ACERCA DE JUEGOS Y VERDADES

CAPÍTULO 3: ¿Y QUÉ TAL EMPEZAR CON UNA CITA?

Harry discutió con su jefe dos días después, no solo pidiendo, sino exigiendo, que le dieran una nueva misión que lo alejara de Londres; ese tipo de misiones que lo hacían estar tan ocupado que ni siquiera tenía tiempo de pensar en sí mismo, y menos en rubios sexys que lograban girar su mundo completamente, y con sólo un beso.

Porque tenía que reconocer que eso era lo que estaba pasando, y no podía estar más asustado por ello, porque, siendo honestos, ¿qué se suponía que iba a hacer? Malfoy seguramente se había apartado de él en ese momento porque había entendido lo que Harry estaba sintiendo y seguramente que hasta le pareció algo patético. Al menos era como Harry se sentía, recordando lo bien que se había sentido durmiendo con él los últimos dos días, o la forma tan distinta en que había percibido ese último beso luego de… de hacer el amor. Harry había tenido algunas parejas estables, por los cuales había desarrollado algunos sentimientos, y podía percibir claramente las señales: Draco Malfoy había empezado a gustarle demasiado, se estaba encariñando con él y ya no era solo sexo lo que lo hacía volver una y otra vez con él, aunque claro que tenía que reconocer que el sexo era fantástico.

Y sí, seguro que a Draco también le gustaba el sexo con él, por eso es que habían quedado tantas veces, más veces de las que normalmente quedas con un amante ocasional, claro, y seguro que también, al igual que él, Draco había disfrutado todo ese juego de andarse persiguiendo y secuestrando, pero todo eso se estaba saliendo de proporciones, estaba empezando a sentir cosas raras que no quería sentir, y muchos menos reconocerlas ante Draco.

Harry casi podía ver la mueca burlona de Draco si es que se atrevía tan solo a insinuar algo como eso. Además, él tampoco estaba en busca de un novio. Ese tipo de relaciones no funcionaban para él. Y no que hubiera tenido muchas, claro que no, pero las pocas que había tenido le habían aleccionado lo suficiente para una vida.

Finalmente consiguió que su jefe lo enviara a Gales durante diez días, a seguir de cerca el movimiento de magia de un pueblo pequeño y escondido, supuestamente muggle, apartado de la civilización, en el distrito de Carmarthenshire, pues se habían reportado ciertas cosas extrañas.

Durante diez días estuvo escondido en unas cuevas cercanas al pueblo, recorriendo las calles durante la madrugada, enfundado en su abrigo oscuro y rastreando magia, hasta que por fin encontró una casucha aparentemente abandonada, que estaba sirviendo de laboratorio clandestino para un muy insignificante vendedor de pociones de amor.

Y aunque en un inicio había pensado que era buena idea dedicarse a una misión, su jefe había sido muy listo al enviarlo a ese sitio, había tenido demasiado tiempo libre durante el día para pensar y eso no era lo que él quería.

Volvió a la civilización, como le decían sus amigos cuando regresaba de una misión de ese tipo, el día sábado en la mañana, con el informe ya listo y preparado para su jefe. A medio día se encontró con Ron, Hermione y la señora Weasley, que tenían más novedades acerca de la boda, y al atardecer decidió que estaba demasiado agotado como para ir a ver a los gemelos, así que se apareció en su departamento, se dio una ducha y luego, cerca de las siete de la tarde, se metió a la cama, dispuesto a dormir de largo hasta el día siguiente.

Durmió sólo un poco más de dos horas, cuando despertó todo estaba a oscuras y el reloj de la mesa de noche marcaba las diez. A las once era la hora a la que siempre iba los sábados a Tellus, para encontrarse con Draco, en medio de la pista de baile de alguno de los pisos, y luego fingir que todo era una casualidad y que no tenían nada mejor que hacer que meterse a la cama a follar.

Se dio la vuelta y se dijo en voz alta que no iría, bajo ningún concepto, que no era adecuado ni correcto.

Un instante después resolvió que no tenía porqué esconderse, que le apetecía ir a bailar, tomar un trago y pasarla bien, que por supuesto eso no estaba ligado al hecho de querer ver a Draco, y que sí iba a esa discoteca y no a otra de las muchas que existían era simplemente porque allí se sentía cómodo. No tenía que ver, en absoluto, con querer ver a Draco y secuestrarlo.

Se hizo el firme propósito de que, así encontrara a Malfoy esa noche, no le insinuaría nada. Y se lo repitió muchas veces, mientras se terminaba de cambiar. Y cuando se desapareció hacia la discoteca, se lo siguió repitiendo una y otra vez, aunque sabía que se estaba engañando a sí mismo.

°.°

—Realmente estoy aburrido —protestó Draco, dejando de lado el vaso de cerveza, Blaise, que había vuelto de Italia esa misma noche a Londres, lo había arrastrado a una discoteca que, según le había dicho, estaba muy de moda.

Y sí, estaba genial, las luces, la música, la gente alrededor, todo era muy bueno, y seguramente que en otro tiempo la podría haber calificado como perfecta, pero no, no había forma en que se sintiera tranquilo, porque su mente no dejaba de darle vueltas al tema de Potter.

Se había aparecido la semana anterior en la discoteca, se había escondido y lo había buscado con la mirada, para descubrir, luego de mucho rato, que Potter no estaba allí. Y en un inicio pensó que eso era bueno, después de todo sabía que lo mejor era que no se vieran más, ese juego estaba llegando demasiado lejos, aunque no podía dejar de sentirse algo dolido porque Potter decidiera no aparecer.

—Eres un aguafiestas —replicó Blaise, sonriendo hacia una chica de cabellos castaños que bailaba con sus amigas cerca de la barra.

—No puedes decirme aguafiestas, no te estoy arruinando nada, simplemente me aburro.

—Ya, ya, ¿por qué no vas a Tellus en busca de aquel chico que tanto te gusta si es que tantas ganas le tienes? —preguntó en tono burlón, mientras se ponía en pie.

—Yo no he dicho que le tengo ganas —contestó rápidamente Draco —, y tampoco que esté allí. Lo más probable es que no esté.

—Anda, ve y no me tortures más, ¿qué tal si almorzamos mañana?

—¿Me estás echando? —preguntó asombrado Draco, poniéndose en pie también.

—Nah, estoy haciendo una obra de caridad, tú ve con aquel muchacho y yo iré con ella —señaló con la cabeza hacia la chica, que parecía sonreír más aún.

—No iré con él.

—Ajá, si no te conociera te creería —se burló Blaise. —Mañana paso por la Mansión.

—No, gracias —dijo Draco, dándose la vuelta para salir. Aunque sabía que el enojo no le duraría tanto y seguramente mañana le abriría las puertas de la Mansión para poder almorzar juntos y dejar que Blaise se siguiera metiendo con él por el tema de aquel misterioso chico.

Caminó hasta la entrada, era un poco más de las once de la noche, y casi podía apostar a que Potter estaba en cualquier lugar, menos en esa discoteca.

¿Acaso se estaba volviendo un tanto más sádico que de costumbre? Tal vez sí, resolvió, mientras se alisaba un poco la camiseta azul y se aparecía en el callejón que daba acceso a la discoteca.

°.°

Parecía mentira que aún así intentara engañarse, sonriendo coquetamente hacia un chico de cabellos castaños al otro lado de la pista y repitiéndose una y otra vez que estaba feliz de no encontrar a Draco, y que era tiempo de ir en busca de nuevas aventuras, pese a que no podía sacar el tema de su cabeza.

Había aparecido más de media hora atrás, se había recorrido los tres pisos dos veces y Draco no estaba por ningún lado, y lo único que se le ocurrió fue caminar hacia la pista de baile y acercarse a ese chico que parecía tan dispuesto a inaugurar su nueva etapa de aventuras, en la cual planeaba olvidar a Draco y desechar cualquier cosa que hubiera estado surgiendo entre ambos.

Se pegó a su cuerpo y tomó sus caderas, balanceándolos a ambos al ritmo de la música electrónica, mientras las luces subían y bajaban de intensidad y cambiaban de colores.

Pero ello no funcionaba, pues no contento con no dejar de pensar en Draco, ahora su mente recreaba su imagen, al otro lado del salón, con una camisa azul y unos pantalones claros, mirándolo fijamente y…

—Mierda —jadeó, apartándose del chico de un salto, observó a Draco darse la vuelta y apartar a algunos de los danzantes, perdiéndosele de vista.

—¿Qué dijiste? —preguntó el chico con el que bailaba, mirándolo con atención.

—Nada, yo… —Harry supo que ese era un momento decisivo, podía quedarse allí y seguir bailando con ese chico, llevarlo a otro sitio y pasarlo bien, dar por concluida "la era de Draco Malfoy"; o podía seguir a Draco y tratar de descubrir qué más pasaba entre ellos.

Y la curiosidad y la impulsividad siempre habían sido sus características más notables.

—Lo siento —dijo en voz más alta, apretándole un poco el brazo, antes de apartarse y seguir por el camino que Draco había tomado.

°.°

Draco ordenó una copa del trago más fuerte que tenían, estaban en la decoración de México y el tequila era al parecer lo único que servían. Pensó que no importaba, que estaría bien para retomar un poco la forma y luego salir de cacería, porque no dejaría que Potter lo humillara de esa manera. Ello ameritaba una venganza, y él era alguien muy vengativo. No quiso pensar en lo dolido que se sentía, ni en que eso que hacía que su corazón latiera tan a prisa, quitándole racionalidad, eran celos.

Aunque sus planes se fueron al caño en cuanto Potter se sentó a su lado, Draco sólo lo miró de reojo un instante, antes de beberse el resto del contenido de su vaso de un solo trago. Realmente estaba fuerte y su pecho ardió por ello. Mientras intentaba no hacer gestos se preguntó para qué Potter había ido hasta allí, siguiéndolo, obviamente.

—Draco —dijo Harry, luego de un largo rato en que había estado tratando de recordar cuándo le habían sudado las manos de nervios por última vez.

—Potter —asintió Draco, sin encararlo.

—Escucha, sobre lo que pasó…

—¿Qué? —interrumpió Draco, haciéndole entender que no lo escuchaba, aunque eso no era cierto, pero no tenía deseos de escucharlo decir nada.

—Me refiero a lo de hace un momento —dijo Harry un poco más fuerte, pegándose a él un poco para que lo escuchara.

—Me tiene sin cuidado, Potter —siseó Draco, casi podía sentir el amargor subiendo por su garganta.

—Yo vine a buscarte en realidad y…

—Ya, y te has encontrado a otro chico, no pasa nada —interrumpió nuevamente Draco, girándose un poco para encararlo, seguro de que esta vez su expresión no sería delatora.

—No, no es eso, es que…

—Yo también lo hago todo el tiempo, no me extraña que lo hagas, después de todo tú y yo no tenemos porqué rendirnos cuentas.

—No, claro que no tenemos que rendirnos cuentas —estuvo de acuerdo Harry, sin dejar de mirar a Draco y pensando si es que realmente era decepción eso que sentía en el pecho.

—Así que puedes ir y follar con media discoteca si quieres, que a mí no me importa en lo más mínimo, como te digo, eres tan libre como yo —continuó Draco, sentía el veneno en su garganta subiendo lentamente, no era de los que actuaba sin pensar, pero cuando estaba cabreado, o en una situación que lo sobrepasaba, no podía detenerse. Y en esta ocasión estaba cabreado y sobrepasado, así que no podía esperar que eso saliera para nada bien.

—Tú… ¿has estado follando con otros estos meses?

Draco soltó una carcajada fingida y levantó la mano para pedir una copa más.

—Yo no te pregunto de tu vida, así que…

Harry entrecerró los ojos y negó con la cabeza, sintiéndose herido y dolido, y antes de terminar en peor estado, escogió lo más sano, darse la vuelta y marcharse. Ni siquiera dijo nada, sólo se puso en pie y dio unos cuantos pasos, observando la gente bailando y divirtiéndose, y él sin antojarse por imitarlos, ni siquiera con el chico con el que había estado bailando antes, mientras pensaba en Draco.

Se dio la vuelta y vio a Draco, ya con una copa en frente y la mirada baja, pese a que habían pasado poco tiempo juntos, y más que nada abocados a algo diferente a conversar, podía leer sus gestos. Draco estaba enfadado. Enfadado porque lo había visto bailando con alguien más.

Draco estaba celoso, concluyó, y eso lo hizo sonreír un poco, no celas a alguien que no te interesa. Tal vez todo eso no era tan absurdo, después de todo.

Impulsividad, es así como llamó a lo que hizo a continuación.

Avanzó rápidamente hacia él y lo hizo girar con tanta fuerza que casi lo hace caer, mientras Draco soltaba un chillido de sorpresa. Pero no se detuvo, inmediatamente lo besó, con ímpetu y con el deseo que tantos días de ausencia le daban, y no lo soltó hasta que sintió las manos de Draco sobre su cintura, rindiéndose finalmente al beso.

—Potter —jadeó Draco en cuanto se apartaron, estaba algo acalorado y agitado por el sorpresivo ataque y el beso, y sí, aún se reprochaba el haber correspondido tan efusivamente, pero sus besos tenían algo… algo que no alcanzaba a entender.

—Vámonos de aquí —propuso Harry, acercándose más a él, mirándolo a los ojos, sonrió un poco cuando Draco arqueó una ceja, divertido.

—Vaya, ¿entonces tu amiguito no te complace como para pasar la noche con él y quieres caer conmigo de nuevo? —Draco mandó de paseo aquella vocecita que le preguntaba dónde habían quedado sus deseos de venganza y si es que con solo un beso –un beso genial- se iba a rendir.

—No se trata de eso —respondió Harry, tomándolo de un brazo y poniéndolo en pie, Draco se dejó jalar hacia la zona de desapariciones con tranquilidad.

—¿Y de qué se trata entonces? —preguntó Draco, y se asombró cuando Harry no se detuvo en la zona de apariciones, sino que siguió de largo hasta la entrada física de la discoteca, esa que desembocaba en un callejón oscuro y que casi nadie utilizaba.

—Tengo hambre —mintió Harry, no tenía hambre ni se creía capaz de comer nada por el momento, pero alguna excusa tenía que dar.

—Potter, ¿qué estás haciendo? —jadeó Draco, soltándose de él y deteniéndose en medio del callejón, a pocos metros de la salida hacia la calle muggle.

—Invitarte a comer, y tomar algo si quieres, aún es temprano y podemos encontrar algún sitio abierto.

—Invitarme a comer… —repitió Draco en un susurró, sin animarse a moverse —, como en una…

—Como en una cita, sí, exacto —asintió Harry, sorprendido por haber usado ese término, cuando pudo haber usado cualquier otra definición, como una cena entre dos amigos, por ejemplo, antes de jalarlo por un brazo y guiarlo hacia la calle muggle.

—No recuerdo haber aceptado una cita contigo, y para que haya una cita ambos deberíamos estar de acuerdo —negó Draco, soltándose nuevamente de su agarre, pero aún así caminando a su lado.

—¿Entonces no quieres comer conmigo? —preguntó Harry, mirándolo un instante, antes de ver alrededor y encontrar una pizzería que parecía agradable.

—Yo no he dicho eso —protestó Draco rápidamente.

—Genial, vamos allí entonces, se me antoja pizza, ¿tú qué dices?

Draco abrió la boca y luego la cerró, antes de asentir con la cabeza, convencido de que había sido engañado, de alguna manera extraña y retorcida, por Harry, para aceptar una cita con él.

¡Una cita!, ¡qué Merlín nos ampare!, pensó, mientras ambos entraban a la pizzería.

°.°

Harry había asistido a pocas citas en su vida, incluyendo a las que Hermione le había obligado a acudir con la idea de encontrarle un novio, y aún así, con tan poca experiencia en el asunto, podía decir que ésta estaba resultando muy, pero muy mala.

Draco jugueteaba con su servilleta de papel, mientras observaba la decoración y la gente alrededor, casi se tenía memorizados ya los cuadros que adornaban el lugar. Consideraba seriamente que esa era mucho peor que una mala idea, era una estupidez completa. Potter y él solo follaban, no necesitaban tener citas ni nada de eso.

—Nunca había venido a este sitio —comentó Harry, mirando hacia Draco y luego alrededor, como si realmente estuviera interesado en la decoración.

—Yo ni siquiera me había asomado por esta calle antes —admitió Draco.

—Cuando era niño, mis tíos, con los que vivía, no me dejaban comer mucho de estas cosas, ya sabes, pizzas, dulces y hamburguesas… —Harry agitó una mano —así que ahora que soy… independiente, cada vez que tengo oportunidad, como estas cosas.

—¿En serio? —Draco se inclinó un poco hacia delante —, pues creo que mi madre tendría un ataque si se enterase de las cosas que ando comiendo —Draco soltó una pequeña carcajada —, bueno, creo que le daría un ataque por muchas de las cosas que ando haciendo —admitió.

—¿Cómo quedar conmigo? —preguntó Harry, con algo de cautela.

—Como quedar con cualquier chico —corrigió Draco —, ella no sabía que era gay.

—Oh… —Harry lo miró un instante y luego desvío la mirada.

—Mi madre sólo quería que estuviera bien, así que supongo que no hubiera dicho mucho, tal vez se hubiera enojado un poco, pero… Ella hubiera comprendido —se apuró a explicar Draco, no queriendo que Potter pensara mal de sus padres.

—¿En serio? ¿Y tu padre?

—A él me hubiera costado un poco más convencerlo, seguramente le hubiera tenido que prometer que en algún momento le daría nietos, al menos uno —respondió Draco, dejándose caer hacia atrás en la silla y sonriendo un poco —, ¿me pregunto si habría hecho que firme un compromiso…?

—¿Un compromiso?

—Bueno… no lo decía en serio —aceptó Draco —, aunque se tomaba con mucha seriedad lo de la descendencia.

—Ah…

—Y ahora que el auror me ha sacado algo de información —dijo entonces Draco, dándose cuenta que era el único que hablaba, lo cual le parecía injusto —, cuéntame tú.

—¿Qué te gustaría que te cuente?

—No sé… ¿tus tíos saben que eres gay?

Harry soltó una gran carcajada, en el momento que el mesero venía con una enorme pizza llena de ingredientes, y les dio una mirada extrañada, mientras dejaba la comida en la mesa.

—Vaya, y yo que pensaba que estaba haciendo una pregunta, pero resultó ser un chiste —protestó Draco.

—Es sólo que no me imagino teniendo esa charla con mis tíos.

—No son muy unidos entonces…

—Para nada —Harry tomó un pedazo de pizza, el reír le había sentado muy bien, porque ahora se sentía un poco más relajado.

Draco torció el gesto y tomó una tajada y empezó a comer en silencio, algo enfadado por finalmente no haber obtenido una respuesta.

—No me llevo bien con mis tíos, cuando cumplí diecisiete me fui de allí, y pese a que la guerra estaba en todo su auge, me sentí muy aliviado de haberlo hecho. Cuando la guerra terminó me encargué de que ellos pudieran volver a su casa, ellos habían tenido que permanecer ocultos por un tema de seguridad, ya sabes… El día que ellos volvieron a su casa fue la última vez que los vi —explicó Harry un momento después.

—Vaya, eso es… —Draco honestamente no sabía qué decir al respecto, ¿indagar más?, ¿decir que lo lamentaba?, ¿sentirse culpable por haber traído el tema a colación?

—No me afecta —se apresuró a aclarar Harry —, no es algo de lo que hable siempre, pero no me hace ningún daño pensarlo o recordarlo, tú querías saber y yo te he contestado.

—Gracias por contestar entonces —suspiró Draco, tomando otra tajada de pizza.

Harry sólo asintió y siguió comiendo, mientras se rebanaba los sesos en busca de un nuevo tema, pero por suerte Draco habló primero:

—Esta pizza está rica, pero si quieres probar una pizza de verdad, tendrías que ir a Génova, creo que es la mejor pizza que he probado en mi vida —comentó Draco.

—¿Génova? Eso está en Italia…

—Ajá, ellos hacen todo, desde la masa, creo que por eso es más rica…

—¿Cuándo has estado en Génova?

—Si te cuento debes prometer contarme algo tú, me parece que estoy en un interrogatorio.

Harry sonrió un poco y asintió.

—Yo no he viajado mucho, pero te puedo contar algunas cosas.

—Bien, entonces Génova… —continuó explicando Draco, mientras Harry lo escuchaba atentamente.

Más de una hora después, cuando las calles ya estaban completamente vacías y la pizzería apagando las luces, salieron de allí, sonriendo y aún conversando, ambos tenían que admitir que se sentían asombrados de que realmente pudieran mantener una larga conversación.

La madrugada era húmeda y hacía algo de frío, Draco lamentó no haber traído consigo ningún tipo de abrigo, aunque Potter parecía también estar en la misma condición. No entendía qué hacían caminando, cuando podrían aparecerse en cualquier sitio que quisieran, en el apartamento de cualquiera de ellos… Draco le dio una mirada más a Potter, había disfrutado mucho hablando con él. Si es que eso era una cita con él, no le molestaría tener otras, claro que si ellas terminaban en algo más creativo que sólo un paseo en la madrugada, sería mejor.

—Oye, Potter —se animó a hablar al fin Draco.

—Harry estaría bien —corrigió Harry, Draco puso los ojos en blanco y él no pudo evitar soltar una carcajada.

—Como sea… Esta cita…

—¿Ajá…?

—¿También puede incluir una parada en mi apartamento?

Harry de pronto dejó de sonreír, mientras se acercaba a él y lo pegaba a la pared, Draco lo sujetó de los brazos y entrecerró los ojos, sentía los labios de Harry a solo centímetros de los suyos, pero contrario a lo esperado, Harry no lo besó, sino que susurró:

—Sólo si prometes que no me echarás rápidamente.

—Yo…

—Quiero quedarme hasta mañana, sé que tú también lo deseas…

—Harry… —susurró Draco, sin tener una respuesta que dar, no se animaba a mostrarse así ante él.

—Vamos, Draco, no podemos seguir haciendo los tontos… Me quedo hasta mañana o no voy, ¿lo tomas o lo dejas? —insistió Harry, pegando un poco más su cuerpo al de Draco, que parecía debatirse muy seriamente.

Draco lo dudó un instante, antes de decidir que era inútil seguir mintiéndose, él no quería que Potter se fuera rápidamente.

—A mi apartamento entonces —asintió, antes de adelantarse un poco y darle un beso en los labios.

Cuando se apartaron, Harry sonreía y Draco no tardó en guiarlo hasta un lugar oculto, para poder aparecerse en su departamento.

°.°

Rara vez despertaba con alguien luego de pasar la noche, o la madrugada en este caso, follando, sin embargo la sensación no era para nada desagradable. Se apretó un poco más contra el pecho de Harry y suspiró, esa mañana no tenía planes hasta el medio día, y Harry tampoco, así que podrían quedarse mucho rato así, sólo sintiéndose el uno al otro y descansando.

Pero Harry tenía otras intenciones, sintiendo la caliente piel de Draco pegada a la de él, se movió un poco, hasta poder hacer que su erección diera contra la cadera de Draco, y soltando un gemido de placer por ello.

—Entonces no estás dormido —suspiró Draco, algo divertido, mientras se movía de tal manera que la erección de Harry se frotaba nuevamente.

—Nop —negó Harry, girando lo suficiente para encararlo.

Ambos se miraron a la cara y por un instante parecieron desconcertados, ambos habían admitido que eso era algo completamente nuevo y diferente, y que, aunque tenían ciertas reticencias, no dejarían de intentarlo.

—Ya que no estás dormido, y yo no estoy dormido, y aún te quedan unas horas antes de tener que ir a ver a tus amigos… —dijo Draco, empezando a acariciarle el pecho.

—Sí —Harry jadeó cuando Draco usó un poco más de presión sobre una de sus tetillas —, oh… sí —asintió, empujando un poco el cuerpo de Draco, lo suficiente para poder también acariciarlo.

Aquella tarde Harry llegó tarde al almuerzo de la madriguera, y pese a haber dormido varias horas, estaba agotado, aunque con una sonrisa que no se le podía borrar del rostro. Era interesante lo entretenido y agradable que era quedarse con Draco por horas, no solo follando como si el mundo se fuera a acabar en ese instante, sino también conversando y riendo. Y cuando Draco, de manera que había aprendido en tan poco tiempo a reconocer Harry, tímida, le había propuesto quedar el miércoles para tomar algo, Harry había intuido que estaba en el camino correcto.

°.°

Aunque nunca utilizaron la palabra "novios", ambos sabían que eso era precisamente lo que eran, pues rápidamente y casi sin esfuerzo, se vieron integrando sus vidas. Solían quedarse a pasar la noche en el apartamento de uno de ellos cuando quedaban algún sábado en alguna discoteca o bar muggle (habían decidido apartarse de Tellus por algún tiempo), y también cuando entre semana, siempre y cuando el horario de ambos lo permitiera, salían a cenar, al cine o al teatro.

Cuando llegó navidad ellos apenas llevaban un poco más de un mes desde que habían empezado a salir más seriamente, y ambos se sentían un poco preocupados sobre qué harían. Draco sabía que no había forma de que fuera con Harry a la Madriguera, donde declaraba que le encantaba pasar las navidades, y tampoco imaginaba llevándolo con Blaise a Italia.

Como todos los años, desde que sus padres habían muerto, Draco tenía una invitación a la mansión de los Zabini, en Italia, Blaise estaba muy animado por la idea de pasar las fiestas en familia, como denominaba a aquello, pero Draco no estaba del todo convencido.

Por suerte, o mala suerte, el trabajo que hacía lo obligó a permanecer en Londres, así que le inventó una excusa a Blaise y le envió un costoso regalo a la señora Zabini, junto con una carta, disculpándose por su ausencia.

La noche antes de navidad Harry no trabajaría, y Draco, pensando en aligerarle los problemas, le prometió que la pasaría con él esa noche, de tal manera que al día siguiente pudiera ir a la Madriguera y la pasara con los Weasley, tal como tenía costumbre. Draco no le había comentado nada a Harry, pero la noche anterior a la navidad siempre le era muy dura, esa había sido la fecha en que sus padres habían sido asesinados.

Luego de una reunión bastante tediosa, había aparecido en el apartamento de Harry, con la única intención de abrazarse a él hasta que la noche terminara, y así lo hizo, encontró a Harry en el sofá, viendo una vieja película muggle navideña que no comprendía del todo, ni siquiera buscó entenderla, se dedicó a divagar entre los recuerdos de sus padres y sentir aquel cuerpo cálido entre sus brazos, hasta que la noche terminó y ambos se fueron a la cama, dejó que Harry le hiciera el amor de manera lenta y cariñosa, mientras la nevada iba tiñendo las calles de color blanco.

Al día siguiente le inventó una excusa a Harry y, mientras éste se iba a la Madriguera a pasar el día, Draco se fue a la Mansión, pasó parte de la tarde en el cementerio de los Malfoy, simplemente observando la tumba de sus padres, para luego ir al estudio, donde tomó una copa de whisky, casi imaginándolo con él. Por primera vez en mucho tiempo, el sentimiento de dolor que lo embargaba cada vez que estaba allí se fue desplazando lentamente, se preguntó si es que Harry tenía algo que ver en el asunto.

Para el cumpleaños de Draco, él y Blaise, varios meses atrás, habían acordado ir a Italia a hacerle una corta visita a la señora Zabini y a algunos amigos que tenían por allí. Cuando se lo dijo a Harry, éste sonrió y asintió, pero Draco descubrió que sabía leer muy bien sus miradas, lo suficiente para saber que estaba desilusionado.

Harry había pensado que podría invitar a Draco a un fin de semana en algún lugar apartado de la ciudad, tal vez a cenar a un restaurante fino de esos que tanto le gustaban, pero todos sus planes se habían ido a la basura cuando Draco le comunicó aquello, argumentando que era algo que ya tenían planeado desde antes y que no podía echarse para atrás en ese momento.

Finalmente Draco no la había pasado tan bien como había esperado, y había vuelto un día antes, en medio de una noche lluviosa, y se había colado a la habitación de Harry, el cual permanecía durmiendo, con las mantas hasta sobre la cabeza. Draco, mientras se quitaba la ropa mojada, lo observaba de reojo y cuando finalmente se pudo deslizar a su lado y se abrazó a su cuerpo caliente, suspiró aliviado, se sintió como en casa. Harry había despertado en ese momento y se había girado para recibirlo con un beso, declarando que lo había extrañado y que realmente se encontraba feliz de que haya decidido volver antes.

Al día siguiente Draco, contento, volvió a celebrar su cumpleaños, esta vez junto a Harry, fueron a comer a un fino restaurante en York y alquilaron una suite de lujo en el Marriott, mientras Draco, ya en la habitación, observó su pastel de cumpleaños, con veintiocho velas encendidas, decidió que, si de él dependía, no volvería a pasar un cumpleaños lejos de Harry, pues, pese a que en Italia había asistido a una muy elegante cena, con varios amigos, y que luego había ido a bailar a una discoteca llena de deseables cuerpos ansiosos, no cambiaría estar junto a Harry, en la intimidad de una habitación, por nada del mundo.

Pero, como todo en la vida, no todo era color de rosa, ambos tenían caracteres explosivos y, pese a que trataban de no discutir mucho, algunas veces no lo podían evitar, sobre todo cuando se trataba del futuro de aquella relación que tenían.

Harry argumentaba que no encontraba motivos para estar manteniéndose ocultos, cuando ninguno tenía nada que explicar a la sociedad, que era solo asunto de ellos y punto, incluso una vez le había dicho a Draco que ni siquiera tenían padres a los cuales darles explicaciones. Ese día descubrió que Draco aún se sentía demasiado afectado por la muerte de ellos y pasó un par de días buscando que lo perdonara por soltar un comentario tan inapropiado.

Draco nunca habría creído que Harry pudiera usar ese comentario contra él de la manera en que había salido esa noche en la que habían peleado, y se refugió en la Mansión; luego de dar mil vueltas y pasar una noche entera sin dormir, recibió la carta de Harry, pidiéndole perdón. Su orgullo tardó un poco más que eso en dar su brazo a torcer, hasta que se convenció de que estaba actuando de manera inmadura y le respondió, citándolo en su departamento al día siguiente.

En cuanto se vieron a las caras ambos se lanzaron el uno sobre el otro, susurrando palabras de arrepentimiento, mientras sus cuerpos se acoplaban de manera familiar. Mientras yacían en la cama, desnudos, luego de su primera reconciliación, Draco descubrió cuánto daño le podía hacer Harry solo con unas cuantas palabras, pero también se convenció de que, aunque fuera así, Harry jamás intentaría lastimarlo realmente. La confianza que sentía hacia él era de un tipo que no había sentido antes, y eso lo hizo sentir algo ansioso, porque sabía que estaba ocultando demasiadas cosas, se preguntó si es que Harry alguna vez lo entendería cuando llegara el momento de confesar.

Luego de aquella pelea, Harry decidió dejar de insistir, darle a Draco el tiempo y el espacio que necesitaba para sentirse seguro de lo que tenían y dejó el tema pasar.

Harry no comprendía muy bien lo que Draco hacía o a qué se dedicaba realmente, él le había explicado escuetamente que llevaba los negocios heredados por sus padres, y que había abierto otros cuantos negocios con Blaise, quien era su mejor amigo.

Draco no le había exigido a Harry ninguna explicación, pero aún así éste no dejaba de enviarle una lechuza o comentarle cuando tenía que salir de misión fuera de la ciudad, y esperaba pacientemente a su regreso, aunque no podía negarse que los días que ésta duraba, se sentía algo ansioso y angustiado, no quería imaginarse que a Harry le pudiera pasar algo, pero suponía que podía suceder, como aquel domingo, cuando Harry regresó luego de ocho días de ausencia, dos días más de los que había asegurado que la misión duraría, estaba algo pálido y demacrado, y tenía un feo corte en la pierna, cubierto apenas y de mala manera por una pomada.

Draco escondió su preocupación con una serie de reclamos acerca de lo irresponsable que era por haber abandonado el hospital con una cura tan poco profesional. Harry simplemente le dijo que deseaba verlo y que por eso había salido así, sin dejar que terminaran de curarlo. Draco se sintió sobrepasado por esa declaración y simplemente atinó a darle un torpe beso en los labios, antes de continuar esparciendo la poción de murtelap para que la herida sanara prontamente.

Aquella noche Draco entendió por primera vez cuan hondo estaba calando Harry en su interior y tuvo miedo, porque ese era un sentimiento desconocido y porque no sabía cómo actuar ante ello. Por mucho rato más permaneció quieto, en la oscura habitación, contemplando a Harry dormir y deseando que nunca se apartara de su lado.

°.°

COMENTARIOS:

Shadow Lestrange

Hola Guapa… ¿qué tal estás? Espero que bien, que el inicio del 2011 haya sido muy bueno y que sea el inicio de tiempos muy afortunados…

Pues Draco y Harry finalmente se dieron cuenta de lo que sentían, y no que estuvieran perdidamente enamorados desde un inicio, pero bueno… por algún lado hay que empezar.

Un beso para ti y nos leemos pronto. ^-^

dospiesizquierdos
Amiga linda… ¿Qué tal estás? Espero que bien… por aquí ya haciendo calor, ¿qué tal el clima por allá?

Bueno, si tu te apuntas con Brad Pitt me dejas libre a Leo DiCaprio… al menos por eso no pelearemos, ahora solo hay que ir a hacer la prueba de si funciona ajajajaja….

Como dices, ambos tienen un carácter bien explosivo, son mecha y pólvora…. Ah, Rowling intentó hacernos creer que no, que eran imaginaciones nuestras, pero ya vez, las "drarryescas" somos muy listas y no nos dejamos engañar jajaja….

Sé que ha sido un año duro, es cierto, pero con ánimo y actitud positiva seguramente que todo irá mucho mejor, desde aquí te hecho ánimo y muchas porras, ya sabes…

¿Viste mi foto en el LJ? *Zafy se sonroja* bueno, fue mi primera aparición en "público" y me hizo muy feliz que tuviera tantos comentarios agradables… Me subió el ego un montón jajaja…

Bueno, para no perder la costumbre, y porque se sentía súper raro de la otra manera, volvemos a los lunes. XD

Un beso, linda, y ya nos estamos leyendo prontito…

ruka

¡Hola Preciosa! ¿Qué tal estás? ¿Qué tal pasaste el año nuevo? ¿diste la vuelta a la manzana corriendo con maletas? Jajaja… espero que te hayas divertido mucho…

Yo… cruel, jajajaja ¿Cuándo? Yo soy un angelito de Dios *Se ilumina el cielo y una luz cae sobre Zafy* jajajajaja Seeep, me gusta hacerlos sufrir, qué se le puede hacer, cada quien con sus pervenciones…

Hablando de pervenciones… teniendo un novio, pareja, amigo con derecho, o lo que sea que sean estos dos, como Draco y Harry, como tú dices, nadie se resiste a NADA jajajajaja…..

En fin, que me alegra que te esté gustando la historia y espero que siga siendo así… Pronto seguiremos viendo como Harry y Draco van aceptando sus sentimientos.

Te dejo un beso y un abrazo… espero que la pases muy bien y nos leemos pronto.

Hev

Hola…. ¿cómo estás? Espero que bien… mira que cuando dijiste Liverpool pensé en los Beatles y no… era una tienda en México… que curioso que se llame así, iré a buscar en internet para ver cómo es, y luego me sales con las trufas de champagne… mmm… yo nunca probar eso, pero créeme que ahora iré a ver dónde están vendiéndolas aquí en Lima y probar al menos una….

Me alegra que la historia te esté gustando, y que te hayas animado a comentar… por lo pronto vamos a actualizar los lunes… no te preocupes que este fic es cortito… doce capítulos a lo sumo, si no me equivoco.. espero que lo disfrutes.

Por cierto, ¿por dónde anduviste de vacaciones? Espero que la hayas pasado bien.

Un beso para ti y nos leemos pronto XD

YUKI

Hola… muchas gracias por tu comentario, me alegra que te esté gustando la historia, espero que la sigas disfrutando. Un feliz año nuevo para ti también, que la estés pasando bien y que conforme pase el tiempo mejore y mejore cada vez más.

Besos.

Cindy
Hola guapa, ¿qué tal estás? ¿cómo van las vacaciones? Espero que bien… seguro que es así… ¿Por dónde andas? Yo estuve hace un poco más de un mes por unas playas al norte de mi país y una de las cosas que más me preocupaba era que no iba a llevar la portátil y que no tendrían conexión con esta parte de mi vida… deduje entonces que era una adicta al internet… y aunque en las noches me preguntaba sobre cuántos correos tendría por abrir… sobreviví, aunque no sé ni cómo y lo primero que hice al pisar Lima fue correr a mi casa a prender mi pobre portátil y a prometerla que no la dejaría sin encender tantos días otra vez. Jajaja… ¡qué dramática que soy!

Bueno, muchas gracias por mandarme un comentario desde el móvil, efectivamente, no sé si el año pasado o el antepasado, pero así fue antes, y me sorprende que te des el trabajo para escribir desde el móvil, yo soy mala para eso, pierdo la paciencia muy rápido si es que no hay un teclado descentre y que me permita moverme con libertad…

Me alegra que la historia te esté gustando, espero que sigas leyendo y que el resto de tus vacaciones las pases súper bien, eso sí, no te apartes del grupo que si no te dejan jajajaja…¡mentira! Pásala bien, y ya nos estamos escribiendo…

Besos

Iv ()

Hola Iv…. Mucho gusto de verte por aquí, me alegra que te animaras a leer una historia y más aún a comentar… XD espero que te siga gustando la historia y que te sigas animando a comentar más y más XD

A ver, te comento que tengo una especie de trauma, no puedo empezar a públicar una historia que no esté acabada en mi Disco duro, porque sino me termino bloqueando, así que no tienes que preocuparte, la historia está terminada y lista, actualizaré todos los lunes sin falta (a menos que algo muy malo pase)…. XD

Un beso y bienvenida nuevamente. Que tengas un excelente 2011


Gracias a todos por leer y por sus comentarios... nos leemos el lunes,

besos y que tengan buena semana

Zafy