-hola Sakura como estas, ayer te llame pero Touya dijo que estabas enferma ¿Qué te sucedió?-decía Tomoyo apenas atravesé el umbral de la puerta del salón, la cual abrí con mas fuerza de lo usual; estaba cansada, de mal humor y para colmo con unas grandes ojeras, me veía fatal.
-no es nada Tomoyo- dije con voz cansina y un poco molesta.
-bien- dijo algo desconcertada. -Sakura, fue tan mágico y maravilloso si su...- no termino de inmediato fue interrumpida por el saludo de alguien o bien el beso de alguien. Asqueada y algo triste volví la mirada a mi lugar y me sentí los mire con total desdén y e incontables blasfemias en contra de ambos.
Durante todo el día estuve evitando a Tomoyo; no quería escuchar su ridícula confesión y tampoco quería ser victima de sus fallidos intentos de que ambos, Li y yo, nos lleváramos bien, bueno el podía fingir mientras ella estuviera presente pero mi dolor era tanto que lo único que salía de mi boca eran comentarios ácidos, venenoso cargados de pena y dolor; bueno eso ultimo nadie lo notaria pues siempre lo trataba así.
Llegue al salón de música, observe con suma curiosidad cada uno de los instrumentos hasta que mi vista se fijo en el increíble piano de cola el cual brillaba como una reluciente estrella; sin pensarlo dos veces comencé a tocar unas melodías; hace mucho tiempo que no tocaba, antes lo hacia solo para que Tomoyo cantara eran una de las actividades que hacíamos de pequeñas, gracias a mi madre quien fue mi maestra; solo una canción llego a mi mente y junto con el piano solo pude articular palabras mientras las lagrimas bajaban sin cesar por mis mejilla ¿Qué hare? Me preguntaba la conciencia y yo no lo sabia el dolor era muy intenso. Escucho pasos y de inmediato abrí los ojos, no me había dado cuenta de eso.
-¿Eriol?- Pregunto con voz estrangulada y llena de amargura.
-dime la verdad Sakura, somos amigos ¿no? ¿Que te sucede?- dice con pena y preocupación.
-nada- respondo
-Sakura- dice en forma de reproche -te escuche cantar y llorar, se que estas sufriendo por favor dime ¿que te sucede?-
'suspiro' no quería verme humillada y aceptando que me gustaba la persona que supuestamente "odiaba", Eriol era un muy buen amigo siempre es muy atento y perceptivo, algo mujeriego pero un buen chico, desafortunadamente era el mejor amigo de Shaoran Li por lo tanto estaría al tanto de todo y no quería ser la burla de nadie.
-no te preocupes, todo estará bien, es…. Algo pasajero- digo con una sonrisa falsa poco-creíble y paso por su lado, el suspira y agrega -eso espero- no le di importancia y me dirijo a la pista de deportes; pero al llegar una sorpresa nada grata me esperaba, gruñí en voz baja y me senté en el césped.
Estaba un poco abstraída por el paisaje y las incontables formas de tortura que utilizaría con Li mentalmente, me sobresalte al sentir un brazo en mis hombros y la inconfundible voz del secuas numero un de Li, Takashi Yamazaki.
-hola Kinomoto, veo que no estas muy bien hoy- dijo con un tono extraño y con cierto hito de confianza que no teníamos.
-yo estoy bien ¿Por qué dices eso?- dije con indiferencia e inexpresiva.
-No, no lo estas, primero por que tienes una expresión bastante molesta y segundo por que no me has apartado de tu lado- dijo de forma sugestiva a la cual reaccione quitando su brazo de forma brusca, el sonreía, como siempre, no tenia un trato tan malo con el como Li, pero no se llevaban especialmente bien ya que el participaba de muy buena gana a gastarle bromas pesadas junto a Shaoran.
-debo suponer que se trata de la nueva relación de Shaoran con Tomoyo ¿verdad?- supuso, no respondí, me miro con cara de triunfo y sonrió mas luego agrego despreocupado -ya me lo esperaba, solo míralos y escuchar tanta cursilería de la boca de Shaoran, creo que Tomoyo tiene un nuevo preferido- dijo con sorna y una gran carcajada. Atine a levantarme y prácticamente correr hasta mi última clase.
De forma cansina y sin un ápice de animo caminaba por el largo pasillo a mi en "lindo encuentro" con la biblioteca pues necesitaba un libro para mi ensayo y que cruel ironía del destino orgullo y prejuicio como si no fuera suficiente con mi historia personal; al entrar noto el enorme lugar vacio sin ruido alguno, me dirijo al lugar mas remoto de la biblioteca a la sección de literatura universal cuando: -amm…. Si…. Mas rápido- y otras palabras que mas perecían jadeos y gemidos envolvieron y atravesaron el silencioso lugar; al adentrarme un par de pasos mas, me quede sin aliento "que fácil" pensé, Tomoyo estaba apoyada en una mesa con el pecho en esta, sin blusa ni sujetador de espaldas a Li, quien no tenia prenda alguna, ella conservaba la falda pero no su ropa interior; no necesitaba un tercer ojo ni una explicación para lo que estaba pasando, mis ojos empezaron a cristalizarse y sentía que desmoronaría en cualquier momento, el libro en mis manos callo causando un ruido seco y casi de inmediato ellos se pudieron alerta; tome el libro rápidamente y Salí de allí.
Ya próxima a la salida Eriol grito mi nombre pero no le preste atención, Yamazaki solo sonrió y metió el pie con el propósito de hacerme caer, el cual consiguió, yo solo solloce y la lluvia hizo acto de presencia, de nuevo, confundiendo el agua con mis lagrimas, parece que el cielo comparte mi dolor; a lo lejos escuche risas ahogadas, murmullos, carcajadas y una voz preocupada; yo solo me puse de pie y comencé a correr.
Mojada, temblando por el frio y con mis manos y rodillas sangrando; pasaba de forma taciturna por el parque pingüino y de nuevo la realidad me golpeo, "ilusa" me dije reí amargamente, que tonta esa pequeña esperanza se hizo añicos, y en ese instante supe que no portaría mas; volví mi vista al frente solo para vislumbrar el rostro perplejo de mi hermano y Yukito quienes denotaban preocupación y tristeza, allí mirando los ambos y con un ultimo vistazo al enorme árbol de cerezos todo se volvió oscuro.
