Título: Acerca de juegos y verdades.
Pareja: Harry/Draco.
Resumen: Harry Potter es auror, y una tarde, en medio de una intervención, se encuentra nada más y nada menos con Draco Malfoy. Este encuentro desencadena una investigación mucho más personal de la que sus amigos (y ustedes) creen.
Advertencias: Lemmon (en exceso, sobre todo al inicio, pido disculpas por ello, pero Harry y Draco lo hacen felices de la vida); algo empalagoso en algunas partes, enredos y saltos en el tiempo al momento de narrar (ellos no harán saltos en el tiempo, yo, con mi "maravillosa" forma de narrar los haré saltar a ustedes)
Notas propias: Este fic está dedicado para Nai, con todo mi cariño y mi corazón, por tu cumpleaños preciosa (que fue en octubre y como ya dije, es el regalo más tardío que he entregado jeje). Espero que la historia te guste.
ACERCA DE JUEGOS Y VERDADES
CAPÍTULO 2: EN ALGÚN MOMENTO TE TIENES QUE CANSAR DE JUGAR... ¿ESO TE ASUSTA?
Y entonces Draco descubrió que, si lo planeaba, encontrarse con Potter no era tan difícil, el sábado siguiente lo acorraló en el primer piso de Tellus, y no lo soltó hasta casi hacerlo correrse, para luego llevárselo a casa, al igual que las veces anteriores, Harry ni siquiera esperó a estar completamente calmado tras el fuerte orgasmo, antes de anunciar que debía irse.
Pero en desaparecerse rápido tras el sexo, Draco no se quedaba atrás, tres días después Harry lo había llevado por primera vez a su departamento, en el mismo centro de Londres, por las ventanas se colaba el ruido de los autos pasando y la pequeña habitación que era el dormitorio, se iluminaba con las luces de la calle. Draco había sido arrastrado hasta allí durante la tarde, luego de que coincidiera con Harry en el callejón Diagon.
Draco había sabido desde un inicio que Harry lo estaba siguiendo, y se había deshecho rápidamente de Goyle, Crabbe y Millicent, quienes lo acompañaban en ese momento, para luego dejarse secuestrar.
Fue un interesante secuestro, debió reconocer, y también que con Harry tenía demasiada confianza como para dejar ser amarrado, mordido, e incluso permitir cosas más rudas. Por lo general le gustaban esas cosas, sólo un poco, pero era difícil encontrar en quién confiar para permitirlas cuando conservabas a tus amantes tan solo unas horas en tu cama. Luego de aquella maratónica tarde, que terminó cerca de media noche, tomó sus cosas y farfulló el ya muy usado entre ellos "me tengo que ir", antes de aparecerse en la Mansión Malfoy, empezando a preguntarse si es que no estaba quedando ya demasiadas veces con Potter.
Pero Harry, pese a que su mente también rondaban los mismos cuestionamientos, no dejaba que esas dudas se interpusieran con sus deseos, y por ello averiguó que el palco de los Malfoy, en el nuevo estadio de Rhidorroch Forest, sería utilizado por primera vez el viernes en la noche para ver el juego de los Puddlemere United contra los Wigtown Wanderers, y después de mucho tiempo, se dio el tiempo de ir a ver un juego de Quidditch. Por supuesto que buscaba provocar a Draco, y aprovechó su fama para dejar que el locutor comentara a todos los aficionados que él se encontraba en el estadio esa noche.
Su encuentro no se hizo esperar y pronto Draco, que había estado junto a Blaise y unos cuantos ex compañeros más de la escuela viendo el partido, se movió con cautela hasta un lugar donde Harry lo pudiera ver, luego de hacerle un par de gestos, lo llevó hasta uno de los armarios para utensilios de limpieza en uno de los pasillos, en ese momento vacíos, del estadio.
Cuando Nicodemo, buscador de los Puddlemere United, atrapó la snitch, Harry se estaba corriendo sonoramente, presionado contra la pared de aquel armario, con las piernas enredadas en las caderas de Draco y con él en su interior.
Aquella vez Draco tuvo el loco impulso de inclinarse a darle un beso al momento de marcharse, y si ello asombró a Harry, no dio ninguna muestra al respecto.
Durante todo el camino de regreso a su palco Draco se reprochó haber hecho eso y esperó sinceramente que Potter no mal interpretara las cosas y creyera que había algo más entre ellos que solo follar.
Aunque Draco a veces era muy propenso a negarse las cosas así mismo, por más que éstas fueran tan claras como el agua.
Estuvieron cerca de un mes más en ese juego, persiguiéndose el uno al otro, follando en cualquier lugar, lo sábados siempre terminaban en el departamento de uno de ellos y al culminar siempre usaban las mismas palabras: "Me tengo que ir", cada vez dichas con menos entusiasmo, tal como al inicio, ambos temían ser quien diera el primer paso.
Hasta aquella noche, cerca de las diez. Draco no había tenido intensiones de perseguir a Potter ese día, ni mucho menos encontrárselo en aquel bar, aunque usando el razonamiento, le pareció extraño no habérselo encontrado nunca antes allí.
Se trataba del bar "El Barril", quedaba a cuatro calles del Ministerio, y normalmente Draco iba a tomar una copa a solas luego de algunas reuniones especialmente difíciles, y esa noche había tenido una realmente estresante. Es más, estaba seguro que entre Potter, Hathor y todos esos del GDIS, terminaría completamente loco.
Al inicio no se dio cuenta, se sentó en la mesa más apartada del lugar, cerca a los baños, y pidió una copa de Firewhisky y una cerveza. Estuvo unos cuantos minutos, luego de beber de un solo trago su copa de firewhisky, observando, hasta que notó que la espalda del sujeto sentado en la barra se le hacía particularmente conocida. Arqueó las cejas e ideó una nueva forma de quitarse el estrés, se puso en pie y se alisó la ropa, antes de caminar hacia él, con la cerveza en la mano.
En cuanto Harry sintió una mano sobre su espalda dio un respingo, el alcohol no había conseguido aún quitarle sus reflejos, así que se dio la vuelta con rapidez, ensayando su mejor mueca de "aléjate si quieres seguir vivo", y abrió los ojos de par en par cuando se encontró nada más y nada menos que con Draco.
Draco arqueó una ceja, los ojos de Harry estaban brillosos y hasta podía apostar que algo húmedos, durante todo ese tiempo, más de dos meses, sino se equivocaba, nunca lo había visto en ese estado. Apostaba a que estaba ya completamente ebrio. Aún así pensó en tentar un poco de suerte.
—¿Alguien necesita un hechizo de desintoxicación? —preguntó, sin apartar la mano de su espalda.
Harry lo continuó observando durante un rato más, antes de negar con la cabeza. No tenía intenciones de estar sobrio esa noche.
—Lo siento, hoy no tengo ganas de ningún juego… —su voz sonaba algo pastosa y pesada, pero aún así continuó —disculpa.
Draco arqueó una ceja, sintiéndose algo herido por el rechazo, pero trató de no tomárselo personal, seguramente Harry tendría algún problema, algo malo habría pasado y por esa razón estaba allí, sin sus compañeros del trabajo y sin sus amigos, emborrachándose solo en un bar. Y él sabía lo que era querer estar solo y emborracharse hasta olvidar todo. Pero también sabía que por más que uno dijera que quería estar solo, tener a alguien al lado siempre ayudaba. Suspiró vencido, no creyendo lo que iba a hacer, y se sentó junto a Potter, que seguía observándolo con atención.
—¿Qué estás tomando? —preguntó, dando un sorbo más a su vaso de cerveza y viendo la copa vacía de Potter delante de él.
—¿Qué…? —Harry suspiró y apoyó los codos en la mesa y hundió la cabeza entre las manos.
—Pregunté: qué estabas tomando —repitió Draco —, ya sabes, para acompañarte.
—Es en serio, Draco, hoy no tengo ganas de ningún encuentro de esos, es increíble cómo puedes encontrarme incluso aquí, si me he escapado de mis amigos y compañeros…
Draco supo, por la forma en que Harry arrastraba la lengua y hablaba, que había bebido demasiado, se preguntó con más preocupación qué era lo que había pasado, aunque no iba a preguntar, claro.
—No te he seguido —admitió antes de darle un sorbo a su cerveza.
Harry lo observó un instante más, antes de suspirar y mirar hacia el frente, por un largo rato ambos se quedaron callados, hasta que la bebida de Draco se acabó.
—Firewhisky —dijo de pronto Harry, respondiendo a la pregunta que le hiciera Draco y pensando que tal vez algo de compañía no le vendría mal.
—Dos fireshisky entonces —suspiró Draco, levantando un poco la voz para que el barman, un hombre mayor, medio calvo y con algunos kilos de más se acercara. Dejó un par de monedas en la mesa y luego el hombre trajo la botella de firewhisky, dejando caer el contenido en los dos vasos con gran lentitud.
—¿Sabe qué? —llamó de pronto Harry, cuando el hombre ya cerraba la botella —Deje toda la botella —pidió, tratando de equilibrarse en el asiento para sacar algo de dinero.
—Deja, ya me encargo yo —atajó Draco, sacando más rápidamente algunas monedas más y dejándolas en la mesa.
El hombre simplemente hizo un asentimiento y se apartó rápidamente, seguramente ya acostumbrado a aquellas discusiones de "yo pago", "no, pago yo".
Draco hizo una leve inclinación de cabeza hacia Potter y se bebió el contenido de su copa de un solo trago. Harry lo observó antes de imitarlo y luego dejó el vaso de manera ruda sobre la barra, hundiendo nuevamente la cabeza entre las manos.
Pasó otro largo rato más, tan largo que Draco empezaba a creer que Potter simplemente se había quedado dormido, antes de que Potter levantara la cabeza nuevamente.
Harry tomó con manos algo temblorosas la botella y sirvió torpemente una gran cantidad de firewhisky en cada vaso.
—Tal vez deberías dejar que yo hiciera eso —le aconsejó Draco, dándole un sorbo muy pequeño a su vaso y tratando de lucir calmado, aunque en realidad empezaba a preocuparse un poco por la actitud de Potter.
—Hoy estuve en una intervención —dijo al fin Harry, luego de beber el contenido de su vaso de un solo golpe. Había bebido tanto ya, que ni siquiera sintió que la bebida le quemara la garganta.
—¿Intervención? —preguntó Draco, hablando en voz baja y pegándose un poco más a él, a fin de poder escucharlo y sobre todo entenderlo.
—Habíamos investigado a un tipo… no te puedo contar eso —negó rápidamente.
—No hay problema —se encogió de hombros Draco, pensando en llevarlo ya a su casa, tal vez era hora que se metiera a la cama.
—Un compañero murió hoy… —continuó Harry, saltándose todo el relato y llegando a la peor parte.
—Oh… —suspiró Draco, pasando una mano por la espalda de Harry y dándole un par de palmaditas, dejó la mano allí, sintiendo la forma en que los músculos de éste se relajaban poco a poco.
—Estaba en pareja conmigo, ambos teníamos que cuidarnos… —Harry se dejó caer un poco más hacia atrás, sintiendo alivio y confort en esa mano sobre su espalda —, era un trabajo simple, o eso parecía al menos y… —Harry negó con la cabeza y suspiró profundamente, antes de servir torpemente un poco más de licor en su vaso.
—No creo que debas seguir bebiendo tanto —dijo Draco, pensando en que era realmente necesario que Potter fuera a casa.
—Mauro era realmente un buen tipo, tenía más de quince años de auror, había soportado la guerra con Voldemort… tenía una novia, se iban a casar en menos de un año…
—Lo siento —atinó a decir Draco, realmente no sabía qué se suponía que debía decir, imaginaba que decir "lo lamento, es una gran pérdida" o "la vida es así" no era algo que Potter quisiera escuchar. Al menos no había sido algo que lo hubiera reconfortado al momento de afrontar la pérdida de sus padres.
—Cayó junto a mí, estaba a mi lado, bromeando acerca del fin de semana que seguía, cuando saliera con ella, que es medibruja… —Harry soltó una carcajada amarga —, él siempre decía que no tenía novia porque ninguna comprendía sus horarios, hasta que la conoció a ella, dijo que tenía tantos enredos en el horario y tan poco tiempo libre como él, que eran el uno para el otro.
Draco dio otro sorbo más a su copa y se pegó un poco más al cuerpo de Potter, pensando que en cualquier momento se caería.
—Le alcanzó una maldición asesina, no se suponía que los que estuvieran allí pudieran hacer magia, no nos dimos cuenta… ¡Fuimos tan estúpidos!
—¿Perseguían a muggles? —preguntó confuso Draco, Harry levantó la mirada y lo observó durante un largo rato, como si recién notara su presencia, y luego negó con la cabeza.
—También, pero no te puedo contar —susurró, arrastrando más la lengua.
—Sí, lo siento, me sorprendió… —se excusó rápidamente Draco, temiendo haber espantado a Potter, aunque estaba realmente preocupado de que él estuviera investigando muggles.
—No creo que pueda… —Harry negó con la cabeza y se dejó caer hacia delante, tratando de apoyarse en la mesa, pero sus brazos parecían ir a una velocidad mucho más lenta que sus pensamientos, porque si no fuera por Draco, que lo sujetó de los hombros, casi se da de cabeza en la mesa.
—Creo que es hora de ir a casa —recomendó Draco, jalándolo un poco para llevárselo de allí de una vez por todas.
—No quiero ir a casa… —Harry negó con la cabeza y luego se dejó poner en pie, rodeó con sus brazos el cuello de Draco y trató de pegarlo más a él —quiero que me lleves a tu depra… tu de par ta man to —dijo con voz que pretendía ser insinuante.
—Vaya, ni deletreándolo te sale bien —sonrió un poco Draco —, vamos, te llevaré a casa.
—Draco… —susurró Harry, obviando las palabras de Draco —Draco… escúchame…
—Te estoy escuchando, Potter, desde hace mucho rato —suspiró Draco, no recordaba la última vez que había cargado con un amigo borracho. Obvió el haber considerado a Potter un amigo y trató de arrastrarlo hacia la zona de desapariciones de aquel bar.
—No, no, te estoy hablando en serio…
—Sigo escuchándote —jadeó Draco, Harry se estaba convirtiendo en peso muerto y esperaba poder llegar a su departamento antes de que quedara inconsciente.
—Quiero que me lleves a tu casa y que me folles —soltó Harry con voz demasiado alta y para mala suerte, esta vez no se equivocó en la pronunciación, varias personas voltearon a verlos y Draco agradeció que las luces del lugar fueran tan bajas como para que alguien los pudiera reconocer.
—Genial, ahora nos avergüenzas —farfulló Draco, por fin en la zona de aparición.
—No te quise… —pero Harry no pudo terminar su explicación, pues inmediatamente sintió un muy desagradable tirón en el estómago y cómo toda la habitación daba vueltas sin parar.
Draco ni siquiera se cuestionó porqué se había podido aparecer en el departamento de Potter, cierto que ya había estado allí varias veces, pero nunca había notado que Potter le había dado acceso al sitio.
—Mierda —se quejó Harry, tratando de sujetarse con más fuerza de Draco.
—Oh, no —reclamó Draco, apartándolo con poca delicadeza —Potter, ni siquiera se te ocurra vomitar.
—Necesito… ¡Mierda! —Harry sintió como Draco prácticamente lo empujaba hasta el baño y un instante después estaba vomitando, una mano le apartaba el cabello de la frente y lo sostenía.
—¿Mejor? —preguntó Draco un instante después, cuando Harry ya se ponía en pie, realmente lucía fatal.
—Mierda —replicó Harry.
Draco suspiró, al parecer esa noche le tocaría hacer de niñera.
Hizo pasar el agua del baño y bajó la tapa para dejar a Potter sentado allí, mientras llenaba la tina con agua tibia y buscaba algunas cosas que pudiera utilizar en el armario de baño.
—¿No tienes poción antiresaca?
—No bebo —replicó Harry, Draco notó que estaba poniéndose verde, y temió que pronto vomitara de nuevo.
Al fin se resignó a qué no había nada que pudiera darle por el momento y esperó a que la tina estuviera con suficiente agua, dejó caer un poco de jabón allí y le ayudó a quitarse la ropa a Harry.
—¿Entonces te estás aprovechando de un borracho? —preguntó Harry, mirándolo con ojos brillantes. Draco puso los ojos en blanco.
—Claro, porque te haces el difícil normalmente —respondió, poniéndolo en pie y guiándolo hasta la tina.
Harry soltó una risita tonta.
—No parece importarte que no me haga el difícil contigo.
—Nadie se está quejando, Potter. Ahora, métete en la tina de una vez por todas.
—Sí, señor —replicó Harry, entrando a la tina con ayuda de Draco.
Harry sintió el agua caliente muy tranquilizadora y un instante después sus ojos se estaban cerrando solos, casi como en un sueño sintió a Draco ponerlo en pie, secarlo con un par de hechizos y arrastrarlo hasta la cama.
Draco lo cubrió con una de las mantas y apagó las luces para que Potter finalmente pudiera descansar, estaba por irse cuando la voz de Harry, aún sonando arrastrada y cansada, lo detuvo.
—Draco…
—¿Te sientes mal de nuevo? —preguntó Draco, caminando hasta él.
—No… yo quiero… —Harry apartó las mantas y dejó ver su cuerpo desnudo aún en medio de la oscuridad.
—Potter… —empezó a protestar Draco, sin saber cómo hacerle entender que no se acostaría con él si estaba tan borracho.
—…que te quedes conmigo, solo… acompáñame… quédate a dormir aquí —pidió finalmente.
—Potter, no sé si…
—¿Por favor? —interrumpió Harry —, no quiero quedarme solo esta noche.
Draco abrió la boca y luego la volvió a cerrar, antes de suspirar y asentir.
—Claro —dijo, mientras empezaba a quitarse la ropa, un instante después estaba ya sólo en ropa interior y metiéndose en la cama.
Harry se dio la vuelta y lo jaló para que lo abrazara. Draco se sintió algo incómodo al inicio, normalmente no dormía abrazado a la gente, es más, siempre le pareció que era algo medio tonto y ridículo, incluso hasta raro, pero poco a poco se fue acomodando hasta que su cuerpo se amoldó al de Potter.
En un principio había pensado quedarse a su lado hasta que se durmiera, pero dada la hora qué era y lo cansado que se sentía, sin querer admitir que también se sentía muy cómodo, cerró los ojos y dejó que el sueño lo venciera.
°.°
Harry despertó confundido, sintiendo un terrible dolor de cabeza y la calidez de un cuerpo abrazándolo. Soltó un gruñido de fastidio y luego se quedó completamente quieto, sabía que estaba desnudo, y que el cuerpo detrás suyo no lo estaba del todo, sin embargo no recordaba haber traído a nadie a casa… Es más, no recordaba cómo había llegado a casa, o si estaba en casa. Dio una mirada de reojo al lugar y reconoció las paredes de su casa, al menos sabía dónde estaba.
—No te alteres, Potter, tu virtud está a salvo, sólo nos quedamos dormidos —dijo entonces Draco, soltándolo finalmente y tratando de bromear en lugar de pensar en cómo es que había permanecido abrazado a Potter toda la madruga y esa mañana al despertar no había sentido deseos de soltarlo.
—Malfoy —gimió Harry, girándose lentamente, Draco sonreía y parecía completamente descansado.
—Te diré algo para que te sientas mejor: tengo algo de dolor de cabeza, creo que me tomé demasiadas copas… no tantas como tú, pero sí más de lo debido.
—¿Copas? —Harry suspiró y se puso una mano en la frente, cerrando los ojos con cansancio, tratando de recordar.
—Estuvimos en el "El Barril", bueno, nos encontramos allí, por casualidad, una de a de veras, y nos pusimos a hablar, tú ya estabas demasiado bebido cuando te encontré, pero debo declararme culpable de no detenerte en la cantidad desmedida que bebiste después.
—Oh… —Harry apretó un poco más los ojos, empezando a recordar —Cierto…
—Y por cierto —agregó Draco, poniéndose ya en pie, pues tenía cosas que hacer —, realmente lamento lo que le pasó a tu compañero, y que te hayas visto en medio de eso —apretó con una mano el hombro de Harry y éste apartó la mano de sus ojos con rapidez.
—Te conté…
—Pero no me contaste nada de la intervención, solo lo que le había pasado a tu compañero… y por supuesto que no le diré nada a nadie, ya te lo dije ayer…
—Oh…
—Y de verdad, tengo algo que hacer y ya estoy retrasado —se excusó Draco, caminando hacia el baño.
Harry lo miró caminar solo en ropa interior hasta el baño y cerrar la puerta y luego cerró los ojos, su cabeza pronto estallaría y tenía demasiado frío. Se preguntó cómo es que había acabado desnudo, pero decidió que mejor era no averiguarlo. No solía beber de esa manera casi nunca, sólo cuando algo como eso pasaba y no quería imaginar las cosas que pudo haber dicho o hecho en ese estado.
—Podría conseguirte algo de poción para la resaca y mandártela con un elfo si es que te quedas aquí —dijo Draco, saliendo ya duchado y con una toalla amarrada a sus caderas.
—Gracias, pero no me quedaré, debo… —Harry abrió los ojos mucho más y se sentó de golpe, ignoró el mareo que le dio y se puso en pie —¡Mierda! ¡Mierda!
—Sí, he notado que usas mucho esa palabra —asintió Draco, comenzando a vestirse.
—Me he quedado dormido… no sabía que era tan tarde, debo ir a la oficina y… ¡Demonios!
—Bien, antes de ser arrollado por tus apuros, me voy —comentó Draco, ya completamente vestido y observando a Potter correr de un lado al otro de la habitación.
—Sí, tienes cosas que hacer —replicó Harry, deteniéndose un momento y observándolo.
—Pues sí, exacto —sonrió un poco Draco y luego avanzó un par de pasos hacia él, apoyó su mano en su hombro y apretó —, espero que estés bien…
—Sí, lo estaré, lamento que me hubieras visto en ese estado y… si hice algo que no…
—Nada malo, no te preocupes —le tranquilizó Draco, antes de soltarlo.
—De verdad, gracias —repitió Harry. Draco se encogió de hombros y desapareció.
Antes de llegar a la oficina, Harry se pasó por una tienda de pociones y consiguió una buena ración de poción antiresaca, la cual bebió de un solo trago, y con ella pudo tener una mejor cara al momento de presentarse delante de su jefe.
Los funerales fueron esa misma tarde, Harry no podía mirar a la cara a la novia de Mauro, y se sintió fatal durante todo el tiempo.
En la noche Hermione y Ron fueron a verlo y lo obligaron a cenar con ellos, tratando de reconfortarlo y hacerlo sentirse mejor, Harry les agradeció el gesto, pues sus amigos lo entendían, la noche anterior no lo habían buscado porque sabían que seguramente querría estar a solas. Le habían dado el espacio que siempre necesitaba cuando algo así ocurría, desde la guerra que tenía la costumbre de aislarse cuando algo salía mal. Aunque ese espacio había sido llenado por Draco. Harry recordaba fragmentos de lo ocurrido y sinceramente esperaba que la parte en que le había pedido a Draco que lo follara fuera solo producto de su imaginación.
°.°
Durante los siguientes días Harry se metió de lleno al trabajo, la misión no había quedado completada y él y sus compañeros se esmeraron por atrapar a todos los que se les habían escapado, así que estuvo más de una semana fuera de Londres, pensando en Draco, pero abocado en la misión.
Por su lado Draco se extrañó de no encontrar a Potter en la discoteca de siempre y trató de convencerse de que no lo extrañaba cuando se fue a casa cerca de la una de la mañana, y solo.
El clima fue cambiando y las lluvias empezaron a ser más intensas, por lo general a Draco le gustaba ver la lluvia desde su Mansión, mientras tomaba una taza de chocolate caliente, pero esas noches había tenido que hacer algo de trabajo extra y había terminado más de una vez empapado. No le sorprendió que al cuarto día se sintiera tan enfermo. Por seguridad se refugió en el departamento muggle, y el primer día tomó algunas pociones para el resfriado, sin embargo Blaise había viajado a Italia esos días y la fiebre lo hacía sentir demasiado débil para siquiera invocar a sus elfos por más pociones.
°.°
Habían pasado prácticamente dos semanas desde la última vez que había visto a Draco, su misión había concluido mucho más que exitosamente, habían logrado conseguir pruebas para hundir a Willielmi Arawn y a todos sus cómplices, incluyendo a los muggles, además de capturar al que había asesinado a Mauro, otro mago más que trabajaba bajo las órdenes de Willielmi Arawn. Tanto Harry como sus compañeros sabían que no era suficiente, que nada sería suficiente para sustituir la ausencia de Mauro, pero al menos se sentían un poco mejor habiendo conseguido que el culpable pasara el resto de sus días en Azkaban.
Harry no le había avisado a nadie aún de su regreso, se sentía relajado y tranquilo y extrañamente lo único en lo que podía pensar era en ver a Draco.
Ya casi estaba anocheciendo y las lluvias no cesaban cuando decidió que lo mejor era aparecerse en el departamento de Draco y tocar la puerta, pensó que lo más probable era que el chico estuviera en casa, sin ánimos de salir, como la mayoría con un clima así.
Tocó el timbre una vez y contó hasta diez, antes de volver a tocar, pues nadie contestaba, para el cuarto toque, su alegría ya se había desinflado un poco y empezaba a sentirse algo tonto, en el momento que planeaba volver a su departamento, escuchó pisadas lentas del otro lado, se quedó completamente quieto, esperando, hasta que finalmente la puerta se abrió.
Harry inclinó el rostro un poco, mientras observaba la imagen de Draco, con su bata color azul, y sin zapatos ni calcetines, su cabello estaba algo alborotado, sus mejillas sonrojadas y sus ojos tenían un brillo distinto.
—Potter —Draco entrecerró los ojos, le había tomado demasiado tiempo ponerse en pie, sólo para notar que ya era de noche, y que no estaba seguro de qué día exactamente, sabía que tenía fiebre, y un aspecto desastroso, pero no esperaba que fuera precisamente él quien tocara su puerta.
—¿Qué te pasó? —preguntó Harry, algo preocupado.
—Creo que un camión por encima, o bien pudo ser un dragón… no estoy seguro —respondió Draco, apoyándose en la puerta y sintiéndose algo mareado.
—Diablos, luces como si ambos te hubieran pasado por encima —negó Harry, animándose finalmente a entrar —¿desde cuándo estás así?
—No sé… —Draco cerró los ojos un instante —¿Qué día es hoy?
—Viernes —respondió Harry, empujándolo un poco para poder entrar.
—¿Qué haces? —cuestionó Draco, bastante seguro de que no lo había invitado a pasar.
—Te haré algo caliente.
—Ay, Potter, ¿será posible? —masculló, dejándolo pasar y cerrando la puerta —estoy medio moribundo y tú solo piensas en eso.
Harry soltó una carcajada, mientras lo tomaba de los hombros y lo guiaba hacia la habitación, Draco se sentía demasiado débil siquiera para intentar protestar.
—No me refiero a eso, sino a algo de comer, apuesto a que no has probado nada de comer en todo el día, y además iré a conseguirte algunas pociones… ¿por qué no has conseguido pociones tú mismo?
—Porque me sentía… no, porque me siento muy mal —explicó Draco, mientras Harry le quitaba la bata y lo hacía recostar, suspiró cuando lo cubrió con algunas mantas y sintió el hechizo de calentamiento.
—Duerme un poco, iré por algunas cosas, no tardaré nada.
Draco no respondió, se acomodó mejor en la cama y cerró los ojos.
°.°
Un momento después Harry comprobaba que la cocina de Malfoy no tenía absolutamente nada de comer o beber, y se encaminó a su departamento, recogió unas cuantas pociones y luego tomó el paraguas y salió a la calle, compró en el restaurante en el que normalmente cenaba una porción de sopa de pollo para Draco y una hamburguesa para él, luego buscó un callejón y se apareció en el departamento de Draco. Esta vez se apareció directamente dentro y primero constató el estado de Draco, que permanecía durmiendo. Con pesar lo despertó, tocando su piel se dio cuenta que aún tenía fiebre y lo obligó a beber la poción para el resfriado y un poco de sopa, antes de dejarlo descansar una vez más.
Se sentó a un lado de la cama y jaló unas cuantas revistas que también había traído de su departamento, y se comió la hamburguesa en silencio, observando de rato en rato a Malfoy, hasta que se hizo bastante tarde.
—Potter —susurró Draco, abriendo los ojos con lentitud, la habitación solo estaba iluminada por una lámpara de la mesa de noche y Harry dormitaba sobre la silla, con una revista haciendo precario equilibrio sobre su regazo. —Potter —repitió un poco más alto, y consiguió que Potter abriera los ojos sobresaltado, haciendo caer la revista al piso y casi cayendo él mismo por el susto.
—Malfoy —suspiró Harry, sentándose mejor en la silla y observándolo. —¿Te sientes mejor?
—Creo que sí… ya no me duele la cabeza.
Harry se inclinó hacia delante y tocó su frente, asintiendo lentamente.
—Sí, parece que ya no estás con tanta fiebre.
—Eso es bueno —admitió Draco, sin querer parecer extrañado, y hasta algo asustado, por el cuidado de Harry.
—¿Tal vez quieras comer algo ahora?
—Sí —Draco asintió con rapidez —, muero de hambre.
—Bien, te traeré un poco más de sopa.
—No, no me gusta comer aquí, vamos a la cocina.
—Si a eso le llamas cocina —criticó Harry, pasándole la bata.
—¿Eh?
—No tienes nada de comer allí —explicó Harry, mientras caminaban por el pasillo, hasta la cocina. Draco se quedó de pie, mientras Harry sacaba un plato y vaciaba el contenido de un envase descartable.
—No como aquí, prefiero la calle.
—Yo también —admitió Harry, señalándole con la cabeza el sofá, para que Draco se sentara allí.
Draco se sentó a un lado y recibió el plato de manos de Harry, comenzó a comer con rapidez, pues realmente tenía hambre, mientras Harry lo acompañaba en silencio.
—No estuviste por aquí estos días —comentó Draco un rato después, cuando casi había terminado de comer.
—No, tuve una misión… nosotros atrapamos al que mató a Mauro —le explicó Harry, quitándole el plato vacío y llevándolo a la cocina.
—Me alegra que lo hayan atrapado.
—Sí, al menos ahora está en prisión, y no saldrá más —suspiró Harry, mirando a Draco desde la cocina.
Ambos se quedaron en silencio un largo rato, hasta que Draco se animó a hablar.
—Creo que debo volver a la cama.
—Es buena idea, parece que ya estás mucho mejor.
—Sí… me siento mejor, gracias por… por las pociones y la comida —Draco se puso en pie y se sonrojó un poco, no tenía costumbre de andar recibiendo ese tipo de cuidados, no desde que su madre había muerto.
—No fue nada, no iba a dejar que siguieras sufriendo cuando podía ayudarte a sentirte mejor.
—Y entonces…
—Entonces supongo que debo irme —suspiró Harry, aunque no se movió.
—¿Por qué no… —Draco se mordió el labio inferior y miró a Potter nuevamente, sintiéndose extraño —, por qué no te quedas a dormir aquí?
—¿Contigo? —preguntó Harry con rapidez.
—Puedes usar el sofá, o la cama, conmigo —propuso Draco —, pero no creas que…
—No, claro que no… supongo que aún te sientes algo débil y eso.
—Sí, ciertamente, pero sí quieres, no me molestaría que…
—Vamos —interrumpió Harry, y Draco lo agradeció, no quería seguir diciendo incoherencias delante de él.
Draco se metió a la cama y observó a Harry desnudarse y le hizo un espacio para que se acostara a su lado, por un rato estuvieron en silencio y sin tocarse, hasta que Draco bostezó y decidió que mejor era dejar de hacerse los tontos, él sabía que quería que Potter lo abrazara y por fin poder descansar, así que se volteó lentamente y le dio la espalda a Harry, esperando que captara el mensaje.
—Buenas noches —murmuró.
—Buenas noches —contestó Harry y luego de un instante de indecisión, se giró y se abrazó a Draco, sintiendo su cuerpo tensarse un instante antes de relajarse.
Rápidamente se amoldaron el uno al otro y se quedaron dormidos.
°.°
Al día siguiente ambos despertaron muy entrada la mañana, Harry constató, con algo de preocupación, que Draco volvía a tener un poco de fiebre, además que estaba algo aturdido.
Le dio otro poco de la poción para el resfriado y lo dejó en la cama, antes de encaminarse a la calle para buscar más comida. Las calles estaban húmedas por la lluvia de la noche anterior, pero por suerte no había señales de que volvería a llover.
No conocía en absoluto el barrio de Draco, así que le costó un poco de esfuerzo encontrar un pequeño supermercado, donde consiguió varias botellas de agua, pan, queso, leche y algunas sopas para calentar en microondas, esperó que el microondas que había visto en casa de Draco funcionara adecuadamente.
Volvió cerca de una hora después, llegó hasta el pasillo y luego se apareció en la sala, para evitar hacer que Draco se levantara a abrirle la puerta. Luego de dejar todo en la mesa, fue hasta la habitación. Draco permanecía aún durmiendo y se había destapado un poco.
Harry lo cubrió con las mantas y tocó su frente y su cuello, aparentemente la fiebre estaba bajando nuevamente. Se quedó de pie, observándolo a la luz del medio día, notando lo apuesto que era, pese a estar enfermo. Incluso se dio el gusto de acariciar su mejilla y apartarle el cabello. En cuanto se dio cuenta de lo tonto que se veía haciendo eso, se fue de vuelta a la cocina, donde preparó un par de emparedados de queso y leyó unas cuantas revistas que había traído de casa.
Para la tarde Draco despertó de nuevo, sintiéndose algo confundido, sobre todo cuando encontró a Harry a su lado.
—¿Te sientes mejor? —le preguntó Harry, mientras, en un gesto que le pareció extraño, tocaba su frente. Su mano estaba fría y se sentía reconfortante.
—Más o menos… aún estoy confundido.
—Es por la fiebre… aunque no a todos nos afecta de la misma manera —le explicó Harry, mientras le pasaba una botella de agua —, cuando yo estoy con fiebre no tengo sueño ni me pongo como tú.
—¿En serio? —preguntó Draco, luego de darle un gran trago a la botella de agua.
—Sí, yo más bien me acelero un poco. ¿Quieres algo de comer?
—No tengo hambre —frunció el ceño Draco.
—Debes comer algo, no puedes tomar pociones y no tener nada en el estómago —regañó Harry.
—Vaya… suenas como… —Draco se detuvo e inclinó el rostro un poco.
—¿Qué? —preguntó Harry, algo extrañado.
—Como mi madre, iba a decir que suenas como mi madre —aclaró Draco.
—Ah… —Harry pensaba que eso podía ser un halago, pero no preguntó más. —¿Por qué no te cambias de ropa mientras te preparo una sopa?
—¿En esa cosa que bota fuego? —preguntó Draco. Solo una vez, cuando recién había encontrado ese lugar, había intentado usar la estufa, los resultados no habían sido nada buenos.
—Se llama estufa, Malfoy, y no, no lo haré allí —se burló Harry —, anda ve, haz lo que te digo y si quieres luego te explico cómo se usa la estufa.
Draco pensó que en realidad no quería saber cómo se usaba esa estufa, o nada de esa cocina, pero asintió y se puso en pie con lentitud, para obedecerlo.
Durante el resto de la tarde Draco y Harry estuvieron conversando, Harry le contaba cómo, desde que vivía solo, se las había tenido que arreglar para conseguir pociones y ese tipo de cosas cuando caía enfermo, sobre todo porque no le gustaba molestar a sus amigos. Draco reconoció que para él era indispensable la ayuda de sus elfos, que antes era su madre la que se encargaba de cuidarlo, pero que desde que ella había muerto ya no se había enfermado tanto.
Para la noche Harry fue a comprar, por instrucciones de Draco, un par de platos a un restaurante cercano. Ambos cenaron en el sofá de la sala, continuando con aquella conversación sin importancia, hasta que se hizo bastante tarde.
Harry constató que la fiebre casi había desaparecido y auguró que para el día siguiente Draco estaría completamente curado.
—Si quieres me puedo quedar esta noche también —dijo luego de un instante, pensando en que le gustaría dormir nuevamente a su lado, era extraño, no había deseado nunca antes solo dormir con alguien —, ya sabes, por si necesitas algo o… para cualquier cosa.
Draco arqueó una ceja, pero asintió.
—Claro… por si necesito algo —dijo, antes de tenderle una mano.
Harry aceptó gustoso y ambos se encaminaron a la habitación, se desnudaron en silencio, hasta quedar uno al lado del otro.
Draco, que estaba agotado y aún algo débil, se dejó abrazar por Harry y cerró los ojos, quedándose casi inmediatamente dormido.
A Harry le costó un poco más de esfuerzo hacerlo, mientras observaba a la luz de la luna el perfil de Draco, apartó de su mente la pregunta de qué hacía allí, durmiendo al lado de quien hasta hace poco era sólo un amigo con derecho, y finalmente se quedó dormido también.
°.°
Escuchaba el sonido de la lluvia golpeando contra la ventana, y eso lo hizo abrir los ojos con lentitud, de pronto el dolor de cabeza y todo el malestar habían desaparecido, al fin.
Sintió el cuerpo al que estaba sujeto y recordó que no era que el malestar hubiera desaparecido por arte de magia, Potter había aparecido dos noches antes y se había encargado de conseguirle pociones y comida. ¡Oh, los Gryffindor! Siempre propensos a hacerse los héroes, sin importar a qué escala.
Se estiró lentamente, Harry permanecía quieto y aparentemente profundamente dormido. Draco pasó un largo momento observándolo. La primera noche había estado enfermo, afiebrado y probablemente por ello lo había invitado a quedarse en su cama, la noche anterior le pareció normal que Harry le pidiera quedarse, después de todo aún estaba algo enfermo. Resolvió que no quería un tercer día con Potter y sin sexo, pues entonces, ¿qué clase de "amigos que se encontraban para follar" serían?
Se puso en pie y caminó lentamente hacia el baño, se metió bajo el chorro de agua tibia y disfruto de lo bueno que era sentirse sano, incluso estuvo silbando por un momento, mientras lavaba su cuerpo y su cabello.
Salió envuelto en una toalla, con el cabello aún algo húmedo y se quedó quieto observando a Potter, durante su ausencia se había movido de tal forma que las mantas habían caído hacia un lado y ahora se observaba su cuerpo apenas cubierto por la ropa interior, dejando ver su erección matutina. Draco sonrió un poco más y se deshizo de su toalla, quedando completamente desnudo, para luego caminar hacia la cama, y treparse en ella, entre las piernas de Harry.
Sin tocarlo mucho, comenzó a mordisquear y pasar su lengua sobre la ropa interior de Harry, que soltó en respuesta un pequeño gemido, Draco continuó con sus atenciones, cada vez los suspiros y gemidos de Harry eran más altos, hasta que sintió una mano sobre su cabello, jalándolo un poco.
—Draco —gimió Harry, levantando un poco más las caderas.
—Oh… te despertaste —suspiró Draco, haciendo un puchero y apartándose un poco para retirar la ropa interior de Harry.
—No creo que alguien pueda permanecer dormido si es que le haces eso —negó Harry, levantando las caderas y sintiendo la única prenda que lo cubría, descender por sus piernas, hasta quedar libre de ella.
—¿Eso es un halago? —se burló Draco, dejándose caer entre las piernas de Harry y tomando con una mano la erección y soplando sobre ella.
—Entonces estás mejor —jadeó Harry, apretando las sábanas con sus manos y levantando un poco las caderas.
—Creo que tuve un buen enfermero —Draco dio un par de lamidas, y Harry se agitó un poco más bajo su cuerpo.
—Eso… —Harry jadeó y cerró los ojos un instante, sintiendo la lengua caliente de Draco acariciarlo —¿Eso también fue un halago?
—Sí, lo fue —admitió Draco, antes de alojar el miembro de Harry en su boca, presionando sus labios un instante en la base y jugueteando con la lengua.
—¡Draco! —chilló Harry, con una mano atrapó el cabello húmedo de Draco y lo jaló un poco, levantando las caderas y recordando de pronto que en más de dos semanas no había estado con él, ni con nadie.
—Harry… —Draco se apartó un instante y acarició con lentitud los muslos, obligándolo a abrirlos un poco más, luego le levantó un poco más las piernas y continuó por un largo rato, mientras sus dedos presionaban y rondaban la apretada y caliente entrada.
—Dioses, no quiero correrme —gimió Harry, tratando de apartar a Draco, pues estaba demasiado cerca del final.
Draco soltó una risita, apartándose de él.
—Pensé que ese era el objetivo —dijo, arqueando una ceja y presionando un poco más los dedos en el interior de Harry.
—Sí… oh, Draco —Harry se arqueó un poco más —Quiero venirme contigo dentro —pidió entre jadeos —y si… —Draco hizo girar sus dedos, disfrutando el poder tener a Harry en ese estado, con su otra mano tomó el miembro de Harry y lo apretó un poco —si sigues así yo…
—¿Tú? —presionó Draco.
—¡Mierda! —gruñó Harry.
—Sí, ya te he dicho que usas demasiado esa palabra —reprochó Draco, soltando el miembro de Harry y sacando sus dedos del interior del chico con lentitud.
—Oh… Draco —gimió Harry, en cuanto Draco se pegó a su cuerpo, sus erecciones encontrándose y frotándose.
Draco se encontró deseando besar mucho más a Harry, recordando que no lo había tenido cerca en demasiado tiempo, y pronto sus manos recorrieron el cuello y los brazos de él, mientras Harry lo apretaba por la espalda y levantaba las caderas, frotándose cada vez más duro contra él.
—Si no te detienes, harás que yo me corra —le advirtió Draco, apoyando las manos en la cama y apartándose un poco.
—Pensé que ese era el objetivo —se burló Harry, empujándolo a un lado y sentándose sobre él, con las piernas a los lados de sus caderas.
—Oh… ¿Ya estás en plan mandón? —replicó Draco, apretando a Harry por la cintura y jalándolo un poco más hacia él.
Harry se inclinó y lo besó en los labios y el cuello, apretando un poco más los dientes en la clavícula, antes de separarse nuevamente y tomar su erección.
Draco soltó un pequeño gemido mientras sentía esa mano subiendo y bajando por su erección, y sin dejar de acariciarlo, Harry se inclinó hacia un lado, hacia la mesa de noche y metió la mano en el cajón. El que Harry supiera ya exactamente donde él guardaba el lubricante le pareció inusual, pero no se detuvo a analizarlo.
Harry espació una gran cantidad de lubricante sobre la erección de Draco, acariciándola con rapidez, antes de hacer lo propio con su entrada, mientras Draco jadeaba suavemente y le acariciaba el pecho y los costados.
Draco apretó un poco los labios sintiendo a Harry descender poco a poco, absorbiéndolo con extremada lentitud, mientras esa estrechez —en verdad estaba muy estrecho— pensó Draco, lo iba acogiendo.
—Draco —jadeó Harry, quedándose un momento quieto, sintiendo su interior ardiendo y tratando de acostumbrarse.
—Morgana… ¡Estás tan apretado! —gimió Draco, tomando a Harry por la cadera y jalándolos a ambos un poco más atrás, hasta que se pudo acomodar entre las almohadas.
Draco se inclinó hacia delante, para empezar a repartir besos y mordidas sobre el pecho de Harry, sujetando con una mano su erección, mientras Harry subía y bajaba lentamente sobre él, soltando pequeños gemidos y jadeos.
—Cómo te he extrañado… —suspiró Harry, dejando de apoyarse en los hombros de Draco y sujetándose del cabecero de la cama, se quedó quieto durante un instante, cuando notó lo que había dicho y por un momento creyó que Draco le reprocharía algo, sin embargo éste no lo hizo, solo lo pegó más a su cuerpo y lo sujetó de las caderas, instándolo a que se moviera más rápido.
Draco pensó que él también había extrañado a Potter, por supuesto que sí, después de todo era con quien follaba regularmente y era normal que se extrañaran. Deseando no darle más vueltas al asunto, apretó más fuerte las nalgas de Harry y levantó un poco las caderas, tratando de darle el encuentro a cada estocada, hasta que se sintió demasiado caliente y ansioso.
Harry había apoyado la cabeza en el cuello de Draco y disfrutaba de su olor, ese que había descubierto aquella primera vez, cuando habían estado bailando, mientras sus piernas se movían de arriba hacia abajo, tratando de tomarlo por completo y gimiendo entrecortadamente cada vez que llegaba a aquellos lugares que le daban tanto placer.
—Harry… Oh, Harry —gimoteó Draco, mientras lo empujaba con menos delicadeza a un lado de la cama.
—¿Qué haces? —farfulló Harry, sintiendo su espalda golpear contra el colchón, un instante después Draco estaba sobre él nuevamente, besándolo y mordiéndolo en los labios, mientras su erección buscaba hacerse un sitio en su entrada.
Harry levantó una de sus piernas y entonces Draco se introdujo en él, rápido y de un solo golpe, con una mano le sostenía esa pierna, apretándola conforme ganaba velocidad, mientras sus labios no dejaban de besarse en cualquier lugar a disposición, hasta que les fue imposible controlarse, Draco sentía la forma en qué Harry le apretaba la espalda, mientras su miembro, cada vez más húmedo y duro, se frotaba entre ambos cuerpos.
Draco jaló del cabello de Harry con fuerza, mientras lo obligaba a levantar el rostro lo suficiente para morderlo en los labios, en tanto ambos gritaban su orgasmo casi a la vez, y luego se dejó caer sobre él, sintiéndose sin aire y demasiado agitado, aunque se sentía satisfecho de escuchar a Potter jadear de la misma manera.
Harry acarició con lentitud la espalda de Draco, mientras trataba de recuperarse de ese brutal orgasmo, cuando sintió a Draco apartarse un poco.
Draco levantó la mirada y apreció los ojos verdes y brillantes a plena luz del día, y no pudo resistirse a inclinarse un poco y besarlo, esta vez de manera lenta y pausada, mientras con una mano le acariciaba la mejilla, deleitándose de manera diferente de sus labios.
Harry se dejó llevar por el beso, acariciando la espalda de Draco casi con la misma lentitud con que estaba siendo besado, esa lengua indagando en su boca, de una manera diferente a las anteriores, y no pudo evitar el gemido que se le escapó.
Fue en ese punto en que Draco se dio cuenta que algo raro estaba pasando allí, algo extraño y diferente, algo que no había esperado, y mucho menos deseado. Y entonces se apartó de Harry, asustado por lo que estaba ocurriendo.
Harry reaccionó ante la mirada de Draco y tuvo que voltear el rostro para no sentirse avergonzado, no tenía la menor idea de lo que eso había significado, pero sabía que no parecía complacer a Draco, ya que se apartó de él con mucha rapidez.
—Ehm… —Draco se aclaró la garganta y se movió hasta el otro lado de la cama, lo más lejos posible de Harry.
—Yo tengo… he quedado en salir y… —Harry se sintió estúpido, mientras se sentaba y buscaba alrededor, sobre la mesa de noche había dejado sus lentes y su varita, los tomó y luego se pasó un hechizo de limpieza.
—Yo también, es decir, ahora que estoy… mejor, debo… —Draco cerró la boca, antes de seguir haciendo el tonto y se sentó, dándole la espalda a Harry, fingiendo que buscaba algo en su cajón de la mesa de noche.
—Ya me voy —dijo entonces Harry, que se había puesto los pantalones, aunque no los había abrochado, cargaba el resto de sus cosas en los brazos.
—Aja —asintió Draco, aún sin voltear a verlo.
Harry iba a agregar su tan típico "nos vemos por allí", pero se contuvo y simplemente se desapareció, para luego aparecer en su departamento.
°.°
Aquel día Harry fue a visitar a la señora Weasley, luego a los gemelos al callejón Diagon y finalmente a cenar con Ron y Hermione, que le contaban encantados los planes de la futura y cada vez más cercana boda; Harry trataba de mantenerse ocupado durante el mayor tiempo posible, pues de esa manera alejaba el pensar en Draco.
Por su lado Draco aprovechó sentirse mejor para poner al día todo lo que había dejado pendiente y no volvió a casa, a la Mansión, hasta la madrugada, agotado y tensionado, se metió en la tina de agua caliente y se bebió una copa de vino, antes de dejarse caer en la cama, solo entonces su mente pareció revelarse contra él y recordarle lo que esa mañana había pasado, la forma en que él y Harry se habían besado después de… ¿hacer el amor?, como si fueran una pareja, como si… como si se estuvieran gustando más de lo debido.
Negó con la cabeza y se reprochó lo estúpido que sonaba, sin imaginar que en un departamento de Londres, a muchos kilómetros de allí, un auror tampoco podía dormir, pensando en él.
°.°
Respuesta a comentarios:
YUKI
Hola… Muchas gracias por tu comentario y tus palabras, me alegra mucho que te haya gustado el inicio de esta historia y espero que la continúes…
Un beso y un abrazo para ti
Cindy
Hola… XD cuanto gusto leerte… justo hace poco decía que esto de volver a publicar era como volver al cole y encontrarte con los compañeros, todos nos reconocemos y abrazamos y festejamos.. jejeje…
Pues muchas gracias por tus palabras, me halagas mucho… yo no soy nada buena, creo yo, para escribir cosas graciosas, como habrás visto, me gusta o me da mejor escribir dramas y sufrimientos y… ejem… bueno, decía, que me hace súper feliz siempre que alguien me dice que se ha reído de uno de mis "chistes" porque como que me da orgullito.
Bien por ti y las vacaciones navideñas, aquí yo no tener eso.. no saber qué es tener vacaciones navideñas jajaja.. pero bueno, espero que la pases bien y te diviertas un montón.
Y por supuesto, aprovecho para enviar los sinceros deseos de amor, éxito y alegrías en el 2011 que ya se nos viene encima…
Un abrazo para ti y ya quiero leer tus teorías acerca de todo esto XD
dospiesizquierdos
Amiga mía, por fin apareciste, aunque suene medio obseso y falso, no es así, estuve pensando en ti mucho, porque luego de que me pusiste lo que había pasado con tu papá no supe más de ti y eso me dejó algo preocupada, pero me alegra saber que estás bien…
Espero que hayas pasado felices fiestas y que el 2011 sea un buen año en todos los aspectos de tu vida.
Y gracias por el comentario al fic… ah, ya están lanzando teorías, anotaré la tuya también, a ver quiénes aciertan jejejeje-
Besos y pásala bien
ruka
Hola… ¡Cuánto gusto leerte! Me alegra verte por aquí y que la historia te esté gustando..jeje por un momento sí pensé dejarla en el prólogo hasta la semana siguiente pero… ah.. en realidad yo desesperada por poder actualizar así que… mejor les daba el capítulo uno también.
Esta historia tiene 10 capítulos más o menos, no es tan larga y espero que la disfruten mucho.…..
Un beso para ti y que la pases muy bien, que el año nuevo esté lleno de cosas maravillosas para ti y tus seres queridos.
Besos
leyla
Hola.. .un gusto saber de ti, qué bien que la historia te esté gustando XD y bueno, sí, no podría escribir mientras cuelgo por varias razones, me estresaría, tal vez quisiera cambiar algo y no podría con la presión así que ya está terminada.
Espero que pases lindo año nuevo XD
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Muchas gracias a todos por leer, muchas gracias a todos los que se han dado el tiempo de dejar un comentario. Realmente me alegra que la historia les esté gustando, espero que sea así hasta el final.
Por lo pronto creo que retornaré a los lunes para actualizar… no estoy muy segura de ello, pero me gusta más ese día, es como una tradición ya.
Y ahora, antes de despedirme, mi saludo para todos ustedes:
Espero que el año nuevo este colmado de buenas experiencias, de éxitos, de triunfos, de metas logradas, de mucho cariño y sobre todo de mucha risa, que las sonrisas no les cueste, que le encuentren el lado positivo a las cosas y que cada nuevo día sea un aprendizaje que nos haga ser mejores.
Un abrazo y un beso para todos ustedes, de corazón les deseo lo mejor….
Levanto mi copa de champagne y brindo con ustedes en la distancia que nos separa, esperando leernos muy pronto.
Zafy
