Ninguno de estos personajes me pertenecen, todos los personajes principales son personajes de la saga Gyakuten saiban, de Capcom, añadiendo otros tantos de mi invencion, pero k sin la historia original no podria crearse esta historia, si no habeis jugado a la saga, puede contener Spoilers, sobretodo del Apollo justice.
Es mi primera historia basada en este popular juego, espero k le guste y k comenten ^^
Prologo
El origen del miedo
Aquella fue la perdición…
El día en que la locura lleno su alma el día que nunca olvidaría y el día que se convirtió en peón….
Una mujer Rubia con el pelo recogido hacia un lado y vestida con un carisimo traje de seda, salió de la habitación con prisas miro hacia abajo y vio a uno de sus hijos.
-Kristoph puedes acercarme las llaves, creo que están en ese mueble-señalandoselo
EL niño sin decir nada corrió hacia el mueble, abrió el primer cajón y las encontró, subió las escaleras hasta donde estaba su madre un poco confundido. Le dio las llaves sin entender para que necesitaba que se las subiera.
Su madre le cogió las llaves y le apretó la mano.
-Vete donde esta tu hermano y no salgáis por nada, no hagáis ruido y si oís algo anormal escondeos donde ya sabes-le pidió con voz temblorosa soltándole la mano
-Pero mama…-
-No discutas-le miro con ojos firmes.
Fuera se escucho el chirriar de unos neumáticos.
-Vete.
Kristoph se mordió el labio y se fue a su habitación cogió a Klavier y se puso debajo de la ventana de la habitación miro por la ventana y vio salir del coche a su padre junto a su tío y otros dos hombres mas. En seguida se fijo en que su padre iba trompicones, quiso salir fuera a recibirle, cuando una mano le cogió del pie y clavo sus ojos en los de su hermano, recordó las palabras de su madre, cogió a Klavier en brazos y se alejo de la ventana, se acerco al armario y se metió en el, levanto la pequeña trampilla que había y metió a Klavier dentro el se quedo cogiéndole de la mano sin entrar atento al sonido de afuera.
Sintió a su madre gritar y correr, preguntando por lo que le había pasado a su marido entre llanto, Kristoph trago saliva se levanto, pero de la misma manera se volvió a agachar y a encogerse cuando una voz recia y fuerte retumbo por toda la casa pidiendo silencio y exigiendo que fuera a buscar a los críos, ella se negó diciendo que no estaba allí, que se habían quedado con unos familiares. La voz del hombre grito de nuevo escupiendo insultos y amenazas. Kristoph empezó a entrar en la trampilla cuando se escucho el sonido de un disparo y se quedo sin entrar, cerro la tapa ya que Klavier con el alboroto empezó a llorar, cruzo los dedos y pidió que no lo hubieran sentido pero no sirvió enseguida se escucho el sonido de las pisadas que alguien hacia al correr hacia ellos. Se acurruco detrás de la ropa y lejos de la trampilla, si tenían que descubrir a alguien que solo le descubrieran a el.
La voz de su madre chillando se sentía cerca pidiendo que no subieran y la voz de su padre pidiendo clemencia desde muy lejos, su corazón iba a desbocado, sollozando con la cabeza entre sus pies pidiendo que se acabara aquel terrible sonido y así fue de nuevo el fuerte sonido de un disparo y silencio, un silencio que solo duro unos segundos, su madre empezó a gritar histérica llamando a su padre, hasta que dejo de gritar el nombre de el, para pedir que se fueran que no siguieran, se escucho abrir la puerta y Kristoph se encogió mas, oía a su madre pedir clemencia pedir al hermano de su padre que les convencieran que no siguieran, pero este parecía mudo no se decía nada, Kristoph maldijo a su tío por su silencio, ¿porque no decía nada? ¿Porque no les defendía? si lo de antes era no que el creía, ¿ porque no hizo nada para salvar a su hermano? se puso las manos en la cabeza aterrado, su madre seguía llorando, mientras que los muebles de la habitación no paraban de oírse chirriar, estaban buscándolos no había dudas, se encogió mas, cuando la puerta se abrió y dejo entrar la luz de la habitación, Kristoph dejo de respirar en ese momento, pero en ningún momento cerro los ojos, por lo que pudo ver cuando empezaron a mover la ropa el rostro de su madre, ella que siempre había estado impoluta, con su melena recogida y su piel pálida brillante, sus ojos azules aun mas brillantes llenos de vida y su cálida sonrisa que siempre le dedicaba, esa era su madre, tal y como siempre la tenia en mente, pro ahora, su rostro estaba demacrado, sus ropas llenas de sangre y su cara llorosa deformada por el terror y la angustia, tenia un brazo sangrando y a ceja izquierda con una brecha abierta. Kristoph no pudo evitar empezar a respirar agitado y sonoramente, las lagrimas no dejaban de bajar por sus mejillas y sin poder contenerse mas salio corriendo hacia ella con los brazos extendidos, se abrazo a ella.
Su madre empezó a llorar de nuevo abrazándole contra ella
-Porque, porque no me has hecho caso, Kristoph- miro hacia las escaleras y hizo ademan de levantarse, pero una mano la aferro con fuerza del brazo haciéndola aullar del dolor
-De aquí no se mueve nadie- gruño la recia voz que antes había sentido Kristoph.
Kristoph le miro con rabia mordiéndole en la mano para que soltara a su madre,pero en respuesta recibió un golpe en la cara que lo alejo de ella, para estamparse contra la pared con un golpe seco, cayo de lado y sintió toda su espalda estremecerse, intento ponerse en pie, peor no lo logro, por lo que solo levanto la vista para mirar de nuevo desafiante a aquel tipo, pero lo que vio fue el cañón negro de una pistola a la vez que sintió el sonido de la detonación, no pudo ni cerrar los ojos cuando vio interponerse entre el y la bala a su madre recibiendo el disparo en el pecho y salir con una gran cantidad de sangre por encima de la cabeza de Kristoph.
-Maldición-logro sentir que decía el hombre- mira que la vi y desvió el tiro, maldita sea porque nadie la retuvo?-gruño golpeando a quien había estado cerca de la mujer
-Mama…-logro sollozar con los brazos de la mujer rodeandole.-mama!-grito cada vez mas aterrorizado.
-Lo siento, siento que haya pasado todo esto, nunca debimos….-la mujer empezó a toser escupiendo gran cantidad de sangre a la vez que su cuerpo se volvió a pesado y caía sobre Kristoph aplastandolo debajo de ella.
-Mama, mama-repetía sin descanso abrazándola su cuerpo por el pánico no podía mover el de su madre. Uno de aquellos hombres se acercó y levanto a su madre.
-No hay nada que hacer-dijo casi en un susurro, como temiendo la ira de aquel hombre.
-¡Estúpida mujer!, desde el principio no ha echo mas que complicar las cosas-renegó el de la voz recia.-quitala, solo queda eliminar a los estorbos inútiles, su muerte en vano, por estúpida.-cargó de nuevo el arma.
Kristoph no se soltaba de su madre y cuando al fin consiguieron separarles cayo al suelo, algunos de los presentes se reían, entonces fue cuando el terror se convirtió en ira descomedida, se levanto del suelo poco a poco, levantando la mirada y clavando sus ojos inyectados en odio a la persona que había disparado a su madre. Pudo ver como por un momento aquel hombre parecía sorprendido hasta agradado en aquella mirada, aun así quito el seguro.
-Entiendo, esa mirada es de familia, tu madre puso la misma cuando tu padre cayo allá abajo-se reía deleitándose en aquella mirada- chico para tener tan pocos años, eh de reconocer que tienes agallas, eso o que la locura ya eh echo mella en ti. Quizá si fueras mas grandes nos servirías, aunque no quiero tener que guardarme las espaldas por alguien vengativo.
-¡Espera!-
Kristoph dirigió su mirada al hombre que nunca pensó odiar, vio a su tío acercarse al hombre y hablar con el por lo bajo.
-Cierto, ¿Donde esta tu pequeño hermano?-su sonrisa era tan ancha que no le cabía en la cara.
De nuevo en aquellos ojos llenos de ira y locura brillo el reflejo del terror, aun así no contesto.
-Ya registramos todo-le informó uno de sus hombres que entro a la habitación acompañado por otros dos.
-Comprobad todos los rincones de esta habitación, veamos que pasa.
Así lo hicieron y empezaron de nuevo a rebuscar por todo, tocando todas las paredes buscando alguna puerta oculta. Kristoph seguía en el suelo sin apartar la fiera mirada de ellos, uno lo ignoro y busco cerca de el, la mirada de Kristoph se posó en su arma, la tenia entre el pantalón, clamandole que la cogiera. Miro fugazmente al hombre de la voz recia y a su tío, no le miraban, aprovecho ese momento para saltar y quitarle el arma, el hombre se quedo sorprendido pero cuando quiso cogerle para quitarle el arma recibió un tiro, cayó al suelo entre un charco de sangre, Kristoph se giro rápidamente y apuntó a los demás, y disparó de nuevo solo que esta vez no salio nada, enseguida lo tumbaron con un fuerte golpe en la cabeza.
-Ese estúpido no tenia el seguro puesto-gruño uno de ellos.
-Da igual, no importa- el de la voz recia se acerco al que desangraba y le disparo a sangre fría- inútil-escupió, después miro a Kristoph- enhorabuena, tienes la sangre fría para matar y espero que tal como dice tu tío, seas tan inteligente como pareces, pequeño prodigio.-se giro y le dio la espalda- Quemad la casa.-ordeno-este donde este escondido arderá tan bien como la madera.
Kristoph se quedo de nuevo bloqueado, si sacaba a su hermano de allí los matarían a ambos, su madre ya les aviso no salir de allí, el no hizo caso, por su culpa también morirá su hermano, si tan fácil fuera acabar con todos.
-Una oportunidad-sintió de pronto-una sola.
Regreso al mundo real y le miro.
-Saca a tu hermano de donde este, tu tío se encargara de vosotros usa esa inteligente cabeza para lo que te estaba instruyendo tu padre y viviréis si haces algo mal, moriréis de la peor manera posible, tu seras el seguro de vida de tu hermano, ¿Te parece bien el trato? Trabajar para nosotros cuando sea la hora y todos contentos, eso si nadie debe saber nada, una sola cosa un solo fallo y se acabó.
Continuara; Cap 1 Los interrogantes de Phoenix Wright
