Rainy Bloo, del plano superior

–Soy Rainy Bloo–Dijo mientras se sentaba flotando en el aire con las piernas cruzadas y hacía un símbolo de "amor y paz". Mientras que Raven se sentaba sobre alguna montaña de escombros y con su tono indiferente dijo:

– ¿Ángel de la guarda? –La aparecida de cabello blanco, tornó sus ojos grises hacia Raven– ¿De regreso a las andadas?–

–Así es Raven, por cierto, lindo atuendo– Pareció que la aparecida dijo algo que solo ella y Raven entendieron, pues las dos comenzaron a reír.

–Raven, ¿Tú la conoces?– Indagó el Chico Bestia con los ojos muy abiertos y los demás perplejos.

–Reiny Bloo, del plano superior. –Dijo la gótica– Sí, la conozco, ella fue mi ángel de la guarda en alguna ocasión.

–Haber ¿Qué diablos pasa aquí? no comprendo esto. – Sentenció Cyborg llevándose una mano a la cabeza.

– Paso uno: encender las luces para no caerse. – Tronó sus dedos la invitada y las luces regresaron– Paso dos: hay que volver a su sala para que podamos hablar más cómodos, no creo que les guste que las ratas nos acompañen.

–.–.–..–.–..–.–.–

–Bien, como Raven ya les dijo, yo soy Rainy Bloo, del plano superior pero me pueden decir solo Bloo – Guiñó un ojo– Y no hay necesidad de que me digan sus nombres, yo ya los conozco, me dieron un informe completo allá arriba.

– Y… ¿Qué se supone que haces aquí? ¿Por qué te me apareces? – Preguntó Robin en tono severo. – Ella se acercó con un gesto de despreocupación.

–Por ti, amargado– Respondió picándole la frente con el dedo índice. – ¿Acaso crees que se le asigna cualquier ángel a una persona? Mira, sé que sólo utilizas tu simulador de realidades mental para crear cosas malas pero úsala al menos una vez para pensar más allá de lo que ves.

– Ahora en cristiano, por favor– Levantó la mano el Chico Bestia.

–Lo que Rainy quiso decir, es que Robin solo se imagina que ocurren cosas malas cuando en realidad no existen– Tradujo Raven,

– ¡Din din din din din! ¡Y la ganadora del premio mayor, premio mayor! ¡Es Raven! – dijo como en la lotería. – Exactamente, es por eso que me pidieron que me convirtiera en tu ángel de la guarda.

– ¿Qué el ángel de la guarda no es ese angelito que te persigue con una libretita donde apunta todo lo bueno y lo malo que haces? – Sobre la cabeza de Cyborg apareció una nubecita con la imagen de él caminando con un angelito atrás de él escribiendo mientras éste devoraba un montón de comida y jugaba videojuegos.

– Error– Rainy quebró la nube de pensamientos– mira Cyborg, en primer lugar, los ángeles no son como tú piensas que somos. Los ángeles somos algo así como las esencias de los componentes de este mundo, podemos ser desde fenómenos naturales hasta objetos inanimados o animales. Los ángeles de la guarda son casi todos invisibles, a estos se les asigna un ser humano para protegerlo, para encargarse de que no abandone el buen camino, y de que no se rinda ante la adversidad, ya saben. En mi caso, me asignaron a un sujeto cabeza dura con antifaz que mide metro y medio y usa moco de gorila en el cabello, que de no componerse, se convertirá en un vegetal. – Esa expresión fue muy literal para Starfire

– ¿O sea que Chico Bestia se lo comerá?

– No me refería a eso Star, – Se rió ante el desconocimiento de Starfire–me refería a que si Robin continúa estresándose sinrazón y torturando a su alma, el muy masoquista, podría colapsar y hasta pasar al lado obscuro de la fuerza

– ¿Qué? ¿Ahora te crees el maestro Yoda? – bromeó el Chico Bestia a lo que todos lo miraron con una gota de sudor en la sien mientras que la invitada de cabello blanco-azulado contribuía a la broma…

– Pero por supuesto que lo soy– Dijo con un disfraz de Yoda sacado de la nada. Y que después desapareció en un chasquido de dedos.

– Jajaja, no lo puedo creer ¡Eres una comediante también! Oye, si vas a quedarte a ser la niñera de Robin, deberías tener tu propia habitación. –Robin iba a protestar cuando...

– No es necesario, me conformo con quedarme en un armario.

–En ese caso, no te molestará si te quedas en el armario vacío del final del pasillo– Respondió Cyborg bromeando

– Claro que no, será muy acogedor– Cyborg se sorprendió– Y hablo enserio, no necesito mucho espacio.

– Pero no es correcto que duermas en un armario, –comenzó Starfire– ¡Ya sé! ¿Qué tal si te quedas en la habitación junto a la de Robin? Está totalmente vacía.

– ¡¿Qué?! Pero, ahí iba a usarlo para… em…– hizo una pausa, lo que tenía planeado para esa habitación era el más secreto de sus secretos– no puede quedarse ahí

– Robin tiene razón– Secundó "Bestita" – ¡Es aterrador ahí! No hay iluminación, está lleno de arañas y telarañas y está todo cubierto de polvo, hay montones de cosas raras como en la casa de los locos Adams, casi como una casa embrujada, esté obscuro, lúgubre…

– Y lleno de muertos, para variar – Interrumpió la peli-blanca, sacándole otra carcajada al chico verde.

– Está bien, tomaré esa habitación, pero solo para vigilar al "Itobaldik" que llaman líder– [Nota: Esta palabra es inventada por la autora, su existencia en el diccionario de cualquier idioma es solo una coincidencia]

Starfire se rió y Raven también

– ¿Qué? ¿Dónde estuvo el chiste? – Gritó el chico verde desesperado fue la pelirroja del grupo la que le respondió.

– Itobaldik, significa "niño tonto inmaduro, caprichoso, gruñón y berrinchudo" en mi planeta, – Ilustró la extraterrestre– ¿Has estado en Tamaran?

– No en realidad, los idiomas de los diferentes mundos se crearon a partir del lenguaje de los ángeles. Así que podemos comprender el idioma de todas las criaturas del universo, o casi todas, hay lugares muy recónditos y apartados en los que no todos los ángeles llegan y las criaturas aprenden por...otros medios.

– ¿Y cómo es que Raven entendió? – Mucha información para el procesador de Cyborg

– Te dije que Rainy fue mi ángel guardián hace tiempo, en ese entonces me enseñó muchas palabras de ángeles.

– Por cierto, eso me recuerda que hay unas ciertas reglas que deben de conocer – Llamó su atención la ángel.

– ¿Reglas? – preguntó Raven.

– Si, han cambiado algunas cosas allá arriba en estos años. Primero: no deben encariñarse conmigo por nada en el mundo. Segundo: nadie además de ustedes debe de verme. Tercero: No puedo utilizar mis poderes en cosas que vayan en contra de la naturaleza del cosmos, por ejemplo: no puedo hacer que el mundo gire en sentido contrario, no puedo hacer que el tiempo vaya hacia atrás, no puedo matar a nadie, no puedo, obligar a alguien a enamorarse de otro alguien ni traer muertos del más allá.

– ¿Todo eso es la regla número tres? – el niño verde estaba con la misma mirada que se tiene cuando te dejan montones de tarea para un fin de semana.

– ¿Qué? ¿Prefieres que te diga el reglamento completo? – Sacó de detrás de su espalda un libro antiguo, muy grande y, aparentemente, muy pesado.

– ¡No gracias! – la peor pesadilla de Bestiita: los libros.


No pasó mucho tiempo, quizá unas tres semanas y Robin ya estaba estresadísimo (más de la cuenta, de hecho más que antes). A pesar de eso, los demás parecían llevarse muy bien con ella. ¿Cómo es que Raven no la odió cuando fue su ángel de la guarda?