Titulo: "Dragón Azul y Ángel Blanco"

Episodio II: Una pequeña distracción.

Anime: Yu-Gi-Oh!

Autora: Kara Ishtar Angelus .::. Diabolos

Personajes: Seto Kaiba, Ryou Bakura

Parejas: Seto/Ryou

Advertencia: Shonen-ai, Yaoi, lime (lemon), AU

Género: Romance, General.

Resumen: ¿Qué fue lo que vi en ti para caer enamorado de esta forma?

Aclaraciones: La historia se sitúa en un semi-universo alterno; es decir, Yugi y los demás se conocen pero no tienen relación con los duelos o los artículos como en la serie, aunque ambos son nombrados en varias ocasiones.

Avisos Legales (Derecho de Autor): Los personajes pertenecen a Kazuki Takahashi, creador de la serie Yu-Gi-Oh! y el texto en cursiva es del libro "El modelo de Pickman", de H. P. Lovecraft. Los utilizo sin fines de lucro alguno.

Notas: Hola otra vez. Vaya sorpresa la que me llevé cuando revisé los review y me encontré con cuatro en menos de dos días. En verdad muuuchas gracias a todas. La respuesta de sus comentarios la publicaré en mi blogspot (ya que lo tengo medio solito, lo usaré para esto) en unos días más, la url está en mi profile, si los quieren revisar.

Sin más, les dejo con el segundo episodio y espero que les agrade.

Caminaba de lo más tranquilo rumbo a la escuela, era temprano aún y no tenía por qué preocuparse. Le agradaba llegar temprano a la escuela, el camino era tan tranquilo que se daba el lujo de leer mientras caminaba, prácticamente sin prestar atención alguna al camino. Desde hacía unas calles llevaba el libro en las manos, cerca de su rostro, cubriendo así su vista, aunque esporádicamente lo bajaba y revisada el camino que a penas mostraba a algunas personas andar. Su lectura le parecía más interesante que los cruces o los autos al pasar.

"El cuadro representaba un colosal e indescriptible monstruo de centelleantes ojos rojos, que tenía entre sus huesudas garras algo que debió haber sido un hombre, y le roía la cabeza como un chiquillo chupa un pirulí. Estaba en cuclillas, y al mirarle parecía como si en cualquier momento fuera a soltar su presa en busca de un bocado jugoso. Pero, ¡maldición!, la causa de aquel pánico atroz no era ni mucho menos aquella diabólica figura, ni aquel rostro perruno de orejas puntiagudas, ojos inyectados en sangre, nariz chata y labios babeantes. No eran tampoco aquellas garras cubiertas de escamas, ni el cuerpo recubierto de moho, ni los pies semiungulados... no, no era nada de eso, aunque habría bastado cualquiera de tales notas para volver loco al hombre más pintado."...

Continuaba con sumo interés su lectura, sin percatarse siquiera del cruce al que se acercaba, mucho menos de aquel auto deportivo de color negro que se aproximaba a gran velocidad. La calle estaba prácticamente vacía de no ser por él y algunos comerciantes que abrían sus locales. No hubo cosa alguna que lo distrajera de su lectura, sólo hasta que escuchó el estridente rechinar de las llantas cerca de él fue que levantó la vista de su libro, mientras este caía de entre sus manos. Por impulso, el conductor dio un volantazo haciendo girar el auto de costado, para que las llantas derraparan y aminoraran la velocidad.

Un grito...

El rechinar de las llantas...

Un duro golpe...

Y después... el silencio... Mientras las pocas personas que por ahí pasaban se apresuraron a ir al lugar donde el auto había quedado.

—Parece que algo pasó. –dijo un joven moreno de ojos lavanda.

—Vamos, tal vez necesiten ayuda o algo. –dijo el de ojos melados, comenzando a correr en esa dirección.

Al llegar, el pequeño grupo de personas se había incrementado alrededor del auto y aquel distraído joven que yacía ahora en el suelo. Malik y Joey se abrieron paso entre la gente hasta llegar al frente, reconociendo de inmediato al joven lastimado y el dueño de aquel auto.

—¡Ten más cuidado! –le gritaba el de ojos azules al chico en el piso.

—¡Tu aprende a manejar! –le contestaba de igual forma el ojicastaño, que aunque claramente dolido y nervioso por semejante susto, le miraba con rabia.

—¡Ryou! –gritó impresionado Malik, tirando a un lado la mochila y correr con su amigo. —¿Qué ocurrió? ¿Estás herido? –claramente preocupado al ver la forma en cómo se sujetaba el tobillo izquierdo.

—No lo creo... o espero... –murmuró, intentado levantarse, pero una corriente de dolor desde su pie le hizo desistir. —Aagh...

—Será mejor que no intente moverse, podría ser una fractura. –aconsejó una señora detrás de Ryou.

—Ya han llamado a una ambulancia.

—No era necesario, no es nada... –volvió a intentar ponerse de pie, pero el dolor aumentó, haciéndole desistir. —... rayos...

—Será mejor que no te muevas. –aconsejó Malik. —Si es una fractura, sólo la empeorarás.

Malik, teniendo algo de conocimientos con ese tipo de heridas, se quitó la chaqueta y la puso con cuidado sobre el pie lastimado, pensando que si en verdad era una fractura, debía mantenerla caliente y moverla lo menos posible.

Mientras, un grupo de chicos, de otras escuelas, intentaban detener a Joey antes de que le rompiera la cara a Kaiba, como lo había gritado al verlo claramente como el culpable de lo ocurrido.

—¡Eres un imbécil Kaiba! –grita en verdad furioso, intentando zafarse de los agarres. —¡Por poco y lo matas!

—Eres un exagerado Wheeler. –decían sin inmutarse, observando con cierta gracia la rabieta de Joey. —Tu amigo fue el culpable, de haber venido atento al camino en lugar de ir distraído leyendo, nada de esto hubiera ocurrido.

—¡¿YO?! –gritó ofendido Ryou, que de no haber sido por el dolor de su pie, hubiera encarado a Kaiba para gritarle. —¡TU eres el culpable por venir como alma que lleva el diablo! ¡Son calles, no pistas de carreras!

—Deja de moverte. –le ordenaba Malik, intentado mantenerlo sentado y que no moviera el pie, aunque todo en vano.

—Aauhh... duele... –murmuraba entre dientes, con claro gesto de dolor.

—Te lo dije. –le recrimina.

—Y yo te recuerdo también, que son calles, no bibliotecas.

—¡Déjalo en paz! –logra, por fin, zafarse Joey de los otros chicos. —Mira, señor dueño de media ciudad, –le toma con fuerza del cuello de la camisa, matándolo con la mirada. —TU manejabas, es TU auto, TU pagarás TODO. –le grita en plena cara, pero el CEO ni se inmutaba.

—Deja de ladrar. –le dice con voz seria, pero con una mirada que congelaría la sangre de cualquiera, tomando a Joey por las muñecas y obligarlo a soltarle.

—Ugh... –se queja el rubio, comprobando que Kaiba no sólo tenía cerebro, si no bastante fuerza también.

En ese momento se escucha la sirena de la ambulancia, haciendo que algunas personas se muevan para darles paso a los socorristas, que de inmediato revisan la pierna de Ryou, dándole una felicitación al moreno al no dejar que se enfriara, ya que al ocurrir eso el dolor sería mayor para el peliblanco. Revisando superficialmente la herida, decidieron que era mejor llevarlo para que sacaran algunas placas y comprobar que no haya fractura o alguna herida interna.

Una patrulla llegó también al lugar, apartando a la gente. Uno de los oficiales la alejaba diciéndole que no había ocurrido nada y que el joven se repondría, mientras otro de los agentes interrogaba a Kaiba y luego a algunas personas para rectificar lo dicho por el CEO. Volviendo nuevamente con el castaño y hablar con él, alejados de algunas personas que comenzaban a molestar.

—Joven Kaiba, me temo que tendrá que acompañarnos a las oficinas para una revisión. –teniendo claro conocimiento de quién era ese chico.

—¿Qué buscarán? –pregunta en tono de burla con una media sonrisa. —¿Drogas o alcohol? –dice con claro sarcasmo acentuando su gesto.

—Mire, joven Kaiba, a pesar de ser quien es, eso no lo exenta de seguir las leyes. Ocurrió un accidente por descuido de ambos, pero al ser usted quién conducía, la responsabilidad recae sobre usted, y esas pruebas no son más que rutinas. –explica con paciencia el uniformado, esperando en cualquier momento alguna amenaza por parte del joven empresario de ser despedido o algo similar.

—Eso, agente, ocurriría siempre y cuando el afectado estuviera inconsciente, y hay los suficientes testigos como para comprobarle que ese chico está en sus cinco sentidos. Además, me libraré de sus ridículas pruebas ya que el afectado y yo hemos llegado a un acuerdo. –explica en su defensa el menor, mostrándose petulante al saber más de esas excepciones que el propio oficial.

—¿Qué clase de acuerdo? –pregunta, esperándose ese tipo de reacción del CEO.

—Me haré cargo de todos los gastos, desde el hospital y todas sus atenciones, hasta la última pastilla que tome. –habló con su característica seriedad.

—Bien, joven Kaiba, esperaba que me dijera algo así. –expresó el mayor. —En ese caso, nuestra presencia aquí es innecesaria. Con su permiso y que tenga bien día.

El oficial se aleja del castaño, a la par que el joven rubio se acerca a este, guardando cierta distancia, para no lanzarse a golpearlo y arriesgarse a ser él el que sea llevado en la patrulla. Hacía poco tiempo que la ambulancia había partido con Ryou en la camilla y Malik acompañándole, y la gente se había comenzado a retirar del lugar, dejando sólo a Seto y Joey.

—¿Qué? –pregunta con cierta burla. —¿Cuánto le diste para que no te llevara?

—Pagaría, pero a una perrera para que te llevara y te sacrificara. –le responde, dándole la espalda para subir de nueva cuenta a su auto.

—¡Bastardo! –le grita furioso, pero el timbre del móvil de Ryou, le hace olvidar su enojo, tomando el pequeño aparato y contestar. —¿Diga?... ah, Touzo, hola... pues verás... primero, no te preocupes por lo que te voy a decir... –se aleja de Kaiba, tomando las cosas que Malik y Ryou dejaron tiradas y caminar hasta la acera mientras explica lo ocurrido.

Kaiba estaba por subir nuevamente a su auto. Ya no valía la pena intentar ir a clases, además de que ese tipo de 'noticias' corrían como la pólvora, así que si iba a la escuela las molestias no se acabarían, así que resolvió ir a su compañía, al menos ahí con un par de miradas frías y advertencias a su secretaria, le dejarían por un rato, al menos hasta que su junta directiva supiera de su nuevo incidente legal fuera de la compañía. Estaba abriendo la puerta cuando notó algo debajo del auto, cerca de la llanta delantera, inclinándose lo suficiente para tomarlo y ver que era.

—Así que esto era. –dijo el CEO para sí, viendo que era el libro que Ryou traía en manos al momento del accidente. —Al menos tiene buen gusto. –murmuró, aventando el libro de forma descuidada al asiento trasero junto con sus cosas, subiendo el auto y partiendo ahora con rumbo a KC.

Notas Finales: Lo sé, tal parece que nunca llegaré a lo que muchas esperan, pero tengan un poco de paciencia, de poco a poco veremos a Kaiba cambiar un poco, eso si antes no hace que el pobre de Ryou muera de un coraje jejeje. Pobre de mi lindo Ryou, si no hago que se suicide, hago que le derramen la bilis jajaja. Ejem... gomen. En fin, como dije anteriormente, espero sus review.

Hasta luego.