Oyasuminasai (son las 8, aquí si es noche….jejeje)

Bueno, aquí les dejo el 2do capítulo de la historia.

Ningún comentario, pero hey nunca se sabe si alguien está leyendo o no.

Espero les guste y gracias por leer mis locuras…. lo que es no querer admitir cuando un personaje de una historia ha muerto...jeje

Disclaimer: los personajes de esta historia le pertenecen a J.K Rowling, no son míos. Solo los tome prestados para esta historia

Galarmen

"Some days we have to make our own rainbows"

Capítulo 2: Sobreviviendo

Los ruidos se fueron apagando lentamente, poniéndolo más nervioso, eso no era una buena señal.

Pronto nada se escucho cerca de él. Ni un susurro, paso o aleteo pudo ser distinguido por los oídos de Sirius.-¿Qué esta pasando?- pregunto desconcertado, aunque obviamente sin esperar respuesta. Espero unos segundos, tratando de averiguar si algo se movía, su instinto estaba despertando y comenzaba a entrar en alerta.

De repente el suelo empezó a temblar, Sirius se tambaleo por unos minutos. ¿Qué había sido eso? Miro a su alrededor tratando de distinguir cualquier cosa, alguna amenaza o entidad que se le acercara.

¡BUM! El segundo temblor había aparecido, logrando qué casi perdiera el equilibrio. Los temblores cada vez se hacían más fuertes y constantes. Podía escuchar como retumbaban las cosas, no estaba seguro de que lo rodeaba pero podía escuchar el sonido de rocas moverse y paredes temblar.

¿Qué era lo que se estaba acercando con tanto peso como para hacer que el suelo se moviera de esa forma?

El temblor se hacía cada vez más fuerte y Sirius varias veces estuvo apunto de terminar en el suelo de nuevo.

-¿Qué voy a hacer?- se preguntó desconcertado, se tenía que defender con lo que fuera. Piedra, vara, cualquier objeto filoso. Estaba empezando a preocuparse, podía ser sumamente audaz, pero como cualquier mago, sin su varita era como un perro sin dentadura.

-¡Pero que tonto!- se dijo así mismo, siempre había tenido algo que lo había ayudado y lo había usado millones de veces; incluso lo ayudaba de a ocultarse de las persona para no ser perseguido. ¡Era un animago! Podía defenderse a mordiscos y rasguños. Cambio de figura rápidamente, y al instante dejó atrás su cuerpo humano para convertirse en un colosal perro negro.

Esperaba atento la cosa que se iba acercando a el, confiaba en que sus garras y colmillos fueran suficiente contra esa criatura. De repente la penumbra se disperso un poco y de las sombras surgió una bestia descomunal. Un humanoide con cabeza y cola de toro. De más de cuatro metros de altura, con brazos y piernas enormes, capaces de aplastar a cualquier individuo más pequeño que el. Largos y puntiagudos cuernos se asomaban por la punta de su cabeza, eran tan inmensos que serían capaces de atravesar a un elefante y cortarlo por la mitad sin ningún problema o esfuerzo, un hacha gigante era sostenida por sus enormes manos. Era un minotauro.

"Esto no es bueno" pensó Sirius empezando a sentir miedo por la semejante criatura que tenía enfrente. "No te acobardes ahora" se dijo así mismo "Harry te necesita" pero no pudo evitar sentir el corazón palpitarle rápidamente, sentía las patas débiles, como sino pudieran aguatar su propio peso. El pelaje se le estaba mojando, debía ser sudor.

El minotauro se sentó en el suelo y lo miro unos minutos, como estudiándolo. Sirius no hizo ni un solo movimiento, esperaba ver la reacción del humanoide. Sabía que estaba en grandes aprietos, los minotauros eran conocidos por usar la fuerza bruta; solían ser devoradores de humanos y capaces de matarlos al instante. Tenían los sentidos muy desarrollados, por lo que podían oler a su presa a grandes distancias. Además de tener una infravisión muy buena, logrando ver en la oscuridad. Esa era una desventaja para el animago, que apenas era capaz de moverse entre tanta bruma.

Sirius empezó a gruñir actuando más por instinto que por pensamiento. Estaba muy nervioso y no sabía que hacer, solo quería salir de allí lo antes posible.

"Tienes que calmarte" pensó. Tenía que ser listo si quería salir vivo de esa situación.

-Vaya, vaya- dijo una voz que retumbo en todos los lugares- con que tenemos a alguien más aquí- Sirius agudizo el oído tratando de localizar esa voz. Pero era imposible identificar su origen, se escuchaba por todas partes - ¿Un perro? Es raro que caigan animales a través del arco- no podía distinguir si pertenecía a un hombre o a una mujer, estaba distorsionada; demasiado grave para ser de una persona normal -a menos de que este sea un animago.

Sirius no dijo nada, incluso su respiración se detuvo al escuchar eso. ¿Quién demonios era esa persona?

-Lo supuse, no es común que perros pasen por aquí. Me gustaría saber tu identidad- al escuchar eso Sirius empezó a gruñir. Ni loco se transformaría en un lugar como ese

-bien como quieras, de todos modos mi minotauro no ha comido desde hace meses, creo que le vendría bien probar carne de animago. ¿No estarás sangrando verdad?- aumento el gruñido nervioso, y lo convirtió enseguida en ladrido-espero que ese sea un no, porque debo decirte que a las criaturas de aquí les atrae demasiado la sangre así que no creo que vayas a durar ni un día, tal vez solo unas horas.

Sirius se paralizo al oír esto, estaba en grandes aprietos. La herida no dejaba de sangrarle, estaba débil y para colmo ahora tendría que enfrentar a un gigantesco animal si es que quería salir vivo.

-Bueno, yo me retiro- dijo la voz con tono calmado, el perro pudo escuchar que susurraba algo, tal vez le daba indicaciones al mostruo –que tengas un buen día animago- estaba seguro de que en ese momento la persona se encontraba sonriendo –fue un gusto conocerte- una carcajada estridente, macabra y tenebrosa se escucho en todo el lugar y retumbo en todas las paredes. El pelaje de Sirius se erizo al escucharla y un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. La risa se fue apagando poco a poco, dejando todo en silencio de nuevo.

Se encontraba más nervioso que nunca y dirigió su vista al inmenso minotauro. El animal se empezó a mover lentamente, adopto una posición erguida al instante que Sirius se preparaba para el ataque.

La criatura tomo su enorme hacha con las dos manos y la empuño sin el menor esfuerzo. Empezó a caminar despacio, haciendo que el suelo temblara de nuevo. El can negro seguía sin moverse, pero lanzaba grandes ladridos desesperado.

Pronto, los pasos del minotauro aumentaron de velocidad, al momento que levantaba su hachuela para cortar a Sirius en dos. Se dirigió hacia el a una velocidad impresionante y bajo el arma en unos segundos.

El animago la esquivo ágilmente, saltando hacia un lado lo más rápido que podía. El híbrido embistió de nuevo levantando el hacha rápidamente. Esta vez lo esquivo saltando hacia arriba al momento que alzaba una pata tratando de rasguñar a la criatura, logrando solo un corte pequeño en la cara del animal mitad toro. El cual retrocedió levemente, al momento que soltaba un rugido enfurecido.

En ese momento Sirius se dio cuenta de que esa no había sido una buena idea, y de que solo había empeorado las cosas. Ya que al siguiente instante el minotauro rugió con más fuerza, dejo su arma furioso, se puso en cuatro patas y arremetió con más fuerza que antes.

Esta vez sus movimientos fueron más rápidos y el can no pudo esquivarlos a tiempo. La cabeza de la bestia le llego de lleno y lo golpeo contra lo que parecía ser una pared de piedra.

Sirius cayo violentamente al suelo cuando el monstruo se retiro para volver a atacarlo. Respiraba con dificultar y se sentía desfallecer, el minotauro lo había atacado y golpeado justo en su herida, provocando que está se abriera más y ocasionándole un dolor terrible. En su agonía pudo observar al híbrido, el cual se estaba preparando para embestir de nuevo, pero esta vez con los cuernos en el suelo. Lo más seguro seria que lo mataría con ellos.

"No te puedes rendir" se dijo así mismo jadeando "Harry necesita tu ayuda" se empezó a mover lentamente, logrando apenas estar de pie. Se sentía mareado y no estaba seguro de que aguantaría por mucho tiempo; pero tenía que ser fuerte, no se dejaría vencer tan fácilmente.

El monstruo se dirigió hacia el con una fuerza increíble, pero Sirius pudo reaccionar a tiempo y se quito de su camino antes de recibir el impacto. Se volteo para ver al humanoide y esperar el siguiente ataque, pero se sorprendió al observar que los cuernos del mitad toro se habían quedado enterrados en la pared y no podía liberarse. El animago aprovecho la situación y salto encima de el, cayendo en su espalda. Enterró sus colmillos en este con furia y desesperación.

El minotauro enojado se movió incontrolablemente tratando de quitarse al perro negro de encima, sin éxito alguno. Sirius tenía sus colmillos encajados profundamente en la piel de la criatura. Pero esta seguía moviéndose sin detenerse, haciendo que el can se fuera desenterrando lentamente sin desearlo.

Previendo que no aguantaría demasiado tiempo aferrado, el animago saco sus colmillos de la espalda de la criatura y trato de bajarse lo más rápido que podía.

¡BUM! Una mano logro alcanzarlo antes de que llegara a tocar el suelo y se cerró enseguida, atrapándolo y cortándole la respiración. El híbrido había logrado liberar sus cuernos de la pared dejando en está dos agujeros, cada uno del tamaño de un cráter.

Un aullido doloroso salió del hocico del perro negro, al momento que sentía que todos los huesos se le quebraban. Vio horrorizado como la boca del minotauro se abría para dejar al descubierto unos enormes colmillos y dientes capaces de desgarrar a una vaca de una mordida.

Sirius no aguanto más y su cuerpo cambió de nuevo. Sus manos y piernas eran aplastadas por el monstruo lentamente mientras lo aproximaba cada vez más a su hocico. Fue en ese momento cuando la sintió, apretando contra su pierna en el bolsillo izquierdo de su túnica. La delgada y poderosa vara había estado con el todo el tiempo.

Sin pensarlo dos veces, trato de mover los brazos a pesar del agarre del cual era preso, como había adelgazado en todo ese tiempo fue fácil lograrlo, metió su mano en la túnica y agarro firmemente su varita.

El minotauro empezó a elevarlo, aflojando sus manos para introducirlo a su hocico; listo para devorarlo en cualquier instante.

Pero Sirius aprovecho esto para sacar su mano izquierda de las garras que lo aprisionaban.

-¡INCENDIO!- grito al momento que una llama enorme salía de su varita y daba de lleno en el humanoide. Este le soltó al sentir el ataque y se hizo para atrás aturdido. Black no perdió el tiempo y levanto la varita de nuevo.

-¡DIFFINDO!- el animal mitad toro soltó un rugido de dolor al momento que en su cuerpo aparecían cortes profundos, como si unas cuchillas invisibles lo atacaran.

-¡BOMBARDA!- el hechizo dio contra la pared donde se encontraban los agujeros hechos por los cuernos del minotauro, provocando con esto una gran explosión y que varios trozos de roca y grava dieran de lleno en la bestia.

La criatura retrocedió aún más, soltando todavía aullidos de dolor, se tambaleo unos minutos y cayó derrotado.

Sirius se acerco a él jadeante y lentamente, ya no pudo sentir las ráfagas de viento que salían de la nariz de la bestia, se acerco un poco más para verificar si sus sospechas eran ciertas. El minotauro no se movió en ningún momento, y Sirius vio como un río pequeño de sangre se empezaba a trazar en el suelo, esta salía del mitad toro.

Entonces era cierto, el monstruo estaba muerto. Black se sentó con dificultad, estaba agotado, sudor había empapado sus ropas. Sentía el dolor de la lesión más fuerte que nunca, su rostro se torció en una grotesca mascara mientras intentaba contener todo movimiento de su torso. El brazo derecho le dolía más que nunca, seguramente estaba roto. Pero no se atrevía a verlo; por primera vez en su vida quería morir, acabar con el sufrimiento que lo aniquilaba lentamente.

Respiraba entrecortadamente, miró su varita por unos segundos y frunció el entrecejo, ¿cómo había llegado al bolsillo de su túnica si no la había guardado cuando fue lanzado a ese lugar?

-Tengo…que salir…de aquí…cuanto antes…- se tenía mareado y podía ver que el también se estaba desangrando, su sangre se empezó a mezclar con la del hibrido y pronto no podía saber cual era la de él.

Estaba empezando a perder el conocimiento, por más que trataba de estar despierto y ponerse de pie, su cuerpo no lo dejaba.

Parecía que el cuerpo ya no seguía las órdenes del cerebro. Y sin poder evitarlo siquiera, cayó hacia un lado completamente agotado y destrozado.

-No…puedo…morirme- se dijo así mismo tratando de moverse- no ahora… tengo que proteger…a Harry-no iba a aguantar un minuto más –no…lo puedo…dejar solo- pudo escuchar como los murmullos empezaron a aumentar de nuevo, las criaturas estaban volviendo -…me necesita…James…todavía no puedo…estar contigo y Lily…tengo una promesa…que cumplir- los animales eran atraídos por el olor a sangre – no puedo… irme…no todavía- por el olor a su sangre.

Sus ojos se cerraron lentamente, Sirius todavía se negaba a rendirse pero no podía luchar más; necesitaba descansar, su cuerpo se lo ordenaba. Sin desearlo, perdió el conocimiento al instante que sus ojos se cerraron completamente; no sin antes ver millones de ojos acercándose a el. Sus oídos pudieron percibir centenares de gruñidos a su alrededor, pero no fue capaz de hacer algo para alejarlos. Estaba agotado. Se desmayó enseguida, sin saber nada más de lo que pasaba en aquel entorno, tumbado en un frío piso rodeado de oscuridad y peligro.