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IV.
.- Deseo Furtivo -.
Aioria x Shaka
Drabble — 400 palabras
Advertencia: Lime
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Espío y sonrío cuando te desprendes de tu ropa entrando a la bañera… sueltas un gemido por el agua cálida. Aferro entre mis dedos la puerta entreabierta, devorando lasciva e impúdicamente cada pliegue de tu cuerpo, cada hendidura de tus músculos, cada movimiento de tus manos… manos… aún las siento recorriendo el largo de mi espalda.
Manos.
Bajan lentamente dentro del agua… tu rostro se enrojece ligeramente mientras jadeas con suavidad… el movimiento se evidencia en la parte superior de tu brazo, arriba, abajo, mis mejillas se tornan fuego al entender que estás haciendo… tu otra mano aferra el borde de la bañera, como si temieras caer dentro del agua por el éxtasis que experimentas… continúas, movimientos maquinales, fuertes, suaves, arriba, abajo… tus dedos alrededor de mi deseo…
— Shaka… —
Jadeas mi nombre… mi garganta se seca… quiero ver más… quiero verte acariciarte hasta que explotes y luego entrar furtivo a lamerlo… yo mismo me siento acalorado cuando el agua comienza a agitarse por la fuerza de tus movimientos y la resistencia de tus caderas… tu espalda se arquea…
— Aioria… —
Musito muy bajito cerrando un instante los ojos, mientras pienso que son mis labios los que te llevan al éxtasis y no tus propias manos, toco mi boca… esa que instantes antes te despertó con un beso suave… ahora te has vuelto bestial… temo te destroces por la fuerza con que mueves esa mano sobre tu firmeza… Y al pensarlo enciende aún más mi rostro al deducir que es la fuerza con que me amas cuando entramos en intimidad, moviéndote sobre mi espalda…
"Con razón me duele en la mañana"
Entro, furtivo… explotas ahogando un grito, observando al vacío… la bañera se llena de tu néctar… mis manos acarician tu cuello por detrás… te erizas. Has sido sorprendido y estás avergonzado… muerdo tu cuello, jadeas, mis manos descienden lentamente sobre tu pecho.
— Shaka. –
— Aioria… mi Aioria —
Lamo debajo de tu nuca, muerdo, succiono… los dedos alcanzan la punta aún caliente y palpitante de tu miembro. Lamo el pabellón de tu oreja, aprieto tu excitación… jadeas con mi respiración sumisa pero ardiente sobre tu cuello… recorro el largo de tu miembro con mis dedos extrayendo un poco de néctar… lo lamo. Delicioso.
Muerdo la oreja como despedida antes de marcharme. Camino lento y silencioso, para que me desees de nuevo. Para que ardas bajo el agua y busques como apagar el fuego.
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FIN
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