HOLAAAAAA... Vengo aquí, después de tanto tiempo sin actualizar... se me dañó el internet.. y luego el aparatito para conectarme... es decir, este año he tenido mucha mala suerte, pero por fin ya se arregló. jejeje, espero que les guste este segundo capitulo que tengo listo desde hace full, pero no he podido actualizar por multiples razones.. en fin, disfrutenlo.

atte:

Andreaeb182


-Me pregunto¿si él también estará allá?- preguntó a la nada mientras sus ojos se posaban en un lienzo. Aún permanecía en el cuarto contiguo a su dormitorio, es decir, su estudio. En uno de los muros de la habitación se encontraba un lienzo perfectamente hecho, más sin embargo, Tomoyo no pudo evitar dejar salir un par de lágrimas de sus ojos al verlo.

-Espero que no. Lo más seguro es que Sakura espere que sea así, pero no creo soportar tenerlo tan cerca y permanecer en silencio.- se respondió a si misma antes de dejar la habitación, dándole la espalda al lienzo, donde un joven de cabellos negros, piel blanca y hermosos ojos azules que se escondían tras unas gafas, parecía observarla con una sonrisa.


Capitulo 2

El Inicio


-Rápido Ron, levántate.- Gritó una joven de ojos cafés y de largo y brillante cabello rojo. Estaba corriendo por el pasillo, para luego abrir abruptamente la puerta de la habitación de color naranja. –Ron. Despierta.- dijo Ginny mientras le tiraba una almohada en la cabeza a su hermano. –Hoy por fin veremos a Charlie y a Bill después de tanto tiempo.-Apremió Ginny mientras se acercaba a la cama y le arrancaba de un tirón las sabanas con las que le joven se cubría.

-Harry despierta tú también, si no quieres que te levante con agua fría como haré con mi hermano.- sentenció la pelirroja ante lo cual, el ojiverde se despertó de un salto y comenzó a buscar sus anteojos ante la sonriente mirada de Ginny y la enojada de Ron.

-Ginny¿Tenías que armar tanto escándalo?-pregunta Ron con malhumor.

-Si.- fue la simple respuesta de su hermana, para luego sacarle burlonamente la lengua antes de salir de la habitación. –Por cierto Ron, el desayuno ya esta listo y mamá dijo que bajaras en 10 Minutos si no querías quedarte a lavar los platos.- terminó de decir la joven antes de salir corriendo, ya que su hermano le había aventado la almohada, mientras inundaba la casa con sus risas.

-Esa niña esta loca.- gruñó Ron por lo bajo, mientras se levantaba de su cama y comenzaba a buscar su ropa.

-Tal vez, pero no puedes negar que es divertida.- respondió Harry con una sonrisa, para recibir como respuesta otro gruñido por parte de su pelirrojo amigo.


-Buenos días Harry, Buenos días Ronnie.- saludó la señora Weasley, mientras terminaba de servir el desayuno.

-Hola mamá.- saludó Ron mientras tomaba asiento.

-Buenos días señora Weasley.- respondió Harry, tomando asiento junto a su mejor amigo. -¿y Hermione?-preguntó el ojiverde al notar la ausencia de su amiga.

-Esta conversando en la cocina con Ginny.- respondió el señor Weasley, quien aparecía en ese momento por la puerta.

-Buenos días.- saludaron los chicos, recibiendo un asentimiento y una sonrisa por parte del mayor.

-Hola chicos, Ya era hora que despertaran. Tenemos mucho que hacer y que comprar.- saludó Hermione mientras llegaba al comedor y se sentaba frente a Harry y junto a Ginny.

-Es cierto. Ya estoy impaciente por ver a Charlie y a Bill, quiero saber cual es esa misión que les encomendó McGonagall.- comentó la pelirroja con una sonrisa.

-Si, yo también deseo verlos.-comentó Ron mientras comía una buena porción de huevos con tocino.

-Coman rápido chicos, que hoy el callejón Diagon debe estar repleto.- sentenció la matriarca de la familia, haciendo que todos los jóvenes comieran lo más pronto y rápido posible. Al poco tiempo todos habían terminado de comer y estaban listos para ir al callejón Diagon.

-¿Por qué tuvimos que esperar hasta el último día para hacer las compras?- preguntó Ron gruñendo por lo bajo.

-Por que Bill y Charlie se lo pidieron a mamá.- respondió Ginny en un susurro a su hermano, mientras se colocaba de pie y se acercaba a la chimenea donde la señora Weasley los esperaba.

-Bueno, todos listos. Tomen un poco de polvos flu y vamos.- dijo la señora weasley mientras le tendía un saquito con Polvos a los chicos. Todos tomaron un puñado y procedieron a irse rumbo a su destino.

Salieron por la chimenea del caldero chorreante. Igual que siempre, Tom los saludaba amablemente y sin detenerse, se adentraron en el centro del comercio del mundo mágico. Caminaron por unos minutos, charlando con tranquilidad mientras se dirigían a la entrada de Gringotts, donde los esperaban un par de pelirrojos.

-Charlie, Bill- exclamó Ginny feliz al ver a sus hermanos.

-Hola Ginny¿Cómo la has pasado en nuestra ausencia?-preguntó amablemente Bill mientras abrazaba a su hermana menor.

-Se podría decir que bien, si no cuentas que Ron es peor compañía que una piedra.- responde con una sonrisa la pelirroja.

-Ginny-gruñó Ron mientras se acercaba a abrazar a su hermano Charlie. -¿Como estas Charlie?-Pregunta Ron al separarse.

-Muy bien Ron.- responde su hermano mayor con una sonrisa.

-Demasiado bien, diría yo.- comenta Bill con una sonrisa picara, haciendo sonrojar a Charlie.

-Hola Hermione, Harry.- saludó Bill al percatarse de la presencia de los jóvenes, recibiendo un saludo como respuesta.

-¿Cómo han estado las vacaciones?- preguntó Charlie a Harry.

-Bien en lo que se puede decir.- fue la simple respuesta de harry, quien se encogía de brazos.

-¿Y tu Hermione?- preguntó nuevamente Charlie.

-Bueno, mis vacaciones fueron buenas, salí con mis padres a visitar a una tía que vive en Holanda y me entretuve bastante.- respondió la castaña con suavidad, mientras sus mejillas se tornaban algo rosadas.

-Como no, si se encontró con Vicky.- refunfuñó Ron por lo bajo, pero se cayó en seguida al ver la mirada enojada de Hermione, haciendo reír a Ginny.

-Por cierto ginny, te trajimos algo.- comentó Bill mientras sacaba una pequeña caja de su bolsillo, para luego agrandarla. Se trataba de una gran caja, envuelta en papel regalo Rosa y con un hermoso moño color perla.

-¿Qué es?- preguntó emocionada la pelirroja.

-Es algo que te envía una persona.- comenta Charlie, pero al ver que su hermana va a hablar la interrumpe. –No te podemos contar mucho más en este momento, pero tranquila, no es nada malo y sobretodo, fue hecho especialmente para ti. Espero que te guste.- terminó de decir Charlie, mientras su rostro se sonrojaba un poco más.

-Si, esperamos que te guste mucho, ya que a Charlie le costó mucho trabajo conseguirlo. ¿No es así, hermano?- comenta con burla Bill, mientras observa como Charlie se pone un poco nervioso.

-Cállate Bill. No ves que nos pueden escuchar.- espeta Charlie mirando a todos lados.

-Tranquilízate Charlie, están con mamá y papá, no creo que se aparezcan por aquí en este momento.- respondió Bill con tranquilidad.

-Es cierto, Mamá y papá no están con nosotros.- comentó Ginny observando a todas partes.

-Ella nos esta ayudando un poco con la misión que nos han encomendado, por lo que nos pidió el favor que los acompañáramos un rato, mientras ella termina de hacer lo que le pedimos.- comentó Bill mientras le sonreía de manera cómplice a Charlie, quien le respondió de la misma manera.

-¿Y se puede saber que están haciendo?- preguntó Ron con curiosidad.

-Lo siento Ronnie, pero aun no es momento de que lo sepas.- respondió Fred, quien se encontraba justo detrás de Ron.

-Ahhh.- gritó Ron por el susto, antes de voltear y observar con rabia a sus hermanos.

-Jajajaja, nunca creí que fueras tan asustadizo Ronnie¿no es cierto Fred?- comenta George.

-Cierto George.- responde Fred con una sonrisa.

-¿Es que ustedes si saben de que se trata?- preguntó Hermione observándolos con una ceja enarcada.

-Por supuesto mí querida Prefecta.- respondieron al unísono los gemelos.

-En fin, Ginny¿Por qué no abres la caja?- dice Bill a su hermana, a lo que Ginny abre con cuidado el empaque, para soltar un suspiro ahogado, haciendo sonreír a los dos hermanos mayores.

-Ginny¿Qué es?- pregunta Hermione con curiosidad.

-Es… es un vestido.- responde la pelirroja mientras se recupera de la impresión.

-¿Tanto alboroto por un vestido?- exclama Ron con aburrimiento.

-Idiota, no es cualquier vestido. Es un vestido de Diseñador. Es un Blue.- responde indignada su hermana menor, a lo que Hermione se acerca rápidamente a su lado a ver el contenido de la caja.

-Dios mío, es hermoso.- exclama la castaña, haciendo que Charlie y Bill sonrieran aun más.

-¿Cómo lograron conseguirlo?- preguntó Ginny con curiosidad.

-Ese es nuestro secreto.- respondió Bill con una sonrisa.

-Muestra ese dichoso vestido.- exclamó Ron y le quitó la caja de las manos a Ginny. Harry se acercó a él y observaron el interior de la caja. Un hermoso vestido de color Negro se encontraba en el interior de la caja. Era de corte Oriental y estaba adornado con hermosas flores de cerezo. El lazo era de color Perla, y se encontraba junto a un par de hermosas hebillas para el cabello con forma de Orquídeas y de flores de cerezo. También estaban las sandalias a juego y una Hermosa Gargantilla de Plata, cuyo dije era una G que estaba adornada con un rubí.

Ambos chicos se quedaron de piedra al ver el vestido, y casi mecánicamente le devolvieron la caja a la joven pelirroja que los miraba sonriente.

-Hermoso¿verdad?- comentó Ginny con una sonrisa, recibiendo un asentimiento por parte de ambos chicos. –Ya me imagino con él puesto el día del baile de Halloween.- comentó la pelirroja con emoción.

-Chicos, creo que ya es hora de comenzar a comprar sus libros. ¿Por qué no vamos a Flourish y Blotts?- comentó Charlie mientras comenzaba a caminar hacia la librería, siendo seguido por Ron, Harry, Hermione, Ginny, Bill y los gemelos.

Compraron todo los libros que necesitarían en ese año y comenzaron a buscar los ingredientes que les pidieron para la clase de pociones de ese año. Prontamente estaba listos para regresar a casa, tan solo faltaba encontrarse con los señores Weasley. Decidieron esperarlos en el caldero Chorreante y yací poder sentarse a charlar mientras tomaban una cerveza de mantequilla.

-Chicos, mamá y papá ya se están demorando- comentó Ginny al ver la hora, era las 4.30 de la tarde.

-Si, tienes razón. Y nosotros tenemos que regresar a nuestra misión.- comentó Bill a la nada.

-No insistas Ron, no te podemos decir nada.- dijo Charlie al ver que su hermano menor abría la boca para preguntar, haciendo reír a los demás por la cara de enojo que había puesto ron.

-hola chicos, espero que no los hayamos hecho esperar mucho.- saludó el señor Weasley, mientras se acercaba a la mesa donde estaban sentados, siendo seguido por la señora Weasley que traía varios paquetes.

-No tanto papá.- respondió Bill con tranquilidad.

-Hola chicos, ya estamos aquí. ¿Compraron todo para el colegio?- preguntó la señora Weasley mientras tomaba asiento.

-Si mamá.- respondió Ron.

-Si mamá, Ronnie tiene todo para comenzar perfectamente su año como prefecto.- comentaron con ironía los gemelos.

-Fred, George. Dejen de molestar a su hermano.- les reprendió la matriarca de la familia.

-Mamá¿lograste conseguir aquello?- preguntó Charlie mirando fijamente a su madre.

-Si cariño, me costó trabajo pero logré conseguirlo. Te sorprenderás al saber de que son cada una de ellas. Nunca se me pasó por la mente que fueran a ser así.-respondió la señora Weasley, recibiendo un asentimiento por parte de su esposo.

-Esta bien mamá. ¿Ahora mismo donde están?- preguntó Bill con tranquilidad.

-Bueno, ahora mismo están en su destino.- respondió la señora Weasley.

-Entonces ya es hora de irnos.- comentó Charlie poniéndose de pie, y siendo seguido por su hermano mayor.

-Un placer verlos después de tanto tiempo. Nos veremos pronto. Más de lo que creen.- comentó Bill mientras les guiñaba un ojo a los chicos, antes de dirigirse a las chimeneas y desaparecer, siendo seguido por Charlie.

-Nosotros también nos tenemos que ir. Lee necesita de nuestra ayuda en la tienda.- se despide Fred mientras se coloca de pie.

-Si, además, pronto nos volveremos a ver también con ustedes.- comenta George, mientras se despide con un movimiento de su mano antes de salir por la puerta detrás de su gemelo.

-¿Qué se traerán entre manos esos cuatro?- pregunta Ron en voz baja solo para que Harry y Hermione le escuchen.

-No lo sé Ron, no lo sé.- responde Harry en el mismo tono, antes de que la señora Weasley los llamara para irse a la madriguera.


EN JAPÓN

-Tomoyo, estoy nerviosa.- dice Sakura mientras observa a su prima tocar el piano. La pelinegra se encontraba sumida en sus pensamientos, hasta que la voz de la ojiverde la despertó de sus cavilaciones.

-Tranquila Sakura, estarás conmigo y estoy casi segura de que Syaoran también estará allá.- responde la pelinegra con una sonrisa al ver el sonrojo de su prima. Es que podían pasar años, pero sakura sería la misma de siempre.

-¿y como estas tan segura de ello?- pregunta Sakura, completamente sonrojada.

-Eso, mi querida sakura, es algo que solo yo sé.- comenta con un tono enigmático antes de terminar el último estribillo de la melodía, mirando fijamente a su prima, con una sonrisa indescifrable.

-Tomoyo, creo que se te ha pegado el misticismo de Eriol.- comenta la maestra de las cartas al observar esa sonrisa, pero sin percatarse del cambio que produjo sus palabras en la pelinegra, quien inmediatamente bajo su mirada, la cual se opacó por unos instantes.

-Supongo que si, hablar tanto con él por cartas y por teléfono debió haberme transmitido algo.- respondió la pelinegra con suavidad.

-¿Hace cuanto que no hablas con él?- pregunta la ojiverde.

-Hace más o menos medio año.- responde Tomoyo con suavidad, mientras sus dedos acarician las teclas del piano.

-Tommy¿Tu crees que…- comenzó a decir Sakura, cuando la puerta del salón se abre en ese momento, dando paso a dos jóvenes.

-Sakura, Tomoyo.- llamaron los jóvenes, mientras se acercaban a ambas chicas.

-Hola Charlie, Bill. ¿Cómo les fue con su familia?- preguntó Sakura con una sonrisa al verlos llegar.

-Bien Sakura, fue grato volver a ver a mis hermanos.- respondió Bill con una sonrisa mientras tomaba asiento cerca de la castaña, para así poder escuchar a Tomoyo tocar.

-Charlie¿a tu hermana le gustó el vestido que le envié?- preguntó Tomoyo con tranquilidad mientras se disponía a tocar una nueva melodía.

-Si, le encantó.- respondió el pelirrojo con aparente calma.

-Me alegra mucho, espero que sea de su talla.- comentó la pelinegra a la nada mientras cerraba sus ojos y comenzaba a tocar.

-Bill¿cuando es que tenemos que estar en la estación King Cross?- preguntó Sakura observando al mayor de los pelirrojos, que se encontraba disfrutando de la música.

-Mañana en la mañana, por lo que tenemos que acostarnos temprano.- respondió Bill.

-¿Creen que estaremos bien? Es que apenas hace un mes que comenzamos a estudiar y no se si me vaya muy bien en Hogwarts.- comentó Sakura con vergüenza.

-Tranquila Sakura, sé que te ira muy bien a ti y a Tomoyo. Ustedes aprenden muy rápido, es más saben todo lo que a nosotros nos tomó seis años en aprender. Sé que estarán bien.- respondió Charlie con una sonrisa tranquilizadora.

-Tranquila Sakura, estaremos tu y yo juntas, ya verás que nada malo nos pasará. Además, te tengo un par de sorpresas preparadas.- comentó la amatista con una sonrisa picara ante la interrogante mirada de los otros tres.

-Chicas¿Cuáles son sus varitas?- preguntó Bill interesado en saber.

-La mía es de madera de cerezo, de 26cm y con núcleo de escamas de Kappa.- responde Sakura mientras saca su varita de su bolsillo y se la muestra a Bill. La varita tenía pequeñas curvaturas en la madera y tenía el nombre de la ojiverde grabado en oro.

-Interesante varita.- comentó Charlie a la nada, mientras seguía observando a Tomoyo tocar.

-¿Y tú Tomoyo?- preguntó Bill, observando como Tomoyo terminaba su canción.

-Mi varita esta justo al lado de Sakura, puedes observarla.- comentó Tomoyo con suavidad, esperando a que alguno de los jóvenes la tomaran. Al igual que la de Sakura, llevaba su nombre grabado en oro. –Mi varita es de madera de Ciruelo, 27cm y con núcleo de colmillo de Basilisco y corazón de Nundu.- respondió la pelinegra con suavidad antes de girarse a ver a los chicos.

-¿Colmillo de Basilisco y Corazón de Nundu?- repitió estupefacto Charlie.

-Si, ese es el núcleo de mi varita.- respondió Tomoyo con una sonrisa.

-Mamá tenía razón, nunca hubiera sospechado eso.- comentó Bill igual de estupefacto.

-¿Por qué?- preguntó Sakura con curiosidad.

-Sus varitas están hechas con núcleos muy extraños y difíciles de conseguir. Además de que son bastante inestables si el mago no las sabe usar.- comenzó a explicar Bill. –Además, la varita de Tomoyo esta compuesta de dos núcleos, muy pocas varitas están compuestas de dos núcleos. Son demasiado escasas.- terminó de decir Bill.

-Se notan que son bastante poderosas para poder manejar varitas de semejante tipo.- expresó Charlie con seguridad.

-Sakura si lo es, yo tan solo tengo suerte.- expresó Tomoyo con suavidad en un susurro, que tan solo Charlie escuchó, ya que estaba parado junto a ella.

-Tomoyo no digas esas cosas, tu eres una gran bruja. Una muy inteligente, lo más seguro es que seas una gran competencia para una pequeña amiga que tenemos allá.- comentó Charlie con una pequeña sonrisa.

-Si, lo más seguro es que te hagas buena amiga de Hermione, a ella le gusta leer tanto como a ti.- expresó Bill con una sonrisa.

-Espero que nos llevemos bien.- exclamó Sakura con pena.

-Yo se que si, estoy casi seguro de que ambas quedaran en Gryffindor.- exclamó Bill con una sonrisa, haciendo sonreír a Sakura.

-Bueno, creo que ya es hora de que nos acostemos a dormir, son más de las 8.30, y recuerda que no estamos en la misma línea horaria con Inglaterra, por lo que tenemos que levantarnos más temprano. Es mejor que nos vayamos a dormir ahora, para poder llegar a tiempo.- exclamó Tomoyo poniéndose de pie y caminando hacia donde estaba Sakura y Bill.

-Si, tienes razón.- contestó Bill con suavidad.

-Sakura, tu habitación esta lista. Queda justo al lado de la mía.- dijo Tomoyo con una sonrisa mientras comenzaban a caminar por el pasillo, rumbo al segundo piso de la mansión. –Chicos, aquí nos quedamos nosotras. Espero que descansen bien en sus habitaciones.- comentó tomoyo.

-Tranquila, estamos bien. Hasta mañana.- se despidió Bill, recibiendo un asentimiento por parte de Charlie antes de dirigirse a sus habitaciones, mientras que las chicas se dirigían a las suyas.


-Despierten chicos. Ya son las ocho y media. Vamos a llegar tarde a la estación.- se escuchó un grito por parte de Ginny. Harry se encontraba medio dormido, pero poco a poco se fue levantando. Ron, en cambio, seguía roncando a su lado.

-Ron despierta, ya es tarde.- exclamó el ojiverde mientras se colocaba sus anteojos.

-Harry, déjame dormir un poco más.- gruñó Ron medio dormido.

-Ron, si no te levantas, te iras sin desayunar.- exclamó Harry con una sonrisa en su rostro, haciendo reaccionar a Ron de un salto.

-Eso ni hablar. Ya me voy a bañar.- exclamó Ron levantándose de un salto y comenzando a buscar todo lo que había empacado el día anterior.

Una hora después todos estaban sentados y listos en el comedor, esperando el desayuno. Ron bostezaba cada tanto, Harry sonreía levemente ante las risas de Ginny y Hermione que inundaban el lugar.

-Harry¿Por qué sonríes?- preguntó Ron al observar a su mejor amigo.

-Por nada ron, por nada.- respondió el ojiverde con suavidad.

-Harry, recibí una carta de Luna esta mañana.- comentó la castaña con una sonrisa, esperando la reacción del pelirrojo que no se hizo a esperar. En ese momento el rostro del menor de los varones Weasley se tiñó de un sutil color escarlata.

-¿y que decía?- preguntó curiosamente Harry.

-Que conoció a un nuevo amigo y que espera presentárnoslo pronto.- comentó Hermione con suavidad.

-Bueno, ojala hoy lo conozcamos antes del banquete.- dijo Ginny observando disimuladamente a su hermano, que apretaba inconcientemente el puño.

-Yo también espero eso.- respondió Hermione con una sonrisa de autosuficiencia ante la mirada confundida de Harry.

-Chicos desayunen rápido, que tenemos que tomar otro de esos coches muggles.- exclamó la matriarca de la familia, mientras servía el desayuno.

Al poco tiempo, todos estaban satisfechos y listos para irse a la estación King Cross. Prontamente bajaron sus baúles, y las jaulas de Pig y Hedwig y se dispusieron a buscar un Taxi para transportarse hasta la estación, pero al parecer ninguno quería llevar a tantas personas y a animales enjaulados.

Llegaron a la estación a las 10.35 de la mañana, con suficiente tiempo para buscar un buen vagón donde ubicarse. Se despidieron de la señora y el señor Weasley, y se encaminaron a buscar Vagón. Después de caminar un par de minutos, encontraron uno donde solamente se encontraba Neville y Luna sentados, ambos jóvenes se encontraban charlando con tranquilidad.

-Hola chicos.- saludó Hermione, mientras tomaba asiento junto a ellos, siendo seguida por los demás.

-Hola Hermione, Ron, Harry, Ginny.- dijeron Neville y Luna con una sonrisa, recibiendo una como respuesta.

-¿Cómo estuvo el verano, chicos?- preguntó Neville.

-Bien en lo que se puede decir.- respondió Harry con algo de nostalgia. Un incomodo silencio se posó sobre ellos, mientras cada uno se sumergía en sus pensamientos.

-Ron, mira la hora, tenemos que irnos al vagón de los prefectos. Chicos, regresamos mas luego.- exclamó Hermione mientras prácticamente halaba a ron hacia la puerta, ante la mirada divertida de los demás.

-Yo quiero ir a saludar a mis compañeras de curso, Hace mucho tiempo que no las veo. Ya regreso.- dijo Ginny mientras se colocaba de pie y salía del vagón.

-Hermione me contó que tienes un nuevo amigo, luna.- comenzó a decir Harry al notar el silencio en el que nuevamente habían caído.

-Si, es un chico muy amable y caballeroso. Se que les caerá muy bien. Espero que quede en Gryffindor.- respondió la rubia ante la mirada extrañada de ambos chicos.


-Tomoyo estoy algo nerviosa.- comenta Sakura mientras abraza su bolso.

-Tranquila Sakura, ya vamos a llegar. Lo mejor será cambiarnos y colocarnos el uniforme- responde Tomoyo con una sonrisa.

-Si sakura, no te preocupes que todo estará bien.- se escucha una voz desde la puerta. La ojiverde se tensa y voltea con lentitud para encontrarse con un par de ojos ambarinos. –Todo estará bien, mi pequeña Sakura.- termina de decir el joven.

-Syaoran.- exclama Sakura levantándose de un salto para abrazarlo, mientras sus ojos se empañan por las lágrimas, sin percatarse de la cámara que Tomoyo sostenía en sus manos. –Estas aquí.- susurró Sakura con voz quebrada.

-Siempre te seguiré, hasta el fin del mundo.- le respondió Syaoran en un susurro, sin percatarse de que la pelinegra abandonaba el vagón en silencio y con una melancólica sonrisa.

Tomoyo comienza a caminar por el pasillo del tren, tarareando una canción, mientras llevaba sus ojos cerrados, tratando de retener una lágrima que quería escapar de ellos. Iba distraída, por lo que no se dio cuenta de la persona que venía en sentido contrario hasta que su cuerpo chocó con el otro y perdió el equilibrio. Cuando pensó que iba a caer, sintió como unos brazos la rodeaban con suavidad y la mantenían lejos del suelo. Abrió sus ojos para disculparse por su torpeza y agradecer la ayuda, cuando sus ojos se encontraron con una mirada Zafiro y una irresistible sonrisa.

-Primera vez que tengo el placer de ver a Tomoyo Daidouji despistada. Me gustaría saber¿en que o en quien pensabas?- dijo una voz masculina extremadamente suave y sensual, con un toque de picardía en su tono.

-Hola a ti también, Eriol.- susurró Tomoyo.


Hola a todos, esta es una explicación acerca de los núcleos de las varitas de Sakura y Tomoyo. Tranquilos todos, pronto se sabrá de que son las de Syaoran y Eriol, esas también son bastante sorprendentes. Jejeje, espero que hayan disfrutado de este capitulo, a pesar de que es algo corto. Cuídense mucho… atte: Andrea.

Kappa: El kappa es un demonio acuático japonés habita en lagos y ríos poco profundos. A menudo se dice que tiene la apariencia de un mono con escamas de pez en lugar de piel; además, tiene un hueco en la coronilla donde lleva agua. El kappa se alimenta de sangre humana, pero se puede evitar que hiera a una persona arrojándole un pepino que tenga grabado el nombre de esa persona. En una confrontación, el mago debe engañar al kappa para que lo salude; si el demonio pica, al inclinar la cabeza se derramará el agua del agujero de su cabeza y perderá toda su fuerza. (Extraído del libro Animales Fantásticos y Donde encontrarlos, también de J. K. Rowling)

Nundu: Esta bestia del este de África puede considerarse la más peligrosa del mundo. Es un gigantesco leopardo que se mueve silenciosamente pese a su tamaño y cuyo aliento causa enfermedades tan virulentas que pueden aniquilar poblaciones enteras. Nunca ha sido dominado por menos de cien magos capacitados bien coordinados. (Extraído del libro Animales Fantásticos y Donde encontrarlos, también de J. K. Rowling)