Milagres e lágrimas

Otra semana más de tareas incomprensibles para "solucionar el problema de Robin". ¿Qué problema? ¿Ser precavido? ¡Y a él lo llamaban paranoico! O también… (¿Cuál era la otra palabra?) Itobaldik… Realmente se sentía ahogado,lo único que Bloo hacía era estar detrás de él para molestarlo con la misma cantaleta de que tenía mucho que aprender. Pero claramente, Robin se equivocaba.

Bloo era un ángel (literal y figurativamente… bueno, quizá no tanto en el sentido figurado… era de esos angelillos traviesos a los que parecen salirles cuernitos de vez en cuando…) y su naturaleza la llevaba a preocuparse por todos aquellos a su alrededor. (Claro está que Robin no lo notaba porque estaba muy ocupado quejándose de tener que ser alumno de una persona que era mucho corazón y poca razón).

A Rainy le gustaba ayudar y hacer sonreír a los demás, y si no lo lograba, no importaba; pues lo divertido era cuando buscaba la forma de levantarles el ánimo. Veía a cada uno como un rompecabezas, y a ella le encantaban, ¿Por qué? Le encantaba: los rompecabezas, las adivinanzas, los acertijos… los misterios, y mezclado con su naturaleza tan paciente amable y gentil, tan…"suave"… no podía evitar querer hacer reír a la gente a su alrededor, no podía soportar ver que sus rompecabezas fueran tan complicados, no le gustaba que los acertijos se quedaran sin resolver, por lo menos una persona debía de saber la respuesta.

A veces, veía a la sonriente Starfire ponerse algo decaída y nostálgica al pensar en Támaran, su paneta natal; pero descubrió que una buena conversación en su idioma la ponía de regreso en su acostumbrado buen humor, aunque con una gran duda dentro de ella respecto al líder del equipo (Cosa que activó los engranes de su maquinaria mental para ponerse a trabajar en cómo solucionarlo, además serviría también para hacer que el líder sacara a flote su honestidad hacia sí mismo, aparentemente ya llevaba un tiempo mintiéndole a su corazón).

También vio un rompecabezas en Cyborg, no tan complicado. (Era como cuando estas armando un cubo de Rubick y solo te faltan un par de movimientos para acabarlo y terminas volviendo al mismo punto una y otra vez) Con respecto a su lado robótico, Cyborg a veces se sentía obsoleto, siendo el experto en tecnologías, sentía que se estaba quedando en la edad de piedra, y cuando se trataba de su lado humano; sentía que no podía hacer nada. Pero claro, Rainy halló la solución.

Si algo sabía ella, es que a veces cuando uno está muy concentrado en algo serio y se le ofrece ayuda la rechazará de inmediato porque no la cree necesaria, así que usó sus métodos poco comunes… cosas como ser infantil y algo entrometida. ¿Ejemplo? Molestar a Cyborg con una foto que halló de Abeja en su cajón del escritorio, (claro que no la mostró a nadie) a cambio de regresársela el joven titán tenía que vencerla en un video juego. (De hecho Rainy lo dejó ganar) Y de paso le recordó que lo que importaba era él como persona.

Pero fue con la persona menos esperada que Rainy hizo un gran trabajo mientras Robin se quejaba de sus métodos poco ortodoxos. Chico Bestia, el payaso del grupo, el liberador de tensiones, el despreocupado comediante, estaba triste. A veces lo veía salir de la torre a mirar el atardecer y lanzar piedras al agua, otras; lo veía entrar al sótano y no volver por varias horas.

Habiendo analizado el comportamiento del Chico Bestia por un par de días, Rainy decidió seguirlo en su aventura subterránea. Al bajar las escaleras al sótano y caminar entre los tiliches regados en el piso, divisó un estante que el chico de verde retiró de la pared, develando una especie de túnel.

Volteó a ambos lados y antes de continuar se convirtió en una luciérnaga. Siguió el largo túnel hasta llegar a un sitio escondido en las profundidades de la ciudad, un sitio en cuyo centro hallábase una estatua. El chico verde volvió a timar su forma humana y tomó asiento frente a ella.

— Hola Te…— Comenzaba a decir cuando una voz a sus espaldas le sorprendió.

— Vaya, entonces esa es Terra— Era Rainy que estaba parada justo detrás de él.

— ¡B-Bloo! P-pero,¿Qué estás haciendo aquí? — Comenzó a balbucear un poco apenado.

— Pues, quería saber porque a veces te ves tan melancólico— Dijo el ángel guardia, luego desvió su mirada del rostro del Chico Bestia para observar la estatua puesta frente a ellos— Entonces ella es Terra…— Inclinó su mirada y admiró la hermosa leyenda escrita en ella: "Terra, una joven titán, una verdadera amiga"

— Suelo venir aquí de vez en cuando…— Confesó el susodicho con un deje de nostalgia.

— La extrañas ¿Verdad? — Inquirió la de ojos grises.

— Si, y mucho. — Terminó el receptor. — Ella es muy importante para mí…

— Ya veo— fue la última respuesta del ser divino. Sin más palabras, se retiraron del sitio, el chico Bestia por delante, guiando el camino como luciérnaga, mientras la peli-banca formulaba mentalmente el procedimiento a seguir de su próximo objetivo…

Esa tarde, pasó muy tranquila, inclusive Robin estaba contento (principalmente por que la responsable de todo el ajetreo en la torre en las últimas semanas era Bloo). Como no tenía nad que hace resa tarde (generalmente Rainy le ponía una tarea que le tomaba la mitad del día, pero como no había tenido qué hacer en la mañana, supuso que o no le pondría tareas raras o se la pondría en la noche.) Se estaba empezando a poner cómodo en el enorme sofá de la sala mientras que Cyborg agotaba el contenido del refrigerador y Starfire arrasaba con toda la mostaza de la ciudad (andaba de compras) Y entonces, Chico Bestia, que yacía muerto de aburrimiento en su habitación— fue llamado por el destino, o mejor dicho por Rainy.

— Chico Bestia, ¿Podemos hablar? — Le preguntó la peliblanca a través de la puerta con una amplia sonrisa.

— Claro— Respondió el verde mientras la oji-gris entraba,

— Ven, hay algo que quiero que veas. — Y con un movimiento de manos apareció una inconsciente rubia flotando frente a ellos, totalmente envuelta pro los que parecían ser unos vendajes y protectores para los hombros rodillas y puños.

— ¡Terra! — Exclamó el Chico Bestia hasta las lágrimas. Mientras que la rubia abría sus orbes azul zafiro y miraba a su alrededor con curiosidad, hasta que su mirada se posó en el verde que se encontraba frente a ella.

— ¿Quién eres? — Fue la pregunta de la rubia.

—Terra, soy yo, El Chico Bestia— Los ojos el chico se volvieron vidriosos. Bloo solo posó su mano sobre la susodicha y ésta volvió a cerrar sus ojos.

— Terra no recuerda nada Chico Bestia, — Comenzó a decir mientras sacaba del bolsillo de su pantalón una pequeña esfera rosada, como una pelota de golf (y si no se la imaginan, piensen en una canica de las de tamaño colosal) — Todo lo que hace a Terra ser Terra, está aquí.

El receptor observó aquél objeto brillante en cuyo interior parecía observar el resumen de una película; las escenas cambiaba, veía a una Terra sonriente, una llorosa, una furiosa... y luego una estatua.

— P-pero… ¿Por qué…?— Las lágrimas fluían pro sus ojos sin control mientras hablaba, aquél pequeño torrente parecía llevarse consigo las fuerzas del chico verde, que al dar unos pasos hacia atrás cayó de rodillas.

— Terra no quiere recordar nada de lo que les hizo cuando se unió a Slade—Sentenció la peliblanca. — Se siente culpable por ello, inclusive quiere que su existencia sea borrada de la faz del planeta, quiere que se olviden de ella porque no se siente digna de ocupar un rincón en su memoria. — El oyente levantó su rostro para ver en esos ojos grises la sinceridad en las palabras de la chica nube.

—Chico Bestia, debo hacerte una pregunta y quiero que me prometas que te hará responsable de las consecuencias de lo que elijas. — Habló la chica poniéndose a su altura— Terra no quiere acordarse de lo que hizo, por que le causa mucho dolor…

— ¿No puedes hacer que olvide solo lo que pasó con Slade? — Preguntó el Chico Bestia con mucho dolor mientras la tomaba pro los hombros.

—A eso voy Chico Bestia, — L e contestó con suma paciencia, mientras tomaba las manos verdes entre las suyas. — Bien puedo hacer que Terra pierda el recuerdo de lo que hizo, pero… si lo hago, se preguntará qué pasó en todo este tiempo que ha pasado y la curiosidad la llevará a buscar las respuestas a esas preguntas de una u otra forma, y su pensamiento sobre sí misma no cambiará, seguirá pensando que ella no debería estar viva. Y si le dejamos con la memoria borrada, no recordará absolutamente anda de ustedes, lo que hizo o de quién es, pero con la ventaja de que podrá iniciar una nueva vida. Escoge Chico Bestia.

—Y-yo… yo…— os pensamientos del chico animal estaban increíblemente revueltos, escuchaba palabras como eco resonar en sus oídos, veía la imagen de Terra aparecer y desaparecer casi subliminalmente en sus parpados cerrado, la última vez que sus pensamientos habían llegado a tal nivel de confusión fue cuando se convirtió en aquél monstruo…

— ¿No crees que le estas pidiendo algo imposible Rainy? — La voz de Raven rompió el silencio dela instancia. La peliblanca dejó al chico verde unos momentos para dirigirse a donde estaba la chica del cuervo.

— No creo que sea correcto dejar esta responsabilidad en manos del Chico Bestia— LE habló la voz de la razón. — El chico retiró su mirada de las dos chicas para fijarse en el, ahora, interesantísimo suelo.

— Ravy, confía en él, deberías ver más adentro, podrías llegar a sorprenderte de lo sabio que puede llegar a ser— La otra no contestó, solo miró esos vívidos ojos grises por breves segundos y luego sonrió, Mientras que unos ojos verdes se abrían de par en par…

— No sé que tengas en mente, pero tienes mi apoyo— Ambas intercambiaron una mirada de confianza y se dirigieron al que en ese momento se encontraba haciendo el más grande esfuerzo por no tomar una decisión precipitada o egoísta.

— Quizá necesite algo de ayuda— Al instante, Rainy tomó la pequeña esfera rosada entre sus dedos y con algo de magia la insertó a medias en la frente de Terra.

— ¡Ah! — El grito de horror de Terra traspasó los oídos de los presentes— ¡No! ¡No! — Tomaba su cabeza entre sus manos al tiempo que gritaba— ¡No por favor! ¡No!

— ¡Terra! — el chico bestia la tomo de las muñecas en un intento de calmarla— ¡Terra mítrame! Todo está bien, no pasa nada…— Pero fue inútil, los ojos de Terra brillaron con una luz dorada que bastó para que el trozo de estructura temblara y ella pudiera liberarse del agarre del chico, pero no tomó en cuenta el poder obscuro de Raven, ni mucho menos las habilidades del ángel guardián para dejarla atrapada en una especia de cápsula de agua.

— ¡Déjenme ir! — Gritaba la prisionera— ¡Yo no debo estar aquí! — Decía con la voz quebrada. — Yo… yo tenía lo que me merecía, se supone que sería una estatua pro siempre… yo… yo…— Y finalmente Terra se convirtió en una cascada. — ¡Perdónenme! ¡Yo... yo no…!— Cedió su fuerza y sus rodillas tocaron el suelo, mientras el chico verde se acercaba para intentar consolarle. — Regrésenme a esa forma… por favor… no quiero tener este recuerdo… No quiero esto…

— Dime Chico Bestia, ¿Qué harás? — Insistió el ángel aun apacible ante la situación— Terra siente mucho dolor al recordar todo lo que les hizo. Si olvida solo ese episodio de su vida, sentirá el dolor de no saber qué rayos pasó por todo ese tiempo que estuvo ausente y si ella sufre, tú sufrirás también. Y si lo olvida todo; no podrá despojarse de la sensación de vacío que le traerá, y no solo eso, tú también sentirás mucho dolor de que la persona más importante para ti no te recuerda ni a ti, no lo que compartieron juntos, ni lo que siente por ti. No te pido que elijas el destino por ella, te pido que elijas el camino.

— ¿Camino? — El chico bestia miro otra vez esos ojos grises y serenos. — Camino…— Volvió a repetir para sí mismo…— No me estas pidiendo que escoja lo mejor para que Terra encuentre la felicidad, me estas pidiendo que escoja el modo de hacerla ver que puede ser feliz…— La rubia paró de llorar y miró al chico bestia que hablaba con la (para ella) desconocida.

— Así es, — señaló la otra con leve asentimiento de cabeza y sus ojos cerrados— Terra no ha comprendido, mejor dicho, no se ha permitido ver que ustedes le han perdonado aquello que ocurrió, y eso es porque ella misma no se ha perdonado.

— No te pido que seas un héroe, tampoco te estoy pidiendo que seas un mártir ni un santo — Dice ella con una sonrisa— Solo te pido que seas tú, tú la conoces mejor que nadie. Sé humano,

— Si escojo…— los engranes en su cabeza comenzaron a moverse— si escojo que olvide todo, podría aprender a vivir de nuevo; si escojo que olvide una parte, podríamos hacerla comprender que no importe lo que pase seguirá siendo la persona valiosa que es para nosotros… y para mi…—La rubia se quedo viendo al Chico Bestia. — Pero no soy capaz de escoger alguna. — Los ojos de Terra se abrieron de par en par y el chico Bestia la miró sonriente — Terra, todo lo que nos ocurre en la vida, es para que aprendamos a vivir cada día mejor. Los errores son comunes, pasan todos los días, en todos los lugares y en diferente medida. Los hay pequeños como pulgas y grandes como ballenas, pero es normal. — Sonrió aún más. — Convivimos con ellos tanto tiempo, que son parte de nosotros. Por eso… por eso somos humanos. — Ayudó a la rubia a ponerse de pie y mientras tomaba esas manos tan delicadas en las suyas más salvajes dijo— Lo que pasó, ya pasó. Terra… si no te molesta, quisiera que conservaras tu memoria completa, así no volveremos a cometer el mismo error dos veces.

— ¿Error? ¿Qué error? La que se fue con Slade fui yo, tu no…— Fue interrumpida por el emisor.

— Si, lo cometí, y fue dejarte ir cuando Robin dijo lo de tus poderes. No debí dejarte partir. — LA rubia se lanzo a los brazos del verde, el cual le respondió con un fuerte abrazo.

— Yo creí que… tu y los otros…

— Creíste mal…— Le respondió. Raven y Rainy miraron la escena enternecidas (Obviamente, Raven mantuvo su gesto indiferente para mantener el control sobre sus emociones, y no quería que Chico Bestia empezar a hacer comentarios después sobre sus emociones).

— Ahora, ¡¿Qué te parece si le anunciamos esto a los demás? —Dijo el chico.

— Em… Chico Bestia… no puedo hacerlo…—Comenzó a decir la rubia algo tímida.

— ¿Por qué? ¿De qué te preocupas? — Preguntó confundido, creí que Terra estaría entusiasmada.

— Dos razones. Uno, no estoy vestida apropiadamente y dos, ¡Tengo arena hasta en las orejas y no sé ni de donde salió! — Exclamo mientras se sacudía la dorada melena de la que salieron cantidades impresionantes de arena.

— ¡Jajaja! — Rió el chico.

—Así que no pienso salir de aquí hasta haber tomado un baño y haberme cambiado estos harapos. — Apuntó juguetonamente fingiendo totalmente un tono de niña caprichosa para después echar a reír junto con el verde, mientras que las peli-blanca y la peli-morada salieron de la habitación, dejando a los dos tortolitos haciendo planes para presentar a la nueva y reformada Terra. Esperándose varias reacciones, como el fortísimo abrazo de oso que le daría Starfire (y una nueva serie de moretones para Terra por la misma fuente para su colección), el grito de emoción de Cyborg para poder molestar a Chico Bestia, y la sonrisa de dicha en la cara de Robin, al ver de regreso la sonrisa de la Rubia a la que tanto idolatraba el Chico Bestia.

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Casi era media noche, no había ni un ruido más que el de el televisor, no se movía nadie excepto el líder, que estaba respirando profunda y pausadamente, disfrutando de aquél silencio relativo cuando…

— ¡Robin! — Adiós a la paz y la tranquilidad. ¿Es que uno no podía disfrutar de la programación diaria con los ojos cerrados? (dígase dormir frente al televisor). Aparentemente no, pues el gran líder titán se veía a sí mismo raptado por una niña ángel hiperactiva y siendo guiado hasta su habitación.

— Escucha, el ejercicio de hoy es sobre la verdad. Ahora, primero necesito que te pongas este traje. — Y de la nada, sacó un smoking que le debería de quedar a la medida al chico maravilla.

— ¿Un traje? ¿Y para qué? — Confundido preguntó.

— ¡Tu cállate y póntelo! — Respondió — ¡Ah! Olvídalo, te lo pondré yo— Y en un chasquido de dedos, a Robin le apareció el traje puesto.

— Ahora, acompáñame— Se lo llevó casi a rastras a la que era su habitación, la que parecía la mansión de los locos Adams. — Ahora, espera aquí.

— Bloo, ¿Qué estás haciendo? — Preguntó el alarmado héroe.

— ¿Qué parece que hago? ¿Qué no ves? — Respondió ahora vestida con un frac típico de mayordomo y con el cabello recogido en la nuca con un listón negro. (Igual que el traje de Robin, salido de la nada) Más aparte, un bigote postizo de color negro, enorme y muy rizado que inclusive llegaba a ocultar su boca— Te preparo tu cita con Starfire— Dijo con un leve movimiento de bigote falso.

Respondió muy sonriente mientras que Robin casi se muere de un infarto. Aunque, siendo honestos, debió imaginarlo apenas cruzó el umbral de la habitación, pues estaba decorado el interior como un sofisticado restaurant francés. Con adornos muy rebuscados, cortinas, moños, etc. Inclusive estaba sentado frente a una mesa circular cubierta con un largo mantel blanco.

— ¿Cómo de que una cita con…?— No pudo terminar de hablar, Porque la susodicha tamaraniana acababa de asomarse a la puerta tímidamente con un llamativo vestido color lila. Cosa que hizo a Robin quedarse frío en su asiento y recordar las pocas buenas maneras y etiqueta que hubiere aprendido cuando vivía con Batman. (Y por los que Batichica lo molestaba tanto, ella era la razón por la que daba gracias al cielo de no tener hermanas) Rany recibió a Star y la condujo a la mesa con Robin como un mesero suele hacerlo.

— Muy buenas noches a los dos, queridos huéspedes. Es un honor para mí servirles esta noche, permítanme mostrarles la carta, les recomiendo que comiencen con un postre— Esto lo decía mientras abría a supuesta carta y mostraba una única foto de un pastel de chocolate con merengue blanco.

— ¿No se supone que l postre va al final? — Apuntó Robin con extrañeza.

— Si les digo que empiecen por un postre es por algo— Apuntó Rainy con un tono un poco macabro para que Robin dejara de hacer preguntas inútiles.

— ¿Y cuál es ese motivo secreto, Bloo? — La tamaraniana inocente no cayó en la trampa.

— Pues porque es la especialidad de nuestra chef, una completa genio culinaria. ¡La gran Rainy-lla Bloo-ri! — Sentenció con acento italiano, haciendo reír a Star. — Bueno en un segundo vengo con su postre, el delicioso "Gérité gâteau". Tardaré unos minutos…— Y con un par de pasos dados desapareció de su vista, dejándolos solos unos instantes.

— Em… ¿No es grandioso que Terra haya regresado? — Comenzó a hablar la extraterrestre.

— Si… ya la extrañábamos…— Los nervios de Robin pesaban mucho…— Y… ¿Sabes por qué Rainy…?

— Pues, me dijo que había organizado una cita para nosotros y como no se en qué consiste pues acepté…— Robin casi se cae de su silla— Además… yo…

— ¡Listo! — La aparición de Bloo nuevamente hace que le de un infarto a Robin. Mientras que ella dejaba un plato en cada sitio con una rebanada de ese pastel de chocolate,

— Disfrútenlo— Señaló, Star siguió las indicaciones dadas como niña buena. Luego del primer bocado, Robin puso una cara de querer escupir el bocado, mientras que Star lo devoraba con frenesí.

— ¡Iug! ¿Qué tiene este pastel? —Preguntó. — Sabe tan amargo que el café expreso se queda corto.

— Nada además de lo normal: harina, huevos, mantequilla, polvo de hornear, leche vainilla, chocolate de repostería ¡Ah! Y el ingrediente secreto: poción de la verdad.

— ¡¿Qué cosa? — El peli-negro estaba horrorizado.

— Por eso se llama "Gérité Gâteau" — Robin estaba boquiabierto. — "Pastel de la verdad"

— Ahora, ustedes los dejaré solos para que se digan lo que piensan el uno del otro. Así que… con su permiso…— Se retiró. Casi media hora después la puerta de la habitación se abrió, dejando salir a una feliz extraterrestre y a un héroe rojo como tomate. Todo esto captado por la mirada gris de la peliblanca.

— Vaya, hoy has tenido un gran progreso, ¡Seguro que mañana el sol será aún más brillante! — Robin intentó ignorarla— ¡Enserio! has dado un gran salto hacia el frente, o quizá hacia arriba pero no importa, el chiste es que has avanzado, con esto debes de aprender que la verdad siempre es algo amarga, pero al final te deja un dulce sabor el hecho de saber más. Uno se siente todopoderoso. Y además, ahora que tus problemas del corazón se han solucionado, tienes menos trabajo que hacer en tu mente perturbada. — Le sonrió su ángel a Robin al tiempo que le daba unas palmaditas en la espalda, mientras que él…

— ¡Ya basta! — Explotaba...— ¡Tú no sabes lo que haces! — Gritóle a su ángel mirándole a los ojos— ¡No eres un ángel de la guarda! Solamente eres una niña entrometida, inmadura y tonta con complejo de hermana mayor, además de idiota torpe y manipuladora. Y adivina qué, tal vez Raven no te lo dijo por tenerte piedad, pero la verdad eres insoportable, eres distraída, molesta ¡y estúpida! — No esperó respuesta alguna, inmediatamente se dio la vuelta y marchó directo a su habitación para quitarse el traje (que ya le estaba hartando) sin siquiera reparar en la expresión del rostro de Bloo, de lo contrario, habría notado cómo una lágrima plateada bajaba fluidamente por su mejilla derecha.

Mientras tanto, en otro lugar de la torre, una joven sentada en un círculo marcado por velas se veía interrumpida en su acostumbrada meditación por una extraña fluctuación en la energía.

— ¡Ah! — Exclamó con una expresión casi de susto y algo jadeante como si hubiera despertado de una pesadilla— ¿Qué es esta sensación? — Se preguntó confundida mientras se tomaba la cabeza con ambas manos. — Esto se parece a…— De un solo salto se ubico frente a la cortina y descubrió la ventana con mano presurosa…

Se había desatado una gran tormenta.

CONTINUARÁ…

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Yami Horus: Saluditos mis queridos lectorcitos, espero que este capítulo les haya gustado y… (non)
Chico Bestia: Y si es gustó les invitamos tacos de guisado. (8D)
Yami Horus: … no creo que vayan a querer guisado de Tofú.(XD)
Chico Bestia: ¡Genial! Más para mí (8D)
Yami Horus: Como decía, Dudas sugerencias comentarios y/o amenazas de muerte se dejan en un review. Este fic ya casi se acaba… solo faltan uno o dos…
Chico bestia: pero si nos mandan una pequeña comisión lo haremos más largo (XD)jajajajaja
Raven: (¬L¬) ¿Ya lo puedo golpear?
Rainy: (nwn) no es necesario Ravy, sólo déjalo ser.
Yami Horus: exactamente, (nwn). Hasta la próxima!