– Pero ahora todo es diferente – dijo con una mueca similar a una sonrisa – Ahora me suplicaras que te lleve conmigo, rogaras volver a ser lo que tanto odiabas, un ser sin sentimientos, un ser Inmortal.
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Una hermosa Pelinegra de aproximadamente 14 años circulaba por las calles de Tokio rumbo a su casa, cuando algo llamo su atención, una pequeña figura con pelo rosado paso tan rápido frente a ella que apenas pudo verla, seguida por una pequeña pelota morada que recorría el mismo camino – Rini – grito mientras dejaba caer su mochila y perseguía a la pequeña – Rini espera – volvió a gritar siguiéndola muy de cerca, cuando por fin pudo alcanzarla la tomo por los hombros para que esta detuviera su marcha. – Pequeña Dama¿Qué hace aquí? –
La pequeña se volvió hacia ella, fue entonces cuando Hotaru se percato de los ríos de lágrimas que corrían por sus mejillas – Hotaru – sollozo mientras abrazaba fuertemente a la Sailor de la Destrucción, ahogando su llanto contra su cuerpo.
– ¿Qué te pasa Rini? – hablo mientras la apapachaba para aminorar su llanto.
– Ella – dijo entre lágrimas – Todo es culpa de ella – dijo con rencor.
– ¿De que hablas? – Pregunto totalmente confundida por las palabras de la nena de coletas y por primera vez se percato de que el cuerpo de la pequeña estaba helado, pero ella parecía ni siquiera notarlo – ¿Rini te sientes bien? – Pregunto mientras la protegía mas entre sus brazos tratando de darle el calor necesario, pero a medida que lo hacia, la temperatura de la pequeña iba disminuyendo mas y mas – ¡¡¡Rini!!! – grito alarmada cuando el cuerpo de la pequeña cayo al suelo semiinconsciente.
– Todo es por su culpa – volvió a hablar con odio en cada una de sus palabras – Ella nos traiciono –dijo cerrando los ojos tratando de contener las lagrimas a causa del dolor, la decepción y la ira.
– ¿Quién Rini¿Quién? – Sentía una impotencia tan grande por no poder hacer nada para ayudar a su amiga.
– Esa a la que por tanto tiempo llame… mama – una última lágrima surco su mejilla, mientras sus ojos se cerraban perdiendo el brillo de la vida y su pequeño y frágil cuerpo empezaba a desvanecerse.
– ¡¡¡No¡Rini! – Grito mientras apretaba más fuerte el cuerpo de la peli-rosa, pero fue en vano, no pudo evitar que el cuerpo de la Pequeña Dama se le escapara de las manos.
Duro unos minutos así, llorando la perdida de su amiga, se sentía impotente – No, No, Nooo – decía golpeando el suelo con sus manos. Se negaba a creer que su Princesa los hubiera traicionado, pero las palabras de Rini, el dolor en sus ojos, era tan real, no podía estar mintiendo.
Al ponerse de pie se percato de que ya había obscurecido, pero aun así, no se movió de su lugar, sentía que si se marchaba estaría abandonando a su amiga, pero una fuerte explosión la obligo a girarse, se escuchaban gritos a lo lejos y nuevas explosiones. Apretó fuertemente su mano derecha en su pecho, su deber como Sailor estaba antes que nada y con un débil "Adiós Rini" salio corriendo hacia el lugar de la batalla.
Al llegar al campo de batalla se quedo sin habla, nunca había visto nada así, cuerpos inertes de hombres, mujeres y niños estaban esparcidos a lo largo de las calles, y al llegar vio a sus amigas, compañeras de batallas postradas en el piso con diversas magulladuras en sus cuerpos y sin sus transformaciones, ya que al parecer ni siquiera habían tenido tiempo de reaccionar.
– ¡Mamá Setsuna¡Mamá Michiru¡Papá Haruka! – grito mientras corría hacia ellas.
– Hotaru – Michiru fue la única que contesto a su llamada, ya que las otras estaban inconscientes o, eso quería creer.
– Mamá Michiru – hablo arrodillándose junto a la Sailor de las Profundidades.
– Aléjate, vete de aquí – le suplico – Aléjate de ella… – pero una intensa tos le impidió seguir hablando. Hotaru se alarma aun más al ver que la joven comenzaba a escupir sangre – Ella nos ha traicionado, solo nos utilizo – dijo mientras sus ojos se nublaban a causa de las lagrimas.
– No es nada educado hablar mal de otros a sus espaldas mi Querida Michiru – se escucho la gélida voz de Serena, tan diferente a aquella que siempre usaba. Una sonrisa se dibujo en su rostro, pero sus ojos estaban vacíos, no reflejaban nada – Ya no me estorbaran mas – y sin darle tiempo a la pelinegra lanzo una bola de energía muy poderosa. Hotaru sentía como se desgarraba cada parte de su cuerpo, escucho los gritos de Michiru, incluso sus propios gritos los cuales le destrozaron el alma.
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Aunque su cuerpo estaba presente, su mente se encontraba vagando, llevaba más de 15 minutos revolviendo su café sin mencionar media palabra y esa actitud tenia a Sharon al borde del colapso, si no fuera por que sabia lo importante que era su misión, en ese momento se habría encargada de hacer que ese principito se retorciera de dolor hasta que clamara dejar de existir.
– Y bien – hablo por fin, fastidiada de tanto silencio
– Ahh – exclamo saliendo del ensimismamiento – Lo siento Sharon, es que estoy algo preocupado por…–
– Serena, tu novia, no tienes ni que mencionarlo – dijo con algo de fastidio.
– Lo siento, es que he estado algo preocupado por ella – clavo su mirada en su taza de café, tenia un mal presentimiento, una sensación indescriptible que aumentaba cada vez mas.
– Ay pero Darien, no entiendo de que te preocupas, ayer se miraba muy contenta con su "Amiguito" – dijo con algo de malicia.
– ¿Ayer? – Susurro confundido, y como un relámpago imágenes del día anterior vinieron a su cabeza
x---------------------- Flash Back ----------------------x
– Mira¿No es tu novia? – Dijo Sharon apuntando hacia una pareja que acababa de salir del mismo cine que ellos.
La sangre de Darien comenzó a hervir, Shin estaba muy cerca de Serena, con una mano rodeando su cintura y esta ni siquiera parecía inmutarse.
– ¡Serena! – la llamo con una mezcla de enojo y sorpresa.
– Ah!! Darien, que sorpresa – musitó con fastidio.
– Pero que pequeño es el mundo – agrego con sorna Shin – Nos volvemos a encontrar, y prácticamente en las mismas situaciones – dijo al ver a Sharon prendida del brazo de Darien, el cual ni por enterado estaba debido al enojo que sentía.
– Valla¿Pero que hacen dos niños tan tarde fuera de casa? – la lengua de Sharon destilaba veneno en cada una de sus palabras.
– Estos dos "Niños" – repuso la Princesa Lunar señalándose – decidieron salir a divertirse toda la noche, la cual por cierto es muy joven y no queremos desperdiciar, así es que ciao – jalo a Shin del brazo e intento rodear a Darien y su acompañante, pero algo se lo impidió.
– Serena ya es tarde – hablo con autoridad sujetándola del brazo – lo mejor es que vallas a casa o tus padres se preocuparan –
– En primer lugar, mis padres no están, y creo que ya estoy bastante grandecita como para que me quieras mandar a la cama – se soltó bruscamente del agarre del pelinegro mientras le dedicaba una mueca de fastidio.
– Pero Serena… – alego un poco aturdido por la actitud de su Princesa.
– Entiende Darien, no puedes estarme vigilando eternamente, yo también tengo derecho a divertirme con mis "Amigos" – dijo viendo con desdén a Sharon.
Darien se quedo sin palabras, esa no era la Serena que el conocía, la linda, tierna y comprensiva, si alguien se lo hubiese contado, jamás lo habría creído. Y así sin decir mas la observo alejarse en compañía de aquel hombre que tanto estaba empezando a detestar.
(N/A: Recuerden que esto nunca pasó, todo esto piensa Darien que vivió el día anterior)
x---------------------- End Flash Back ----------------------x
– No lo entiendo – murmuro para si mismo.
– Vamos Darien, no te atormentes – apoyo su mano sobre la de el tratando de transmitir algo de apoyo – Sabes que puedes confiar en mi para descargar tus penas –
– No entiendo por que se comporta así – su voz sonaba apagada y llena de preocupación – Siento como si la niña a la que conocí estuviera desapareciendo poco a poco –
– O tal vez nunca existió – dijo apenas en un susurro y con un tono tan enigmático que capturo la atención de Darien en ese instante
– ¿Que quieres decir con eso? –
– Tu sabes, algunas personas fingen… – hizo una pausa como si lo que estuviera apunto de decir le costara mucho trabajo – fingen ser lo que no son, en pocas palabras no todos son lo que aparentan –
– No, eso es por que tú no conoces a Serena, a la verdadera Serena –
– Bueno, talvez tengas razón, como puedo juzgar sin conocer – dijo dedicándole la sonrisa más tierna que su rostro podía dibujar
Darien levanto su vista para encontrarse con los grandes ojos negros de la mujer que tenia enfrente. Dios, esa mujer lo había ayudado tanto, y ahí estaba el, sentado hablando de sus males amorosos – Pero dime ¿Qué te pareció la película? – dijo para cambiar de tema, y aunque el ambiente se relajo un poco, la espinita de la duda seguía incrustada en el corazón y mente de Darien¿seria su Princesa capaz de fingir?
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– Dolor, solo sentía dolor, en todos y cada uno de los miembros de su cuerpo. Un grito de sufrimiento retumbo en sus oídos y desgarro su alma al darse cuenta que provenía de su propia garganta.
– ¡!No!! – Grito saltando de su cama. Su cuerpo estaba cubierto por una delgada capa de sudor, su respiración era irregular, y en su cabeza los hechos que acababa de ver corrían a gran velocidad, deteniéndose en los momentos más dolorosos.
– ¿Por qué? – Sollozo cubriendo su rostro con sus manos – ¿Por qué Princesa? – gritaba incrédula y dolida al viento, la puerta se abrió de par en par y sobresalto a la pequeña Hotaru que estaba sentada sobre su cama, temblando cual hoja seca que el viento de otoño esta por derrotar.
– Hotaru – la llamo el Doctor Tomoe entrando rápidamente a la habitación – Estas bien hija – pregunto alarmado por la cara desencajada de su hija, lo único que recibió por respuesta fueron los brazos que lo rodearon repentinamente, sujetándolo como si su vida dependiera de eso.
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– ¡Por favor fuego sagrado! – Decía una joven pelinegra arrodillada frente una gran llamarada con los ojos cerrados, mientras movía sus manos en forma de ritual.
Hacia ya varios días que sentía una opresión en el pecho, sabia que un gran peligro estaba cerca.
– ¡Muéstrame! – Grito abriendo repentinamente sus grandes ojos negros.
El calor que desprendían las llamas no fue rival para el frío que inundo la habitación, el tiempo pareció detenerse a la par que las llamas crecían drásticamente y entonces… lo vio.
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(N/A: lunes por la mañana, los padres de Serena ya habían regresado de su viaje)
– ¡¡Serena!! Ya baja a desayunar – el grito de Mamá Ikuko resonó hasta la habitación de la rubia por enésima vez, pero de nuevo se perdió en el aire sin sacar a Serena de su ensoñación, la cual se encontraba sentada a la orilla de la cama, ya vestida y peinada desde hace un par de horas. Su vista estaba fija en la nada, mientras su mente evocaba esos ojos de acero, tan fríos como el hielo, tratando de recordar¿Donde los había visto?
– ¿Serena? – llamo un poco alarmada Luna.
La princesa se sobresalto al sentir un peso en su regazo y la voz que la llamaba – ¿Dime Luna? – preguntó con una sonrisa, tratando de tranquilizar un poco la inquietud de su protectora.
– Tu madre te esta hablando desde hace un buen rato – un deje de desesperación se notaba tanto en su voz como en su rostro – Es mejor que bajes a desayunar o llegaras tarde –
– Tienes razón – dijo levantándose perezosamente – Llegare tarde –
– Serena – volvió a llamar Luna antes de que la rubia saliera de la habitación – ¿Te encuentras bien? –
– Si – contesto volviéndose hacia ella – Solo, solo he estado un poco cansada – sonrió tratando de transmitirle una seguridad que ni ella sentía.
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El sonido de sus pasos al bajar la escalera resonaron en toda la casa llamando la atención de su familia.
– Valla cabeza hueca, creí que no te levantarías – hablo un Sammy burlón.
– Cállate enano – alego pasando junto a el para darle un beso a su madre y padre.
– Vamos hija, come rápido o llegaras tarde – decía Mamá Ikuko mientras le servia un par de Hot Cakes.
– No mamá, no tengo hambre gracias – esto realmente alarmo a su familia, no era muy común, bueno, mas bien era imposible que Serena rechazara los deliciosos hot cakes que su madre preparaba, pero antes de que alguien pusiera objeción alguna agregó – Tengo que llegar temprano para terminar un trabajo, ya comeré algo en la escuela, nos vemos – se despidió sin dar tiempo de nada mas.
– Serena – murmuro Luna preocupada, había visto toda la escena desde las escaleras, ya había notado desde hacia varios días que la rubia no comía ni dormía adecuadamente.
☺Notas de la Autora; Lo siento mucho mucho mucho, no pude actualizar antes, estoy llena de tareas, planeaciones, etc, no me queda tiempo ni para respirar, pero les voy adejar 2 capitulos a modo de disculpa, gracias a todas aquellas que me han seguido a lo largo de mi fic, no tengo mucho tiempo pero les agradesco enormemente que me hallan dedicado unos minutitos para escribirme un review muchisimas gracias, y de nuevo:
SORRY
