Disclaimer: No me pertenecen. Son de Rowling, y yo no soy ella. Solo la situación (bastante rara, por cierto xD) es mía. No lo hice con ánimo de lucro, solo de demostraros lo loquísima que estoy.

Muchísimas gracias a Zory, sel, clau malfoy, nagini-verde, MTBlack y Juu por los reviews en la viñeta anterior. Os adoro, mis amores.

APB Productions os presenta una nueva paranoia surgida en una aburrida tarde de enero…

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Gula

Lo más importante para Sirius Black, después de sus amigos, es su orgullo.

Se enorgullece de muchas cosas sobre si mismo. De haber ido a Gryffindor, de haberse fugado de casa, de ser animago ilegal, y también de ser la persona de Hogwarts que más puede comer en una sentada y no engordar ni medio gramo.

De hecho, eso es lo que más le hace sentirse orgulloso, porque sabe que es algo que nadie puede igualar. Nadie en el colegio tiene oportunidad de quemar tanta energía como él. Y por eso, Sirius Black puede devorar siete tartas de chocolate seguidas, beberse tres calderos de chocolate y quedarse con hambre.

Es casi voraz. Y cuando pilla un empacho, se busca a su ligue más cercano, y no tarda ni dos horas en quemarlo todo, consiguiendo un humor envidiable, y sin perder la línea.

Al menos, eso era antes. Porque ahora tiene una firme competidora en el reto de comer, comer y comer hasta reventar, sin que se note.

Lily Evans. Prefecta perfecta, pelirroja, preciosa, y chica de su mejor amigo.

Ella es capaz de comer tanto como él, aun que ninguno de los dos lo quiera reconocer. Ella porque es una chica, e intenta ser un poco delicada, y él porque su orgullo no se lo permite.

Pero ya James se encarga de recordárselo, y picarlo lo suficiente como para que necesite hacerlo.

Se acerca a la pelirroja, que está terminando de corregir una redacción de Peter, y pone las manos encima de lo que ella esta leyendo, casi con violencia, inclinándose sobre la mesa.

Ella alza el rostro, haciendo que quede a escasos tres centímetros del suyo.

-Black, estoy trabajando.-es curioso como una Gryffindor puede llegar a sisear… cosas de Slytherin's.

-Evans. Se acabó.-él no sisea. Masculla.

Lily alza una de sus cejas rojas, sin saber muy bien de qué va todo eso. Sabe que los amigos de su novio están un poquito locos, pero son inofensivos.

-¿El qué?, Black.-ahora suena aburrida.

-Te estoy retando, empollona remilgada, a que no eres capaz de comer más que yo.

Ella entrecierra los ojos, que están echando chispas. A ella nadie la llama "empollona remilgada".

-Más quisieras-espeta, mientras sus narices casi se rozan.

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Son las diez y media de la noche, y están a punto de hacerlo.

Lily, haciendo uso de sus dotes de prefecta, y ayudada por Remus, dispersó a la población nocturna de la Sala Común de Gryffindor, que consistía en cuatro niños de primero que jugaban a las cartas y tres o cuatro parejas de quinto, que se comían la boca por los rincones. El resto, habían huido cuando Sirius Black había requerido soledad.

Y allí están, Evans versus Black, sentados cada uno en un extremo de la mesa, ante la chimenea, con una jarra de chocolate líquido, caliente, y un plato de tarta que se va rellenando cada vez que se vacía.

Lunático, Colagusano y Cornamenta son los jueces, y están sentados ante la mesa, a lo largo de la misma, entre los dos contrincantes.

-Esto es un duelo para saber quién de vosotros es capaz de comer más…-dice Remus con voz solemne.

-Hasta que el otro vomite, no se puede parar de comer y beber-añade Peter, como si dijese que es un duelo a muerte.

-Buena suerte.-añade James, con toda la seriedad que la situación le permite, y que no es mucha, todo hay que decirlo.

Y empieza la competición, por ver cual de los dos es capaz de comer más, hasta llevar al otro al borde del vómito.

Lily come despacio. Da bocaditos pequeños a su tarta de chocolate, y solo bebe chocolate cuando el dulce le es imposible de tragar.

Sirius, por su parte, come a grandes bocados, pero más lentamente, lo baja con chocolate y vuelve a llenarse la boca.

Se miran, el uno al otro, desafiantes, como si eso fuese a impedirle comer al otro, pero cada uno se centra verdaderamente en lo que les importa, que es, al fin y al cabo, ganar al otro.

Pasa la primera hora, y Lily ya mastica más lentamente, pese a que eso provoque que Sirius tome ventaja, y cada vez bebe menos chocolate.

El chico, por su parte, cada vez se llena menos la boca y bebe más chocolate.

Lily sabe que al día siguiente tendrá granos hasta en la varita, pero no le importa demasiado, realmente, porque, al fin y al cabo, por ganar a Black, lo que sea. No ha caído en Gryffindor solo por valor, si no por cabezonería y orgullo, también.

A las tres horas, Peter duerme sobre la mesa, roncando plácidamente. James duerme sobre los brazos, apoyados en el respaldo de la silla, donde está sentado del revés, con las gafas ladeadas y la boca entreabierta; y Remus duerme con la sien apoyada en la mano, que se levanta sobre el codo, apoyado en la mesa.

Y los dos contrincantes no están al borde del vómito, están al borde de la muerte. A Lily, cada bocado le cuesta una eternidad, no quiere, su estómago le pide que se detenga a cada segundo, y ella no piensa hacerlo. No le importan los granos, no le importa vomitar. Solo le importa Sirius Black. Ganar a Sirius Black.

Él, por su parte, ya no se llena la boca, a penas bebe, y siente, cada vez que respira, como si estuviese a punto de vomitar.

Sirius cierra los ojos. A parte, tiene sueño, y necesita tumbarse un rato. Todavía no sabe como le va a afectar semejante empacho, pero intenta tenerlo todo bajo control.

Aleja el plato de sí mismo y es consciente de que Lily lo mira, sorprendida.

-¿Sirius?-su voz suena débil.

-Me rindo, Lily.-dice el moreno.-Has ganado…-añade con pesadumbre.

La pelirroja intenta esbozar una sonrisa, pero no puede, su estómago demasiado lleno se lo impide.

Se pone de pie con tamaña dificultad, y se para al lado de la mesa, incapaz de dar más de dos pasos. Sirius, con pesadez, se levanta también, y se acerca a ella, que le tiende la mano, para que él se la estreche.

Sirius es consciente de que jamás había tocado a Lily. Y menos así. La mira a los ojos, y, ahora si. Ella esboza una sonrisa cargada de dulzura. Sirius puede comprobar que tiene un pequeño resto de chocolate en la comisura de los labios, en el rinconcito izquierdo.

La mano libre se posa en su cintura, y la que tiene entre las de la chica, tira levemente de ella, logrando que se pegue a su rostro, y lentamente (mientras es consciente de cómo ella se estremece y contiene el aliento), lame, suave, cadente, sensual, despacio, el pequeño, casi diminuto resto de chocolate que tiene al lado de los labios.

Lily lo mira con los ojos desorbitados, cuando se separan. Está jadeando sorprendida, y tiene las pulsaciones por las nubes. Ambos las tienen.

-Felicidades, Evans.-dice con la voz ronca.-Has ganado.

Ella no atina a responder, tiene la respiración demasiado alterada.

Sirius sonríe y sube a su cuarto, siendo consciente de que él ha ganado mucho más.

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Hola a todos!!! Sé que es un poco rara, la viñeta de marras, pero, se me ocurrió y… en fin, que me apetecía hacer algo con estos dos elementos.

Que levante la mano a la que le hubiese gustado que Sirius la devorase como a la tarta, lamiese despacio, mordisquease despacio… ::Thaly corre como loca xDD::

Lo de que "él ha ganado mucho más"… puede resultar un poco confuso, pero, para los que no lo hayáis entendido, Sirius está un "poquitititito" colado por Lily. No es su culpa, pero es que haberse pasado siete años oyendo a James hablar de ella pasan factura. Y de eso irá la próxima. xDDDD

Muchísimas gracias por leerme, amores míos. Besitos con sabor a Merodeador guapo de ojos grises y sonrisa de infarto asmático!!

Os quiero!!

.:Thaly:.