Pareja: Harry/Draco.

Advertencias del fic: Lemmon (en exceso, sobre todo al inicio, pido disculpas por ello, pero Harry y Draco lo hacen felices de la vida); algo empalagoso en algunas partes, enredos y saltos en el tiempo al momento de narrar (ellos no harán saltos en el tiempo, yo, con mi "maravillosa" forma de narrar los haré saltar a ustedes)

Advertencias del capítulo: hoy tenemos capítulo cortito, pero revelador, (según creo yo, claro)

Notas propias: Este fic está dedicado para Nai, con todo mi cariño y mi corazón, por tu cumpleaños preciosa (que fue en octubre y como ya dije, es el regalo más tardío que he entregado jeje). Espero que la historia te guste.

ACERCA DE JUEGOS Y VERDADES

CAPÍTULO 7: Y AHORA SÍ, TODA LA VERDAD

Dos años y varios meses atrás…

—Lo único malo de todo esto es que tengo que tomar demasiada poción multijugos —protestó Draco, mientras bebía un sorbo de la poción, escondida en una botella de agua —, espero no terminar como ese mortífago que se hacía pasar por profesor de Hogwarts, ¿te acuerdas?

—Sí —asintió Blaise, con clara incomodidad en el rostro —, creo que le dieron el beso del dementor.

—Realmente espero no terminar como ese tipo —aseguró Draco, apreciando su aspecto en el espejo del baño de la cafetería donde se había reunido con Blaise, que también había variado un poco su apariencia, lucía ya no moreno sino pálido, aunque con el cabello oscuro y corto, como siempre solía llevarlo, sus ojos eran castaños claros y estaba un poco más alto, lo cual desagradaba a Draco, porque ya de por sí era mucho más alto que él.

—No terminarás como ese tipo —confortó Blaise, mientras le ponía una mano en el hombro.

—Eso espero —asintió Draco —. Entonces, a lo importante, que no tengo todo el día, ellos esperan que vuelva en unos minutos.

—Ajá, lo imagino, son muy explotadores.

—No lo son tanto, sólo que son más exigentes… en fin —Draco se encogió de hombros, no quería sacarle en cara a Blaise la diferencia que había encontrado entre su empresa y la de Kinlan Patel, su más grande competidor en el mercado de las pociones por ese entonces.

—Como sea…

—Patel está metido en algo raro, te lo dije desde el inicio, y anoche lo he comprobado, espero que esta noche pueda obtener algunas pruebas…

—¿Ilegal en qué sentido?

—¿Recuerdas que comentabas que los precios que ofrecían eran apenas el costo de las pociones y que por ello a ti y a muchos otros les era imposible competir? —Blaise asintió ansiosamente —, anoche un cargamento llegó, pero era un cargamento que llegaba en un conteiner muggle… estuve revisando algunas cosas y no vino solo, traía objetos muggles también, de lo último en tecnología y eso…

—Hijo de puta —masculló Blaise.

—Ahora, Thompson, un compañero de trabajo en la fábrica de Patel, me ha dicho que esta noche llegará un cargamento más, que será similar al anterior y que debemos estar atentos para que no levante sospechas frente al conductor muggle que lo trae.

—¿Lo trae desde el puerto?

—Eso es lo más extraño —meditó Draco —, en lugar de deshacerse de lo muggle primero, lo que hacen es llevar todo a la fábrica para descargar primero nuestros ingredientes, delante de unos tipos muggles; y luego recién les dejan llevar sus cosas. Por supuesto que no les permiten acercarse hasta el interior del conteiner, pero sí que están muy cerca…

—¿Crees que ellos sepan acerca de la magia?

—No, no lo parece, todo lo que ocurre en el conteiner es a puertas cerradas, creo que sospechan que hacemos algo raro, pero supongo que no se imaginan qué exactamente.

—Draco —suspiró Blaise —, ya te dije que no quiero que te arriesgues más, incluso desde el principio te advertí que no te metieras con ellos.

—No me estoy arriesgando —negó Draco —, además es entretenido y no es la primera vez que lo hacemos.

—Pero pensé que encontrarías lo normal, alguna trampa fiscal o algo por el estilo, no algo como esto y…

—Lo sé, es genial, ¿no? ―interrumpió Draco —¿te imaginas lo que…?

—Y ―interrumpió esta vez Blaise, levantando la voz ―los aurores andan detrás de todos los magos que están aprovechándose de los muggles para rebalsar sus cámaras en Gringotts…

—Yo no estoy haciendo esto para rebalsar mi cámara de Gringotts ―aclaró Draco —, y sí, sé que no querías que hiciera esto, pero yo sé lo que hago, he tomado precauciones y otra vez: ¡No es la primera vez! ―replicó algo más enojado.

—Pero nada de lo de antes era peligroso, en cambio esta gente… no creo que perdone a un espía así como si nada si es que llegan a descubrirte.

—No lo harán —aseguró Draco, mientras le daba un sorbo más a su botella de agua. Delante del espejo se veía con el cabello oscuro y los ojos azules, su piel estaba un poco más bronceada y había conseguido también un poco más de musculatura; robaba los cabellos de un chico que asistía a un gimnasio en el centro de York, todas las noches se aparecía allí para obtener unos cuantos cabellos que le servirían durante el día.

—¿Hasta cuándo crees que durará todo esto? —preguntó Blaise, resignado.

—Serán un par de semanas más cuanto mucho, con eso tendré tiempo suficiente de reunir todas las pruebas y preparar todo para que éstas lleguen de manera "accidental" al área de aurores.

—Ten cuidado, no te arriesgues más de la cuenta y…

—Ya, ya, que no necesito que me andes cuidando tanto, nada saldrá mal, luego de esto podremos buscar otra empresa a la cual espiar…

—¿Realmente te divierte, verdad?

—No sabes cuánto… creo que he encontrado una vocación —sonrió Draco de manera ufana.

Blaise negó con la cabeza. Habían empezado con eso mucho tiempo atrás, cuando el mismo Blaise empezó a sospechar que alguien estaba espiando una de sus empresas, la que se dedicaba a la fabricación de juguetes mágicos, pues la competencia siempre se adelantaba a todos sus movimientos. Draco entonces le había hablado de la posibilidad de infiltrar a alguien en la empresa y que, desde adentro, consiguiera información para delatar al espía.

Después de darle demasiadas vueltas, Blaise había aceptado que era muy buena idea, pero que lamentablemente no tenía la confianza suficiente en nadie para hacer algo así y no ser luego sometido a chantajes u ocasionar más problemas a largo plazo. Y entonces Draco se había ofrecido inmediatamente, más que nada para no aburrirse, pues fuera de vigilar los movimientos de sus empresas y las decisiones que tomaban los gerentes de las mismas, no hacía nada.

La primera misión había sido un gran éxito. Blaise se había sentido demasiado engañado cuando Gaspar Taunton, quien fuera el jefe de planta de esa fábrica por más de tres décadas, resultó ser el que filtraba información a cambio de un poco de oro. Draco no solo consiguió todas las pruebas para echarlo de allí, sino que sugirió un plan para vengarse.

Durante tres meses guardaron el secreto acerca de la traición de Gaspar Taunton y Draco se infiltró en la fábrica de la competencia, haciéndose pasar como un pasante de contabilidad. En esos tres meses consiguió dar con información que probaba que estaban dejando de declarar ganancias e inflando gastos, para pagar menos tributos al Ministerio. Cuatro meses después "Tindahan, juguetes y más" dejaba de atender y enfrentaba serios cargos que terminaron en el cierre definitivo de la misma y un tiempo en prisión para los dueños y los gerentes.

La aventura hubiera acabado allí si no fuera porque Draco se sintió interesado en todo lo que el espionaje industrial significaba. Descubrió que aquello estaba considerado como un delito menor en el mundo mágico, y que acarreaba pagar una gran multa y algunas restricciones de salida del país durante un año o dos. Además encontró que aquello tenía sin cuidado a muchas empresas, que año a año pagaban sustanciosas cantidades de oro a cambio de ayuda.

Cuando le comentó a Blaise la idea de volver a hacerlo, esta vez por una paga, aunque más interesado en el entretenimiento que en el metálico, éste se negó en redondo, le dijo que no habría forma en que lo apoyara y que estaba loco.

Como siempre, Draco no le prestó la mayor atención, algo que lamentaría luego, y contactó con un fabricante de muebles, que pensaba que su competencia estaba robándole las ideas. El trabajo duró apenas cinco semanas, era una empresa pequeña y con una muy baja cantidad de seguridad mágica. Draco recibió el oro y se sintió complacido por su trabajo.

Por supuesto que nadie sabía qué se trataba de él, tenía mucho cuidado en revelar su verdadero aspecto o su identidad, incluso se había inventado un nombre ficticio: Beli Zmaj, que significaba dragón blanco en serbio, realmente no sabía por qué había escogido ese sobrenombre, pero le gustaba mucho como sonaba.

Luego del trabajo con el fabricante de muebles, la voz de que había un tipo haciendo espionaje industrial corrió rápidamente y Draco se encontró incluso rechazando algunos trabajos por falta de tiempo, pese a que, con la práctica, había aprendido a encontrar lo que buscaba con más rapidez. Aquella había sido una buena época, incluso Blaise, que al principio se mostraba reacio, lo apoyaba y ayudaba, hasta que llegó el tema de Patel.

Patel era el dueño de una fábrica pequeña de pociones de belleza y perfumes. Blaise y él se tenían una antipatía natural, Draco no entendía muy bien porqué realmente, pero algunas veces era así, uno simplemente detesta a alguien por puro instinto. Blaise era dueño, gracias a su madre y sus padrastros fallecidos, de una gran cantidad de empresas, todas muy diversas y algunas le gustaban más que otras, sin embargo, por orden de su madre, nunca se había deshecho de ninguna. Blaise por esa época realmente no le prestaba mucha atención a la fábrica de pociones, además había estado muy entretenido con Draco y su proyecto de espías industriales, sin embargo cuando le presentaron los balances anuales y le mostraron que la fábrica estaba perdiendo mucho oro, no pudo dejar de preocuparse.

Luego de hacer una pequeña investigación descubrieron que la fábrica de Patel era la responsable de estar casi en la quiebra.

La fábrica de Patel nunca antes había representado una gran competencia, pero parecía ir ganando fuerza, ofreciendo pociones a precios que eran demasiado baratos, habían revisado las pociones, no eran de mala calidad, claro que podían ser mejores, pero no era eso lo que lo estaba haciendo ganar mercado.

Draco y Blaise tuvieron una gran discusión por esos días, Draco casi había sido pillado en uno de sus trabajos de espionaje industrial y Blaise se había enfurecido por ello, por eso cuando Draco le dijo que podía meterse a la fábrica de Patel por nada, puso el grito en el cielo.

Draco no se dejó amilanar por eso y sin el consentimiento de su amigo se coló en ella, haciéndose pasar por el recomendado de uno de los amigos de uno de los altos mandos, de tal manera que, cuando Blaise se enteró, ya no podía hacer nada más que ayudarlo.

Por lo general él siempre entraba a las fábricas como pasante de alguna área administrativa, pero esta vez no tuvo tanta suerte, o tal vez tuvo demasiada, según cómo se mire, pues al hacerse pasar por un recomendado, pusieron gran confianza en él.

Pensó que encontraría alguna estafa contable, pero se había topado con que Patel estaba contratando los servicios de una banda muggle que se encargaba de colar cosas al interior del país y que entre las cosas que traficaba, también traía cosas mágicas. Casi podía apostar que había un mago o dos en esa organización, pero no sabía cómo probarlo.

El mundo mágico también tenía un área de ADUANAS, que se encargaba de la importación y exportación de miles de productos mágicos, al ser mago y traer mercancía para comercializar por la vía muggle, ya estabas atentando contra el secreto de magia, y más aún si engañabas muggles para poder bajar costos de esa manera. Patel estaba cometiendo demasiados delitos juntos, Draco lo había conocido unas semanas después de entrar a trabajar y podía dar fe de que, pese a que el tipo parecía un patán, no era nada listo, no lo suficiente como para proteger ese tipo de información de la manera en que realmente era necesaria.

Draco estaba armando una gran carpeta de pruebas contra Patel y todos sus socios, y se había planteado, una vez terminado el trabajo, tomar unas vacaciones, tal vez ir a Italia, o a un lugar similar y descansar un poco, pues pese a mostrarse confiado y tranquilo frente a Blaise, no lo estaba tanto; esa gente, a diferencia de los que había espiado anteriormente, eran delincuentes que seguramente no tendrían problemas en eliminarlo por venganza.

Dos semanas después del encuentro con Blaise en el baño de esa cafetería cercana a la fábrica de Patel, estaba a punto de terminar satisfactoriamente el trabajo cuando una desagradable visita lo sorprendió:

Draco había aprendido mucho en el año y medio que llevaba aceptando trabajos de espionaje, por ejemplo, cuando se metía en una de esas misiones, dejaba de frecuentar sus círculo de amigos, que para ese entonces era solo Blaise, unos cuantos ex compañeros de Slytherin a los que no llamaba amigos, sino conocidos, y algunos amantes ocasionales, y se acomodaba en algún apartamento o casa del mundo muggle, se metía completamente en el papel, creaba rutinas, gustos y características muy creíbles. Le parecía una forma de protegerse de ser descubierto y además de no involucrar a Blaise, pese a que su amigo estaba al tanto de las cosas que hacía, ya que siempre le dejaba dicho la naturaleza del trabajo, el tiempo que estimaba en realizarlo, pero no dónde se quedaría ni la personalidad que adquiriría realmente.

Por eso fue que aquella noche, cuando ya estaba cerca de culminar el trabajo en la empresa de Patel, se sorprendió cuando llegó a su departamento y se encontró con un hombre, mago por las túnicas que vestía, esperándolo:

—Señor Dean Baker —saludó el hombre en cuanto Draco entró, éste no se molestó en esconder siquiera la varita que empuñaba en posición de ataque —, o debería decir señor Draco Malfoy.

Draco se quedó de pie en la entrada del departamento, calculando las posibilidades de escapar, sin animarse a contestar.

—Le adelanto que el lugar está bloqueado, no podrá escapar de aquí, y mucho menos avisar a su amigo Blaise… Sí, también hemos descubierto su hechizo de alerta, cómo imaginará, ha sido desactivado.

—¿Quién es usted? —preguntó en un susurro, cerrando la puerta y resignándose a lo peor.

El hombre se aclaró la garganta y le hizo un gesto para que se sentara en el sofá de la sala, Draco, mirándolo desconfiado, le hizo caso.

—¿Has oído hablar del GDSI? —preguntó el hombre, sentándose delante de él y sacando un cigarro. Por esa época Draco no fumaba y le molestaba que lo hicieran, pero le pareció inapropiado el comentarlo.

—¿No es acaso un rumor sobre un grupo que se dedica a vigilar a los magos sospechosos y a las autoridades del Ministerio?

El hombre soltó una carcajada que a Draco le pareció siniestra, mientras asentía con la cabeza.

—En teoría no debió nunca saberse acerca de nosotros, pero bueno, el responsable de aquella indiscreción ya está pagando el habernos delatado… En fin, no es un rumor, es verdadero y yo formo parte de ésta organización de élite.

—Oh… supongo entonces que figuro entre los magos a los cuales investiga —comentó Draco, preguntándose cuál habría sido su error.

—No lo eras hasta hace unas semanas, y por favor, no me trates de usted, me haces sentir más viejo de lo que soy.

Draco lo observó por un instante: era un hombre en sus cuarenta y muchos años, quizá llegando a los cincuenta, pero que lucía saludable y fuerte; asintió con la cabeza, dándole algo de razón.

—¿Qué es lo que pasará ahora? —preguntó.

—Primero deja que me presente, mi nombre es Edgar Skatha, jefe del GDSI.

—Vaya, han enviado al jefe…

—Los demás miembros no se dejan ver ante cualquiera por un tema de seguridad, nadie sabe quiénes son en realidad, en cambio yo ya tengo una carrera en el Ministerio, soy, de alguna manera, conocido…

Draco tomó una nota mental para poder investigarlo, si es que tenía la oportunidad.

—Lo único que encontrarás de mí es que soy un ex auror, que me retiré hace ya unos años en busca de una vida tranquila, que vivo de la herencia de mis padres muertos y de algunos negocios pequeños.

—Claro…

—Ahora que ya sabes quién soy, debemos hablar de ti —continuó el hombre, con un movimiento de varita apareció una carpeta en el aire, Edgar Skatha la tomó y la abrió.

—¿Hace cuánto que han estado investigándome?

—Al ser hijo de unos mortífagos, desde que la guerra terminó, aunque nunca encontramos nada que fuera de cuidado en ti, ni te pusimos especial atención —explicó el hombre, sin tomar en cuenta la expresión furiosa de Draco, detestaba que dijeran eso de sus padres, aunque fuera cierto —, es más, no habríamos descubierto a qué te dedicas por estos tiempos si no fuera porque has caído en medio de una de nuestras investigaciones.

—¿Están investigando a Patel? —preguntó Draco, asombrado, pensando que tal vez no estaba en tantos problemas como creía.

—No, Patel no es más que un caso menor, por cierto, he leído la investigación que has hecho sobre él, es muy buena y ten por seguro que estará en la sombra por muchos años. A quienes seguíamos en realidad son Cibeles y a Turner, los dos tipos que normalmente llegan con los cargamentos.

—Debí imaginarlo —suspiró Draco, que sólo unos días atrás había descubierto que esos hombres eran en realidad magos y no muggles.

—Tal como tú has descubierto, según he visto en tus notas, ambos son magos, parte de la organización que investigamos…

—¿No se supone que deben tener una orden o algo así para registrar mi casa? —reclamó Draco.

—Nosotros nos podemos tomar ciertas libertades. Ahora, volviendo al tema que nos compete…

—No creo que haya un tema que nos competa —interrumpió Draco —, tienen una investigación sobre mí, si es que quieren tomar represalias o ponerme una denuncia, háganlo y terminemos con esto.

—Precisamente eso es lo que queremos evitar, abrir una investigación sobre ti, o que termines en la cárcel.

—¡Cuánta generosidad!

—Pero eso tiene un precio…

—¿Por qué no me extraña? —suspiró Draco, creyendo entender, el tipo era un funcionario corrupto que había encontrado en Draco una mina de oro, aunque él no estaba dispuesto a dejarse chantajear. —No tengo por principios dar sobornos —agregó.

—Me parece correcto, yo tampoco tengo por costumbre recibir oro de esa manera —aclaró el hombre, pasándole la carpeta a Draco, que la tomó con manos temblorosas.

—¿Qué es lo que quiere entonces? —preguntó, mientras hojeaba la carpeta, habían informes acerca de todos los trabajos que había hecho, desde el primero, y fotografías de él luciendo disfrazado, en distintos lugares muggles y en compañía de sus provisionales compañeros de trabajo y de los muggles que les traían la mercancía.

—Cibeles y Turner son solo peones, ganan algo de oro por el trabajo de hacer los hechizos, pero no tienen mayores ambiciones, no tienen ninguna información que nos pueda ser relevante, en realidad quien nos interesa es Birk Chaisty, estoy seguro que lo conoces…

Draco asintió, observando justamente una fotografía en movimiento donde él y Birk estaban en el bar de enfrente de la fábrica, bebiendo unas cervezas y conversando como si se trataran de dos amigos de años.

—Birk Chaisty es el contacto muggle de Patel, es él quien nos interesa realmente, pues hemos descubierto que tiene muy buena posición en la banda de traficantes, una banda que así como con Patel, está en contacto con muchos otros magos que se están metiendo en cosas ilegales con muggles… una actividad que está penada con hasta cadena perpetua en Azkaban dependiendo de la magnitud de los cargos.

—Lo sé —asintió Draco, había estudiado sobre eso unas semanas atrás, cuando se planteó dar por culminado el trabajo de espía en la fábrica de Patel.

—No me extraña, eres bastante listo —Skatha encendió otro cigarro más y Draco arrugó un poco la nariz, pero se abstuvo nuevamente de hacer algún reproche. —Este es el punto, parece ser que a Chaisty le caes bien… o más que bien, diría yo —explicó el hombre, agitó la varita y las páginas pasaron hasta dar en una fotografía en la que claramente se notaba a Chaisty mirándole el trasero mientras él hablaba con un par de compañeros de trabajo. Draco sabía que Chaisty era gay, por supuesto, y también de sus intenciones, pero se había abstenido de darle cabida a que nada pasara, era demasiado peligroso como para arriesgarse por un polvo con un muggle.

—¿No pretenderá que lo seduzca?

Skatha soltó una carcajada, a la vez que negaba con la cabeza.

—En una noche más se hará un operativo, todos serán detenidos, incluyéndote a ti, a Cibeles y Turner, serán llevados a la policía muggle, por supuesto, entonces es cuando tu misión empezará.

—¿Mi misión? —exclamó Draco, dejando la carpeta a un lado.

—Cibeles y Turner serán procesados por los delitos que ya imaginas, saldrán de circulación, pero tú y los otros lograrán salir sin problemas.

—¿Por qué no se encargan también de los demás? Estoy seguro que algo de información le podrán sacar —interrumpió Draco.

—Aunque dije que eres un chico listo, creo que eres algo inocente —se burló Skatha, sin tomar en cuenta la mueca de fastidio de Draco —; ya hemos investigado a Chaisty, y a todos los demás, ninguno tiene la información que requerimos, además no podemos usar los recuerdos tomados por la fuerza de muggles en un caso ante el tribunal.

—¿Entonces qué pretenden?

—Manipularemos los recuerdos de Chaisty, de tal forma que te recuerde con tu apariencia normal y no como luces ahora frente a ellos, eso te dará ventaja, pues no tendrás que estar ligado a pociones multijugos, luego de eso te volverás más cercano a Chaisty, todo lo cercano que te apetezca…

—¿Está insinuando que yo me enredaré con él como parte de una misión? Está completamente loco, no hay forma en que yo…

—Vamos, vamos, no lo hagas parecer más trágico de lo que es, hasta yo puedo ver que Chaisty no es poco atractivo, y que no te representará un gran sacrificio hacerlo.

—Eso no tiene nada que ver, no me venderé como una puta para que ustedes puedan… —Draco negó con la cabeza —, ni siquiera me has dicho qué quieren con todo esto.

—Es muy simple, aunque es un trabajo mucho más largo de los que has hecho hasta ahora —explicó el hombre, pasando por alto las protestas de Draco —, Chaisty debe confiar en ti y llevarte a trabajar con él luego de que Patel sea apresado, será normal que busques otro trabajo una vez que la fábrica caiga en desgracia. Debes conseguir que te haga su segundo, te sugiero que no dejes que sepan que están enredados, si es que eso pasa, claro, porque llegará un momento, de aquí a unos tres meses y medio aproximadamente, en que…

—¿Tres meses y medio? —interrumpió Draco.

—Te dije que era una misión mucho más larga —aclaró el hombre, frunciendo un poco el ceño, seguramente por la interrupción de Draco —. Como decía, en tres meses y medio Chaisty será descubierto traicionando a la banda, entonces será el momento en que tomes el mando. Pese a que Chaisty ocupa una posición de confianza en la organización, nunca ha podido conocer al jefe real. El jefe tiene mucho cuidado en quién confía, no se deja ver así no más… estoy seguro que son contados los que saben su real identidad. No escatiman en protecciones, incluso hemos enviado ya a alguien antes, unas pocas semanas atrás, él fue quien te descubrió, por cierto… una verdadera pena que lo atraparan, tenía futuro, aunque supongo que el haberse dejado descubrir habla mal de él…

—¿Qué le pasó? —preguntó Draco en un susurro.

—Creo que puedes imaginar lo que le pasó… —dijo Skatha, arqueando una ceja.

—Oh…

—En fin, la misión es así: te haces confiable para Chaisty, y le pides que te lleve a trabajar con él, luego debes escalar posiciones mientras Chaisty cae en desgracia, acaba cuando llegues a la cabeza de toda la organización, entonces podrás decir que has terminado y podrás dejar todo esto atrás.

—Suena muy interesante —aceptó Draco, poniéndose en pie y pensando en salir de allí inmediatamente, aunque sea por medios muggles —, pero se te olvida un pequeño detalle, yo no he aceptado, ni pienso hacerlo.

—Es que aún no terminas de escuchar todo lo que tengo que decir, y ahora, si me haces el favor de sentarte —indicó el hombre, levantando la varita amenazadoramente, Draco le dio una mirada molesta, pero le hizo caso, no tenia instintos suicidas, después de todo —. Muy bien, ahora las razones por las cuales harás esto: sabemos que sientes un gran aprecio por Blaise Zabini, y por su madre…

—No te atrevas a meter a Blaise o a la señora Zabini en esto —protestó Draco.

—Pero ya están metidos en esto, tú los has metido, por lo menos a tu amigo Blaise, haciéndolo participe de todos los trabajos que hacías, tanto él como tú son culpables y les podrían caer varias sentencias.

—Eso no es cierto, he investigado todo, tendremos que pagar una multa y estaremos prohibidos de salir en un tiempo del país, pero…

—Oh, ¿es que no te das cuenta? —interrumpió Skatha —, eso es por las cosas que has hecho antes, sin embargo ahora estás metido en una fábrica que está haciendo tráfico, y tienes total conocimiento de ello…

—Sólo estoy haciendo investigación.

—¿Y quién puede probarlo?, ¿quién te creerá?

Draco se quedó en silencio por un largo rato, era cierto, si la noche siguiente hacían un arresto y él caía con ellos, nadie podía decir a ciencia cierta que él solo estaba investigando.

—Tengo pruebas y…

—Lo siento, esas pruebas se quedan conmigo por ahora.

—Esto es un chantaje.

—No, no lo llames así, piensa en que es un buen acto por un amigo, para mañana en la noche la investigación de Patel terminará, y tú quedarás bien con tu amigo Blaise, o podrás hundirlos a los dos en medio de una gran cantidad de acusaciones… créeme, cuando nos enfadamos con alguien por su falta de colaboración, no tenemos piedad.

—Nada garantiza que no te denuncie… podría ser yo quien te hunda a ti, ¿lo has pensado?

Skatha soltó otra carcajada.

—Sí, esa actitud me gusta de ti, sé que no te rendirás —Skatha se puso en pie y tomó la carpeta que le había dado a Draco —, mañana en la noche se detendrá a Patel, si es que tú no estás allí para ser arrestado como el resto, entenderé que te importa muy poco lo que hagamos contigo y con Blaise. Sinceramente espero que estés allí.

Draco no contestó, se le quedó viendo un instante, apretando los puños por lo furioso que se sentía, hasta que el hombre desapareció.

Su primera idea fue ir hasta casa de Blaise y contarle todo, pero la puerta estaba bloqueada ya que en cuanto intentó abrirla, una descarga de energía lo lanzó hacia el sofá y un pequeño pergamino apareció flotando en el aire.

Por cierto, esto es secreto, no tienes permitido contárselo a nadie, y no podrás salir de casa esta noche, hasta mañana en la mañana, luego de que hayas meditado.

E.S.

En cuanto terminó de leer el pergamino, éste se incendió y las cenizas desaparecieron.

Apesadumbrado y preocupado, Draco se metió en la bañera, donde pasó más de dos horas analizando toda la situación, estaba siendo chantajeado por los del GDSI, y si no aceptaba no sólo él estaría en problemas, sino también Blaise… Blaise que lo había ayudado siempre, que le había tendido la mano en el momento más difícil, Blaise, al que consideraba su hermano… Y estaba también la señora Zabini, quien siempre lo trataba con mucho cariño, sobre todo después de que sus padres murieran… la salud de la señora Zabini ya no era la de antes, había empezado a sufrir del corazón y constantemente tenía recaídas, el tener a su hijo metido en un lío tan grande, luego de haberlo sacado de Inglaterra antes que la guerra iniciara, jugándose el cuello, para mantenerlo a salvo, seguramente la terminaría matando.

Para el amanecer tenía unas grandes ojeras y se sentía algo enfermo, sin embargo ya había tomado una decisión.

°.°

Gracias a todos por leer.

Y muchas gracias por sus lindos comentarios. Esta semana ha sido muy atareada y el fin de semana me ha parecido una estafa, en un abrir y cerrar de ojos se acabó. Lamento no haber podido contestar sus comentarios, y prometo que mañana intentaré ponerme a ello.

Un beso para todos, espero que pasen linda semana.

Zafy