. ¿Podríamos hablar en un lugar en privado —Se acercó más—, Sin menores de edad; por más reyes, príncipes o arcángeles que sean? —El director asintió. En ese momento aparecieron Miguel, Zadquiel y Gabriel. Como los otros dos estaban demasiado tenso como para prestarle atención al a situación.
— Celestine.
— ¿Tienes la poción? Estamos en el otro mundo, ahora sí somos totalmente incompatibles —El arcángel primigenio puso su mejor sonrisa la cual se entremezclaba torpemente con su mejor rictus de inentendimiento.
— Amm, Harry…
— ¿Dime? —Dijo cortando bruscamente la conversación con la Ninfa.
— ¿Traducción?
— ¿A qué? Eres mejor que yo en los idiomas.
— Harry, la poción ¡La poción! Eres pésimo traductor de todas formas…
— ¡Oye! —Se enfuruñó—. Dice que: "Harry, la poción ¡La poción! Eres pésimo traductor de todas formas". No soy pésimo traductor, sólo que translitero algunas palabras.
— ¿La poción¿Qué poción¡Ah¡Gabriel, Zadquiel! Por amor a Dios ¡Ya basta! Denme dos horas de tregua —Estos detuvieron su pelea un momento—. Dos horas, vale. Sólo dos horas, mientras consigo hacer que Celestine hable nuestro idioma y no tener a un Transliterador de palabras —Harry lo mojó. Éste agarró aire y tembló a causa de un escalofrío. Gabriel carraspeó para aguantar la risa. Zadquiel suspiró sin poder aguantar las malcriadeces del Híbrido que no bastando con eso, ahora era 'familia', o lo que sea que eso significara.
— ¿Está fría? —Preguntó con ironía con una mano en su espalda—. ¿Se vienen? —Dijo a Draco y a Delei—. De todas maneras es en una reunión en la que estamos marginados. Hagamos algo productivos con nuestras vidas.
— ¿Seamos gente de nuestra edad?
— Yo preferiría ser llamada persona, gracias.
— Pensé que eras Ninfa.
— ¡Lórien! —Gritó el moreno cuando encontraron a su hermano.
— ¿Delei?
— Buenas tardes príncipe. No espera. Ya eres Rey ¿No?
— Como sea, llámame Lórien. ¿Contra quien vamos a conspirar ahora?
— Contra nadie, simplemente vamos a hablar un poco de nuestras vidas adolescentes las cuales no tenemos…
— Ah, genial ¿Por qué ella está aquí? No te lo tomes a mal, tengo curiosidad.
— Celestine vino, lo más seguro, es que sea para decidir una parte fundamental del futuro, aunque con lo tenso que están las relaciones entre Zadquiel, Miguel, y Gabriel, dudo que lleguen a algo, especialmente ahora que Rafael se colocó en estado "No estoy encontrable, gracias; la gerencia".
— ¿Y Azarel?
— Umm¿Entretenido con Sirius? No creo sinceramente que le esté parando a esas cosas.
— Que no te oiga.
— ¿Qué te puedo decir? —Preguntó mirándolo con cara soñadora. Luego volteó y se llevó las manos a la cabeza y se detuvo allí cambiando su rictus por uno de seriedad. Todos se reunían. Hasta Azarel. Lo más seguro es que Celestine haya descubierto quien era el heredero de Satanás—. Esta reunión es por nosotros. He allí la razón por la que no nos dejan estar presente —Dictaminó Harry. Sus ojos se encontraron con los de Celebriän, le sostuvo la mirada hasta que hubo desaparecido tras la puerta que dama a la sala de los menesteres.
— ¿Ahora que vas a hacer, oír? —Preguntó Draco un poco harto.
— ¿Oír? No. Primero, porque es imposible aún con las orejas extensibles de los gemelos. Segundo, las respuestas que ellos van a buscar, de una manera u otra, yo ya las tengo.
6
— Estamos aquí reunidos y para hacer lo más corta la sesión, porque, alguien ha descubierto quién es el Heredero de Satanás.
— ¿Qué? —Celebriän se escondió más en su asiento, había decido no delatar a Harry, especialmente porque no sabía la verdadera respuesta, o la real razón de su incursión a Pandemonium. Aunque sentía que en cualquier momento Miguel iba a mirarlo directamente y le iba a sonsacar la información al mismo estilo que cuando era un adolescente peor que Harry… era mejor no recordar esa etapa. Se llevó una mano en la cabeza. Con que moral le hablaba a ¿Su hijo¿Hermano¿Su subordinado? Lo que fuese que fuera en estos momentos, si él mismo había sido el doble de peor y más sangre chinche. Suspiró. Cuando escuchó su nombre, botó en su mismo puesto. Subió la vista.
— ¿Ah¿Perdón?
— Celebriän, estás en las nubes, te necesito aquí en la tierra.
— Am, sí, Miguel. ¿Me repites la pregunta?
— No te hice ninguna, estás distraído no me prestas atención.
— Ah, lo siento —Dijo tratando de enfocarse, fallando miserablemente en lograrlo. Si Harry resultaba ser realmente su Heredero. Eso significaba que era el réferi de la guerra, no podía morir, pero, era en potencia el enemigo más peligroso.
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— Harry, sé que te vas a volver a molestar contigo. Pero, necesito saber… no he podido concentrarme en nada…
— ¿Perdón? —Preguntó sin entender colocándose la camisa luego de haberse aseado, por haber estado haciendo una pseudo piscinada.
— ¿Tú eres el Réferi de esta guerra cierto? Tú eres el que decidirá el futuro del mundo. El enemigo en potencia de los bandos. La fuerza enviada por el mismo Astral Line. El Espíritu Santo.
— Ahm… —Éste se quedó un momento en shock—. ¿Ah? —Este lo miró con cara de circunstancia.
— No, no soy el Espíritu Santo, y aún estoy tratando de digerir el hecho que Satanás me esté cazando por ese simple hecho. Te dije que no me preguntara sobre Pandemonium.
— Te dije que te ibas a molestar.
— Joder… ok, no importa ¿Por qué¿Luego de todo me vienes a matar o algo así?
— ¡Por el amor de Dios¡Qué estupideces dices¿Qué clase de ser me crees?
— Te tengo en categoría "Uno de los más despreciables"
— Harry. Yo sería incapaz de ponerte una mano encima para dañarte ¿Vale? —Lo agarró por los hombros y lo miró fijamente—. ¿Quedó claro eso? Ahora el problema son los demás. No Miguel, ni Gabriel, ni Celestine, ni los etc que tu también sabes cuales son. Me preocupan los demás y Zadquiel.
— Desde que me puse del lado de Gabriel en la pelea eterna, no me tiene en mucha estima —Tiró la vista a la ventana y luego volvió hacia su eterno guardián—. ¿Debo decirle algo a Abel?
— Leniency te protegerá, pero que esté al pendiente también. ¿Estamos? No hagas nada que le de pie para que te puedan meter en aprietos de los cuales me costará sacarte…
— ¿Qué puedo hacer¿Me van a acusar de asesinato luego de todo lo que he hecho?
— Yo no conozco muy bien el modus operandi de Él, así que es mejor con cuidado. Y, duerme un poco, tienes mala cara…
— ¿A dónde vas?
— A hablar con Eriel.
— Eh.
— Tranquilo, si pasa algo, creo que puedo solucionar lo del collar.
— Está activo, no te preocupes…
— Vale. Descansa. Ya es bastante tarde. ¿Delei está bien?
— Sólo lloró un poco cuando salió el tema de la princesa, pero sí…
— Ok. Nos vemos mañana —Le dio un beso en la frente—. Me da gusto estar otra vez bien contigo.
— Sí, creo que lo mismo por acá… —Luego de estas palabras, el Ángel desapareció dejando a Harry en la total oscuridad, tanto literal como figurativamente hablando. ¿Ahora lo acusarían¿A eso se refería Misery cuando dijo todo aquello? Sin embargo, mientras más pensaba, más el sueño iba ganándole. Sin muchas más ganas de nada, dejó a Morfeo arrastrarle por sus espectaculares e insondables pasajes.
TBC
ñ.ñ Que mierda de capítulo. No está beteado, ni siquiera está releído, pero, es eso o se esperando otros años más hasta que pueda volver… La universidad ¿ok? Échenle toda la culpa a ella ¿Vale¿Estamos claro? Siempre y cuando ella no se lleve mi integridad física, mi sueño, mi inspiración, mi vid; podré actualizar, entre tanto, esto va a estar así, de vez en cuando y de cuando en vez.
Besos, y gracias a todos los que comentan pero tengo más cosas que hacer XD, así que hasta el próximo capítulo (que espero diga más que éste)…Mis disculpas y agradecimientos ¡Bye! Nos vemos.
Atte. Liuny Rioky.
