Capítulo XXXIX: El rompimiento.
— Potter ¿Estás bien? —Preguntó algo sorprendido el rubio al encontrar al ojiverde vendando por muchas partes estratégicas del cuerpo. El aludido lo miró y luego volvió a sus asuntos.
— Sí. Esto es para no hacer desastre. Mientras no se toquen mucho no duele, ni sangran.
— ¿Qué?
— Estoy estigmatizado —Le explicó encogiéndose de hombros como si fuera la cosa más normal del mundo.
— Sólo tú.
— Sí, creo que en eso tienes razón. ¿Qué se le hace? A los tronos no les gustó mucho lo que hice. Eh aquí el castigo. No es la gran cosa. Sólo que jala mucha magia. ¿Qué haces aquí?
— Me pongo fuera del alcance del pesado de tu hermano.
— Lórien ha estado insoportable desde que sucedió lo de Oreid. Si quieres hablaré con él. Supongo que en Slytherin no tendrán paz ¿O me equivoco?
— No mucho, pero, de verdad le ofendiste.
— Lo comprendo, más no lo justifico. ¿Qué pretendía que hiciera? —Se preguntó más a si mismo, lanzando molesto la prenda de ropa que estaba arreglando a la cama.
— Dejar de darle vueltas a lo sucedido, me parece definitivamente lo más sano para tu cabeza.
— Gracias por preocuparte por mí… —La voz de Harry fue tan irónica que chocó en extremo con su normal personalidad.
— No vuelvo a hacer un comentario así más nunca en mi vida ¡Yo no sirvo para consolar! —Empezó a farfullar yéndose del cuarto.
— ¿Es mi impresión o todos como que estamos más estresados?
— No es tu impresión —Expresó Abel con voz cabreada.
— ¿Y a ti que te dio?
— No soporto a la corte de Destiny, son en exceso antipáticos, y siempre parecen saber algo que tú no.
— ¿Por qué no los evitas?
— ¿Te parece que puedo evitarlos?
— No, si los tienes como superiores. Pero, no sabía que tu jurisdicción la manejaba Destiny.
— Pues, sí… ellos son los que adjudican a los ángeles sus custodiados especialmente a los guardianes —Harry se llevó una mano al cuello.
— Mi halo ha estado molestándome —Le dijo.
— ¿Perdón? —Preguntó prestándole un poco más de atención.
— Que mi halo me quiere ahorcar, si prefieres una definición más precisa.
— ¿Quieres que lo revise?
— Pues, sería bueno —Abel se acercó y tocó el cuello del ojiverde. Las marcas aparecieron del mismo plateado iridiscente de siempre, y un círculo dorado ahorcaba literalmente al moreno.
— ¿Creciste? —Preguntó irónico.
— Jaja, me muero de la risa —El hombre le introdujo el dedo con algo de dificultad entre el halo y el cuello, y lo jaló y éste sin más se amplió en un diámetro de dos metros. Un ligero rosetón se comenzaba a ver en su cuello.
— Ya… ¿Tienes idea de porqué hizo eso?
— Ni siquiera sé para que sirve el maldito halo… antes de entrar en esta locura pensaba que los halos los llevaban en malabares en la cabeza, los ángeles
— Pues, no… si llevaras el halo en la cabeza el Sahasrara haría cortocircuito, y eso sería problemático. Si no lo tuvieras no se podría identificar tu gracia divina.
— ¿Y las alas?
— Igual.
— ¿Por qué no elegir una?
— ¿Por qué me estás preguntando esas tonterías?
— ¿Por qué no me quieres responder? —El de los cabellos plateados se sentó al lado del ojiverde.
— A ver Harry. El Halo, es como tu entrada al cielo, Las Alas son tu signo más claro de pureza ¿Si se comprende?
— Jamás he ido al cielo —Replicó.
— ¿Quieres ir?
— ¿Me van a matar los serafines?
— Amm, no lo creo.
— ¿Para que ir si cuando regrese no voy a recordarlo?
— Claro que lo recuerdas lo que no puedes es explicarlo. No puedes explicar algo abstracto con palabras, ya que, las palabras con algo concreto.
— Ya bueno, para mí algo que no puedo explicar es algo que no recuerdo.
— ¿Lo dices por lo de Pandemonium?
— Lo digo por eso…
— Veo que tienes de nuevo el collar que te conecta con Celebriän —Avistó el guardián mirando como el chico se introducía la cadena a la boca, algo perdido.
— Ah… sí. No que yo esté muy feliz —Expresó revirando la mirada.
— Ajá…
El ojiverde se llevó una mano a la cabeza sintiendo una punzada desagradable. La venda se sobrellenó y comenzó a manar la sangre.
— Demonios, esta cosa hace lo que le da la gana… —Dijo encerrando la cara en sus manos.
— Aún no entiendo por qué fuiste estigmatizado. ¿Quieres ir a algún lugar?
— Estoy asqueado de la sangre, cada vez que veo ese color me dan muchas ganas de vomitar —El halo inmediatamente volvió a ahorcar al moreno. Se dejó caer en la cama de nuevo, con las manos entre el halo y su cuello.
— ¿Quieres que llame a Celebriän, Harry?
— Llama a alguien que me pueda quitar esto… —Se soltó y otra vez el objeto volvió a asfixiarle inclemente. El otro Harry salió del cuerpo del original y se colocó encima de este mirándolo con sus ojos vacíos.
— Hola Leniency… —Saludó el híbrido con las manos arribas encima del colchón, y la cara manchada del vital líquido—. ¿De visita? —La virtud le miró con cara de pocos amigos—. Um… el problema de que no me puedes hablar… ¿Puedes arreglar este desastre? —La virtud alzó los brazos y se sentó en el regazo del moreno, mientras sus alas salían desplegadas. Las irises del ser se crearon de un color morado oscuro, su cuerpo se hizo tangible y dejó de ser semitransparente.
— Mira lo que me haces, hacer… llegar a esta dimensión… —Dijo algo molesto con su voz distorsionada. Le quitó las vendas de la cabeza, donde estaba la cruz principal de los estigmas, y la sangre se vio deslizarse suavemente sin avistar signos de detenerse.
— Jamás había visto a una virtud tan de cerca.
— Silencio, pecador… —Le recomendó.
— Bueno, si me necesitan estaré allá afuera.
— ¿Tú halo te está ahorcando?
— Y aparece cuando le da la gana… —El ser suspiró. Agarró el objeto y lo desenroscó—. ¿Por qué?
— No lo sé. Es la primera vez que veo algo semejante. Jamás algo sin conciencia trataría de acabar con su fuente de energía…
— ¿Y lo de los estigmas?
— Los Tronos…
— Me lo supuse. ¿No me podían poner un castigo mejor? —El mayor lo alzó, sentándolo.
— Ten cuidado con esa sangre, tú mejor que nadie sabes lo peligrosa que es. A veces la creo más peligrosa que la de Celebriän.
— ¿Y qué se supone que tengo que hacer Leniency? Estoy igual que todos…
— No lo sé. Supongo que desde que Celebriän te marcó como tu sucesor todo se desestabilizó en ti, debido a que lo que estaba programado en el Astral Line comenzó a cambiar drásticamente. O a lo mejor tu halo distingue en ti algo que no está del todo bien. Tal vez quedaron restos de Pandemonium en ti —Se llevó una mano la barbilla, pensativo—. Puedo purificarte. Duele.
— ¿En serio? No me digas —Gruñó irónico—. ¿Vamos¿Estás seguro que no se equivocaron al darte tu nombre?
— No hagas esos jueguecitos estúpidos.
— Que amargado eres.
— A callar.
— ¿Qué va a pasar con el Halo?
— Aún estoy pensado que voy a hacer contigo. Una cosa a la vez, si fuerzas de tal manera el sistema, es capaz de colapsar.
— Pues que sistema tan malo.
— ¿Habla quién rompe la Ethannia? Te cocería la boca…
— Me alegra que existan los derechos humanos.
— Te recuerdo que no lo eres. No importa cuan fuerte te aferres a ese pasado.
— Sabes, si sigues así, te voy a poner en el escalón donde tengo a Satanás de personas despreciables. Bueno, ya dejemos de pelear. Tengo otras cosas que hacer…
— Supongo que el Halo lo llevaré yo hasta que logres estabilizar tu situación.
— No puedes. Es mitad angelical, mitad demoníaco. Por eso está galvanizado. Si me quitas también el demoníaco tendré problemas con los de abajo ¿sabes? Mi situación es algo precaria.
— No me acordaba de eso.
— Tan lindo de tu parte —Murmuró.
— Necesito la ayuda de Azrael.
— Hay no —Se lamentó.
— Hay sí. ¿Puedes caminar?
— Sí —Dijo levantándose—. La maldita sangre no me deja ver.
— No maldigas Harry.
— Camina, camina…
1
Sirius dormía en la cama desnudo cubierto por una fina sábana blanca. Todo estaba desolado mientras que las delgadas cortinas dejaban filtrar demasiada luz, la cual no parecía perturbar en ningún sentido el sueño del antiguo merodeador.
Abrió los ojos de repente, y sus pupilas se agataron. Se levantó y caminó a la ventana sin ningún pudor. Agarró algo que era invisible, pero, al toque apareció, lo lanzó contra el piso, y apoyó una rodilla en el cuello, donde tenía el sello de línea vital.
— ¿Qué quieres maldito demonio? Un movimiento sospechoso y hasta hoy ves la luz del sol ¿Claro?
— Vengo a hablar con Azarel¡Así que suéltame! —Dijo forcejando, sin embargo, era notable la diferencia de poder—. Llama a tu amo, ciervo…
— Aquí estoy estúpido ¿Qué demonios quieres esta vez? No lo sueltes Sirius —Ordenó tajante el ángel negro mosqueado.
— Su magnificencia. Los demonios están cruzando la línea.
— ¿Quién ha dado tal permiso? —Demandó mientras su mirada se encontraba con la del ojigris.
— Satanás rompió las barreras. Llegaran en menos de dos días, mi señor.
— Largo de aquí.
— Si señor —Expresó desvaneciéndose. La rodilla del moreno cayó directo al piso.
— ¿Cómo es posible que haya sucedido tal cosa?
— No tengo ni la menor idea… esto no estaba en ninguna consideración.
— Si quieres puedo ir y averi…
— Olvídate de lanzarte al purgatorio…
— Se supone que ese es mi trabajo —Dijo comenzando otro de sus constantes peleas.
2
Harry y Leniency caminaban por el pasillo que llevaba a las habitaciones donde permanecían normalmente Sirius y Azarel. A mitad de camino. El Halo volvió a tomar posesión del cuello del chico y esta vez se aferró tan fuerte, que logró crear una situación asmática, en el ojiverde.
— ¡Harry!
—… N-no puedo res-pi-pirar-rar —Soltó a medias, ahogado. La Virtud sostuvo el halo, logrando separarlo algunos milímetros, para que el moreno enviara el vital elemento a su cuerpo.
— Rápido, hay que llegar donde Azrael.
Una vez que lograron su objetivo, estaban aún discutiendo, pero se detuvieron al ver la precaria situación.
— ¿Qué sucedió? —Preguntó Sirius, vistiéndose mágicamente mientras iba a ayudar a su ahijado.
— No lo sabemos —Respondió el ojimorado, rompiendo muchas reglas de no comunicarse con otro ser vivo, más que Dios y su custodiado. Sin embargo, Harry estaba más ocupado en reunir aire que en hablar—. El Halo quiere matarlo a cualquier coste, sus instintos son claros…
— Necesito llevarlo al purgatorio.
— No se puede.
— Entonces está en peligro de muerte
— Satanás rompió las barreras. Los demonios estarán aquí a más tardar, dos días terrestres.
— ¡Dos días! —Habló ahogado.
— Preocúpate por respirar —Le regañó su padrino, ayudándole al sostener el espacio que había logrado abrir la virtud.
— Blasfemia.
— ¿Qué nos podíamos esperar?
— Probablemente por eso está todo así. Normalmente los Híbridos son los únicos afectados con estos cambios bruscos —Miguel apareció en medio del cuarto. Todos voltearon a verlo.
— Estoy desesperado ¡Ya no sé que es lo que le pasa a Gabriel!
— Entonces es cierto la hipótesis de que a sólo los híbridos le está ocurriendo algo.
— ¿Qué está pasando¿Harry, estás bien?
— Mi Halo me quiere matar —Dijo haciendo más fuerza.
— ¿Qué es lo que le sucede al Arcángel? —Preguntó la Virtud. Miguel boqueó, estaba terminantemente prohibido hablarle o viceversa.
— Sus alas…
— Es definitivo —Dictaminó Azarel—. A Harry lo está tratando de destruir su halo. A Gabriel sus alas. Sus dos símbolos divinos… —Se dirigió hacia el híbrido y le sostuvo el objeto—. Vamos a que te encuentre con Gabriel. Una vez que eso pase se aclarará todo.
3
— Harry —Murmuró Gabriel al verlo aparecerse en brazos de Azarel. El Halo salió disparado en forma de flecha y se estrelló tres centímetros más arriba de la cabeza del peliblanco. El cual estaba casi crucificado a la pared por sus alas, las cuales se habían contorsionado dolorosamente y estaban todas manchadas de sangre.
Inmediatamente el ojiverde se transformó a su parte demoníaca. Las alas se arrancaron acarreando un grito de inmenso dolor en el Arcángel, el cual cayó al piso, mientras de los dos huecos donde antes habían estado los órganos, manaba a chorros la sangre. Miguel inmediatamente fue a auxiliarlo, lo enervó.
Las alas de Gabriel y el Halo de Harry se unieron en una voluta etérea de luz, la cual, flotaba inerme. Los cabellos del Arcángel se tiñeron totalmente negro al igual que sus ojos, tanto su iris, como su globo ocular, perdieron su blanco inmaculado. Unas alas se comenzaron a formar a partir de hilos morados y negro, mientras que un traje negro cubría su cuerpo desnudo y maltratado.
— Que alguien lo detenga —Expresó dolorido el ojiverde pegado a la pared vestido de semejante manera que el antiguo peliblanco—. Están cruzando Estigia —Vaticinó sin dejar de apretarse los oídos—. Millones y millones de ellos…
Impulsado por una fuerza ajena, Gabriel se separó del abrazó que le servía como muleta que le proporcionaba Miguel. Se arrastró como buenamente pudo, y se acercó al menor de los híbridos. Lo sostuvo por las mejillas con un sólo brazo, y lo pegó contra la pared.
— ¿Qué haces? —Murmuró asustado.
— Lo siento, no soy yo quién me estoy moviendo. ¡Trata de apartarte!
— No puedo… moverme. Ga-gabriel, no te acerques más —Le pidió suplicante tratando de moverse, pero, sentía todo su cuerpo atrapado por el halo que anteriormente se había fundido con las alas de su mentor y que ahora flotaba en ningún lugar en específico.
Leniency, se acercó rápidamente a donde estaba la bola de luz y trató de desvanecerla, un gran escudo conformado, por las palabras más oscuras apareció, para evitar ser atrapado se alzó con sus alas quedando en suspensión cerca del techo, temiéndose lo peor.
Los dos fueron envueltos por la barrera. Azarel iba a impedirlo, había convocado a Longinius para impedirlo, pero, todo sucedió más rápido que su capacidad de procesamiento normal.
Tambores clamando ritmos infernales comenzaron a sonar, ensordeciendo. Cada uno de los arcángeles fueron apareciendo, uno a uno, a contra voluntad, en la habitación del Ángel de la muerte. Celebriän fue el último, que desubicado arribó, para presenciar, con algo de sorpresa, siendo reemplazado inmediatamente por incomprensión, lo que estaba destinado a suceder en esos momentos.
— ¿Qué está sucediendo? —Habló Rafael alejándose rápidamente de la barrera. Zadquiel, jaló del brazo a Miguel y lo alejó lo más posible al igual que hizo Rafael.
— Ya no soporto más los tambores —Dijo con lágrimas cristalinas a punto de salir de sus ojos—. Me estás haciendo daño…
— Gabriel liberó su forma demoníaca —Exclamó con mal disimulada sorpresa Jofiel.
— ¿Qué nadie escucha los tambores? —Inquirió desesperado el muchacho. En ese momento, estos ruidos aturdidores se hicieron audibles para los demás seres.
La unión lumínica se colocó encima de la barrera que rodeaba a los híbridos. La poca fuerza de voluntad que le quedaba a Gabriel, se fue perdiendo paulatinamente. Con movimientos forzados, movió su cabeza a dos centímetros de la del niño. La esfera se convirtió en una cruz dorada.
4
Todos los demonios golpeaban las paredes invisibles que separaban su realidad con la realidad de la tierra. Casualmente, era el mismo ritmo que escuchaban en la tierra, los descendientes divinos. Gritos de guerras, se alzaban, ardidos de pasión, sedientos de venganza, su éxtasis, era llevado casi al nivel del paroxismo, destruyendo todo a su paso con torpe inclemencia.
— Hijos míos ¡Rompan la barrera que tanto daño a causado! —Se habló desde la ultratumba—. ¡Crucen el tabú impuesto por los endiosados guerreros antiguos! —Los gritos aumentaron con deliberada fuerza.
5
Los coros celestiales, bramaban arcaicos cantos tratando de llegar a los protectores de la luz de Dios, lo más directo posible. Mas su voz era aplacada por las sórdidas olas de ondas sonoras que los demonios causaban en su sublevación.
6
— ¡Ahora!
7
Harry cerró los ojos fuertemente, ya llorando con hipidos audibles. Sólo abrió los ojos de sorpresas cuando su cabeza fue alzada bruscamente por las manos ajenas y sus labios forzados se unieron como si nada en este mundo pudiera evitarlo. Todos hicieron diferentes gestos, que llevaban a la misma significación¡Blasfemia¡Ultranza¡Pecado!
El antiguo Gryffindor sintió que algo subía por su traquea…
Justo donde el hijo de Dios había sido crucificado incontables años atrás, se abrió la cruz traicionera que llevaba a los demonios a su victoria segura.
8
El beso ya pasaba a ser algo doloroso, gimió en respuesta al desagradable estímulo que llegaba desde su cerebro. Cuando se pudo mover fue para pasar su mano derecha por el cuello de Gabriel, en ese momento sus miradas eran cómplices, se habían perdido en si mismos. El alo se había convertido en una especie de báculo dorado, el cual fue sostenido por la mano libre del ojiverde. Mientras que las alas en una corona que fue a descansar en la cabeza del arcángel….
Rompió la unión suave y delicadamente, haciendo que el menor volviera a respirar. Se levantó con Harry en brazo, aún rodeado por la barrera, desapareció.
— ¡Hay que seguirlos! —Proclamó con ira impropia de un ángel Zadquiel.
— No hay que dejarlos que lleguen más lejos —Habló Leniency con preocupación.
— Por amor a Dios ¿Qué ha sido todo esto? —Preguntó Miguel, algo dolido por la escena que había presenciado. Jamás pensó que los celos podrían destruirle el alma a una velocidad tan rápida.
— Tú, olvídate de lo que acabas de ver —Exigió Azarel desapareciéndole, mientras todos los demás hacían lo mismo, rastrear la poderosa esencia que se había formado a partir de los híbridos era demasiado fácil, tanto que se hacía cuestionable la seguridad de lanzarse a la buena de Dios, metafóricamente.
9
— Te amo…
— ¡De que me sirve tu amor si igual me vas a dejar sólo!
— Por favor, entiéndeme…
— ¡Entiéndeme tú a mí!
— Regresaré en cuanto pueda, por favor, perdóname… —Dijo tratando de acercársele.
— ¡Aléjate¡No me toques, mentiroso!
— Tengo que irme, Basar Qatan(1) —Fue su despedida, desapareciendo. Tan frío, tan ajeno… tan… doloroso. Sólo un llanto entre toda la oscuridad se sentía dentro.
— ¿Por qué?
10
— ¿Por qué? —Repitió Harry sentando en la primera piedra… el primer obelisco del mundo…
11
— Prepárense para la tercera y última batalla… —Proclamó Melina, en su traje de combate, como Cassandra Trewlaney, mientras a su lado se encontraba Amago con su pétrea actitud mirando todo de analítica manera.
12
— Parece que ha llegado la hora, Ben-ruwach… (2)
— Sí, eso parece, Freya…
Se lanzó de donde estaba y prosiguió a encontrarse con su destino…
TBC
¡Lo siento¡Gomenasai¡Sorry¡Pardon¡Da'ag! Dios, casi cinco meses sin actualizar. ¡Lo lamento¡No fue mi intención! Primero no tenía inspiración, luego, no podía escribir, posterior, entré en entregas finales, luego caí en bloqueo, siguiendo por que mis musas desaparecieron, cuando volvieron, entonces no sabía como pasarme a esta parte ya que O.O según parece hemos entrado a la parte final o a la solución del meollo.
T.T ¡Perdóneme se los ruego¡Yo también quería saber que pasaba! Bueno, cof, cof, no le paren mucho a la primera parte, eso es lo que yo llamo un mal comienzo para poder terminar con esto, porque, o era ese patético comienzo, o jamás tenían la actualización. Eto, no me alargo más, son las 03:44 a.m. Y aunque no tengo sueño ya es como que hora de largarme a dormir por aquello de que todos los días me acuesto a esta hora y ustedes saben todo el camelote loco…
Nos vemos cuando vuelva actualizar, siento de nuevo el retraso, en serio, no quepo en mi vergüenza. Si alguien continúa leyendo esto, mis más sinceras disculpas.
PD: perdonen también, errores ortográficos, matadas de neuronas, incoherencias varias y etc… ni siquiera está releído. Este capítulo salió bajo la única influencia de A perfect Circle – The Noose, supongo que debo colocarlo xD.
Atte. Liuny.
(1): Mi pequeño yo.
(2): Hijo del viento.
