Capítulo XLII: Estrategias.
(N.A: Muchos dirán ¿Qué pasó¿Esto acaso no dice que está en la categoría de Harry Potter? Si no quieren leer este capítulo que es más un compendio de los personajes originales, pues, simplemente sáltenselo, aunque, a estas alturas no tengo ni la menor idea de por qué me tomo estas molestias…).
— Belial ¿Cómo está el chico?
— Bueno… considerando que nadie jamás había recibido los cinco estigmas, bastante bien. El chico sólo debería arrodillarse y pedirle perdón a Dios hasta el cansancio —Dijo con diversión. Asmodeus lo fulminó con la mirada—. Vale, no hay sentido del humor.
— ¿Puedes quitárselos?
— ¿Me ves cara de Serafín? Eso es sangre de Dios, derrochada inútilmente.
— ¿Algo que podamos hacer?
— Sí, claro. Volverlo un demonio, cosa que, ni remotamente se podría, porque gracias a Dios es un ángel, sin contar que sería una burla a nuestra raza.
— Un comentario semejante y vas a ver ¿entendido Belial?
— Sí, papá… joder… no, no hay nada que hacer —Respondió enseriándose—. Al chico le corre la magia por las venas, por ello, cuando lo desangran, literalmente, se desmaya en teoría, debería morir, pero, parece que es demasiado importante para ello.
— ¿Hay alguna manera de sanarle? —Preguntó Lórien con cansancio.
— Sí, si le quieres quitar su gracia divina. Normalmente, los estigmas, son símbolos de santidad. Sí, para los humanos —Nótese la ironía—. Pero, para él, que es un ángel, es más por castigo… tendría que ser perdonado por Él…
— ¿Él?
— Dios —Le aclaró Belcebú.
— Ah… nos ahogamos en contradicciones. Y lo peor es que no hemos sacado nada en claro, aún estamos demasiado vulnerables.
— Bueno¿qué te puedo decir? —Preguntó mirándole. Lórien apartó la mirada, no le gustaban esos ojos de pupilas doradas e irises negros—. Están yéndose al barranco vendados y sin la luz de dios —El Rey elfo alzó una ceja sin entender.
— Los serafines y los querubines no están ni remotamente de acuerdo en que hagamos esta especie desfigurada de tregua así que, el mayor apoyo que podríamos tener, está castrado.
— Te lo pondré más claro, Lórien —El aludido volteó a ver a Gabriel—. Además de estar jodidos, en toda la literalidad de la palabra. No gozamos de la gracia de Dios. Tan sencillo como eso.
— ¡¿Y que carajos hacemos entonces prestándole atención a esos cosos?!
— Si no les prestamos atención, yéndonos con cuidados, no nos joderán los demonios. Lo hará ellos.
— Eso no tiene coherencia —Soltó Draco incrédulo—. ¿Estamos tratando de salvarles el jodido mundo y se ponen con esas¿Qué no están concientes del problemita?
— No les interesa —Contestó Asmodeus—. Ellos ya son luz… no sé si me explico. Ellos sólo son las barreras de la luz cegadora de Dios. Aunque, en estos momentos, sabrá Dios que cuidarán…
— ¿Has estado en el cielo? —Inquirió Caín ante la cara de chico. Éste asintió—. Si no existieran Los Serafines ni los querubines, en estos momentos, hubieses regresado a la luz. Todo lo deslumbrante que recuerdas, es parte de su gracia. Ellos se colocan en filas y columnas interminables para mantenernos protegidos, además de proteger a Dios ¿De qué¿Quién sabe? Ellos ya son pura energía neutral, ellos pueden proteger tanto de la oscuridad total de Satanás como de la luz cegadora de Dios, que en cualquiera de los dos casos te deja varado en el mismo sitio. La nada. En resumen, ellos son a lo que nosotros seremos pronto si no nos apuramos. La única diferencia es que ellos serán seres pensantes, nosotros no tendremos ese derecho.
— ¿Y cuál es la gracia de acabar con todo si Dios y sus protectores seguirán con vida?
— Bienvenido —Le felicitó Dantalian abrazándole, irónico—. Has llegado al inicio del círculo a nuestro hoyo de in entendimiento. Si lo descubres, no dudes en decírnoslo…
— Y… yo cre… creo… qu… que Miguel puede sacarnos de ese poso… argh…
— Nos encantas que estés de regreso al mundo de los vivos. Pero, nadie te ha dado permiso de moverte —Le dijo Belial, lanzándole le nuevo a la cama.
— ¿A qué te refieres? —Preguntó Asmodeus.
— Qu… que… Miguel sabe las razones o la mayoría de ellas del por qué, Satanás quiere hacer lo que va a hacer.
— Abajo —Le tiró de nuevo. Harry bufó.
— Después de todo —Agregó quitándose la mano bruscamente, sin embargo no trató de sentarse de nuevo—. Le tiene tanto rencor a Dios como Satanás mismo. ¿O no, Miguel? Total… tú eres uno de sus 12 únicos, y también el único que queda, valga la redundancia —Gabriel sonrió de medio lado. Todos miraban al arcángel, quién había desviado su mirada al horizonte que daba la ventana.
— ¿Eso es verdad? —Preguntó Rafael dejando entreoír un tono dolido. Uriel estaba recostada, protegida por sus brazos, ya no sabía que más hacer para calmarle… tenía demasiado tiempo llorando.
— Luego de que, te dijera que protegieras lo que te pidió. ¿Qué hiciste¿Qué sucedió? Vamos, dilo. Ustedes no son ángeles… ni arcángeles que, es más de lo mismo. He visto docenas de ellos, y ninguno es capaz de sentir más que compasión. Por eso es que ustedes pueden convivir con los demonios. Ustedes no son ángeles, son seres plenos… ¿Qué sucedió? —Presionó. Miguel lo miró en sus ojos se notaba un profundo dolor y desolación.
— Nada sucedió. Sólo desapareció. Nada más. Nos dejó abandonados.
— ¡Mentiroso¡Prometiste que nunca me dejarías sólo¡MENTIROSO!
— Ah… —Murmuró como esclareciéndose de repente. Todo el mundo se miraba entre si—. ¿Eso es todo? Una maldita venganza por un desamor. ¿Pagaremos todos por una promesa no cumplida? Maldita sea… todos estás jodidamente locos. Me largo. Disculpa, Belial, sino te hago caso de quedarme aplastado en la cama.
— Me duele admitirlo… no entiendo un carajo.
— Tengo una mala noticia para todos. Si quieren, tómenlo como una revelación de momento. Todos vamos a morir sin remedio… Además, si esto fuera tan importante, como nosotros creemos, el Astral Line simplemente lo detendría. O Él llegaría poniendo todo en su lugar. Si quieren mi opinión profesional y libre de juicios comienzo a entender a los Serafines. Le haré una pregunta —Le dijo a Asmodeus, apenas si podía estarse en pie. Pero, poco importaba—. Puede sonar capciosa.
— ¿Qué?
— ¿Si Satanás decide aparecer, qué oportunidades hay de resistir un ataque? —El comandante entrecerró sus ojos y luego volteó la mirada para muchos lados.
— Ninguno… —Respondió con frustración mal disimulada.
— Estaré rezándole a Dios —Expresó de forma irónica, colocando una sonrisa cínica en su rostro. Todos vieron como el chico se convertía en demonio.
— ¿A dónde vas? —Le detuvo su hermano, agarrándole por el brazo.
— ¡Invoquemos a los siete prohibidos! —Exclamó con diversión—. Pregúntale a Cassandra Trewlaney a dónde voy —Se acercó—. Directo al hoyo…
— ¿Cuánto tiempo le das? —Le preguntó Dantalian, sintiendo algo que jamás había sentido antes pero que sí había leído… miedo, no sólo de Satanás, estaba convirtiéndose… volviéndose un ángel o algo así, sólo podía saber que estaba mutando, no sabía por qué, pero, lo presentía…
— ¿Tú también lo sientes? —Le dijo mirándole a los ojos—. ¿Dos horas? —De devolvió en forma de pregunta encogiéndose de hombros—. Calcula tú. Yo aún no tengo ni la menor idea de que tiene que ver la luna de Elara con la híperealidad solar. Así que tú me dirás —Y sin más se fue caminando de allí con paso tranquilo.
— Padrino —Murmuró agarrando a Asmodeus—. Él vendrá —Murmuró en lengua demoníaca.
— Tenemos malas noticias —Hizo saber Metatron. En esos momentos Anafiel y Sopheriel aparecieron a su lado.
— ¿Señor?
— Ordenen a todos regresar al cielo.
— ¡Qué! —Gritó Miguel.
— Lo siento, mucho, Miguel —Se disculpó sosteniéndole suavemente entre sus brazos, evitando que luchara como lo iba a hacer—. Satanás vendrá. Y, no veré de nuevo la masacre de hace doce eones, lo lamento —Besó su frente e inmediatamente el arcángel cayó desmayado en sus brazos. Le dio a Miguel a Sopheriel quien lo acogió desapareciendo al instante—. Lo voy a decir una vez Gabriel…
— Mierda —Masculló.
— O haces lo que digo o me veré en la penosa necesidad de obligarte…
— ¿Y pretendes qué lo deje aquí?
— Lórien… —Detuvo al ver que el joven Rey trataba de escabullirse en búsqueda de su hermano.
— ¡Ah no! —Iba a salir corriendo cuando dos Ángeles con seis alas aparecieron y lo sostuvieron por los brazos. El elfo comenzó a forcejear con fuerza—. ¿¡Qué demonios hacen¡Están locos¡Es mi hermano¡No lo voy a dejar!
— Salvándote de una muerte segura. Eso es lo que hago. Llévenselo, y de ser necesario, enciérrenlo.
— ¡Sí, señor! —Respondieron desapareciendo en una ventisca.
— No es necesario hacer nada de eso conmigo, yo voy por voluntad propia —Soltó Draco.
— Tú vendrás con nosotros, niño —Le participó Asmodeus agarrándole por un brazo.
— ¿Con ustedes?
— Tienes el toque demoníaco. Tú diamanlatle puede matar a un ángel, no puedes entrar al cielo, lo importa que tengas la luz de los ángeles. Nos veremos aquí dentro de dos días, antes de que sol caiga.
— Dalo por hecho —Respondió Metatron.
— ¿Cuándo el chico caiga?
— Esperemos el psique de Harry, sea poderoso —Le respondió a Belcebú.
— Gabriel —Imperó el Jefe del Mekarbah.
— No me iré —Le retó.
— No me busques, Gabriel.
— ¡Soy un híbrido¡No voy a entrar al cielo!
— ¡Eres mí hijo¡Claro que lo harás! —Bramó con voz fiera, jalándole y antes de que pudiera hacer algo los teletransportó. Cuando reaparecieron el poderoso ángel lo soltó con brusquedad. El peliblanco cayó en el piso en un golpe seco, con rictus dolorido.
— ¿Quieres salvar a Harry? Entonces deja de actuar como un estúpido. Estarás aquí, no me arriesgaré a darte más libertad.
Observó estoico como Gabriel pegaba las manos del vidrio transparente que lo rodeaba, y lo miraba debatiéndose entre odio, peleando contra las lágrimas que bajaban furiosas por sus ojos.
— ¿Cómo te atreves¡Responde¡Sácame de aquí!
— Cuando te serenes talvez me decidiré a dejarte ver a Miguel…
— ¡Pero con qué derecho!
— Gabriel. No me voy a poner a discutir contigo, casi tengo que matarte hace algunos días…, no me obligues a ver de nuevo como te pones en peligro así tan inútilmente.
— ¿Y millones de años después te preocupas? —Le escupió con rencor.
La barrera desapareció, e inmediatamente sintió una bofetada, se llevó una mano a la zona afectada. Sólo podía mirar al piso, no quería alzar sus ojos para ver esos ojos llenos de decepción y molestia hacia él. Cerró los ojos al escuchar lo que le decían…
— Anda y mátate… ¡Largo! —Le gritó señalándole la salida. El peliblanco se dejó caer, mientras una silla de hecha de lo que parecía nubes aparecía. Había vuelto a ser un ángel de repente, no le interesaba ni siquiera saber cuál había sido la causa del cambio súbito. Metatron le levantó por el brazo—. ¿No te querías ir¿Qué estás esperando, Gabriel? —Al ver que nada pasaba—. Me lo supuse. ¡Serénate y piensa con la cabeza! Harry no morirá, cuando menos no por ahora. A Satanás le costará lo suyo romper, figuradamente a Harry per se. Si hacemos las cosas bien, talvez tendremos salvación… por ahora, sólo, quédate quieto en un sitio donde pueda vigilarte y vuelve a pensar con coherencia.
— ¿A dónde llevaste a Lórien y a Miguel?
— A las cárceles de luz, y si no quieres terminar allí tu también, te recomiendo que te quedes justo aquí.
— Claro, me vas a encerrar en mi propio cuarto ¿Cuántos años crees que tengo¿Seis? —Volvió a desafiar. No quería, pero, las palabras casi se le salían solas.
— No juegues con mi paciencia, Gabriel…, estoy hablando en serio —De forma infantil el peliblanco se sentó en el alféizar de la ventana que se había creado, y miró el cielo radiante a través de él.
— ¿Por qué eres tan terco? —Preguntó llegando a su lado y abrazándole. Sintió la primera lágrima del ángel sobre su ropa y luego como siempre sucedía la mano se cernió sobre la tela, mientras los espasmos tomaban posesión de su cuerpo—. Ya, está bien… me pasé un poco —Se disculpó colocándose en cuclillas para que pudiese llorar en su hombro. Sintió el abrazo del peliblanco en busca de consuelo.
— ¿Por qué? —Le preguntó apretándole aún más, con voz quebrada.
— No lo sé… esto normalmente es así de caprichoso.
— Ya no puedo más… Freya, Miguel, Celebriän, y ahora ¿Harry? Ya basta…
— Pasará… para bien o para mal… pasará, de una manera u otra. Shhh —Le susurró—. Aún si perdemos¿Qué es lo peor que puede pasar¿Morir?
— Para ti es fácil decirlo, tú pasarás todo esto como si nada. Eres una esencia eterna….
— También sufriré. Te perderé a ti, a Sopheriel, a Eriel…
— ¿Alguna vez te importamos?
— Claro que sí. Son mis hijos después de todo.
— Tú eres igual que Él —Le recriminó haciendo alusión a Dios—. Para ti, todos somos tus hijos.
— No me odies por ser tu padre biológico.
— Sí, la primera aberración del universo.
— No te mires así…, me duele oírte decir eso. Yo no te veo como algo erróneo, o aberrado. De mis tres hijos, al que más quiero es a ti. Así que, hazte un favor, por Harry y por Miguel. No hagas estupideces —El ángel volteó, sintiendo como le llamaban—. No te voy a encerrar de nuevo. Pero, por el amor infinito de Dios, no me hagas ir a buscarte…
— ¿Y cómo me voy? Peter me lanzará lejos de la puerta antes de tan siquiera pensarlo.
— Me alegra que lo tengas presente. Ahora, ya regresaré a decirte que se hará. Trata de dormir…
— Fácil de decir, difícil de hacer —Masculló, luego de quedar sólo en la habitación, quitándose las lágrimas de los ojos y sintiéndose potencialmente estúpido por haber llorado así, delante de él. Siempre sucedía lo mismo. Lo regañaba y él terminaba llorando como un niño. Recostó la cara de nuevo en la ventana, suspirando. Quería odiarlo con todas sus fuerzas, pero, jamás podía ni siquiera estar molesto con él más de cinco minutos. No era justo, además, el golpecito siempre le dolía…
1
Harry tenía los ojos cerrados, descansaba tranquilamente en su cama; o en la cama del cuarto que le había dado el director de Hogwarts. Sabía que todos se habían ido, que bueno que Asmodeus y Metatron sabían entender una indirecta, Hoy o mañana él iba a caer en sus garras, y prefería que fuese lo más pronto posible, así sabría que hacer después, aunque le daba un poco de miedo. Era como una constante molestia en el pecho, sin embargo, había logrado serenarse, para tratar de sacar algo en concreto. Lo único que había hecho era quedarse en blanco.
— ¿Te sientes bien?
— Sí… gracias por preocuparte —Le respondió a Abel—. Ni te atrevas a medio insinuarme en dónde están.
— Esto no es una buena idea. Una relegación así…
— Vente y que te mate ¿Eso es lo que quieres? Vales más vivo que muerto. No sé que tan consolador sea el pensamiento, pero, por suerte, le valgo vivo…
— Sí… eso es lo que más me preocupa. ¿Estás seguro que no hará una masacre con toda Hogwarts?
— No lo sé. Pregúntale a Dantalian y a Belcebú… talvez ellos te respondan.
— En fin, espero que esta no sea la última vez que hablamos.
— Créeme, será la última en mucho tiempo, si Pandemonium está en lo correcto.
— Entonces, nos vemos en otra vida, Harry. Fue un placer conocerte, y servirte.
— Somos dos —Abrió los ojos y observó el frente de su cama.
— Hola, Harry. Por lo que veo, me estabas esperando… —El niño lo miró vacío.
2
— Azrael… maldito demonio sácame de aquí —Exigió por centésima vez Sirius, en estado de histeria total.
— Ajá… —Respondió el ángel de igual manera por centésima vez.
— ¡Mierda¡Mierda!
— Exacto —Le siguió la corriente, pasando la página del libro—. Cállate Sirius, tus balbuceos me desconcentran.
— Bastardo.
— Lo sé.
— ¡Az!
— No me obligues a amordazarte —Le regañó mirándole, el general no se amedrentó y le encaró la fúrica vista.
— Harry va a caer en las manos del mal nacido ése¿y tú me pides que me calle?
— No hay de otra, no te voy a mandar a que Satanás te asesine…, cuando tenga a Harry; tendremos un periodo inexacto de tiempo, hasta que logre romperle.
— Y lo dices así de calmado…
— Estoy acostumbrado a no poder a hacer nada contra el puto destino. Y ni se te ocurra prometerme que te estarás quieto si te libero…
— ¿Dónde está Remus?
— Está con Damphir… —Le respondió con simpleza.
— ¿Dónde está Lórien?
— Está bajo el cuidado de Metatron.
— ¿Draco?
— Con Asmodeus.
— ¿Qué?
— No lo podían llevar al cielo. El chico tiene el éter demoníaco. No hay nada que hacer, su diamanlatle mata la luz, si pisa a dónde fueron los demás, se calcinaría.
— Y Harry está sólo…
— Sí, y desde ahora mucho depende de él. Incluyendo el tiempo que tenemos nosotros para crear una estrategia cuerda, y que nos asegurará la vida.
— ¿Lo has visto? —Preguntó casi susurrante. Azarel cerró el libro con calma y miró hacia la pared.
— No —Murmuró en respuesta—. No creo que ni siquiera Satanás lo haya hecho.
— Eso no puede ser una buena noticia.
— No lo es… puedo mirar al futuro cuando el camino está creado, las decisiones están tomadas, y ha empezado a caminarse…, del resto, no hay ni principio, ni fin. Si lo intento, veré millones de cosas, todas ellas igual de improbables, igual de posibles. Especialmente con todo esto, estoy volviéndome loco con todo sucediendo a la misma vez, desesperante ver todos los finales, todos los inicios, todos los posibles escenarios, todo lo ya descartado pero que aún acosa…
— Imagina que te estoy abrazando puesto que sé, no me dejarás salir de aquí ni para eso…
— Estoy relativamente bien.
— ¿Tú viste que Celebriän moría?
— No —Contestó perdiéndose de nuevo en su mente—. Sólo sabía que alguien iba a morir…, jamás podía haber adivinado que Celebriän ocasionaría la muerte de las luces de la inmensidad… curiosamente, éstas todavía existen.
— Estamos navegando en contradicciones y círculos infinitos…
— Se llama existencia un caminar infinito y circular, lleno de contradicciones. Preferiría pensar que la existencia no es algo porque sí, así que hazme un favor y sigue peleando.
— Esto va a sonar algo poco moralista pero, evadir los problemas, especialmente esos, no trae nada bueno.
— Lo sé…
2
— ¿Exactamente cuál es la trampa esta vez?
— No hay ninguna… como verás, todos se han ido.
— Eso puedo observar. De Dantalian me lo hubiese esperado, algo no está bien con el chico, pero¿De Belcebú y de Asmodeus?
— Algunos lo llamamos Libre Albedrío —Le respondió con cinismo. El pelirrojo torció una media sonrisa.
— Nadie lo hubiese podido expresar mejor. ¿Y a qué se debe tu decisión?
— Con sinceridad, no lo sé, ni me interesa.
— Sí… luego de un tiempo, dejamos de preguntarnos el por qué de las cosas. La ignorancia comienza a convertirse en una bendición. ¿No lo crees?
— ¿Por qué estás hablando conmigo?
— Porque… el tiempo, es infinito. Si Dios decide aparecer, mejor para mí. Así que como sabrás, las cosas hechas con premura, jamás salen bien, y tú, me pareces alguien inteligente e interesante. So… tenemos tiempo para malgastar. Además, me gusta conocer bien a todos mis hijos, en la medida de lo posible, y por ahora, de todos ellos, tú eres quién más me interesa. He visto que has hablado con Freya… no sólo eso que aún la oyes.
Harry simplemente alzó su mirada hacia los ojos vacíos de su castigador, mientras en sus labios aparecía una sonrisa irónica…
TBC
Things Happens, o bueno, en este caso Shits Happens. Había mucho que decir, tanto que escribir, hablar, explicar…, pero, llegó mi problema fulminante en los brazos baneándome la posibilidad de escribir y hacer todo lo que me gusta, y salió ¡está cochinada¡bieeen! Eso es lo que sucede cuando prometes algo, y tienes que cumplirlo y no sabes como pero lo tienes que cumplir. En fin… ya vamos en la recta final, y con esto habrá que darle gracias a las divinas providencias.
Ya todo el mundo sabe las dedicatorias de este capítulo, o cuando menos los inmiscuidos, y me hace pensar entre todas las escenas, que estoy carente de amor, o definitivamente necesito buscarme una familia…
Atte. Liuny.
P.D.: Ya otra vez se nos fue el año. ¿A alguien se le pasó lento?
