¡Hola gente bonita!
Bueno aquí vengo con otro capitulo, ya se que habia dicho que publicaría en esta semana porque según yo tendría computadora pero ¿Qué creen? no había internet lol. Ya sabran el sufrimiento de uno sin internet...jeje.. bueno como iba diciendo aquí tengo el tercer capitulo de esta historia, se que derrepente algunas de las cosas las pueden confundir pero bueno así es mi extraño modo de escribir, muchas gracias por sus reviews y por aquellos que agregan mi historia a sus favoritas. Me hace feliz saber que mi historia les gusta a algunas personas.
Bien me despido no sin antes decir que; Ninguno de los personajes me pertenece, todos son del gran Kishimoto.
¡Por cierto! casi se me pasa por andar de boba, como mi fic es categoría: T omito muchas cosas como: La sangre que puede llegar a ver, como también las escenas sexuales. Así que allí requerire de su imaginación (No me golpen) para aquellas escenas que pueden llegar a presentarse, bueno así me despido ¡Que dios los bendiga! y gracias de antemano por pasarse por mi historia.
NOTA IMPORTANTE: Para este capitulo e agregado un POV de Sasuke. ¡Se que lo hago ver taaaaan tonto! pero por favor es como lo trato de manejar y no me maten porfavor, mi escritura es un poco loca entiendan a una tipa que lleva toda una vida escribiendo en otro idioma, ahora sí, disfruten.
—Bien, ¿Dónde la encuentro? -Y otra vez allí estaba esa sonrisa arrogante aunque con un leve sentimiento de excitación. Iría asesinar algo que era de Sabaku no Gaara, sabía que eso lo molestaría mucho y que haría que peleara con más fuerza.
—Que bueno que decidiste hacerlo Sasuke-kun… pero antes de decirte su ubicación necesito que me acompañes a cierto lugar. –Orochimaru sonreía de placer, algo en la sonrisa que le dedicaba a Sasuke molesto al joven. —Por favor, sígueme.
Y en silencio ambos se perdieron entre la oscuridad del lugar. Sasuke nunca se habia caracterizado por asesinar a seres "débiles" como el mismo veía aquellos que no eran dignos de su espada, pero sabía que si asesinaba a esa sacerdotisa Gaara se molestaría mucho y eso haría más entretenida su pelea. Allí seguía el siguiendo a su maestro en silencio, sin decir nada.
—Hinata, esta es la primera vez que te pondremos a prueba. Utiliza tus poderes para mí. –Sabaku no Gaara la veía, la miraba directamente con aquella mirada sin emoción, con aquella mirada llena de misterio. Lo que ponía un poco nerviosa a la joven sacerdotisa.
—Como digas Gaara-san… -Hinata habia hecho una pequeña reverencia para mostrar su respeto hacia aquel al que le pertenecía. Encerrada en un circulo de velas Hinata junto sus manos y comenzó hacer sellos con ambas manos, cerro sus ojos y pronuncio unas palabras en otro idioma pues nadie allí presente entendía que era lo que significaba. Todos allí presentes se asombraron cuando una luz resplandeciente salía del cuerpo de Hinata, allí estaba ella trabajando en cuerpo y alma para darle las visiones que le habían sido pedidas, estaba allí en el futuro…
—"¿Así que eres la sacerdotisa? No cabe duda que el mundo es pequeño, lamentablemente tengo que acabar con tu vida. –Una voz entre las sombras le llamo la atención sobre todo porque se le hacía familiar aquella voz.
Pronto abrió los ojos mientras un poco de sudor recorría su fino rostro.
— ¿Qué a sido lo que has visto Hinata? –Gaara pregunto mientras cruzaba sus brazos y Kankuro y Temari la observaban pacientes por su respuesta.
—Gaara-san… habrá muchos hombres por todos los flancos, pero tú y tus guerreros saldrán victoriosos… -Hinata lo observaba levemente mientras se llevaba una mano al pecho. —Gaara…san ¿De verdad desea que me quede aquí? Yo tengo…la obligación de ir al campo de batalla también…después de todo, es lo que prometí… lo que le prometí a mi padre… -Silencio, nadie hablaba. Una mirada de Gaara basto para que Kankuro y Temari se dispusieran a marcharse pero esta última se paró a un lado de Hinata y la tomo de un hombro.
—Hinata… no te preocupes, estas mejor aquí. Ya has ayudado en esta batalla con tu visión. –La rubia joven le dedico una sonrisa que Hinata respondió a los pocos segundos dispuesta a salir de aquella habitación. —Cuídate Hinata.
—Usted también… Temari-san.
Temari salió de aquella habitación dejando a una Hinata y a un Gaara solos, la chica lentamente se dio la vuelta para mirarlo y fue cuando por primera vez lo vio prepararse para una batalla. El joven pelirrojo tenía la costumbre de que en cada batalla se pintaba los ojos de un color negro haciendo que resaltaran aquellos ojos esmeraldas profundos aquellos que atraparon los aperlados ojos de la joven.
—Gaara-san…tenga mucho cuidado. –Nuevamente Hinata hacia una reverencia al joven que lentamente daba pasos hacia donde ella se encontraba hasta quedar frente a ella.
—Igual tu Hinata. Regresaremos tan pronto se pueda, me has sido de ayuda. –Tomo un mechón del cabello de la morena lo que la sorprendió sonrojándola un poco. —Por favor, espérame aquí.
—S…sí. –Estaba nerviosa y demasiado esos profundos ojos esmeraldas la miraban fijamente sin soltar aquel mechón de cabello hasta que lentamente fue dejándolo para disponerse a salir de allí y encaminarse hacia donde sus aliados y súbditos lo esperaban para la batalla.
Desde un ventanal lo vio marcharse junto con sus hermanos y unos guerreros, sabía que sus visiones no fallaban, nunca lo hacían pero ¿Qué habia sido eso que también habia visto? ¿Acaso su vida otra vez estaba en peligro? ¿Debería decirle a Gaara cuando regresara? O ¿Ya no estaría cuando el lo hiciera? No entendía muy bien porque ella habia nacido con poderes, si lo único que ella habia deseado era haber sido normal, como cualquier mujer.
Mientras Hinata rezaba en la mansión de Gaara, este se preparaba para la batalla, el nunca habia perdido era el amo y señor de mucho y no perdería no, sabía que se trataban de los samuráis de la provincia de la niebla. Sabía que serian duros, pero él no tenía miedo, el era una bestia, una máquina para matar; un asesino.
—Temari, Kankuro… prepárense. –Gaara habia adquirido su posición de pelea mientras sus hermanos lo imitaban igual y se preparaban a pelear.
Lejos, muy lejos de allí estaban dos hombres caminando entre la oscuridad y una densa neblina que cubría su camino, ambos en silencio ninguno pronuncio ninguna palabra en aquel camino. El joven seguía al pálido hombre en silencio sin siquiera preguntarle a donde se dirigían lo último que le habia dicho era que aceptaba acabar con una sacerdotisa pero no sabía a dónde se dirigían. Sabía que Orochimaru era un hombre con muchos misterios en si, hasta que pronto pudieron divisar una enorme torre, en la que poco poco se fue divisando una gran entrada por la cual se dispusieron a entrar.
—Oh, pero que sorpresa si es Sasuke-kun, me alegra verte. –Un hombre de lentes mostraba una gran sonrisa en sus labios mientras el joven nadamas le dedicaba una mirada vacía, este se dispuso enseguida a mirar al otro que acompañaba a Sasuke. —Orochimaru-sama, ya lo están esperando.
—Muy bien Kabuto. –El hombre en forma se serpiente se disponía a marchar hacia una habitación, pero al no sentir los pasos de Sasuke detrás de si dio media vuelta para verlo. —Vamos Sasuke-kun.
— ¿A qué viene todo esto Orochimaru? ¿Qué tiene que ver todo esto con lo que me has pedido? –Frio preguntaba el joven mientras el otro daba carcajadas.
—Solo acompáñame Sasuke-kun, te enteraras en cuanto me sigas.
Sin ganas, Sasuke se dispuso a ir detrás de él y de Kabuto. Llegaron hasta una habitación donde una enorme mesa estaba en medio y donde todos los lugares disponibles ya estaban ocupados por otros que al oír el ruido de la puerta giraron su mirada hacia ella.
—Gracias por la espera, mis amigos. –Orochimaru tomaba asiento en él la silla principal de aquella mesa mientras Sasuke y Kabuto permanecían detrás de el. —Lamento la demora, pero finalmente estoy aquí.
—Orochimaru, has tardado demasiado ¡Ahora mismo ya hubiésemos acabado con esto! –Un hombre alto y vendado de su boca hablaba mientras ponía su puño en la mesa.
—Zabuza-san por favor, no vaya a lastimarse. –Un pequeño hombre con mascara aparecía detrás del gran hombre que lo miraba molesto.
—Esto no es nada. ¿Y para que nos has juntado Orochimaru? –Zabuza miraba irritado a Orochimaru, este carcajeando decidió por fin hablar.
—Bueno como verán… estamos aquí reunidos porque próximamente Sabaku no Gaara hará alianza con los de la Villa de la Hoja. Lo que significara problemas para muchos de nosotros.
Varios gruñidos se escucharon en aquel lugar, Sasuke miraba fijamente a todos aquellos hombres que se encontraban en la sala. Mientras escuchaba también lo que Orochimaru tenía que decir.
—Ahora…un problema es aquella sacerdotisa que le ayuda. Sus visiones le dan ventaja. Por lo que e decidido acabar con ella primero y para ello mi mejor aprendiz será el encargado de hacer aquello… por favor Sasuke-kun acércate. –En silencio el joven se acerco a el y todos allí lo miraban fijamente.
—J aja j aja! ¿Este niño será el encargado? Vamos Orochimaru, para una tarea tan fácil ¿Por qué el? ¿Por qué no uno de nosotros? –Un hombre con dientes afilados como un tiburón carcajeaba al ver a Sasuke.
—Kisame, no es bueno burlarse de los demás por las apariencias. Recuerda "Toda apariencia puede ser engañosa" –Kabuto miraba aquel hombre de piel azul que se inclinaba mas en la mesa.
Sasuke estaba irritado, miro enojado a Orochimaru y este le dedico otra sonrisa. Cuando se disponía a marcharse la voz de Orochimaru lo detuvo.
—Kabuto te dirá donde encontrar aquella sacerdotisa, cuento contigo para que la acabes. –Y como un rayo el joven desapareció de la sala. Todos los que allí se encontraban presentes quedaron en silencio mirando a Orochimaru. —Bien mis amigos, pronto será la hora de la gran batalla.
Y allí estaba Sasuke, caminando por el mismo camino oscuro y con aquella densa neblina cubriendo su camino. Antes de marcharse por completo Kabuto le habia dicho la ubicación de aquella sacerdotisa no tardaría mucho en llegar allí. Sabía que no debía confiar plenamente en Orochimaru lo habia entendido desde hace tiempo ¿Qué era lo que realmente planeaba ese hombre? Y encima ¿Qué era lo que el pensaba el día en que acepto en ser su aprendiz? Se habia cegado por la ira y el enojo. Por eso lo habia seguido; en busca de poder para poder acabar con su propio hermano que habia asesinado a toda su familia y amigos.
Ya habían pasado más de tres días desde que Gaara se habia marchado a pelear, sabía que el regresaría pues lo habia visto nuevamente, pero desconocía cuando. Al igual que su visión de aquel hombre que la quería matar. Se habia dedicado a estar encerrada en su habitación mirando por aquel ventanal por los días el brillante sol y por las noches la hermosa luna. La luna sobre todo le llamaba la atención, le encantaba. Era tan grande y tan hermosa, tan brillante y sencilla cada vez que la observaba sonreía para sí, cuando el ruido de su puerta abriéndose la saco de aquellos pensamientos y fue cuando después de tres días lo observo.
—Gaara-san… -se encamino hasta quedar un poco frente a el y lo pudo observar, estaba manchado de sangre, sangre de aquellos hombres que habia asesinado y también manchado de tierra. Pero no vio ninguna muestra de rasguños ninguna herida era simplemente increíble que saliera ileso se una batalla. —Bienvenido. –Le sonrió, este solo la observaba tranquilo.
—Sí, gracias. ¿No hubo ningún problema en mi ausencia? –pregunto mientras la seguía mirando tranquilo. Ella negó con la cabeza y este solo la volvía a mirar. Para el era extraño verla, le parecía fascinante ella que se veía tan frágil pero a la vez reflejaba fuerza y con los rayos de la luna tocándola directamente hacían que sus ojos brillaran en una forma "bonita". —Bien, iré a tomar un baño, descansa Hinata. Mañana hablaremos.
—Sí. –Fue lo único que dijo antes de que el joven cerrara la puerta mientras sus pasos se iban alejando lentamente. Suspiro, ella sabía que estaba allí para el pero ¿Realmente que era ella para el? La confundía le decía que era una herramienta pero a la vez que no lo era. Le decía cosas y hacia acciones que no lograba entender y que la llegaban a poner muy nerviosa, camino lentamente hasta su ventanal para seguir mirando aquella luna, que esa noche resplandecía con más poder. Fue cuando a su mente llegaron los recuerdos de su infancia. De aquella infancia que era agridulce para ella.
Flash Back
Una pequeña niña estaba sola en una gran habitación esperando a que su padre llegara, no entendía muy bien que hacia allí miro a todas partes aquella habitación era demasiado oscura para ella lo que le provocaba un poco de miedo, fue cuando escucho el ruido de la puerta abriéndose y su padre junto con unos cuantos ancianos que tomaron asiento enfrente de ella mirándolos seriamente.
—Otosan… ¿Qué…que es lo que sucede? –la pequeña niña lo miraba sin entender, todos los de allí le daban miradas duras lo que provocaba que la niña temblara con un poco de miedo y nervios.
— ¿Qué edad tiene, Hiashi-sama? –Una anciana miraba directamente a la niña, lo que hizo que la pequeña tragara su saliva en seco.
—Cinco. –Serio, el hombre de cabellera castaña cerro sus ojos y los abría lentamente mirando a la niña.
—Es muy joven, pero este es el destino. –Decía otro de los ancianos allí reunidos.
La niña seguía sin entender que era lo que aquellas personas y su padre deseaban miraba confundida a todos en especial a su padre que le lanzaba miradas de suplica para que le explicara que era lo que pasaba. Pero una voz le llamo la atención.
—Hinata-sama a partir de ahora tu vida cambiara, has nacido como bien decía la leyenda de la familia con poderes sacerdotales. A partir de ahora tu vida no será la de una niña, ya no serás libre de decidir tu futuro… este estará a cargo de tu padre tu estas destinada a servirle, ayudarle en todo.
— ¿Qu…qué? –Hinata se llevaba ambas manos a su pequeño pecho sin entender la mayoría de las palabras que aquella anciana le decía.
—A partir de ahora, dejaras de ser una simple niña Hinata. –Su padre la miraba fijamente y ella nuevamente tragaba saliva.
Después de aquella junta todo habia cambiado para ella, ya no podía salir libremente en el castillo la mayoría del tiempo se la pasaba encerrada en un cuarto, al principio lloraba mucho porque tenía miedo, se sentía sola y gritaba por su padre pero este nunca iba. Después aquellos ancianos se dedicaban a enseñarle cosas todo el día lo cual la agotaba.
"Ya no era libre como un pájaro que vuela por los cielos azules"
Si no era con los ancianos, estaba sola. Incluso en el nacimiento de su hermana menor, no pudo conocerla en sus primeros días de nacida, pues se encontraba encerrada en aquella habitación. Con el pasar del tiempo se iba acostumbrando a estar allí encerrada pero extrañaba ver el brillo del sol, extrañaba ver el color vivido de las flores y el azul del cielo. Ella a pesar de ser muy chica entendía cuando podía recibir un castigo pero ese día se habia agarrado del poco valor que tenia para poder disfrutar de aquellas maravillas naturales aunque fuese unos minutos. Dio unos cuantos pasos cuando se encontró de espaldas a un niño que mencionaba unas palabras que no alcanzo a entender a la perfección pero por su posición parecía triste, volvió a tomar valor y se acerco a el.
— ¿Estás perdido? –fue lo único que le salió cuando el niño la miro a los ojos, ella se puso de inmediato nerviosa cuando lo escucho hablar.
—Sí. –Respondió tranquilo el niño. —Vine en compañía de mi hermano… pero parece que lo perdí de vista.
Lo observo, parecía angustiado y su compasión salió. Sabía que se metería en problemas si alguien iba a su habitación y no la encontraba pero decidió ayudar al pequeño.
—Te puedo ayudar si… si quieres. –Tartamudeo un momento mientras le dedicaba una gentil sonrisa.
—Bueno. –El niño se habia parado de su lugar dándole una sonrisa a la pequeña.
Salió lentamente de sus pensamientos, sonrió para si al recordar aquel día que ayudo aquel niño a encontrar a su hermano. Ese día habia recibido un castigo por haber salido de su habitación sin permiso, pero tiempo después su padre habia decidido dejarla salir por su cuenta. Eso le habia gustado y se lo habia agradecido con todo su corazón pero con el pasar de los años comenzaron a venir las peleas y con ello sus visiones, su padre y todos peleaban para que no cayera en manos de asesinos o ambiciosos que buscaban poder…lo que provocaba mas irritación a su padre… y por lo tanto más odio hacia ella.
Sabía que la mansión de Gaara tenía un terreno muy grande. Sabía que mientras no saliese de allí no estaría violando las órdenes de salir sin su permiso. Necesitaba tomar aire fresco y despejar aquellos recuerdos que le traían dolor. Camino unos cuantos minutos hasta que pudo divisar un pequeño arroyo con una pequeña cascada, el agua fría le serviría mucho en esos momentos, lentamente subió su kimono para no mojarlo y metió sus blancos pies en el. La sensación del agua correr le agradaba mucho dio más pasos hasta que el agua pronto le llegaba a la cintura. Estiro una de sus frágiles manos hasta la pequeña cascada y tomo un poco de agua que se deslizaba lentamente por todo su brazo cerro sus ojos y con un poco de su poder pequeñas gotas de agua se elevaban lentamente alrededor de ella. Decidió entonces meterse dentro de la pequeña cascada y se mojo toda. Pequeñas gotas resbalaban por todo su cuerpo en especial por su cabello. Su kimono y cabello se le habia pegado, lentamente fue dando pasos hacia delante dejando la cascada para ponerse donde estaba hace unos minutos y aun tenia aquellas pequeñas gotas elevadas alrededor de ella, sonrió al verlas como brillaban con el reflejo de la luna aquello le parecía fascinante.
Pero ella se habia percatado de que alguien mas estaba allí, sabía que era aquel hombre que la mataría ¿Lucharía? "Tal vez" ¿Moriría? "Lo más seguro" sabía que estaba a sus espaldas, lentamente giro su rostro y junto con el su torso para encararlo. Su kimono y pelo se le pegaba con violencia mostrando su bien formado cuerpo, que mas daba ¿Eran su momentos finales cierto? En menos de dos semanas estuvo a punto de morir pero habia sido salvada y nuevamente estaba en peligro, solo por eso deseaba que su vida acabara pues siempre estaba a merced del peligro.
Sasuke POV
Ya había llegado hasta la aldea de la arena nuevamente, tenia ordenes exactas de acabar con la sacerdotisa de Sabaku no Gaara, parecía que Kabuto habia espiado muy bien pues me enseño un camino seguro hasta llegar a la mansión sin ser detectado. Era demasiado simple acabar con una sacerdotisa, para mí no era común matar mujeres sobretodo porque me recordaban a mi madre…a mi madre que cayó por el filo de mi propio hermano… habia llegado sin problemas hasta la habitación de aquella sacerdotisa y con el sigilo de un león preparándose para atacar tome mi lugar pero cuál es mi sorpresa que no se encuentra aquella mujer en aquel lugar ¿A dónde pudo haber ido? La busco por todas partes ¡No hay nada maldición! Tengo que apurarme, pues no debo ser descubierto. Pero cuál es mi sorpresa de divisar a alguien entre las praderas de Sabaku no Gaara, debe ser ella. Me acerco con cautela de no ser visto, cuando puedo divisarla bien, me pregunto ¿Cómo matarla? ¿Con mi espada? Darle el honor de mi espada… no eso era solo para los que yo consideraba fuertes y dignos rivales, mejor utilizare una flecha es más fácil y sencillo. Preparo mi arco y la flecha pero cuando estoy apuntando algo en mí se congela.
Allí esta, no hay duda es la sacerdotisa la "Miko" de Gaara, la miro paralizado ninguno de mis músculos se mueve, apenas puedo respirar y mis ojos se abren al mirarla. Mirar como el agua la toca, como juega con ella y como aquellas gotas se elevan brillando con la luz de la luna. Su kimono se le a pegado demasiado, puedo notar que tiene un cuerpo….simplemente sin palabras y su fino cabello pegándosele con gracia, da unos cuantos pasos para alejarse de la cascada se queda parada allí dándome la espalda ¡Dios mío, es un blanco fácil y ninguno de mis músculos se atreve a moverse! Gruño con rabia, nada en mi se mueve hasta que la veo que lentamente se gira hacia mi "Me a descubierto".
Lentamente la movilidad le regreso al joven que salió de los matorrales en los que se hallaba escondido aun apuntándole con su arco a la joven que después se giro toda hasta que quedaron frente a frente, lo que sorprendió mas al joven que a ella.
—Yo…yo sabía que conocía aquella voz… -Lentamente Hinata hablaba mientras le daba una pequeña sonrisa lo que desconcentro totalmente a Sasuke.
—Tú. –fue lo único que salió de el aun shockeado pero pronto se recupero de su shock y la volvió a ver esta vez bajando su arco. —Vaya que sorpresa pero si es la "rara". –Y sonrió con arrogancia. —No me esperaba que tú fueras la sacerdotisa de Gaara.
—A veces…el destino puede jugar mal sus cartas… -susurraba bajo Hinata mientras lo miraba triste. —Se a que ha venido… Sasuke-san, por favor…acabe…acabe con esto rápido… -y una pequeña lagrima salió de uno de los a perlados ojos.
Aquello lo habia sorprendido nuevamente pero después lo entendió, ella ya lo habia visto venir.
—Así que ¿Estas lista para morir? Que patética eres.
—Lo sé.
Y hubo un silencio pesado. Ninguno decía nada y Sasuke nuevamente le apuntaba con su arco mientras la miraba, pero nuevamente allí estaba aquella sensación extraña que le congelaba su cuerpo, la miro llorando, aquella mujer le parecía "Rara y patética" rara porque nunca habia visto a nadie con aquella mirada, con algo que ella tenía que le parecía extraño y patética porque aceptaba que era débil, y porque aceptaba su muerte como si nada. Hinata dejo caer cansadamente ambos brazos a sus lados y cerro sus ojos, preparándose para su fin. Un fin…que nunca llego.
— ¡Demonios! –Escucho el ruido del arco cayendo y la voz furiosa del joven. Lentamente abrió sus ojos y lo vio enfurecido allí delante de ella. Nuevamente no entendía ¿Por qué sus visiones la traicionaban otra vez? —Sabía que esto era patético…lo sabía. –su voz estaba llena de furia, Hinata simplemente lo observo en silencio, este al darse cuenta la miro con enfado. —Lárgate de mi vista… ¡Vete con un demonio!
—Pe…pero… -Hinata tartamudeo mientras lo observaba, un poco mas calmado la miro y comenzó a reír sin razón alguna lo que confundió a Hinata.
—Vete, anda mujer. –Sasuke le dio la espalda a Hinata riendo para el nuevamente ¿Por qué no habia acabado con ella si era demasiado fácil? No lo sabía, sabía que tendría que explicarle a Orochimaru, pero la voz de ella lo saco de sus frenéticos pensamientos.
—Sasuke-san…nos volveremos a ver… vera que la próxima vez…acabara lo…lo que tenía que hacer…. –En pequeños pasos Hinata se fue marchando y el salió de aquel lugar, sabía que habia permanecido demasiado tiempo allí y que era muy peligroso permanecer un minuto más.
Ya en un lugar seguro recordó lo último que Hinata le habia dicho, era cierto ¿Por qué decirle a Orochimaru? No tenía porque, se sentía imbécil por haber actuado de esa forma y de no haber matado aquella mujer. Por primera vez en mucho tiempo no habia cumplido una de sus tareas, lo que lo molestaba mas pero en algo tenía razón la próxima vez que la viera acabaría sin resentimientos ni sensaciones lo que habia ido hacer.
"Porque el futuro puede cambiar, porque un futuro predicho no es siempre como lo dicen"
