Hola:
Ante todo, las disculpas del caso, por presentarles el capítulo tantas horas tarde. Aunque técnicamente aún es lunes, saben que suelo actualizar a media noche y que bueno, ya han pasado muchas horas desde media noche.
Les cuento lo que me ha ocurrido. Mi portátil se malogró, por alguna razón extraña, (seguramente mi culpa, aunque no lo admitiré), dejó de trabajar correctamente, entonces pensé que sería buena idea darle una formateada, así que la llevé al trabajo e hice un back up de mis archivos (todos mis archivos) y luego le quise restaurar el sistema, pero aparentemente un virus borró parte de información importante y fue imposible hacerla funcionar, ahora no hace nada más que encender y decir que tiene un error en el disco.
No sé cuándo la pueda arreglar, por falta de dinero, y por falta de tiempo, así que estoy sin portátil, con la cual me podía conectar a Internet desde casa.
Del armario de mi hermana pequeña rescaté una computadora súper vieja que al menos funciona, y que tiene Word, lo cual es genial, porque puedo escribir, lo malo es que usaba el Word 2007 y ésta solo tiene el Word 2003, por lo que muchos archivos de otras cosas que estoy escribiendo no los puedo abrir a menos que los copie y guarde como Word 2003. Eso hace que me restrinja en hacer algunas cosas, porque tenía información para escribir en ese formato, pero bueno, lo cierto es que he corrido con mucha suerte ya que tengo un back up de todo. Nada se ha perdido y es solo cuestión de tiempo antes de poner a funcionar la otra.
Por lo que esta semana actualizaré a esta hora, y no a la media noche, y la semana que viene también.
He leído sus comentarios, y se los agradezco, de todo corazón, cada uno de ellos me emociona y me hace sonreír, pues sé que están al otro lado de la pantalla, a muchos kilómetros de aquí, esperando por la historia. Me hace sentir muy especial que así sea.
No quiero prometer cosas que sé que no podré cumplir, así que si antes tenía problemas de tiempo, se suman estos problemas técnicos, y no sé si llegaré finalmente a responder todos los comentarios que tengo atrasados, pero sepan que los leo, y con mucho gusto.
Y finalmente les cuento que hoy tenemos dos capítulos en lugar de uno, espero que los disfruten y les guste:
ACERCA DE JUEGOS Y VERDADES
CAPÍTULO 8: VERDADES MURMURADAS
Lugar oculto y seguro, presente
—¿Entonces, cuándo atraparon a Patel, tú estabas allí? —preguntó Harry en un susurro, había permanecido en silencio durante todo el relato, sin querer interrumpir, pues la expresión de Draco demostraba que aquella confesión le estaba costando mucho.
—Sí —asintió Draco, dándose cuenta de que estaba fumando mucho, por la cantidad de colillas de cigarro que había en el cenicero. Hacía rato que habían dejado a un lado los platos con los restos de la cena, esa que había tomado con pocas ganas, mientras relataba todo lo ocurrido.
Debía confesar que muchas veces había querido decirle a Harry la verdad, pero no había podido por el hechizo de confiabilidad, además que temía por su reacción, era cierto, pero era un alivio el poder hablar al fin.
—Fue una de las experiencias más desagradables que tuve —continuó Draco —, nos metieron en unas celdas pequeñas y apestosas y pasamos toda la noche allí, Skatha se encargó de proveerme de poción multijugos, para que no me descubrieran, y de hacer además que nos liberaran, Chaisty y yo terminamos marchándonos juntos y traté de ganarme su confianza luego de que Skatha lo hechizara…
—¿Tú y él…?
—No —negó Draco rápidamente —, no iba a aceptar eso, Skatha dijo que me ganara su confianza, y eso hice, no tenía intenciones de venderme de esa manera.
—Ah… —Harry pensó que decir que aquello lo aliviaba no sería de buen gusto.
—Empecé a trabajar en su organización a la semana de que Patel cayera, Chaisty se sorprendió de mi capacidad para meter cosas al país de manera ilegal así que empezó a confiar en mí y darme más accesos y cuando, cuatro meses después Chaisty fue descubierto pasando información a la policía, fui yo quien lo delató, eso me ganó algunos puntos en la organización, aunque tuve que apartar a algunos cuantos que permanecían fieles a Chaisty. Esa parte de la misión fue bastante desagradable, al final no sé bien qué fue exactamente lo que le pasó a Chaisty…
—Creo que podemos imaginarlo —suspiró Harry.
—Sí —aceptó Draco.
—Pero entonces… no entiendo, ¿qué fue lo que pasó? Skatha parecía querer que trabajaras para él, ¿cuál es la razón para que ahora te haya querido inculpar?
—No tengo ni idea, hasta un día antes de que me atraparas estuve en contacto con él, nada me hizo sospechar que algo había cambiado, además, si hubiera querido meterme a Azkaban, lo hubiera hecho desde el inicio, no hubiera esperado a que llegara tan lejos.
Harry se puso en pie, empezando a sentirse ansioso. Le pasaba cuando no entendía las cosas, como en este caso, en que no sabía por qué Skatha se había acercado a Draco, lo había chantajeado y reclutado, para después entregarlo.
—Hay algo que se nos escapa —suspiró finalmente, frunciendo el ceño al ver que Draco encendía otro cigarrillo —, realmente creo que estás exagerando con esto de los cigarros.
—Lo siento, lo dejaré pronto, pero hoy no me pidas que lo haga —respondió Draco, dando una calada más al cigarro —. Además, ya no es tu asunto lo que yo haga o deje de hacer —se apresuró a acusar, recordando como Harry lo había dejado en esa playa, más de tres semanas atrás.
Harry parpadeó confuso y luego asintió, claro que ya no era problema suyo que Draco se envenenara con cigarros, ni mucho menos lo que hiciera. Draco y él habían tenido algo, pero ahora no era importante recordarlo.
—Deberías descansar, por lo menos esta noche, mañana, antes de la boda, nos reuniremos con Ron, Hermione y Zabini, y trataremos de encontrar una solución.
—¿Mañana es la boda? Potter, cómo se te ocurre que ellos tendrán tiempo para esto.
—Ese es problema de mis amigos, ellos quieren ayudar; además merecen saber la historia, después de todo lo que han hecho…
Draco bufó, pero Harry no se dejó amilanar, y continuó:
—Tranquilízate, ¿quieres? —negó Harry, pensando que en realidad nunca había visto a Draco tan paranoico —. Lo más probable es que no hagamos nada hasta que ellos se casen, y aún así, ellos partirán de luna de miel y me quedaré yo solo a tratar de arreglar esto, no se meterán en más líos… Claro que Blaise también puede ayudar y…
—Alto allí, Potter —interrumpió Draco, poniéndose en pie, Harry lo miró asombrado —, gracias por sacarme de allí, como siempre, no puedes resistir hacer un acto heroico, aunque esta vez no te lo criticaré, sino todo lo contrario, te lo agradezco, y mucho, pero hasta aquí llegaste, no necesito que te entrometas más, puedo resolverlo solo, es más, preferiría que Blaise tampoco se enterara de mucho o nada de lo que acabo de contarte.
—¿Qué? Draco, yo no te saqué solo por hacer un acto heroico, te saqué porque necesitaba entender qué pasaba, porque pese a todo lo que encontré, no me creía que fueras un traficante más, porque… porque yo…
—Bien, gracias por tu confianza —increpó Draco, interrumpiéndolo y apagando bruscamente el cigarro contra el cenicero —, pero ahora yo puedo solo de aquí en adelante.
—¿Eso es todo lo que me dirás? ¿Gracias por tu ayuda?
—No, no solo eso, también te diré que lo que hicieron fue una estupidez, seguramente que idea tuya, es tan típico de ti eso de andar haciendo las cosas sin medir las consecuencias, pudieron haberlos visto, o peor aún, atrapado —reclamó Draco, no esperaba que Harry se hubiera arriesgado tanto por él y aunque lo hacía sentirse algo halagado, le enfurecía porque detestaba que la gente que quería y le importaba tanto se pusiera en peligro por él. Y entonces, en medio de esa habitación de hotel, en un lugar desconocido del Reino Unido, Draco se dio cuenta, lo que había tardado tanto en procesar, lo que había tardado tanto en admitirse: no solo lo quería, no, era algo mucho más grande, algo mucho mayor: amaba a Harry Potter, estaba completamente enamorado de él y ahora temía por las consecuencias de sus actos.
—Ese es mi problema, no tuyo —argumentó Harry, completamente ajeno a la epifanía de Draco —, y desde ya te digo que no te dejaré solo en esto.
Draco lo miró fijamente un instante y luego se dejó caer nuevamente en el sillón, luchó contra las ganas de tomar otro cigarro y se cubrió los ojos con una mano, tratando de encontrar qué hacer.
—Lo siento —murmuró Harry un instante después, poniendo temblorosamente una mano sobre el hombro de Draco.
Draco, asombrado por aquel acercamiento, apartó la mano de los ojos y levantó la vista hacia él. Harry también lucía cansado y algo ojeroso, pero no por eso dejó de apreciar su expresión, sus ojos y sus labios, y pensar cuánto era que lo había extrañado y seguramente cuánto lo iba a extrañar.
—Sé que deberías descansar —continuó Harry, apartándose finalmente de él y sentándose en el sillón de enfrente, cambiando totalmente el tono de su voz y queriendo dar otro giro a la conversación —, el efecto del verasitum pasará pronto, pero antes de eso me falta hacerte unas preguntas más.
—Adelante —asintió Draco, haciendo un gesto con la mano, esperando que no le preguntase nada acerca de sus sentimientos.
—Se trata del tráfico de mujeres, no has mencionado nada de eso hasta ahora… —comentó Harry de manera cautelosa.
—¿El tráfico de mujeres? —preguntó Draco, por un instante no entendió, hasta que recordó aquella conversación en el almacén, antes de ser atrapado —Ah… —pero, ¿cómo era que Harry podía saber de eso si ni siquiera se lo había dicho a Skatha?
—Según tenemos entendido ese es uno de los delitos más graves, y si te encuentran culpable de eso te darán cadena perpetua en Azkaban… —comentó Harry.
—No entiendo nada —negó Draco —¿Por qué habrían de encontrarme culpable de eso?
—Yo tampoco entiendo nada —respondió Harry, pasando luego a contarle lo que no le había contado hasta ese momento, la forma en que su jefe le había dicho que los del GDSI estaban tras de él y como él, con ayuda de Ron y Hermione, se había escabullido hasta su departamento, el cual aún no había sido investigado la madrugada luego de haber sido arrestado, y habían encontrado todas las pruebas que lo ligaban al tráfico, no solo de productos muggles y mágicos, sino también al de mujeres, mujeres jóvenes a las cuales traían con engaños para luego explotar como prostitutas.
—No tiene sentido —suspiró Draco, empezando a sentirse cada vez más cansado.
—Nada de esto tiene sentido —aseveró Harry, sintiéndose también agotado.
—El tráfico de mujeres es algo que nunca vi y en lo que nunca colaboré, recién me enteré de ello el día que me arrestaron, el jefe de la banda muggle, que por cierto es una persona pública, me lo contó, esperaba que lo ayudara a reducir los costos en traerlas, tal como había hecho con las mercancías anteriormente. Yo sabía que ese era el final de la misión, querían que descubriera quién era el jefe y lo había hecho, el enterarme de que además se dedicaba a eso fue un plus que no esperaba conseguir.
—¿Y no informaste de eso a los del GDSI?
—No —negó Draco —, aunque no estaban muy ansiosos por interrogarme.
—Pero entonces ellos sí lo sabían… Ellos o quién haya sembrado todas esas pruebas que encontré en tu departamento.
—Sí lo sabían significa que estaban al corriente de quién era el jefe desde antes, que durante todo este tiempo estuve haciendo el papel de idiota mientras ellos ya tenían toda la información que buscaban.
—Hay algo más que no entiendo, sobre el jefe de la banda…
—Te entiendo, es un muggle, y uno muy conocido además —asintió Draco, no había mucho tiempo de pensar en ello, pero sí le había llamado la atención.
—Por la forma en que dices que esta banda trabajaba cualquiera creería que su jefe sería un mago…
—A menos que este no sea el único jefe y haya alguien más oculto al que no hemos descubierto.
—Es lo más probable —afirmó Harry, había llegado a la misma conclusión —, aunque eso no explica las razones por las cuales los del GDSI te traicionaron.
—Tal vez ellos ya sabían quién era el jefe mago y pensaron que no podrían atraparlo, por lo que decidieron sacrificarme…
—Eso tampoco es lógico —suspiró Harry —, si la misión se hubiera ido al tacho por eso simplemente te hubieran apartado, no sacrificado.
—Cierto… Ellos planeaban entregarme, usarme como culpable.
—Pero ellos no habían pensado sacrificarte en ese momento —meditó Harry en voz alta —, el que nosotros apareciéramos les tiró por la borda el plan, por eso es que no estaban listos cuando sucedió…
—¿Crees que querían hundirme y que aún no era el momento cuando ustedes llegaron?
—Aparentemente…
Ambos se quedaron en silencio por un largo rato, hasta que Harry negó con la cabeza y se puso en pie, dándole una mirada a su reloj.
—Lo siento, pero debo irme ahora —informó, mientras buscaba su abrigo.
—¿Irte? —preguntó Draco, no esperaba que Harry se marchara, no había albergado esperanzas de que algo pasara entre ellos estando solos en un hotel, pero tampoco pensó que lo dejaría solo.
—Es la despedida de Ron, prometí que, pasase lo que pasase, me daría una vuelta por allí y me tomaría un par de tragos con él. Y debo hacerlo antes de que se haga más tarde y no lo encuentre en buen estado —se encogió de hombros Harry.
—Ah…
—No quisiera irme, pero comprende que es Ron y… —Harry suspiró profundamente, quería abrazarse a Draco, llevarlo a la cama y pegarse a él por el resto de la noche, quizá por el resto de su vida.
—Hey, no me tienes que dar ninguna explicación —se apresuró a aclarar Draco, mientras encendía otro cigarro, lo que lo hizo ganarse otra mirada de reproche.
—Tal vez puedas hacer que Blaise venga —dijo luego de un momento —, me gustaría hablar con él, aunque te prohíbo que le cuentes nada de lo que te he dicho, y de paso, tampoco a tus amigos. Blaise se enfadará más de lo que ya está y no es muy agradable cuando está cabreado.
—Blaise está en la despedida de Ron —le contó Harry, le dio un poco de risa ver la expresión atónita de Draco —, y no vendrá hasta mañana, ninguno lo hará… Estaremos aquí alrededor de las siete, y entonces veremos qué podemos hacer.
—Estoy perdido —murmuró Draco, poniendo una mano en la frente —, no puedo creer que hayan convencido a Blaise de algo así, ni de que me dejes aquí encerrado hasta mañana…
—No quiero que hagas nada tonto, es lo mejor —aseguró Harry y luego de dudar un poco, sin mirarlo directamente a la cara, agregó: —Si quieres yo podría… ya sabes, volver antes para conversar y hacerte compañía, o…
Draco lo miró un instante, esperando que Harry le dijera qué otra cosa podría venir a hacer, pero como Harry pareció no saber qué más decir y lucía muy incómodo, finalmente se aclaró la garganta y se puso en pie.
—No pasa nada por quedarme solo, estoy acostumbrado… aunque me siento raro estando sin mi varita y…
—Este lugar está protegido —interrumpió Harry —, no hay forma de que alguien entre… o salga —aclaró —sin que nosotros lo sepamos, si alguien quiere tirar la puerta, ya sea a golpes o de un hechizo, estaremos aquí antes de que traspase el umbral.
—Vaya…
—Descansa, Draco, debes dormir un poco y recobrar energías, mañana será un día muy largo y necesitas estar bien.
—Claro, eso haré —asintió Draco y luego se metió al baño, sin esperar para que Harry se despidiera ni nada. Se lavó los dientes y la cara y se miró nuevamente al espejo, efectivamente, lucía hecho polvo.
Cuando salió del baño se sorprendió de aún encontrar a Harry allí.
—Pensé que estarías ya celebrando con Weasley —comentó, mientras caminaba hacia la cama, apagando las lámparas y luces en el camino.
—Quería asegurarme de que estabas bien, como simplemente te fuiste…
—Estoy bien, todo lo bien que puedo estar en una situación como esta —respondió Draco, mirando alrededor, pero no encontró ningún pijama, así que simplemente se quitó la bata, dejándola caer al piso con mucha suavidad y mostrándose completamente desnudo ante Harry, lo escuchó jadear suavemente y sonrió por ello.
—Draco…
Draco lo ignoró y se metió a la cama, cubriéndose con las sábanas hasta la barbilla y disfrutando de tener un lugar blandito en el cual dormir, aunque se sintiera algo frío y solitario.
—Estoy bien, esto es una mierda, y no sé qué haré mañana o cómo resolveré esto, pero sí sé que necesito dormir —dijo, antes de girarse un poco y apagar la luz de la mesa de noche, la única que quedaba encendida, entonces se acomodó mejor entre las almohadas y cerró los ojos, pero no se quedó dormido, y pasaron solo unos segundos, antes de que Harry se acercara a él.
Abrió los ojos sobresaltado cuando sintió la mano de Harry sobre su cabello, peinándolo suavemente, como había hecho algunas veces en el pasado, cuando todavía estaban juntos.
—No estás solo en esto, debes aceptarlo —le aseguró Harry mientras sentía la suavidad del cabello de Draco, por un instante su mano bajó un poco más, hasta casi la nuca, pero luego se detuvo y se apartó.
Draco parpadeó por el extraño comportamiento de Harry y finalmente asintió, no ocurriéndose ninguna respuesta más que darle.
—Ya nos vemos —dijo Harry, antes de desaparecer, sin esperar a ninguna respuesta de Draco.
Draco se quedó quieto y despierto durante mucho rato más, observando el lugar en donde Harry había estado y sintiendo que todo se hundía a su alrededor.
°.°
Desde que la guerra había llegado a su fin, tanto Harry como Ron y Hermione habían sido acosados constantemente por la prensa, era imposible que dieran algún paso sin que todos se enteraran, como cuando le tomaban fotografías a Hermione entrando y saliendo de la escuela de leyes, o con algunas amigas conversando. O a Ron, mientras seguía los cursos de transformaciones avanzadas y pociones, para ayudar a sus hermanos en la tienda de bromas, ni qué decir de Harry, siendo perseguido constantemente por los periodistas, así que ellos se acostumbraron a mantener sus vidas lo más privadas posibles.
Esa era una de las razones para que un muy pequeño grupo supiera acerca de la boda de Ron y Hermione.
Harry no les había dicho nada a ellos de que Skatha sabía de que se casaban al día siguiente y se sentía algo inseguro sobre qué hacer al respecto, habían marcado la zona en que se llevaría a cabo la ceremonia y la recepción como inmarcable, nadie excepto ellos tres, la señora Weasley y la señora Granger lo sabían, y Harry esperaba que eso, más una buena cantidad de hechizos de protección, bastara para que ellos tuvieran la noche tan especial que se merecían.
Se apareció en el bar muggle en el que sabía que Ron y los demás se encontrarían, en las cercanías del Zoho, y no le tomó mucho trabajo encontrar al grupo, era el más ruidoso del bar y estaban al fondo, riendo a carcajadas.
Esquivó unas cuantas personas y se pasó una mano por el cabello, de manera nerviosa, pese a todo el cariño que les tenía a sus amigos, esta vez estaba dispuesto a sacrificar todo, incluyendo el cumplir con su promesa de estar presente durante la boda, por sacar a Draco de ese embrollo.
Lamentablemente no sabía de qué forma lo podría ayudar y eso lo hacía sentir frustrado.
En cuanto sus amigos lo vieron, alzaron las manos y comenzaron a hacer más alboroto aún, pronto se encontró sentado al lado de Ron y con una pinta de cerveza delante, mientras todos criticaban su tardanza.
Su mirada se cruzó con la de Blaise, parecía menos enfadado de lo que había pensado que podía estar, y eso lo hizo sentirse un poco más relajado, sabía que se arriesgaba mucho al engañarlo, pero no había querido tener ese interrogatorio delante de todos.
—¿Cómo ha ido todo? —preguntó Ron, mientras pasaba un brazo alrededor de sus hombros y lo acercaba más a él —¿has entregado al hurón de vuelta a los aurores?
—No —negó Harry con la cabeza —, esto es peor de lo que habíamos esperado y lamentablemente no entiendo nada, Draco tampoco lo hace…
—Entonces estamos en serios problemas… los del GDSI te empezarán a buscar en cualquier momento.
—No lo harán —le dijo Harry, dándole una palmada en el brazo —, los del GDSI están metidos en algo muy gordo y sumamente ilegal… no les conviene armar alboroto a nuestro alrededor, menos que el mundo se entere que me persiguen, porque entonces tendrán que explicar la razón, además saben que tenemos a Draco y que ahora que no tiene ningún hechizo de confiabilidad, los podrá delatar.
—¿Conseguiste quitar el hechizo de confiabilidad? —preguntó Ron.
—No, ni siquiera lo intenté, pero al parecer a Draco le quitaron el hechizo ese por alguna razón… tal vez esperaban modificar su memoria… no lo sé…
—¿Qué te contó?
—Lo siento, no puedo hablar de eso todavía… además, es tu despedida, vamos a brindar y dejar de preocuparnos por eso hasta mañana.
Ron le sonrió y asintió, se moría de curiosidad por saber qué era lo que el hurón le había dicho a Harry, pero también era cierto que era su despedida de soltero, para el día siguiente, si todo salía bien, estaría casado con Hermione.
Harry, luego de brindar con Ron un par de veces más y también con los demás Weasley y sus amigos, finalmente se acercó a Blaise, que había permanecido, tal como esperaba, en un extremo de la mesa, bebiendo en silencio y mirando todo con interés.
—Vaya, al fin, empezaba a sentirme algo ignorado —gruñó Blaise, mientras Harry se hacía un sitio y se sentaba a su lado.
—Lo siento…
—¿Por ignorarme o por engañarme?
—Supongo que por las dos cosas —suspiró Harry.
—Ya, más te vale sentirlo. ¿Cómo está él?
—Durmiendo, estaba agotado… espero que realmente pueda descansar, sabe que mañana estaremos allí temprano para hablar.
—¿Te ha contado lo que pasó?
—Sí… no tenía opción.
—Cierto, la poción —negó Blaise —, Potter, no conoces en nada a Draco, detesta que lo engañen de esa manera.
—Podremos decir que estamos a mano —se encogió de hombros Harry.
—En tal caso yo también debí haberle dado una poción, ¡también fui engañado!
—Bueno, mañana si quieres, le puedes dar una poción tú —bromeó Harry, deseando preguntarle a Blaise porqué no le había dicho nada acerca de los trabajos que él y Draco hacían, pero se abstuvo, porque sabía que le daría alguna pista, y no olvidaba la petición de Draco de no decirle nada aún.
—Supongo que no me dirás nada de lo que te dijo.
—No puedo, lo siento.
—Lo imaginé, Draco es así…
Ambos se quedaron en silencio, bebiendo un momento, hasta que Blaise recordó que había estado ansioso por ver a Potter para contarle algo importante.
—Encontré algo en la oficina a la que entré en el GDSI —dijo en voz baja, pegándose un poco más a él.
—¿Algo? ¿Qué cosa? —preguntó Harry ansioso.
—En realidad creo que era la oficina del jefe del GDSI, eso parecía, no había más oficinas allí…
—Sí, lo era, Caille nos lo dijo.
—Bueno, encontré a alguien, a alguien que no debía estar allí. A Nycholas Malfoy.
—¿Quién?
—Nycholas Malfoy —repitió Blaise lentamente.
—Nycholas Malfoy —pronunció Harry en voz baja, recordó de inmediato que Morrice le había dicho que habían otros Malfoy, los de Francia —¿es de Francia?
—Así es. Entonces sabes de quién te hablo.
—No —negó Harry —, solo escuché que habían más Malfoy y que estaban en Francia, pero no sé nada de ellos. ¿Qué podía estar haciendo allí? ¿Crees que fue a abogar por Draco?
Blaise soltó una carcajada que desconcertó a Harry.
—No creo que Nycholas Malfoy fuera a abogar por Draco, sino todo lo contrario, lo más probable es que fuera para asegurarse de que lo encierren o algo así.
—¿Qué?
—No sé la historia de ellos, tampoco sé cuál es la razón para la enemistad, pero sé que durante el tiempo que Lucius estuvo vivo, Nycholas no se apareció por su casa ni una sola vez, nunca fue invitado a las fiestas ni a las celebraciones. Sé además que Draco le tiene bronca, o eso parece al menos, lo he notado cuando, un par de veces nada más, han coincidido en algún lugar, ambos parecen repelerse.
—Oh… ¿El es francés?
—Sí, hasta donde sé —Blaise tomó un sorbo más de cerveza y se quedó observando a Ron y los gemelos hacer una broma, sonrió un poco antes de continuar —. Lo cierto es que no quedan tantos Malfoy en el mundo, Nycholas era el primo hermano de Lucius, ambos eran contemporáneos. Nycholas siempre ha vivido en Francia, aunque es normal que ande por varias partes de Europa, incluyendo el Reino Unido, las razones por las cuales se llevaba mal con Lucius y en consecuencia con Draco, no las conozco.
Harry suspiró profundamente. Aquella información solo terminaba de enredar más aún las cosas. ¿Cómo era posible que Nycholas Malfoy estuviera en la oficina del jefe del GDSI? ¿Qué era lo que hacía allí?
—No sabemos si era una casualidad o no, pero es muy raro, dentro de todo lo raro que está pasando, que ese hombre estuviera allí.
—¿Él te vio?
—No, lo dejé inconsciente con un hechizo, el que usé para derribar la puerta, probablemente sintió el alboroto y quiso salir a ver qué pasaba y el hechizo también le dio a él.
—Draco no lo ha mencionado, así que no sabe nada de que él estaba con los del GDSI.
—Supongo que cuando le contemos a Draco, tal vez el encuentre una explicación.
—Sí —asintió Harry —, eso espero —dijo, antes de ponerse en pie y volver con sus amigos, que lo llamaban para otro brindis más.
Harry trató de mostrarse relajado y tranquilo delante de Ron y de los demás, de sonreír y brindar con ellos a cada momento, pero lo cierto era que su mente no dejaba de darle vueltas a Draco, a Draco acostado solo en una habitación de hotel y a su necesidad de ir a acostarse a su lado y abrazarlo, prometerle que todo saldría bien y, sobre todo, asegurarse de que así fuera…
°.°
Draco hubiera deseado pedirle a Harry una poción para dormir sin sueños, pero sabía que no era bueno usarla con verasitum, pese a que el efecto ya había pasado buen rato atrás. Durante la madrugada había estado dándole vueltas a la cama, dormitando por momentos que le parecían insuficientes, y pensando en su situación, tratando de encontrar la razón por la cual fue traicionado por los del GDSI.
Harry tenía razón cuando dijo que nada de eso tenía sentido.
Se dio una vuelta más y cerró los ojos, el sueño estaba llegando, sentía que se iba alejando de la realidad, cuando escuchó el claro sonido de alguien aparecerse. No se sentó de golpe, pese al susto que le dio el sentir a alguien más en la habitación, pues recordaba que Harry le había dicho que nadie, excepto ellos podría entrar. Se quedó completamente quieto, con los ojos cerrados y apretando las sábanas, hasta que sintió a ese alguien que había aparecido, de pie delante de él.
Cuando abrió los ojos se encontró cara a cara con Harry, que se había inclinado un poco hacia delante y parecía estarlo observando con demasiada atención.
Harry sintió sus mejillas enrojecer y sus ojos se abrieron más al encontrarse con la mirada gris de Draco, su primera intención fue apartarse, pero entonces las manos de Draco salieron de entre las sábanas y lo sujetaron de los brazos, con más fuerza de la necesaria.
—Métete en la cama —ordenó Draco con voz ronca, sin soltar a Harry.
—Pero…
—Vamos, hazlo —reiteró, con voz más dura.
Harry asintió, algo confundido, y entonces Draco lo soltó. Dudó un instante en exactamente qué condiciones quería Draco que se metiera a la cama, pero entonces las órdenes de Draco volvieron:
—Quítate la ropa.
Harry retrocedió un par de pasos más, y Draco se sorprendió un poco al verlo usar simplemente un pantalón de pijama y una camiseta oscura.
Harry tomó una bocanada de aire y se desprendió primero de la camiseta y luego los pantalones anchos que usaba para dormir, la ceja arqueada de Draco fue suficiente para entender que también tenía que quitarse la ropa interior.
Pese a haber estado desnudo infinidad de veces delante de Draco, se sintió algo tímido e incómodo, y por ello se metió lo más rápido posible entre las mantas, acostándose con la espalda recta y apoyada contra la cama, observando el techo y sin animarse a hacer un solo movimiento más.
Draco se giró lentamente y observó el perfil de Harry, pese a la oscuridad de la habitación podía distinguir perfectamente su mandíbula apretada, su respiración algo acelerada y sus músculos contraídos. Con eso concluyó que Harry estaba nervioso. Cuando levantó una mano con lentitud, para tocarlo, se dio cuenta que él también estaba en el mismo estado. Y era ridículo, considerando la cantidad de cosas que habían hecho juntos, aunque tenía que reconocer que ahora las cosas eran algo diferentes.
Harry no movió ni un músculo, permaneció quieto por lo que le pareció un largo momento, mientras pensaba en cómo es que había decidido volver a la habitación de Draco luego de pasar unas cuantas horas con sus amigos bebiendo.
Tanto él como Blaise y Ron tenían una suite de tres dormitorios en el mismo hotel, pero un par de pisos más arriba, y en cuanto se había metido a la cama, luego de volver de la despedida de soltero, se había encontrado pensando nuevamente en Draco, durmiendo solo dos pisos debajo de él. Sus pies se movieron solos cuando se puso en pie y se apareció en la habitación de Draco, deseando verlo dormir tan solo un momento. Por supuesto que no contó con que el chico no estuviera durmiendo realmente.
Draco contuvo la respiración un instante, mientras su mano se apoyaba en la mejilla caliente de Harry, lo sintió soltar lentamente el aire y disfrutó de aquel contacto, tan pequeño y a la vez tan necesario.
Harry cerró los ojos en cuanto esos dedos abandonaron su mejilla y bajaron hacia la mandíbula, con extremada lentitud y delicadeza, recorriéndolo poco a poco y haciendo que su piel, con ese pequeño contacto, se erizara. Levantó un poco más el rostro cuando esos dedos continuaron hacia su cuello, pasando por su manzana de Adán y desviándose hacia la clavícula. Los dedos de Draco parecían fuego, que iban encendiendo poco a poco su piel, y le fue imposible no girar el rostro un poco, para observarlo.
Draco levantó los ojos hacia Harry y quedó prendado de su mirada verde brillante, mientras su mano seguía bajando poco a poco por el hombro hacia el musculoso bíceps, y más abajo aún, hacia la parte interna del codo, el antebrazo y la muñeca, recorrió la palma de la mano con la punta de los dedos y se quedó quieto allí un instante, antes de continuar hacia la punta de los dedos de Harry, en el momento que su mano terminaba ese recorrido, la mano de Harry se apresuró a sujetarlo, entrelazando los dedos y apretándolo con fuerza.
—Harry… —suspiró.
La respuesta de Harry fue girarse con rapidez y jalarlo de esa mano para pegar más sus cuerpos el uno al otro, en tanto sus labios se abalanzaban sobre él.
Draco gimoteó de satisfacción cuando sintió esos tibios labios presionando contra los suyos, y se pegó más aún a su cuerpo cuando esa lengua, caliente y húmeda, empujó sus labios para poder entrar a su boca.
La mano que Harry tenía libre inmediatamente fue hasta el cabello rubio y suelto de Draco, metiendo los dedos entre las finas hebras, antes de bajar hasta la nuca y gemir en medio del beso de lo tibia y suave que se sentía.
Ninguno dijo nada, ninguno quiso pensar en nada, en que hacía poco más de tres semanas se habían peleado y terminado, ni en que Draco estaba metido en un gran embrollo y probablemente Harry también y que ese no era el momento ni el lugar de hacer algo así.
Sus labios encontraron el camino exacto en el cuerpo del otro, recorriendo toda la piel con un cariño diferente al que se habían propagado antes, con un cariño completamente incomparable al que habían sentido alguna vez en sus vidas.
Sus manos adoraron cada parte de sus cuerpos, recordando los lugares adecuados en los cuales ser más exigentes y en los cuales ser más delicados; la habitación se llenó de palabras entrecortadas, de gemidos ahogados entre besos y el movimiento de sus cuerpos.
Draco se sujetó con fuerza del cuerpo de Harry, presionando sus dedos sobre la espalda con rabia y deseo, con anhelo, con el temor de que al soltarlo, tal vez no lo pudiera recuperar.
Harry se impregnó del aroma de Draco, se deleitó de escuchar sus gemidos y sus gruñidos, sus manos no podían dejar de tocarlo, ni sus labios de besarlo, todo era insuficiente, el miedo de no poder tenerlo, de no poder abrazarlo y escucharlo, ni sentirlo nunca más, lo hacía tener un nudo en la garganta que solo se disolvía un poco cuando sus labios estaban sobre él.
Y mientras ambos se movían coordinadamente, en busca de darse más placer y demostrarse todo aquello que no sabían poner en palabras, el miedo a que pronto las cosas verdaderamente terminaran, los hizo aferrarse con más fuerza aún, marcando sus pieles y reclamándose el uno al otro.
Cuando Draco se dejó llevar por el orgasmo, corriéndose con un estrangulado gemido que sonó a "Harry", tuvo que apretar los ojos para no dejar que sus sentimientos se desbordaran. Sintió a Harry moverse con un poco más de fuerza dentro de él un par de veces antes de que colapsara sobre su cuerpo, dejándolo sentir aquel reconfortante peso.
Draco apretó aún más fuerte sus ojos y sus manos en torno a la espalda de Harry, mientras sentía su caliente aliento sobre la mejilla y solo podía pensar que no podía apartarlo, que no quería soltarlo.
Finalmente Harry apoyó las palmas de las manos sobre la cama y levantó la vista, un Draco totalmente sonrojado y jadeante lo recibió.
Se inclinó hacia el frente y volvió a besarlo, sintiendo que aquella sería su adicción para toda la vida, los labios de Draco, su particular sabor y textura, la forma en que esa lengua se sabía mover dentro de su boca, la forma en que solo ese pequeño gesto conseguía hacerlo olvidar absolutamente todo lo que le rodeaba.
La ausencia del cuerpo de Harry sobre su propio cuerpo duró apenas un instante, antes de sentir esos brazos rodeándolo y apretándolo, sintiendo esa piel caliente y tan conocida ya para él.
Draco se sentía sin fuerzas después de eso y sólo gruñó un casi inentendible "gracias" por el hechizo de limpieza, antes de cerrar los ojos y sentir como el sueño por fin iba apropiándose de él.
—Te quiero —susurró Harry, dándole un beso en la sien, y empezando a creer que no le importaría escapar hasta el fin del mundo, con tal de que no tuviera que dejar de sentirlo a su lado.
—Yo también, Harry —suspiró Draco, que había escuchado esas palabras en medio de lo que pareció el inicio de un sueño, aunque sabía que era real, sobre todo por la forma en que el cuerpo de Harry pareció tensarse un momento —, yo también te quiero.
Harry soltó el aire con lentitud, había pensado que Draco estaba por fin dormido, y no había sido su intención que lo escuchara, pero eso no importaba ya, Draco le había respondido, había correspondido a sus sentimientos.
Sus ojos se cerraron también, permitiéndose por fin, luego de tantos días de sobresaltos y preocupaciones, dormir, sabiendo que tenía entre los brazos a lo que más quería en ese momento. Probablemente a quien más querría en la vida.
°.°
Nycholas Malfoy se levantó de golpe de la silla, haciéndola caer al piso por la rudeza del movimiento.
—Me tiene sin cuidado, Skatha, que se trate del puto niño héroe de esta región y sus fieles escuderos, tú y yo tenemos un trato, y a un Malfoy nadie, escúchame bien, nadie le deja de cumplir.
—Pero… señor Malfoy, debe entender que ni siquiera podemos…
—No —interrumpió Nycholas Malfoy, con una mirada tan fiera que hizo que Skatha se sintiera pequeño e indefenso —, lo que debes entender es que te estás jugando la vida con esto.
Skatha simplemente asintió, sin saber qué más decir.
—Te daré unos días más para que arregles este desbarajuste, ya no se trata solo de atrapar a Draco, sino de evitar que algo de esto salga a la luz, y si sabes lo que te conviene, verás de silenciar a quien haga falta.
Y dicho esto, Nycholas Malfoy se dio la vuelta y salió, azotando la recién repuesta puerta. Caminó con la mirada en alto por el pequeño pasillo, donde estaban tres hombres más que él ya había visto antes, pero que no reconocía de nombre, hasta el vestíbulo, donde pudo acceder a la chimenea y aparecerse en su hotel.
—Vaya, ese Malfoy sí que asusta —murmuró Gunter hacia Smythe.
—Ni qué decir del otro Malfoy… mira que ser el primero en escaparse de este sitio —comentó Yeray Vernier, agregándose a la conversación.
—Ya… eso fue porque tuvo ayuda —se excusó Smythe.
—Quién lo diría… ¿Potter?
—Bueno, sabíamos que salían… —continuó Smythe.
—Ustedes tres, aquí inmediatamente —llamó en ese momento Skatha, con voz furiosa, los tres se encogieron de hombros y, resignados, caminaron hacia las oficinas de su jefe, sabiendo que al menos esos días, estarían demasiado ocupados.
°.°
Como era de esperarse, ni Ron, ni Hermione, ni Blaise, estuvieron disponibles a las siete de la mañana, como habían acordado, y no fue hasta las nueve que, por educación, sobre todo luego de descubrir que Harry no estaba en su habitación e imaginar, sin mucho esfuerzo, que se encontraba con Draco, tocaron a la puerta en lugar de aparecerse directamente en el interior.
Harry abrió los ojos sobresaltado, y le tomó un instante comprender que llamaban a la puerta.
—¿Sí? —preguntó con voz ronca, mientras sentía el cuerpo de Draco, al que aún estaba abrazado, removerse un poco.
—Harry… somos nosotros —respondió Hermione.
—Mmm —suspiró Draco, abriendo los ojos por fin y moviéndose un poco para pegarse más al cuerpo de Harry, se sentía tibiecito y cómodo allí y no quería moverse.
—Harry, ¿están bien? —preguntó Ron, seguramente preocupado por la falta de respuesta.
—Sí, bien —respondió Harry con voz más clara —, chicos, ¿nos dan unos quince minutos? Luego se pueden aparecer directamente —pidió finalmente.
Draco se terminó de despertar y miró alrededor, para luego girarse un poco y encontrarse con la mirada de Harry, sin saber bien porqué, se sintió algo avergonzado.
—Quince minutos, Potter —respondió Zabini.
—Ya es de día —dijo finalmente Draco, sentándose completamente y, con pesar, apartándose del cuerpo de Harry.
—Sí, tenemos algunas cosas que hablar… —Harry se moría de ganas de empujar a Draco sobre la cama y besarlo, acariciarlo y amarlo una vez más, tal como la noche anterior, pero se contuvo, sabía que no tenían tiempo y que la situación no era la más propicia.
—Claro —Draco asintió y apartó las sábanas, ambos estaban desnudos, tal como se habían quedado dormidos la noche anterior. Se puso en pie y un pequeño pinchazo de dolor le hizo recordar más claramente lo ocurrido, pese a eso disimuló lo mejor que pudo y caminó hacia el baño.
Harry lo observó un instante y luego también se puso en pie y lo siguió, encontró a Draco abriendo las llaves de agua y posó una mano sobre su cadera, haciéndolo sobresaltar.
—Buenos días —dijo mientras depositaba un beso sobre su cuello.
—Hola —respondió Draco, de manera más fría de la que deseaba realmente hacerlo, mientras metía una mano en el chorro de agua y comprobaba que estaba a la temperatura que le gustaba, se apartó de Harry y se metió en la ducha.
Harry se quedó quieto un instante, observando a Draco debajo del chorro de agua y negó con la cabeza, no era el momento de pensar en esas cosas, y no se refería al sexo, se refería a lo que había pasado la noche anterior, a la forma en que ambos se habían amado, a lo que se habían dicho…
—Iré a ducharme en mi habitación para ganar tiempo y luego volveré, estaremos todos aquí en diez minutos —le dijo Harry con voz tranquila, y observó a Draco, ahora con espuma en el cabello, asentir —, hay algo de ropa en el armario…
—De acuerdo —respondió Draco, fingiendo también estar tranquilo, un instante después escuchó el sonido de la desaparición y sus hombros cayeron un poco y su expresión dejó de ser un engaño, demostrando lo realmente preocupado que estaba.
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Harry se contuvo de responder a los comentarios de Blaise cuando salió de su propia habitación, recién bañado y ya vestido, y saludó a Ron y Hermione con una sonrisa agradecida.
—Podríamos esperar a mañana para hacer esto —les dijo —, hoy no deberían estar aquí.
—En realidad no estaremos mucho tiempo —anunció Hermione —, supongo que si Draco sigue aquí y si tú has ido a verlo durante la madrugada es porque no es nada culpable de lo que lo acusan.
—Así es —admitió Harry, sabiendo que no estaba diciendo más de lo que Draco quería, después de todo ya se lo había dicho a Ron y Zabini.
—Podría esconderse entonces, buscar una solución con calma, no tiene que ser precisamente hoy.
—Eso lo dices porque no tienes a los del GDSI y probablemente a los aurores detrás de ti —rumió Blaise.
—No, no los tiene porque no ha hecho nada malo, y aunque Harry diga que Malfoy no hizo nada malo tampoco, los del GDSI no están locos para ir tras de él por nada.
—Ron —intervino Harry, antes que Blaise pudiera contestar —, este no es el momento, vamos a hablar con él y luego… luego ya veremos, no hay que demorarnos más.
Los cuatro se dieron una mirada de entendimiento y se aparecieron en la habitación de Draco.
Lo encontraron sentado sobre uno de los sillones de la pequeña sala, fumando un cigarro y mirando hacia la pared blanca, no parecía nada relajado, aunque ciertamente se veía mucho mejor de lo que lo habían visto la noche anterior.
El primero en reaccionar fue Blaise, que inmediatamente corrió hasta él y le dio un fuerte abrazo, quitándole el aire, mientras rumeaba algo así como "grandísimo idiota"
—Blaise… ya, yo también te he echado de menos —se medio burló Draco, aunque realmente era sincero en sus palabras.
Luego miró hacia Ron y Hermione y asintió con educación, se encontró descubriendo que sabía de ellos mucho más de lo que había esperado, gracias a Harry y todo lo que le había contado durante el tiempo que estuvieron juntos.
Prefirió no mirar a Harry, durante el pequeño momento en que se había quedado solo se había dedicado a pensar y había descubierto que tenía unas cuantas opciones, una más arriesgada que la otra, pero que ninguna incluía a Harry, pues era ponerlo en peligro, y él no podía permitirse eso. No dejaría que nadie más sufriera las consecuencias por intentar protegerlo, como había pasado con sus padres en el pasado.
—Nos debes una larga explicación —dijo finalmente Blaise, sentándose delante de Draco y obviando a los demás.
—Blaise, le pedí a Harry que no contara nada de esto justamente porque creo que es mejor que no estén al tanto y…
—¡Tonterías! —interrumpió Blaise, agitando una mano.
—Zabini tiene razón, la única manera de ayudarte es que nos cuentes lo que ha pasado para encontrar una solución —intervino Hermione, que se había sentado junto a Ron en un pequeño sofá al lado de Blaise, Harry permanecía en pie, sin animarse a sentarse junto a Draco, sabía que Draco no estaba del todo cómodo con su presencia en ese momento.
—Granger —dijo Draco, hablando lentamente, miró hacia la chica y su prometido y tomó una pequeña bocanada de aire, nunca se imaginó haciendo algo así — y Weasley, gracias por lo de anoche, por ayudar a Harry y Blaise a sacarme de ese sitio.
Hermione y Ron parecieron estar en shock por un instante, como si no se creyeran aún que Malfoy les había dado las gracias de manera educada. Harry tenía que reconocer que a él mismo le había sorprendido.
—Harry es nuestro amigo, y lo hemos hecho por él y porque creemos que estás siendo víctima de una injusticia —respondió finalmente Hermione, Ron asintió a su lado.
Por un instante más todos se quedaron en silencio, incómodos y sin saber qué decir, hasta que Harry se aclaró un poco la garganta.
—Zabini ha encontrado algo interesante anoche, en las oficinas del GDSI.
Draco volteó a mirar a Blaise con curiosidad, el chico sonrió un poco, antes de asentir.
—Nycholas Malfoy.
Y entonces, en medio de todo ese embrollo, la pieza que le faltaba y que Draco había estado buscando con tanto esfuerzo, encajó.
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