Capítulo XLI: El Funeral.
El sol pegaba con fuerza, demasiada fuerza para el gusto de muchos. Abel miró la cama en donde estaba Harry con los ojos cerrados de forma dañina, aferrándose como poseso a la almohada. Sentía cosas extrañas emanar del moreno, algo no le estaba permitiendo desahogarse, se atrevía a decir que se había quedado totalmente vacío por dentro. Superar esa realidad no sería nada fácil.
Cerró los ojos apoyándose en la pared y mordiéndose el labio. Sabía como se sentía Harry. ¿Cómo Dios podía permitir semejante atropello¡Había permitido la muerte de su propio hijo¡Carne de su carne¡Esencia de su esencia! Abrió los ojos preocupados al sentir como la última barrera del ojiverde que era la que Celebriän había levantado personalmente, para evitarle demasiadas penurias al chico, se desvanecía totalmente. Escuchó un gemido en aquel silencio. Abrió los brazos y los subió, un escudo blanco rodeó la cama del ojiverde. Realizó otro movimiento y una barrera azul envolvió a la blanca, haciendo que los músculos de su custodio se relajaran soltando la almohada, induciéndole a un profundo sueño.
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Azrael miraba perdidamente el techo. Se encontraba sentado, recostado a una de las paredes de su 'cuarto'. Cuando la perfecta armonía del cuarto se rompió, se dignó a mirar vacío al imbécil que le interrumpía… ah… era Sirius… Se sostuvieron la mirada antes de que alguno de los dos decidiera decir algo.
— ¿Prefieres la soledad o a mí, con un abrazo consolador? —Preguntó luego de que Madame Pomfrey considerara pertinente su salida de la enfermería—. Además, te puedo dar chupeta —No sabía a ciencia cierta si le iba a pegar o no, pero decidió arriesgarse. Por suerte, salió más o menos como él lo había planeado, ya que, en la oscuridad de su dolor, una sonrisa irónica apareció en sus labios. Se despegó de la pared y se dirigió hacia donde estaba Sirius, aceptándole la chupeta. El General lo envolvió en un cálido abrazo.
Azrael sintió una agradable calidez arropándole. Sabía que Sirius comprendía ese dolor, sabía lo desgarrador y destructivo que podía llegar a ser, perder un ser querido. El animago agradecía contradictoriamente su injusta estadía en Azkaban. Dudaba estar vivo actualmente, de no ser por su obcecada actitud de sólo desear su libertad. El dolor de haber perdido a James y a Lily, le hubiese consumido con el tiempo.
— Míralo de esta forma… podrás vengarte…
— A pesar de ser eso lo que no me ha permitido derrumbarme. Matar al mal nacido que tengo por hermano, no me devolverá a Celebriän, Sirius. Aunque acabara con Satanás y con Luzbel, todo aquello que perdí o perdimos alguna vez, no lo recuperaremos. Lo odio, no sabes como lo odio. ¡Maldita sea, Sirius¡Podía haber prestado atención antes de disparar¡¿Cómo demonios pudo matar a su propio hermano¡A una parte de si mismo!
— La desesperación nos lleva a cometer actos de los cuales nos arrepentimos luego. Estoy seguro que jamás previó que Celebriän se metiera en medio para salvar a Harry.
— ¡Ese es otro idiota¡¿Por qué se interpuso así¡Harry no iba a morir!
— Por supuesto que no iba a morir. Normalmente nuestra propia mente nos juega trucos extraños y macabros. Dudo que tan siquiera se hay acordado de las millones de protecciones que poseía encima, Harry. Sólo vio que alguien muy preciado, iba a perder la vida.
— Sé que no va a solucionar nada. Pero, mi naturaleza clama venganza…
— Y yo estaré siempre a tu lado. Harry también estaré sediento de sangre, pero, si tu razón se empaña, estaremos en grave peligro.
— Sólo necesitamos a un cuerdo, y por primera vez en mi vida, doy gracias a los cielos, que ése, eres tú.
— ¿Dios apreta pero no ahorca? ¿Qué tan de cierto tiene ese dicho, Azrael? —Le preguntó aún sosteniéndose con fuerza transmitiéndole todo lo que podía con ese gesto.
— No lo sé. No lo sé… —Dijo quebrándose. Sin poder resistirlo más, comenzó a llorar en brazos de su eterno compañero.
2
— ¿Cómo está el chico?
— No me preguntes eso, Caín… —Le reprochó su hermano—. No tengo ni la menor idea. Pero¿Cómo crees que está?
— ¿Está despierto?
— No. Lo mandé a Shangri-La…
— ¿Qué hiciste qué?
— Como oyes. Lo mandé directo al Shangri-La. Y que me venga cualquiera a decir que lo baje de allí.
— Hay Abel… no sé por qué demonios si eres igual de terco que el chico te lo asignaron.
— Caín, cállate… no quiero uno de tus regaños en estos momentos. Tengo un dolor de cabeza que está acabando conmigo y destruyó toda paciencia angelical que alguna vez se me fue concedida —Le increpó recostándose en la pared, desvaneciéndose por unos momentos, con gesto cansado—. Esto es una locura —Murmuró al final.
— Vaya. Caín y Abel… ¿Quién lo diría? —Abel se tensó. Todos sus músculos se engarrotaron, y un sudor frío comenzó a manar de sus poros. El rubio reviró los ojos y con gesto de deje hizo el intento de irse de allí, llevándose a su hermano.
— Ni te atrevas a dar un paso más. Caín… —Con exasperado se volteó a enfrentar a unos ojos iguales a los suyos…
— Madre —Respondió de forma desfigurada y tensa.
— Dantalian, deja a mis hijos en paz.
— Ahrg… ¿Se te salió lo maternal? —La mujer lo estrelló contra la pared, logrando hacerle una peligrosa injuria en la cabeza. Y claro, un feo rasguño a las inmemoriales paredes de Hogwarts.
— Joder, siempre hace mismo —Dijo acuclillándose con una mano en la cabeza y una voz divertidamente dolorida—. Bel¿Vas a dejarme aquí tirado?
— En teoría. Sí. Eso tengo pensado hacer.
— Maldito demonio. Me voy a lo que los humanos llaman enfermería… cuando menos allí me tratarían mejor que en esto que ustedes llaman familia.
— ¿De cuando acá tú tienes familia? —Preguntó irónica la mujer.
— Desde que Dios dijo que todos éramos hermanos —Le respondió de igual manera, yéndose de allí con una mano en la cabeza.
— Abel, no seas estúpido, y voltea a verme. ¿Qué crees que te voy a hacer? —Le preguntó agarrándole por las mejillas con un gesto brusco. Era horrible saber que tú mamá, a pesar de tener los años del mundo, te sacaba unos pocos centímetros.
— Dios debe de estar revolcándose dónde esté. O cuándo menos Metatron, que fue quién dio la orden —Comentó divertido Belcebú.
— ¿Podrías dejar de mentarme? —Preguntó el Jefe del Mekarbah molesto.
— Ah… ya se acabó la diversión ¿Por qué no te vuelves al cielo, Metatron?
— Porque no. Y para tú información, yo no fui quién tramitó la orden de separar a los hermanos Shtayim.
— Sí, claro —Expresó en clara ironía. El joven guardián, bajó con delicadeza la suave mano de su madre, y sin soltarla dijo:
— Sé que todos están aquí, buscando a Harry. Lamento decirles que no está disponible para nadie. No importa que tan influyentes sean en el infierno o en el cielo. Además —Retomó con ironía—. Dudo que tan siquiera, pueda balbucear dos frases con coherencia.
— ¿Cómo está? —Preguntó Metatron.
— ¿Cómo crees que está? Los malditos estigmas están matándole. Dos horas después descubre que, sin tener ni una pizca de culpa, es uno de los mayores traidores de la existencia, y unas pocas horas después, se te muere tu guardián que era alguien prácticamente más allá de lo inmortal. ¿Qué como está? No, bastante bien, en realidad.
Se dio la vuelta, y muy ofendido se dispuso a retirarse de allí, pensando que a ellos ni siquiera le importaba.
— Me agrada —Dijo Belcebú.
— Mantén tu 'presencia' alejada de mi hermano —Le advirtió peligrosamente.
— Me voy a ver como sigue el idiota que tengo por primo —Informó el príncipe de los infierno, refiriéndose a Dantalian. Lilith siempre dejaba al pobre mareado por varias horas.
— ¿Qué hay de bueno para ver en este colegio? Ahora que Celebriän murió, podemos darnos un tiempo de descanso —Dijo despreocupadamente, como si fuese del clima de lo que estuviesen hablando.
— Por el amor a Dios, mujer. ¿Cómo puedes ser tan estoica? —Pregunto Metatron.
— ¿Quieres que llore la muerte de Celebriän? —Preguntó su homónima en los infiernos—. Por favor… Caín, llama a alguien que me lleve a conocer el castillo he oído que es digno de ver —Le pidió de forma cálida a su hijo, ignorando por completo al ángel.
— Llamaré a Sirius. Sino está ya peleando con Abel porque no le dejan ver a su sobrino.
— Extraño que Azrael haya escogido a un humano para tal tarea.
— Es igual a él… sólo más exasperante. Además, en el tema del corazón…
— Sí… lo sé.
3
Miró a Harry desde lejos, estaba encogido en si mismo mientras lloraba alejado de todo y de todos. Subió la cabeza para observar el despegado cielo, preguntándose ¿dónde estaría Gabriel en esos momentos? Se mordió el labio apoyando las manos en el alféizar. Aún le costaba aceptar que Celebriän no abriría nunca más los ojos, fue lo más doloroso que jamás había hecho en su vida. Introducirle en aquel frío ataúd hecho de un grueso cristal con aristas de oro macizo. Suspiró cerrando los ojos, tratando de encontrar alguna luz de su gracia divina, pero, en tras sus párpados, sólo como siempre, encontraba oscuridad.
Todo estaba insoportablemente tranquilo. La candidez que los rodeaba era vomitiva, puso un pie fuera del castillo y con paso tan inseguro como tambaleante, se dirigió a donde se encontraba. Fueron segundos los que tardó en alcanzarlo, no medió palabra. Sabía de sobra que el ojiverde no le había sentido ni remotamente, se acuclilló y lo abrazó obligándole a esconder la cabeza en su pecho, sólo se escuchaba el llanto atragantado y los fuertes espasmo provenientes del joven arcángel.
— Sé que duele criatura, sé todo lo que duele —Fue lo único que atinó a decir con voz turbia.
— Lo dudo —Respondió trémulamente aferrando fuertemente sus puños a la camisa del General. Éste lo separó.
— Mírame fijamente, él era más mi hijo que hijo de Dios —Harry sólo abrió la boca atontado, mientras las lágrimas seguían fluyendo con libertad, por aquel comentario. Miguel siempre evadía hablar de ese tema, lo evadía tan o peor que la peste. Ahora creía entender por qué con sus barreras destrozadas. Era difícil creer que un ángel pudiera guardar cualquier tipo de resentimiento, pero allí estaba, latiente y corrosivo—. Dile algo a Gabriel si puedes, mi pequeño arcángel: "Yo romperé todo lo que queda de la Ethannia, y si es necesario, mataré a Zadquiel para qué el pueda regresar con paz a aquí". No tiene sentido vivir atados a las antiguas leyes, si éstas ya no sirven de nada.
4
— ¡Basta¡Joder¡Basta! Seguiré con esto cuando lo considere pertinente —Le gritó molesto Lórien a su consejo—. ¡Cállese he dicho! —Le increpó a uno que iba a abrir la boca—. ¿Estamos en guerra y ustedes me meten en estúpidas burocracias políticas¡Váyanse al infierno! Yo me voy a serle de utilidad al mundo…
Con éstas últimas palabras, y dejando en shock a todos allí presente, salió aún molesto. Nadie cabía en su sorpresa. El Rey Lórien siempre era demasiado correcto en todo, jamás hablaba el lenguaje común en una reunión conciliar, ni siquiera se movía demasiado al menos de que fuera necesario. Pero esta vez había perdido los cabales insultándoles y en esa lengua impura.
— Harry ¡sal de ese maldito hueco antes de que muera consumido en la vesania! —Le amonestó el elfo un poco fuera-de-si—. Se murió ¡Sí lo sé¡Duele¡Como los mil demonios! Pero ¿Te sirve de algo estar así? Sé que te importa una mierda cualquier cosa; si nuestras propias vidas no peligraran, te llevara al punto más lejano del limbo y nos quedáramos llorando allí como unas malditas magdalenas hasta el fin de los tiempos si te provoca, pero¡o pones a funcionar ese cerebro tuyo o en menos de lo que digas ¡Quidditch! seremos luz! —Lo soltó con un gesto brusco respirando de forma alterada.
— Yo…
— Llevas dos días así, Harry. Lo siento que no puedas pasar correctamente el duelo, pero, el reloj hace tic-tac y cada vez que lo oigo me desespero, no sólo por mí, sino por ti y por todos los que conocemos y no pueden hacer nada.
— ¿Y qué quieres que haga, Lórien¡NO ESTOY PREPARADO PARA UNA MALDITA GUERRA¡NI SIQUIERA ESTABA PREPARADO PARA ENFRENTARME CON VOLDEMORT UNA VEZ QUE SUCEDIERA¡Estoy pensando¡Lo hago!
— Entonces talvez yo arregle ese problema —Harry blanqueó ganándole a la naftalina.
5
— Harry me trasmitió tu mensaje —Miguel se volteó asustado. Allí, traslúcido estaba Gabriel. Tenía el cabello aún veteado con negro y sus ojos poseían pupila. Vestía una simple túnica blanca. Se encontraba sentado en el vano de la ventana—. Eres un maldito hipócrita —Le escupió con voz carente de sentimientos, pero, ese tono destilaba advertencia mal disimulada.
— Yo también te amo, Gabriel… y lo que dije fue en serio.
— No voy a regresar. Me cansé de pelear por una estupidez…
— ¿Y que vas a hacer¿Desaparecer?
— Sólo estoy aquí en estos momentos para proteger a Harry. Todo lo demás carece de importancia, como puedes ver —Hizo que sus alas salieran, Miguel abrió los ojos con desmesura—. No pertenezco aquí, nunca más —El peliblanco se le acercó por la espalda al general de los ángeles y le susurró al oído—. ¿Piensas seguir ignorando a los Serafines?
— Venia dominus non existo numquam plus… (1)
— ¿Y soy yo quién está a punto de pudrirse en el infierno? —Preguntó divertido el híbrido. Miguel lo miró con una mueca desfigurada en el rostro, y una mirada matadora—. Estaré aquí para el funeral de Celebriän —Dijo enseriándose—. Aunque, luego de este maldito control mental al que fui sometido no me quedan ni ganas.
— ¿Te lo vas a llevar?
— Posiblemente —Fue lo último que oyó Miguel antes de que el Arcángel de la sabiduría y la inspiración desapareciera de forma silenciosa.
6
— ¿Quién eres tú exactamente? —Preguntó Lórien con una mano en la cintura y una cenar enervada. Al parecer ese típico-gesto-Malfoy, se adaptaba con nata facilidad. El recién llegados les mostró una placa.
— ¿Un Tehtar?
— Tom Riddle —Le susurró de cerca su hermano.
— Voldemort —Finiquitó el Rey Elfo.
— Me sentiré halagado, me conoce.
— ¿Qué haces aquí? —Preguntó Harry de mala gana.
— Digamos que lo que quiere hacer Satanás es algo que no le cae muy bien a mis planes. Bájale a los ánimos, Potter, fui invitado —Dijo señalando con la cara. Harry y Lórien voltearon, acababan de aparecer, Belcebú, Asmodeus y Metatron, los dos demonios en una tóxica y oscura humareda mientras el ángel en un haz de luz blanca adornada con polvo de estrellas.
— Aquí está el nuevo sacerdote renegado de Lucifer —Expresó Belcebú con tono burlón.
— Para mi desgracia —Respondió sin inmutarse ni un segundo por el comentario.
— Comenzaríamos en éste mismo momento a maquinar —Intervino el Príncipe de los Cielos, colocándole una mano en el hombro en señal de advertencia a Belcebú—. Sin embargo, hay un último trámite burocrático que, aunque se pudiera dejar de lado, no lo querríamos así. Los Serafines demandan realizar ya el funeral de Celebriän…
— Estaré en el funeral de Celebriän, que emoción —Dijo aparentemente emocionado el príncipe del infierno. Metatron colocó su mejor cara de molestia y le dio zapeó en la cabeza.
7
— ¿Cómo que no puedo salir de aquí? —Preguntó Dantalian alterado antes de la negativa.
— Hasta que esa herida no se haya cerrado totalmente, no pondrá un pie fuera de aquí, joven.
— ¡¿Sabes con quién estás hablando?!
— ¡Con el Rey del mundo¡Me vale¡Acuéstese! —Amonestó Poppy con mano dura, devolviéndolo a la cama. La cara del Duque era, la boca abierta… ¿cómo era que una simple humana le había dejado sin argumentos, y no bastando con eso, la palabra el a boca?
— Pobre Dantalian.
— Cállate Lily que por ti, estoy aquí.
— Para tu suerte, da gracias que estoy aquí. Los Serafines están energúmenos, y para que dejen su ojo omnipotente y omnisapiente fuera de nosotros, se hará YA el funeral de Celebriän.
— ¿Ajá¿Y qué pinto yo ahí? —Dijo desenvolviendo una chupeta.
— No te interesa. Solamente harás lo que yo te digo ¿Fui lo suficientemente claro, nene? —El de cabellos de fuego bufó largo y tendido…— Rapidito, que no tengo todo tu día.
— No piensas que me voy a vestir ¿o si?
— La próxima no será la cabeza, Dantalian. Será una fea herida allí en el pecho dónde seguro que tendrías que pasar cuando menos unos mesecitos en la enfermería —Sobra decir que el infantil demonio se levantó de insofacto arreglándose más rápido de lo que se había levantado—. ¿Podrías terminar de crecer? —Le regañó, agarrándole del brazo para hacerle caminar. El Duque suspiró mirando a varios lados—. Cálmate, no estarás conmigo. Belcebú ya te pidió.
— Que genial, me siento como un muñeco…
— Por ahora, mi pequeño demonio, eso es lo que eres. El hecho de que tu padre haya muerto, dejándote a ti, un cargo demasiado alto para tu actual coeficiente intelectual, no significa demasiado.
— Por eso te amo, Lilith… —Dijo ofendido y más que todo, bajo aquella pedantería, dolido por las palabras proferidas. Se soltó con un rudo ademán y desapareció en un parpadeo.
— No deberías tratar así a Dantalian, Lilith.
— ¿Qué te importa como yo trate ese mequetrefe?
— Hablo en serio —Insistió Asmodeus, quién había aparecido de repente—. No le puedes pedir más de lo que ya hace. Castrar la juventud, especialmente como se hizo con él, no es algo que todo el mundo acepte tan a la ligera, y sin embargo, sigue tragándoselo todo. Un demonio NO LLORA, sabes muy bien por qué, Lilith, y Belcebú ha tenido que consolarlo incontables veces.
— Que se vaya al cielo y se quede allí —Dijo con un deje de fastidio. El General de los Infiernos le agarró con fuerza.
— No te lo repito —Retó con voz amenazante pero tranquila—. No quiero saber que Dantalian ha derramado una lágrima más.
8
— ¿Triste por qué van a enterrar al buen Celebriän?
— Vete a la mierda, Bel.
— Allí nací, no me tienes que mandar allí.
— ¿Qué quieres? —El pelinegro le tendió una mano.
— No sigas llorando, el color blanco no te quedará muy bien, Dan… —Le dijo con voz consoladora—. ¿Lo sabes, verdad? —El demonio pelirrojo asintió, levantándose con la ayuda de su primo, mejor amigo y amante de ocasión—. No le prestes atención, tú no tuviste la culpa, y ella está celosa. Nadie le había quitado la atención de Asmodeus tan descaradamente.
— Yo no le pedí nada.
— Tú padre lo hizo.
— Genial… sabes¿por qué no pueden dejar descansar en paz a mi padre? Ya bastante hizo.
— Mira —Dijo deteniéndose—. Ya te lo conté a pesar de que Asmodeus casi me mata. ¿Qué más quieres que haga? Tienes que andar así, Dantalian. Si Satanás no logra conseguir a Harry, tú eres el carácter más vulnerable en el tablero, porque, antes de que el crío naciera ya se lo había ordenado a tu padre.
— Sí, sí… es fácil decirlo, difícil cumplirlo.
— Estoy a tu lado ¿no? No me he ido…
— Eres un demonio, no puedo confiar en tu palabra…
— Eres mi primo, puedes confiar en eso.
9
Todos estaban reunidos. Humanos, elfos, sirenas, magos, ángeles, demonios y etcéteras. En un precioso altar, dentro de una urna de diamante cristalizado y oro se encontraba Celebriän inerme, intemporal, muerto.
— ¿Dar un discurso? —Dijo Harry encima del estrado, incrédulo—. Esta es la cosa más estúpida que he hecho en mi vida, y puedo decir que han sido muchas las que he hecho…, Celebriän, fue mi guardián por ¿Cuánto¿Cinco meses, seis? La verdad que, no tuvimos tiempo de hablar mucho de tú a tú, pero, el hecho de que haya estado allí dos de las tres veces que han tratado, bueno tratado no, que me han matado, habla por si sólo ¿Qué fue un amor de pers… de ángel¿Qué todos lo querían¿A quién le interesa eso? Si me disculpan, no voy a malgastar saliva en palabras vacías y por demás clichés. Todos sabemos lo que yo voy a decir, así que me remito a desdecir lo obvio —Bajó de donde estaba y se sentó enfuruñado al lado derecho de Lórien y al lado izquierdo de Gabriel.
— Estás en todo tu derecho —Le susurró Gabriel consolándole, mientras Zadquiel hablaba en el Podium.
Resonaba el hermoso canto Iesus, Dulcis Memoriam bajo las voces del Coro del Bene ha Elohim, quién traspasaba las nubes, desde el paraíso, bañándoles con sus voces dolidas, mientras Miguel, presidiendo el solemne acto, comenzaba a levitar al ataúd.
Eriel se levantó de su puesto y se apoyó a un árbol cerrando los ojos fuertemente para evitar derramar las lágrimas que pugnaban por salir, se dobló con gesto compungido, se sentía extraña… sólo podía pensar en venganza, era un ángel, no quería sentir tan bajos e impíos sentimientos propios de un demonio, pero, a su destrozado corazón parecía no importarle. La venganza en ese momento, era demasiado tentadora. Se recostó, sorbiendo de vez en cuando, mirando fijamente mientras la urna desaparecía en el cielo.
No detendría las lágrimas…, su corazón pedía llorar, llorar y seguir llorando. La muerte del ser amado no era ni remotamente sostenible. Sollozó de forma audible al comenzar a recordar… pedía clemencia a un Dios que no le escuchaba, por olvidar.
— ¡Celebriän¡Eriel¡Salgan de allí! —Les dijo Miguel dándoles caza. Los aludidos salieron corriendo con sonrisa cómplice, tendrían a lo mucho quince años de edad, en ese momento. Llegaron sin aliento a un cuchitril oscuro, dentro de aquel gran recinto.
— Te amo —Le dio un beso—. Pero, Miguel puede matarme —Fue la despedida que tuvo antes de salir corriendo
— Ja, ja, ja, no importa, nos vemos después —Dijo sonriéndole con toda la cara, mientras veía a la persona más importante de toda su vida, salir despavorido a encontrarse con su mentor. Observó tiernamente el anillo de oro blanco, adornado con diamantes que restaba en su anular.
Una nueva estrella, la más deslumbrante que descubrirían los astrónomos en milenios comenzaba a brillar en el cielo claro de ese día. Se quitó el anillo que aún poseía luego de eones de su dedo y leyó lo que decía dentro "Recuérdame aunque yo no exista nunca más".
— No puedo creer que estemos perdiendo así el tiempo —Dijo Sirius al borde de la consternación.
— Es eso o los Serafines acuciándonos y allí si que todos nuestros planes se van al caño. Decide.
— Creo que podemos perder un poco más de tiempo —Razonó cruzando la otra pierna, estaba comenzando a acalambrarse, ni siquiera en el funeral de James, se había estado tan quietecito…
— Concuerdo con Sirius. Esto es ridículo…
— Secundo la moción —Dijo una persona de cabellos rubios al lado de Caín.
— Por no ser el discordante, somos cuatro.
— ¿Cuánto falta? —Preguntó Abel.
— Dos himnos más, si no me equivoco —Le contestó Isabel, la hermana menor de Caín y Abel.
— Horror… —Expresó trágico poniéndose las manos en el cabello.
10
— Ahora que todo está en relativa santa paz ¿Podemos evitar que nos destruyan? Sino es mucha la molestia —Pidió en tónica irónica Asmodeus. Todos los que debían estar en esa sala, habían llegado por fin. Alrededor de unos treinta conjuros, algunos diferentes con la misma utilidad aparente, fueron lanzados para evitar que la información saliera de allí.
— Si quieren mi opinión, y no es que esté desesperanzado —Tomó Harry la palabra. Se escucharon muchos "Sí, claro…" por toda la sala—. No encuentro una salida lo suficientemente cuerda a esta situación.
— Empecemos por lo que sabemos… —Calmó Miguel, sabía que el joven Brigadier comenzaría a atacar de forma mordaz.
— Los demonios han destrozado más de la mitad de la Cuidad Santa. Que no hayan llegado a la primera piedra, nos dice que el conjuro lanzado por la mano de Dios, está aún vigente, por suerte…
— ¿La mitad?
— Más de la mitad —Le increpó Metatron a Lilith.
— Si ya la Triada ya no existe¿Por qué preocuparse por la 'Ciudad Santa'? —Razonó uno de los Señores Demonios, que había llegado posterior—. Además, si lo que quieren es llegar al Paraíso, sólo para joderle la existencia a ustedes, necesitan a los dos híbridos, a quiénes yo veo aquí —Dijo señalando mal educadamente a Harry y a Gabriel. Asmodeus reviró los ojos y le dio una fuerte palmada en la mano.
— Nada de esto tiene sentido —Comentó Alastor afilando su hacha—. Hagan un plan de ataque y olvídense que tienen un mundo que salvar… demonios con sentido altruista…, bleh… mi madre estará retorciéndose en su tumba de lava ardiente.
— ¿Y qué propone usted, Maestre Alastor? —Preguntó Metatron quien era la batuta de la comitiva, por ahora.
— Dejar esa cochinada que ustedes llaman diplomacia, y comenzar a pensar todos como demonios, aunque algunos no lo sean.
— La idea sería destrozar a todos los demonios que se nos atraviesen, perfecto, entendimos la esencia, pero, ya intentamos eso, y los cosos parecen cada vez ser más y más fuertes —Soltó Harry con la cabeza apoyada en su puño cerrado mientras el codo reposaba en el reposa manos de la silla.
— No necesariamente. Ellos te quieres ti.
— Ni se te ocurra —Se alzó Gabriel inmediatamente.
— Cállate híbrido y déjame a hablar —Miguel a pesar de no gustarle del todo la idea de meter a Harry en algún plan, es más, de no ser por la inevitable situación, lo habría dejado fuera de todo aquello, y no por su pequeño problema sino que ya estaba asqueado de todo aquello. Hizo que el ángel de cabellos blanco se sentara, mientras todos volvían a respirar normalmente—. El crío tiene la suficiente fuerza de hacer volar treinta demonios de un tiro ahora que es arcángel, y los demonios son conciente de esto. Cuando menos irá una legión sólo por Harry, indefenso,acabar con una legión es algo… eso nos daría algo de tiempo.
— Que no, y necesitas mi permiso expreso si quieres lanzar a Harry al matadero —El ojiverde cerró los ojos sin cambiar de posición, ya estaba más que acostumbrado a que ni le oyeran.
— ¿Tienes una mejor idea, Gabrielito? Y no lo estoy mandando al matadero. Estaremos todos allí.
— Oigan, esto todo está perfecto, el plan es de las mil maravillas —Dijo Dantalian—. Harry está justo en frente de ustedes, podrían no hablar como si no estuviera presente —Retó sintiéndose por primera vez identificado con alguien.
— Dantalian tiene razón —Secundó Diana, quién era otro de los Señores Demonios.
— No creo que podamos hacer algo si Satanás decide buscar por si mismo a su hijo. Ya por allí se va por el retrete todo su magnífico plan —Devanó irónica la hija de Lucifer.
— Podrías evitar decirme así… no me siento orgulloso de algo tan atroz como eso —Pidió Harry molestándose.
— Ok, ok, calma pueblo. No meteremos a Harry en ningún plan —Finiquitó Belcebú—. Carne de Cañón en estos momentos no es buena idea, no sólo por lo que muy asertivamente dijo Aradia, sino también porque ellos, no sólo van por Harry. Aquí hay cuando menos cuatro personas a las que quieren a toda costa. Que el chico sea el que más buscan por ser la más rápida de todas ellas, sí, pero si nos encapsulamos todos en Harry, podríamos perder alguna de las demás piezas importantes del tablero, no se ofendan, ninguno de los que saben han sido mencionados. Especialmente tú, Harry. Para nuestra desgracia, no hay un solo Rey que proteger en este tablero…, y por ahora, todos de ellos están en Jaque.
— Tampoco podemos sacrificar a ningún peón por ahora… si lo que estás pensando es poner a un Harry o a un Dantalian falso.
— Iba a ello, para desechar la idea. No caerían, sus energía son demasiado particulares, ni siquiera porque utilicemos esa desagradable opción, caerán. Además, alguien tan virginal, no creo que le funcione…
— Estamos caminando en círculos sin llegar a nada en específico —Intervino por primera vez, Miguel—. Admitámoslo aunque sea un poco. Estamos atrapados, no podemos dar un movimiento sin consecuencias nefastas.
— Ellos no harán un ataque directo…, no son tan estúpidos. Hasta ahora ustedes no han sido más que unos metiches de pura suerte han estado en los ataques. Y gracias a sus buenas ideas Celebriän pasó a mejor vida. Sea cual sea esa —Soltó Diana. Aradia miró a su madre con exasperación—. Nada de diplomacia… eso sólo empeora la situación, Aradia…
— Lo sé, pero, todos los planes van a ser destrozables, siempre hay un fallo. ¿Qué vamos a hacer¿Quedarnos aquí y esperar una primera ofensiva que sabemos no llegará?
— Conseguir información, adivinar dónde van a atacar e irnos todos allí e irnos a la buena de Dios.
— ¿Y bajar de nuevo al segundo cielo y estar luchando eternamente con lo que parece no tener fin? —Le preguntó Harry a Caín—. Esa vez tuvimos bajas de seis a diez, no es rentable.
Llevaban casi cinco horas de disertación inútil, ningún plan era lo suficientemente bueno. Satanás simplemente llegaría, movería un dedo y los destruiría a todos sin derecho a regresarse al Astral Line. Harry se recostó cansando sintiendo como de nuevo los estigmas volvían a sangran sin ranzón alguna. Cerró los ojos, encorvándose.
— Necesito ir a la enfermería ya —Jadeó con una mano en el estómago, llamando la atención de todos los que seguían enfrascado discutiendo.
— ¡Harry! —Fue lo último que escuchó el ojiverde antes de desmayarse. Como siempre a su hermano gritando su nombre.
TBC
(1): Ya no existe la gracia del señor…
¿Es mi imaginación, o todas mis historias están colapsando en el mismo sitio a pesar de no poseer ni remotamente el mismo plot? Nos vemos en una, seguro, no pronta actualización. Siento haberme tardado cuatro meses, no fue ni remotamente mi intención.
