-Y? Cómo te fue en el examen?
-Me pusieron un 10...
-Genial. Tus padres se pondran contentos.
-La verdad, no me interesa. Tanto ellos como yo estamos acostumbrados, despues de todo, tengo que mantener la beca, asi que no podía esperar otra cosa...
-Como sea. A mis padres ni siquiera les interesa si repito de año, cosa que ya ha sucedido. Sólo quieren que llegue a mayor de edad para seguir la tradición familiar... Y yo tambien, ya no puedo esperar. Me ayudaras cuando llegue el momento, verdad, Legs?
-Sabes que si, Tony- Apoyó su mano en el hombro de su amigo, mientras seguían caminando.

Cuando en su recorrido pasaron por la acera que daba al jardín de una escuela primaria católica, vieron a un grupo de niños, probablemente de cuarto año, molestando a un niño mucho mas pequeño que ellos. Al parecer le habían robado un par de cuadernos.

-Y tu que ya estabas aburriendote, Legs. Despues de tí -Tony le hizo un ademán de pasar.
Legs sonreía con regocijo, y avanzó mientras se sonaba los nudillos -Genial.

Fueron directo hacia quien parecía ser el lider. Legs lo tomó de los hombros por detrás y lo empujó hacia Tony, quien lo sujetó con una llave para que no se moviera. Luego Legs fue hacia otro de los niños y le dió un gancho desde abajo, en el estómago. Por último empujó a éste directo hacia el primero, en el preciso momento en que Tony lo soltó, haciendo que el primer niño cayera, y el segundo encima de éste. Los otros dos chicos salieron corriendo, muy asustados.
Legs fue hacia el niño pequeño y lo ayudó a levantarse. Por el susto de la repentina llegada de estos dos chicos, el pequeño se había caído al suelo.
-Estas bien? -Preguntó Tony, alcanzándole los cuadernos.
-Eh?.. Ah, si, gracias -dijo el niño, quien se había quedado mirando a Legs, como hipnotizado, pero reaccionó cuando Tony le habló-. Quienes son?
-Yo soy Tony, y él es Legs. Somos de otra escuela no muy lejos de aquí. Y tú cómo te llam...?
-Porqué "Legs"??
Legs divisó a una monja hablando con los niños que habían golpeado. Estaba a unos veinte metros pero no quiso arriesgarse -Luego habra tiempo para contarte, vámonos.
Los chicos tomaron al pequeño cada uno de un brazo, y se fueron de allí rápidamente, cási llevándolo a rastras, hasta que este reaccionó y cooperó acelerando su paso para ir a la par de ellos, mientras sujetaba sus cuadernos fuertemente contra su pecho.
Finalmente llegaron a un bonito parque a un par de cuadras de la escuela y se sentaron en un banco.
-Gracias por ayudarme con esos idiotas. Ah y, por cierto, soy Louie.
Legs sonrió -Que tierno, ya habla como niño grande -Tony sonrió también.
-Me imagino que te vengarás de ellos, no? -Insinuó Tony, mirando al niño.
-Pero... Ustedes ya les dieron bastante venganza de mi parte, no? -Replicó, con mirada tierna y confundida.
Legs rió fuerte: Aaahh!! Es adorable!! -Louie supuso que con "adorable" quiso decir "inocente". Luego, Legs miró a Louie directo a sus tiernos y brillantes ojos verde oscuro- Escucha, niño... Dos de esos llorones se fueron corriendo directo con la maestra. Ellos NO han aprendido su lección.
-Cierto. Ademas, si vuelven a encontrarte solo, donde no haya quien salga de repente en tu ayuda, volverán a fastidiarte -agregó Tony.
Louie parecía estar meditando sobre esto. Finalmente dijo: Pero... Sólo tengo siete años, y no soy fuerte...
-Olvidate de eso!! Puedes vencerlos sin siquiera tocarlos. Te recomiendo la extorsión, chantajéalos... -continuó Tony.

Los tres chicos se quedaron charlando un largo rato en el parque, hasta que finalmente Louie cayó en la cuenta de que no se había ido a casa en el autobús y que su madre debía de estar preocupada.
-Tengo que ir a casa!! Mamá no sabe donde estoy.
-Te acompañamos -dijeron Tony y Legs al unísono. Definitivamente no fue una pregunta.

La casa de Louie no estaba muy cerca, asi que tuvieron que tomar un taxi o llegarían muy tarde.
Minutos despues llegaron y Louie no sabía si dejarlos pasar, asi que tocó el timbre para que su madre bajara a abrirles y de paso le preguntaría a ella que opinaba.
Cuando finalmente esta bajó a abrirles y Louie le explicó la demora, obviamente sin mencionar COMO lo habían salvado de esos niños, su madre los dejó pasar.

Fueron a la habitación de Louie y se pusieron a inspeccionar mas o menos cada milímetro cuadrado de la misma. Unos momentos despues su madre les llevó algo para comer, y se pusieron a ver televisión y a charlar. Hablaron de absolutamente todo, cualquier tema que les viniera en mente, por mas absurdo o innecesario que fuera. Legs le explicó el porqué de su nombre, y Tony, cada vez que se presentaba la oportunidad, hacía alusiones al negocio de su familia, lo más subliminalmente posible, para ver si su nuevo amigo estaba interesado.

A eso de las nueve, la madre de Louie entró a su habitación a avisar que ya casi estaba la cena, entonces sus invitados dijeron que ellos también tenían que ir a sus casas a cenar. En realidad lo dijeron por pura cortesía, ninguno tenía intenciones de ir a su casa en este momento.
Louie y su madre les bajaron a abrir. La puerta de abajo estaba abierta asi que sólo Tony y Legs bajaron del elevador para salir del edificio. Louie los saludó y Tony le dijo, ya estando a un par de metros de distancia, de verse mañana a la salida de la escuela. Louie les dijo "Deacuerdo! Hasta mañana", y cuando la madre cerró el elevador y volvieron a entrar a su casa, se agachó para quedar a la misma altura que su hijo y le explicó:
-Mira, cielo. Esta vez tuviste suerte. Parecen buenos chicos. Pero, la proxima vez, si pierdes el autobus, vuelve a la escuela y pídeles que me llamen para que te pase a buscar. No toda la gente es buena.
-Lo se, mamá. Lo siento
la madre sonrió al niño como felicitandolo por otra lección bien aprendida, luego lo besó en la frente, y se dirigió de nuevo a la cocina. ya una vez dentro, él la escuchó agregar:
-Y lávate las manos.
-Si, mamá.

Mientras tanto, Legs y Tony ya habían salido del edificio, estando bastante seguros de que habían trabado una buena amistad con el pequeño niño.
-Ese chico no dejaba de mirarte, jajaja.
-Es que soy irresistible, Tony- Dijo Legs en tono sarcástico, y siguieron caminando en la noche, haciendo chistes bobos y riendo como idiotas.