disclaimer: no soy Joanne ...y ninguno de los personajes de esta historia me pertenecen a mi..si no a la grande Joanne Kathleen Rowling!!


Capítulo VI: No me mates..del susto!!

Una chica estaba en un pasillo desierto, excepto por el chico que se encontraba a su lado. Los dos parecían nerviosos.

-¿Nos encontraremos en...?-preguntó la chica, instándolo a seguir al chico.

-Pero Sarah-dijo el chico con cansancio, como si lo hubiera repetido varias veces-, ya te dije que no puedo hoy dia.

-Hoy dia o nada, Remus-reclamó la chica, cruzandose de brazos y haciendose la enojada.

El chico suspiró con cansancio. Tenía que aceptar las condiciones de Sarah. De cierta forma se lo había prometido.

-Está bien. Nos podemos juntar en el tapiz de Barnabás el chiflado, enseñandole a unos monstruos a bailar ballet, en el séptimo piso.

-Está bien-dijo la chica con una ceja levantada. Sabía que en ese pasillo no había nada, absolutamente nada. Pensandolo bien, no había revisado detrás del mismo tapiz. Cuando se encontraran allí al atardecer lo revisaría.

Pasó toda la tarde dandose vueltas por la sala común pensando en ese pasillo, y cuando su reloj marcó las seis, y aunque todavía no era el atardecer, se dirigió hacia allí. Buscó detrás del tapiz, en la ventana de mas allá, detrás de las estatuas, tocó toda la pared, lanzó hechizos y nada. Nada. No podía creerlo. ¿Para que Remus la habría citado en ese pasillo pelagato y desierto? Tal vez...tal vez quería que la escena de los hechos fuera sin gente, para que no descubrieran donde había quedado el cuerpo, que estaria detrás de ese horrendo tapiz.

-Noooo-gritó la chica, histérica.

No quería morir joven. Se decidió a irse de allí lo antes posible, en el mismo momento en que Remus doblaba la esquina. La chica palideció. Buscó por todo el pasillo, pero no habían escondites. Pensó en salir corriendo, pero se notaría demasiado que sabía lo que el chico haría. Se quedó parada en medio del pasillo con una cara que denotaba miedo y desesperación.

-No creas que no sé lo que sabes que harás en cuánto yo supiera que harías lo que sabías que yo sé-le gritó la chica.

-¿Estás bien?-le preguntó Remus, luego de un momento, con la ceja alzada.

-De verdad que no soy buena-dijo la chica, tirándose de rodillas al suelo y mirando al chico con cara de pena-. Soy desabrida y no tengo carnes-dijo mostrando su estómago, y dejando ver una pequeña cintura, perfecta y delgada, de piel bastante blanca.

Remus levantó la ceja, no solo por que la chica le estuviera suplicando algo sin sentido, si no por que nunca había visto a la chica sin tantos kilos de ropa encima. Y menos directamente a la piel.

-¿Decías?-dijo, sin quitar la mirada de su ombligo-. Es mejor que te tapes-dijo sacudiendo la cabeza.

La chica lo miró suplicante.

-¡No quiero morir!-gritó, cuando Remus caminaba hacia el otro extremo del pasillo.

-Está bien-dijo el chico, sin hacerle caso, con los ojos fuertemente cerrados.

-Por favor, Lupin-gritó.

El chico sólo se paró a ver como una puerta aparecía frente a él. Sarah no se dio cuenta de esto, preocupada por que la iban a matar. Abrió la puerta, mientras repetía una serie de razones de por que no era buena para comérsela y descuartizarla en pedazos.Ni siquiera se dio cuenta que se encontraba frente a una sala maravillosa. Paredes de color rojo oscuro y dorado, unos mullidos sillones amarillos, frente a una chimenea prendida, una pequeña mesa entre los dos sillones, unos cuadros hermosos, con personajes y paisajes que no conocían, y una mesa redonda pequeña, con un mantel blanco, copas, servicio y platos. Todo lo necesario para una cena romántica. Sarah estaba pálida y se retorcía las manos todo el rato. Entró a la habitación sin fijarse que había entrado por una puerta recién aparecida, ni que se encontraba en una "cita" con Remus. El chico la miró un tanto inseguro.

-Pareces...incómoda.

-Ehhh...

-¿Quieres algo de tomar?

-Ehhh...

-¿Algo de comer?-preguntó el chico con voz alarmada.

-Ehhh...

-Vamos, Sarah, háblame-le gritó el chico desesperado.

-No me grites-le gritó la chica cruzándose de brazos.

-Pero es que no respondías y...yo no sabía...y luego tu...-comenzo a excusarse el chico, pero Sarah no le escuchaba-. Te serviré algo de comer-dijo Remus levantándose y yendo hacia un mueble parecido a los de las cocinas, con pan, jugos de calabaza, pastelillos, entre otras cosas.

Remus tomó un cuchillo, con mucho filo, por cierto, y comenzó a cortar pan en torrejas, muy lentamente. Para Sarah parecía como si el tiempo fuera a uno por hora, mientras veía como la luz arrancaba destellos del metal. Tragó saliva, cuando cerró los ojos, y se vio gritando:

-¡No!

El chico se asustó, y se cortó con el arma...quiero decir, con el cuchillo, y luego se le cayó al suelo. Miró a Sarah con el ceño fruncido para luego agacharse a recogerlo. Cuando de repente Sarah trató de excusarse:

-Lo siento, Remus-dijo la chica, y se acercó a ver el dedo sangrante del chico.

-No te preocupes-dijo el chico con los ojos brillantes examinando la profunda herida.

-No quise gritar, pero es que no tengo hambre-dijo forzando una sonrisa.

-Yo sí-dijo el chico, aún examinando la herida.

-Por favor no-suplicó Sarah, en voz casi inaudible.

Remus parecía debatirse por adentro: le preguntaba o no le preguntaba...

-¿Puedes decirme lo que te sucede?-preguntó harto de la actitud de la chica, sacando una venda de un cajón, que pareció estar ahí por arte de magia, y luego colocándosela en el dedo.

Nooooo. La habían descubierto...Con desesperación corrió hacia la puerta, pero no encontró la manilla para abrirla, y empezó a aporrear la puerta gritando frases sin terminar. Y adivinen con que se pegó ¡con la puerta! y cayó al suelo, para luego frotarse la cabeza, en donde se había pegado..

-Sarah, si no me dices lo que te sucedé tendré que llevarte al sicólogo de la escuela-dijo Remus, ayudándola a levantarse.

La chica quitó la mano de Remus de su brazo y lo miró con una expresión de miedo.

-Si no supiera que eres fuerte, creería que me tienes miedo o algo así.

-¿Como quieres que no tenga miedo-gritó la chica desde el suelo, aun frotándose el chichón-si lo único que quieres es descuartizarme lentamente y esparcir mis pedazitos por toda esta habitacíon y con mi sangre rayar las paredes y dejar empapadas las cortinas de mis órganos, para que me pudra sola en esta habitación?

Vale. Se había pasado un poco en lo de imaginar, pero no quitaba crédito que Remus había mostrado acciones sospechosas...

-¿Te hize daño?-...bueno, bueno, el chico no mata ni a una mosca, pero ¡no le quiten credibilidad a mi personaje!

-Pero si por eso he estado alejada y no quería que cortarás con ese cuchillo gigantesco para pan...Creo de verdad que era un cuchillo muy grande para el pan, pero...-la chica se interrumpió al ver que estaba hablando de cuchillos y sacudió la cabeza-. Eso no viene al caso, pero se notaba demasiado que querías degollarme.

-Pero si yo sólo quería que me ayudarás-dijo defendiendose él, aun sin entender del todo por que se estaba defendiendo.

-Aaahhhh, esa fue una muy buena excusa para traerme aquí y darme cincuenta cuchillazos. Hubo un momento que hasta yo me creí que querías aprender, pero luego pensé-la chica adoptó una pose pensativa, con un dedo sobre el mentón-:¿Por que Remus J. Lupin querría saber sobre chicas, aprendiendo de mi, Sarah M. Allen, si además de tener una lista tremenda de chicas con las que se había besado, y no sólo eso, tenía a sus amigos los merodeadores para que lo ayudaran?-Sarah dijo esto último sin pararse a respirar.

-Yo nunca dije que sólo quería besarme con chicas-ejem¿perdon remus¡yo no te crié asi! Qué hice para merecer esta vida, Dios-...quiero decir que quería tener una relación estable y, que yo sepa, ni sirius ni james pueden ayudarme en eso, a no ser que quiera durar dos días, o a lo más, cinco. A Lily me da miedo preguntarle, Ale se reiría de mi, Peter no sabe mucho de citas...¿Qué querías que hiciera¿Que se lo preguntará a Alicia(anterior "novia" de Remus)?

-Podría ser...-admitió Sarah, aunque Remus la cortó.

-¿Que tal, Alicia?-dijo Remus con voz falsamente dulce-. Te quería preguntar si me podías ayudar a mantener una relación estable, pero no contigo por que tu eres una cualq...una...-Remus se descubrió a punto de insultar a una persona, y Sarah mostró una pequeña sonrisa.

-Pero ¿por que tuve que ser yo?-preguntó la chica, sin alterarse. La verdad, es que sólo quería saber por que Remus la había elegido a ella.

-Por que eras la indicada. No eres una cualquiera (un "ejem" de Sarah)-comenzó a enumerar Remus-, ni una gruñona, ni una sarcástica que se enfada por una razón X que nadie excepto ella conoce, ni un egocentrico, ni un pobre chico que persigue a sus amigos mas grandes, ni alguien que está obsesionado por una chica.

Traten de adivinar que cualidad es de quien...¬¬

Sarah quedó atónita, mientras Remus la miraba esperando su reacción. Ella era la indicada. Era algo así como:"Yo soy tu padre", solo que en versión: "Eres la indicada". De pronto pareció que el mundo bajo ella, que aun estaba tirada en el piso, se volvía mas bello incluso que antes de saber que la querían freir en aceite hirviendo, y sus ojos se posaron en la bella habitación que los había estado alojando a ella y a Remus. Era preciosa.

-¿Qué sala es esta?-le preguntó a Remus.

El chico pareció relajarse, al ver que la chica no iba a explotar. En realidad, Sarah no era de las chicas que explotaban o tenían accesos de sentimentalismo o rabia.

-Es la sale que Va y Viene. Por lo menos, así es como la llaman los elfos. Nosotros la llamamos la sala Multipropósito.

-Es muy linda-admitió. Hizo ademán de pararse, pero Remus posó una mano sobre el hombro de Sarah, presionando ligeramente para que la chica no se levantara.

-Mejor vamos a la enfermería-dijo arrodillándose a su lado y mirándola escrutadoramente.

Sarah solo se encogió de hombros, dando a entender que le daba lo mismo. El chico la ayudó a levantarse, lentamente, y salieron de la habitación que Va y Viene. En cuanto cruzaron el umbral, la puerta desapareció.

-¿Que fue eso?-dijo Sarah, parándose a medio camino y devolviéndose a tocar la fría pared de piedra en donde antes había una puerta de madera.

Remus la miró con una expresión de cansancio. La chica no había escuchado nada de lo que había dicho...

-La sala Multipropósito-explicó Remus- nos muestra en una habitación lo que deseamos en un momento determinado. Como por ejemplo, nosotros necesitabámos una sala con ciertas cosas que no se encuentran en salas comunes, y esta sala nos lo dio. Por eso te traje aqui-le dijo Remus.

La chica se había perdido en la mitad de la explicación, y parecía pensar en algo, con los ojos cerrados.

-¿Me llevas en brazos?

El chico la miró con una ceja levantada, y bastante perdido en la conversación. No todos los días las chicas le pedian que las cargara. Ni siquiera todos los días. Esa era la primera vez.

-¿Por qué?

-Por que creo que me voy a caer-dijo la chica, en el mismo instante en que caía en los brazos de Remus, desmayada...Su cuerpo cayó inerte justo a tiempo en los brazos del chico, que se encontraba totalmente paralizado...


Hola!!! aa ya se q estaba un poco desaparecida...pero es q me fui de gira de estudios a Italia..y ya volvi!! q fomee... buenoo aqui otro capi de mis queridisimos merodeadores, y este se trata sola y exclusivamente de Remus y Sarah son tan lindos...jajaj y sarah tan tontita q me salio P jajaja muy tiernos se ven..aunq a no se gusten P aaa dejen muchos reviews!! plisss besitos!!!

Fede...miss padfoot..amante de Sirius Orion Black