– Me quedare aquí, junto a ella… no seria capaz de abandonarla, no de nuevo – dio media vuelta y se alejo del lugar.

Todos observaban al pelinegro hasta que desapareció de la vista, preocupados del que estuviera sumido en esa inmensa tristeza y soledad, sin saber que hacer para ayudarlo, pues todos estaban inmersos en esa infinita oscuridad.

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Poco a poco, el dolor que antes albergaba en su pecho se fue desvaneciendo; la preocupación, amargura, odio y amor que se mezclaban en su alma, se fueron disipando hasta dar paso a una completa calma.

Lentamente su respiración se fue regulando y su corazón volvían a su palpitar normal.

Su cuerpo flotaba, lo sabia. Sentía como se mecía ligeramente por un viento casi imperceptible y sus miembros yacían totalmente inertes a sus costados, pesados como si fueran ajenos a su cuerpo.

Trato de abrir los ojos pero le resulto imposible, sus parpados se negaban a obedecer. A pesar de que su intento fue en vano, el cansancio se apodero de todo su ser, consumiendo las pocas fuerzas que le quedaban.

Haciendo un intento prácticamente agotador logro abrirlos, pero de poco le sirvió ya que la blancura de aquel lugar la deslumbro, obligándola a cerrarlos nuevamente. Haciendo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban, los abrió lentamente, mientras trataba de acostumbrarse a tanta luz.

Como lo imagino su cuerpo flotaba en aquella inmensidad que no tenia pies ni cabeza, trato de ponerse de pie sin tener éxito, apenas y lograba retorcerse un poco en su lugar ya que parecía atada por cuerdas invisibles que evitaban que escapara.

Después de varios intentos decidió descansar, se encontraba sumamente agotada, pero no sabia por que. De repente un mechón de su propio cabello llamo su atención… rubio, no recordaba que tuviera el pelo rubio, su ceño se contrajo debido a la confusión, no recordaba nada, absolutamente nada. Cerro los ojos tratando de recordar cualquier cosa pero nada le llego a la cabeza, su mente estaba en blanco, al igual que el universo que la envolvía.

Sus ojos se llenaron de lágrimas al saberse impotente, respito profundamente mientras trataba de ver el lugar donde se encontraba. Ese inmenso lugar no tenía ni pies ni cabeza, era solo blancura en cualquier dirección, donde no se veía ni un principio ni un final.

La blancura de aquel lugar se vio rota por la aparición de un hombre alto y fornido, con dos grandes ojos color rubí y una cabellera obscura con reflejos rojizos. Lentamente y sin ningún tipo de dificultad fue acercando hasta la joven, mientras esta trataba inútilmente de zafarse del invisible agarre.

– Calma pequeña – susurro con su grave voz – no querrás hacerte daño –

La mirada empañada por lágrimas de la rubia lo observaba fijamente y con algo de osadía – ¿Quién eres? – cuestiono inmediatamente

El hombre soltó una estridente carcajada – No crees que antes de preguntar quien soy yo, deberías saber quien eres tu – una cruel sonrisa se dibujo en su rostro, prácticamente mofándose.

Su ceño se volvió a contraer a causa del esfuerzo que estaba haciendo por tratar de recordar, pero su mente seguía en blanco, igual que instantes atrás.

– ¿Quién soy yo? – le pregunto sin ningún tipo de miedo

Tu mi querida niña, no eres mas que una asquerosa y simple mortal – dijo con desprecio – un ser inferior, incapaz de siquiera entender la grandeza de un ser como yo, un ente supremo –

– Si soy tan poca cosa – su voz era tan fría como la del hombre – ¿Qué es lo que hago aquí? – cuestiono con astucia.

El hombre, enfadado por su osadía, hizo un movimiento con la mano y las cuerdas que retenían a la rubia la soltaron, obligándola a ponerse de pie sin ningún tipo de sutileza – Estas aquí, por que anteriormente eras una de nosotros, un ser superior, una Diosa – su voz comenzó a escucharse lejanamente, hasta convertirse en un susurro.

Cerró los ojos confundida, recordaba escenas de una vida pasada, una vida vacía, sin sentimiento alguno, solo imágenes danzando velozmente en su cabeza. Pero luego lo vio, vio ese par de ojos tan negros como las noches que estaba obligada a iluminar en soledad. Esa sonrisa que desprendía una infinita ternura de la cual quedo cautivada; algo en su interior se removió y sin darse cuenta, poco a poco se fue volviendo mas humana.

– Pero por azares del destino quedaste reducida a esto – agrego con desprecio – una simple mortal –

Ahora lo recordaba, ella lo había dejado todo por volver a su lado, junto a el conoció sentimientos que jamás creyó poder siquiera imaginar, aprendió a amar, no solamente a el, sino también a la gente que la rodeaba, conoció lo que era la amistad, la ternura y un sinfín de sentimientos que inundaron su alma.

Pero luego descubrió la soledad, la tristeza y la amargura de saberse diferente, de estar ligada a esas que la llamaban amiga por un destino que no eligió… culpa, desdicha y tristeza, esos fueron las sensaciones que encontró.

Dio todo lo que su alma le permitió para tratar de ser aquello que tanto anhelaba, trataba de ser imperfecta en cualquier tarea que le dejaran, pero aun así no lograba ser como los demás. Poco a poco su actuación se fue convirtiendo en rutina, hasta casi olvidar lo que en realidad era, consiguiendo solo regaños y reprimendas.

Luego un inmenso dolor, un dolor que nunca creyó conocer, el dolor de la muerte… una nueva luz y volvía a vivir, esta vez el ser imperfecta era mucho mas sencillo, pero aun así, siempre seguía decepcionando a los demás.

Dio todo lo que su alma, cuerpo y mente le permitieron, luchaba por aparentar pero ya de una manera mecánica, luchaba por sobrevivir, por no ser una carga para sus guardianas, peleo con uñas y dientes, derramo sangre y lagrimas por un brillante futuro prometido, pero de poco le sirvió, poco valió el haber puesto su vida mil veces en peligro para salvar a otras personas, para salvar a gente que amaba, al fin de cuentas termino sola… todos le dieron la espalda, incluso aquel por el que había renunciado a todo, murió en soledad, derramando lagrimas por un inmerso dolor que opacaba incluso el malestar de la muerte.

– Pero ahora – La voz grave de Ares la saco de su ensoñación – te ofrezco aquello que esos mortales te han quitado, te ofrezco la vida, vida eterna, te brindo la oportunidad de que vuelvas a ser lo que eras antes, una Diosa – le tendió lentamente su mano pero aun así, la chica permanecía con la vista gacha, se negaba a verlo a la cara – Se acabara tu sufrimiento – sus ojos brillaron victoriosos – Se acabara todo el sufrimiento que alberga tu alma mi niña –

La rubia lo miro fijamente, de manera suplicante, era lo que mas deseaba, dejar de sentir, dejar a un lado todas esas sensaciones que carcomían su alma. Lentamente su mano se fue elevando para aceptar aquel generoso ofrecimiento, ya no le quedaba nada en el mundo de los mortales y su único deseo era olvidar, olvidar todo aquello que vivió.

– Vamos, ya no tienes nada que perder y si mucho que ganar – una pequeña y alegre carcajada se escapo de sus labios al saberse victorioso – Toda una vida por ganar – Su mano estaba a pocos centímetros de alcanzar su objetivo, pero se detuvo en seco, permaneció así unos segundos sin avanzar ni retroceder, con la vista fija en un punto inexistente, lo que provoco que Ares se impacientara.

– Vida – susurro apenas en un tono audible.

– así es, te ofrezco vida, una nueva vida –

– No – negó confundida – Vida, yo tenia vida dentro de mi – se llevo las manos a su vientre y cerro los ojos esperando sentir ese imperceptible palpitar deseoso de vida… pero no sintió nada. Abrió sus ojos empañados de lágrimas que no se molesto en retener y corrieron libremente por su rostro.

Ares sintió algo parecido al miedo, el que ella recordara al ser que llevaba en su vientre era algo que no estaba previsto, pero aun así aparento indiferencia ante el descubrimiento de la rubia.

– Lagrimas – susurro, se acerco unos pasos mas a la joven elevando su mano hasta su rostro, su dedo pulgar detuvo una lagrima que resbalaba por su mejilla izquierda, provocando que la rubia retrocediera ante el contacto – jamás entendí tan patética reacción por parte de los humanos –

Una gran rabia se apodero de su ser, el dolor de saber perdido aquello que tanto anhelo, aquello que tanto espero y deseo en secreto – Ni lo harás por que eres un ser incapaz de sentir – escupió con rabia.

Ares soltó una carcajada que hizo eco en todo el lugar – Por favor mi dulce dama – alego con burla – No se ensañe conmigo por algo que ha hecho esa gente a la que llamaba "amigos" –

Se dejo caer de rodillas abrazando fuertemente su vientre. Ríos salados corrían aun por sus mejillas.

Lagrimas, tristeza y desolación embargaban su alma y la envenenaban poco a poco.

– Te ofrezco la vida – volvió a insistir Ares tendiéndole nuevamente su mano – La oportunidad de dañar a aquellos que te dañaron, de vengarte por aquello que te han quitado –

Sus ojos llenos de rabia lo miraron fijamente. Las lágrimas aun empañaban su vista azulada pero aun así, su odio traspasaba mas allá de estas, clavándose en hombre que tenia enfrente. De un manotazo alejo aquella mano que se burlaba de ella, de que servia la vida si la había perdido a ella.

– Lo único que quiero es a mi pequeña – grito llena de furia.

– Eso es imposible – dijo con voz gélida – A ella la haz perdido, pero te ofrezco la oportunidad de venganza, de hacer pagar a aquellos que te la arrebataron –

Ella negó frenéticamente, estaba tan dolida, el dolor que anteriormente sentía su cuerpo no era nada comparado con el que le producía enfrentar la realidad. Lagrimas amargas se acumulaban en sus ojos y corrían por sus mejillas quemándole el alma, pero aun así el dolor no disminuía.

– Por favor – imploro – Devuélveme a mi hija –

– Entiende – dijo tomándola de los brazos para ponerla de pie sin ningún tipo de sutileza – No he sido yo quien te la ha quitado, así que no me pidas a mi que te la devuelva –

Sus piernas no eran capaces de sostenerla, sus fuerzas se habían desvanecido por completo al saber perdido aquello por lo que tanto lucho.

– ¡Basta! – grito totalmente exasperado estrujando fuertemente a la rubia para que reaccionara, sin embargo lagrimas seguían surcando sus mejillas y su vista permanecía vacía. Levanto una mano con toda la intención de abofetearla a causa de la ira que le producía un ser tan patético.

– ¡Detente Ares! – esa potente voz retumbo en todo el lugar haciendo que soltara a la mujer casi al instante, haciendo que cayera bruscamente de rodillas aun sumida en su perdida.

– Zeus – murmuro contrariado, su presencia era algo que no estaba previsto, era bien sabido la debilidad que sentía aquel hombre por Selene.

Despacio se encamino hacia la mujer que desde ha tanto tiempo le había cautivado – Selene – la llamo lo mas tiernamente que su grave voz le permitió – Selene – volvió a llamarla al no ver reacción por parte de la rubia. Tomo con delicadeza su rostro y la obligo a verlo, sin embargo su mirada seguía perdida, inundada entre tantas lagrimas. Acaricio su mejilla con el torso de su mano causando un leve sobresalto en la rubia.

Su vista enfoco el rostro de aquel hombre, aquel que la había protegido y comprendido hacia ya miles de años, sin poder evitarlo se aferro a el, buscando un consuelo que sabia jamás llegaría.

Los fornidos brazos de Zeus lentamente la envolvieron en su abrazo – Tranquila mi niña, todo estará bien –susurro quedamente.

– Por favor – su voz era como un lamento que surgía del alma y que destrozaba al oírlo – por favor Zeus devuélvemela –

El hombre desvió la mirada – Lo siento Selene, no esta permitido – sentencio.

– Por favor – poco a poco sus piernas fueron cediendo hasta colgar prácticamente del abrazo del hombre, incapaz de sostenerse pues ya no le quedaban mas fuerzas – No permitas que me la quiten –

– ¡Entiende que ya te la han quitado! – Exclamo con rabia Ares – ese insignificante ser que llevabas en tu vientre lo haz perdido, ha desaparecido completamente gracias a aquellos patéticos y débiles mortales por los que tanto luchaste –

Su mirada, su corazón y su alma empezaron a sumergirse en un profundo odio, un odio contra sus amigos, todos aquellos que ignoraron su dolor y sufrimiento, pero sobretodo con ella misma, por haber sido tan estupida, por haber confiado en aquellos que no dudaron en darle la espalda. Y de repente sumida en sus propios pensamientos todo se aclaro, todas y cada una de las acciones de las personas que la rodeaban cobraron sentido – Ustedes – dijo en un susurro y con una mirada acusadora – ¡Ustedes hicieron todo esto! – grito ya al borde de la histeria.

Se separo unos pasos del hombre viéndolo de una manera que a Zeus le dolió.

– No quieras culparnos a nosotros por las acciones de tus "Amiguitos" – intervino inmediatamente Ares con una voz disimuladamente nerviosa.

– Selene – acerco una mano para acariciar su mejilla, pero la rubia fue más rápida y evito el contacto.

– No me mientas – encaro a Zeus viéndolo fijamente, mostrando unos ojos tan fríos e inexpresivos que bien podían ser comparados con los de los hombres allí presentes – Ustedes hicieron todo esto – una triste sonrisa se dibujo en sus labios – Odio, sembraron odio y confusión en ellos – se abrazo a si misma – y cayeron fácilmente – susurro débilmente.

Recordó las caras llenas de confusión e incluso odio en sus amigas, la duda y la sed de venganza en el rostro de su amado. Pero luego una duda se instalo en su ser… ellos habían sucumbido fácilmente debido a su deseo de libertad… "Lo mas probable", se dijo finalmente.

Cerro los ojos con fuerza, traicioneras lagrimas amenazaban con ganarle la partida, pero estaba ya tan cansada de llorar, de pelear… de existir.

– Se lo mucho que haz sufrido por nuestra culpa – la voz de Zeus la saco de sus pensamientos.

– ¡Zeus! – Bramo Ares enfurecido por ponerlos al descubierto.

– Pero escúchame – siguió ignorando al morocho – de tu decisión depende la vida de muchos inocentes – la mirada de la rubia seguía renuente a verlo directamente – Kaos regresara mas fuerte que nunca, y tiene la intención de reorganizar todo el cosmos.

– No soy tan fuerte – murmuro mas para si misma que para los 2 hombres presentes – Ya una vez me enfrente a Kaos, y – una sonrisa irónica bailo en sus labios – A pesar de haberle ganado esa batalla, estoy segura que ella ganaría la guerra… Es mas, ya lo ha hecho – agrego encogiéndose de hombros.

– Esta vez será diferente – intervino Ares – muy diferente, te otorgaremos el poder necesario para vencerle, tendrás el poder de los Dioses de tu parte.

– Serena cerro los ojos confundida, contrariada, sabia que debía hacerlo, si lo que Ares y Zeus le decían era cierto, millones de vidas dependían de ella. Pero luego la imagen de una pequeña de coletas t mirada soñadora le vino a la mente "De Que Sirve Defender Un Universo Donde Ella No estará".


Notas De Autora; Jeje, volví, que les pareció, por fin Serena apareció y se ha dado cuenta de que ha perdido a su pequeña T.T

Por falta de tiempo solo me queda decir que gracias por su apoyo, y que esta vez no me disculpare por no actualizar tan rápido como quisiera, ni daré explicaciones de por que me he tardado tanto en actualizar ya que el estar dando todas estas explicaciones a dado pie a que algunos se crean con todo el derecho de venir a exigirme y a decirme mil y un cosas por no actualizar.

La verdad es que escribir es una gran satisfacción para mi, y mas cuando entro y leo en mi correo cuantos me han dejado mensajes, pero desafortunadamente tengo mil y un cosas mas por hacer; estudio para maestra, mi horario de escuela es de 7 AM a 3 PM, esto quiere decir que de mi casa debo salir a las 6 y vuelvo hasta las 4, mas aparte tomo clases de ingles 2 horas diarias y tengo hermanos de 3 y 6 años que cuidar.

A ustedes no les interesa… lo se, pero tengo desde hace ya 1mes sin poder dormir mas de 5 horas al día; tuve una semana de practicas muy agotadora para mi por que estuve enferma, mas aparte estamos celebrando el 60 aniversario de mi escuela y lo que anteriormente era una semana cultural ha sido convertida en todo un semestre cultural; cada viernes hay alguna presentación en donde debemos participar – hace 5 fue declamación, ya 4 fue ronda infantil, hace 3 concurso de canto y oratoria, la pasada presentación (bailamos vaselina n.n) y esta fue concurso de altares de muerto -

Todo esto no lo escribo para que digan "Ay pobrecita" sino para que se den una idea de por que tardo tanto en actualizar y ya es decisión de ustedes esperar o no.

Este fic va a seguir así tarde 1 semana, 1 mes, 1 año en actualizar por que la verdad lo siento mucho, pero no me puedo dar el lujo de bajar mis calificaciones (por que soy alumna becada) ni de descuidar mas a mi ya de por si descuidada familia.

A quienes me apoyen mil gracias, y a los que ya no les interesa seguir conmigo por que no pueden perder su tiempo esperándome. Gracias por seguirme hasta aquí.

Kamy Magic