Una historia de nubes en medio de la tormenta

Robin había caminado serenamente a su habitación, aun tocándose la mejilla justo en donde lo había golpeado Raven. ¡¿ Tanto escándalo por Bloo ? Ni que el mundo se fuera acabar… Y además no dijo nada malo… O quizá…

Se detuvo en seco. Estaba frente a la puerta del pasillo que le correspondía a Bloo, esa que él no quería darle y que ella misa decoró como un fino restaurant francés para él y Starfire. Suspiró, realmente las intenciones Bloo no eran malas (obviamente, era un ángel, que por alguna razón le había tocado como ángel de la guarda), y realmente le ayudó a quitarse una incertidumbre estresante de la cabeza, la misma Bloo lo dijo, había dado un gran paso... y él le agradeció gritándole que era una persona indeseable… Quizá debería disculparse, estaba completamente irracional en aquél momento. Nunca ha sido su intención dañar a nadie, sólo se dejó llevar por la ira. Ira… ¿Ira? Un momento ¿De dónde salió? ¿Por qué últimamente estaba tan inestable por dentro? Y ahora que lo pensaba, había más que solo la ira, había confusión y desesperación... Y ahora que lo pensaba… se había comenzado a sentir así desde antes que llegara Bloo…

Había visto a Raven salir corriendo a buscar a Bloo ("Es normal, es su mejor amiga") Pensó que quizá debiera esperar en su habitación a que Bloo se calmara, aunque… (por alguna razón llegó a su mente un pensamiento)

"¿Cómo es realmente la habitación de Bloo?"

¡Vaya pensamiento! Si se lo preguntara alguien, era una cosa muy tonta en que pensar cuando acabas de destrozar el espíritu de una buena persona (bueno, ángel, nube o lo que sea, pero persona a final de cuentas).

No pudo evitarlo, abrió la puerta y se sorprendió de ver el mismo cuarto semi-abandonado que, Chico Bestia decía, se asemejaba a la casa de los locos Adams, no había decoración alguna, las mismas telarañas seguían acogiendo a quienes las tejieron en las esquinas, la misma capa de polvo se encontraba en cada superficie, los montones de artefactos destruidos o a medio arreglar aún adornaban el piso y las ventanas seguían cubiertas por desgarrados y polvorientos trozos de tela opaca. (¿Qué pasaba ahí? No había cama, cobertor, almohada o señal alguna de las pertenencias de Bloo) Continuó mirando a cada lado, hallándose arañas, algunos ratones e insectos de todo tipo, cuando notó que el único artefacto distinto de todo aquello era una botella blanca que reposaba en una pequeña mesita de hierro.

La botella tenía la apariencia de un matraz de bola, de color blanco vidriada, como si fuese una pieza de vidrio grueso pintada por el interior pero aun así se veía tan delicada y frágil como si se fuera a caer con solo soplarle; al reflejarse la luz en su superficie se podía admirar una serie de colores (como un arcoíris) mezclados ligeramente sobre el blanco, tapada con algo que parecía un cristal burdamente tallado en el extremo sobresaliente.

No entendía aquello ¿Cómo era posible que Bloo viviera en esa habitación con aquellas condiciones y solo llevara una simple botella como decoración? (Por lo que le había contado Raven la ocasión anterior, a Bloo le gustaba estar rodeada de comodidades… cosas coloridas, brillantes, suaves, antiguas…) ¿Y qué se suponía que esa botella significaba para ser la única pertenencia que llevara consigo? El líder tenía una increíble fuerza de voluntad, pero, ésta no fue un rival a la altura de la curiosidad que lo consumía en aquellos momentos, al punto de que cuando se dio cuenta, ya tenía en su mano el cristal y en el otro la botella.

En el momento en que retiró el burdo recubrimiento de cristal, una luz proveniente de su interior le cegó por unos minutos. Apenas pudo reaccionar volvió a abrir los ojos, que hacía unos instantes cerró por acción reflejo, pero ya no se hallaba en la habitación obscura y tétrica de antes. En un instante se vio en otro sitio, parecía un gran salón hecho en su totalidad de lo que parecía ser una especie de mármol blanco y rosa combinados como simulando un cielo vespertino, en el que las nubes y el cielo parecen confundirse entre tonalidades roji-moradas. La forma de aquella instancia era circular, su interior era iluminado por una intensa luz blanca que se colaba por el anillo de ventanas en lo alto, del centro del techo colgaban tiras de tela de varios colores que se unían a un anillo dorado que las mantenía en un movimiento circular, de cada una de esas tiras colgaba una esfera de metal… parecía un cascabel pues se mantenía un constante sonido de sutiles campanas en el aire. El techo y las paredes eran invadidos por las formas espirales de un enredadera que se extendía (también) desde el centro del techo, dándole también un toque verde brillante. El perímetro de la habitación era dividido en ocho partes gracias a unas columnas que sobresalían de la superficie lisa que era el muro, y en lo alto de cada y una de ellas se apreciaban las ramas de algún tipo de árbol, como si los árboles llevaran puesto un traje hecho de piedra.

Observó en el centro de la habitación objetos de cristal y metales preciosos con formas fantásticas (y casi imposibles para la metalurgia) flotando sobre pedestales del mismo material que la estructura y en las paredes había otro tipo de cosas, cosas de madera, telas, hilos, plumas… era como entrar en un museo; en una parte había un cumulo de esqueletos fosilizados, parecían haber pertenecido a especies ya extintas… (Velociraptor, Triceratop, Apatosaurio, Pteranodón, Gainonichus, Oviraptor…); en otro lado había un cúmulo de armas y armaduras de distintas clases, (armaduras de caballeros medievales, centuriones romanos, soldados griegos y babilónicos, samuráis, vikingos, espadas, espadas, lanzas, flechas y arcos, escudos y clavas, tridentes, cuchillos, puñales…); en otro rincón había una gran cantidad de juguetes, todos ellos parecían antiguos (muchos de madera o piedra tallada, unos pocos eran de cristal o porcelana, podría decirse que eran juguetes "tradicionales", lo más moderno en ellos parecían ser cajas de música y otros dispositivos de por lo menos doscientos años atrás); en otro cúmulo se veía un escritorio con muchos compartimentos, con muchas cosas que reparar (algunos juguetes rotos, cojines y muñecos de peluche para coser, mas algunas hojas escritas colocadas desordenadamente entre una silla y un tintero) y en el cúmulo principal, se veía una cama de gran tamaño (también circular) cubierta con un cobertor muy suave, colocada sobre una gran alfombra purpura con adornos dorados, y tanto en la cama como en el suelo, mullidos cojines de múltiples tamaños y colores. ¡Esa debía ser la verdadera habitación de Bloo…!

— Con razón dijo que sólo necesitaba un armario— murmuró.

— ¡Hey!, ¿Quién anda ahí? — Llamó una voz a sus espaldas. Parecía muy malhumorada. El titán se giró y no vio ni un alma ahí, solo otro cúmulo de objetos dispuestos casi por azar. En un rincón vio cosas que parecían representar la parte mística de la civilización (amuletos, báculos, idolitos…), en otro más vio… cabezas. Así es, cabezas. Cabezas de piedra y madera puestas como si se miraran las unas a las otras y claro, sin apartar tampoco al mirada del resto de los objetos a su alrededor.

— ¡Óyeme! Te estoy hablando mocoso. — Escuchó decir a una pequeña cabeza de madera que descansaba sobre una repisa.

— ¡Aish! ¿Cuándo aprenderás que las cosas se piden con educación? —Apuntó otra voz un poco más amable, esta vez proveniente de una cabeza de madera en forma alargada que descansaba sobre el piso junto a otras tres de piedra. Robin no paraba de salir de su asombro cuando observó que, en efecto, las cabezas tenían vida. Las dos que habían hablado, parecían ser cabezas tiki hawaianas (estas eran de madera), las otras tres eran una cabeza olmeca, una cabeza de Quetzalcóatl y una de la isla de Pascua.

— Cállate o yo mismo te daré clases de educación— Le amenazó la cabeza pequeña.

—Ay… siempre es lo mismo con ustedes— Se quejó la cabeza olmeca.

—A mí no me mires, es culpa de él— Se defendió la cabeza grande— Nunca ha intentado escucharme. Además, le digo algo y se enoja.

— Disculpen, no quise entrar así, de hecho ni siquiera sé cómo… — comenzó a decir el líder cuando finalmente reaccionó. — Ni siquiera sé dónde estoy.

— ¿Ven? — Comenzó a hablar en tono de orgullo la cabeza de Quetzalcóatl. — ¡Se los dije! Es solo un curioso que llegó por accidente. No hay de qué asustarse. No se va a robar nada, si ni siquiera sabe cómo salir. — La cabeza olmeca suspiró.

— El problema es que sigue siendo un extraño— Sentenció, mientras que la cabeza de Pascua levantó la voz para hacerse oír entre los gritos de fondo de las cabezas Tiki

— ¡Silencio! — Se le oyó gritar. — Ahora… ¿Te molestaría presentarte, jovencito? — De inmediato (más por reflejo pues el asombro no le permitía pensar aun) el líder se presentó tratando de mantener la elocuencia.

— Y-yo…— se aclaró la garganta— Yo soy Robin…

— ¿Robin? — Le interrumpió la cabeza pequeña y gruñona— ¡Ah! Tú debes ser el sujeto al que está curando Bloo.

— No curando— le corrigió la cabeza más grande— cuidando… bueno tutorando.

— ¡Al menos me entendiste— Le contestó la cabeza pequeña— ¡Con razón estas aquí adentro! Bloo no deja entrar a cualquiera.

— A lo que mi hermano se refiere— comentó la cabeza de mayor tamaño— es a que Bloo no trae a muchos visitantes… de hecho los únicos somos nosotros. Por cierto, ¿Dónde están tus modales Kawa? — Le reclamó a la cabeza del pedestal. — disculpa nuestros modales, yo soy Kao y él es Kawelu, pero le decimos "Kawa" y somos cabezas Tiki de Hawái— luego señaló con la mirada a los otros a su alrededor— El grandote de por allá es Olmo, una cabeza olmeca; el emplumado de piedra acá, es una cabeza de Quetzalcóatl, le decimos "Quetzal"; por este lado, el más alto, Paku, una cabeza de la isla de Pascua.

— Mucho gusto— Responden a coro los aludidos.

— También te puedes referir a nosotros en conjunto como "Los cabezones" — Señaló Quetzal. — Así es como nos llama Bloo ¡Eso me gusta! Siento como si fuéramos una banda de música y…

— Quetzal, reacciona y concéntrate— le llamó a la realidad la cabeza malhumorada— No hay posibilidad alguna de que nosotros podamos ser una banda de música de ningún género. En primer lugar ¡No tenemos brazos ni extremidades para tocar instrumentos!

— Pero siempre podríamos ser un conjunto vocal— le contestó Quetzal.

— Qutzal, ya deja de divagar— Le reprendió la cabeza olmeca. —Perdónalo, tiende a soñar despierto con cosa como esa, después de estar encerrado…

— Y…— continúo el líder titán— ¿Cómo es que conocen a Bloo?

— Pues… — habló Olmo— como muchas cabezas colosales, yo me encontraba cerca de un centro ceremonial y la selva se lo tragó por eso nunca nadie me encontró, hasta que Bloo pasó por ahí hace algunos años, platicamos un rato y dijo que le agradé tanto que por eso me trajo consigo.

— ¿Enserio? — Robin no daba crédito a lo que oía.

— Si, así ha sido con todos. — Le contestó Paku— yo iba a ser transportado a un museo en Inglaterra, pero el barco quedó atrapado en una tormenta y las cosas que estaban siendo llevadas en la cubierta cayeron al océano, y bloo me salvó de convertirme en una cabeza de corales.

— Insisto en que los corales hubieran acentuado la perfecta proporcionalidad de tu nariz y barbilla— añadió burlón Quetzal.

— Graciosito Quetzal. — rió sarcásticamente Paku.

— Mi historia, comienza cuando me abandonaron los antropólogos en el centro de estudios antiguos de un museo— Dijo con melodrama en la voz— Me encontraron en uan pirámide e hicieron varias copias de yeso para que a mí no me pasara nada pero…a cambio de eso me dejaron con un montón de instrumentos de carbono catorce con científicos historiadores y estudiosos— La cabeza hizo un gesto similar al que hacen los niños pequeños cuando hacen berrinche. — Yo quería estar en exposición… Quería que me viera la gente y se admirara, yo quería ver las caras de esos niños que van de excursión con sus profesoras… Pero bueno, un día Bloo pasó por ahí y se perdió en el museo y me encontró… y le pedí que me llevara con ella, ¡Me estaba volviendo claustrofóbico ahí!

— ¿Y que dijeron los del museo? — Preguntó Robin.

— Si les importara lo que hubiera pasado conmigo, habrías oído sobre mi desaparición en las noticias, así que obviamente encontraron otra cosa más interesante para estudiar. — dijo con el orgullo herido.

—Calma, no era mi intensión ofenderte— le dijo Robin—…Y ¿Cuál es la historia de Kao y Kawelu?

— Pues nosotros somos hermanos— le contestó Kao— Nos hicieron con el mismo tronco de palmera pero con el paso de los siglos fuimos sepultados por la arena en la playa y luego llegar los colonizadores y…

— ¡¿Me vas a dejar contar la historia o qué? — le reclamo Kawa

— Está bien, puedes contarla, pero deja de gritar, las vibraciones te harán caer del pedestal. — le advirtió.

— Sí, sí como sea. — Le contestó Kawa, que ya se encontraba peligrosamente cerca del borde del pedestal— bueno, como dijo mi hermano nos quedamos enterrados en la arena y un día que Bloo andaba buscando no sé qué cosa para su colección se topó con nosotros y nos ha tenido con ella desde entonces.

— Ok… entonces todos ustedes han sido… "salvados" por Bloo—apuntó algo incrédulo el titán.

— ¡¿Pues que no estas escuchando? ¡Obviamente que sí!— y con este grito, la pequeña cabeza cayó del pedestal

— Te lo dije— Le remarcó Kao.

— ¡Te callas Kao! — le gritó — ¡Y tú! — ahora le decía a Robin— ¡¿Qué estás esperando? ¡Levántame! — El titán obedeció con algo de fastidio.

— Que amargado— le dijo.

— ¡nadie te pregunto! —le contestó— ¿Ves lo que me haces pasar Kao?

— ¿yo? ¿Ahora resulta que "yo" soy quien te hizo caer? — Preguntó el otro.

—Pues sí, de no ser porque me hiciste enojar no me hubiera caído del pedestal— le contestó.

— Oye, eso no fue culpa de él, él solo quería cuidar que no te pasara nada, que tu no quisiste escuchar es otra cosa— le reprendió severo el titán, quien a su vez se quedó impresionado con sus propias palabras.

— Ok, ya me callo— Dijo, mas no lo hizo— y… ¿Qué te ha parecido conocer a Bloo? ¿Divertido, no?

— Pues… esa no sería exactamente la palabra que yo usaría… desde que la conocí me ha puesto extrañísimas tareas a realizar— dijo con desgano.

— ¿¡Ah! ¿Cómo de que extrañas? Con razón dice que eres un mal alumno — le señaló Kao.

— ¿Mal alumno? — repitió Robin.

— Mira en el escritorio— Le dijo la cabeza de madera. El titán se acercó al escritorio en el otro lado de la circunferencia y vio en aquellos papeles poco ordenados algunas palabras… títulos, y con mucha sorpresa leyó en ellos una estructura, por ejemplo…

"Para que Robin sea más paciente.
Misión: Lograr que Robin desarrolle la virtud de la paciencia.
Ejercicio: Robin deberá pintar una pieza de porcelana china muy delicada con un pincel del número uno.
Hipótesis: Cuando Robin termine de pintar y admire lo bien que le quedó el trabajo apreciará el tiempo que gastó en este trabajo y se dará cuenta que el tiempo invertido valió la pena.
Progreso: incierto, el jarrón quedó terminado y Robin se enojó…
Comentarios: Crear un plan para su mal humor y quitarle lo gruñón.
Rediseñar este plan"

"Para alejar la paranoia.
Misión: Cortarle la paranoia a Robin.
Ejercicio: Hacer que Robin vea una película de suspenso de Alfred Hitchcoc.
Hipótesis: Al quedarse picado con el suspenso del señor Hitchcoc sus sentidos estarán tan alertas que su estado de nervios debería de regulars solo con repetirse "es solo una película"
Progreso: aprobado (o algo así) quizá sea necesario repetir la prueba otro día.
Comentarios: Diseñar un examen mejor"

Continuó leyendo los títulos y descripciones de cada uno de esos planes que le habían traído esas bizarras tareas durante tanto tiempo. Aun leyendo títulos como "Para quitarle lo gruñón"(en esa le hizo cantar frente a todos "Hakuna Matata" en todos los idiomas, inclusive en lenguaje angélico), "Para que aprenda a dormir" (esa prueba no había sido tan mala… excepto por la parte en la que le hizo ponerse una pijama de panditas), "Para que se sienta acompañado" (En esa ocación les hizo una terapia de grupo usando una pelota), "Para ser mejor líder", "Para aprender a vivir", "Barriga llena corazón contento", "Para apreciar al mundo real", "Aprender de la infancia" "Relajarse" Aún estaba sorprendido de que hubiera una metodología y un pensamiento lógico detrás de cada una de esas tareas, pero hubo una que le llamó la atención…

"Plan para hacer que Robin sea más abierto.
Misión: Hacer que Robin deje de guardarse sus inquietudes para él solo (y de paso ayudarle a avanzar algo en su relación con StarFire) con poción de la verdad.
Hipótesis: El motivo por el que Robin es tan cerrado con respecto a hablar sobre lo que le inquieta o preocupa está ligado a su problema para hablar sobre sus sentimientos hacia StarFire, por lo tanto si sale a la luz este último detalle lo demás será solo cuestión de tiempo.
Progreso: -
Comentarios: -

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— Debemos sacar a mi hermana de ese trance cuanto antes o si no…— hizo una pausa imperceptible— se convertirá en un ángel caído.

— ¿Qué? ¿Cómo que un ángel caído? — Preguntó el chico Bestia.

— Eso era lo que estaba a punto de contarles—dijo Raven— Rainy no es un ángel muy estable— sentenció con algo de duda— Su poder es estable pero, cuando entra en estado de caos…

— Ahora en cristiano, por favor— demandó Chico Bestia.

— Déjame decirlo a mí Raven— Le dijo el Peli-blanco— Después de todo, es mi hermana. — Se dirigió entonces a los otros tres titanes en suspenso.

— Dicho de otra forma Chico Bestia, jamás hay que hacer llorar a Rainy.

— Ajá… ¿por eso Raven y tú se saludaron de esa forma rara con lo de "la más grande tontería es hacer llorar a un ángel"?

— Si, Rainy les explicó cómo funciona esto de los ángeles ¿Verdad? — Inquirió el visitante— Hay algo que deben saber, cuando se quebranta el espíritu de un ángel se comienza el procesa por el que surgen aquellos a los que llaman "caídos". El proceso comienza con la tristeza, la tristeza se convierte en ira, la ira en odio y… finalmente se crea un ser que no es admitido más en el plano superior, pues el odio es solo propio de los humanos, claro que cuando esto le ocurre a las criaturas mortales se convierten en demonios. Para nosotros los ángeles… esto se manifiesta en un cambio nocivo para el entorno…

— Y la prueba de ello a tormenta que estamos viviendo— completó Raven.

— Aguarda un momento— dijo Cyborg— ¿Dices que esta tormenta se debe a que Rainy estaba triste?

— Y es solo el comienzo— continuó Izewind

— ¿Cómo que solo el comienzo? — Preguntó espantado el Chico Bestia— ¿Cómo es que esto podría empeorar?

— Chico Bestia… mi hermana y yo somos espíritus de tormentas y…— comenzó a decir Izewind ya un poco desesperado con la situación, y decidió dejarse de rodeos con las explicaciones— para resumirlo, la última vez que hicieron llorar a Rainy se produjo el diluvio universal…

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— ¡Ah! ¡Soy un idiota! — se dijo a sí mismo, pero no fue el único que oyó el comentario.

— ¿Qué ocurre? — preguntó Quetzal.

— Creo que… acabo de cometer una estupidez…— Declaró con desgano.

— ¿Quieres hablar de ello? — Habló Quetzal mientras flotaba mágicamente desde su lugar en la pared con los cabezones hasta quedar colgado en la pared más cercana a Robin, mientras que los otros se deslizaban levitando por el suelo (Kawelu con su pedestal) mientras que Robin tomaba asiento en la antigua silla del escritorio con pesadumbre y culpabilidad.

— Yo… le dije algo terrible a Bloo… creo que…— Robin solo podía ocultar su rostro tras sus manos con culpabilidad.

— Anda, no puede ser tan grave— le dijo Olmo mientras Kawa saltaba de su pedestal al escritorio— ya verás que te perdonará, cuando se enoja no le dura mucho.

— Yo… no creo que sea lo mismo, yo…la hice llorar…

— ¡¿Qué cosa? — Gritaron espantados los cabezones.

— ¡Pero si me dan ganas de arrancarte la cabeza! — gritó Kawelu— ¡¿tienes idea de lo que acabas de provocar?

— No, no lo sé. Raven también me dijo lo mismo— contestó Robin.

— Pues tienes suerte, chico, por qué es algo muy malo— le contestó Kawelu.

— En primer lugar— dijo Kao— ella es…

— Una nube…Lo sé, lo sé, los ángeles son las esencias de este mundo, nos lo explicó

— Ella es más que eso— le corrigió Olmo— ¿Sabes cual es su nombre completo?

— ¿Bluria Stormy? — Continuó el titá

— Supongo que no sabes el significado de "Bluria" — Dijo ahora Quetzal— Su nombre se crea de la unión de varias palabras angélicas.

— "Blu"— continuó Paku— que significa "nube"

— "Luria" que significa "tempestad" — continuó Kao

— Y fonéticamente, "Bluri" significa "Tormenta" — finalizó Olmo.

— ¿Esperen, qué quieren decir? — dichas estas palabras, los cabezones comenzaron a contar el relato sobre la nube que había tutorado a Robin…

— En conjunto, su nombre significaría… "Huracán"…

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Hace mucho tiempo en la cuna de la civilización, fueron creados al mismo tiempo dos jóvenes ángeles, los hermanos de la tormenta Bluria e Izewind, ambos con el cabello blanco un poco largo hasta el cuello, la piel muy blanca y ojos grises, vistiendo túnicas blancas, aprendiendo a compartir la gracia que el gran arquitecto les había otorgado, cuando ocurrió un día en que ambos (siendo sólo unos niños) bajaron a la tierra para saber si debían quedarse un poco más o no. (Además, los ángeles tienen permiso de bajar a la tierra por pocos periodos de tiempo)

El joven Izewind, procuró que nadie le viera, sólo se mantenía escuchando las conversaciones entre los hombres que trabajaban la tierra y la cosechaban, mientras que la curiosa Bluria le llamó la atención los grupos de niños que convivían juntos y jugaban juntos. Ella no podía formar parte de su juego, pues aún no sabían cómo cambiar su apariencia para poder convivir con los humanos (como muchos ángeles hacían para llevarle mensajes al Omnisapiente) así que ella se arriesgó a mostrarse.

No hubo mucho problema, siendo niños a nadie le importó que la pequeña se apareciera (claro, cubriendo su cabello blanco con la capucha de su capa), hasta un instante en el que aparecieron los típicos niños más grandes a abusar de los más pequeños. Siendo un ángel, Bluria no permitió que abusaran de sus nuevos amigos, siendo un ángel no recurrió a la violencia, siendo una niña no permitió que se les acercaran, pero en medio de su protección, la niña que parecía tener seis años de edad como es costumbre, cuando el supuesto más fuerte no logra su objetivo, recurrió al ataque más bajo y vil que se halla inventado en la historia de la humanidad.

A ningún niño le agrada que se burlen de él (o ella) a ninguna niña le gusta que le digan que es fea, no le gusta que la comparen con cosas y mucho menos le gusta que le digan que es débil (Y a veces los niños pueden ser más crueles que los adultos). La pequeña entonces hizo uso de su poder angelical, y un par de inofensivos relámpagos cayeron donde los niños malos. Ellos echaron a correr aterrados, diciendo algo sobre la hija de una bruja. Mientras la pequeña Bluria evitaba que se les acercaran a sus pequeños amigos nuevos, la capucha cayó y dejó ver su cabello blanco, los pequeños se asustaron (como siempre, la humanidad teme a lo que es diferente y el miedo… trae consecuencias) Bluria les trató de calmar, pero ellos se habían aterrado, la habían visto lanzarle rayos a los más grandes. Bluria corrió tras ellos para explicarles que no había nada que temer pero…

Muchos de ellos habían llegado con sus madres y les habían contado (burdamente) lo sucedido hacía poco, las madres (sin importar la época) siempre alejarán a los hijos de lo que ellas consideren peligroso para ellos. En este caso, muchas vieron cómo una niña de ojos grises, cabello y ropas blancas se acercaba y como acción reflejo buscaron piedras con qué atacarla. Bloo no pudo evitar ver los rostros furiosos y temerosos de esa gente que la estaba lapidando y además la llamaban "hija del mal" "demonio blanco" "Niña demonio" "Espectro maligno" No pudo evitarlo, salió corriendo de ahí tan rápido como pudo. Pasaron los días y continuó regresando a explicarle lo que ocurrió a esos pequeños, pero siempre que la veían venir le lanzaban piedras o le gritaban alguno de los muchos sobrenombres que le habían puesto la ocasión anterior, hasta que el pequeño Izewind la halló llorando un día.

Izewind no había visto a su hermana en varios días, solo sabía que la había visto salir corriendo, intentó preguntarle qué ocurría, pero en cuanto se acercó; un rayo le impidió el paso, solo podía admirarse hasta donde alcanzaba la vista un obscuro cielo cubierto por nubes arremolinándose amenazadoramente, el único espacio por el que se podía admirar el color del sol era el hueco que había sobre Bluria… (el ojo del huracán). Caían rayos a diestra y siniestra por todos lados hasta que comenzó a llover intempestivamente. Bluria flotó rodeada por nubes hasta la parte superior de aquella tempestad, observando cómo lo que se creía era todo el mundo, era absorbido por las aguas, hasta que su hermano utilizó su poder para que el huracán terminara como un glaciar.

El gemelo de la niña huracán visitó ese glaciar siempre, pensando que su querida hermana no despertaría hasta el día del juicio final, pero se equivocó. Un día el glaciar se quebró, dejando ver a la pequeña Bluria con un largo cabello blanco azulado, y la apariencia de una niña de solo siete años y aparentemente, sin recordar lo que había hecho a la cuna de la civilización. Mientras que en el exterior, su gemelo ahora se veía como su hermano mayor, mucho mayor. A la pequeña no le importó, ella reconocería a su hermano siempre y en todo lugar, ambos eran tormentas. Ella era una nube marítima, un huracán, mientras que su hermano era una nube de las montañas, una tormenta de hielo, una ventisca de nieve.

Desde el momento en que despertó, Izewind se prometió que no dejaría a su hermana sola, mas no contaba con que su querida hermanita aún bajara a convivir a ratos con los mortales y en un día en que les llamaron del plano superior, le niña hizo una parada en un templo de una dimensión que estaban atravesando casualmente, le pareció una construcción muy impresionante. Izewind no quería dejar a su hermana lejos… pero en el plano superior le dijeron que ella debía estar ahí… y ayudar a alguien que también que también le necesitaba.

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—…— Los ojos del Chico Betia se abrieron como platos, inclusive parecía que fuera a desmayarse— Ok, ya entendí, ¿Cómo le hacemos para hacer que se calme? ¡¿Cuál es el plan?

— En primer lugar— apuntó una voz que no estaba ahí antes— Fui yo quien provocó esto, ahora debo resolverlo— Dijo Robin apenas estuvo con los demás. — Este es el plan…

CONTINUARÁ…

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Horus Reborn: Listo! Actualizé! ¿Qué les pareció? A puestoa que no se esperaban muchas cosas… jujuju… bueno, críticas, dudas, sugerencias, comentarios y/o amenazas de muerte deberán ser enviados en un review! (Y recuerden que si se va a amenazar de meurte a alguien, debe hacerse con gracia, clase, elegancia y propiedad)
Nos vemos!