Sakura caminaba por un sendero en los límites del bosque, confundida, pensativa, hizo una locura, pero ambos disfrutaron el momento, ya no eran niños, sabían muy bien lo que había sucedido y que como todo, tenía sus consecuencias.

La secuencia de los hechos era confusa hasta para Sakura, por lo que se cuestionó y se dijo a si misma que debió haber pensado mejor las cosas antes de actuar desesperadamente dejándose llevar por sus instintos. Tener a Sasuke entre sus brazos era una de sus más grandes fantasías. Pero tal vez la razón principal de todas sus dudas, sería el hecho y la forma en que Sasuke huyó del momento en que cayeron en cuenta que se habían dejado llevar por el deseo y la pasión que les inundaba.

Sakura desconocía totalmente hacia donde había ido Sasuke, era incierto puesto que se fue tan rápido, sólo para alejarse de ella y de las ideas que rodaban su mente. Tal vez había quedado maravillado con lo sucedido y no quiso aceptar que en verdad estar con la chica le agradaba, lo suficiente como para admitir, en silencio, que estaba experimentando cierto interés hacia la sensual chica.

Mientras Sakura recordaba las palabras que le dijo el moreno antes de irse, al mismo tiempo que terminaba de vestir su cuerpo con detalles de la típica ropa ninja que solía usar, cómoda, juvenil, femenina e imponente, ese era el estilo de la kunoichi que por fin se decidía a reflejar sus más grandes sentimientos.

Sasuke mientras tanto corría por el bosque, no muy rápido, pensando, reviviendo todas esas sensaciones, que llevaban de firma el nombre de la pelirosa. No veía a ningún sitio en particular, sino cada visión estaba acompañada con un sin número de ideas que confundirían hasta al más grande y frío Shinobi de la tierra.

En su andar se encuentra con una figura familiar, Kakashi, quien leía su libro de la manera mas tranquila recostado en un árbol, a lo que nota la presencia del moreno con facilidad.

-Kakashi-sensei…-

-Oye, ¿No es como extraño que pases por estos lados?-

-No lo se, solo busco un camino para llegar a casa pronto…-

-¿Por qué?, ¿Pasó algo?-

-No, nada demasiado importante…-

-Mmm, pues, te noto algo alterado y más pensativo de lo normal-

-Después del entrenamiento de ayer, ¿Cómo no quieres que esté cansado?-

-Si, lo entiendo, pero esperaba a que te recuperaras pronto..-

-Supongo que así tuvo que ser, estoy algo adolorido y no pude descansar bien anoche…-

-Que extraño, bueno, si vas por el camino que seguías llegarás pronto al centro de la aldea, creo que es lo más conveniente ¿no?-

-Si, gracias Kakashi-sensei, nos veremos mañana, quiero tomar el resto del día para descansar un poco, sino no podré hacer nada en buen rato.-

-Está bien, aliméntate bien, y sigue tu camino.-

-¡Hai!-

Luego del encuentro, Sasuke siguió su camino, rumbo a casa, quería pensar, descansar e intentar olvidar aquellos momentos a solas con la Kunoichi. ¿Olvidarlos?, tal vez recordar mejor cada detalle de aquel inesperado encuentro de dos cuerpos ninja que se volvieron uno aquélla vez.

Por fin, a paso lento, Sasuke llega a su aposento, sin pensarlo demasiado se acuesta en su cama y cierra los ojos luego de buscar figuras en el techo de su recámara, intentando conciliar el sueño, quizá. Lo cierto de todo lo sucedido es que para ambos, esa reunión marcó la lista de amor de ambos, Sasuke, intentaba sacar el corazón y sus sentimientos de aquélla cápsula de hierro en la que se ocultaba el verdadero Uchiha.