• Antes que Nada (Por Eso De Las Demandas): Quiero Aclarar que Sailor Moon NO ME PERTENECE, Naoko Takeuchi se me adelanto, yo solo los entretengo con esta Loca Historia que salio de mi Loca Cabeza.
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"Siempre estaré contigo" susurro para si misma, y aunque nadie la había escuchado, no se extraño de que Serena volteara a verla y le dedicara una tierna sonrisa.
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– Lo siento Serena, hoy tampoco podré ir a verte – la voz de Darien sonaba fría y distante por el auricular del teléfono que temblorosamente sostenía la rubia, mientras se tragaba el llanto.
– Pero Darien… – pudo articular apenas con un hilo de voz.
– Lo siento tengo mucho trabajo aquí en el hospital, debo irme – y sin esperar mas colgó el teléfono.
Serena permaneció inmóvil por unos segundos, aun con el teléfono pegado a su oreja, sus ojos estaban vidriosos a causa de las lágrimas que se aferraban en salir, por fin con pesadumbres se desprendió del aparato y lo puso en su lugar.
No entendía, después de aquella mágica noche que pasaron juntos tres semanas atrás, ella esperaba que su relación con Darien pasara a otro nivel, que fuera mas hermosa de lo que ya era, y sin embargo, apenas y si lo había visto un par de veces, y ambas visitas fueron tan fugaces, en la primera ella corrió y lo abrazo cariñosamente y el apenas si le correspondido el gesto, le había dicho de su nuevo trabajo y del tiempo que este le absorbería, después le dio un fugaz, pero frío beso en los labios y se despidió.
– Serena – la llamo dulcemente su madre – ¿Qué te pasa cariño? –
– Nada mamá – se apresuro a contestar, no le gustaba ver a su madre perturbada – Son solo preocupaciones de la escuela – se forzó a sonreír.
Su madre le sonrió abiertamente y la abrazo de una manera tan calida y protectora que obligo a Serena a cerrar los ojos para contener las lagrimas – Aun recuerdo a aquella niña irresponsable y despreocupada que nunca hacia su tarea y traía malas notas –
Sonrió con amargura, todos los cambios que se había obligado a tener eran para satisfacer a sus seres queridos, y a nadie parecía importarles, excepto a su familia, ellos que nunca le habían exigido que cambiara, que madurara, que debía mejorar para ser una gran monarca, eran los que mas la apoyaban, todos los demás parecían inconformes.
– Hablando de eso, tengo que subir a terminar una tarea – dijo safandose lentamente del abrazo protector.
– Sube, yo tengo que hacer la comida por que tu padre no tardara en llegar – hablo mientras caminaba hacia la cocina, pero antes de cruzar la puerta se giro hacia su hija – Serena – capturo la atención de la rubia que levanto su mirada – Te amo hija – y le sonrió, como solo una madre le podría sonreír a un hijo, una sonrisa cargada de amor, ternura y cariño.
– Yo también te amo Mamá – acto seguido empezó a subir las escaleras rumbo a su alcoba.
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Colgó el teléfono aun con una extraña sensación en su pecho, la misma que se anclaba en su ser cada vez que veía o hablaba con Serena.
– Darien – lo llamo una enfermera, una mujer ya mayor de baja estatura y rechoncha, con una cara angelical y una sonrisa maternal – Te busca el Doctor Nagisawa –
– Gracias Annet, voy enseguida –
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A cada escalón que subía sentía que sus piernas le pesaban mas y mas, estaba tan cansada, cada vez los sueños que tenía durante las noches recurrían con más frecuencia provocándole un insomnio terrible que cada vez la debilitaba mas. Cuando por fin llego a su la entrada de su cuarto, se recargo en el marco de la puerta, todo le daba vueltas y las lagrimas que se agolpaban en sus ojos no mejoraban mucho su estado.
– Serena¿Estas bien? – pregunto su fiel guardiana al ver a la rubia fuertemente agarrada del marco de la puerta.
– Si – contesto apenas en un susurro – Solo me duele un poco la cabeza –
– Tienes varios días que no comes bien – dijo en forma de reproche – Serena si esta es una tonta dieta… – pero callo inmediatamente, sorprendida de la fría mirada que la rubia le dirigió.
– No Luna – hablo con parsimonia – No estoy haciendo ninguna estupida dieta – su voz sonaba tan fría e impersonal que hizo a la gata estremecerse, nunca antes su Princesa le había hablado de esa forma.
– ¿A que hora vendrá por ti Darien? – trato de cambiar rápidamente el tema, no podía soportar la fría mirada de la rubia.
– No vendrá, nuevamente me ha cancelado – pero contrario a lo que Luna pensó, esta no desapareció – Ahora si me disculpa – dijo cargando a la pequeña felina en sus brazos y soltándola fuera de su alcoba – Quiero estar sola – acto seguido cerro la puerta sin darle tiempo a Luna siquiera de protestar.
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El silencio que reinaba en aquella gran oficina se vio interrumpido por un constante toc toc.
– Adelante – hablo un hombre ya entrado en años, que se encontraba revisando unos archivos, sentado en el cómodo sillón frente su escritorio.
– Buenos días Doctor Nagisawa – le saludo un joven practicante cerrando la puerta detrás de el – ¿Me mando llamar? –
– Así es señor Chiba – hablo con un tono impasivo – Siéntese por favor – le indico, señalando una silla localizada al frente del escritorio.
El pelinegro emprendió el paso con el corazón palpitándole nerviosamente, había sido muy cuidadoso en todas las actividades que le habían asignado ¿Es que acaso había cometido algún error en su labor¿Lo reprenderían por eso?
Toda la inquietud de Darien se esfumo al ver dibujada en el rostro del hombre una sonrisa sincera.
– Darien, tu trabajo es por demás excelente – el pelinegro solamente pudo sonreír alagado – Es por ese excelente desempeño que he decidido trasladarte a la sección de urgencias.
Los ojos de Darien se agrandaron debido a la sorpresa, esperaba todo menos eso.
– Tu paga será mucho mejor – continuo al ver que el pelinegro se quedo sin palabras – Además adquirirás mejores experiencias en esta sección, lo cual, me parece que es lo mas importante para ti¿No es así? –
– Así es Doctor Nagisawa – contesto llevándose una mano a la cabeza nerviosamente, mientras se acomodaba el cabello hacia atrás – Pero me ha tomado por sorpresa, no creí que a los practicantes los mandaran tan pronto a esa unidad –
– No, generalmente no lo hacemos, pero contigo haremos una excepción, tu trabajo es excelente y seria un desperdicio tenerte aquí, donde prácticamente desperdiciaríamos tu capacidad – el pelinegro aun parecía atónito por la noticia – Bueno¿Entonces tomo tu silencio como un si o un no? – cuestiono con una sonrisa en el rostro.
– Por supuesto que es un si – dijo atropelladamente – es solo, es solo que me ha tomado por sorpresa –
– Bueno, entonces prepárate, a partir de mañana serás miembro del personal de urgencias – dijo mientras le tendía la mano en son de felicitación.
El pelinegro correspondió el gesto, firmando así el trato con aquel hombre.
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Silencio, solo reinaba el silencio, como el día anterior, y el anterior a ese, un silencio que aturdía los sentidos y perduraría allí por siempre.
Una joven de larga cabellera, negra como el anochecer pero con leves reflejos verdosos era el único ser que habitaba aquel solitario lugar, sus ojos estaban cerrados, dando la apariencia de que dormía de pie, sin embargo, todos sus sentidos estaban alertas, pendientes de cualquier cambio que pudiera crearse en aquella extraña dimensión que conectaba un tiempo con otro.
De repente un leve crujido proveniente de la puerta del tiempo que conectaba a Tokio de Cristal la alerto, abrió los ojos repentinamente y observo atentamente dicho portal. Nuevamente volvió a crujir, pero esta vez con mayor fuerza, rápidamente abrió el portón de par en par, pero nada, la ciudad seguía sin ningún tipo de cambio, nada, sonrió brevemente, talvez solamente había sido su imaginación después de tanto tiempo de estar en soledad. Se disponía a cerrar la puerta cuando pudo observar a la pequeña dama, gritándole al aire, y, aunque era imposible, parecía que se dirigía hacia la guardiana de las puertas del tiempo – Pequeña Dama – la llamo, aunque estaba segura de que era imposible que la escuchara.
– Setsuna!!! – grito, aparentando haber contestado al llamado de la sailor del tiempo.
La cara de Setsuna mostró un asombro puro, era imposible, ella se encontraba en otra dimensión, simplemente era imposible establecer comunicación directa con aquella pequeña.
– Setsuna, mi madre – seguía corriendo hacia ella, con los ojos llenos de lagrimas y aparentando verla directamente a los ojos – Mi madre, no dejes que a mi madre… –
Pero, cual hoja de papel, arrancada de un simple cuaderno, la imagen de Tokio de Cristal, incluyendo a la Pequeña Dama, fue bruscamente arrancada.
Los ojos de Setsuna se ensancharon debido al horror y la sorpresa y antes de que siquiera pudiera reaccionar, las puertas del tiempo fueron violentamente cerradas y una extraña energía la lanzo a varios metros de estas.
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– Vamos Serena – la Princesa Marte se encontraba con el auricular del teléfono pegado a su oreja izquierda, mientras le hacia señas a las demás que se encontraban en la misma habitación – hace mucho que no salimos juntas… como antes – agrego con un poco de melancolía.
– Rei no me siento muy bien, lo mejor seria –
– Por favor Serena, las chicas también están aquí, queremos salir juntas, vamos no te puedes negar – se despego el auricular de la oreja y lo extendió hacia donde estaban las demás sailors.
– Vamos Serena Anímate!!! – gritaron al uníoslo
– Vez, es absurdo que te niegues – Aunque no lo veía, estaba segura de que la rubia sonreía – Además¿Que harás en tu casa, que es mas divertido que pasar un rato con tus amigas? –
La rubia suspiro, estaba justo donde quería, sabia que ahora no podría negarse – Esta bien Rei, llegare al templo en media hora –
– Perfecto! – dijo poco antes de colgar el teléfono.
– No se como lo haces, pero siempre te sales con la tuya – río divertida Lita, consiente de que si había alguien que hiciera entrar en razón a su Princesa, esa sin duda seria Rei.
– Vamos, no es para tanto, además ella necesita salir un poco, últimamente solo se la pasa encerrada en su casa y en la escuela, ya casi ni nos habla –
– Si, ha estado muy rara – agrego Amy
– ¿Creen que se deba a aquel problema que tuvo con Haruka y Mishiru? – pregunto Mina un poco angustiada
– Podría ser – Volvió a intervenir la peliazul – Ni Serena ni las Outhers nos aclararon que fue lo que paso –
– No se que sea lo que este pasando, pero esta afectando considerablemente a Serena – dijo seriamente Rei mientras se sentaba junto a las demás.
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– Sharon – llamo Darien al ver a la pelinegra pasar por un pasillo cercano a donde se encontraba
– Oh! Darien – saludo mientras se paraba de puntitas y le daba un coqueto beso en la mejilla –
– Que bueno que te veo, quiero invitarte a comer –
¿A comer?, me encantaría, pero ¿A que se debe? –
– Para celebrar que me han trasladado al área de urgencias – dijo con alegría – además, para agradecerte tú ayuda para conseguir este trabajo –
– Entonces, si es así, me encantara ir –
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– ¿Y¿A dónde iremos? – cuestiono Serena mientras bajaban las numerosas escaleras del Templo Hikawa.
– A comer, Andrew me ha recomendado un sitio buenísimo – contesto Lita aun un poco recelosa por todas esas imágenes que un no podía borrar de su mente.
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– ¿A donde iremos? – Pregunto Sharon prendida a su brazo como una sanguijuela.
– Aun sitio que me ha recomendado Andrew, un amigo mío – dijo mientras Sharon hacia su mejor cara de interés por la charla.
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– Valla! – Exclamo Mina anonadada por aquel majestuoso restaurante – Es bellísimo –
– Simplemente exquisito – murmuro Amy mientras las dirigían a su mesa y observaba unos cuantos cuadros de pinturas famosas a lo largo del recorrido.
– No cabe duda que Andrew se quedo corto al describirme el lugar – dijo Lita mientras miraba curiosa hacia todas direcciones, como si tratara de memorizarse cada rincón de aquel lugar.
– Y a ti Serena – intervino la pelinegra al darse cuenta que la rubia estaba ida, como la mayoría del tiempo – ¿Qué te parece? –
– Es muy lindo – comento con simpleza. Lo que para sus amigas parecía un lugar extremadamente agradable, para ella solo era un bullicio de gente, los zumbidos provocados por las platicas de distintas mesas aturdían sus oídos, mientras que sentía que el aire simplemente no le llegaba a los pulmones. – Voy al baño a refrescarme – hablo mientras se ponía de pie – Lita, ordena por mi por favor – y se marcho sin dar tiempo a protestas.
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– ¿No te parece un lugar bellísimo? – pregunto Darien mientras el mesero los ubicaba en su mesa.
– Si – contesto con fingido entusiasmo.
– Había pensado en traer a Mi nov… a Serena a este lugar – no sabia porque, pero la palabra novia, simplemente se le había atorado en la garganta, como si se negara a repetirla nuevamente. – Pero no estaba seguro si lo apreciaría, o se comportaría – esto último lo dijo mas para el mismo pero aun así, Sharon lo escucho perfectamente.
– Es lo malo de ser niñera de tu novia – dijo con tono cantarín.
Suspiro derrotado – Puede que tengas razón–
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Tomo una toalla y la humedeció con el fin de refrescarse un poco el rostro, tenia un dolor de cabeza terrible y un calor insoportable, hubiera preferido mil veces quedarse en su casa que estar en ese lugar, pero como siempre, Rei lograba salirse con la suya.
Salio del baño de mujeres dispuesta a tratar de pasarse por lo menos una tarde agradable a pesar de sus malestares sin embargo a la salida se llevo una gran sorpresa.
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– Si me disculpas, debo de ir al sanitario – dijo el pelinegro mientras se ponía de pie, recibiendo como respuesta una sonrisa de su acompañante
Dicha sonrisa se borro inmediatamente después de que el chico le dio la espalda. Sabía perfectamente que rumbo tomaría ese día, y aunque no le agradaba en lo absoluto, era su deber seguir adelante.
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¿Qué haces aquí? – Pregunto un poco extrañada.
– Vine a comer con una amiga¿Y tú? –
– Vine con las chicas.
– Valla, pero que pequeño es el mundo, creo que es una jugarreta del destino encontrarnos constantemente Princesa –
– Tal pareciera que si Shin, lo cual me alegra mucho – contesto con una tierna sonrisa
– Bueno, es mejor que vuelva con las chicas – apenas termino de hablar cuando un fuerte mareo la sacudió, provocando que perdiera el equilibrio, y de no ser por el rubio, hubiese caído estrepitosamente.
– Estas bien Princesa – pregunto un poco alarmado mientras la sostenía firmemente de la cintura.
– Si fue, fue solo un mareo – dijo levantándose lentamente, pero aun abrazada del rubio, levanto el rostro y choco con sus ojos, esos profundos pozos color azul metálico hicieron que un escalofrío la estremeciera. Fue entonces cuando se dio cuenta de la cercanía que tenían sus rostros y, sin poder evitarlo, sus mejillas se tornaron rojizas.
– ¿Qué esta pasando aquí? – esa voz, saco a la rubia de su trance. Volteo hacia donde provenía aquella voz, y se quedo sorprendida por la mirada llena de furia que le dirigía Darien.
– Darien – apenas si pudo susurrar, estaba consiente de que la posición en que se encontraban Shin y ella era muy comprometedora, así es que soltándose del agarre del rubio se incorporo totalmente, haciendo un gran esfuerzo por no volver a caer.
– Insisto – hablo por fin el ojiazul, mirando fieramente al moreno – El mundo es muy pequeño para poder escondernos, Princesa – esto ultimo lo dijo acercándose peligrosamente a la rubia y besándola en la mejilla, cerca de la comisura de los labios.
Darien apretó fuertemente la mandíbula, no podía creer que estuviese presenciando esa escena, pero lejos de sentir dolor, de resentir el que su novia estuviese con otro, solo sentía odio y una sed de venganza terrible, no solo hacia el rubio, sino también, hacia ella. Sentía una amarga sensación que se expandía en su pecho, y que nublaba todos sus sentidos, una sensación que nunca había sentido, pero que en ese momento no le interesaba indagar.
Shin escapo de la escena, sin darle tiempo al pelinegro de reaccionar, pero cuando este lo hizo dirigió una mirada llena de rencor hacia su aun novia.
– Se puede saber que hacías con ese – logro darse a entender, a pesar de que sus palabras sonaban forzadas a causa de la fuerza con que apretaba sus dientes
– Darien yo solo… – apenas estas débiles palabras salieron de sus labios, el pelinegro la tomo bruscamente del brazo y la acorralo contra la pared – Darien, me lastimas – se quejo a causa de la fuerza con que apretaba su brazo.
– ¿Desde cuando? – Dijo apretando mas fuertemente su brazo, sin importarle la mueca de dolor que se dibujaba en el rostro de su princesa – ¿Desde cuando me haz visto la cara de estupido? –
Sus ojos brillaron con una peligrosa intensidad causando en la rubia un gran temor – Darien yo… – pero un fuerte zarandeo por parte del pelinegro dejo nuevamente a medias sus palabras, sus piernas temblaban, no podía sostenerse por si misma, sentía que el aire no llegaba a sus pulmones, sus ojos llorosos enfocaron los de su novio y fue lo ultimo que pudo ver antes de perder la conciencia.
☺Notas de la Autora; Espero que lo disfrutaran tanto como yo lo hice al escribirlo, no es uno de mis favoritos pero espero que los siguientes sean mucho mejores.
Ya saben, criticas, tomatazos, comentarios presionen Go, se los agradecería.
Y a los que no, gracias por gastar de su tiempo leyéndome.
Quiero Agradecer Por Su Apoyo A:
♥ KIRA MOON
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Prometo Actualizar Pronto, Ya Tengo Escritos Varios Capítulos, Así Es Que Espero Actualizar Pronto.
Gracias Por Su Paciencia.
Kamy Magic
