Hola a TODOS!! Sip, he regresado nuevamente con otro capitulo de mi Fic... jejeje... espero que les guste a todos, ya que me ha costado demasiado hacerlo... es un poco mas largo que los anteriores... y no se si esta bueno. a mi no me ha gustado mucho que digamos, pero se hace lo que se puede. Este fic tiene dedicatoria... va para el cumpleaños de mi amiga Estelanna (que cumple hoy 17 de Abril... Feliz cumple XD) y para mi amiga Bj... ya sé que no te gusta Harry Potter, pero al menos has el esfuerzo de conocerlo. Se que luego te enamoraras de él, tan perdidamente como Yo... XD...

En fin... este cap lo hice en tiempo record... jejeje... en tres días jejeje... por eso creo que me quedo mashusho... sorry por ello...

pero prometo compensarles más adelante... Gracias a todos los que se han tomado la molestia de leer... y prometo contestarle sus reviews la proxima vez, es que ahora voy tarde para mi clase de alemán... XD cuidense mucho. Se les quiere... Atte. Andreaeb182 (Miembro de varias ordenes... XD)

P.D: Se me olvidaba (si, como ¬¬) CCS sakura les pertenece a las grandiosas mangakas de Clamp y Harry Potter pertenece a J. K Rowling... aunque ellas no sepan que yo me he secuestrado a Eriol, Draco, Harry, Sirius, James (padre) y Regulus para mi propio beneficio. jajajaja...

Dejenme su opinon... Bye.


Tomoyo comienza a caminar por el pasillo del tren, tarareando una canción, mientras llevaba sus ojos cerrados, tratando de retener una lágrima que quería escapar de ellos. Iba distraída, por lo que no se dio cuenta de la persona que venía en sentido contrario hasta que su cuerpo chocó con el otro y perdió el equilibrio. Cuando pensó que iba a caer, sintió como unos brazos la rodeaban con suavidad y la mantenían lejos del suelo. Abrió sus ojos para disculparse por su torpeza y agradecer la ayuda, cuando sus ojos se encontraron con una mirada Zafiro y una irresistible sonrisa.

-Primera vez que tengo el placer de ver a Tomoyo Daidouji despistada. Me gustaría saber, ¿en que o en quien pensabas?- dijo una voz masculina extremadamente suave y sensual, con un toque de picardía en su tono.

-Hola a ti también, Eriol.- susurró Tomoyo.


Capitulo 3

La Selección de Casa.


-Disculpa mis modales, pero no pude resistirme a preguntar. Aunque tú tampoco pareces querer contestar.-Respondió el ojiazul con voz suave y sin soltar a Tomoyo.

-No pensaba nada en realidad.-Mintió la pelinegra mientras se separaba de Eriol. El ojiazul notó inmediatamente que la joven no quería contestarle y le rehuía a la pregunta, por lo que decidió cambiar de tema.

-Me sorprende gratamente el encontrarte aquí Tomoyo. Pero contéstame algo, ¿Desde cuando me ocultas que tienes magia?- preguntó en tono ligero el pelinegro, mientras le regalaba una sonrisa a la joven. Tomoyo lo observó unos segundos en silencio, para luego suspirar.

-Nunca te he ocultado nada Eriol, ni siquiera el que tenía magia. Ya que ni yo sabía de su existencia. Tan solo un día recibí una carta por parte de Hogwarts y heme aquí.- respondió tajantemente la pelinegra, pero sin perder el toque dulce de su voz. Lo miraba fijamente, pero sin la dulzura de antaño. Los ojos amatistas de la pelinegro se encontraban en ese momento llenos de dolor.

-La verdad es que ha sido una agradable sorpresa el encontrarte aquí. Y me tranquiliza el saber que no me lo habías ocultado.-comentó con sinceridad el joven, mientras una pequeña y dulce sonrisa aparecía en su rostro. –Pensé que… me habías perdido confianza.- concluyó el ojiazul mientras miraba fijamente los ojos amatistas de la pelinegro.

-No Eriol, como puedes darte cuenta que no fue así.- respondió Tomoyo con suavidad, mientras llevaba ambas manos detrás de su cuerpo y las estrujaba. –Yo no he sido quien ha perdido la confianza en el otro.- sentenció la pelinegro con naturalidad, intentando que no se percibiera dolor en su voz. Eriol abrió inmediatamente sus ojos por la sorpresa y observó a la chica que estaba delante de él y lo miraba fijamente, con un amago de sonrisa. Una sonrisa falsa.

-Tomoyo.- susurró Eriol mientras intentaba acercarse a ella, pero Tomoyo retrocedía con cada paso del ojiazul. La pelinegra negó repetidas veces con la cabeza, mientras se alejaba de Eriol.

-Lo siento Eriol, pero debo ir al baño. Si me disculpas.- se excusó la joven antes de irse apresuradamente por el pasillo del tren, dejando atrás a un extrañado pelinegro.

-Tomoyo, ¿Qué ha pasado?- se preguntó el ojiazul antes de girarse e irse a su vagón


-Eres un idiota integro, Eriol Hiragizawa.- exclamó la joven con indignación. Iba caminando rápidamente por el pasillo. Había ido derecho al baño, por si acaso al pelinegro se le daba por seguirle, y luego de permanecer unos minutos como una tonta haciendo nada dentro del baño, decidió salir y continuar caminando. No se sentía con la fuerzas para soportar un interrogatorio por parte de los castaños que la esperaban. Sobretodo porque suponía que Syaoran ya debía saber de que Eriol estaba en el mismo tren. Maldita la suerte que le había tocado. Y es que si lo hubiera visto antes de chocar con él, tal vez las cosas no habrían tomado esos rumbos.

-En el mundo no existen las coincidencias, solo lo inevitable.- se recordó a si misma. Maldita sea, hasta en pensamientos tenía que citar a Eriol. Quiso llorar allí mismo, pero recordó quien era. Ella no podía permitirse llorar en público y menos por alguien que ni siquiera le tenía en cuenta.

-Nunca ha tenido ojos para mí, mientras que yo me desvivo por él.- se continuó atacando a si misma. –Me ignora por meses y aparece como si nada, mientras que yo estaba muriéndome por su ausencia.- continuó diciendo con amargura en su voz. –Si tan solo hubiera enviado una mísera carta. ¿Qué tanta atención requería una tonta carta a su "mejor amiga"?- se preguntó sarcásticamente a si misma, mientras hacia énfasis con sus dedos al pronunciar las últimas dos palabras.

-Pero como no, si en vez de mi hubiera sido Kaho, cuanta atención no me habría profesado. Es más, no hubiese pasado día alguno sin que ella tuviese noticias de él.- se dijo a si misma con aflicción mientras llegaba a casi al final del tren.

-Pues es un idiota aquel que no le haya prestado atención a usted, señorita.- escuchó que alguien le decía. "Rayos, no debí pensar en voz alta" pensó amargamente Tomoyo, mientras se detenía inmediatamente. Calló inmediatamente, pero luego de unos segundos se giró a ver quien le hablaba con la mejor de sus falsas sonrisas. Tenía tanto tiempo practicándolas que ya hasta le salían solas.

-Lamento que haya escuchado mis quejas, tan solo eran un pensamiento en voz alta.-respondió Tomoyo con tranquilidad, mientras observaba al joven. Se trataba de un joven de piel blanca y bastante pálida, de cuerpo definido y bastante atlético que se podía notar bajo la ropa. Su rostro, perfectamente detallado, mostraba una hermosa sonrisa, aunque era mitad burlona y mitad sensual. Sus ojos, de un hermoso color gris la observaban detenidamente, mientras algunos mechones de su cabello rubio platino, le caían en la frente. Estaba vestido impecablemente de Negro y se veía bastante apuesto. Tomoyo sonrió nuevamente, conocía esa sonrisa y esa mirada en los hombres. Esa mirada de superioridad, al tener al mundo bajo sus pies.

-En cambio a mi me alegra, porque me permitió la oportunidad de conocerle.- comentó el joven sin perder la sonrisa. –Discúlpeme, no me he presentado aún. Mi nombre es Draco Malfoy y estoy seguro de que a usted, no la he visto en el castillo.- se presentó el joven.

-Tiene razón, dado el caso que soy nueva en Hogwarts. Yo soy Tomoyo Daidouji. Un placer.- dijo la pelinegra, mientras le regalaba una pequeña sonrisa.

-Interesante. Espero seriamente la selección de casa, ya que espero que quede en Slytherin.- comentó Draco mientras observaba detenidamente a la joven.

-¿Ah si? Y se puede saber, ¿usted a que casa pertenece?- preguntó Tomoyo, mientras enarcaba elegantemente una ceja, haciendo sonreír a Draco. Ese gesto le recordaba a si mismo.

-A Slytherin, por supuesto.-respondió arrogantemente el rubio.

-Entiendo.-dijo suavemente la pelinegro. –Bueno, esa decisión no la he de tomar yo, así que solo resta esperar a donde iré a parar.- respondió Tomoyo con simpleza.

-Me pregunto Daidouji, si le gustaría acompañarme a mi vagón. No creo que el pasillo sea el mejor lugar para conversar.-dijo el rubio con esa sonrisa incitadora. Tomoyo rió suavemente ante esto, dejando perplejo al joven.

-Puedes llamarme Tomoyo simplemente.- dijo la joven cuando dejó de reír.

-Y tú a mi, Draco.- respondió el rubio.

-Y con respecto a tu invitación, dudo mucho que tus intenciones sean solamente hablar. Lo lamento Draco, pero casanovas conozco a muchos. Tantos, que ya se reconocerlos.- Comentó Tomoyo divertida ante la mirada fija de Draco. –Por favor, no me tomes por una ingenua.- añadió inmediatamente la joven, cuando vio que él iba a hablar.

-No esperaba esa respuesta.- dijo el suavemente.

-Tristemente es así. Lamento haber herido tu amor propio, pero es la verdad.- comentó ella con tranquilidad. –Fue un placer haber conversado contigo. Espero que en el castillo me permitas conocerte. Pero no en la faceta de conquistador, sino la verdadera cara de Draco Malfoy.- continuó diciendo la joven mientras daba un paso atrás. –Esa cara que no has permitido que nadie conozca.- concluyó antes de darse la vuelta y comenzar a caminar. Después de dar unos pasos, se detuvo y giró sobre sus pies. Notando que el joven permanecía en su lugar, aún procesando sus palabras.

-En compensación por herir tu ego, he de decirte que eres un joven bastante atractivo.- dijo Tomoyo con tranquilidad, para luego guiñarle un ojo y continuar con su camino.

Draco sonrió ante sus palabras y decidió irse a su vagón. Abrió la puerta y se encontró con Pansy, Theodore y Blaise, quienes charlaban tranquilamente. Se sentó junto a Blaise y comenzó a mirar por la ventana, pensativo.

-¿Encontraste algo interesante en el tren?- preguntó Blaise a su lado.

-Si. Algo sumamente interesante.- respondió el rubio con una enigmática sonrisa, mientras continuaba mirando por la ventana.


-Tommy, te demoraste mucho. Ves a cambiarte, ya se va a detener el tren y aún no estás lista- la regañó Sakura, cuando Tomoyo entró por la puerta del compartimiento. La castaña llevaba puesto el uniforme de Hogwarts, junto a una corbata de color negro y su cabello lucía una balaca del mismo color. Syaoran también llevaba puesto el uniforme del colegio con su respectiva corbata negra y el escudo de Hogwarts en la túnica.

-Tranquila Saku, ya me voy a cambiar.- respondió la pelinegra con una dulce sonrisa. Tomó sus cosas y se dirigió prontamente al baño a cambiarse. Se colocó la falda del uniforme, la cual le quedaba cuatro dedos por encima de la rodilla, la camisa ceñida a su figura, la corbata la llevaba un poco floja y la túnica la lucía abierta. Se miró al espejo y decidió solamente colocarse un sutil brillo en los labios, ya que no necesitaba de rubor, porque sus mejillas siempre estaban sonrojadas. Su largo cabello lo llevaba suelto y solamente agarrado por un broche con forma de flor de cerezo, el cual le recogía algunos de sus cabellos, dejando otros enmarcar su rostro.

Se quedó quieta por unos instantes, observándose en silencio para luego dejar escapar una lágrima.

-No volveré a sufrir por tu indiferencia. Al fin y al cabo, tu no tienes la culpa de que yo te ame.- se dijo a si misma, para luego sonreír quebradamente.

-Y prometo seguir con mi vida como tenía planeado, sin importar que tú te encuentres aquí.- continuó hablando a su reflejo, que le devolvía la mirada determinada. -Tan solo siendo yo misma. Y prometo volver a verte como mi mejor amigo, Eriol Hiragizawa.-sentenció con ímpetu la joven, antes de salir del baño completamente cambiada.


El tren se estaba deteniendo. Habían llegado a Hogwarts. Prontamente tomaron sus cosas y bajaron del tren, mientras comenzaban a mirar a todas partes. Estaban algo perdidos. Tomoyo vio a Eriol a lo lejos y decidió tomar distancia con disimulo, lo cual fue notado por el ojiazul. Este intentó acercarse al lugar donde estaban los castaños y la joven de ojos amatistas cuando una potente y amable voz resonó detrás de él.

-Bienvenidos a Hogwarts. Los de Primer ingreso, síganme por favor.- saludó Hagrid con una sonrisa que tímidamente se ocultaba Detrás de su amplia barba. Eriol se quedó de pie mientras esperaba a los demás.

Tomoyo y los castaños se acercaron a donde estaba el ojiazul mientras seguían lentamente al semigigante e intentaban de pasar desapercibidos, fracasando estrepitosamente en su intento. No era muy común ver estudiantes de primer ingreso que fueran mayores de once años.

-Hola, yo soy Hagrid y soy el Profesor de Cuidado de las Criaturas Mágicas, además de ser el guardián de las llaves del castillo.- se presentó Hagrid con amabilidad y con tono emocionado. –Supongo que ustedes son los estudiantes nuevos que vienen de Oriente. Por favor, síganme ustedes también. Debemos embarcar pronto en los botes.- dijo el semigigante a los castaños y a los pelinegros.

Se dirigieron en silencio y tomaron asiento en uno de los botes, maravillándose de la hermosa vista del lago en la noche y de lo magnifico que lucía el castillo desde esa perspectiva. Todo lucía tan irreal y tan épico. Tomoyo sonrío levemente e introdujo una de sus manos en el agua. En ese momento se vio salir un gran tentáculo de las profundidades del lago. Un grito común se escuchó.

-Tranquilos todos, es tan solo el calamar gigante. No se preocupen, no les hará daño.- tranquilizó hagrid a los niños de primer año. Sakura sonrió nerviosa, mientras se abrazaba fuertemente a Syaoran.

-Tranquila Saku, no pasará nada malo.- le intentó tranquilizar la amatista.

-No temas Sakura, ya estamos llegando.- susurró Syaoran a la castaña, haciéndola sonrojar al mismo tiempo que un tono carmín aparecía en las mejillas del heredero de la dinastía Li.

Al poco tiempo descendieron de los botes y comenzaron a subir unas escaleras que los llevaban a la entrada del Colegio. Prontamente se encontraron con un hombre maduro que los esperaba con una sonrisa amable. Se notaba algo cansado, pero alegre.

-Remus, aquí están los chicos de primer ingreso.-dijo Hagrid al llegar a la altura del hombre. Remus sonrió tranquilamente.

-Gracias Hagrid.- agradeció el castaño, para luego observar como el semigigante se alejaba por los pasillos del castillo rumbo al Gran Comedor.

-Bienvenidos a Hogwarts- dijo el Profesor Lupin al encontrase a solas con los jóvenes. -El banquete de comienzo de año se celebrará dentro de poco, pero antes de que ocupéis vuestros lugares en el Gran Comedor deberéis ser seleccionados para vuestras casas. La Selección es una ceremonia muy importante porque, mientras estéis aquí, vuestras casas serán como vuestra familia en Hogwarts. Tendréis clases con el resto de la casa que os toque, dormiréis en los dormitorios de vuestras casas y pasaréis el tiempo libre en la sala común de la casa.-continuó diciendo con voz amable y con un poco de melancolía en su tono.

-Las cuatro casas se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Cada casa tiene su propia noble historia y cada una ha producido notables brujas y magos. Mientras estéis en Hogwarts, vuestros triunfos conseguirán que las casas ganen puntos, mientras que cualquier infracción de las reglas hará que los pierdan. Al finalizar el año, la casa que obtenga más puntos será premiada con la copa de la casa, un gran honor. Espero que todos vosotros seréis un orgullo para la casa que os toque.-siguió diciendo mientras observaba los rostros sorprendidos de los mas pequeños y las sonrisas tranquilas de los mayores.

-La Ceremonia de Selección tendrá lugar dentro de pocos minutos, frente al resto del colegio. Os deseo lo mejor.- concluyó el castaño con una sonrisa paternal.

-Ahora háganme el favor de seguirme.- ordenó amablemente mientras se daba la vuelta y comenzaba a caminar por los pasillos del castillo. Caminaron unos instantes en silencio hasta que llegaron a una gran puerta doble de madera.

-Este es el Gran Comedor, donde se llevara a cabo el banquete de bienvenida y la selección de casa. Por favor, no se separen.- dijo el Profesor Lupin, antes de abrir la puerta.

El Gran comedor estaba iluminado por miles y miles de velas, que flotaban en el aire sobre cuatro grandes mesas, donde los demás estudiantes ya estaban sentados. En las mesas había platos, cubiertos y copas de oro. En una tarima, en la cabecera del comedor, había otra gran mesa, donde se sentaban los profesores. El profesor Lupin condujo allí a los alumnos de primer año y a los nuevos que entrarían a séptimo y los hizo detener y formar una fila delante de los otros alumnos, con los profesores a sus espaldas. Los cientos de rostros que los miraban atentos bajo la titilante luz brillante de las velas.

Tomoyo se detuvo un instante y observó el techo con curiosidad, encontrándose con un oscuro velo salpicado de estrellas. Sakura siguió la mirada de su prima y soltó una exclamación ahogada, para luego susurrar lo hermoso que era el cielo nocturno a Syaoran.

-Nunca pensé que se vería así cuando lo leí en Hogwarts, una historia.- susurró la castaña a su prima.

-Tienes razón sakura. Es más hermoso de lo que me lo imaginaba.- le respondió su prima con una dulce sonrisa. Era difícil creer que allí hubiera techo y que el Gran Comedor no se abriera directamente a los cielos.

Ubicado frente a los de primer año, se hallaba un taburete con un sombrero puntiagudo de mago. El sombrero estaba remendado, raído y muy sucio. Todo el mundo permanecía en silencio, expectantes, mientras observaban fijamente al sombrero. Lentamente este sombrero comenzó a moverse y abrió una de sus arrugas, la cual era tan ancha como una boca.

No te sorprendas de mi aspecto, joven pupilo

Ya que tan solo soy un viejo y arrugado sombrero.

Pero este sombrero sabe tantas cosas,

Que ni siquiera otros han logrado comprender.

He visto tantas situaciones y escuchado muchas más,

Y he conocido tantos personajes importantes

Que solo yo he podido juzgar.

Y es que ese es mi trabajo al fin y al cabo

Por algo soy, el sombrero seleccionador.

Mi tarea, tan humilde y necesaria

Es indicarte a donde has de parar.

¿Iras a la casa de los valientes leones?

¿O a la de los justos tejones?

¿Surcaras lo cielos de conocimiento con las águilas?

¿O terminaras en la guarida de la astuta serpiente?

Eso tan solo yo lo puedo indicar,

Y por eso tú y yo nos encontramos en este lugar.

Pero en un pasado no era yo quien hacia esta labor,

Porque existieron otros que juzgaban a donde habían de parar

Sea en Hufflepuff o en Ravenclaw, En Slytherin o en Gryffindor

Donde cada uno de ustedes ha de quedar.

En otra época, que no es esta

Existiese los fundadores

El gallardo Gryffindor de valiente corazón,

La hermosa y humilde Hufflepuff de alma pura,

El astuto y metódico Slytherin, con su puño de hierro

Y la maravillosa e incomparable Ravenclaw, con su mente prodigiosa.

Y en sus manos el destino de todo aquel,

Que a Hogwarts llegase se hallaba.

Pero después de mucho tiempo,

El mal más primitivo se ciñó entre ellos

La envidia y la traición, La mentira y el dolor.

Slytherin partir decidió, yéndose para no regresar

Dejando atrás todo aquello que había amado

Y a quien más lo había amado.

Desde entonces Hogwarts lleva su marca entre sus muros,

Esperando el momento en que la verdad sea dicha,

Pero esta no será dada si no trabajan

Águilas con tejones, y serpientes junto leones.

Por favor escuchen mi ruego, escúchenlo ya

Épocas oscuras han de llegar

Y tan solo nuestra esperanza ha de brillar.

No seamos necios y juntaos ya,

Porque la respuesta anhelada,

En Hogwarts y en sus almas está.

Todo el colegio estalló en aplausos cuando el sombrero terminó de cantar. Tomoyo escuchaba atentamente cada una de las palabras y sentía que decían mucho más de lo que parecía a simple vista. Eriol escuchó el cantar del sombrero con una sonrisa, mientras sus ojos volaban del antiguo objeto a la delicada figura de la pelinegro. Suspiró quedadamente mientras intentaba recordar en que se había equivocado.

El profesor Lupin se acercó al sombrero y extrajo de su túnica un largo rollo de pergamino. Lo extendió entre sus manos y observó a los alumnos de primer año.

-Cuando mencione su nombre, deberán acercarse a ponerse el sombrero y sentarse en el taburete para que os seleccionen.- dijo el Profesor Lupin con suavidad y regalándoles una sonrisa sutil. –Buhler, Alexa- llamó. Una niña de largo cabello negro y ojos azules se acercó temblorosa al banco, para luego tomar asiento. Hubo un momento de silencio, mientras le colocaban el sombrero y este se movía de un lado para el otro.

-Ravenclaw.-gritó el sombrero con voz imperiosa. La niña suspiró y se bajo del taburete luego de sacarse el sombrero para irse inmediatamente a la mesa de los Ravenclaw, donde estos le esperaban con aplausos.

-Schmitt, Viktor.- llamó el profesor Lupin.

-Slytherin.- fue la rápida respuesta del sombrero.

-Mullet, Ann- una pequeña niña de cabellos rubios, se acercaba con paso elegante y decidido.

-Gryffindor.- gritó el sombrero, haciendo reventar a la mesa de los leones en aplausos. Luego de eso, varios niños más fueron seleccionados para las diferentes casas, hasta que tan solo quedaron los cuatro mayores. El Gran Comedor quedó nuevamente en silencio.


-¿Quienes son ellos?- Preguntó Ron al ver entrar a cuatro jóvenes que parecían tener su edad, para luego señalarlos.

-no lo sé Ron, pero nunca los había visto.- respondió Hermione, mientras observaba detenidamente los rostros.

-Es cierto, parecen ser nuevos.- comentó Harry en un murmullo.

-Que extraño. Yo no sabia que se pudiera entrar a Hogwarts en los últimos años.- dijo Neville con suavidad, para que solo ellos cinco escucharan.

-No es normal que eso suceda. En "Hogwarts, una historia" tan solo una vez se ha hecho esto, y fue hace mas de doscientos años.- respondió Hermione, sorprendiendo a los demás.

-¿Y fue por qué…?- se atrevió a preguntar Ron.

-Nunca se supo realmente, tan solo se conoce la identidad de la persona.- contestó Hermione, sin perderse de la ceremonia de selección.

-¿Y como se llamaba, mione?-preguntó Harry, observando también a los pequeños niños que pasaban nerviosos a sentarse frente al sombrero.

-Clow Reed.- fue la simple respuesta de Hermione.


-¿Viste a esa chica, Draco?- preguntó Blaise en un susurro.

-¿Cuál?- se hizo el rubio el desentendido. Sabía perfectamente de quien estaba hablando el morocho.

-De la pelinegro. Esta bien buena.- respondió el italiano con una sonrisa coqueta. Draco tan solo lo miró fijamente unos segundos para luego girarse a ver a la joven.

-Los chicos no están nada mal. Es más, están más buenos que cualquiera de los del colegio.- escuchó decir de una voz femenina. Era Pansy. Dos chicos se giraron indignados a verla fijamente, mientras que ella les ignoraba olímpicamente. Se hizo un silencio algo tenso, hasta que se escuchó un carraspeo suave. Se trataba de Theodore.

-A mi parecer, la castaña también es hermosa.- comentó Theodore con simpleza, mientras permanecía atento a la ceremonia.

-Jamás, junto a la pelinegra queda desplazada.- respondió enérgicamente Blaise.

-Cállense ambos. La vieja urraca nos esta mirando demasiado.- ordenó Draco con impaciencia, silenciándolos inmediatamente.


-Li, Syaoran.-llamó el profesor. El castaño caminó con paso decidido y tomó asiento en el taburete, mientras se colocaba el sombrero. Su mirada estaba fija en la figura de la castaña, quien le sonreía dulcemente dándole ánimos.

-Interesante.- susurró el sombrero. –Un Li, y nada menos que el heredero.- continuó diciendo el sombrero en voz baja. –hacia mucho tiempo que no pasaba uno de ustedes por aquí. Más de doscientos años, si no estoy mal.- continúo hablando el sombrero. –Pero ahora no es tiempo de recordar, si no de ubicarte en alguna casa.-dijo con suavidad, mientras se movía de izquierda a derecha.

-No importa a donde me mandes, mientras pueda quedar con Sakura.- pensó el castaño con simpleza, mientras sentía que se ruborizaba.

-Con que ese es tu pensar. Notó valentía en tu corazón y mucha nobleza de espíritu. No temes arriesgarte y correr riesgos, ya que desde pequeño has tenido que verte envuelto en problemas.- dijo el sombrero, mientras se mecía sobre su cabeza. –Entonces tu casa será…. GRYFFINDOR.-gritó el sombrero, haciendo que la casa de los leones rompiera en aplausos, sobretodo la parte femenina de esta. Syaoran comenzó a caminar rumbo a su nueva mesa y tomó asiento en uno de los últimos espacios vacíos que había, frente a un par de pelirrojos.

-Kinomoto, Sakura.- se escuchó llamar. La castaña se acercó al taburete y tomó asiento con algo de vergüenza. Se colocó el sombrero y esperó la decisión.

-Bastante peculiar.- comentó el sombrero seleccionador.

-¿Qué es lo peculiar?- preguntó suavemente la castaña, para que nadie más la escuchara.

-Veo en ti mucha justicia y mucha lealtad. Veo trabajo duro y dedicación en tu obrar, pero sobresale tu valentía y tu coraje. Prima tu firmeza y tu nobleza.- comentó el sombrero en un susurro.

-Pero, si yo no soy valiente.- replicó sakura con suavidad.

-la valentía no esta en no sentir miedo, sino en ser capaz de superarlo y no dejar que te domine cuando es necesario.- respondió el sombrero. –he tomado una decisión, la casa donde mejor brillarás es… GRYFFINDOR.- exclamó el sombrero, haciendo brincar nuevamente de alegría a la casa de los leones.

Sakura se encaminó hacia su nueva casa y se sentó junto a Syaoran, quien la esperaba con una dulce sonrisa. Se sentó y saludó a Tomoyo, mientras le regalaba una sonrisa.

-Hiragizawa Eriol- se escuchó decir. Un suspiro común se escuchó en el lugar, mientras muchas jóvenes le observaban embobadas. Eriol caminó tranquilamente al taburete y se sentó.

-Vaya, quien lo diría.- exclamó en voz baja el sombrero. -Hace poco pasó el heredero del clan Li, y ahora tenemos nada menos que a la reencarnación de Clow.- continuó diciendo el sombrero, mientras se movía de un lado al otro. Eriol simplemente sonreía indulgente, mientras escuchaba todo en silencio.

-En cambio para mi, no es una sorpresa verte de nuevo.- respondió el ojiazul en voz baja, para luego simplemente sonreír misteriosamente.

-Como siempre, igual de impredecible. Nunca cambiarás Clow.- comentó el sombrero seleccionador.

-Ahora soy Eriol, no Clow.- respondió el ojiazul.

-Puede ser, pero en tu mente hay mucho de él. Todo esta aquí y yo lo puedo ver con claridad.- aseguró el sombrero, quedándose quieto. –Por ello, como has de suponer, tu casa será…RAVENCLAW.-gritó esto último, el sombrero. La casa de las águilas rompió en aplausos, ya que habían recibido uno de los nuevos de último año. Eriol se levantó con tranquilidad y depositó nuevamente el sombrero sobre el taburete, para luego dirigirse a la mesa de las águilas y tomar asiento frente a una rubia. Se giró por un momento y observó detenidamente a Tomoyo, quien le estaba ignorando. "Me pregunto, ¿Qué habré hecho?" pensó apesumbrado el joven mago.

-Y Daidouji, Tomoyo.- llamó por último el profesor Lupin, mientras cerraba el pergamino y lo guardaba en su túnica. Tomoyo caminó con elegancia innata y se sentó con delicadeza en el taburete, para luego colocarse el sombrero seleccionador.

-Daidouji. Hace algún tiempo tuve a otro Daidouji en Hogwarts.- comenzó a hablar el sombrero seleccionador, sorprendiendo a Tomoyo. –Era muy parecido a ti. Tenían inteligencia prodigiosa y una mente sin igual. Un corazón puro y noble, era otra de sus cualidades.- continuó diciendo en voz alta el sombrero seleccionador, asombrando también a todo el Gran Comedor.

-Creo que me estas confundiendo. No creo que eso sea posible. Yo soy hija de muggles.-respondió suavemente Tomoyo.

-No. Yo estoy seguro de lo que digo.- recalcó el sombrero con tranquilidad. –Pero tu corazón, a pesar de ser puro también es astuto y tu pensar es suspicaz. Eres observadora y sabes esperar.- continuó diciendo en voz alta el sombrero.

-Nunca me he considerado astuta.- susurró Tomoyo. -¿No podrías enviarme a la casa donde esta Sakura y Syaoran? Me gustaría estar con ellos.- preguntó en voz baja Tomoyo.

-Podría hacerlo, pero sería un desperdicio. Tú no eres una Gryffindor. Tú eres algo más. Me eres un reto. Y quiero colocarte en el lugar donde en verdad perteneces.- Dijo el sombrero en voz alta, anonadando a todo el mundo con sus palabras.

-No puedo serlo, yo no soy especial. Pero si tú lo dices, entonces dejaré que decidas.-respondió Tomoyo con sutileza, pero con un marcado tono de tristeza.

-No te engañes niña, que yo puedo ver todo lo que en realidad eres.-comenzó a decir el sombrero seleccionador. –Veo tus ganas de crecer y de superarte. Veo tu determinación a conseguir tu meta. También veo tu dolor.- continuó hablando el sombrero hacia todo el mundo. –Ya sé donde mejor brillarás. Por esta razón tu casa será…SLYTHERIN.-gritó el sombrero seleccionador. Tomoyo se levantó y se quitó el sombrero seleccionador para luego comenzar a caminar a la mesa de las serpientes, donde estas la esperaban con aplausos, sobretodo la población masculina. Tomoyo sonrió levemente, en agradecimiento, para luego posar su mirada en Gryffindor y sonreírle en disculpa a Sakura. No había podido cumplirle su promesa. Sintió una mirada penetrante sobre si y dirigió sus ojos luego a Ravenclaw donde sus ojos chocaron con unos azules. Su mirada se enfrió por ello y decidió cortar su contacto. Se sentó cerca de uno de los extremos de la mesa, junto a los niños de primero que la esperaban alegres.

-Hola otra vez, chicos.- les saludó nuevamente con una sonrisa verdadera.

-Hola señorita Daidouji.- le respondieron algunos de los chicos, que lograron escucharla. Tomoyo rió suavemente, para luego acariciar levemente los cabellos del niño que estaba a su lado.

-Llámenme Tomoyo solamente. Sino me sentiré más vieja de lo que soy. ¿O es que les parezco vieja?- preguntó con picardía, mientras dejaba de reír. Los niños negaron inmediatamente y ella nuevamente les regaló una sonrisa.

-¿No piensa sentarse con los de su año?- preguntó tímidamente una pequeña de cabellos castaños.

-Tal vez en otra ocasión. Hoy quiero estar con ustedes. ¿Acaso les molestó?- preguntó en broma, pero recibió un rápido no por parte de los menores. Sonrió dulcemente a los niños y les pidió silencio. Alguien iba a hablar.

Minerva Mcgonagall se había colocado de pie. Vestida formalmente y con su mirada altiva, escudriñó el rostro de todos sus estudiantes, deteniéndose un poco más en los de los cuatro nuevos estudiantes de último año.

-Bienvenidos estudiantes. Es un placer tenerlos nuevamente entre las paredes de Hogwarts, y para los que son de primer ingreso, es un honor tenerlos aquí con nosotros.- comenzó a decir la directora con voz solemne. –Como han de suponer, este año tenemos cuatro nuevos estudiantes que cursaran su séptimo y último año con nosotros. Espero que se sientan cómodos y que su estancia sea próspera.- continuó con su discurso, mientras observaba fijamente a la mesa perteneciente a Gryffindor. –por último quiero recordarles a todos que el bosque prohibido queda fuera de los limites permitidos a los estudiantes, a pesar de que estos cursen su último año. Por lo que les recomiendo que se mantengan alejados si no quieren que haya severas repercusiones.- sentenció solemnemente McGonagall. –Sin más que decir, disfruten del banquete.- finalizó la directora de Hogwarts, tomando asiento nuevamente en la mesa de los profesores.

Inmediatamente después las mesas se llenaron de jugosos manjares y apetitosos platillos. Las copas y platos de oro se cubrieron de suculentas formas y el Gran comedor se lleno de un suave olor.

Tomoyo comenzó a comer con tranquilidad mientras conversaba con los niños de primer año, ignorando olímpicamente a las múltiples miradas que se posaban en ella. Estaba acostumbrada a ese trato, por nada era la hija de la famosa Sonomi Daidouji. Aunque prefería otra clase de trato. Intentaba conversar tranquilamente, pero una penetrante mirada no la dejaba estar tranquila.

-Lo lamento Eriol, pero por ahora no puedo tratarte como antes.- susurró inaudible, mientras se llevaba una copa a sus labios.


-Que suerte. Nos tocó el premio mayor.- dijo Blaise con una sonrisa picara en su rostro, mientras observaba detalladamente a la amatista. –Ahora esta en nuestra casa. En nuestro territorio.- continuó diciendo el morocho.

-Hablas como si se tratará de una presa.- comentó Theodore con simpleza, mientras cortaba un pedazo de carne, para luego llevárselo a la boca.

-En cierto modo.- acordó el italiano, sin quitar sus ojos de la pelinegra.

-Es bastante amable al parecer.- dijo Theodore luego de haber tragado, mientras observaba a Tomoyo reír con los de primer año. –Tiene una hermosa sonrisa.- comentó cuando la vio sonreír dulcemente a un niño de segundo, haciéndolo sonrojar.

-¿no eras tu quien decía que la castaña era mejor?- preguntó Blaise con tono triunfal en su voz.

-Yo nunca dije eso, tan solo mencioné que la castaña también era muy bella.- aclaró Theodore con simpleza.

-No intentes arreglarlo ahora.- alegó el italiano con terquedad, recibiendo un bufido por lo bajo por parte del heredero de la familia Nott.

-No entiendo que le ven a esa. Si es tan simple como las demás.- dijo Pansy con amargura al verse olvidada.

-¿Celosa de que ella tenga mejor rostro y mejor cuerpo que tu?- preguntó burlón el italiano, mientras se apoyaba en la mesa y le sonreía con burla.

-No tengo motivos para estarlo.- respondió ácidamente la rubia, para luego girarse hacia el rubio, quien permanecía en silencio. –Draco, ¿En que piensas?- preguntó la rubia.

-En nada que les interese.- respondió arrogantemente el rubio mientras seguía cenando con tranquilidad. "Este año será muy interesante, mi querida Tomoyo. Muy interesante" Pensó divertido el rubio, mientras posaba sus ojos sobre la figura de la pelinegra, quien comía elegantemente. De pronto la joven se giró y sus ojos se encontraron. Draco sonrío con arrogancia y sensualidad haciendo que Tomoyo enarcara una ceja elegantemente, antes de sonreírle amablemente y girarse a seguir comiendo.


-Hola mi nombre es Hermione Granger, y estos dos que están al lado mío son Ginny y Ron Weasley.- comenzó a presentarse la ojimiel a los nuevos integrantes de su casa, siendo secundada por los pelirrojos que hicieron una leve inclinación con la cabeza.

-Yo soy Harry Potter y el que esta al lado suyo es Neville Longbottom.- se presentó el ojiverde señalándose a si mismo y luego al castaño, que sonreía amistosamente.

-Syaoran Li.- dijo el castaño con simpleza, mientras agradecía en silencio por la comida.

-Un placer conocerlos, Yo soy Sakura Kinomoto. Por favor llámenme por mi nombre.- se presentó la ojiverde con una sonrisa deslumbrante. -¿Puedo llamarlos por sus nombres?- preguntó tímidamente la ojiverde, sorprendiendo a los demás, quienes asintieron sin comprender muy bien el porque de la pregunta. –Lo que pasa es que en mi cultura es de mala educación llamarse por los nombres si la otra persona no les concede el permiso.- respondió la castaña a la pregunta no formulada.

-¿Entonces podemos llamar también a Li por su nombre?- preguntó la pelirroja mirando intensamente al castaño de ojos ámbar.

-No. Yo soy Li para ustedes.- dijo Syaoran, haciendo reír nerviosamente a la castaña de ojos verdes que estaba a su lado.

-Tienen un acento un tanto extraño. ¿Son extranjeros?- preguntó Ron mientras comenzaba a comer rápidamente.

-Obvio Ron. Que pregunta tan tonta.- se burló su hermana menor, ignorando la mirada asesina que le mandaba este.

-Si, somos extranjeros. Yo soy de Japón, mientras que Syaoran es de China.- respondió amablemente Sakura, para luego seguir comiendo.

-Ron, ¿tu tienes unos hermanos llamados Charlie y Bill?- preguntó Sakura con curiosidad.

-Si, ¿Los conoces?- preguntó el pelirrojo asombrado de que la ojiverde conociera a sus hermanos mayores.

-Si, fueron mis tutores.-respondió Sakura con suavidad, para luego continuar comiendo su cena, sin percatarse de las miradas que intercambiaban el trío dorado.


-Hola otra vez Eriol. Al parecer era tu destino terminar en la casa de las mentes prodigiosas.- saludó Luna con su característica sonrisa.

-Hola a ti también Luna. Al parecer si.- respondió el ojiazul con suavidad, mientras observaba la espalda recta de la pelinegra con detalle, recorriendo la silueta de esta.

-Te noto preocupado Eriol. ¿Problemas tal vez?-preguntó Luna con su peculiar forma de hablar, haciendo sonreír al ojiazul nuevamente.

-Eso es lo que me gustaría saber.- respondió la reencarnación de Clow con sutileza y algo de amargura. No le gustaba la situación en la que estaba con Tomoyo. Ella era su mejor amiga de la infancia y sentía un vacío al imaginarse alejado de ella.

-Muchas veces los pequeños detalles pasados por altos o el descuido de las personas son capaces de traer grandes consecuencias en los que los rodea.- comenzó a decir Luna mientras lo miraba fijamente. –Sobretodo si los manirgack están rondando por el lugar.- continúo diciendo la rubia con convicción. -Ya que estos pequeños seres tienen preferencia a crear disgustos en el corazón de las mujeres.- concluyó Luna con una sonrisa amigable, recibiendo una igual por parte de Eriol, aunque este estuviera más concentrado en las risas que compartía Tomoyo con los demás miembros de Slytherin que en las palabras de la rubia.


Después de un largo tiempo, los prefectos de las diferentes casas comenzaron a llamar a los estudiantes de primer año para guiarlos a sus respectivas salas comunes. Tomoyo vio como Draco se levantaba y la miraba fijamente, indicándole que le siguiera. Ella simplemente le sonrió como disculpa y se encaminó en sentido contrario. Necesitaba encontrarse primero con Sakura.

Salió del gran comedor y se acercó rápidamente a donde se encontraban los castaños charlando con otros miembros de su casa. Sigilosamente se acercó hasta estar detrás de ellos y sacó algo de su bolsillo para luego agrandarlo con su varita. Se trataba de una cámara filmadora.

-Sakura, que linda te ves con el uniforme.- exclamó soñadoramente Tomoyo, haciendo sonrojar de la vergüenza a la ojiverde, al ver a su prima filmarla por todos los ángulos posibles, sin percatarse de la mirada fría que le daba sus nuevos amigos.

-Sakura, ¿la conoces?- preguntó Ron con un notorio tono de enfado en su voz. No le gustaba ver a los Slytherin y menos tener a uno cerca haciendo cosas extrañas en su nueva amiga, quien parecía paralizada.

-Si, es mi prima.- respondió Sakura mientras intentaba huir de la cámara de Tomoyo, colocándose detrás de Syaoran.

-Excelente idea, Saku. Ahora te filmaré con Syaoran.- comentó Tomoyo con ojos brillante, mientras al castaño se le subían los colores al rostro.

-Tomoyo, porque no nos dejas presentarte.- pidió Sakura en un susurro, recibiendo un asentimiento por parte de su prima. -Pero por favor, guarda la cámara.- exclamó la ojiverde, a lo que la pelinegra suspiró y la redujo nuevamente antes de colocarla en su bolsillo.

-Mucho gusto, soy Tomoyo Daidouji.- se presentó la pelinegra regalándoles una sonrisa dulce a los presentes, quienes se presentaron cada uno respectivamente. Hermione la observaba fijamente, mientras que Ginny la escrutaba con la mirada. Ron, Harry y Neville intentaban no cruzar su mirada con la de la amatista, ya que se sonrojaban inmediatamente.

-¿Weasley? ¿Hermanos de Charlie y Bill Weasley?- Preguntó la pelinegra, mientras los observaba fijamente.

-Si.- respondieron al unísono. -¿De donde los conoces?- preguntó Ginny con un poco de brusquedad, sorprendiendo a Ron, Harry, Hermione y Neville.

-Pasaron una temporada en mi casa en estas vacaciones. Son muy buenas personas y excelentes amigos.- respondió Tomoyo con una sincera sonrisa.

-Tomoyo.- se escuchó un grito por el pasillo. No se habían dado cuenta pero se habían alejado del camino hacia la sala común de Gryffindor y Slytherin. Todos se giraron a ver y vieron a la rubia figura de Draco Malfoy.

-Hurón.- gruñó Ron por lo bajo.

-¿Qué quieres Malfoy?- Preguntó ácidamente Ginny.

-Nada que te importe pequeña comadreja, pero aún si te contestaré. Buscaba a Tomoyo.- respondió Draco con una sonrisa de superioridad.

-¿Y para que me necesitas, Draco?- preguntó amablemente Tomoyo, al notar la tensión que había en el ambiente. Observó detenidamente la expresión del rostro de cada uno de ellos y sonrío levemente.

-Tengo que mostrarte el camino a la sala común. Por favor acompáñame.- respondió amablemente Draco, sorprendiendo a los Gryffindors.

-Claro, espera un momento y me despido de mi prima.- pidió amablemente la pelinegra, recibiendo un asentimiento por parte del rubio que caminó elegantemente hasta la esquina y se apoyó contra la pared para esperarla.

-Bueno chicos, me tengo que ir. Fue un gusto conocerlos.- comenzó a decir Tomoyo. –Nos vemos y por cierto, Ginny, ahora estoy segura de que el vestido es de tu talla. Espero que te haya gustado.- se despidió Tomoyo con una sonrisa, para luego comenzar a caminar a donde la esperaba el rubio, para luego irse con él por los pasillos del castillo.

-¿Ella como sabía…?- preguntó la pelirroja asombrada.

-Porque ella fue quien lo diseñó.- respondió Sakura con simpleza, para luego despedirse de sus nuevos amigos y seguir a unos jóvenes de quinto que caminaban rumbo a la sala común.

-Entonces ella es…- comenzó a decir Hermione.

-Se habían tardado en deducirlo. Si, ella es Blue.- respondió una voz detrás de ellos. Todos se giraron a ver a la voz que les hablaba y se encontraron con el sonriente rostro de Charlie.

-¿Qué haces aquí, Charlie?- preguntó Ginny, luego de saludarlo. Charlie simplemente les sonrió a modo de respuesta, mientras se giraba y comenzaba a caminar en sentido contrario. Ignorando los llamados de sus hermanos. Ya mañana se enterarían de todo.