RATED: T (no sé porqué, pero quizás algún elemento sobrenatural y un poquito de sangre, pero muy muy muy poca)

RATED: T (no sé porqué, pero quizás algún elemento sobrenatural y un poquito de sangre, pero muy muy muy poca)

DISCLAIMER: Ni Lost, ni los personajes ni nada que tenga que ver con la serie me pertenece, así como tampoco la leyenda, la similitud con cualquier otra historia o las referencias históricas. Escribo sólo para divertir y divertirme. Y porqué leer mucho y escribir desarrollan positivamente la mente y el alma.

NOTA AUTORA: Este relato está inspirado en una leyenda popular de San Jorge y el dragón. He hecho una adaptación muy pero que muy particular a los personajes de Lost que creo que se adaptan más a los protagonistas de la leyenda. Por cierto, escribo Rey con mayúsculas muchas veces porque creo que el personaje de Mr. Eko en la serie debería haber sido desarrollado por los guionistas y también debería haber sido uno de los principales protagonistas de la serie en lugar de otros pelmazos.

Este es un relato SAWYER-ANA-LUCIA-MR.EKO.

Espero que lo disfrutéis.

PARTE II

Sólo habían pasado dos días desde que el caballero James se marchó, pero de nuevo gritos de horror se escucharon en el lago.

Esta vez había un grupo de niños asustados, habían estado jugando cerca de la orilla cuando el "monstruo oscuro" les atacó. Por suerte ninguno de los niños fue capturado pero en cuanto vieron aquel humo tan negro salir del agua corrieron hacía sus casas.

Un grupo de soldados fue enviado de inmediato al lago, el propio rey decidió también desplazarse hasta el lugar. La princesa le acompaño con dos de sus damas. Estaba segura de que en aquellas aguas había un ser maligno.

De pronto, surgió algo del interior del lago, era el "monstruo oscuro", que se elevó hasta una altura considerable. Entre todo el vapor negro que le rodeaba se podía distinguir una cara no humana, sino parecida a un gran reptil, sus ojos eran rojos y brillaban como rubís, su nariz ancha y su boca entreabierta estaba llena de puntiagudos dientes y rematada por una lengua bífida de color púrpura.

El animal acercó la cara hasta los presentes y para sorpresa de todos habló con voz ronca y profunda pero terriblemente severa.

- Si queréis que os deje en paz debéis hacer un sacrificio. Quiero que cada semana algo vivo y grande sea entregado a las aguas del lago para poder alimentarme.

El Rey Eko estaba tan asustado como el que más, pero no podía mostrar debilidad ante sus súbditos, así que opto por responder con la mayor seguridad posible.

- No sé quién o qué eres. Pero no voy a darte nada que me pertenezca. Márchate o acabaremos contigo.

Tras escuchar estas palabras, la cabeza del animal se echó hacia atrás y luego hacia delante. Sacó aún más la lengua bífida y sus ojos parecían estar todavía más rojos. Entonces abrió su enorme boca y de su interior, además de un hedor desagradable, salió un fuego brillante y naranja que quemó sin piedad a uno de los soldados. Después, y antes de que el resto de los militares pudiera reaccionar, se abalanzó sobre otro soldado y lo tomó entre sus fauces, le arrastró hacia el interior de las aguas dejando un rastro de sangre y retales de ropa sobre las tierra húmeda, segundos más tarde estaba de nuevo en la superficie del agua, plantando su cara ante el monarca.

- Has visto de lo que soy capaz. Tenéis ocho días por delante, cuando haya finalizado el plazo estaré esperando algo vivo y grande, muy grande. A cambio os protegeré de todos los enemigos que os acechen.

El rey se quedó pensativo durante unos instantes, aquello no era una petición, era una exigencia, aunque por otro lado, la oferta de protección no podía ser más tentadora, al fin y al cabo aquellos tiempos empezaban a ser peligrosos y el rey sabía que sus vecinos habían sufrido ataques, quedando algunas ciudades sitiadas durante meses, y un estado de sitio era tan desolador como angustioso, sobretodo si el alimento escaseaba.

- Padre, debemos vencer a esta bestia, no podemos ceder a sus exigencias.

- Hija, ¿no entiendes que empezará a matarnos a todos si no le damos lo que quiere?.

- Mi rey, os suplico que busquéis la manera de acabar con él.

El Rey Eko tomó el rostro de su hija entre sus manos, la miró con ternura y besó su frente.

- Mi querida hija, enviar a los soldados a una muerte segura sería un crimen, a veces hay que hacer sacrificios, siempre hay una razón.

- ¿Y cuál es la razón en este caso padre?. ¿Acaso hay algo que no me habéis contado?.

Dándole la espalda, el monarca se encaminó hacia el trono y se sentó, despacio, casi como si estuviera cansado, tan cansado que parecía que de un momento a otro se derrumbaría.

- Acércate. - Ordenó el Rey Eko a su hija con voz suave.

Ana-Lucía corrió a sentarse a los pies de su padre, y como cuando era una niña apoyó su cabeza en su regazo.

- Hija, ese monstruo no apareció en el lago por arte de magia. Hay una historia detrás. Ese monstruo fue creado por una bruja, era una mujer muy bella pero muy malvada y retorcida, se llamaba Juliet y venía del Norte. Si la hubieras visto, con sus largos cabellos dorados y sus brillantes ojos azules. Un día esa mujer vino a caballo hasta las puertas de nuestro castillo, entonces aún vivía mi hermano Yemi. Ella apareció con su cabellera suelta y cubierto su vestido por una capa de pelo blanco, suave y cálida como su sonrisa. Tanto Yemi como yo nos enamoramos de ella, aún sin conocerla profundamente estábamos dispuestos a disputar su amor. Pero ella tenía otros planes, era bruja y su señor era Hanso, un poderoso mago que conseguía todo lo que se proponía. Una vez, mientras mi hermano y ella paseaban por el lago, llegó un emisario de Hanso, ella se puso nerviosa y mi hermano intentó calmarla, el emisario llevaba un recado para Juliet, Hanso quería que regresara con nuestro tesoro, pero no contaba con que Juliet se había enamorado de mi hermano Yemi. Ella no quería regresar, sólo cambiar de vida y dejar las maldades atrás, pero Hanso no estaba dispuesto a ceder, y tomó a la hermana de Juliet como moneda de cambio, amenazando con quitarle la vida si Juliet no regresaba pronto con las riquezas. Mi hermano mandó un recado a Hanso a través del emisario, le desafió; Hanso aceptó el desafío sabiendo que ganaría, pero nadie contaba con que se llevaría consigo a la hermana de la bruja. Cuando llegó el día del reto, Hanso luchó con sus armas terrenales hasta que Yemi no pudo más, yo no me hablaba con mi hermano a causa de los celos que sentía, pero cuando le vi en el suelo ensangrentado y jadeando me apiadé de él y decidí ocupar su lugar. Pero Hanso empezó a utilizar hechizos en mi contra, así que yo también quedé malherido. En un momento de descuido, justo cuando Juliet se postraba a los pies de su señor para suplicar clemencia para mi hermano y para mi, Yemi se levantó y se lanzó contra Hanso, empuñaba una dura y pesada espada, Hanso fue rápido, y de la nada apareció la hermana de Juliet, a quién colocó delante de su cuerpo para protegerse, Yemi no tuvo tiempo de pensar y clavó su espada en el corazón de la mujer, que cayó al suelo desplomada sobre un charco de sangre. Juliet caminó hasta el cuerpo de su hermana, pero no pudo salvarla. Concentró su rabia en Hanso y en todos nosotros, nos maldijo y cuando Hanso repetía de nuevo un hechizo contra ella, Juliet se adelantó y pronunció otro más rápido, comenzó entonces una pelea de poder, en la que ambos se fortalecían con cada encantamiento que se lanzaban. La rabia de Juliet era tan grande que la alimentaba, y entonces ella ganó, convirtió a Hanso en el monstruo.

- Mi señor y padre mío, como es que no pudo salvar a su hermana.

- Hija, los magos y brujos no pueden utilizar la magia en beneficio propio, además, ella ya estaba muerta y tampoco se puede resucitar a quién ha perdido el alma. El mundo estaría lleno de cadáveres andantes.

- Pero y Yemi, ¿qué pasó con él?, ¿por qué nunca me has hablado de tu hermano padre?.

- Porque Yemi murió. Cuando Hanso vio en lo que se había convertido enfureció y se lanzó contra Juliet, yo salté hacia Yemi para intentar que éste atacara al monstruo pero fue tarde, Yemi ya estaba delante de su amada y la bestia le agarró, le levantó unos cuantos metros del suelo y lo lanzó contra el lago. Su cuerpo jamás fue encontrado. Sólo hay algo que mantiene el monstruo a raya y es el poder del amor. El cuerpo de aquella bestia se retorció de dolor tras haber matado a mi hermano y empezó a sentir como le hervía la piel, sin dudarlo un instante se lanzó al agua.

- ¿Es por eso que siempre hay una especie de neblina sobre el lago y sus aguas nunca están heladas por crudo que sea el invierno?

- Si mi princesa, el calor del monstruo es la causa de los eternos vapores y de la calidez de sus aguas.

- Pero padre, como es posible que nunca hasta ahora nadie haya visto nada.

- Cuando Juliet vio que ni Yemi ni su hermana volverían a respirar, a pasear, a sentir, cerró los ojos fuertemente, respiró hondo y antes de desaparecer para siempre nos maldijo a todos los presentes. El monstruo no saldría del lago a menos que alguien cometiera un acto atroz. Si así sucedía, la bestia despertaría otra vez y buscaría alimento. Sólo otro acto de amor puede enviarla de nuevo al fondo.

- Entonces mi rey, no es suficiente que vos me améis para que ese monstruo vuelva a las profundidades del lago.

- Querida Ana-Lucia, tu no estás en peligro de muerte, sólo luchando por salvar la vida de un ser amado podemos derrotarle, pero a cambio quién luche deberá morir.

- Eso es cruel, Juliet era una bruja sin corazón.

- Juliet tuvo corazón pero se lo arrancaron con la muerte de Yemi y su hermana.

- Padre, vos decís que algo atroz a despertado al monstruo. ¿Ya sabéis qué es?.

El Rey Eko suspiró y se frotó la cara con ambas manos, como si quisiera despejar su mente. Ana-Lucía le miraba esperando una explicación.

- Hija, si pasó algo hace unos días, justo antes de que tu vieras a los pescadores perecer en el lago.

- ¿Qué fue padre?

- Recuerdas a los mercaderes orientales que descansaron en la ciudad durante unos días y que yo alojé en el castillo agradeciendo los maravillosos regalos que nos entregaron.

- Sí, había una mujer y dos hombre, Sun, Jin y….Paik si no recuerdo mal. Contaron historias fantásticas sobre dragones, murallas encantadas, demonios y bellas princesas, lo recuerdo muy bien. Me sentí entristecida con su partida. Espero que algún día vuelvan a visitarnos.

- Pues yo prefiero que no lo hagan mi querida Ana-Lucía.

- Por favor padre, cuéntame que sucedió.

- Los tres mercaderes llegaron aquí con sus caravanas cargadas de sedas, especies y objetos de delicadas porcelanas, les di asilo puesto que la hospitalidad siempre ha sido nuestra principal virtud, pero Paik, e mayor de los tres y padre de la joven Sun era un hombre avaro y quiso algo a cambio de sus regalos. No se conformó con lo que los artesanos y comerciantes locales le compraban. Me pidió tu mano.

- Eso no es atroz padre - sonrió Ana-Lucía - Pero yo nunca hubiera querido desposarme a un hombre tan mayor, aunque si ese hubiese sido vuestro deseo ya sabéis que lo hubiera cumplido por el amor que os tengo.

- Hija mía, sólo tienes dieciséis años, nunca te pediría algo así, es más, pienso que deberías casarte por amor, igual que hice yo al casarme con tu madre.

Al oír la mención a su madre, Ana-Lucía, se entristeció ya que nunca la había conocido, pues la reina había fallecido al dar a luz a su hija. Pero Ana-Lucía sentía gran curiosidad por saber que atrocidad cometió Paik.

- Sigue contándome acerca de los mercaderes padre.

- Bien. Como te dije, Paik quería casarse contigo, me dijo que necesitaba una esposa joven porque quería tener más hijos y alguien que le cuidara, pero yo me negué, entonces él me dijo que sabía como hacer regresar el amor perdido. Yo sólo sentí que podía recuperar a tu madre y Paik me contó que debía sacrificar algo. Ese sacrificio tenía que ser humano.

- Mi rey, eso es horrible.

- Lo es Ana-Lucía. Paik me pidió la sangre de alguien, Benjamin Linus, un hombre que vive fuera de las murallas, dentro de una cueva, recluido la mayor parte del tiempo.

- ¿Por qué debía morir Benjamin?.

- Lo supe más tarde, pero yo estuve cegado con la idea de recuperar a tu madre, así que envié un grupo de soldados a detenerle acusándole de intento de conspiración contra mi persona. Ordené que le decapitaran y recogí la sangre que entregué a Paik. Él no tuvo reparos para realizar un ritual extraño junto a la tumba de tu madre, pero no pasó nada, su poder no era falso, se había reído de mí y del amor que sentía por mi esposa. Burlándose me dijo que eso era lo que sucedía con los matrimonios por amor, y me amenazó con contar a toda la corte que yo había matado a un hombre para practicar magia negra.

- ¿Pero y Benjamin? ¿Cuál fue su pecado para tener que morir?

- Dijo que Benjamin no era un hombre inocente y que su muerte además le reportaba un gran alivio. Al parecer, hace muchos años, Benjamin viajó hasta tierras orientales y allí se enamoró de una mujer, era la esposa Paik, ella murió, se suicidó pues Benjamin era también mercader y se marchó del país, ante tal deshonra la esposa de Paik decidió quitarse la vida dejando a la pequeña Sun al cargo de su marido. Paik juró vengarse de Benjamin y no cesó en su empeño de encontrarle. Yo sólo fui un instrumento de su maldad.

Ana-Lucía sintió una gran pena en el corazón, por Benjamin y su amor prohibido, por Paik y su odio alimentado durante años y sobretodo por su padre y la gran culpa que cargaba sobre sus espaldas. Las lágrimas cayeron de los profundos ojos de la princesa, pues a pesar de todo, el Rey Eko seguía creyendo en el amor y pensaba que su hija únicamente debía casarse si estaba enamorada.

- ¿Qué haremos ahora padre?

- Debemos obedecer al dragón, le alimentaremos con los animales grandes como los bueyes, las vacas y los caballos.

- ¿Pero y si se terminan?

- Ya pensaré en algo. Ahora tanto tú como yo debemos retirarnos a nuestros aposentos y descansar. Te veré mañana estimada hija.

Al cabo de un tiempo, los animales empezaron a escasear, sólo quedaban cuatro vacas y con eso tenían para un mes y medio más o menos. Las crías se quedaban sin madres y algunas morían, y las que sobrevivieron todavía eran demasiado pequeñas en tamaño para la bestia del lago.

- Señor, hoy es el octavo día, la bestia necesita su alimento y pronto no tendremos con que saciar su hambre.

- Lo sé. Déjame pensar. - Contestó el rey al joven noble que le hablaba.

Efectivamente, los días pasaron y la última vaca grande fue entregada.

El octavo día llegó de nuevo y la bestia esperaba ansiosa su alimento, pero este no llegó.

Al mismo tiempo, un grupo de bárbaros se acercaban a la ciudad, dispuestos a saquear todo lo que pudieran y a sitiar la villa hasta hacerla morir de hambre. La bestia había prometido al monarca que no dejaría a los enemigos acercarse pero eso era a cambio de algo. Los bárbaros llegaron y el rey envió sus tropas, lucharon desesperadamente pero no pudieron con los arietes por mucho que lanzaran aceite hirviendo desde las almenas. La ciudad estaba repleta, campesinos y pastores habían huido de sus casas para buscar protección entre las murallas de la villa pero los bárbaros eran superiores, no en número, sino en fuerza bruta. El alimento escaseaba y los olores eran desagradables.