Siento muchísimo, hacerlas esperar tanto por los caps! Es que no estaba muy inspirada, prometo seguirla mas frecuentemente de ahora en mas, Disfruten los cap's! :D
Respondiendo a la pregunta de Loveedward : No, Edward no puede leerle la mente. Motivo que lo estresa y frustra. Te diré un secreto- Ahora no tan secreto pues todas lo leerán.- La verdad del comportamiento "frio" de Edward, es esta: Edward, es igual de frío que a principios de Crepusculo. Si te das cuenta, es casi lo mismo nada mas que… Nuestra Bella, es mucho mas dramática que la verdadera Bella. Es solamente para darle mas dramatismo a la historia. No creen que seria muy monótono leer lo mismo que leímos todas en los libros? En mi opinión creo que asi seria. xD
Enjoy.
Explícate II
Mis pies marchaban por si solos. Mi mente estaba en Júpiter, mientras que mi corazón latía más rápido de lo normal. Si bien el transcurso en el Volvo de Edward fue mas corto de lo normal, también fue incomodo, jamás había estado con el en un lugar tan pequeño y a pesar de que no tenia miedo, era algo raro ver como tenia una mueca de… ¿Dolor? Sí, dolor en el rostro. En ese momento, deseé poder leer su mente. O como mínimo, que me diga lo que le pasaba.
No me di cuenta cuando llegue a Literatura. Sin embargo ya estaba sentada con mi compañera, Ángela al lado mío. No tenia nada en contra de la Literatura, pero… Estaba mas concentrada en lo que le diria a Alice y a Rosalie en cuanto las vea.
Esto era tan monótono, todos los días lo mismo.
Cuando el timbre toco, Salí disparada a la clase de Trigonometría. Dos horas después de tanta cháchara por parte del odiado- por mi.- profesor, me dejo la cabeza echa un bombo.
De nuevo el timbre sonó, y en mi furo interior, sentí como si tuviera un reproductor de música o algo así, que dejaba escuchar a un coro, con una melodiosa voz, mas parecidas que a las de unos Ángeles, cantando un glorioso: Aleluya. Sonreí para mi misma con ese estúpido comentario por mi propia conciencia. Y decidí omitir el echo de que Jessica me mirara como si estuviera totalmente loca.
¿Qué?- pensé mientras caminábamos hacia la cafetería, y ella seguía teniendo ese gesto, entre asustada y divertida en el rostro.- ¡Por Dios como si nunca hubiera hablado sola!
Apreté más mi paso para alejarme de una vez por todas de la inquisidora mirada de Jessica, creo que ella pensaba que yo le diria todo. Si es que no lo sabía aún. Replico una voz en mi cabeza.
Al llegar a la fila,- Acompañada nuevamente por Jessica y por Ángela.- Decidí que solo quería un poco de pizza y un zumbo de naranja. Me dirigí a pagarlo sin mirar hacia la mesa de los Cullen, como de costumbre. Escuche a Jessica y a Ángela, habla sobre temas banales, como por ejemplo: Que Mike siguiera persiguiéndome después de recibir mas de 1 millón de No's por mi parte. Por una parte me resultaba de mala educación que ellas hablaran como si yo no estuviera allí, pero cuando me di cuenta que utilizaron mi nombre solamente para reírse de Mike,- que de igual manera me resultaba de mal gusto, pero Mike de verdad no entendía lo que era no.- las dejé que siguieran.
Apretamos el paso en medio de una conversación sobre por qué en el instituto no había mas personas como la gente, mientras yo era victima de un acoso. Sí los Hermanos Cullen y Hale, me estaban acosando con la mirada, me miraban con reproche y algo de enojo por parte de ellas. Mientras que Edward, me volvió a mirar con ese brillo tan peculiar de frustración y molestia.
Había dejado de sentarme con Jessica y su grupo desde hacia bastante tiempo, y todo por causa de Rosalie y Alice, pero hoy después de lo que ellas hicieron no me sentía del todo cómoda junto a los chicos, así que decidí – nuevamente – mirarlos por ultima vez y sentarme muy lejos de Mike.
Grave Error.
Volvió a decir mi subconsciente- que por cierto ya se estaba volviendo muy molesto.- Al encontrarme con las miradas y los pucheros de Rose y Alice.
Suspiré cansada. Tendría que hacer algo para que ellas dejaran de mirarme así, de lo contrario siempre terminaría cediendo.
Me volví hacia mis compañeros que estaban eufóricos porque volviera con ellos, pero les eche una mirada llena de vergüenza y les dije.- Alice y Rose quieren hablar conmigo.- Les dije llamándoles la atención. Ellos me miraron entre enojados y tristes.- Lo siento chicos, será otro día, ¿si?- Todos respondieron con un penoso sí. Pero la verdad, solo mire a Ángela, y le sonríe. En biología le hablaría. Mire a mis amigas que sonreía de oreja a oreja. Las fulmine con la mirada- Viles arpías.- Dije en un susurro sabiendo que todos en aquella mesa me escucharían. Emmet, Jasper y Edward.- Sí, Edward.- Soltaron unas risitas, mientras que mis amigas me sonrieron tiernamente.- Bien, ya estoy aquí.- Dije molesta mientras me sentaba a entre Alice y Edward- para mi alegría y el pesar de el.-
¿Y bien?- Comenzó Rose. La mire curiosa.
Y bien, ¿qué?- Repliqué, le d un mordisco a mi pizza y las mire simultáneamente.- Tenemos que hablar.
Lo sé,- Dijo Alice mientras se mofaba de lo que sea que haya visto en una de sus visiones.- Bella ¿Vamos de compras, ahora?- Me pregunto sonriendo mientras yo la miraba horrorizada. Piensa Bella- dijo mi furo interior.-
-¿Qué dices Alice?- Dije mirándola sorprendida.- Tengo Biología y además…- Alice negó frenéticamente con la cabeza.- Y ahora que te pasa?- Bromeé. Alice sonrío.
-Bella, el profesor Banner, ha faltado hoy.- Dijo una voz aterciopelada, me gire para contemplar a Edward Cullen, con su sonrisa torcida y sus ojos dorados, con un destello de diversión en ellos.- No me sorprende que no te hayas dado cuenta.- Se echo a reír jovialmente. ¿Ven? No mentía cuando decía que es un bipolar.
¡Ya va señor perfecto!- Le espete con el ceño fruncido, mientras el hacia mímicas de secarse los ojos por las lagrimas causadas de la risa.- No hace falta que me restriegues en la cara la buena memoria que tienes.- El se encogió de hombros mientras me daba una sonrisa torcida. De nuevo me perdí en sus ojos. Un carraspeo me saco de mi ensimamiento.
Bien,- Comenzó a decir Rose, con la ceja enarcada y una sonrisa burlona en sus labios.- Nos acompañas, Bell?- Pregunto haciendo gala al nuevo sobrenombre que ella misma me había puesto. Lo medite por 5 minutos, debía hablar con ellas dos sin los chicos, por lo tanto eso era un callejón sin salida.
Esta bien.- Gemí con dolor. Sabía que eso me costaría unas buenas horas dentro de un cambiador. Mire a mis amigos, que simplemente sonrieron, pero sus miradas eran de sorpresa. Alice, era la única que no me miraba de esa manera.
Bien, ¿que esperamos?- Pregunto Emmet hablando por primera vez. Ese oso que tengo por amigo, era la persona más cómica que había visto en mi vida. Todos instantáneamente nos paramos, yo fui a tirar la pizza a medio comer, pero el zumbo quedo en mi mano, mientras lo tomaba. Salimos de la cafetería como si fueras una fila. Rose y Emmet fueron los primeros en dejarla. Seguidos de Jasper y Alice. Pero Edward, espero por mí para que llegara a su lado. Lo mire tímidamente mientras el sonreía divertido. Al parecer compartía un chiste personal. Era eso o se burlaba de mí.
Llegue a su lado y comenzamos a andar. Escuche alguien gritar mi nombre antes de que cruzáramos el umbral de la cafetería. En un instante Mike llego a mi lado, mientras Edward reprimía una carcajada. Lo mire seria y el se volvió a encoger de hombros. Jesús, era el hombre más perfecto que había visto.
Así que…- Comenzó a decir Mike mientras fulminaba con la mirada a Edward. Al parecer no lo pudo contener más y este último soltó una musical carcajada. Haciendo que mas de una se volteara a el. No puede evitarlo, me sentía furiosa por ver como lo devoraban con la mirada.- ¿Ya te vas? – Pregunto con cierto interés. Tuve la necesidad de gritarle "¿Qué te importa?" o un "Métete en tus asuntos". Pero la buena educación saltaba por encima de un arrebato de enojo contra ese acosador personal.
Sí.
¿Te sientes mal?- Pregunto preocupado.
No.- Sentí de nuevo una risa detrás mío. Mi furo interior reía con el.
¿Entonces por qué te vas?- Pregunto colérico.
Por que quiero.- Respondí simplemente.
Pero, ¿no te quedaras para Biología? – Pregunto tratando de no enojarse más de lo que ya estaba. Edward seguía mofándose de el y una sonrisita quería escapar de mis labios.
No.- Volví a responder con un monosílabo.
Pero…- Derepente el arrebato por gritarle cosas, fue más fuerte y lo corte.
Mike, sinceramente. ¡No te debo ninguna explicación! ¡Por favor! ¡Ya déjalo, no seré nunca jamás en mi vida algo más que una compañera o amiga tuya! ¿si?- Le grite con sinceridad. De nuevo escuche a Edward riéndose musicalmente detrás de mi.- Métete en tus asuntos, o en los de Jessica, pero te lo suplico, ¡No seas un Golden Retriever!- Le volvió a gritar, escuchando como Edward reía a mis espaldas, me gire para mirarlo, y no pude mas. Suprimí una carcajada, pero al parecer el no podía moverse. Así que tome su fría mano y lo arrastre afuera mientras el seguía riendo. Me frene antes de llegar al aparcamiento.- ¡Ya!- Le grite, el me miro sorprendido pero dejo escapar otra risita.- ¿Puedes dejar de reírte? O ¿Al menos dime de que te ríes y reiré contigo?- Le exclame enojada. El simplemente sonrío y me miro, con una chispa de burla y diversión.
Es que…- Hizo una pausa y suspiro, volvió a mirarme.- ¡Newton, me odia!- Dijo sonriéndome torcidamente. Mientras mis ojos chispeaban.
¿Cómo lo sabes?- Pregunté retóricamente.- Es imposible saber lo que piensa.- Le reclame.
Tonta Bella…- Dijo mirándome fijamente.- Si existo yo,- espeto señalándose a si mismo, como si fuera una mala creación del Todopoderoso.- definitivamente pueden existir personas que sepan lo que tu mente quiere decir.- Volvió a sonreírse.
Que existas tú, no es algo anormal.- Le dije sonriéndole. El me miro sorprendido.
¡Claro que lo es!
¡Edward! ¡Por favor!- Comencé a decir mientras mi sonrisa se ensanchaba.- Existen, espíritus buenos y malos, gente psíquica, gente que ve las auras de los demás. ¡Existen personas que hablan con los muertos!- Exclame fascinada. El me miraba sorprendido. – Existe todo lo sobrenatural. Y crees que, que existas tu, ¿no lo es?- Pregunte mirándolo fijamente. Perdiéndome de nuevo en sus orbes dorados.- De todo lo que hay en este mundo, que puede llegar a asustarme. Lo que menos lo hace, eres tu.- Respondí sincera. El me volvió a mirar con un gesto esperanzado que rápidamente cambio a ser de enojo y tristeza.
Pues no debería ser así.- Murmuro mientras volvía a emprender el viaje hasta el aparcamiento.
¿Por qué no Edward?- Pregunte con una sincera inocencia.
Por que de todas esas cosas sobrenaturales que existen en tu mundo.- Dijo girándose hacia mi, hasta rosar con su mejilla la mía y hablarme al oído.- La mas peligrosa para ti. Soy yo.- Me estremecí al sentir sus fríos labios sobre mi cuello y derepente sin saber lo que hacia tome su fría cara con mis tibias manos para que me mirara. Centímetros separaban nuestras caras.
¿Quién lo dice Edward?- Susurré buscándole un defecto en su rostro. Buscando algo que rompa su perfección.
Yo lo digo, Bella.- Mi mano acaricio su mejilla mientras que el cerraba los ojos, como buscando en esa caricia la paz, que no había encontrado desde hace un siglo.
¿Así?- Pregunte con interés.
Sí.
Pues yo digo, que no es así.- Abrió rápidamente sus ojos. Y trato de separarse de mi, pero tome su cuello con una mano y con la otra sostenía su mejilla.- Yo digo, que me pareces el hombre mas perfecto que ha pisado la tierra.- Sentí mis mejillas rojas de la vergüenza. Mientras que el rostro de Edward se veía claramente, los signos de confusión, sorpresa y halago que tenía.
No sabes lo que dices, Bella.- Dijo arrastrando las palabras, como si estuviera dolido. Lo mire con furia. Le había declarado prácticamente mi amor y el, ¡simplemente me consideraba loca! Sentí mis ojos arder. Estúpido mecanismo infantil, me soltaría a llorar de un momento a otro y no queria que el estuviera presente.
No,- Respondí conteniendo con furia las lagrimas. Solté su cara y me aleje de su cuerpo.- Tú no sabes lo que dices.- Lo mire por ultima vez, y decidí no ir al Centro Comercial. Tendría toda la vida para aclarar el tema con Alice y Con Rose. Así que decidí desaparecer de su vista, a la velocidad que mis pies me lo permitieran.
¡Bella!
Lo ignore.
¡Bella, detente!
No hice caso
¡Bella! – Dijo enfrente de mí, Edward. Grite al verlo parado allí. ¡Yo lo había dejado atrás! Lo mire frustrada y me cruce de brazos.
¿Híper velocidad? – Pregunté como si fuera lo más normal del mundo. El asintió inseguro.- ¡No es justo!- Un arrebato de niña caprichosa me envolvió. Lo escuche reír. Lo mire fulminándolo con la mirada y le choque al querer seguir mi camino.
¡Bella!- Volvió a gritar mientras yo sentía que el suelo desaparecía de mis pies.-
¡Bájame!- Grite al sentir como me cargaba como si pesara cinco kilos en vez de cincuenta.
No, hasta que me escuches.- Dijo mientras a pesar de tenerme en brazos, caminaba elegantemente.-
¡Ya te escuche lo suficiente!- Le volví a gritar mientras pataleaba, y me revolvía incomoda para que me bajara.-
Si no dejas de moverte así, te llevara cargada hasta el centro comercial y no te bajare en todo el día.- Advirtio.
Bufe enojada. Decidí comportarme como una niña, refunfuñe, fruncí el ceño y me cruce de brazos mientras el me llevaba hasta el aparcamiento en donde seguro nos esperaban sus hermanos. Sonrío victorioso al ver que estaba haciendo un berrinche propio de una niña de 5 años y no de una joven de 17.
Cuando llegamos al aparcamiento, las risas musicales de los Cullen no se hicieron esperar. Yo seguía como una niña pequeña. Y el parecía mi padre. Debo aclara que cuando pensé en aquella idea una punzada, invadió mi estomago. Y de nuevo esa sensación de vértigo se hizo presente en mí. Edward estaba corriendo, conmigo en brazos. Su trote era normal. Claro, era normal si no me llevara en brazos. Ahogue un grito, y tome aire mientras escondía mi cara en su cuello y lo abrazaba por este. El rió musicalmente al ver mi actitud y sigo trotando de igual manera.
Edward, ¡por favor! ¡Deja de asustar a mi hermanita!- Grito Emmet mientras Edward se paraba enfrente de todos sonriendo. Yo suspire al ver que ya habíamos parado pero, no quería separar mi cara de su cuello.
Si Edward, ¡deja ya de atormentarla! Puedo sentir su miedo y su enojo. Aparte de claro, como aplastaste su orgullo.- Dijo Jasper mirándonos simultáneamente.
¡Ya va!- Dije saliendo de mi refugio con olor a Chocolate.- ¿Pueden dejar de hablar de mi como si no estuviera? ¡Parecen Jessica y Ángela!- Me estremecí exageradamente como si recordara algo. Rose y Alice rieron.- ¿¡Me puedes bajar!?- Le grité a Edward mirandole feo, el me mando una sonrisa torcida. Y yo me sonroje.
Claro, Bella...- Susurro como si estuviera acariciando mi nombre, mientras me depositaba en piso.
Bueno, ¿porque se tardaron tanto?- Pregunto Alice mientras caminaba hacia la parte trasera del Jeep de Emmet.
Es que, Mike me saco de mis casillas…- Dije recordando como lo había tratado, una ola de compasión y pena llego a mi.
Oh-oh, creo que alguien esta arrepentido.- canturreó Jasper detrás de mí. Dí un respingo y me lleve una mano al corazón.
No lo sé, Jazz.- Dije en un susurro, mientras lo seguía hacia el Jeep.- Es que si lo hubieras visto. ¡Me saco de mis casillas!- Finalmente chille. Jasper y Rose soltaron una alegre carcajada mientras Alice sonreía como recordando lo que ha pasado. Lo mas seguro es que así sea. De nuevo sentí que una fuerza exterior me arrastraba fuera de Jeep, esa maldita sensación de vértigo volvió a mi. Mire al piso y de nuevo sentí dos manos heladas en mi cintura. Me estremecí.- ¿Qué Diablos…?- De nuevo esa pregunta en mis labios. Me di cuenta de que los cuatro.- Emmet, Rose, Alice y Jasper.- Ya estaban subidos al auto. Gire mi rostro para encontrarme con una sonrisa arrogante.- Y ¿esta vez por qué me cargas? A ver, ¡Explícate!- Le chille en la cara. El simplemente me sonrío dejándome en blanco. Cerré mis ojos suspirando, y sentí sus suaves labios en la comisura de los míos. Lo mire sorprendida mientras sus ojos, marcaban jubilo y ternura. Sonrojada, le sonreí tímidamente.
Lo siento.- Dijo en un murmullo.- No pude resistirme.- Volví a mirarlo, pero para eso, ya me había depositado en el asiento copiloto de su preciado Volvo.- Y te cargué, porque nosotros dos vamos en el Volvo. Tu no iras con Emmet.- Respondió entre celoso y enfadado. Yo lo mire divertida.
¿Así?- Pregunté calculando las posibilidades de escabullirme hasta el Jeep y que el no me atrapara. Por supuesto, eran tan escasas como encontrar una aguja en un pajar.
Ni lo sueñes Bella.- Dijo suavemente encendiendo el auto. Lo mire sorprendida era como si el hubiera leído mis pensamientos.- Sabes que te arrastraría devuelta aquí. Y que te cargaría todo lo que queda del día.- Esta vez mi mirada cambio de sorprendida a enojada y avergonzada.
Ya déjalo Edward. No puedes arrástrame cada vez que no quiera hacer algo.- Me miro dolido, y rápidamente trate de arreglarlo.- No me refería a eso, bueno, en realidad sí. Te has pasado todo el día alzándome y arrastrándome fuera de los autos!- Le chille al ver como se mofaba de mi en su lugar. Como si recordara algo. El auto estaba encendido pero no emprendimos camino.
¿Quieres saber porque no te deje subir al mounstro de Emmet?- Yo lo mire enrojecida y asentí. En ese momento, El Jeep, de Emmet cruzo por detrás del Volvo como si fuera un formula uno. Edward se dispuso a seguirlo, pero lo perdimos de rastro fácilmente.
¿Qué…- mierda? Me corte al ver que diría una grosería. Mientras dejábamos atrás al pueblo trataba de ver por donde estaba el Jeep de Emmet, pero no lo encontré. Edward manipulo los mandos, subió la calefacción e introduzco un CD a su estereo bastante conocido por mí. Una conocida melodía inundo mis oídos. (N/A: Si alguna la ha escuchado, sacara sus conclusiones de cómo es la canción por si solas, para mi Claro de Luna es como una hermosa nana con sus altos y bajos. Una melodía de amor. Escúchenla.) - ¿Claro de Luna?- Pregunte sorprendida. El me sonrío y asintió, igual o más sorprendido que yo.
¿Conoces a Debussy?- Pregunto sorprendido. Yo asentí.
Mi madre solía poner música clásica en casa. Pero solo conozco a mis favoritos.- Replique mientras recostaba mi cabeza sobre el asiento del coche.
También es uno de mis favoritos.- Y me sonrío. Yo le devolví la misma sonrisa mientras miraba como conducía, dejando que la canción que parecía una nana inundara mis pensamientos. Sin pensarlo dos veces, tome la mano que estaba en el cambio. Al principio se irguió, pero después reacciono al contacto y me devolvió la caricia entrelazando sus dedos con los míos. Una sonrisa cruzo mis labios y mi mirada encontró la suya. Un nuevo sonrojo por mi parte, ocupo el lugar en donde antes solo había un color pálido. Sonrió de nuevo mientras que con una mano conducía y con la que estaba entrelazada movía los cambios. De repente como si cayera de mi ensoñación, me di cuenta de la velocidad que llevábamos. Una mezcla de terror y sorpresa inundo mi rostro.- ¿Qué tienes, Bella?- Pregunto, preocupado mientras hacia círculos con un dedo, en mi mano entrelazada con la de el.
Edward, ¿a que velocidad vamos?- Su rostro se libero de la tensión y sonrió mientras miraba la velocidad.
170 k/h.- Respondió como si nada volviendo a relajarse.
¿Qué?- Grite asustada.- Edward baja ya mismo la velocidad.- Lo mire enojada sabia que amaba la velocidad pero nos íbamos a matar. Mejor dicho, me iba a matar.
Bella, por favor.- Dijo mientras me miraba.
¡La vista a la carretera, Edward!- Chille asustada.
Bella, ¿si bajo la velocidad estarás mas tranquila?- Pregunto en un susurro, mientras la suave canción de amor, Claro de Luna, llegaba a su fin.
Sí.
Esta bien.- Reduzco la velocidad a 100 k/h.- ¿Ahí esta bien? – Pregunto con un gesto de dolor. Lo mire dudosa pero luego asentí.
¡¿Como puede ser que Emmet, vaya a mas de 170 k/h?!- Pregunté escandalizada, mientras me recostaba en el asiento y seguía con su mano entrelazada en la mía.
Fácil, Bella. Ellos son inmortales.- Respondió encogiéndose de hombros. Estaba por replicarle pero el se adelanto a mi pregunta.- Si llegara a haber un peligro para otra persona Alice lo sabría.- Respondió como si fuera lo mas normal del mundo.
Bien,- Fue lo único que pude responder. Edward siguió conduciendo por otros 15 minutos más. Hasta Port Angels. Si bien este estaba a 1 hora de Forks, Edward hizo todo el recorrido en 45 minutos. Bajamos del auto, y mi mano extraño la suya. De nuevo esa sensación de vacío invadía mi pecho y estomago. Vimos el Jeep de Emmet a pocos metros del Volvo. Así que contenta me dirigí así allí, pensando que podrían estar todavía. De nuevo sentí su mano en la mía. Mariposas de todas las formas y hasta creo que colores, parecían querer salirse de mi estomago. Lo mire curiosa mientras me llevaba hacia una tienda.
Están allí.- Dijo simplemente sin soltarme la mano. Y cabe decir que no la soltó en lo que restaba de tarde. Cosa que me agrado y sabia que esto era un comienzo para una relación, lo que no entendía era el por qué de su indiferencia hacia mi durante todo ese tiempo en Forks.
Creo que tendré que averiguarlo por mi misma.
¿Y? ¿Qué les pareció? ¿Les gustó? Espero que me haya quedado largo el cap! :D
De seguro mañana subo el otro cap, como les dije estaré actualizando todos los días, si la inspiración y Dios me lo permiten.:)
Sugerencias, retos y halagos todos son bien recibidos.
Solo apreten el botoncito verde! :P
Besos
Amy.
