Disclaimer

Los personajes de OHSHC no me pertenecen son obra de Hatori Bisco y los uso sin fin de lucro… lalalalalal lo demás.

Cap 3

¿Karma?

La luz que se filtraba por las delgadas cortinas despertó a Haruhi, quien poco a poco se enderezó, la cabeza le daba vueltas y la vista se le nublaba, intentó levantarse apoyándose en la pared pero al parecer alguien la había movido, pues cayó de bruces al suelo. El susto logró despabilarla y sobándose su codo reaccionó a su tan incoherente suposición.

-Las paredes no se pueden mover…- se sentía abrumada por el hecho de haber padecido un lapsus como aquel, tal vez lo esperaría de Tamaki, pero nunca de ella misma- mi padre debió mover el futon antes de irse- sin hacerse más preguntas se preparó para ir a la escuela.

Le pareció extraña tanta nieve sobre los árboles y techos, pero no le dio importancia y siguió, si no se daba prisa no llegaría a tiempo y el maestro seguro se molestaría con ella. Sentía que olvidaba algo pero no entendía que.

Mientras Haruhi corría a clases, Kyoya regresaba al departamento de la chica, había salido a comprar algo de desayunar, tal vez el no sabía preparar deliciosos platillos pero de alguna manera quería sorprenderla- si alguien me hubiera dicho que estaría haciendo esto me reiría de el hasta cansarme- pero cual fue su sorpresa al intentar abrir la puerta y encontrarla cerrada, el estaba seguro de no haber puesto el seguro, pero bueno incluso los mejores tienen sus malos ratos. No se preocupó, con una mente fría como la de el mil soluciones pueden salir en solo un segundo, tocó la puerta y nadie respondió, la llamó y seguía sin abrir, entonces entró en pánico tal vez se encontraba mal nuevamente.

-¿Cómo se me ocurre dejarla sola?- se reprendía a si mismo mientras golpeaba la puerta como si quisiera derrumbarla- Haruhi- hacía demasiado ruido y los vecinos comenzaban a asomar la cabeza por la ventana.

De pronto cayó en cuenta, sólo tenía que pedir ayuda de alguno de ellos les ofrecería dinero o algo así- disculpe, podría abrir esta puerta- un señor ya grande llego a ver lo que pasaba, parecía ser el casero.

-No y más vale que se vaya de aquí si no llamaremos a la policía- aquel anciano no reconocía a Kyoya que sin sus anteojos y el cabello en un estado tan deplorable parecía una persona ordinaria.

-¿Cómo que llamar a la policía…- claro solo había que hacer una llamada, un cerrajero o Ranka para que le explicara a aquel señor lo que pasaba, metió la mano en su pantalón y oh terror, no había nada, buscó por todos lados y su celular siguió sin aparecer- no puede ser, no puede ser.

Siguió gritando y golpeando la puerta, exigiendo que abrieran si aquel alboroto no la despertaba debía estar inconsciente, entonces la imaginó en el suelo intentando hablar entre delirios- esto de estar enamorado no me sienta… ya estoy armando mis teatros mentales como Tamaki…- se lamentaba a si mismo cuando sintió que alguien lo tomó del brazo y lo tiró al suelo.

-…tiene derecho a permanecer callado y to…

-Ahí dentro hay una chica enferma- entonces tanto el casero como el policía le pusieron atención- si no me cree abra la puerta.

El policía aceptó, lo levantó del suelo y entraron a la casa, que en esos momentos se encontraba desierta- de seguro es el Karma que Renge mencionó el otro día… es mi castigo por traicionar a Tamaki. Más vale que me sueltes- el Kyoya de siempre estaba de vuelta, con una mirada intimidante y un carácter fuerte- ¿no sabes con quien estas tratando?

Aquel pobre policía comprendió que estaba metido en problemas, aun cuando el antes impecable uniforme estaba lleno de lodo y agua reconoció el emblema de Ouran, en donde estudiaba el menor de los Ootori- Ootori sama- se disculpó con el lo más que pudo, incluso lo llevó a su casa en la patrulla, con el temor de perder su trabajo.

-Basta, deja de disculparte o estarás de verdad en problemas- cerró la puerta con coraje y entró a su casa su hermana lo recibió intentando arreglar aquel "pequeño inconveniente" como lo llamó, pero solo logro empeorar el animó del chico – déjame solo por favor.

Cerró la puerta tras la salida de su hermana, el no era una persona supersticiosa y mucho menos pensaba que algo como el karma gobernaría su vida, pero todos esos sucesos no le dejaban más que creer en ello. Decidió quedarse en casa aquel día y replantearse eso de no dejar ir a la chica.

Después de clases Haruhi asistió al Club, los gemelos no habían ido debido a un viaje de negocios que su madre y ellos habían hecho el día anterior y debido a la nevada su vuelo de regreso se había cancelado.

-¿Hunny y Mori senpai tampoco han venido?- dijo sorprendida al saber de la noticia.

-No al parecer Mori sigue indigestado con tanto pastel que comió ayer- Tamaki la encontró en el pasillo de camino al Host Club y después de abrazarla y reclamarle por su falta del día anterior la puso al tanto- pero dime ¿enserio tu padre no ha ido a verte hija?

-No que yo recuerde, por cierto ¿no ha venido a la escuela?

-No, a de seguro pescó el mismo virus que tu y ahora está en cama sufriendo y solo- como siempre dramatizaba.

-¿Por qué no vamos a verlo?- sugirió Haruhi- y después podemos ir a ver como sigue Mori senpai.

-¿Irías?

-Ah si- estaba confusa- ¿es que tu no vienes?

-No puedo tengo una reunión con la abuela.

Y fue así que Haruhi se embarcó a su nueva misión, pasó por el supermercado a comprar algunas verduras para preparar una saludable cena en caso de que si estuviera enfermo y mientras elegía las zanahorias más frescas vagos recuerdos vinieron a ella.

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Fin de este cap…. Mil ochomil años sin actualizar pero bueno… razones personales

Espero les guste y espero el dios de la inspiración no me abandone.