31 de Marzo del 2007

Lamento tener que escribir esto.

El fic no será actualizado hasta nuevo aviso porque tengo problemas de salud, y no es recomendable que pase tanto tiempo en el computador, además que tengo poco tiempo absolutamente libre como para escribir tranquilamente.

Mis cercanos sabrán de mi estado físico y anímico real, he adelgazado entre otros resultados de mi deplorable estado "psicológico" podríamos decir. Mi diagnóstico podría ser algo entre estrés y depresión, sabrán que son temas delicados y más para una adolescente como yo, de 15 años de edad.

Espero entiendan mis razones porque de verdad les digo que esto me duele más a mí. Me encanta escribir y que usted lean lo que escribo, sobre todo por sus review que los adoro.

Gracias por entender,

Esperando que me recupere pronto y siga con una de mis actividades favoritas, me despido con un abrazo,

Varelia Ashtray Girl (Valeria)

23 de Marzo del 2008

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Varelia Ashtray Girl

Nota de Autora:

Bueno aquí el cap 22, lamento el retraso pero tuve problemas porque me estoy cambiando de computador y anoche estaba instalando lo necesario para que funcione correctamente.

Sé que esto va a sonar a que estoy tratando de arreglar cosas porque sí, tratando de justificar con estupideces lo que hice pero de verdad que me siento muy mal por eso te dedico este capítulo, Edgard.

Sé que no es el lugar ni el momento para tratar el tema aunque es una instancia donde me puedo desahogar un poco, pero quiero que sepas que me siento demasiado mal, no sé como explicartelo...es complicado, pero no espero que me entiendas de un día para otro. Ya te di mis "razones" aunque quizás no justifiquen lo hecho. Espero no te alejes de mí por esto porque aunque tú sabes que me cuesta decirlo pero eres quizás la persona más importante en mi vida, eres más que un amigo, eres parte de mí y si te pierdo me iría la mierda de verdad porque soy casi incapaz de vivir sin ti. Es raro entenderlo ahora pero es así. Probablemente es una respuesta al miedo horrible que me invade de perderte porque de alguna extraña manera te amo, es raro de explicar porque no es en un sentido romántico. Yo creo que hay algo que quizás puedas entender dentro de todo lo que pasó, me cuesta confiar en las personas y cuando lo hago es por alguna razón en especial y estoy segura que si le cuento algo a alguien es porque confio plenamente en esa persona. Como lo hago contigo y creo sabes eso. Cuando dije que sería dificil dormir bien era verdad, lo comprobé. Hace rato que no lloraba tanto, la culpa me carcome, no tengo hambre ni sueño. Es horrible sentirse así y estoy segura de que no lo volveré hacer porque no quiero volver a pasar por algo de esta naturaleza.

Te quiero demasiado.

Valeria Hernández Fuentealba.


22.- Sentimientos

- Es una esfera de cristal andino, son esferas mágicas sacadas desde las más profundas montañas de la cordillera de los Andes en Sudamérica. Tiene propiedades mágicas secretas, pero la más importante y la por la que se comercializan es que al tocarla con tu mano desnuda luego pensar en alguien ésta revelará en claves distintos sentimientos, como pueden ser los que tu tienes hacia la persona pero desconoces, también lo que la persona siente realmente por ti como también el estado anímico de quien piensas. Eso te lo dirá en colores, sácala.-dijo Amelia y Hermione obedeció, saco con cuidado la esfera desde la caja y la sostuvo delicadamente entre sus dedos.

- Piensa en Lord Voldemort.-propuso Amelia. La esfera se volvió negra como la noche y en el centro se podía ver como una gota de color rojo.

- Eso es odio ¿verdad?- preguntó Hermione analizando el centro de la esfera.

- Sí, pero si te fijas al centro hay un poco de color rojo, eso significa que son los sentimientos de la persona hacia ti. Cuando el centro es blanco son tus sentimientos hacia la persona y si es azul es el estado anímico de la persona en que piensas.-explicó Amelia mientras todos observaban atentos como la esfera cambiaba a una neblina gris semi transparente con el centro blanco.

- Voldemort.-dijo Hermione.

- No hay odio pero si sentimientos negativos de tu parte pero no es categórico como los suyos hacia ti, incluso si te concentras puedes encontrar palabras.-acotó la morena.

- Es preciosa, gracias Amelia.-dijo Hermione.

- ¿Qué otros sentimientos revela?-preguntó Harry intrigado.

- De todo tipo, Hermione me la permites.-dijo Amelia tendiendo la mano en dirección a la castaña.

- Claro.-dijo la Gryffindor entregándole la esfera con cuidado. Amelia la rodeó con sus dedos, cerró los ojos y la esfera se volvió de color violeta intenso con el centro blanco, a los pocos segundos aparecieron unas letras doradas de decían "Pasión" que luego cambiaron a "Deseo". Hermione que estaba junto a Amelia las pudo leer.

- ¿El violeta es pasión y deseo entonces?- preguntó la castaña entonces Amelia abrió los ojos.

- Sí, más bien lo relativo al deseo sexual.-respondió con tranquilidad la morena.

- ¿En quién pensabas?-preguntó Ron entre risas.

- No creo que te interese, a menos que quieras ser tú en quien pensaba.-respondió Amelia.

- No, gracias.-respondió Ron.

- Inténtalo con otra persona.-le propuso Amelia a Hermione devolviéndole la esfera.

La castaña la tomó y cerró los ojos, pensó en Ron y volvió a abrirlos, la esfera se volvió anaranjada con el centro rojo y luego éste pasó a ser blanco con un suave amarillo rodeándolo.

- ¿En quién pensabas?- preguntó Ron.

- No lo digas, es demasiado personal ese color es muy ambiguo el sentimiento aclárate luego si quieres lo dices.-le recomendó Amelia a la castaña.

Hermione miró a Amelia esperando que ella explicara de qué se trata.

- Mejor te lo digo luego.-respondió Amelia en un susurro. Nadie dijo una palabra. Hermione guardo la esfera y fue a dejar todos sus regalos al dormitorio femenino, luego volvió a reunirse con Harry y Ron.

Malfoy se estaba aburriendo un poco porque aún no habían sacado el licor. Entonces se acercó a Ginny.

- Weasley, podrías sacar las botellas ya.-propuso en voz baja el rubio.

- Sí, buena idea Malfoy.-dijo Ginny subiendo al dormitorio femenino. En menos de dos minutos ya bajaba con un par de botellas de whisky de fuego.

- ¿De dónde sacaron eso?-preguntó Hermione preocupada, sacando a lucir su más puro lado de prefecta.

- No te preocupes Granger, nadie se va enterar, toma un poco.-dijo Draco entregándole un vaso pequeño con la bebida.

- Anda Hermione es tu cumpleaños, limítate a disfrutar, además nadie dice que nos vamos a emborrachar.-dijo Ron animándola a beberse el vaso, lo que Hermione hizo tímidamente.

- ¿Quieres un poco?- dijo Harry ofreciéndole lo mismo pero a Amelia.

- Sí, gracias.-dijo la chica recibiéndolo. Pero cuando acercó el vaso a su boca, el estómago la traicionó, el olor al whisky le había parecido asqueroso al punto de que la chica se llevo la mano a la boca dejando el vaso en la mesa.

- ¿Estás bien?-preguntó Harry mirándola preocupado.

- Creo que no voy a beber, no me he sentido muy bien hoy.-dijo Amelia acercando una silla para sentarse.

- ¿Quieres un poco de agua?-preguntó el moreno.

- Bueno, gracias.-dijo la chica al recibir el cristalino líquido.

- ¿Otro mareo?-cuestionó Draco acercándose a los morenos.

- Me dio asco el olor del whisky.-respondió Amelia.

- Permiso.-dijo Harry caminando en dirección a donde estaba Hermione y Ron.

- ¿Te sientes mejor?- preguntó el rubio mirando a los ojos a su amiga.

- Sí ¿Por qué no bailamos?- propuso la chica para cambiar de ambiente, la fiesta se estaba poniendo aburrida.

- Será un gusto, señorita.-dijo Draco ofreciéndole la mano para que la chica se pusiera de pie.

Entonces con un movimiento de varita la música subió de volumen y el resto de los chicos se voltearon a ver quien lo había hecho, se encontraron con una sonriente Amelia que llevaba al centro de la pista a su rubio amigo. Se habían puesto a bailar, a pesar de que Draco no estaba tan animado porque eran los únicos que bailaban. Pronto Ron sacó a bailar a Hermione, sin antes terminar de beber su cuarto vaso de whisky.

Ginny bailaba con Harry y Luna había sacado a bailar a Neville.

La fiesta estaba bastante animada, entonces Amelia hizo un discreto movimiento de muñeca para que la música cambiara a un agradable y romántico lento.

Draco la acercó más a él juntando sus pechos, Amelia llevó sus manos al cuello del rubio apoyando su cabeza entre la base del cuello y el pecho de Malfoy, mientras él llevó sus manos a la cintura de la chica.

Ron no perdió el tiempo he hizo lo mismo con Hermione; mientras Harry, Ginny, Neville y Luna dejaban de bailar porque no se sentían muy cómodos con esa música.

Ron intentaba besar a Hermione, pero ella evitaba su boca porque el chico estaba un tanto ebrio y su aliento era desagradable.

Amelia se acercó a la mejilla de Draco para besarlo, de a poco se fue acercando a su boca pero no llegó a su objetivo porque Malfoy la evadió.

- Aquí no, sabes perfectamente por qué.-dijo secamente el rubio en un susurro.

- Sí, lo sé.-respondió Amelia de mala gana volviendo su anterior posición en el pecho de Malfoy.

- No enojes conmigo Amelia, pero tú sabes porque no puedo.-dijo Draco en un tono mucho más dulce.

- Lo sé, y lo entiendo, discúlpame.-dijo la chica.

Siguieron bailando hasta que terminó el lento. El resto de los chicos se incorporaron nuevamente a bailar. Ron seguía con sus hostigantes intentos de besar a Hermione hasta que ella no resistió más.

- ¡Ron, por Merlín! ¡No quiero besarte mientras estés ebrio!- gritó la chica y todos se quedaron sorprendidos al escucharla.

- Lo que pasa es que no me quieres.-dijo Ron como si fuera un niño pequeño.

- No empieces.-le respondió la castaña al borde de su paciencia que estaba recuperando.

- Pero si es verdad, últimamente estás muy fría conmigo, no quieres que te bese y sólo te atreves hacerlo cuando estamos solos, no como antes.-le dijo el chico alterándose.

- Ron, cálmate, es el cumpleaños de Hermione deberíamos divertirnos.-dijo Harry y se sorprendió a si mismo de que una vocecita en su cabeza le dijera "Déjalos discutir, sabes que te sentirás mejor si ella no está con él" pero intentó ignorarla.

- Que siga la fiesta, Weasley ve sentarte un rato quizás te calmes.-dijo Amelia acercándose a Ron.

- Herms, ven baila con nosotros.-propuso Ginny que bailaba con Harry. La castaña obedeció y se puso tras Harry.

El moreno al poco rato se volteó para encontrarse con una sonriente Hermione que lo miraba intensamente, siguieron bailando los tres pero al luego de un par de canciones más Ginny fue a sentarse.

Amelia bailaba peligrosamente cerca de Malfoy, se rozaban y tocaban con frecuencia.

Descarada, pensó Ginny. La pelirroja no podía creer cuan seductora podía ser Amelia cuando se lo proponía, lo extraño es que parecía que a pesar de todos las señales mutuas que se daban los Slytherin, en ningún momento había algún contacto comprometedor. Siempre había seducción entre ellos pero no hechos concretos que comprobaran una relación más allá de la amistad.

Harry estaba nervioso, al principio creía que era porque no sabía bailar pero con el pasar del tiempo se dio cuenta que ese no era su problema.

Ella era su problema.

Tener a Hermione tan cerca alteraba sus sentidos sin explicación aparente.

¡Merlín, es mi mejor amiga!, se decía el moreno. Jamás le había llamado la atención el cuerpo de Hermione pero ahora se avergonzaba de querer mirarlo y cada cosa que descubría le gustaba, por más que lo evitaba su mirada se desviaba a sus labios, luego a su cuello y finalmente a su pecho. Al llegar allí Harry se percataba de lo que estaba haciendo y subía la mirada rápidamente, pidiendo no encontrarse con los ojos de Hermione en una situación tan embarazosa como esa. Para suerte de Harry no se encontró con la mirada de su amiga, pero cada vez le era más difícil concentrarse en el rostro de Hermione sin pensar en mirar detenidamente sus labios e imaginarse a que sabían o seguir bajando la mirada.

Para favor o desgracia de Harry sonó otro lento.

Amelia no dudó en rodear el cuello de Draco y volver a bailar pegada a él.

Harry miró a Hermione como preguntándole si se atrevía a bailar con él esa canción, una parte de Harry pedía que ella respondiera que no porque sabía que su nerviosismo llegaría a niveles indescriptibles pero desde lo profundo de su alma otra vocecita suplicaba que ella aceptara.

- ¿Bailamos o no?- preguntó Hermione con tranquilidad, también estaba nerviosa pero no sabía la causa y no lo iba demostrar tampoco.

- S… sí.- Harry tardó en responder titubeando.

Hermione cruzó los brazos en el cuello de Harry, él tragó saliva al sentir las manos de su amiga allí. Tímidamente puso sus manos en la cintura de ella pero manteniendo cierta distancia.

Ella se estremeció al sentir las fuertes manos de Harry por sobre su ropa.

Harry estaba tan nervioso y sumido en tratar de controlar eso que no se percató del estremecimiento de Hermione, ella rogaba que él no se hubiese dado cuenta porque ni ella sabía porque le había pasado eso.

Intentaron seguir bailando normalmente, entonces Harry miró a los ojos a su amiga para no perderse por otras zonas de su cuerpo al tenerlo más cerca que nunca.

Ella respondió la mirada, la música había pasado absolutamente a un segundo plano, sólo estaba el otro en el campo visual de cada uno. Harry se fundió en los ojos marrones de Hermione y ella se perdió en un mar esmeralda lleno de misterios, sentimientos ocultos y miedos sobre su incierto futuro.

Perdieron la noción del tiempo, Harry había empezado a entender lo que su corazón le gritaba.

Hermione era hermosa.

Pero estaba con Ron, qué podía hacer él frente a eso. Nada.

Ron era su mejor amigo y ella lo quería a él, eso era lo que lo estaba torturando desde la noche en que ellos volvieron a estar juntos, por fin lo había entendido.

Quería a Hermione, ya no como una hermana, era una mujer y muy hermosa.

Él nunca había sabido lo que era realmente el amor, así que no podía decir que tan profundos eran sus sentimientos, lo único que tenía claro era que la quería y ya no sólo como una amiga.

Pero se juró no decir nada al respecto, no podía hacerles eso a sus mejores amigos.

No podía. Ella era feliz con Ron y él no iba a impedirlo.

Además no sabía con certeza cuanto la quería aunque tenía muy claro que debía ser mucho, sobre todo por la amistad que ya los unía.

Por primera vez en su vida, Hermione no podía descifrar los sentimientos que esos ojos que tan bien conocía estaban irradiando en ese momento.

Se sentía confundida, Harry la miraba intensamente y eso la intrigaba. ¿Qué estaría pensando su mejor amigo?

Ella sabía un poco de Legeremancia pero no la usaría, no con su mejor amigo. Si él quería contarle algo lo haría, ella no tenía por qué indagar en su mente.

Pero unas cuantas preguntas no podían dejar de dar vueltas en su cabeza.

¿Por qué con Ron jamás se había sentido así de segura entre sus brazos? ¿Por qué a Harry sí podía decirle que no sin miedo a que él la mandara al infierno? ¿Por qué tenía la seguridad de que por más que se enojara con Harry, ellos jamás dejarían de estar juntos?

Era tan agradable estar así con Harry, pero ¿sería correcto?

Un momento, se dijo Hermione, ahora veo algo. Sus ojos demuestran tristeza, pero me está mirando. ¿Yo le causo tristeza? ¿Qué le hice?

Hermione empezó a sentirse culpable por algo que desconocía.

Pero esos ojos la miraban con ternura, eso era indiscutible.

¿Tristeza pero de qué?

Harry había comenzado a entender que no podía dejarse llevar por sus sentimientos, no podía intervenir de esa manera en la vida de su mejor amiga. A la vez que lo entendía, lo torturaba saber que no podría estar con ella por muchas razones más allá de que Hermione estuviera con Ron.

No podía arriesgarla a nada, si ella lo correspondiera en algún momento porque no sería capaz de exponerla a que la asesinaran por ser su novia y obviamente su ser más querido. No podía entregarles casi en bandeja de plata a los mortífagos a su Hermione, no para que la torturaran. ¡NO! Eso no lo permitiría. Ella era mucho más que su mejor amiga, ella era su apoyo incondicional, su consejera personal, la persona que lo animaba cada día en cada avance que hacía, ella era la que más preocupaba por él. ¿Cómo no se iba terminar enamorándose de ella?

Imposible, pensó Harry esta vez esbozando una sonrisa.

Hermione se puso nerviosa al verlo sonreír, pero también le llamaba la atención el por qué, sobre todo luego de que la mirara con tanta tristeza.

- ¿Estás bien?- preguntó Hermione volviendo al mundo real mientras terminaba la lenta y romántica canción.

- S… sí, no te preocupes, era algo sin importancia.-respondió Harry rápida y nerviosamente, en cuanto Hermione lo sacó de sus divagaciones mentales sobre ella. Entonces terminó la canción.

La pareja de Gryffindors no se habían percatado de la atenta mirada de Amelia sobre ellos.

La chica Black se había percatado de algo nuevo, no necesitaba indagar en la mente de ellos para darse cuenta de que algo había cambiado, pero qué era eso, se preguntaba la Slytherin.

Pronto se fueron a la cama de a poco. Quedaban Ginny, Draco y Amelia.

- Voy acostarme mejor, luego de esos mareos necesito descansar.-dijo la morena acercándose a Draco para besarlo en la mejilla.

- Espero descanses bien, buenas noches.-respondió el rubio.

- Buenas noches.-dijo Amelia subiendo las escaleras hacia el dormitorio femenino.

Draco se sentó en uno de los sillones de cuero a mirar el fuego crepitar.

Ginny estaba escribiendo a sus padres, en una mesa cercana a los sillones, para comentarles sobre el cumpleaños de Hermione y sobre la reconciliación de ésta con Ron.

Había pasado cerca de quince minutos y Ginny había terminado su carta, decidió que la entregaría a la mañana siguiente a primera hora. Entonces se puso de pie.

Draco reparó en que la pelirroja se iba y también se puso de pie.

- Weasley…-dijo el rubio acercándose a Ginny.

- Dime, Malfoy.-le respondió la chica.

Sin aviso alguno Draco tomó el rostro de la chica y la besó, no era lento pero tampoco era frenético, el rubio quería disfrutarlo porque sabía que quizás sería la única vez que la besaría.

Ginny se sorprendió tanto que fue incapaz de oponerse. El chico besaba bien, pensó Ginny mientras el beso se hacía más intenso.

Ella no lo estaba acompañando pero tampoco se resistía.

Draco se atrevió a masajear con la legua los labios de la pelirroja, y para su sorpresa ella abrió un poco los labios dejándolo entrar. El rubio sabía que eso era efecto del momento.

La lengua de Malfoy comenzó a recorrer lenta y minuciosamente la boca de Ginny, entonces la legua de ella comenzó a jugar con la de él pero sin corresponder por completo el beso.

Draco le dolía terminar ese momento tan único y que seguramente no repetiría nunca más. Le dolía tanto pensar en eso que una lágrima escapó de su ojo derecho cuando terminaba el beso.

Se separó de ella, la miró a los ojos y en ellos no vio más que confusión.

El rubio limpió su mejilla al sentir la lágrima que había comenzado a descender. En ese momento tomó conciencia de lo que había hecho y el miedo se apoderó de él.

Se volteó y se dirigió al dormitorio masculino dejando a Ginny con demasiadas dudas, la chica no fue capaz de reaccionar hasta que sintió la puerta del dormitorio de los chicos cerrarse. A lo único a lo que le había puesto atención luego del beso había sido a la lágrima que recorrió el pálido rostro del chico la había besado unos segundos antes.

Completamente desconcertada, pero extrañamente sin un ápice de enojo, se fue a dormir. El resto de las chicas ya estaban en sus camas y ella se acostó en silencio, pensando únicamente en lo que había pasado unos minutos atrás en la sala común de la brigada.

A la mañana siguiente todos se levantaron con bastante sueño, el desayuno fue silencioso.

Ginny no comentó con nadie lo ocurrido con Malfoy y no hizo nada más allá de mirar de vez en cuando a la mesa de Slytherin para intentar encontrar una explicación inexistente hasta el momento.

Ron pidió disculpas a Hermione por lo ocurrido el día anterior y ésta cedió ante las suplicas del pelirrojo.

Harry maldijo internamente cuando vio que volvían a besarse, quizás no expresara su malestar al respecto pero por dentro se estaba destrozando.

Amelia notaba extraño a Draco, demasiado reservado y ausente.

- Draco ¿Te sucede algo?-preguntó la morena.

- Sí, pero luego te cuento.-dijo el rubio.

- Bien.-respondió Amelia terminando de desayunar.

A primera hora tenía clases de Transformaciones mientras los Gryffindor tenían Encantamientos.

En un cambio de clases Draco y Amelia habían quedado rezagados. Entonces era el momento indicado para que el rubio le contara a su amiga sobre lo de la noche anterior.

- La besé.-dijo secamente el Slytherin.

- ¿A ella?-preguntó Amelia incrédula.

- Sí, la besé, no se resistió y tampoco me dijo una sola palabra cuando terminé, luego me fui sin explicarle nada, me aterré.-respondió Malfoy cabizbajo.

- Me sorprende que no te haya golpeado por eso.-acotó la morena.

- A mí también pero espero que no le cuente a sus amigos porque ahí si que me asesinan.-respondió Draco un tanto divertido imaginándose a Ron persiguiéndolo por todo Hogwarts.

- Te arriesgaste demasiado para después no decirle nada al respecto.-le aconsejó la ojiverde.

- Lo sé pero no me resistí, quizás fue la única oportunidad de besarla que tendré en toda mi vida.-dijo Draco con la mirada triste.

- Puede ser.-dijo Amelia aún pensando en lo que Draco le acaba de contar.

Ese día terminó tranquilamente, el sábado fue muy beneficioso para los equipos de quidditch y en especial para el de Slytherin porque Amelia cumplió su palabra, Draco disfrutó de su "favor" en los camarines luego de la práctica. El primer partido sería Gryffindor contra Slytherin, el sábado 5 de Octubre.

Los días pasaron rápidamente, Amelia seguía con mareos sobre todo en las mañanas. El ánimo de Harry no cambiaba y Hermione se estaba percatando de eso pero cada vez que le preguntaba a su mejor amigo algo relativo a ello, él respondía que todo estaba bien con una sonrisa. Para Hermione era desconcertante sentir que algo estaba mal cuando Harry le aseguraba que no había asunto de que preocuparse.


Nota de Autora:

Disculpen a las personas que no tiene que ver con lo de la nota anterior pero necesitaba decirlo.

Espero les haya gustado, me dejan su opinión en un REVIEW.

Se cuidan y hasta el próximo capítulo.

Bye,

Varelia Ashtray Girl