Notas: Un regalo para mi madre Mili Max, algo corto sobre los G's…

Se levantó silenciosamente, detrás de el escucha unos pasos y sonríe levemente sin afrontar la oscuridad aparente. Se sienta y se deja abrazar por aquella sombra y suspira lentamente.

-Esta vez fuimos más cuidadosos...- La sombra suspira y le da un corto beso en los labios.

-No somos como ellos, tenemos algo de ventaja al ser 'paredes'- besa de nuevo los labios ajenos acallando cualquier respuesta.

Lo suelta en forma de respuesta frustrada y cambia de posición su rostro. -¿Qué ocurre?- Se sienta al frente de él captando su vista. Él solo responde con un quejido mientras se tapa su rostro con las manos.

-deberíamos...- Interrumpido por unos labios que piden por él, olvida toda excusa y se deja querer. Es así una especie de utopía absoluta, llevan ventaja lo saben, se conocen desde hace años y nada. Sus labios se mueven escandalosamente sobre los de la sombra, enreda sus fuertes brazos al rededor y toca despacio su cabello.

Georg lo sabe, él no se quedará tranquilo mientras tengan que hacer como si una nada estuviera al rededor de ellos, pero también sabe y se conforma con una respuesta a secas sobre su tercer plano en el grupo. Piensa perversamente si es que tuvieran la fama de aquellos gemelos, no podrían tener aquellos momentos de intimidad. No podría vivir sin mirar sus ojos. Sin ver lo diferente que es él...

Su lengua pide permiso para entrar el otro cuerpo y accede sin problemas, toca su espalda lentamente sus pensamientos giran concentrándose en algo absoluto. Gustav y diez mil veces sólo él.

Despacio lo apoya en algún lugar vacío, separa sus labios y lo mira a sus ojos. -Dime esta vez que sí- El rubio lo mira atentamente estira su mano y toca su rostro con la yema de su dedo índice.

-Nunca he dicho que no- Llega sutilmente a sus labios, junta los suyos quedando así su dedo al medio.

Se escucha un susurro leve, una risa mezclada y un te quiero algo difuso.

-Solos en mi habitación...-

Notas finales:

Saludos!