Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Son de la rubia millonaria que vive al norte de Gran Bretaña. Si, esa que está más forrada que su reina.

Muchísimas gracias a Juupotter, MTBlack, Midey, chukii, Kry, Luls y sel por los reviews en el drabble anterior.

Este me ha quedado un poco raro y largo.

APB Productions os presenta…

Envidia

El amor tiene cierto tipo de cosas que son completamente normales. Básicamente porque cuando se le quiere a una persona, la gente tiene esa extraña tendencia a querer que la persona a la que quiere la quiera solo a ella.

Es envidia, hasta del aire que les roza. O lo que, comúnmente, se conoce como celos. Muchos, muchos celos.

Eso le pasa a Lily.

Tiene celos. Por muy ridículo que suene. De Sirius Black.

¿Lo peor del caso?

Que Sirius tiene celos de ella.

Son como niños pequeños. No hay lugar a dudas. Los dos se pelean, se pican, se molestan, se ponen a la gresca por la atención de James. Porque ella cree que James prefiere estar con su amiguito Sirius antes que estar con ella. Porque sabe que Sirius es una mala influencia y a James siempre le gustaron las malas influencias. Por eso ella le gusta tanto.

Sirius está celoso. Básicamente porque antes, él y James se pasaban la vida haciendo putadas a los Slytherin, intentando colarse en los baños de las de 6º de Hufflepuff, partiéndole la nariz a Quejicus por tres puntos diferentes, siendo hermanos, casi siameses, sin despegarse día y noche. Y ahora todo se va a la mierda. Él está todo el rato con Lily. Y ya no se divierten como antes.

Y ellos dos, Sirius y Lily, se odian a muerte.

Se sacan la lengua, como si estuviesen en primero cuando uno le roba al otro la atención de James. Y se miran mal a todas horas, sin querer darse cuenta de que le están haciendo daño.

Y ahí están, en la Sala Común de Gryffindor, sentados en un sofá los tres, con James en medio. Lily pegada como una lapa a su costado, le acaricia la mejilla levemente, cada vez que él le hace el más leve caso a Sirius. Y el chico de ojos grises le pega un golpecito en el hombro a su amigo cada vez que considera que le hace demasiado caso a la pelirroja.

James cree que ellos creen que él no se entera de su muda competencia. Pero, vamos, es James Potter, no Peter con borrachera. Lo que significa que no se le escapa ni una. Y, para ser sincero, está hasta los cojones de que su novia y su mejor amigo se comporten como dos imbéciles de primer año. No porque los de primer año sean imbéciles, sino porque Sirius y Lily si lo son.

-¿Cuándo vamos a ir a entrenar?-pregunta Sirius. James respira profundamente, porque Lily le está mordisqueando el lóbulo de la oreja, para llamar su atención; y Sirius le ha preguntado lo mismo tres veces en la última media hora.

A James le encanta que lo miren, que se peleen por él. Pero, joder, con un poco basta.

Se pone de pie, tras despegarse de Lily, con bastante dificultad, todo hay que decirlo, porque la chica está pegada a él, como un verdadero musgo. Y mira a su mejor amigo y a su novia. Las dos personas a las que más quiere en el mundo. Por ellos saltaría de la torre de Astronomía sin dudarlo. Pero ya está bien.

-James, ¿qué…-empieza Lily con suavidad, extrañada ante el comportamiento de su novio.

-Estoy hasta los cojones, Evans y Black, de que os paséis la vida peleándoos por mi-suelta con brusquedad.

-No nos peleamos por ti.-Sirius es la única persona capaz de mentir a alguien mirándolo a los ojos.

-Vamos, Canuto, ¿te crees que soy imbécil? ¿lo creéis de verdad?-espeta con dureza.

-James, aquí nadie se cree que seas imbécil-le suelta Lily entrecerrando los ojos, con bastante mala leche, la verdad, porque no soporta que su novio, ni nadie, de hecho, le grite.

-¿Ah no?-pero cuando un Potter se cabrea, que tiemble el mundo, porque nadie le hace callarse. Ni siquiera su pelirroja hablándole con suavidad.-Sois las dos personas por las que lo daría todo en este puto mundo-dice, siseando, como un Slytherin. Por Merlín. Como un Slytherin.-Y si yo os importo un mínimo, aun que sea, a vosotros, intentad llevaros bien, o pasad de mi-masculla antes de salir de la Sala Común, con mucha, mucha mala leche.

Lily se cruza de brazos y le da la espalda a Sirius. Es su culpa. Si dejase en paz a James con ella, nada de eso habría pasado.

Sirius gruñe desde lo más hondo de la garganta. Está molesto. Si esa pelirroja empollona y pesada se hubiese negado a salir con James, como ha hecho siempre, nada de eso habría pasado.

Son conscientes de que están solos en la Sala Común. Y les jode. Porque saben que van a terminar hablándose. Y ninguno de los dos quiere ceder en el orgullo.

-Imbécil-mascullan los dos al mismo tiempo.

La pelirroja clava sus ojos en Sirius, que la mira insolente, por en medio de su flequillo, diciéndole, sin palabras, que ella no es un Merodeador.

-¿Por qué cojones me miras así, Black?-pregunta ella, cabreada.

-¿Por qué me miras tú así, pelirroja?-pregunta él, con una media sonrisa de superioridad, sin alzar la voz. Irónico.

-Porque por tu culpa, mi novio está enfadado conmigo.-suelta con fiereza.

-¿No será que por tu culpa, mi mejor amigo está enfadado conmigo?-responde, atacando antes de defender.

Lily siempre prefiere ser pacífica. Hablar las cosas. Y sabe que, por mucho que Sirius la saque de quicio, tiene que hablar con él. Porque ella quiere a James. Y su madurez (mil veces mayor que la de Black) le hace darse cuenta de que lo que están haciendo, está muy, muy mal.

-Sirius. Creo que ya vale, ¿no?-dice, casi con timidez. Es la primera vez que lo llama por su nombre. Y él la mira con curiosidad.

Alza una ceja y se sacude el flequillo, apartándoselo de los ojos.

-Tú dirás de qué vale, nena…-dice antes de relamerse el labio superior, como si fuese un perro. Movimiento inconsciente.

-Para empezar, Black, no me llames nena.-dice con la voz oscura y amenazadora.-Y para terminar… -carraspea.-Creo que ya vale de hacerle daño a James… quiero decir… ya vale de esta estupidez de pelearnos por él, ¿no crees?

-Perdona, pelirroja, pero yo no me peleo por él. Simplemente defiendo lo que es mío y tú me viniste a quitar.

-¿El qué?-Lilyestá momentáneamente descolocada.-¿Te gusta mi novio?-pregunta alzando una ceja.

-¡Por Merlín, Evans, no seas imbécil!-dice James, escandalizado de verdad.-Es solo que antes James estaba conmigo, ideábamos bromas para los Slytherin, nos reíamos que no veas, comentando la selección de colores de sujetador de las de Hufflepuff de Sexto.-explica.

-¿James hacía eso?-pregunta Lily cruzándose de brazos, levemente molesta.

-Eso no es de tu incumbencia, pelirroja.-dice Sirius impertérrito.-Quiero que me devuelvas a mi mejor amigo.

Lily ladea la cabeza. Sirius quiere volver a tener al James gamberro. Ese James que ella no conoce. Ese James con el que ella no ha convivido jamás. Y por eso está celosa de Sirius. Porque él conoce cosas de James que ella no sabrá nunca. O eso cree. Porque, Lily, preguntando, se llega a Roma.

-Si que es de mi incumbencia.-contradice tan fresca.-Tú quieres a tu mejor amigo. Y yo quiero conocer al James que tú conoces. Al Merodeador, al gamberro… no al chico con el que estoy saliendo.

-Vamos, pelirroja, si quieres saber cosas sobre el cuernos, solo tienes que pedirlo.-susurra repantigándose en el sofá y subiendo los pies a la mesa, ante la mirada asesina que le dedica Lily-Dispara.

Ese tono. Su tono, parece más bien una invitación a aflojarle la corbata y mordisquearle la nuez con las manos enterradas en su pelo, pero Lily se limita a sonreír.

-Dispara tú, Sirius. Empieza a largar todo lo que sepas de James y yo no.-dice bajando la voz, que de repente, a Sirius se le antoja como el terciopelo.

Sirius la mira. Bajo la semipenumbra de la Sala Común, en la que están tan solo iluminados por un fuego mortecino, parece casi guapa, mil veces más guapa de lo que le ha parecido nunca. Porque no lo es. Por Merlín. Cornamenta tiene el gusto donde yo te diga.

-Bueno, pequeña pelirroja… James Potter es un Merodeador con todas las de la ley, o fuera de ella. Quedó segundo en el concurso de tamaños que nos marcamos en cuarto –yo quedé primero, pero no viene al caso- y se cascó la primera paja a los doce… y el muy gilipollas no sabía… Se lío con la primera tía en tercero –aun que yo en primero ya hice de las mías alguna que otra vez- pero no significó nada para él… El muy gilipollas todavía es virgen…-tono acusador, miró a Lily, como esperando a que le desmintiese esa información.-Y siempre es el primero en tener una idea brillante. Yo las pulo, Lunático las perfecciona y Colagusano hace que se pongan en práctica con su trabajo de espionaje.-explica luego.-Pero esto no es algo que te importe…

Mira a Lily durante unos segundos, y la ve con la mirada fija en el fuego casi apagado.

-Y ahora, pelirroja, explícame por qué mi mejor amigo sigue siendo virgen, si estáis saliendo-le dice con tono acusador.

-Sirius, me da la sensación de que no es asunto tuyo-dice con sencillez.-Pero tu me contestaste… así que…

-¿Así que…?

-No me acuesto con James porque tengo miedo a que no me quiera y luego me deje…-susurra sin mirarlo.

Sirius estalla en carcajadas. No puede evitarlo. Así como no puede evitar Lily pegarle un puñetazo en el brazo, logrando hacerse más daño a sí misma que a él.

-Eres gilipollas, Black, definitivamente-suelta molesta.

El chico deja de reírse, y la mira con una media sonrisa, que es casi tierna. Se gira hacia ella y extiende una mano, con cuidado. Jamás había sentido eso al rozar a una chica, pero, cuando roza la mejilla de James James con el dorso de la mano, en una caricia que se supone que es tierna y comprensiva, siente como si le diesen un calambrazo.

-Cómo no va a quererte, pelirroja, si se ha pasado estos siete años que llevamos juntos hablándome de ti día y noche. De tu pelo, de tus ojos… de tus pecas…-susurra, acercándose a ella.

Ninguno de los dos es consciente de lo cerca que está del otro. Los seis centímetros que anteceden la fusión de un beso.

La mano de Sirius se aventura a acariciar el pelo rojo de Lily. Ese del que James le ha hablado tanto…

-Me ha hablado tanto de ti, Evans, que casi me he enamorado yo-dice con una sonrisa, pero la voz ronca.

Casi.

Ambos tragan saliva. Se acaban de dar cuenta de que sus narices están casi rozándose.

-No seas tonta, pelirroja, y confía en él, porque James te adora.

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Ha sido raro, ya avisé arriba, y sin embargo, me encanta, no sé por qué. Espero que os haya gustado.

Besitos, y gracias por leerme.

.:Thaly:.