¡Hola, hola! Aquí de nuevo yo trayendo cap, gracias por los agregados a favoritos, y conforme vaya avanzando la historia espero me comenten mas. xD

¡Acuerdense que escribo para ustedes! (:

P/D: NO ME ACUERDO EXACTAMENTE DE CUANDO FUE LA SALIDA, ASI QUE PONDRÉ UN VIERNES ¿Va? (:

Enjoy.


El amor es cuando puedes reír y llorar con la misma persona en menos de 10 minutos.

Trigonometría

Después del centro comercial y de que Alice y Rose me tiraran dentro del mostrador con cada ropa que según ellas me quedaría perfecta, volví a casa cansada, con mas de 6 bolsas conmigo y en el auto de Edward.

Charlie ya estaba en casa, y me pidió que la próxima vez que fuera de compras le pidiera dinero y le dijera. Me apresuré en bañarme y vestirme, con un pijama recién comprado por Alice era violeta con toques rosa, un short y una remera de tirantes. Encendí la calefacción al máximo y baje a hacer la cena.

Comimos algo rápido y liviano, para después lavar los trastes a medias y dejar a secar mientras el terminaba de ver su partido y yo subía a terminar los deberes de Trigonometría.

Dos horas después, con un chico de cabellos cobrizos en mi mente y un chocolate caliente en mis manos me di por vencida. Jamás entendería de Trigonometría.

Edward Cullen sabe de Trigonometría.

Una vocecita inundo mi cabeza, era loco pensarlo siquiera, pero si quería una buena nota tendría que jugarme todas las cartas.

Si no arriesgas, es ahí cuando perderás.

Entonces lo decidí. Me fijé si Charlie ya se había ido a dormir, abrí la puerta de mi habitación, y sus ronquidos eran disminuidos por una puerta de madera que marcaba su habitación cerrada. Sonreí.

Corrí hacia el teléfono inalámbrico que me había regalado Reneé por mis 17 y estaba apunto de marcarle a Alice, cuando sonó una vez, y conteste rápidamente tratando de que no despierte a Charlie.

-¿Hola?- Hablé.

-¡Bella!- Chillo Alice.

-Alice, una visión, ¿no?- Pregunte sabiendo lo que se me venia.

-¡Sí!- Escuche su musical risita.- ¿Quieres que lo mande para allá?- Pregunto con picardía.

-Preferiría preguntárselo yo Ali,- Dijo calmadamente mirando hacia la ventana esperando que apareciera de un salto como en mis sueños.

-Esta bien, ¡Edward! –gritó, espere escuchar una contestación pero la voz de Alice retumbo en mis oídos.- ¡Bella al teléfono!

-¡Alice!- Le reprendí en un gruñido.

-¿Bella?- Una voz aterciopelada acaricio mis tímpanos.

-Edward, - Dije tratando de recuperar la respiración.

-¿Que deseas Bella?- Preguntó con un deje de curiosidad.

-Bueno,- Comencé sin saber muy bien que me diría.- sabes que no soy muy buena en Trigonometría y yo…- Me interrumpió.

-Quieres que te ayude.- No era una pregunta.

-Por favor.- Supliqué. Escuché una risita, todos en su casa estaban escuchando esto.- ¿Edward?- Llamé.

-Dime Bella.- Dijo caballerosamente.

-¿Te molestaría mucho venir ya? Tus padres y hermanos lo están escuchando todo. Seremos la burla de Emmett por lo menos 1 mes entero.- Dije con vergüenza. Edward rió.

-¿Voy en el auto?- Pregunto sabiendo la respuesta.

-Pues no, Charlie te vería, ¿no sería muy sospechoso ver un Volvo plateado frente a tu casa y que no es tuyo?- Bromeé.

-Claro, claro.- Dijo el siguiéndome.-En un parpadeo estoy allí- Sonreí sabiendo que lo decía enserio.

-Correcto, disfrutaré ese parpadeo como si fuera el último.- Dije con sorna, reí por última vez, y corté. Me levante de mi cama para echar cerrojo a la puerta, cuando un golpe en la ventana me sobresaltó.

Edward estaba parado fuera de mi ventanal mirándome con diversión y cautela. Después de salir de mi estado de Shock corrí hacia la ventana y le abrí dejando entrar una ráfaga de viento y con eso su exquisito aroma.

-Nisiquera parpadeé!- Chille avergonzándome a mi misma, Edward rió mientras recorría con la mirada mi habitación.

-Te lo dije.- Dijo mientras se sentaba en uno de los puff negros que tenia allí, de nuevo: Cortesía de Alice y Esme las decoradoras. Mire a Edward quien estaba tan guapo como siempre y le sonreí, mientras caminaba lentamente y con cuidado le eché el cerrojo a la puerta.

-Y bien?- Pregunto desinteresado.

-Y bien, vamos a los mounstrosos ejercicios.- El sonrió y me siguió hasta la cama. Me senté y le hice seña para que me acompañara

-Bien, ¿que es lo que no entiendes?- Pregunto mientras tomaban un lápiz con su mano derecha y me miraba fijamente.

-Hummm…- susurré mientras pensaba en los ejercicios anteriores que de nada valía explicármelos ahora.- No entiendo este ejercicio, ni… ¡Este!- Le señale echando chispas por los ojos a los estúpidos ejercicios.

Me sonrío quedamente, y comenzó a enseñarme lo que el profesor, no había podido.

Pasada la media noche, me di cuenta que con Edward pude entender Trigonometría a la perfección.

-¿Lo has entendido Bella?- Pregunto mostrando una hilera de dientes blancos y perfectos.

-¡Oh, sí!- Canturreé, el rió y yo lo acompañé.

-Bien, si no te queda mas por hacer yo creo que es hora de irme…- Dijo parándose de mi lado. En un acto impulsivo, lo tiré de la mano devuelta a mi cama. Me miro sorprendido, mientras se acomodaba mejor en la cama.

-No tienes porqué irte, me debes una buena charla Edward Cullen.- Bromeé, mientras miraba como fruncía su ceño y se pasaba una y otra vez la mano por su suave cabello.

-Bella, de veras creo que lo mejor seria que, me vaya…- Comenzó a decir, mientras de nuevo se paraba. Entonces entendí. El no quería quedarse, no quería estar conmigo.

Esperé a que tratara de aclararlo, pero esa aclaración nunca llego. Entonces un nudo se formo en mi garganta, y mis ojos ardían de nuevo.

¡Maldita forma de canalizar mis emociones!

-Bien, entonces… Espero que tengas una buena noche Edward., gracias por ayudarme.- Dije mientras lo acompañaba hasta la ventana, por suerte mi voz todavía estaba normal.

-Dulces Sueños, Bella.- Me sonrío torcidamente mientras salía por mi ventana, y yo le dí una de mis mejores muecas.

Nuevamente frunció su ceño, y tenia el leve presentimiento de que me preguntaría que iba mal, cuando abrió la boca para hablar, hice como si no lo hubiera visto y con delicadeza cerré la ventana, con la cortina incluida.

Un dolor se apoderó de mi pecho y no me dejo, hasta que lloré todo lo que tenia que llorar. Y cerca de las 3 me quede dormida.

Dormí sin sueños, sin pesadillas. Sin nada.

6:30, como esperaba Mi teléfono empezó a sonar. Alice.

-¿Hola?- Dije adormilada.

-¡Isabella Marie Swan!- Gritó Alice desde el otro lado.- ¿Cómo es eso de estar llorand…- La interrumpí sabiendo que Edward la podría escuchar.

-Alice!- Le grite desesperada.- ¡Por lo que mas quieras no termines esa pregunta! ¡Edward te puede escuchar! – Suspiré pesadamente.- Espero que no le hayas dicho nada, Alice.-

-No, Bella, pero créeme se lo diré.- Dijo enojada.- ¡Rosalie! ¡Ponte al teléfono, problema de ropas!- Mintió mientras Rosalie descolgaba el auricular de su teléfono.

-¿Qué hizo el idiota Bells?- Dijo agresivamente Rosalie, reí al darme cuenta que mi mejor amiga, parecía tan refinada y delicada, pero era algo… Masculina. Perfecta para Emmett.

-Codigo EHLLB*…- Dijo Alice por el tubo, Rosalie ahogo un grito y mascullo algo intangible.-

-¿En serio?- Pregunto sorprendida y con algo de ira.

-Ujum…- Podía ver a Alice asintiendo y abriendo mucho sus ojos.

-¡Estúpido hijo de su mami!¡Lo voy a hacer trizas! ¡Ah, maldito bastardo!- Grito fuera de sí. Escuche pasos y una puerta abrirse, lo siguiente me hizo reír mas de lo pensado.

-¡Rosalie Cullen!¿Que es ese vocabulario? Acaso, ¿Yo y Carlisle te enseñamos eso? ¿Ah?-

-No, Esme…-

-¿Qué se dice?-

-Perdón, mamá.- Alice y yo estábamos muriendo de risa y Rosalie lo sabía.

-Muy bien, mándale saludos a Bella, cariño.- Sonreí al escuchar su cambio de humor.

- ¡Hola Esme!- Grite por el tubo, sabiendo que me escucharía.-

-¡Hola cariño! ¿Vienes hoy a comer?-

-¡Probablemente Esme!-

- ¡Te veo después del instituto!- Con eso concluyo nuestra conversación. Mire la hora las 7 a.m. Alarmada chille que se nos hacia tarde, me dijeron que me pasarían a buscar a las 7:45 y me pidieron que por favor hoy me ponga los jeans ajustados con una remera color blanca y mis converse blancas, dije que sí y nos despedimos.

Corrí apurada hacia el baño, Charlie ya se había ido, cerré la puerta y abrí la llave de la ducha, estuve 10 minutos razonando acerca de lo de ayer, y después simplemente lo deje. Si Edward no quiere estar con Bella, Bella tampoco tiene porqué estar con Edward.

Aunque Bella quiere. Bella no puede.

Si George de la Selva me conociera y yo a el, ¡nos llevaríamos súper bien!

Estúpida vocecita dentro de mi cabeza, ¡déjame en paz ya!

7:35, termine de vestirme contenta, me peiné y por suerte tuve tiempo de tomarme mi desayuno.

7:45, un auto amarillo se estaciono frente a mi casa, corrí hacia la puerta tome mis cosas y Salí contenta de que llegaríamos a tiempo.

-Buenos Días, Belli-Bells…- Dijo Rosalie en el asiento de copiloto. Me sonrió y yo me incline para darle un beso en la mejilla, lo mismo hice con Alice.

- ¿Belli- Bells? –Pregunté sorprendida de que tenga otro apodo, de nuevo.

- Fue Emmett.- Dijo Alice resignada al apodo.- Bien, suelta ya Belli, ¿Qué paso con Edward?-

- Nada…- Susurré, bajando la mirada.

- Entonces, ¿por qué tienes esa mirada?- Alce la vista y mire a Rose quien fue la que formulo la pregunta.

- No tiene importancia, chicas. Solo estoy un poco cansada, los problemas de trigonometría me resultan un poco difíciles aun.

Claro, recalco mi irónica mente, Trigonometría la historia de vida.


Gracias por leeer! :D Prometo actualizar pronto, si ustedes comentan mas rapido, :(

Me siento deprimida al no tener tantas lectoras, en verdad lo estoy.

Ya qué, besillos, (: