Capítulo XLIII: Prohibido recordar.

Harry estaba en un lugar oscuro. Se encontraba tirado en medio de no tenía ni la menor idea dónde. Pero, no podía recordar nada, absolutamente nada.

— Hola, Harry —Dijo un hombre arrodillándose. El pequeño arcángel le miró perdido, sintió como aquel desconocido en penumbras le acomodaba el cabello. Cerró los ojos con dolor, no sabía porque, pero, algo en todo aquello no estaba bien—. Harry, pequeño arcángel, háblame.

— Padre —Murmuró… "¡No! Él no era su padre" —. ¡Argh!

— Shh… calma, es más fácil si no te resiste.

— Celebriän… —Gimió entre el dolor. Abrió los ojos y Satanás lo agarró por el cuello comenzando a ahorcarlo.

— Celebriän está muerto Harry, y al menos que quieras sentir un dolor aún más profundo, te recomiendo que dimitas.

— ¡LORIEN! —Gritó hasta desgarrarse las cuerdas vocales por el esfuerzo proferido.

1

— ¡HARRY¡YA BASTA¡DÉJENME IR¡SUÉLTEME! —Gritaba el joven Rey debatiéndose entre los agarres lumínicos que le sometían.

— Lórien, cálmate —Murmuró Miguel yéndose a calmarlo—. Shhh, pequeño. Ya… no pienses en eso, no te tortures así.

— Harry está sufriendo —Gimió al escuchar una voz conocida. El general del Bene ha Elohim le soltó de las ataduras que en vez de sostenerlos estaba dañándole, cuando cayó al suelo, Miguel le sostuvo entre sus brazos para consolarle.

— Cálmate, respira Lórien, respira, tienes altas posibilidades de morir si sigues así —Le advirtió lo más calmado que pudo. Le arrulló en sus brazos tratando de calmarlo. Necesitaban salir de allí o se volverían locos. Especialmente el pequeño elfo que estaba perdido en el dolor, debido al sufrimiento de su hermano de sangre.

— ¡Harry¡Harry¡NO ME OLVIDES!

2

El ojiverde recuperó todos los recuerdos que en algún momento había perdido. Se agarró fuertemente a los brazos de Satanás, sabía ya por experiencia que cada vez que lograba salir de aquel semi trance en el que siempre caía, el dolor que trataba de romperlo volvía con más intensidad y necesitaba algo a lo que aferrarse.

— Si no fueses tan terco esto no estaría sucediendo. Y lo sabes —Murmuró con aire paternal, haciendo que Harry se sintiera particularmente odiado ante ese ser, hablándole con tanto cariño. Suspiró de nuevo rompiéndose, cada vez que Satanás comenzaba a susurrarle a Harry, su conciencia terminaba sumiéndose en la total oscuridad, olvidando quién era, todos sus dolores, penas, olvidaba a todas las personas que alguna vez había conocido. Sólo recordaba el nombre con que su padre le llamaba… "pequeño arcángel". Pero, él no tenía ni la menor idea de lo que era un arcángel—. ¿Harry?

— Padre¿Quién es Harry? —El hombresonrió malicioso. Abrazó a su pequeño.

— Nadie hijo, nadie… ahora descansa, pequeño. Yo estaré velando tu sueño.

3

Cuando Draco volvió a ver a Lórien, pensó que de no haber llegado con los ángeles, no le hubiese reconocido. Sendas ojeras se habían instalado en sus ojos junto a unas feas bolsas que disonaban con su agraciado rostro. Las irises usualmente gris o en algunos casos azules, estaban apagadas de un color oscuro, turbio y manchado. La piel había perdido ese brillo sobrenatural que siempre le acompañaba a todos lados que iba y se acentuaba cuando estaba 'radiante de felicidad', la frase se volvía plenamente literal. Y ahora parecía manchada y veteada. Sus ojos se encontraron con el penetrante azul del ángel que siempre le regañaba y lograba vencer el tan mentado orgullo Malfoy, sin derecho a réplica.

— Está muriendo de una de las formas más dolorosas que puede morir un elfo… —Al ver la cara de in entendimiento que tenía el rey de la tierra, agregó—. Está muriendo de tristeza, Draco.

— Elfo —Le llamó zarandeándole. Miguel sonrió al ver lo que trataba de hacer el joven humano. Pero lo único que recibió fue una mirada vacía y un rictus compungido que traía desde que llegó.

— Te sentirás peor si lo intentas…, Harry ha estado sufriendo lo indecible y sin tregua desde que nos separamos. Lórien no puede soportar tanto.

— Lórien —Volvió a llamar con cautela y en un tono particularmente bajo y carente de petulancia. Respondió a su nombre—. Es Po… Harry, él estará bien —El rey elfo se abrazó a Draco, reaccionando por primera vez en horas, el humano ojigris se sorprendió que hubiese hecho eso. Sentía como un pequeño charco de lágrimas se iba formando en su hombro.

— ¿Puedo dejarlo contigo? —Preguntó de repente sintiéndose muy egoísta, sin embargo su corazón le gritaba que necesitaba ver a Gabriel, palpar con sus propias manos que estaba vivo. Sabía lo testarudo que podía llegar a ser el híbrido, especialmente cuando tenía que enfrentarse con su padre…, esperaba que Metatron hubiese podido lidiar con él, no lo dudaba, pero, si había estado en el cielo ¿Por qué no le había ido a buscar y sacarlo de las cárceles de luz? Jamás pensó que iba a terminar en esos sitios. Nunca habían sido de su agrado, y estar dentro había sido mucho peor.

Todos miraron a las personas que acababan de aparecer.

— ¡Gabriel! —Exclamó el general con excitación. Se levantó, olvidando prácticamente todo lo demás, por demás sorprendido, había regresado a ser un ángel, peor aún, estaba en actitud sumisa a un lado de Metatron…

— Miguel… —Murmuró abrazándole. El rubio lo único que pudo hacer fue rendirse y suspirar en sus brazos.

— Por más sorprendente que parezca, aún Harry se sobrepone a los deseos de su alteza infernal —Informó Asmodeus.

— ¿Estás bien, Dan? —Preguntó ligeramente preocupado Belcebú, es más, ni siquiera podía decir a ciencia cierta si eso era lo que a los humanos llamaban preocupación. Pero, había algo en su persona que no estaba del todo bien. ¡Y una mierda! Nada estaba del todo bien…

— No… Bel…, jamás había sentido tanto dolor —Se quejó el Duque del Infierno, jadeando, apoyando casi todo su peso en el otro.

— ¿Dolor¡Nosotros no sentimos dolor! —Se escandalizó.

— ¡Pues yo sí lo siento! Así como siento pena, depresión, insatisfacción ¿Qué quieres que haga?

— ¿Y a ése que le pasó? —Preguntó Asmodeus al ver como Caín tenía a Abel cargado. El menor de los hermanos estaba terriblemente pálido. Lilith venía con ellos, con rictus compungido.

— El vínculo con Harry no se rompe, no importa cuánto lo intente, es malditamente frustrante —Respondió la mujer rubia.

— Lo que necesitábamos…, a otro herido, llévenselo a la enfermería. Mientras Harry sigua en lo mismo, Lórien y Abel no son más que simples zombis apocados por el dolor.

— El chico es condenadamente fuerte… —Dijo Alastor llegando—. No se habla de más nada en los círculos. Es más, ya hasta están considerando en venerarlo… ¡El Oscuro Profano le ha susurrado! —Todos los demonios presentes, se miraron entre sí.

— ¿Y sigue dándole lata? —Preguntó Belcebú anonadado.

— Nadie da más de una semana antes de que Satanás lo mate, por una pérdida de paciencia. Ningún otro demonio puede acercársele.

— Los estigmas —Recordó de pronto Dantalian.

— Exactamente. El chico queda gravemente injuriado, lo han torturado casi hasta la muerte humana —Era Aradia quién había llegado.

— Por cierto, y no es por sonar descortés, después de todo eres una dama —Dijo Alastor irónico—. ¿Qué hace la hija de Lucifer aquí?

— ¡Alastor! —Retó Asmodeus.

— No, déjalo As…, digamos que no me llama la perspectiva de ser nada. Además¿qué puedo esperar de mi propio padre si mató sin miramientos a una parte de sí mismo? Mi madre y yo velamos por nuestros intereses. ¿Por qué no le preguntan eso a Metatron? Haga lo que haga o destrúyase lo que se destruya. Él seguirá existiendo. ¿Qué lo mueve?

— Sus hijos… —Preguntó alguien apareciendo de repente. Todos voltearon a la ventana.

— ¡¿Leviatán!? —Gritaron todos. El demonio de cabellos azul petróleo y cuerpo delgado y exagerada palidez, simplemente reviró los ojos.

— ¡Hoy se caerán todos los cielos! —Auguró Belcebú, creyendo que todo aquello era una locura. No había demonio más deseoso de qué ocurriera todo lo que iba a ocurrir que aquel maldito desquiciado.

— O tal vez Harry Potter ha llegado a su límite —Fue la retórica de Leviatán.

— ¿Dónde está Belial? —Preguntó Asmodeus muy molesto.

— ¿Qué voy a saber yo? —El General atrapó su cuello y empezó a apretar.

— ¡Belial me mandó a decirles algo¡Joder! —Ante esto, fue liberado.

— ¿Ven como sí Belial tenía algo que ver?

— Por mí que Satanás destruya el universo y más allá, si quiere…

— ¿Entonces qué rayos haces aquí? —Rugió Alastro apuntándole con su hacha.

— Belial me mandó —Respondió derrotado, rascándose la nariz, furibundo.

— ¿Qué quisiste decir con 'sus hijos'? —Preguntó mordaz Aradia.

— ¿Qué no es obvio? Muchas de las cosas que se tienen como cierta de los ángeles, son más mentira que mi cuerpo humano…. ¿Qué los ángeles sólo sienten compasión¡Mis narices! Esos bichos no son más humanos porque no-se-puede. Metatron no dejará que le pongan una mano encima a Eriel ni a Gabriel, ni porque venga Dios mismo y se lo exija. ¿Qué no lo saben, cuerda de inútiles?

— ¿Metatron tiene hijos? —Soltó con una risa de incredulidad Belcebú.

— Aún tú eras demasiado pequeño como para saberlo —Respondió Asmodeus molesto. Leviatán no debía estar soltando esas cosas, así como así.

— Sí que los tiene —Masculló Alastor—. Eriel y Gabriel. Existía otro, que era la treceava esencia esa que todo el mundo habla, pero a la que nadie le ha visto ni el pelo.

— ¿Qué sucedió?

— Fue Harry en su momento —Respondió Caín quién acababa de regresar de dejar a su hermano a manos de la austera (o eso pensaban todos los demonios) enfermera de aquel colegio—. Se lo arrancaron a Metraton, bajo sus narices. Dejarlo a merced de Satanás, estoy seguro fue un duro golpe, que removió el pasado.

AyeEso fue divertido de ver. La ira de Metatron fue digna de una pugna demoniaca.

— Pero ¿Satanás lo mató? —Cuestionó intrigada a la mujer de cabellos color pajizos.

— Los Serafines le obligaron a matarlo —Dijo Leviatán.

— ¡Cállate, idiota! —Le regañó el General de los infiernos.

— ¿Y qué maldita Ethannia vas a mantener, Asmodeus¿O debería decir: Errores Cósmicos?

— Siempre serás mi demonio favorito, aunque seas un boca floja —Le soltó Alastor. Leviatán le sonrió ladino—. Hay cosas que deben mantenerse bajo llave, especialmente porque es mejor que se olviden, pero Metatron estuvo a punto de ser un caído.

— Diablos… esto ni en mis más bizarros sueños —Murmuró Dantalian lo que hizo que el pelinegro quién aún lo sostenía sonriera con el mismo pensamiento.

— Eso ocasionó la segunda venida de Dios.

— ¡Celebriän! —Soltó de repente Aradia, como si de repente todo su mundo esclareciera.

— Exacto muchacha.

—Pero, hay algo que no me cuadra. Si Gabriel es hijo de Metatron ¿Por qué es un híbrido?

— ¿Qué no lo adivinas? —Preguntó Asmodeus.

— Bueno, es difícil aceptar las cosas que pasan por mi cabeza —Concedió Aradia.

— Esto sí que no lo deberíamos soltar.

— ¡Hasta Gabriel se debería enterar! —Rugió Leviatán en desacuerdo—. ¡Djinn es la otra parte de la esencia de Gabriel! —La mujer se llevó una mano a la boca apoyándose de la pared con los ojos abiertos al máximo. Asmodeus le tapó la boca, pero se zafó bruscamente—. ¿Qué creías? —Se burló descaradamente—. ¡Suéltame Asmodeus! —Dijo pateándole—. ¿Qué eso jamás se había dado¡Bah! Creo que se han tenido que cubrir más 'trapitos' de los que caben en un cuarto.

— Basta Leviatán, di lo que Belial mandó a decir y lárgate. No necesitamos nada de esto, precisamente. Ni al propio Gabriel le importa que Djinn sea su "madre"

— ¡Ah! Pero Metatron sí que lo hace…

— ¿Por qué iba a caer Metatron? —Preguntó Dantalian de repente con voz dubitante, eso, podía costarle su don del habla. Todos lo miraron, para luego mirar a las únicas tres personas que sabían.

— Metatron se reveló a una orden directa de Dios y… —Comenzó Leviatán.

— Celebriän vino a este mundo con el único propósito de matar a Gabriel. Pero todo se volteó, y Destiny no quiso dar ningún tipo de explicación a por qué estaba moviéndose así de anormal el sistema. Djinn fue asesinada y Celebriän jamás creció. Eso es lo que La Corte llama…

— "Twist" —Respondió Alastor no muy seguro de a dónde los iba llevar todo aquello.

— Hubo un vaho en el tiempo, causando por el Astral Line. Ni siquiera nosotros recordamos que es lo que sucedió.

— Solamente faltaría Eriel…

— Metatron se negó hablar. Dado su rango y cargo, nadie pudo hacer nada en contra de su silencio. Sólo le arrebataron la custodia tanto de Gabriel como de Eriel, prohibiéndole decirle quién era en realidad. Como sabrán, esas cosas nunca funcionan. Eriel y Gabriel se encontraron dos mil años después y Celebriän, los ayudó a descubrir todo.

— Entonces, con Celebriän muerto, podemos darnos por todos muertos porque es él quién restaura el balance, o eso parece. Es él, quién crea la estabilidad.

— Matar a Celebriän le costó caro a Lucifer. Eso fue algo que no debió suceder —Aclaró Leviatán—. Belial dice que Harry no durará una semana más. Él ha sido el único demonio, además de Satanás, quién puede acercársele sin que los estigmas lo destruyan. El chico claudicará no porque no pueda soportar más. Satanás tiene pensado borrarle la memoria. Sabe que no lo puede quebrar, así que empezará de nuevo. Y ha visto los efectos de la desaparición del Harry que conocen. Matarán a Lórien ya que no pueden evitar la conexión, así que vean dónde lo esconden. Cada vez que el pequeño elfo logra conectar con Harry, éste recupera la memoria.

— No existe lugar seguro para esconder a Lórien si es Satanás quién quiere matarlo. Alastor —Llamó Asmodeus.

— ¿Qué?

— Consígueme —Contó con los dedos—. Siete litros de sangre de fuego. Y lo quiero para ya.

— ¿Y luego que se suicide? —Preguntó en guasa.

— ¡YA!

— Bah… Belial tiene razón, ya no hay sentido del humor. Vámonos Levy…, tú me ayudarás. Y luego de daré aquello que tanto quieres.

— ¿De verdad?

Aye… sólo espero que no se te aplique el: "ten cuidado con los que deseas".

— Alastor, no trates de volver a Leviatán de nuestro lado. Eso sólo causará más catástrofe —Lo detuvo cuando el de cabellos azules desapareció.

— Yo sé lo que hago…

— Sí claro…

4

Belial miró a Harry dormir, no acostumbraba a estarse en esas demasiado tiempo, pero, ya hasta comenzaba a sentir remordimiento. Un sentimiento muy demoniaco aplacado por la antigüedad, especialmente en aquellos que fueron en vida humanos. Belial era un Elder puro. Un demonio encubado en los fuegos del infierno, por Asmodeus y Djinn.

— ¿Belial?

— Supongo que todavía no has perdido ni remotamente la memoria.

— Cuando menos él no está aquí —Susurró sintiendo un alivio casi desesperado.

— Harry, él es como Dios. Está en todas partes.

— ¿Dónde estoy?

— En el infierno, y esos estigmas tuyos no te hacen nada bien en estos momentos.

— No tengo ni una miserable gota de energía en el cuerpo —Belial le señaló algo. Harry se alzó con su ayuda para ver mejor que era.

— Te han drenado. No vas a poder moverte, es más, habla lo menos posible. Tú vives de la magia, y Satanás se dio cuenta de ello.

— ¿Por qué me ayudas?

— Porque, a pesar de todo, yo tengo mucha fe en mi padre.

— ¿Por qué yo? —Gimió desesperado, necesitaba sacarse esa pregunta de adentro.

— ¿Por qué a otra persona? No lo sé… pero, en estos momentos doy gracias al Caos que seas tú. No te voy a mentir, no te salvarás de esta, pero, recuerda Harry, recuerda por encima de toda las cosas por qué estás aquí.

— Aw… no entiendo por qué todos los demonios están sucumbiendo a sus recién encontrados corazones. Porque, déjame confesarte algo, 'iel… todos tenemos esos estúpido e inservibles cosos llamados sentimientos. ¿Y qué fácil es olvidarlos mientras todo esté bien, verdad pequeño hijo? —Preguntó el pelirrojo, bajándose la capucha, y sosteniendo al demonio de pupilar doradas con cuidado, acariciándole—. Largo de aquí, Belial.

5

— ¿La tienes?

— ¿Qué clase de novato me crees?

— Hay que asegurarse —Asmodeus se dirigió a la camilla dónde se encontraba Lórien descansando. Algunas veces se removía colocando diferentes rictus de dolor—. "No puedo creer que esta sea la primera vez que voy a cometer un acto de misericordia".

— ¿Qué cree que le hace a mi paciente?

— Lo siento, Poppy, pero, estoy es dolorosamente necesario —Apareció una jeringa, con una agua particularmente amenazadora. Lórien abrió los ojos con cansancio, palideció al ver aquella arma blanca.

— No serás el primero que me odie en mi inmortalidad. Esto dolerá —Le advirtió, agarrándole la cabeza y le introdujo la aguja interceptando la yugular, creando una vía. Mientras el elfo comenzaba a llorar del dolor, agarrándose de las barandas fuertemente.

— ¡Quema! —Gimió—. ¡Para¡Por favor¡Te lo suplico!

— Esto será eterno… ¡Belial!

— ¿Por qué yo? —Murmuró apareciendo.

— Porque tú eres el médico.

— ¿Por qué siempre me ven cara de Serafín? —Mugió furibundo.

— "Porque no existe real diferencia entre tú y un serafín" —Pensó el General mirando al cielo crepuscular que moría en tonos rosáceos—. "Pero, eso será algo que no descubrirás nunca".

Hijo de la vida —Comenzó poniéndole la mano en la frente del joven elfo—. Rechaza la sangre que desde siempre has conservado. Mira hacia la luz y rompe cada lazo creado.

— ¡ARGH!

— Calma Lórien. Puedes perder más de lo que mi padre está esperando que pierdas a favor a tu vida. "Voy a tener que invocar a Dios ¿Qué clase de demonio soy, por el caos?

Dios todo poderoso que vive y reina perdido en el tiempo. Detén el flujo —Al decir esto Lórien comenzó a tener un ataque de epilepsia—. Que corre por sus venas, expulsa cada lazo creado, enciende la luz que permanecía apagada, mientras caminaba —Le sostuvo la cabeza con las dos manos y comenzó a murmurar en un idioma extraño mientras el contenido del matraz que Asmodeus tenía en sus manos, el cual era un líquido transparente, comenzaba a desaparecer—. ¿Tengo que hacer esto? —Le preguntó con ruego a su padre. Éste simplemente lo miró amenazante. Suspiró—. En el nombre de la tétrada —Y le hizo una cruz en la frente.

6

— ¿Y, tengo que ir a estudiar en una Escuela de HUMANOS?

— Exactamente.

— ¡Me niego!

— No te estoy preguntando…

— ¡Pero!

— Nada.

— ¡Papá!

— Harry, no me hagas perder la paciencia… no hay nada que hacer, bajarás a la tierra y te quedarás allí hasta que a mí me dé la gana ¿Se entiende?

— Sí, señor —Masculló molestó, yéndose de allí, dando un portazo. Satanás se quedó pensado, perdido en sí mismo… mandarlo tan pronto a la tierra iba a ser arriesgado, pero, ya estaban las cartas sobre la mesa, sólo quedaba jugar—. ¿Y tú qué demonios me ves? —Preguntó crispado. El demonio que custodiaba la entrada quitó la mirada. Sabía que el chico tenía un temperamento de temer.

7

— ¿Cómo te sientes?

— Como se debió haber sentido Harry cada vez que lo mataron… —Murmuró, pasándose la lengua por sus resecos labios.

— Casi, casi, eso fue lo que te pasó, Lórien. Ahora sí, puedes irte a suicidar.

— Ja, ja… me matas de la risa…

— El que puedas hacer sarcasmo tiene que ser una buena señal.

— Gracias Belial… estás siendo de mucha ayuda cuando, gracias a todo esto, tuve que renunciar y sin ni siquiera ser consciente a todo lo que alguna vez fui.

— Míralo por el lado bueno. Si ganamos, me ofrezco a ayudarte a recuperarlo…

— ¡Ja! —Masculló.

8

— ¿Potter? —El aludido volteó. Alzó una ceja a ver un rubio de presumía, su misma edad.

— ¿Sí¿Tú quién eres¿Cómo me conoces?

Dejà —Murmuró el rubio.

— Ciertamente… y no sé porqué ¿Me vas a decir quién eres y por qué sabes mi nombre? Papá no me habló de nada de esto…

— Bueno, parece que sí lograron hacerte perder la chaveta… —El otro volvió a enervar la ceja—. Olvida, soy Draco Malfoy.

— ¿Draco… Malfoy…? —Se llevó un dedo al mentó, haciendo memoria—. ¿El Rey de la tierra?

— Creo que deberíamos buscar a alguien que sepa que hacer contigo.

— En realidad, estoy buscando al director. Aunque me siento como navegando en una mentira.

— Vamos a ir a buscar al de los pelos blancos…

9

— Creo que esto les pertenece —Dijo Draco lanzando a Harry dentro de la sala—. No lo intenten, no se acuerda de nada —Explicó, al ver como todos se iban a abalanzar encima del moreno.

— Vaya… no sabía que los arcángeles habían decidido bendecir a la tierra con su presencia.

— ¿Qué haces aquí? —Demandó Asmodeus.

— Amm, pues… No tengo ni la menor de las putísimas ideas, pero, ponerse a discutir con mi padre no es algo que le agrade mucho a mi salud. Ando buscando al director. ¿Les molesta?

Todos se miraron entre sí… ¿Qué demonios debían hacer ahora¿Matarlo¿Tratar de hacerle recordar?

— ¡Alóoooo¿Les importa dejar de mirarme como si tuviese tentáculos en la cara?

— ¿Harry?

— ¡Belial! —Exclamó alegre colgándosele.

— ¿Cómo sigues? —Preguntó con una sonrisa triste, acariciándole el cabello. El moreno oscureció su verde mirar, bajándose—. Harry…

— Vacío, terriblemente vacío. Pero ¿Qué importa?

— ¿Qué haces aquí?

— Uno de los ataques histriónicos de mi padre… tuve que correr. ¡TE QUIERO EN LA TIERRA AHORA MISMO! Y yo, no tuve más remedio…

— ¿En serio?

— Fue de esos, o haces lo que te digo, o ya verás. Terrorífico —Bromeó, ganando humor—. ¡Ah! Por cierto, no sé cómo Levy supo que me iba a encontrar contigo, pero —Se le acercó—. Me mandó a darte sus mejores recuerdos y —Le besó rápidamente en la boca—. Un beso, que te extraña, y me perdí luego de los cinco minutos de su intento de cháchara amorosa. Así que, disculpa el mal servicio de mensajería. Ahora¿Puedes llevarme con el director?

— Sí… ¿Por qué no vas caminando? Tengo que hablar con mi padre…

— No me dejes esperando mucho —Le pidió llevándose arrastrando a Draco consigo, alegando que se sentía sólo en ese condenado colegio.

— ¿Puedes explicar? —Comenzó Asmodeus.

— ¡Parece como si hubiese pasado toda su vida con los demonios!

— No tengo ni la menor idea de qué hizo Satanás además de la borrarle la memoria. Pero, a mí me trata como si me conociera de toda la vida, y Leviatán y él, congeniaron endemoniadamente rápido, pasándole lo mismo. Inclusive Ithea, Legion y Lamia, quiénes ahora son sus mejores amigos, luego de la confusión de cómo el chicos les conocía tan bien.

— Por la lágrima sagrada —Gimió Miguel, sintiendo por primera vez como se le estrujaba la cabeza—. ¿Qué demonios está pasando?

— No deberíamos dejar que vea a Lórien… —Propuso Gabriel—. Hay algo que no me da muy buena espina.

Si bien todos asintieron, Metatron y Asmodeus no dijeron nada…, la experiencia les había dicho que eso no serviría de nada. Por primera vez en mucho tiempo, cruzaron sus miradas. En Metatron había ese mismo arrepentimiento y en Asmodeus perdición. La última vez que se habían unido realmente en algo, sólo había terminado empeorando la situación, pero, como que no podrían evitarlo.

10

— Buena Tardes, Hijo del viento.

— Hola Freya. ¿De vista? —Preguntó sonriendo ladino—. ¿Te entró la nostalgia familiar?

— No seas ridículo, Harry.

— Pues sí, parece que eso es una de las cosas que mejor sé hacer. ¿Entonces hermanita¿Qué haces fuera de tu cuchitril?

— Confirmando mis sospechas…

— Ah… —La escudriñó, sin poder descubrir nada más. En eso sintió que una mano se posaba en su hombro.

— ¿Harry?

— ¿Bel? —Preguntó despertando.

— Vamos a buscar a director.

— No importa… "De todas maneras, algo me dice que todo esto está encajando demasiado forzado como para que sea real". No sé porque pero, soy Gryffindor y no parecer ser la primera vez que voy por estos lares… así que, como sea —Le respondió yéndose, con la cabeza hecha una nebulosa. No importaba cuanto intentara, eso era todo lo que conseguía: Niebla.

TBC