Título: Acerca de juegos y verdades.

Pareja: Harry/Draco.

Resumen: Harry Potter es auror, y una tarde, en medio de una intervención, se encuentra nada más y nada menos con Draco Malfoy. Este encuentro desencadena una investigación mucho más personal de la que sus amigos (y ustedes) creen.

Advertencias: Lemmon (en exceso, sobre todo al inicio, pido disculpas por ello, pero Harry y Draco lo hacen felices de la vida); algo empalagoso en algunas partes, enredos y saltos en el tiempo al momento de narrar (ellos no harán saltos en el tiempo, yo, con mi "maravillosa" forma de narrar los haré saltar a ustedes)

Notas propias: Este fic está dedicado para Nai, con todo mi cariño y mi corazón, por tu cumpleaños preciosa (que fue en octubre y como ya dije, es el regalo más tardío que he entregado jeje). Espero que la historia te guste.


ACERCA DE JUEGOS Y VERDADES

CAPÍTULO 5: ¿QUÉ ES LO QUE DICE TU CORAZÓN?

Harry se dejó llevar por la amable mujer hasta la parte posterior del almacén, donde una camilla y un estante pequeño, junto a dos magos más, lo esperaba. La mujer constató que, efectivamente, no tenía nada grave ni mortal, pero aún así lo hizo ir a la sala de emergencias de San Mungo. Cuando le preguntó si es que quería que avisaran a la persona de contacto que aparecía en su registro médico, asintió mecánicamente.

Un par de horas después estaba ya sobre una cama en una habitación con paredes blancas, le habían quitado la ropa y esparcido una gran cantidad de pomada en las piernas y la espalda; el dolor y el ardor de las heridas casi había desaparecido.

Se sentía agotado físicamente, tenía los ojos cerrados y aparentemente estaba durmiendo, aunque su mente seguía dándole vueltas a todo lo ocurrido:

Henricus Cicell, su jefe, le había dicho que Draco estaba metido en esa organización desde hace más de un año atrás, probablemente más tiempo si consideraba que desde ese tiempo recién el GDSI habían puesto la mira en él. Harry no entendía por qué el GDSI se había metido en ese caso, cuando estaba fuera de su jurisdicción, aunque el límite de los casos que el GDSI podía tomar era siempre tema de discusión. Además significaba que cuando Draco y él se habían encontrado en la discoteca y empezado a coquetear, él ya estaba haciendo cosas ilegales. No tenía sentido que se involucrara con un auror. A menos que se hubiera enredado con él por alguna otra razón.

Harry negó con la cabeza. Draco solo no había iniciado eso, es más, cuando luego de su resfriado ambos habían coincidido en la discoteca, había sido él quien le había propuesto una cita. Draco no parecía muy convencido al inicio.

Pero Draco era muy astuto y estaba metido en cosas ilegales, aparentemente sabía llevar muy bien una doble vida. Sabía engañar. Harry pudo haber sido engañado, para creer que al final todo había sido idea suya.

Aunque esa explicación no cuadraba del todo tampoco, Draco no había intentado ni una sola vez sacarle información sobre los casos que llevaba, y Harry había sido muy cuidadoso con la información que revelaba, tal como con sus amigos, nunca contaba sobre los casos en los que estaba trabajando o qué hacía exactamente cuando se iba de misión. Ron y Hermione siempre le reprochaban eso. Draco nunca se lo había preguntado siquiera.

Sólo esa vez, en que había estado borracho tras la muerte de Mauro, Draco lo escuchó, pero fue porque él quería hablar, y Draco había dicho que no lo había estado siguiendo. Aún así no le había dicho nada, solo había dado a entender que perseguían muggles, no le pareció raro que Draco se asombrara de eso, estaba seguro que sus amigos también se asombrarían si lo supieran.

Harry gruñó descontento y se movió algo incómodo en la cama, no encontraba lógica alguna a lo ocurrido. Ninguna de las explicaciones que buscaba tenían sentido y eso solo lo hacía sentirse más frustrado y desalentado.

Además a Draco se lo habían llevado los del GDSI, no estaba en las celdas del Ministerio, como para poder mover algunos hilos y entrar a verlo y pedirle una explicación.

Rara vez los del GDSI se dejaban ver, sus integrantes eran prácticamente desconocidos para todos los del Ministerio y en esa ocasión se habían tomado el trabajo de ir a arrestarlo ellos mismos. Eso tampoco tenía mucha lógica.

Incluso si Draco estuviera a mano, Harry no tenía derecho a pedirle una explicación. Su relación con él había terminado tres semanas atrás, pese a que Draco le había mandado un par de lechuzas, no habían vuelto a verse desde ese fin de semana en la playa.

—Draco… —suspiró —, ¿en qué estás metido?

°.°

Hermione empujó la puerta de la sala de emergencias con fuerza, caminando con pasos firmes, seguida de Ron, apretaba los puños y miraba a todos lados, tratando de encontrar a su amigo y padrino de bodas.

—Sabía que algo así pasaría —gruñó ella hacia Ron, que se encogió de hombros, supuestamente Harry estaba de licencia durante esos días, hasta un par de días después de la boda, de tal forma que ninguna misión de última hora lo alejara de su papel de padrino. Pero claro, se trataba de Harry, él siempre se metía en problemas, incluso estando de vacaciones.

—Vamos, ya nos han dicho que no tiene nada grave —lo defendió Ron.

—Ya lo sé —reprochó ella, girándose para verlo un instante, antes de continuar con su búsqueda de la habitación de Harry. Claro que sabía que Harry no estaba grave, era lo primero que había preguntado, pero no dejaba de enojarle que Harry buscara siempre estar en medio del peligro, no sólo con ese trabajo que se había buscado, sino también metiéndose en misiones a las que nadie lo llamaba.

—Allí es —dijo finalmente la chica, llegando al final del pasillo, donde ubicó el número de habitación que le habían dado.

—Bien, recuerda, aún así recibió unos cuantos golpes —suspiró Ron, empujando la puerta para que su prometida pudiera pasar.

Harry estaba ya sentado sobre la cama, poniéndose la camiseta que había usado esa tarde, luego de lanzarle un hechizo de limpieza. Los medimagos habían dicho que debía pasar allí la noche por seguridad, pero él no tenía intención alguna de hacerlo. Primero debía ir a ver a Morrice y Snetterton, sabía por la medibruja que lo había atendido, que al final ambos habían recibido balazos, nada grave e incurable, y que ya habían sido atendidos. No podía dejar de reprocharse que era su culpa que eso hubiera ocurrido, había sido él quien los había animado a investigar y quién los había metido en el almacén, después de todo.

Levantó la mirada rápidamente, cuando la puerta se abrió y contuvo el aire al ver a sus amigos parados allí.

—¡Harry! —exclamó Hermione, lanzándose sobre él rápidamente.

Ron puso los ojos en blanco, ya conociendo demasiado a Hermione, primero lo abrazaría y luego de constatar con sus propios ojos que el chico estaba entero, sin ningún daño permanente o ninguna secuela, le daría uno de aquellos sermones.

—Chicos… —Harry apretó un poco más a Hermione y cuando se apartaron, se preparó para el sermón.

—Me alegra que estés bien, me dicen que saltaste en medio de un almacén —dijo Ron, ganándole la palabra a Hermione.

—Más o menos, es largo de explicar —se encogió de hombros Harry, poniéndose en pie.

—¿Qué se supone que estás haciendo? —preguntó Hermione rápidamente.

—Debo salir de aquí, aunque primero tengo que ver a Morrice y Snetterton, ambos resultaron heridos con balas muggles.

—De ninguna manera, la medibruja dijo que te quedarías esta noche para comprobar que estuvieras bien, si quieres podemos acompañarte a buscar a tus amigos, pero luego debes volver aquí.

—Hermione —suspiró Harry, acomodando sus lentes un poco —, realmente tengo que salir de aquí, ha pasado algo más, que no les puedo explicar en este momento, pero que…

—¿Te refieres a que has atrapado al hurón? —preguntó Ron, sonriendo un poco.

—No le digas así —protestó automáticamente Harry, Draco no había sido tema de conversación entre ellos en muchos años y casi hasta había olvidado que Ron solía mencionarlo de esa manera.

—Bueno, Malfoy —intervino Hermione —, se lo han llevado los del GDSI a su cuartel, está en un grave lío la verdad.

—¿Cómo sabes lo de los del GDSI? —preguntó entonces Harry, dándose cuenta que ni Ron debía saber sobre la captura de Draco, ni Hermione sobre que los del GDSI realmente existían.

Hermione enrojeció ligeramente y Ron frunció el ceño.

—Bueno, tengo algunos contactos dentro de la oficina del Ministro, ya sabes…

—No será el idiota de Alexander, ¿no? —preguntó rápidamente Ron.

Hermione puso los ojos en blanco y Harry temió haber iniciado una discusión entre ellos por un tema que supuestamente ya había quedado en el pasado: Alexander Masson.

Tras terminar la escuela Hermione había iniciado la carrera de leyes en la escuela de legislación mágica, como era de esperarse, se graduó, cuatro años después, con las mejores calificaciones del lugar, y varios estudios de defensa legal mágica le hicieron invitaciones para que formara parte de su equipo.

Pero Hermione tenía en claro lo que quería hacer realmente, y era trabajar en el mismo Ministerio, así que rechazó todas esas ofertas y se fue a trabajar como pasante, con un cuarto del sueldo que hubiera conseguido en otro lugar, en el área de leyes del Ministerio.

Allí conoció a Alexander Masson, uno de los legisladores más conocidos del Ministerio, tenía cinco años más que ella y ya se había procurado la aprobación de varias leyes sonadas en el mundo mágico. Alexander inmediatamente quedó fascinado por Hermione y estuvo cortejándola, pese a que ella le había dejado en claro que tenía una relación muy seria con Ron.

El problema llegó a mayores cuando él dejó de contentarse con simplemente pasarle notas en la oficina, y empezó a mandarle flores y chocolates a su casa. Harry recordaba esa época, en que sus amigos discutían más a menudo que de costumbre. Él siempre estuvo de parte de Hermione, aunque entendía que Ron se sintiera intimidado por el abogado.

Finalmente fue él quien ayudó a Ron a buscar a Alexander, y aclararle ciertos puntos, contrario a lo esperado, la amenaza de hacer que Hermione pusiera una denuncia contra él por acoso, con el respaldo no sólo de Ron, sino también de quien había vencido a Voldemort, sirvió como suficiente incentivo para que se apartara de ella. Unos meses después ella fue ascendida a legisladora y dejó el puesto de pasante vacante en la oficina de Alexander Masson, desde entonces no se veían las caras más que en contadas ocasiones, lo cual para Ron era un alivio. Llevaba mucho tiempo sin escuchar ese nombre o alguna protesta de Ron al respecto.

—Alexander no es el único con el que hablo en el Ministerio, Ronald —respondió fríamente Hermione.

—Yo no he dicho eso, sólo pregunté…

—Chicos —interrumpió Harry —, lo lamento, pero de verdad que no tengo tiempo para esto… Hermione, me estabas contando lo que averiguaste.

Ron y Hermione intercambiaron una mirada más y pareció como si las cosas de pronto se calmaran, luego de eso ella continuó:

—Decía que escuché sobre la redada que hicieron y que capturaron a Malfoy, aunque es un tema prohibido de nombrar, y los del GDSI presentarán cargos por interrumpir en su investigación.

—¿Estaban investigando al hurón? —preguntó Ron, Hermione no le había contado eso, sólo que sabía que Draco Malfoy había sido detenido también en la redada no autorizada de los aurores.

—Aparentemente es un pez gordo al que le seguían la pista desde hace mucho.

—Eso también me lo ha dicho mi jefe… —suspiró Harry.

—Entonces está condenado —se encogió de hombros Ron.

—Sí, el usar la magia para delitos muggles es una acusación muy grave —ratificó Hermione —, cualquiera que se aproveche de la magia de esa manera debe ser condenado.

—Lo sé, pero es que Draco…

—¿Draco? —interrumpió Ron, arqueando una ceja.

—Sí, Draco. ―Aclaró Harry. ―No me creo que él esté metido en algo como eso, es decir, no tiene razones para hacerlo y…

—¿Cómo puedes saber lo que puede o no puede hacer Malfoy? —interrumpió Hermione.

—Ya se los dije, es una larga historia, pero se las contaré, es más, necesitaré de su ayuda —continuó Harry, revisando alrededor de la habitación por si se dejaba algo más.

—¿Nuestra ayuda? —preguntó Ron, sus ojos brillaron ante la idea de meterse en líos nuevamente, y Hermione frunció el ceño.

—Nos casamos en unos días, Harry, no es momento de meterse en líos.

Harry se mordió el labio inferior, y calculó sus opciones, no le gustaba mucho eso de manipular a sus amigos, pero no tenía otra opción.

—Tienes razón —aceptó, casi sonríe ante la mueca de descontento de Ron —, su boda es en unos días y no les puedo pedir que se metan en nada de esto. Iré yo solo.

—Oh, no, ni lo pienses —se apuró en rebatir Ron.

—No puedo pedirles que se metan en nada en este momento, ambos deben estar bien para el gran día, pero yo tengo cosas que resolver antes.

—¡Pero tú eres el padrino! —protestó Hermione —, prometiste estar allí.

—Y estaré, pero no puedo posponer esto hasta después de la boda.

Hermione y Ron intercambiaron un par de miradas, Harry se sorprendió de la forma en que se entendían, no necesitaban decirse nada para ponerse de acuerdo, se sintió algo tonto preguntándose si es que Draco y él podrían llegar a tener ese tipo de relación alguna vez. Aunque probablemente no, Draco estaba metido en un lío que lo llevaría a prisión por al menos quince años, si es que no habían más delitos en su contra. La sola idea de Draco tras las rejas, lo hizo ponerse más ansioso y se movió hacia la puerta, indicándoles a sus amigos que ya se iba.

—Está bien —suspiró Hermione, con el ceño fruncido —, ponte tu dichosa capa y primero vamos a ver a tus compañeros —, dijo, extendiéndole la capa de invisibilidad de Harry, él por lo general no la cargaba consigo a menos que fuera de misión, y esa tarde no había esperado necesitarla. Se la había encargado a Hermione la tarde anterior, y agradecía que la chica fuera tan lista como para llevarla consigo.

—Siempre he dicho que eres un genio —sonrió hacia ella, antes de ponerse la capa sobre los hombros.

°.°

Harry sabía que Hermione y Ron no simpatizaban con Morrice y Snetterton, no entendía muy bien la razón, pero en las ocasiones en que habían quedado todos juntos, podía sentir la tensión en el ambiente.

Pese a eso ambos se mostraron muy solícitos, averiguando el lugar donde se encontraban y facilitándole el camino para sus habitaciones.

Ellos estaban en una planta diferente, habían tenido que pasar por hechizos para extraerles las balas y ahora descansaban en la séptima planta y en habitaciones continuas.

Harry vio en el pasillo a los padres y familiares de ambos, a los cuales ya conocía por algunas otras misiones en que también habían resultado heridos, Hermione y Ron se detuvieron delante de ellos, y los saludaron, dándole la oportunidad a Harry de colarse primero a la habitación de Morrice, pero la encontró vacía.

Inclinó un poco el rostro, no comprendiendo, se suponía que su amigo, el que había resultado menos herido, estaría en esa habitación. Empezó a temer que algo más hubiera ocurrido y rápidamente salió de allí. Observó a Ron y Hermione seguir hablando con los hermanos mayores de Alyce Snetterton, ella era la única mujer de la familia y la única auror, sus hermanos siempre la criticaban por ello, sobre todo porque era la más pequeña y decían que se sentían temerosos de que algo malo le ocurriera.

Se movió con rapidez hacia la siguiente puerta, y la empujó con lentitud, el espacio suficiente para poder pasar, la cerró con cuidado de no hacer bulla y se quedó con la boca abierta con lo que encontró.

Sobre la cama estaba Alyce Snetterton, cubierta por unas mantas y dormida, y abrazándola posesivamente estaba Roger Morrice, él estaba despierto, pero no lo había notado entrar porque estaba ocupado acariciándole el cabello a la chica y mirando su rostro con una devoción que Harry jamás había notado en él.

Harry enrojeció y se sintió inseguro, no sabía qué hacer, quería cerciorarse que de verdad el peligro había pasado, después de todo eran sus compañeros, pero nunca había imaginado que ellos estarían enredados.

—Estás usando esa capa, ¿no es así? —dijo entonces Morrice con voz cansada, mirando hacia la habitación.

Harry tragó y se sacó la capa lentamente.

—Hola.

—Hola —saludó Morrice, sonriendo un poco —, me alegra saber que estás bien, envíe a mi madre a preguntar por ti y le dijeron que tendrías que pasar la noche en emergencias, sólo por si acaso.

—Sí, estoy bien, yo quería saber cómo estaban ustedes…

—Alyce recibió un balazo en la espalda, pero no tocó la columna por suerte, aunque sí un pulmón, ya le extrajeron la bala y curaron el pulmón, debe descansar mucho y quedará como nueva. A mí me tomará también un poco de tiempo, la herida en la pierna fue algo seria porque dio en el hueso, y aunque con la poción crece huesos sanaré, quedaré resentido por unos días.

—Lamento mucho que esto haya pasado, yo…

—No tienes que lamentarlo, somos aurores, es lo que hacemos, nos metemos en estas cosas todo el tiempo, conocemos el riesgo de salir heridos.

—No me quedaré en emergencias esta noche, debo investigar más, descubrieron a Malfoy entre los de la banda —explicó rápidamente Harry, sintiéndose como un intruso al ver a sus amigos tan juntos, le hizo recordar la época en que Ron y Hermione empezaron a salir y él no sabía cómo actuar frente a ellos, aunque a diferencia de esa ocasión, en ésta él no había sospechado ni por un instante que Morrice y Snetterton estuvieran involucrados, aunque si lo analizaba, podía encontrar algunas pistas.

—¿Malfoy? —preguntó sorprendido Morrice —¿el heredero?

—Claro, ¿cuál más? —preguntó Harry.

—Cualquiera de los otros Malfoy, los de Francia —se encogió de hombros el chico.

—No sabía que habían más Malfoy.

Morrice sonrió un poco más.

—Claro que los hay… en fin, así que está metido en un lío.

—Es raro porque los del GDSI han intervenido, según ellos hemos estropeado su investigación, iban tras Malfoy, el heredero —aclaró Harry.

—¿GDSI? —Morrice negó con la cabeza —, siempre metiéndose en lo que no deben…

—Yo no sé si podré pasarme mañana, pero en cuanto pueda lo haré, dile a Alyce que me alegra que esté bien, y que de verdad lamento haberlos involucrado en esto.

—Se lo diré, pero no debes lamentar nada, ya sabes.

—Gracias… —Harry los observó un instante más, efectivamente, hacían muy buena pareja, le recordaron a Ron y Hermione.

—Estamos juntos desde el verano —dijo entonces Morrice, respondiendo a la pregunta que Harry no se animaba a formular —, pasó sin querer y luego… ya sabes, no podíamos decirlo, así que…

—No se lo diré a nadie —se apresuró en aclarar Harry.

El cuerpo de aurores tenía reglas estrictas en cuanto a las parejas, no estaba permitido que dos aurores se casaran o anduvieran juntos, pues representaba a la larga, según los jefes, problemas. Harry recordó la forma en que Morrice había saltado para ir por Alyce y tuvo que darles la razón, tal vez de no estar juntos hubiera actuado de manera más serena y no le hubieran dado en la pierna.

—Gracias —sonrió Morrice.

—Debieron decírmelo, siempre pensé que éramos amigos.

—Y lo somos, pero hay cosas que… no sé, era difícil, ni siquiera esperaba que lo descubrieras esta noche.

Harry salió unos minutos después, entendiendo a Morrice y Snetterton, él tampoco le había dicho nada a sus amigos de Draco, ni siquiera había mencionado que se lo encontraba en la discoteca, porque sabía que ellos lo criticarían por meterse con él.

Harry caminó por el largo pasillo de San Mungo, seguido por Ron y Hermione, no usaron ninguna de las chimeneas, sino que fueron hacia la salida y terminaron en la vieja avenida, era ya de madrugada y el ambiente estaba húmedo.

—¿Ahora a dónde? —preguntó Hermione en cuanto se alejaron lo suficiente de San Mungo, Harry seguía bajo la capa de invisibilidad.

—Ustedes vayan a mi departamento, yo necesito comprobar algo primero.

—Dijiste que iríamos contigo —protestó Ron, mirando hacia el espacio vacío entre él y Hermione.

—Sí, pero necesito ver algo antes y…

—Si no nos llevas contigo no hay trato —interrumpió Hermione, tanteando el aire hasta que encontró su brazo, y se prendió de él con fuerza.

—De acuerdo, pero no quiero preguntas hasta que lleguemos a mi departamento.

—¿Por qué tanto misterio?, ¿a dónde vamos? —preguntó Ron, los tres se detuvieron cerca de un callejón.

—Al departamento de Draco —informó Harry, antes de sujetar a Ron y hacerlos desaparecer.

°.°

Ron y Hermione aún conservaban el gesto de incredulidad cuando los tres aparecieron en medio de una calle oscura y solitaria.

—Espera… ¿has dicho departamento? —preguntó Hermione, luego de que Harry les indicara con un movimiento de cabeza que los siguiera.

—¿De Draco? —aclaró Ron, tanto él como Hermione caminaban junto a Harry.

—Dije sin preguntas y ustedes aceptaron —advirtió Harry.

Sabía que lo más probable era que si Draco estaba arrestado, su departamento y la Mansión estuvieran bajo supervisión, al menos era así como se hacía en el área de aurores, pero tenía la esperanza de que ellos no hubieran descubierto ese lugar y se dedicaran por lo pronto a revisar la Mansión.

Lamentablemente se había equivocado, desde varios metros de la entrada del edificio donde quedaba el departamento de Malfoy ya se podían sentir los hechizos anti desaparición, así como los campos de protección, Harry entonces recordó que siempre le criticaba a Draco el no poner protección en su departamento, e incluso se había ofrecido a hacerlo por él, pero el chico no había querido. No estaba seguro si es que esos campos los había puesto el mismo Draco o los del GDSI, temiendo alguna incursión, y no se arriesgaría a averiguarlo.

—No podremos entrar… no con magia al menos —suspiró Harry.

—¿Para qué quieres entrar? Los del GDSI son los que se encargan de la investigación ahora, estoy seguro que te hubiera gustado hacer algo para ayudar a encerrar a Malfoy, pero…

—No, Ron, ¿quieres guardar silencio un momento? —interrumpió Harry, pensando que Morrice y Snetterton eran muchos mejores compañeros en ese momento.

—Sigo sin entender —suspiró Hermione, mirando hacia el edificio de seis pisos, todas las luces de los departamentos estaban apagadas. El lugar no se veía elegante ni del estilo que seguramente Malfoy normalmente usaría. Entonces se preguntó qué hacía Malfoy en un lugar como ese. —Harry —llamó —¿por qué Malfoy tiene un lugar así?

—No lo sé —admitió, nunca le había preguntado eso a Draco, sabía que la Mansión seguía formando parte de sus propiedades y también que algunas veces le recordaba demasiado a sus padres, pero que le tenía cariño al lugar, nunca se cuestionó porqué Draco no había escogido otro lugar más grande o elegante, dado sus gustos tan finos.

—Parece que ha perdido el gusto —frunció el ceño Ron.

—Nada de eso —negó Harry, luego tomó una decisión —. Vengan, iremos transformados, pasaré yo primero, por si el lugar tiene el tipo de hechizos que delata engaños.

Quince minutos después Harry, luciendo como un hombre mucho mayor, de ojos oscuros y cabellos canos, cruzó la puerta, sus amigos había discutido sobre que fuera él solo, pero él había sido inamovible en ello, si es que lo descubrían no quería que sus amigos se vieran involucrados.

Subió hasta el quinto piso, donde quedaba el departamento de Draco y suspiró aliviado, al menos no había sido delatado. Unos minutos después Hermione, luciendo el cabello rubio y los ojos azules, y Ron, con el cabello oscuro y perilla, lo alcanzaron.

—Este es, aparentemente no hay nadie, no he querido hacer ningún hechizo, pero si hubiera alguien lo hubiera escuchado —informó Harry.

Hermione y Ron suspiraron y sacaron sus varitas, listos para cualquier eventualidad. En caso de ser descubiertos simplemente dirían que tenían curiosidad, Draco Malfoy había estudiado con ellos en la escuela y querían saber más del caso. Considerando el historial que ellos tenían, nadie hubiera dudado que intentaran averiguar más cosas.

Harry descartó el hacer cualquier tipo de hechizo para abrir la puerta y en su lugar utilizó una pequeña navaja para forzar la cerradura, lo cual asombró a sus amigos. Evitó mirarlos a la cara cuando por fin la cerradura hizo "click" y la puerta se abrió.

Empujó la puerta con la varita, soltó el aire lentamente al no encontrar ninguna alarma que delatara su presencia, lo cual era muy raro, dado que tenía hechizos de protección. Lentamente ingresó al departamento, seguido de Ron y de Hermione, todo estaba a oscuras, y ningún mueble parecía haber sido movido.

Caminaron por lentitud por la pequeña sala y Harry se sintió tonto recordando las veces que él y Draco habían compartido una cena o visto una película en ese sofá, antes de ir a la cama.

—Bastante muggle —murmuró Hermione, señalando a los platos sobre el lavadero de la cocina y abriendo la refrigeradora.

Harry sonrió al recordar que Draco había empezado a meter comida en la refrigeradora solo después de que él criticara la ausencia de la misma.

—Vamos hacia allá, es un sitio pequeño, no nos debe tomar mucho tiempo —apuró Harry, guiándolos a la habitación, se sentía incómodo invadiendo el recinto de Draco y por ello quería terminar rápido con eso.

En la habitación, sin embargo, si encontró algunos cambios: la mesa de noche estaba movida de sitio, ahora estaba mucho más lejos de la cama, y en la cómoda cerca de la ventana ahora se apreciaban unas cuantas fotografías que no habían estado antes, en la primera se veía a Draco junto a sus padres, y en las otras junto a sus compañeros de escuela.

Hermione caminó hacia el baño y lo inspeccionó, mientras Ron volvía a la sala para revisar nuevamente.

Harry se quedó en la habitación, evitando mirar la cama, y se concentró en trabajar.

Primero sacó todo el contenido de los cajones de la mesa de noche, en el primero encontró preservativos, un par de frasquitos de lubricante y unas esposas, recordaba haber usado todas esas cosas alguna vez con Draco.

En el segundo cajón, sin embargo, encontró cosas que nunca antes había visto en posesión de Draco: Dos mapas doblados en miles de partes, el primero con rutas marítimas marcadas desde África y Asia hacia Inglaterra; y en el segundo con las carreteras principales de varios lugares de esos mismos continentes. También había unos cuantos impresos sobre las tarifas de ADUANAS para la importación de diversas clases de mercadería y un manual de las leyes muggles de importaciones.

Bien, eso no es algo muy alentador, se dijo, mientras ponía en su sitio todo.

Continuó con el armario, sacó toda la ropa y buscó en los bolsillos de las chaquetas y los pantalones. No recordaba haber visto toda esa ropa antes, pero posiblemente siempre estuvo allí, después de todo, cuando él iba no registraba su closet. Después de sacar y poner toda la ropa sobre la cama, se dedicó a revisar los zapatos, que permanecían en una repisa alta. Tuvo que usar una silla para llegar, y se preguntó por qué Draco los guardaba tan alto. No encontró nada en los zapatos tampoco, pero sí un cajón oculto tras ellos.

Al abrirlo se sintió sorprendido de las dimensiones del mismo, incluso tenía luz propia, había muchas carpetas de colores y un par de cajitas de madera.

Ron y Hermione llegaron en el momento en que él ya terminaba de sacar todo el contenido y lo apilaba sobre el piso. Las cajas de madera contenían una buena cantidad de euros y dólares, así como galeones; luego de darle un rápido conteo, los dejó a un lado, centrándose en las carpetas.

—Vaya, encontraste muchas cosas —dijo Hermione, sentándose delante de él, Ron la imitó.

—Aparentemente —respondió Harry, con voz fría, había abierto la primera carpeta, la que daba cuenta de los embarques de Mayo y Junio del año anterior, en ella se especificaban en columnas, gastos, entradas y salidas de mercadería, así como una columna de pagos extra. Harry recordó que fue en Agosto del año pasado cuando se había encontrado con él en la discoteca, para entonces, efectivamente, ya estaba metido en medio de eso.

—Oh, está metido en todo eso —jadeó Hermione, levantando otra carpeta con fotografías de contenedores y marcadores que indicaban el contenido de los mismos; figuraban cosas como:

Peluches (Cargamento # 17 Ch.)

—Creo que eso va con esto —informó entonces Ron, levantando otra carpeta donde había también columnas escritas a mano, se veía en la columna 17 la siguiente referencia:

"China – Peluches – 324 Kg- Nottebooks – Escocia"

—Ya veo —suspiró Harry, sintiéndose cada vez más estúpido, todas las pruebas siempre habían estado delante de él, pero se había resistido a investigarlo o a averiguar más, movido por los sentimientos que estaba desarrollando hacia él, y esas eran las consecuencias.

Desanimado empezó a juntar todo, dispuesto a guardarlo y dejarlo como estaba, para luego ir a casa y encerrarse allí a recriminarse lo tonto que había sido cuando, tratando de tomar todas las carpetas a la vez para apresurarse, una de ellas resbaló de sus manos y una gran cantidad de fotografías cayó de ellas.

—Oh… ¿qué hacía Malfoy juntando fotos de mujeres junto a esto? —preguntó Ron, levantando una de las fotografías, donde una chica bastante guapa de cabello rubio oscuro y ojos azules sonreía a la cámara, parecía una fotografía tamaño carné que había sido ampliada.

—¿Mujeres? Draco no… —Harry recordaba claramente cuando Draco le había contado que nunca había estado con mujeres, que nunca le habían llamado la atención ni siquiera como experimento, no tenía sentido que tuviera fotos de mujeres allí, a menos que le hubiera mentido en eso también…

—Vaya, vaya… —Hermione negó con la cabeza, levantando más fotografías de diversas chicas, todas muy jóvenes y guapas —Emma Clarimond, 18 años, rusa, metro setenta de estatura, sin padres, vive con una hermana mayor y el hijo de tres años de ésta, no ha terminado la escuela… —leyó en voz alta.

—Mierda —exclamó Ron, volteando otra fotografía más —Anikka Wozniak, Polaca, 16 años, vive con una familia de acogida, no tiene padres… ¡Malfoy es un chulo!

—No —negó rápidamente Harry, tomando otra fotografía más, similar a las anteriores, las referencias de la chica estaban en la parte de atrás. Dejó la fotografía como si esta quemara y luego buscó la carpeta desde donde éstas habían caído, había un cuadro de gastos de pasajes, pagos extra e ingresos posibles a generar. Por un momento sintió nauseas. No se podía creer que durante tantos meses hubiera estado saliendo con una persona que era capaz de traer chicas jóvenes para… para venderlas y maltratarlas de esa manera.

—Harry… esto es más grave de lo que parece, con razón los del GDSI están tras él, no solo es un traficante de mercancía, también de chicas. Es detestable, tiene merecido que lo encierren para siempre.

Harry levantó la mirada hacia Hermione, reparando en lo que había dicho.

—¿Para siempre?

—Este tipo de delitos están condenados con cadena perpetua y la pérdida de todos los bienes, es inapelable, un mago que se encuentra culpable es condenado a Azkaban, casi siempre pierde el apellido porque la familia lo repudia y por ende todas sus posesiones, Malfoy ha sido muy estúpido y ambicioso, él no tenía ningún apuro económico, tiene una de las fortunas más grandes de Europa.

—Bueno, siempre imaginé que el hurón terminaría en algo como esto, aunque sus padres lo hubieran sacado del país para que no formara parte de los mortífagos, no pudo mantenerse en el lado correcto por tanto tiempo —agregó Ron.

Harry negó con la cabeza, no comprendía qué era lo que estaba pasando, ni cómo es que Draco había llegado tan lejos sin ser detenido antes, mucho menos cómo lo había engañado de esa manera, pero sí tenía en claro que lo averiguaría.

—Haremos copias de todo esto y luego lo dejaremos tal como estaba —ordenó, levantándose un poco para ordenar las carpetas y empezar a copiar.

Hermione y Ron le dieron una mirada de incredulidad.

—¡Ahora! —apuró —, no tenemos toda la madrugada.

Y sus amigos, mirándolo más incrédulamente aún, comenzaron a ayudarlo.

°.°

Estaba ya amaneciendo cuando finalmente llegaron al apartamento de Harry, cargando una gran cantidad de documentos, papeles y sobre todo pruebas, cada una de ellas más incriminatoria que la anterior.

Harry se sentía mareado y asqueado, pues luego de copiar todo lo del armario, habían encontrado en la cómoda de ropa al otro lado de la habitación, tres pistolas de diferentes calibres y sus respectivas municiones, las cajas de municiones no estaban completas, lo que indicaba que las armas habían sido disparadas con anterioridad.

Harry sabía que podía hacer un par de llamadas y así averiguar si es que el calibre de dichas armas correspondía a algún crimen reciente y no resuelto, pero no se animaba a hacerlo. En la refrigeradora, Ron había encontrado en una caja pequeña y de plástico, una gran cantidad de oro y de billetes muggles, al igual que en el armario.

Harry se dejó caer en el sofá y cerró los ojos, sintió a sus amigos acomodarse a su lado, pero por el momento no los tomó en cuenta, no tenía en claro el porqué había querido llevarse una copia de todas las pruebas, era una locura, por supuesto, Draco estaba condenado, no había abogado que lo librara de esa, menos habiendo sido encontrado en medio de esa banda de narcotraficantes, ni siquiera se quería atrever a preguntarle a Hermione cuántas leyes había infringido Draco.

Suspiró profundamente, pensando en que lo mejor era irse a la cama, y dormir, pues estaba demasiado cansado. Entonces reparó en que Draco había estado en su apartamento, completamente solo durante varias ocasiones, algunas veces lo había esperado allí para salir, otras lo dejó solo porque tenía que ir a trabajar y Draco estaba aún con sueño, incluso le había dejado abiertas las protecciones para que se apareciera cuando quisiera… ¿y qué tal si es que Draco había escondido algunas cosas allí?, su jefe le había dicho que lo interrogarían, es más, seguramente ya estaría molesto porque Harry abandonara San Mungo sin dar mayores explicaciones y eso, definitivamente, se vería sospechoso ante los ojos de los del GDSI.

No podía descansar ahora, tampoco conservar las copias de lo encontrado en el apartamento de Draco allí. Tenía que tomar decisiones y comenzar a moverse.

—Creo que no es conveniente que nos quedemos aquí —dijo, abriendo los ojos y enderezándose.

—¿Por qué? —preguntó Hermione, preocupada.

—Los del GDSI no pueden encontrar todo esto —explicó Harry, abarcando con un gesto de manos el contenido de lo traído de la casa de Draco.

—Los del GDSI no tendrían por qué investigar aquí, eres un auror, no un criminal bajo sospechas —objetó Hermione.

—Bueno…

—¡Los del GDSI van por ti también! —exclamó Ron, enderezándose y mirándolo incrédulamente.

Harry se rascó la barbilla, algo áspera por no haberse afeitado.

—Merlín, Harry, dinos que no estás metido en esto también —pidió Hermione, horrorizada, mientras se ponía en pie.

—¡Por supuesto que no! —refutó rápidamente Harry —¿cómo se te ocurre algo como eso? —increpó en tono ofendido.

—¿Entonces por qué los del GDSI vendrían aquí? —preguntó Ron nuevamente, poniéndose también de pie.

Harry se sentía más agotado que nunca, ni siquiera sabía cómo explicar lo ocurrido, o si sus amigos lo entenderían.

—¡Harry! —apuró Hermione.

Harry suspiró profundamente, debían ponerse en movimiento, su departamento también era pequeño y no les tomaría mucho tiempo registrarlo, luego deberían irse de allí y buscar otro sitio donde sentarse a pensar.

—Los he arrastrado toda la madrugada con la promesa de que les contaría lo que pasaba realmente, y tengo intenciones de responder a todas sus preguntas ahora mismo, pero debemos ponernos a trabajar mientras tanto.

—¿Trabajar? —preguntó Ron.

—Ayúdenme a buscar si aquí es que hay algo oculto, luego buscaremos dónde ir, no a sus casas, por supuesto, sería demasiado peligroso y no quiero incriminarlos.

—¿Incriminarnos? —repitió Hermione, hablando lentamente —, pero acabas de decir que no estás metido en nada de esto.

Harry se puso en pie para empezar a registrar su propio departamento, sus amigos lo seguían de cerca.

—Y no les mentí, por supuesto que no tengo nada que ver con el tráfico, o los negocios que aparentemente hacía Draco, pero…

—¿Pero? —presionó Ron, mientras Harry abría los estantes de la cocina y comenzaba a sacar todo el contenido.

—Pero sí estuve involucrado con Draco. —Ignoró el chillido de Ron y continuó. —Él y yo estuvimos juntos desde hace unos ocho o quizá diez meses, hasta hace tres semanas —resumió Harry, no volteó a ver el rostro de sus amigos y el silencio se volvió pesado, interrumpido solamente por el sonido de algunos frascos dejados sobre la mesa.

—¿Te refieres a… a una relación de pareja? —preguntó finalmente Hermione, en voz baja, como si el decirlo en voz alta fuera un sacrilegio.

—Sí, me refiero a algo así —aceptó Harry, volteando finalmente para mirarlos.

—El hurón estuvo aquí —susurró Ron.

Harry asintió lentamente, no se animaba a reprocharle a Ron el apodo con el que nombraba a Draco.

—Y tú no sabías nada de en lo que Draco estaba metido hasta anoche —completó Hermione.

—No, no lo sabía, no que hubiéramos tenido una relación muy abierta, pero confiaba en él, y esto es una locura, no se me ocurrió pensar, ni por un momento, que estuviera en algo turbio… Nosotros discutimos hace tres semanas, desde entonces no lo he visto.

—Es evidente que hacía negocios sucios desde mucho antes que eso.

—Lo sé, pero no lo he dejado venir aquí luego de nuestra discusión, sé que los hechizos de protección que puse durante la última misión no han sido rotos, así que si Draco dejó algo para esconderlo, aún debe estar aquí.

—Demonios, Harry —bufó Ron, abriendo la refrigeradora y comenzando a sacar las cosas a toda prisa, para ayudarlo —, ¿Cómo, en el nombre de todos los magos, se te ocurrió meterte con él?

—Ese no es el punto aquí —protestó Harry, no pensaba que hubiera sido una locura haber estado con Draco, si le quitaban la situación actual, Draco era un hombre bastante atrayente en todos los sentidos.

—Olvídalo, Ron, no es el momento de discutir esto —reprochó Hermione, caminando hacia la sala para comenzar a revisar también.

Harry no sabía si la respuesta de Hermione había sido en su defensa, o una petición para que dejaran el tema de lado y luego reprocharle su falta de sensatez.

—Draco no aparentaba ser alguien malo —dijo luego de un momento de silencio —, no tenía ninguna razón para sospechar de él.

—Claro que sí, es Malfoy, esa es la razón —apuntó Ron, abriendo la parte de arriba de la refrigeradora y sacando unas cubiteras con hielo.

—Eso no está bien, Ron, es como cuando los magos dicen que los mestizos son inferiores a los sangre pura por el solo hecho de haber nacido de muggles —protestó Hermione, aún continuaba en la sala y estaba removiendo los estantes donde Harry guardaba algunos trofeos, medallas y revistas.

—Es un buen punto —apoyó Harry.

—Ya, no me imagino cómo te creíste lo de Malfoy, ni siquiera sabe cómo fingir ser un muggle, tenía menos comida que tú en su refrigerador.

—Eso es porque le gustaba comer fuera y era yo quien… —Harry dejó de vaciar el cajón de los cubiertos y miró a Ron fijamente.

—¿Qué?

—Tú encontraste la caja con dinero en el refrigerador —dijo Harry.

—Ajá, en la congeladora —explicó Ron, mirándolo con una ceja arqueada, seguramente creyendo que probablemente Harry comenzaba a perder la razón.

—Pero era yo quien generalmente dejaba las cosas allí, y nunca vi algo como eso…

—Ya, pero pudo simplemente haberlo puesto luego, dices que hace tres semanas que no se ven, tal vez pensó que ya que no volverías, que no sería necesario esconderse.

—No, no, porque yo fui una vez cuando estaba enfermo y… y yo miré allí y no había nada, estaba vacío. En ese momento él no esperaba que yo llegara, y menos que metiera las narices en su cocina.

—Eso no prueba nada, Harry, Malfoy puede rotar los sitios donde escondía las cosas simplemente por seguridad, ya sabes, una semana en la refrigeradora, otra en el cajón de los cubiertos, otra en… en el baño —se encogió de hombros Hermione, que había vuelto a la cocina y miraba con interés los cubiertos que Harry había dejado sobre la mesa.

—Puede ser, pero ahora todo estaba a mano, en lugares en los que cualquiera buscaría…

—¿Estás tratando de encontrarlo inocente?

—No, es decir sí, pero no se trata de tratar de modificar las cosas para que parezca inocente, se trata de analizar los hechos: He estado en el apartamento de Draco muchas veces y nunca pareció que él escondiera nada, es decir, si yo escondiera pruebas de ese tipo, no dejaría a alguien deambulando por allí sin vigilancia…

—Pudo vigilarte, pudo no tener las pruebas allí hasta hace poco, pudo haberlas escondido en otro lugar…

—¿En la Mansión? —inquirió Harry, Hermione y Ron se encogieron de hombros. —La Mansión es un lugar mucho más seguro, incluso su bóveda en Gringotts lo es, pero él escogió el lugar menos seguro de todos.

—Aparentemente vivía allí, había fotos de sus padres y todo eso… —señaló Ron.

—Ese es otro punto, nunca había visto fotografías allí antes, es más, estaba seguro que Draco no usaba ese apartamento tanto, que simplemente era el lugar donde nos encontrábamos, pero que aún seguía visitando y durmiendo en la Mansión regularmente.

—¿Por qué Malfoy no te llevaba a su casa?

—No lo sé, nunca se lo pregunté… además no teníamos intenciones de mostrarnos por allí, ya saben, o de que esto se volviera muy público…

—Menos mal, porque sino los del GDSI ya te hubieran detenido.

—O Malfoy podría usar tu fama para tratar de evadir los cargos —opinó Ron.

—No, Draco no haría eso, es más, fue él quien… —Harry negó con la cabeza, deberían darse prisa y seguir buscando pruebas…

Entonces lo fácil que le había sido conseguir las pruebas del apartamento de Draco volvió a incomodarlo.

—No entiendo —dijo, sus amigos lo miraron fijamente —, los del GDSI han estado tras él durante casi un año, ellos sabían que él y yo salíamos juntos y nunca me dijeron nada, pudieron decirme que lo vigilara, que tratara de atraparlo, pero permanecieron en silencio, y el día que hacemos esa redada, ellos vienen inmediatamente por él, y se lo llevan, sin embargo no van a registrar su departamento ni a revisar el mío o interrogarme…

—No te sigo —dijo Ron.

—Los del GDSI están actuando raro —explicó Hermione —, pese a tener sus propios procedimientos, el investigar el hogar de sus detenidos debe ser siempre uno de los primeros pasos, conseguir las pruebas incriminatorias, nosotros hemos entrado y salido y ninguna de esas pruebas ha sido tocada aún, aparentemente aún no han registrado el lugar.

—Pero, ¿por qué los del GDSI estarían haciendo algo así? —preguntó Ron.

—Ni idea —se encogió de hombros Harry —, pero si queremos averiguarlo, debemos continuar con esto.

Ron suspiró, pensando en que en realidad él no estaba muy interesado en eso de averiguar qué pasaba con el GDSI y Malfoy, pero que si es que Harry necesitaba ayuda, estaría allí, aunque eso implicara de alguna manera el ayudar al hurón albino.

°.°

Hermione miró alrededor con cierta desconfianza, inspeccionando con los ojos todo de manera rápida, como tratando de encontrar alguna objeción al lugar.

—Lo siento, no se me ocurre otro sitio —suspiró Harry, mientras dejaba caer las cajas que habían cargado desde el departamento de Draco en medio de la polvorienta alfombra. En su departamento no habían encontrado finalmente ninguna prueba o cosa rara.

—No hemos estado aquí desde la guerra —comentó Ron, en voz baja, mirando con detenimiento las paredes manchadas.

—Y no es un lugar del todo seguro, después de todo, basta mirar en tu historial como para saber que Grimmauld Place te pertenece —dijo Hermione, haciendo un hechizo de limpieza sobre uno de los sillones.

—Ya, pero todos saben que a él no le gusta venir aquí —rebatió Ron, sentándose junto a su prometida.

—¿Y eso qué?, cuando quieres esconder algo usas cualquier sitio.

—Cualquier sitio seguro —apuntó Harry —, no sólo cualquier sitio, si quieres esconder algo, usas un sitio al que nadie se le ocurriría revisar, o un lugar muy bien camuflado.

—Y eso no es lo que Malfoy hizo, ¿verdad? —negó Hermione.

—No, no es lo que Draco hizo, dejó todo de tal manera que fuera simple encontrarlo, incriminarlo y condenarlo.

—Sigue pareciéndome raro eso de que el hurón sea inocente —comentó Ron. Harry lo ignoró, se puso a sacar las distintas carpetas que habían traído consigo, para estudiarlas una a una.

—Debo ir a avisar a mi madre que no podré salir esta tarde con ella —explicó Hermione, poniéndose en pie.

—Hey, no, no —Harry dejó la carpeta de lado para mirar a su amiga —, no dejen de hacer todo lo que tienen que hacer por mí culpa, yo puedo solo y…

—Y te meterás en muchos líos y luego tendremos que sacarte de ellos. Mejor así, Harry —interrumpió Hermione —, además no es como si nos costara un gran esfuerzo, eres nuestro amigo, para eso estamos.

Harry no respondió nada, simplemente asintió y observó a la chica desaparecer, para luego continuar con la lectura de las carpetas, Draco había pasado toda la noche y la madrugada quién sabe dónde, en alguna oscura y húmeda celda del GDSI, y Harry quería estar seguro que lo merecía realmente.

°.°

Eran ya las diez de la mañana cuando Harry cerró la última carpeta, y tomó un par de notas, para luego cerrar los ojos y masajearse los párpados de manera cansada. Se sentía agotado, la cabeza le dolía y empezaba a sentirse mareado y ya no tan joven, recordando que antes una noche sin dormir no le pasaba factura tan pronto.

—Deberías descansar —dijo entonces Hermione, Harry se obligó a abrir los ojos y recibir la taza de café de manos de su amiga, agradeciéndolo con un gesto.

—No, aún no, ¿sabes algo de Ron?

—Aún no ha vuelto, pero no debe tardar mucho más —explicó ella, sentándose a su lado sobre la alfombra y tomando el pergamino en el que Harry había empezado a tomar notas varias horas atrás.

—Es muy raro —comentó Harry, dejando la taza a un lado y cerrando los ojos nuevamente.

—¿Estás completamente seguro de estas fechas? —preguntó Hermione, dejando el pergamino de lado y recostando la cabeza sobre el hombro de Harry, que automáticamente la envolvió con un brazo.

—Sí, es decir, la mayoría de las veces puedo recordar claramente haber estado con Draco, así que…

—Tal vez solo mandó unos cuantos secuaces, no queriéndose ensuciar las manos…

—Es probable —Harry ahogó un bostezo.

Esa mañana, tras abrir la segunda carpeta, Harry se dio cuenta de algo particular, si bien era cierto algunos de los embarques, entradas y salidas de dinero correspondían a fechas en que él no había visto a Draco ni por asomo, muchas otras correspondían a fechas en que ellos habían estado juntos, y no que Harry tuviera grabada cada fecha, pero sí recordaba el espacio entre misiones, la vez que fueron al cine, o al teatro, o de fin de semana al campo, o cuando simplemente se encerraron dos o tres días sin salir más que para conseguir comida.

Y ello le parecía muy raro.

Ron había dicho que era nada más sus deseos de que Draco fuera inocente, y Hermione decía que podía ser posible que tuviera razón, aunque no era del todo probable. Sin embargo sus amigos continuaban allí ayudándolo.

Ron había ido al Ministerio a decirle al jefe de Harry que se encontraba aún algo enfermo, que había salido pronto de San Mungo y que ahora estaba descansando, además se encargaría de averiguar todo lo posible sobre Morrice y Snetterton, y también sobre los muggles arrestados.

Poco a poco Harry se fue relajando, realmente se sentía agotado, y la ausencia de Ron y de noticias le resultaba aburrida, hasta que sin darse cuenta, se quedó dormido por lo que se sintieron como horas, hasta que el sonido de la voz de Ron, un poco más alta de lo usual, lo despertó.

—¡No lo entiendo! —exclamó Ron, estaban fuera del salón donde Harry se había quedado dormido, y pese a la puerta cerrada, Harry percibía perfectamente cada palabra.

—No tiene sentido, debe haber un error —dijo entonces Hermione, parecía querer calmar a Ron, aunque sonaba alterada.

Harry sintió que su cuerpo empezaba a temblar y que el pánico se apoderaba de él, mientras se ponía en pie, tropezando con las carpetas y papeles, hasta llegar a la puerta, la cual abrió de un solo tirón.

—¿Qué? —preguntó en el momento que Ron decía algo como "es inaudito"

—Te dije que no gritaras —reprochó Hermione, ambos habían girado a ver a Harry, e interrumpido su discusión.

—No estaba gritando,—negó Ron —lo siento —agregó, pero Harry ni lo escuchó, mientras hablaba:

—No importa. ¿Qué fue lo que pasó?

—Es Malfoy —explicó Hermione, mientras le hacía un gesto para que entraran nuevamente al salón.

—¿Draco? ¿Qué pasa con Draco? —preguntó Harry, empezando a asustarse.

Ron se sentó delante de él y pareció realmente frustrado.

—Nadie sabe que lo han detenido —empezó a explicar.

—Bueno, los del GDSI no se caracterizan por ir compartiendo su información, ¿sabes? —interrumpió Harry.

—Lo mismo le dije —apuntó Hermione.

—Y también lo sé, no hace falta trabajar allí para saberlo, sin embargo me refiero a que no hay ningún registro, tu jefe y tus compañeros han sido puestos en sobre aviso, y dicho de paso me encargaron que te lo dijera: el arresto del almacén nunca existió y Malfoy no ha sido detenido.

—¿No ha sido detenido? ¿Acaso lo han dejado suelto?

—Ni idea, dicen que no lo han detenido, a dónde vayas a preguntar te dirán que dicha intervención nunca existió.

—Puede ser una táctica para evitar que la prensa… —empezó a argumentar Hermione, por la expresión de Ron, ese argumento ya había sido dado antes, y seguramente desechado.

—¿Y qué hay de los muggles? —increpó Ron, interrumpiendo a Hermione.

—Eso es… no estoy segura —dijo dubitativa ella.

—¿Qué quieres decir con "qué hay de los muggles"? —cuestionó Harry rápidamente.

—Uno de ellos, el jefe supongo, era una conocida autoridad muggle, mejor dicho, es una conocida autoridad muggle, eso no lo sabía hasta esta mañana, en que fui a averiguar a tu oficina, me lo dijo Morrice, que por cierto dice que él y Snetterton están bien, aunque deben seguir descansando algunos días. También me encargó que te dijera que los buscaras si necesitabas algo —Harry ignoró el tono afectado que Ron usó para mencionar a sus compañeros.

—¿Y qué pasó con el jefe muggle? Ron, me estás confundiendo —protestó Harry, sentía la imperiosa necesidad de samaquear a su amigo hasta que éste dijera todo lo que sabía.

—Ese tipo, el jefe, estaba esta mañana libre, en un evento de caridad para no sé qué, como si nada hubiera pasado.

—No tiene sentido —pensó Harry en voz alta.

—La verdad que no, todo es muy irregular, los del GDSI prohíben que se mencione el asunto y se niegan a reconocer siquiera que algo ocurrió, el muggle está libre y no sabemos dónde está Malfoy —resumió Ron, Harry pensó en preguntarle por qué no lo había explicado así desde el principio, pero se abstuvo, centrándose en otras cosas más importantes.

Harry se mordió el labio inferior, tan distraídamente y metido en sus pensamientos, que no se detuvo hasta que se hizo doler demasiado. Por primera vez en esas tres semanas se animó a reconocerse que extrañaba a Draco, y demasiado, y además que sí, que quería creer que él no era culpable, y que ahora, tras tantas horas revisando sus carpetas, más la información de Ron, casi podía estar seguro que algo demasiado raro y sucio estaba pasando. Sin embargo no se animaba a creer del todo en Draco.

Draco estaba en medio de eso porque lo había descubierto en un almacén rodeado de traficantes. Los del GDSI tenían formas de hacer las cosas, formas completamente diferentes a como actuaban los aurores, eran todo un misterio en realidad, y tal vez este era uno de esos casos en que las cosas no son lo que parecen. Pero él era curioso y antes de tomar una decisión sobre la actitud que debía tomar ante Draco, debía investigar a fondo.

Se puso en pie ya decidido, hablaría con Draco, encontraría la forma de hacerlo, y sería él mismo quién le aclarara exactamente qué papel jugaba en todo eso, y luego decidiría qué hacer.

—¿Qué haces? —preguntó Hermione.

—Me daré un baño y luego saldré, he perdido mucho tiempo esta mañana, debo hacer algunas averiguaciones.

Hermione y Ron se dieron una mirada preocupada, pero finalmente asintieron.

°.°

Era ya más de medio día cuando Harry salió de la oficina de su jefe dando un sonoro portazo, se sentía frustrado y enojado.

Al final Henricus Cicell no le había aclarado nada, simplemente se había limitado a transmitir las órdenes de los del GDSI, que eran, tal como le había dicho Ron, que olvidara el asunto y pasara a otra cosa. Harry había discutido con él por cerca de cuarentaicinco minutos, recordándole que efectivamente él sí tenía algo con Draco, tal como su jefe había insinuado la noche anterior después de la detención, y que era lógico que quisiera indagar más sobre él. Su jefe le había dicho que lo mejor era pasar página, que obviamente no podía sacar nada bueno de una relación de ese tipo y que posiblemente Draco enfrentaría cargos muy serios y la preocupación de su novio sería un tema menor para él en ese momento.

Como Harry aún se encontraba de vacaciones hasta unos días más, su jefe lo había mandado a casa y le había ordenado que no volviera hasta que su descanso terminara, o cuando los del GDSI requirieran su presencia para algún interrogatorio, si es que éste se daba, que ya luego hablarían de la sanción por irrumpir en un almacén sin una orden y sin pedir refuerzos.

—Cálmate, de esa manera no solucionas nada —dijo Hermione, interrumpiendo la retahíla de insultos que Harry murmuraba en ese momento, mientras los tres caminaban hacia el ascensor.

—Aquí algo huele mal, muy mal —continuó Harry —, no sé qué demonios hacía Draco en un lugar así, o con esa gente, o qué es todo lo que encontramos en su apartamento, pero definitivamente esconder el arresto de Draco y dejar libre al muggle ese, son una señal de que algo no está bien.

—¿Y qué haremos ahora? —preguntó Ron, dándole paso a Hermione para que entrara primero en el ascensor.

Como en el ascensor había varias personas más, permanecieron en silencio hasta que llegaron al atrio, y luego en el mismo pesado silencio, se encaminaron hasta la salida de visitas.

—A ver —suspiró Harry, al que el tiempo en el ascensor le había hecho calmarse al menos un poco —, Draco esconde pruebas incriminatorias en los lugares más tontos del mundo, lo detienen y no lo procesan ni lo dan a conocer a la prensa; el grupo de muggles, porque estoy seguro que no solo es el jefe quien ha salido bien librado de esto, están ahora libres, pero Draco sigue sin aparecer…

—¿Por qué Malfoy no escondió nada en su Mansión? —preguntó Hermione, con el ceño fruncido.

—¿Tú no tienes acceso a su Mansión? —preguntó Ron.

—No, nunca me invitó a su Mansión, ni a mí ni a nadie, creo…

Hermione negó con la cabeza.

―Es una pena… sería más fácil si te hubiera dado acceso, así podríamos también…

—¡Zabini! —exclamó de pronto Harry, interrumpiendo a Hermione y recordando a Blaise Zabini, Draco lo había mencionado un montón de veces, incluso había dicho que había hecho algunos negocios con él y que, pese a ver a muchos de sus compañeros de escuela, era Blaise el único al que consideraba su amigo.

—¿Blaise Zabini? —preguntó Hermione.

—Es amigo de Draco, y seguramente que él sí tiene acceso a la Mansión, o al menos sabe algo de todo esto.

—Debemos averiguar dónde se encuentra entonces —aceptó Ron, mientras los tres comenzaban a caminar ya por la ancha avenida muggle.

—Tiene sus oficinas en Londres muggle, en el centro financiero, un piso entero —informó Hermione, mientras seguían avanzando —, hace dos años tuvo un problema legal con una de sus empresas y vi su archivo, no creo que se haya mudado.

—Bien, entonces yo iré hacia allá —asintió Harry.

—¿Solo?

—Sí, Ron, solo, ustedes tienen cosas que hacer, hoy tocaba las últimas pruebas de los trajes de novios…

—Y del padrino —suspiró Hermione.

—Lo siento… supongo que la ropa me quedará bien, me quedaba bien la última vez que la usé —se excusó Harry, lo cierto era que quería mucho a sus amigos, y sabía lo que significaba para ellos el casarse, pero no podía continuar como si nada hubiera pasado cuando Draco probablemente lo necesitaba.

La expresión de Hermione se tornó triste, y Ron pareció algo incómodo, pero finalmente asintió.

—Si te gusta tanto Malfoy, ¿por qué no nos lo habías dicho antes?

—No sé, Ron, era complicado… además no sabía qué tan en serio íbamos…

—¿Por eso pelearon? —preguntó Hermione.

—Sí.

—Lo siento —dijo ella.

—No pasa nada, eso no es lo importante ahora, sino averiguar dónde lo tienen.

—De acuerdo, te veremos más tarde, alrededor de las seis, en Grimmauld Place —dijo finalmente ella, dándole un apretón en el brazo.

—Gracias… a las seis entonces —aceptó Harry, y entonces ellos caminaron hacia un lado de la avenida y él hacia el lado opuesto.

°.°

Encontrar la oficina de Blaise no le tomó mucho tiempo, simplemente usó algunos de sus contactos en el Ministerio para que le facilitaran la información, y usó una de las chimeneas para llegar al lugar, era mucho más fácil que tomar un taxi o caminar.

La oficina de Blaise estaba ubicada en el piso treintaiocho del 30 St Mary Axe, conocido edificio por su particular forma, en el centro mismo de Londres. Harry no había tenido ni idea de que hubiera magos allí, pero al parecer muchos de los magos habían migrado sus oficinas a edificios de ese tipo. El lugar era bastante agradable, con los ventanales a un lado y una decoración sobria y minimalista; en el fondo del pasillo donde apareció, un chico bastante atractivo y joven, detrás de un mostrador, le sonrió:

—Bienvenido a la corporación Zabini, ¿en qué podemos ayudarlo? —preguntó.

Harry, por auto reflejo, se aplastó el cerquillo sobre la frente antes de contestar.

—Busco a Blaise, estudiamos juntos y me urge hablar con él.

—¿Tiene una cita? —preguntó el muchacho, mirándolo inquisitivamente.

—No, pero es urgente.

—El señor Zabini normalmente no recibe a nadie sin una cita, pero puedo preguntar. ¿A quién debo anunciar?

—Sólo dígale que se trata de Draco.

—Oh, pero el señor Malfoy normalmente entra directamente a su oficina, y usted no se parece en nada a él —dijo el chico sonriendo un poco más.

—Claro que no soy Draco, pero dígale a Zabini que vengo a hablar de él, que es importante. Por favor —agregó al final.

El chico frunció el ceño un instante, pero luego escribió en un pequeño pergamino un par de líneas, con un movimiento de varita, éste se convirtió en algún tipo de origámi con forma de ave y se alejó hacia uno de los pasillos del lado derecho.

Harry se alejó del mostrador unos cuantos pasos y se dedicó a mirar los pequeños sofás en color claro y los revisteros, con imágenes en movimiento en las portadas, le pareció que pasó demasiado tiempo, hasta que el propio Blaise Zabini apareció, apretando la nota en una mano y con una mirada seria.

—Cleave, ¿quién está…? —pero se detuvo en cuanto vio a Harry.

Harry notó que, a diferencia de la última vez que lo había visto, ya varios meses atrás y a la distancia, ahora parecía mucho más cansado y ojeroso, su cabello estaba algo despeinado. Supo que Blaise lo había reconocido por la forma en que lo miraba.

—Hola —saludó, acercándose a él.

—¿Tú? —preguntó incrédulo Blaise.

—Sí, es una larga historia, necesito hablarte de Draco.

Blaise le dio una mirada más a Harry, notando lo cansado que se veía y el pánico porque algo más le hubiera pasado a su amigo se incrementó.

—De acuerdo. Cleave, que nadie me moleste.

—Sí, señor —respondió rápidamente el chico.

Blaise le hizo una señal a Harry para que lo siguiera.

La oficina de Blaise era bastante espaciosa, con un gran ventanal y un librero lleno al tope, había un par de mapamundis extendidos y colgados en otra de las paredes, similares a los que Draco escondía en su departamento, y estos estaban marcados con alfileres de colores y pequeños letreros en movimiento.

—Nos dedicamos, entre otras cosas, a la importación y exportación de ingredientes y plantas, esa es la forma en que seguimos los cargamentos —explicó Blaise, notando la forma en que Harry se había quedado mirando los mapas.

—¿De manera legal? —preguntó inmediatamente Harry.

—¡Por supuesto que de manera legal!, ¿qué clase de pregunta es esa?

—Lo siento —Harry negó con la cabeza, pensando en que realmente había sido muy impertinente. ―No debí preguntarlo así.

―No importa ―negó Blaise, no le sorprendía del todo la pregunta, no era la primera vez que lo habían investigado para comprobar la legitimidad de sus negocios.

Harry tomó asiento en donde Blaise le indicaba, en un pequeño sillón a un lado del escritorio. Blaise se acomodó delante y fijó la mirada en él.

—Supongo que Draco no te ha contado nada, ¿verdad?

—¿Qué tendría que contarme? —preguntó Blaise.

—¿Hace cuanto no lo ves?

—Dos días, quedamos en cenar anoche y no ha aparecido, en su casa no está y no sé nada de él —respondió Blaise rápidamente —. Cuando dijiste que tenías que hablar sobre él, ¿te referías a cómo un auror?

—No, no, nada de eso…

—¿Entonces? —preguntó Blaise, cada vez más confundido y ansioso.

—¿Lo has buscado en su apartamento?

—¿Qué apartamento?

—De acuerdo —suspiró Harry —, definitivamente no sabes nada.

—No, y no me estás siendo muy esclarecedor —protestó Blaise —. Lo cierto es que estoy preocupado por él porque no es de las personas que tienden a desaparecer sin más, nunca lo había hecho y es raro.

Harry bufó.

—Te sorprenderá todo lo que tengo que contarte —dijo entonces Harry, dejándose caer sobre el respaldo del sillón y comenzando a relatarle, a grandes rasgos su relación con Draco y la forma en que lo había encontrado en aquel almacén.

°.°

Harry se sintió algo ofendido por la forma en que Zabini dudó de su relación con Draco, argumentando que era imposible que estuviera con él, o por lo menos de manera más o menos seria, pero se contuvo de replicar nada, haciendo hincapié en que no interesaba en absoluto si es que él era o no recomendable para Draco y que lo importante era ayudarlo a aclarar lo que realmente pasaba.

Zabini había desestimado la teoría de que Draco estuviera en negocios turbios, según le había dicho a Harry, Draco, por muy extraño que pudiera parecer, (había sido muy sarcástico en ese momento), no le gustaba meterse en ese tipo de líos, sobre todo porque no tenía la necesidad.

A Harry le costó mucho más trabajo convencer a Blaise de que lo llevara a la Mansión Malfoy, pues el chico decía que si es que Draco tenía información oculta allí no sería para que él la encontrara, pero finalmente, tras una guerra de miradas, Zabini aceptó dejarlo entrar.

Eran ya cerca de las dos de la tarde cuando por fin pudo aparecerse, en compañía del chico en el vestíbulo de la Mansión.

Harry había escuchado acerca de cuándo habían encontrado a los padres de Draco allí, y en su momento había visto las fotografías y los informes, pero aún así no estaba preparado para lo enorme y magnifica que lucía.

—Vaya…

—Sí, es hermosa… —Blaise negó con la cabeza —, por eso Draco la protege tanto, nadie puede aparecerse aquí, excepto él y yo…

—Oh…

—No me sorprende que Draco nunca te trajera aquí, él es así, está acostumbrado a guardarse las cosas, a no confiar, más aún desde que sus padres murieron, supongo que tú también lo debes haber notado…

—Sí, lo tengo claro —respondió Harry, con algo de fastidio en la voz.

—Pero sí te garantizo que no hay forma de que esté metido en este embrollo.

—Yo tampoco quiero creerlo, Zabini —contestó Harry, siguiéndolo por el largo pasillo hacia las escaleras de mármol —, pero lo cierto es que Draco te ha ocultado cosas a ti y también me las ha ocultado a mí, ha estado viviendo quizá hasta una triple vida.

—Es inocente, pongo mis manos al fuego por él —dijo Blaise, zanjando la discusión.

Harry se sintió extraño, no estaba seguro de poder hacer también esa afirmación.

°.°

Se sentía culpable ante la perspectiva de revisar la habitación de Draco, pero sabía que no tenía otra opción. Era un enorme lugar, casi del mismo tamaño que el departamento muggle completo que él había conocido, en ella sí tenía más fotografías de sus padres, de sus compañeros de Slytherin, incluso un par de medallas de la época escolar y una bandera de Slytherin. Lo que lo hizo detenerse un instante en la revisión y sonreír fue una pequeña fotografía en un marco redondo y plateado, estaba junto a la cama, en la mesa de noche, y era de él, Harry supo que Draco la había sacado de su propio apartamento, era del grupo de fotos que Hermione le había mandado a hacer para el día de la boda.

—Ciertamente que no entro hace mucho tiempo a esta habitación —susurró Blaise, quitándole de las manos la fotografía de Harry y pareciendo extrañado. Harry supuso que esa fotografía demostraba un poco que la historia de Harry no era falsa.

—Bueno, continuemos con esto, no tenemos mucho tiempo…

—De acuerdo, yo mandaré a hacer algunas averiguaciones mientras tanto —le dijo el chico, dejando la fotografía nuevamente sobre la mesa de noche.

—¿Qué? —preguntó Harry —Pensé que me ayudarías a buscar… ¿me dejarás acaso solo aquí?

—Solo por un momento, necesitamos más datos de los que tenemos y por lo que me has contado, Draco se está quedando sin tiempo.

—No hay forma de conseguir más datos —argumentó Harry —, mis amigos y yo lo hemos intentado hace unas horas y apenas pude conseguir tu dirección.

—Eso es porque no sabes pedir las cosas —le contradijo Blaise.

—¿Eh?

—¿Nunca has escuchado que todos tienen su precio?

Harry negó con la cabeza y se dijo a sí mismo que no era el momento de hablar de moral o de principios, y continuó con su búsqueda, mientras Blaise salía de la habitación.

—Así que aquí es donde realmente duermes… —susurró, acariciando con una mano las sábanas blancas y suaves, antes de encaminarse a la primera puerta, que resultó ser un enorme closet, que parecía una habitación completa, llena de trajes, tanto muggles como mágicos, además de zapatos, y muchos cajones a los lados. Suspiró pesadamente, más le valía apresurarse.

°.°

Tres horas más pasaron, y Harry se sintió más desesperanzado que nunca, entre las cosas de Draco no había encontrado nada importante, excepto una sudadera propia y que pensaba perdida desde hacía mucho tiempo. Eso más la fotografía sobre la mesa de noche lo había dejado algo confundido, había supuesto que Draco no estaba tomando lo que fuera que ellos tuvieran tan en serio como él, y se había sentido una víctima por ello, pero al parecer había estado completamente equivocado.

Luego del dormitorio, el cual Zabini le ayudó a revisar, siguió con una biblioteca y un par de salones de estar, Harry sabía que la Mansión era gigante, pero según el amigo de Draco, él no usaba más que esas habitaciones.

Harry también había conocido a los elfos de Draco, todos parecían muy solícitos con Zabini, y lo miraban desconfiadamente a él.

Cuando ellos les pidieron que encontraran a Draco, los elfos lo intentaron, pero no pudieron hacerlo. Eso quería decir que Draco estaba en un lugar con hechizos de máxima seguridad.

Los contactos de Zabini no habían revelado mucho aún, ningún había podido demostrar que Draco se encontraba detenido, ni mucho menos algún expediente abierto contra él. Y eso había hecho que Zabini se sintiera más nervioso.

Harry ya hasta había olvidado que había quedado con sus amigos a las seis, lo único que se preguntaba era cómo seguir revisando la Mansión. Tras revisar todos los lugares que parecían los más usados por Draco, se encontraba con Zabini en el vestíbulo nuevamente, y no quería irse de allí.

—Tal vez escondió algo en su cámara de Gringotts —comentó Zabini.

—¿Me dirás que también tienes acceso a su cámara de Gringotts? —preguntó algo enfadado.

—Oh, ¿son celos lo que veo allí, Potter? —preguntó Zabini, de manera burlona.

Harry entrecerró los ojos, pese a que el chico lo había ayudado, era claro que ellos no se llevarían bien fácilmente.

—Me estás haciendo perder el tiempo, debemos seguir revisando la Mansión.

—Draco no usaba ninguna otra habitación de la Mansión, como verás es enorme, tardaríamos meses en revisarla al completo.

—Pero si es que Draco está guardando algo aquí, no lo pondría en el lugar más probable del mundo —protestó Harry.

—Ese es el problema, Potter, tú estás buscando pruebas contra Draco, yo tratando de hacer que mi amigo salga de ese embrollo.

Harry cerró los ojos un momento y asintió lentamente.

—Lo siento, he encontrado pruebas de su aparente culpabilidad, y quiero creer que algo está mal, algo además de la forma en que se está llevando el caso, pero lo cierto es que yo lo encontré en ese almacén, con esa gente… Comprende que no puedo…

—Comprendo perfectamente, Potter —interrumpió Zabini, clavando sus ojos castaños con frialdad en Harry —, veré lo que puedo hacer por ayudarlo, y si encuentro algo que valga la pena compartir te llamaré, déjame tu dirección.

—Mira, no es el momento para que te pongas…

—Para lo que no es el momento —interrumpió Blaise —es para dudar de Draco, y tú dudas. No me interesa que creas que tienes algo serio con él, o que tu fotografía esté puesta al costado de su cama, por lo que a mí respecta, Draco es mi mejor amigo, y por ende debo buscar la forma de ayudarlo, no tengo tiempo para tratar de convencerte de su inocencia.

—Yo no…

—Adiós, Potter —le cortó Blaise, señalando hacia la chimenea.

Harry suspiró pesadamente y sacó una tarjeta de uno de los bolsillos de sus pantalones, encantándola para que mostrara la dirección de Grimmauld Place.

—Me estaré quedando allí por estos días… —dijo, entregándole la tarjeta a Blaise, que la tomó con algo de fastidio —, entiendo que confíes en él, y me alegro que tenga un tan buen amigo como tú, pero ponte en mi lugar.

Blaise se encogió de hombros y se dio la vuelta, ignorándolo.

Harry simplemente se dio la vuelta y se metió a la chimenea, para aparecerse en Grimmauld Place, no fue hasta que vio a sus amigos que recordó que había quedado con ellos hacía más de una hora.

—Lo siento… —dijo, sin mucha convicción, mientras se sentaba en el viejo sofá, para contarles la forma en que había desperdiciado la tarde.

°.°

Blaise se quedó quieto hasta que escuchó la chimenea desaparecer a Potter, luego de eso sus hombros cayeron un poco más y su rostro cambió la expresión enfadada a una de mucha preocupación.

La idea de Draco, enredado con Potter en algo así como una seria relación lo había sorprendido demasiado, Draco no era de los que tenía relaciones a largo plazo. Draco no estaba abierto a eso, él mismo se lo había dicho más de una vez, cuando partidos muchos mejores que Potter se le habían acercado. Pero claro, Potter tenía razón, eso no era tan importante, lo importante era saber qué había pasado con Draco y por qué había sido arrestado en un almacén lleno de traficantes.

Zabini sabía que la política de Draco en cuanto a los negocios era llevar todo claramente y lo más pegado posible a la ley, no que estuviera muy contento con ello, pero Draco no estaba dispuesto a arriesgar sus negocios y su nombre por un poco más de oro. La muerte de sus padres, siendo nombrados como mortífagos a pesar de que el mismo Voldemort los había mandado matar, lo había hecho tomar es tipo de actitud. No quería que su apellido estuviera involucrado nunca más en cosas de ese tipo.

Pero Draco ocultaba algo. Blaise sabía cuál era su manera de pensar y sabía que no había forma de que Draco dejara en el apartamento tantas pruebas para que fueran encontradas. En eso Potter tenía razón, todo era muy extraño.

—¿Qué demonios has estado haciendo, Draco? —preguntó en voz alta, mirando de manera impotente el largo pasillo. Potter tenía razón, si Draco ocultaba algo que no quería que fuera encontrado, lo haría en la Mansión y en el lugar menos pensado. Pero Blaise no pensaba que Draco quisiera ocultar algo, sino todo lo contrario, que si estuviera en problemas, buscaría la forma de librarse de ellos dejando alguna pista.

En un lugar que fuera fácilmente ubicable.

En un lugar que Blaise deduciría rápidamente.

La Mansión, de seguro, pero ¿dónde?

Sin darse cuenta sus pasos lo llevaron hacia el estudio de Lucius Malfoy, aquel que él no había pisado nunca en realidad, sabía por Draco que era allí donde habían encontrado a Lucius y Narcissa muertos, y que luego de volver al país, Draco lo había dejado tal como lo recordaba en una noche cualquiera. Y también que cuando Draco tenía demasiados problemas se encerraba allí, seguramente buscando recordar a sus padres y tratando de adivinar qué le recomendarían ellos en esa situación.

—Lo siento amigo, sé que no quieres que nadie más entre aquí, pero… —se encogió de hombros, seguramente Draco lo entendería.

°.°

—Zabini está preocupado, al parecer tiene algunos contactos en el Ministerio, y ninguno encuentra nada…

—Eso ya lo sabíamos —bufó Hermione.

—Sí, pero él seguramente tiene otros contactos, y el que ellos, que son gente a las que les paga, no sepan nada, indica que la situación es peor de lo que pensábamos.

—He estado pensando —murmuró Ron, sus mejillas estaban rojas y Harry arqueó una ceja —¿si tal vez te equivocaste?

—¿Me equivoqué? —preguntó Harry.

—Ya sabes… tal vez no era Malfoy en verdad o…

—Mi jefe ya reconoció que era Malfoy, y Zabini dice que no lo ve desde hace dos días, y que él no tiende a desaparecer de esa manera.

—Las posibilidades de que Harry simplemente haya imaginado eso son muy pocas, Ron —susurró Hermione, y Harry supuso que esa conversación ya la habían tenido antes.

—Bueno, sí, pero…

—Sí era él, Ron, yo sé que era él y que se sentía avergonzado por haber sido descubierto por mí; y también sé que los del GDSI se lo llevaron y nadie sabe a dónde, esa gente no tiene que dar parte a nadie más que al Ministro, así que no hay nadie que los supervise y por ende Draco puede estar en muy serios problemas ahora.

—Si Malfoy está en serios problemas es porque él se metió en ellos. Y sí, comprendemos que tuviste una especie de relación con él, que le tienes algo de cariño, pero te estás pasando… Pese a que las fechas, según tú, no encajen, lo más probable es que sea culpable. Y vas a tener que aceptarlo tarde o temprano —dijo Hermione, hablando a toda velocidad.

—¿Sólo le tengo cariño? —susurró Harry.

—Comprensible si es que han estado quedando durante tanto tiempo —aportó Ron.

—No, no —negó Harry poniéndose en pie —, eso no es algo importante ahora, ¿de acuerdo?, si le tengo o no cariño… ya se verá luego, lo que importa ahora es saber qué está pasando, ¿se dan cuenta que si ellos hacen esto con Draco Malfoy, alguien con mucho oro y con un nombre conocido, podrían hacerlo también con cualquiera que nadie se ocuparía en buscar?

Harry logró el efecto deseado, sus amigos se quedaron callados y con la mirada baja, mientras él trataba de apartar la cuestión de lo que sentía por Draco en ese momento.

Por suerte la llamada de alguien en la chimenea los sacó de ese incómodo silencio.

°.°

Zabini se quedó en pie junto a la puerta abierta del estudio de Lucius, y tuvo un pequeño escalofrío, en la mesa de centro habían dos copas de brandy servidas, las luces estaban encendidas y todo lucía limpio y recién usado, si Blaise no estuviera seguro de que los padres de Draco habían muerto mucho tiempo atrás, no se sorprendería de que aparecieran por cualquier lado de un momento a otro.

Tomó una bocanada de aire y volvió a pedir perdón a Draco, antes de entrar a la habitación, por un instante se paralizó de nuevo, al sentir el aroma inconfundible del perfume de Narcissa. Empezó a sentir que tal vez no se había ocupado mucho de su amigo, si es que conservaba una habitación como esa.

En primer lugar recorrió cada una de las paredes, acariciando con la punta de los dedos los libros de cubierta de cuero, el papel tapiz de las paredes y el borde de la chimenea. No encontró nada inusual.

Sabía que sí Draco quería esconder algo para que nadie más lo encontrara, lo conseguiría, y él no esperaba encontrar ese tipo de pruebas, sino las opuestas, las que Draco dejaría a la vista para ser encontradas y usadas en su defensa. Porque estaba convencido de que Draco no había hecho nada malo, aunque sí estaba metido en algún enredo.

Un rato después estaba sentado sobre el sofá donde Narcissa y Lucius, cuando estaban vivos, se sentaban a conversar cada noche, mirando hacia las copas de brandy, la de la derecha un poco más avanzada que la de la izquierda, el cenicero con un habano a la mitad, seguramente de Lucius…

Se inclinó un poco hacia el frente y tomó el puro, estaba apagado, por supuesto, pero habían unos cuantos rastros de cenizas en el cenicero.

Aquel cenicero era de cristal, muy pesado y fino, además de antiguo. Se preguntó si es que Draco lo había conservado con las cenizas originales del último puro fumado por su padre, aunque le pareció improbable. Trató de levantarlo para apreciarlo mejor, y entonces notó la magia brotando de aquel objeto, una descarga de poder lo hizo alejar la mano y sentir los dedos calientes.

Luego de verificar que no se había lastimado realmente, apuntó con su varita e intentó con varios hechizos, hasta descubrir que era un escondite con contraseña.

Probó con muchas palabras, con todo lo que se le ocurría que Draco podía imaginar que él trataría en una situación como esa, hasta que se dio cuenta de que tal vez Draco no contaba con que fuera él quien lo encontrara.

Resignado a que tal vez debería tomar más en serio a Potter, se puso en pie y se dirigió hacia la chimenea.

°.°

—¿Ir a la Mansión Malfoy? —susurró Hermione, pese a que todos ya estaban caminando rumbo a la chimenea, Harry ignoraba si es que realmente podría descubrir la forma de abrir el escondite que Blaise le había mencionado, o si es que encontrarían pruebas a favor de Draco, pero sabía que tenía que intentarlo.

En fila, con Blaise en primer lugar, seguido por Harry y luego Ron y Hermione, se fueron apareciendo en el vestíbulo de la Mansión.

Harry vio la expresión de asombro de sus amigos, él no podía negar que, pese a haber estado allí esa misma tarde, se sentía aún abrumado por la grandeza del lugar.

Zabini, a diferencia de la vez anterior, no perdió tiempo y los guió hacia el estudio de Lucius, evitó hacer ningún comentario respecto a qué significaba ese lugar realmente y cómo sentía que estaba de alguna manera traicionando a Draco al dejarlos entrar, y pasó rápidamente al asunto.

Harry observó el cenicero con mucha atención y luego giró hacia Zabini.

—Efectivamente, es un hechizo con contraseña, debe tratarse de una palabra que Draco considere que podemos deducir.

—He intentado con todo, con muchas cosas, pero nada funciona, no se me ocurre nada más —admitió Blaise, sin dejar de mirar también hacia el cenicero.

—Podríamos estar aquí semanas enteras sin descubrir qué palabra era —comentó Ron, que estaba de pie al otro lado del salón, junto a Hermione, que leía los títulos de los libros con atención.

—Tal vez ese sea un recuerdo de sus padres… algo muy personal que Draco no quiere que veamos —aportó ella.

Harry negó con la cabeza, no se le ocurría qué palabra podía Draco usar de contraseña y se sentía frustrado por ello.

—Debe ser algo que podamos deducir —repitió Blaise —, una palabra que tal vez sólo una persona conozca —miró a la cara a Potter y suspiró —¿No tenían algún apodo de cariño o algo así?

—¿Apodo de cariño? —replicó Harry, desconcertado.

—No lo sé… alguna forma de llamarse, ya sabes… cuando estaban solos.

—Eso es ridículo —sopesó Hermione —, no creo que Draco ponga un apodo cariñoso de contraseña a un hechizo tan importante.

Harry se mordió el labio inferior un instante, meditando. Draco y él no tenían ninguna forma especial de llamarse, ni siquiera cuando estaban en la cama.

—Sinceramente no me imagino a Malfoy siendo cariñoso —murmuró Ron hacia Hermione, que se encogió de hombros. Harry levantó la vista hacia ellos, luciendo enfadado y el chico se sonrojó —. Lo siento —se disculpó —, solo pienso que debe ser una palabra que sólo alguien en quien confíe al cien por ciento pueda descubrir… un apodo no es…

—Ya, Ron, déjalo —le interrumpió Hermione, dándole un golpe en el brazo.

Harry inclinó el rostro hacia un lado y luego miró hacia el cenicero nuevamente, un recuerdo que aparentemente no era tan apropiado, acudió a su mente:

Una tarde de otoño, cuando Draco y él jugaban a eso de andarse secuestrando, había pasado ya varias veces, y la última vez Draco lo había esposado a la cama, él quería algo de venganza, y también probar qué tan lejos Draco quería o se dejaría llevar.

Lo había sacado del callejón Diagon, donde lo había visto con sus amigos, tras seguirlo durante un buen rato. Draco, por supuesto, se había dejado llevar y habían terminado en su apartamento. Harry ya había preparado todo y luego de un rato de besos y caricias, lo había atado a la cama. Harry disfrutaba la manera en que la piel de Draco se marcaba cuando lo mordía, había algo en eso que lo empujaba a ser más salvaje, aunque siempre trataba de medirse.

Esta vez había llegado más lejos. Con Draco boca abajo sobre la cama, y las piernas abiertas, no sólo había mordido su espalda y sus glúteos, sino que también se le habían escapado una nalgada. Una que resonó en toda la habitación, mientras dejaba la pálida piel roja y caliente. Draco se retorció sobre las sábanas, exhalando el aire sonoramente y entonces Harry tuvo miedo de haberse pasado de la raya, sobre todo viendo la piel sonrojada como resultado de su exabrupto.

Se pegó a su espalda, dándole pequeños besos en el cuello, a modo de consuelo.

—Lo siento… —susurró con delicadeza, antes de besar el lóbulo de su oreja ―lo lamento, a veces no puedo controlarme y… ―Draco se removió un poco, levantando las caderas e interrumpiéndolo.

—Hazlo de nuevo —pidió Draco un instante después, hablando agitadamente.

—¿Seguro? —preguntó Harry, alucinado por esa demostración de confianza de parte de Draco y fascinado de que se le permitiese jugar así de rudo.

―Hazlo...― repitió Draco, contorneándose contra su cuerpo.

―Draco… ―suspiró Harry, empezando a morder su cuello ―, Oh… Draco ―continuó, disfrutando del sabor de la piel de Draco ―, si quieres que… que pare me dices y…

Doverie* —murmuró entonces Draco, interrumpiéndolo y girando el rostro lo suficiente para alcanzar los labios de Harry. Fue un beso descuidado, pues las ataduras en sus manos no le permitían llegar más lejos ni encontrar una postura más cómoda.

—¿Doverie? —preguntó Harry, apartándose un poco de él y comenzando a acariciar su espalda nuevamente.

—Palabra… —Draco se arqueó un poco y Harry sonrió por ello —palabra segura —dijo al fin, hundiendo la cabeza entre las almohadas.

—Oh… —Harry asintió y luego hizo un recorrido con su lengua por la columna —Palabra segura… de acuerdo —aceptó, antes de continuar con aquella tarde.

Alguna vez, cuando ya habían dejado de hacer los tontos y pasaban más tiempo juntos, ellos habían hablado de eso, de la forma en que algunas veces podían llegar tan lejos y disfrutar de ese tipo de placer.

Draco había admitido que por alguna razón que aún le seguía siendo desconocida, se sentía muy seguro con él, que sabía que nunca lo lastimaría en verdad y que pararía cuando lo pidiera. Harry también había confesado que, a pesar de haberse sentido un poco asustado la primera vez que Draco lo había encadenado a la cama, también confiaba en él. Doverie se convirtió desde esa vez en su palabra segura cuando querían jugar un poco más rudo.

—Creo que ya sé —murmuró Harry, levantando la varita.

Blaise arqueó una ceja, y por un instante esperó que un hechizo de rechazo rebotara contra Potter, mientras éste agitaba la varita.

—Revelus —susurró Harry, el cenicero brilló con una luz azulada —Doverie —el rayo azulado se volvió más intenso aún y por un instante parecía que nada hubiera pasado, pero al siguiente, la mesa empezó a temblar y, haciendo caer las copas, el puro, e incluso el cenicero, se abrió dejando ver en su interior un pensadero pequeño y cuatro frascos con recuerdos.

—¡Lo hiciste! —felicitó Hermione, caminando hacia la mesa y extendiendo una mano hacia el interior. La magia fluyó y la apartó de un golpe. Ron corrió inmediatamente a auxiliarla, mirando de manera asesina a la mesa.

—¿Estás bien? —preguntó Ron, levantando la mano de la chica para verla mejor.

—Lo siento… supongo que sólo la persona que lo abre puede sacar las cosas —se excusó Harry, poniéndose también de pie.

—Estoy bien… fui tonta al no comprobar si era seguro o no tomarlos —dijo la chica, mientras se ponía en pie.

—Entonces, Potter, mejor será que saques esos recuerdos de allí —apuró Blaise, a quien el bienestar de Granger le tenía sin cuidado.

—Claro, claro —Harry tomó una bocanada de aire y metió la mano con rapidez, nada pasó y soltó un suspiro de alivio mientras levantaba el pensadero y lo dejaba sobre el piso, luego sacó los cuatro frasquitos, cada uno tenía una etiqueta en números romanos, estaban numerados en orden.

Doverie —meditó Blaise en voz alta —, ¿de dónde sacaste esa palabra?

—Fue algo que Draco dijo alguna vez —respondió Harry, sabía que se estaba sonrojando, pero trató de no mostrarse incómodo, mientras levantaba el frasquito con el número uno y le retiraba la tapa.

Blaise negó con la cabeza y se preguntó en qué momento Draco pudo haberle dicho eso a Potter, pero dejó de cuestionárselo cuando lo vio verter el contenido en el pensadero.

—¿Los cuatro? —preguntó Harry, con la varita en alto, a punto de zambullirse en los recuerdos de Draco.

—Por mí vamos tú y yo, o yo solo, pero si quieres a tus amigos en los recuerdos de Draco…

—Ellos están ayudando también —criticó Harry. Cuando Draco hablaba de Blaise nunca mencionaba que fuera una persona tan difícil o antipática.

—De acuerdo —se encogió de hombros Blaise, mientras levantaba su varita también.

Ron y Hermione se dieron una mirada y luego se acercaron a ellos. Listos para ver el primer recuerdo.

°.°

Draco no tenía tan mala cabeza como para no poder calcular las horas, por lo general podía decir qué hora del día era exactamente, sin embargo en ese momento, mientras sus brazos resentían más lo apretadas que estaban las cuerdas y su cuerpo parecía tan cansado, no tenía idea si era de día o de noche o si había pasado semanas desde que lo habían apresado.

—Si Gunter no aparece pronto, vamos a tener que hacer el hechizo nosotros mismos —maldijo Edgar Skatha, desde el otro lado de la habitación, y hablando con otro mago al que Draco no conocía.

—Empiezo a temer que Gunter se ha echado para atrás —respondió el segundo mago.

Draco cerró los ojos, durante ese tiempo apenas y había podido dormir un par de horas, antes de ser despertado con un baldazo de agua helada y luego amarrado a esa silla.

Lo que sucedió a continuación fue desconcertante, pues no le habían preguntado nada más, ni se habían molestado siquiera en golpearlo un poco, simplemente lo habían dejado allí, verificando su estado en lapsos regulares de tiempo.

Al menos había tenido tiempo para pensar un poco.

Para esas alturas ya entendía todo, había sido traicionado por los del GDSI, estaba no solo en graves problemas, sino que estaba completamente perdido. No había forma en que Harry llegara a sus recuerdos en la Mansión, no había podido poner de sobre aviso a Blaise porque al momento de ser atrapado habían sido los aurores y los del GDSI los que lo habían hecho, por lo que no había activado el hechizo para que Blaise buscara a Harry, pues pensaba que estaba a salvo. La situación se le había ido de las manos y había perdido.

N/A

*Doverie: Sonido fonético del ruso, se escribe en realidad доверие y significa "confío".


Comentarios:

ruka

Hola… gracias por tu comentario.. .jejej… sí, es divertido escribir, no por la idea de torturar a los lectores…*Zafy silba y se hace la desentendida*.

Bueno, lamentablemente en este capítulo Draco apenas y aparece, pero ya vamos viendo a Harry, que no se cree del todo que Draco sea culpable, aunque tiene sus dudas… así que ahora toca investigar. La idea del fic en realidad era a partir de ahora, pero había que explicar antes cómo era que Draco y Harry llegaron a este punto. XD

Un beso para ti y que estés bien.

Cindy

Hola… me alegra que la historia te esté gustando. Tienes razón, no sé hacer a un Draco malo, debe ser porque nunca creí que fuera realmente malo en los libros… en fin, que para estas alturas ya todos entendimos que Draco ha sido traicionado, aunque no todas las razones para ello.

Tienes razón, Harry no entiende, ni entenderá porqué Draco se ponía tan esquivo ante la idea de ser más formales, al menos delante de sus amigos, y tenía toda la razón del mundo para dejarlo en la playa. Si Draco no le explica, él no puede más que sacar sus propias conclusiones, por más que estas le duelan, visto desde su punto de vista, son las más correctas.

Y volviendo a tu comentario anterior, me alegra que tus teorías hayan sido acertadas jjajaja… Además, como dices, Harry es siempre bien imprudente y termina herido y Draco se preocupa, aunque se haga el que no, y luego Harry tiene que aguantarse los castigos por sus imprudencias jajajaja…

Efectivamente, es un fic corto, y la relación de Harry y Draco va rápida, o fue descrita rápidamente porque quería llegar a este punto, y porque si no, revelaría muchas cosas que no debían ser reveladas aún jujujujju….

Ya veremos pronto cómo es que sigue la investigación.

Besos para ti y gracias por leer.

Shadow Lestrange

Hola… gracias por tu comentario… me alegra que la historia te siga gustando. Draco es un tantito dramático, es cierto, sobre todo porque está bajo mucha presión, no puede aclarar las cosas con Harry ni darle lo que necesita y tampoco quiere dejarlo, aunque ahora eso viene a ser un tema de segundo plano.

Un beso para ti y que estés bien.

SARAHI

Hola… qué gusto leerte por aquí, me alegra que estés siguiendo la historia, y sobre todo que te esté gustando... besos XD


Muchas gracias a todos por leer... espero que el capítulo les haya gustado y que se animen a dejar comentarios, ya saben que me alegran la semana...

Que tengan lindo inicio de semana...

Zafy