Agradecimiento : MRS Taisho-Potter, Paulaa, Hidari Kiyota, setsuna17, Silvemy89, Skuld Dark, Kiyone Reever, emihiromi, Akee-Yasha.
Disclaimer: Inuyasha, Sengoku O Togi Zoushi es de la propiedad de Rumiko Takahashi. La historia si me pertenece, pero se la regale a mi autora favorita, y hermana querida, la gran Alma-sama. Conocida en estos medios como Hidari Kiyota. Nadie me paga por esto... aun XD.
Capitulo 3: Tiempo en contra.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Cada día, es una pequeña vida.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
El tiempo se había detenido en el momento que Kagome tomó mi rostro en sus pequeñas manos, sus ojos parecían estudiarme…; memorizar mi rostro.
— ¿Por qué quieres casarte conmigo?-preguntó, alejando su rostro del mío.
— ¿Por qué no?- rebatí.
—Es de mala educación contestar a una pregunta con otra.
¿Por qué? Preguntó ella.
Estaba seguro de que en algún momento mi corazón se saldría de mi pecho, o incluso podía jurar que ella era capaz de escucharlo, debía ser anormal que me hubiera quedado sordo por el latido desenfrenado de mi corazón.
Tenía miles de razones validas para esa pregunta.
Ella me miraba tan intensamente, como si pudiera ver a través de mis ojos la respuesta que no era capaz de darle. Tome delicadamente sus manos, y pedí por no decir una estupidez cuando las palabras brotaron espontáneamente.
—Nos conocemos desde niños, y he visto lo mejor y lo peor de ti…
— ¿Borracha y desesperada?
No pude evitar reírme, Kagome siempre sabia hacerme reír… hacerme feliz.
—También dije lo mejor.
Ella guardo silencio. Sus ojos brillaban de manera tan inusual, que parecía mentira que una criatura tan hermosa y brillante cono ella fuera a morir.
—Sí.
¡¿Qué?!
Parpadeé, no muy convencido de haber escuchado bien, ¿realmente dijo que si?
—Sólo si me dices el por qué.-su expresión totalmente seria dejaba claro que había escapatoria. Kagome quería una respuesta si o si, y yo tenía que dársela.
Incomodo ante la situación que esto podría significar, solté todo el aire de mis pulmones, sólo entonces me di cuenta que había contenido el aliento desde que le había soltado mi "declaración".
¿Acaso estaba listo para decirle a Kagome que estaba enamorado de ella?
—Inuyasha…-insistió.
No, aun no.
Si mis sentimientos fueran revelados ahora tal vez ellos fueran motivo de que Kagome cambiara de parecer; no podía permitir eso.
Sin embargo no pude decir nada, solo soltar balbuceos incomprensibles; incluso para mí. Quería gritarle que la necesitaba de tantas formas que me daba miedo, que la amaba con tanta fuerza que no podía dejarme respirar, que mi vida giraba en torno a la suya, que no había poder humano que me hiciera entender por qué de pronto mi vida dependía de los latidos del corazón de Kagome. Quería morir por Kagome, quería vivir para Kagome… Tenía miedo.
Mi vida estaba atada a la de ella, en un pacto sellado con sangre y amor eterno.
El viento nos golpeó de nuevo, con una brisa helada y solitaria. Trayendo consigo el aroma de Kagome.
Ella olía a lluvia y melancolía.
—Nadie en este mundo te conoce mejor que yo.- dije finalmente. —Yo… quiero que cumplas tus sueños…, aquellos que seas capaz de alcanzar en este corto tiempo. Y quiero que los cumplas a mi lado.
Durante un momento, temí que la respuesta fuera insuficiente…, para mí era insuficiente, pero la verdad era tan brutal que era mejor que no la supiera.
Todavía no.
Pero otro pensamiento inquietante se asomó por mi mente. ¿Cuánto tiempo tendría realmente? Aleje esos pensamientos antes de que enloqueciera. En este momento solo quería la confirmación de que Kagome se casaría conmigo.
Quería mentirme a mí mismo, y pensar que la tendría para siempre.
¿Qué tan largo es para siempre?
—De acuerdo.-ella sonrió y volvió a tomar mi rostro, parecía tan decidida como había sonado. —Me casare contigo, Inuyasha.
¿Podía alguien morir de felicidad?
Antes de que pudiera contestar algo, Kagome acerco dulce y lentamente su rostro al mío; su aliento cálido acaricio mis mejillas, produciendo un cosquille placentero que recorrió todo mi cuerpo ¿iba a besarme? ¿No era un sueño, o ilusión?
De alguna manera, mi mano izquierda llego hasta su nuca, acariciando sutilmente su cabello, mientras la derecha tomaba su cintura lentamente. Sentía sed… una sed por su boca… su amor.
Esto era una de las cosas que más deseaba…
— ¡Kagome-chan, Inuyasha!
Iba a matar a Sango.
Kagome se aparto suavemente de mí, mientras se giraba a su amiga.
— ¡Por aquí!
— ¡Al fin! Los hemos estado buscando desde hace unas horas.-Sango tenía una asombrosa habilidad para aparecer en los momentos menos oportunos. — ¡Estaba muy preocupada por ustedes!
Justo como ahora.
—Te dije que estaban bien, pero Sango tiene razón ya es muy tarde, y después de…
Miroku me miró con un gesto de disculpa y tomó la mano de Sango.
Era tan asombroso como con ese simple gesto, ella pudo entenderlo todo sin una palabra.
Una punzada de envidia me aguijonó el corazón.
En silencio, Sango y Miroku se retiraron, no sin antes recordarnos que estarían esperando por nosotros.
Las tenues y pálidas luces de las lámparas de calle cortaron la intensa oscuridad que parecía envolvernos a Kagome y a mí. Durante unos momentos tensos ella me miró como si esperara a que hiciera algo ¿quería que la besara?
—Debemos irnos.- dijo finalmente. Kagome se levanto tambaleante del columpio. Fulminándome con la mirada cuando me reía.
—Ya, para que veas que no es bueno beber de esa forma irresponsable.-Tomé su mano para estabilizarla un poco mientras bajábamos. Sus manos eran pequeñas y frías.
Aunque no podía verla, estaba seguro que había rodado los ojos y fruncido los labios.
—Si mamá, ya soy niña grande y acepto las consecuencias ¡Ah, es cierto!
Inesperadamente, Kagome de detuvo; y tan violentamente como lo hizo, se volteó hacia mí, levantándose en la punta de los pies hasta rozar mis labios, y entonces…
Me beso.
Tan suave y dulce, que no parecía real…
Una suave brisa sopló de nuevo, revolviendo los cabellos de Kagome, hasta que estos rozaron mis mejillas.
Era real.
Ella acaricio mi mandíbula mientras se separaba con lentitud.
Me costaba respirar y sentía la cara ardiendo, cada fibra de mi cuerpo parecía ser recorrida por una placentera corriente eléctrica, mis manos cosquilleaban por abrazarla y no soltarla nunca; sin embargo cuando mis ojos se encontraron con los de ella todo me golpeo con una fuerza brutal, que estuve a punto de caer. No parecía como si nos hubiéramos besado, de pronto entre Kagome y yo había una distancia abismal, como si no importara cuanto tratara de alcanzarla, jamás llegaría a ella.
Había algo tan real, como doloroso en esa declaración.
¿Podían estar 2 vidas entrelazadas, al tal punto de convertirse en una sola y al mismo tiempo ir en diferentes direcciones?
Entre ella y yo había una gran distancia, era algo que podía ver en sus ojos tan distantes y melancólicos. ¿Por qué siempre lo hacía…, porque cada vez que lograba acercarme a ella solo un poco más, de pronto ella huía?
¿Por qué huía de mí?
Kagome sonrío de manera ausente, mientras tomaba mi mano y se giraba en dirección a Sango y Miroku.
Ella no te ama…
Gritó mi mente con voz atronadora, la furia y la desazón, que esta verdad me provocaron no lograron opacar la frustración que sentía. No era el hecho que Kagome no me amara como yo a ella; era el que no habría tiempo para que pudiera demostrarle cuanto lo hacía, era que incluso en ese momento que mi mente gritaba ¡Díselo!, no era capaz de hacerlo, y más aun, era el hecho de que aun no quería dejarla ir. No aun, ahora que sabía que otro día que vivía era un pequeño regalo.
Uno que no quería compartir con nadie.
Jale a Kagome hacia mi cuerpo, envolviendo mis brazos alrededor de su pequeño cuerpo. Sus brazos estaban fríos, pero aun así la sentía más cálida que nunca.
Increíblemente sus varazos me correspondieron, enrollándose en mi cuello, de forma que pude inclinar mi cabeza hasta esconderla en el hueco de su cuello, Kagome siempre hacia exactamente lo contrario, que pensaba que haría.
—Ya debemos irnos…
¡No huyas de mí!
La apreté más hacia mi cuerpo.
—Sólo un poco más….-murmure al tiempo que me concentraba en escuchar los latidos de su corazón.
Estaban sincronizados… mis latidos… sus latidos.
Nuestros latidos.
—Inuyasha… quiero ir al baño.
Seh, definitivamente Kagome era impredecible.
— ¡Feh! Tú sí que sabes arruinar el momento.
Ella se rió, una risa fresca y cantarina ¡Como deseaba hacerla reír todos los días!
Mientras Kagome corría colina abajo, con los pies descalzos; riéndose mientras Sango le reñía por su imprudencia, pensé en que pasaría después de esta noche con nosotros. ¿Cómo le diría a mi madre que le había propuesto matrimonio a Kagome?
Decidí pensar en ello mas tarde.
Ahora sólo quería disfrutar de estos pequeños momentos a lado de Kagome.
Mientras aun tenga tiempo.
— ¡Se estaba tardando demasiado! –fue el saludo de Sango cuando me reuní finalmente con ellos. Parecía alterada.
Los ojos de Sango volaron de manera nerviosa ente Kagome y yo, parecía realmente agitada y sus ojos parecían brillosos, sus mejillas estaban húmedas y su nariz sonrojada.
¿Ella lo sabía?
—Estoy bien.
—Eso lo sé, Inuyasha se arrancaría una mano antes de que algo te pasara.
Sentí la cara ardiendo ante la nada errada respuesta de Sango.
De pronto, sus ojos brillaron de manera traviesa mientras sostenía las manos de Kagome con fuerza. El cambio tan drástico de humor me mareó, tanto como lo siguió después de este.
— ¿Y bien…? ¿Cuándo es la boda?
— ¡¿Estuviste espiando?! .-brame un tanto ofuscado, como avergonzado.
Sango me miró indignada, sacudiendo su cabello castaño, mientras Miroku ahogaba una risa.
— ¡Por supuesto que no! .-contestó, con tono claramente de fingida ofensa. —Solamente llegue oportunamente en el momento de la declaración.
—E igualmente, nos quedamos oportunamente a la respuesta de Kagome.- completo Miroku, encogiéndose de hombros restándole importancia.
Durante la siguiente hora, todo giro en torno a los preparativos de una boda, que aun no habíamos informado a nuestros padres. Sango hablaba animadamente con Kagome sobre el vestido, la ceremonia y muchas otras cosas que terminaron de abrumarme.
Y aun así la idea me encantaba.
Esto era lo que más deseaba, fuera de una ceremonia fastuosa y llamativa, la idea de Kagome vestida de blanco y esperando por mí, me llenaba de indescriptibles sentimientos que parecían salirse de mi piel.
Sonreí sin proponérmelo, mientras Miroku me contaba todo lo que Sango tenía planeado para nuestra boda.
Nuestra boda.
Ella sería mía…
Porque no importaba que rumbo tomara, mis pies siempre me llevaban a Kagome.
Donde estaba mi corazón.
Y entonces, podría decirle cuanto la amo.
Mientras aun tenga tiempo.
