Disclaimer: ¡La tal JK Rowling me robó la idea! se le acercan unos hombres de gris Ya, ya, ya. No son míos. Siempre es bueno aclarar, ahora que la mujer quiere demandar a cuanto pobre fan se le cruze.
III. AIRE
"Debajo de la piel
Va subiendo la marea
No preguntes por qué"
(Dame Aire, Skizoo)
Todo daba vueltas. Sentía aguijonazos en la base de la nuca, pero estaba seguro que era porque Gellert le estaba halando el cabello. También se debía a que el antebrazo de Gellert le estaba apretando el cuello, manteniéndolo pegado contra la pared.
Su beso era furioso y violento. No de esos besos tiernos y tímidos seguidos de una risa nerviosa que daban las chicas en Hogwarts. Gellert, cuando lo empujó con la pared no le acarició los labios con la punta de la lengua para pedirle permiso a profundizar. No. Porque él es Gellert Gridelwald, próximo amo y señor del mundo, y no pide. Ordena. Directamente le clavó los dientes en los labios, mordiéndoselos con furia. Si no fuera él el que muerde, incluso le habría dolido.
Las manos se mueven inquietas entre el reducido espacio que tienen entre cuerpo y cuerpo, pero es lo suficiente para que Gellert empieza a desabrochar, botón por botón, la capa de Albus. Luego, es la mano la que se mete entre los pantalones de tela calida. Él está terriblemente caliente, y la mano de Gellert está infernalmente fría. Se estira como un resorte, ahogando un gemido de dolor, que se tinta de placer.
―Jo... der ―masculla, de forma entrecortada―, alguien nos va a ver. ―gruñe, en un instante en que los labios de Gellert se deslizan por la línea de la mandíbula, para pegarle un firme mordico que lo hace tensarse y clavarse las uñas en las palmas de las manos para no gritar.
Por Dios, Ariana esta allá abajo. En cualquier momento podría subir y si lo encuentra…
―¡Ah! Gellert, mi Dios, basta ―implora, echando la cabeza hacía atrás en un espasmo de placer, gimiendo a pesar de todo.
Pero la boca de Gellert es demasiado cálida, demasiado húmeda y demasiado tentadora como para seguir quejándose. Ahoga un quejido de placer, que se le quiebra en la garganta y toma una bocanada de aire frío.
Lo suficiente para despejarle la mente. Una patada certera al estomago de Gellert.
―¡Aquí no, puta vida!
Un par de insultos, y su cerebro a su lugar.
Mala suerte, esta vez. Para ambos.
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N/a: ¿Y? ¿Lo odias? ¿Lo amas? ¿Deberían quitarme la PC? ¡Un review es la mejor forma de decirlo!
