X.

.- Deseo Taúr -.

Aioria x Shaka

Drabble — 1000 palabras

Advertencias: Lime

El silencio se hizo incómodo cuando se partió por última vez… los dos miraban cuidadosamente las figuras en dos dimensiones frente a sus ojos, contenidas tensamente entre dedos y palmas… la gota gorda les sudaba desde la sien, resbalando por todo el rostro hasta el filo de la cara… ellos, miraban.

Mutismo se instaló entre ambos, el paso lento y pesado del reloj parecía tatuarse en el ambiente con el sonido intermitente del segundero… uno tras otro, se iba marcando el paso del tiempo, dejando claros minutos entre ambos antes de que consintiesen en dejar, cada cual, el número elegido de cartones boca abajo…

Solo una prenda de ropa sobre sus pieles.

Ninguno deseaba deshacerse de ella, fuera de las columnas el invierno griego se caía del cielo en una nevada, el frio ya calaba ante la ausencia de ropa… dejar la última prenda era más una cuestión de supervivencia que de orgullo. Así, lo que inicialmente fue una batalla divertida, era ahora una franca guerra.

Sopesaron las posibilidades, finalmente las manos morenas se posaron sobre los cartones resbalando sutilmente los dedos sobre la superficie plastificada… chasqueó la lengua preparándose mentalmente para aceptar el resultado… hizo que se desplazasen las cartas sin ver su contenido, lentamente extendió tres rectángulos frente a la postura inamovible del virginiano, mientras él, por su parte, se hacía propia entrega de un par.

Tragaron pesado, estudiando a conciencia el rostro del otro…

Los dedos blancos voltearon lentamente las cartas, cuidándose muy bien de no mostrar al otro la impresión sobre las mismas, la emoción dentro de si no se evidenció en lo más mínimo, continuó estoico, observando la reacción del oponente que reacomodaba las propias cartas entre sus dedos, cinco perfectos cartoncillos grabados entre las falanges.

— Bien… te toca… dime que tienes… —

Último intercambio de gélidas miradas entre ambos, a su alrededor las ráfagas del aire invernal les azotaban… el rostro del rubio se torció ligeramente, la comisura de la boca alzó el relieve mostrando una minúscula y casi imperceptible sonrisa mientras iba depositando una a una las cartas sobre el suelo, la revelación de las dos primeras descubrió un par de nueves, y finalmente, al descender el trío restante el júbilo se hizo obvio en su rostro, pues revelaba así, a las tres damas que le asegurarían la victoria.

— Full… Nueves y Reinas… —

— ¡¡Maldición!! —

— Jajaja, vamos, Aioria, ¿Qué tienes tú? —

— ¿Qué diablos te importa que tengo?, ganaste… ¡¡diantres…!! —

Leo aventó los cartoncillos contra el suelo, estos rebotaron patéticamente dando a conocer un juego similar, cambiando los nueves por reyes, y las damas por seises… evidentemente el virgo ganaba…

— Hiciste trampa… ¡¡Por Athena juro que hiciste trampa!! —

— Vamos, Aioria… deja de intentar salirte por la tangente… ¡no seas un mal perdedor y quítate ya esos bóxers, jajaja! — Reía ladinamente, mientras devoraba con los ojos el cuerpo ya parcialmente desnudo del otro

— Maldita sea Shaka… ¡Está nevando! —

— Ah, no, no vas a escaparte de esta, ¡has aceptado desde el inicio!… además tú no me perdonarías… así que vamos, quítate esa ropa, jeje, quiero verte… —

— Pero… Shaka… —

— Vamos, Leo, un trato es un trato… —

Su rostro se contrajo en un gesto de franca angustia al verse acorralado… detestaba jugar cartas con Shaka, de alguna manera siempre conseguía ganar… ¡Era desesperante!, y por alguna maldita razón él nunca podía encontrar fuerzas o argumentos para negarse… además, reconocía esa cara, los cielos se iban hambrientos por cada pliegue de su cuerpo.

Lo peor de todo el asunto era que Shaka tenía razón. Un trato era un trato, y él era Aioria, el León Dorado, nadie iba a venir a decirle que no sabía cumplir su palabra.

Así que, tan lento como pudo, dejó resbalar la última prenda hasta el suelo, su cuerpo se hallaba completamente desnudo para absoluto deleite del otro… cerró los ojos con fuerza sintiendo el frío colarse hasta la parte más íntima de su cuerpo… entonces percibió lo que ya había predicho, las manos del otro, ardientes, recorriendo ávidas y lentas su espalda.

— Awwwwn, minino, tienes frío, ¿cierto? —

— Shaka… no empieces… yo… —

— Shhh, tranquilo, yo te lo quito en un instante… —

Shaka le giró con fuerza haciéndole azotar de espaldas contra el suelo, Aioria reprimió la queja, y los labios del otro le rodearon hambrientos… lo sabía… siempre era lo mismo… le envolvía dentro de ese juego para terminar…

— Nghhh —

Y no pudo contener el jadeo que rogaba escapar de su boca cuando sintió la lengua recorrer el largo de su intimidad, apretó los puños y abrió la boca cuando la cavidad húmeda del otro le cubrió por entero, jugueteando los dientes con su punta, haciendo que, en efecto, la sangre se le calentase hasta hacer que se alzase ese punto en una erección violenta…

— Shaka… —

Casi quería insultarle en lugar de jadear como ya lo hacía.

Pero no hubo forma, la lengua le recorrió por entero mientras las succiones y besos le hacían querer terminar de una vez por todas, pero se contuvo, la felación fue en un aumento lascivo e ininterrumpido que parecía buscar devorarle… Shaka se salía con la suya una vez más, podía sentir las palpitaciones en cada centímetro de la intimidad de Leo, deseándole y ansiando verse en la libertad de soltar el néctar dentro de su boca.

Sonrió dejando escapar una bocanada de aire caliente sobre la punta.

El jadeo fue tan furioso como sincero, mordió con ligereza la punta, bajando entonces hasta los testículos, succionó y mordió jalando sutilmente la delicada piel rugosa de su amante, el cual contuvo un grito de dolor y placer mezclados. Cuando volvió a las caricias con la lengua, el otro no pudo retener más tiempo su desborde.

Llenando de nectarina la boca de su oponente…

— hnnn Shakaa… —

Se arqueó por completo… las respiraciones entrecortadas hicieron aparición entonces… mientras el otro reptaba lascivo, ascendiendo por su cuerpo vibrante y agotado… los orgasmos bajo la boca de Shaka siempre eran un cruel deleite…

— Jejeje, ¿otra partida? —

— Vete al demonio. —

Pero ambos sabían, pronto la habría.


FIN