ACERCA DE JUEGOS Y VERDADES

CAPÍTULO 9 BODA EN UN CLARO A MEDIA NOCHE

Harry se removió un poco incómodo, acomodando el cuello de su túnica de gala, junto a él, Ron se aclaró la garganta, era la quinta, o tal vez sexta vez que lo hacía. Harry puso una mano sobre su brazo para llamar su atención y le sonrió de tal manera que lo hiciera sentir relajado.

Ron asintió y esbozó una mueca que, Harry sabía, trataba de ser una sonrisa. Harry lo comprendía, aunque durante el día no lo había demostrado mucho, estaba nervioso y ansioso, había estado repitiendo sus votos durante la noche, en un murmullo que hacía que Harry recordara la época de escuela, justo antes de los exámenes importantes.

Estuvo a punto de pronunciar unas palabras de aliento, pero el sonido de la música lo interrumpió, tanto él como Ron, y como el resto de la pequeña audiencia, giraron para ver hacia la entrada.

Vestida en una hermosa túnica de color blanco, sin muchos adornos y con un moño alto y unos cuantos mechones sueltos, bajo una tiara –la de la tía de Ron- entraba caminando lentamente Hermione.

Harry jadeó al ver lo hermosa que lucía, parecía resplandecer mientras avanzaba con lentitud por el pequeño pasillo.

Tras ella venían Ginny, Luna y Fleur, enfundadas en vestidos celestes muy claros, y aunque lucían hermosas, Hermione las opacaba con lo maravillosa que lucía.

El señor Granger la guió hasta el altar y le dio un abrazo a Ron, que estaba tieso como una tabla, antes de entregársela.

Harry no pudo evitar sonreír ampliamente al ver a sus dos amigos allí, tomados de la mano, listos para iniciar una nueva etapa en su vida. Dio una mirada hacia los invitados y suspiró pesadamente, antes de girar y tratar de prestar atención al anciano mago que llevaría a cabo el enlace.

Pero su mente no le permitió concentrarse, recordando la charla de aquella misma mañana, en aquel cuarto de hotel…

Draco había entrecerrado los ojos y se había puesto completamente tenso tras escuchar la forma en que Blaise había encontrado a Nycholas Malfoy, su tío, en las oficinas del GDSI, luego de eso había permanecido en silencio por un largo rato, tanto que Harry temía que algo le estuviera ocurriendo.

Pese a saber que no sería bien recibido, se sentó a su lado y puso una mano sobre su brazo, llamando su atención y tratando, con ese pequeño gesto, de hacerle entender que no estaba solo, que lo tenía a él para ayudarlo en lo que fuera que necesitara.

Draco elevó los ojos hacia él. Su mirada gris era tan intensa que Harry se sintió sobrepasado. Entonces Draco se puso en pie y caminó hasta el otro lado de la habitación. Todos lo siguieron con la mirada, y Blaise estuvo a punto de decir algo, pero Draco habló primero.

Nycholas Malfoy, primo hermano de mi padre —comenzó a decir, con voz lenta y pausada, como si recitara algo que tenía muy escondido en la memoria —, durante muchos años mi padre y Nycholas fueron grandes amigos, se querían como hermanos y compartían muchas cosas. Luego mi padre fue traído a Inglaterra, para que estudiara en Hogwarts, mientras que el padre de Nycholas decidió que él se quedara estudiando en casa, con tutores particulares. Durante los siete años de educación intercambiaron cartas y se encontraron en las vacaciones. Se llevaban muy bien y, pese a la escuela y estar en países distintos, eran inseparables.

El problema surgió un año después de que mi padre terminara la escuela, cuando apareció mi madre.

Mi madre era una mujer muy hermosa, inteligente y educada, además de tener una herencia bastante suculenta. Sé que mi padre, Nycholas y ella rondaban el mismo círculo, incluso se encontraron en fiestas de alta sociedad en Francia y en Inglaterra, además de en otros países, aunque nunca habían sido presentados formalmente, por lo que no conversaban entre ellos.

En ese entonces el padre de Nycholas, muy asiduo al juego y a la irresponsabilidad, les anunció a su hijo y a su esposa, que estaba en serios problemas económicos. Le debía a mucha gente y no podía seguir solventando la vida tan derrochadora que estaban acostumbrados a llevar.

Mi padre y Nycholas continuaban siendo, más que primos, íntimos amigos, y pronto mi padre se encontró intentando conseguir soluciones que ayudaran al padre de Nycholas, pero mi abuelo se negó a prestarle ni un knut partido por la mitad a su hermano, argumentando que no era la primera vez que se encontraba en esos líos y que esperaba que esta vez sí aprendiera la lección.

Nycholas, con apenas veintiún años, hizo todo lo posible por ponerse al mando de muchas de las empresas rumbo a la ruina de su familia, salvó algunas, otras las tuvo que cerrar definitivamente, durante ese tiempo, según me contó mi padre, se alejaron un poco, él estaba cortejando a mi madre, a quien finalmente un compañero de la escuela le había presentado formalmente, y eso más el trabajo que hacía con mi abuelo, llenaba todo su tiempo.

Un año después de que Nycholas tomara el control de la mayoría de las empresas de su padre, vino a Inglaterra, invitado por mi padre, para que pasara una temporada en la Mansión, la idea era que pudiera tomar unas vacaciones de todo el trabajo que tenía en Francia, incluso mi padre le ofreció que celebraría una fiesta de bienvenida en la Mansión, donde le presentaría a muchos de sus amigos. Fue entonces que le presentaron a mi madre formalmente.

Él ya había escuchado a mi padre, seguramente que infinidad de veces, hablar de ella, y sabía que era heredera de una gran fortuna, una fortuna que conseguiría salvar a su familia. En términos prácticos, ella era la solución a sus problemas. Nycholas era un Malfoy, cierto, pero todos sabían que su familia estaba camino a la bancarrota y que no representaba un buen partido, todo lo contrario a mi padre, que podía conseguir por ello casarse con quien quisiera. Pero mi padre quería casarse con mi madre, quien aún no le daba la aceptación, pese a que parecía que se entendían muy bien.

Durante la estancia de Nycholas en Inglaterra, luego de que mi padre los presentara, se dedicó a indagar sobre ella y comprobó que su fortuna era mayor incluso a lo esperado. Él creyó ver allí su oportunidad, en la única Black que quedaba disponible.

Una vez mi padre me dijo que debía encontrar a una persona a quién amar, y que cuando lo hiciera, la protegiera y cuidara mucho, porque sería lo más valioso que tendría en la vida, más incluso que el oro y toda la fortuna de nuestra familia. A mi padre aquello se lo había dicho mi abuelo, y lo puso en práctica una noche, cuando se celebraba el cumpleaños de Nycholas, tan solo al mes y medio de haber llegado a Inglaterra, invitado por mi padre.

Nycholas había estado invitando constantemente a mi madre a bailar, pese a que a cada instante las miradas de mi padre sobre él se tornaban más acusadoras y recriminadoras. Desplegó toda su galantería y coquetería para llamar su atención. Pero mi madre, aparentemente, ya tenía una decisión tomada, iba a aceptar a Lucius. Y se lo dijo a Nycholas mientras bailaban, al otro lado del salón, lejos de la mirada de mi padre y la mayoría de sus amigos, aunque mi madre no había notado la forma en que se habían ido apartando. Nycholas montó en cólera en cuanto se enteró de ello y, perdiendo el control, la apretó mucho más fuerte entre sus brazos, de tal manera que nadie viera la varita saliendo por la manga de su túnica.

Un hechizo y ella estuvo casi inconsciente entre sus brazos, no le fue difícil guiarla hacia una de los salones cercanos, donde la dejó caer, como un peso muerto, sobre uno de los sofás. Mi madre me habló de esto también, aunque no tan detalladamente como mi padre, solo me dijo que ella se sentía adormecida, que podía mirar alrededor, pero no moverse. También me dijo que estaba aterrada.

En ese entonces ya los padres de Goyle y Crabbe eran muy amigos de mi padre, y ellos advirtieron la ausencia de Nycholas y de mi madre. Ayudaron a mi padre a buscarlos por los jardines y los salones cercanos del primer piso, donde se llevaba a cabo la fiesta.

Mi padre encontró solo una puerta bloqueada, y supo que ellos estaban allí. Aunque él siempre diga que nunca dudó en entrar, yo creo que sí lo hizo, pero que finalmente decidió hacerlo, en cuanto derribó la puerta, se quedó sorprendido de lo que encontró. Su primo, casi hermano, Nycholas Malfoy estaba sobre mi madre, besando sus mejillas y acariciándola.

Draco negó con la cabeza y por un instante se detuvo, esa historia la conocía desde que tenía quince años, cuando en una fiesta se habían encontrado con Nycholas Malfoy, Draco ni siquiera sabía de la existencia de él, y le asombró que, pese a que su padre siempre supiera guardar las apariencias, esta vez no se contuviera y lo mirara con odio visceral. Esa fue la primera vez que vio a su padre perder los estribos con alguien, aunque sabía que era culpa de Nycholas, era él quien se había acercado a su padre, con una copa en la mano y con una mueca en el rostro. Había murmurado algo que Draco no había alcanzado a escuchar, y al ver que su padre no mostraba ninguna reacción, continuó hostigándolo, hasta que ambos terminaron con las varitas desenfundadas.

Aquella noche, luego de llegar a casa, Lucius le dio a Draco su primer trago y lo sentó en el estudio, empezando a relatarle la misma historia que él estaba relatándole a Harry, Hermione, Ron y Blaise.

Mi padre pudo haberse confundido y tomar por sentado que mi madre estaba de acuerdo con aquella situación, después de todo, no ofrecía ninguna resistencia, pero no lo hizo, en lugar de irse, tal como le pedía Nycholas, se adentró en el salón y descubrió horrorizado que mi madre estaba llorando, aunque no se movía en lo más mínimo.

El plan de Nycholas era muy sencillo y a la vez asqueroso, si él poseía a mi madre y lo hacía público, sería la ruina de ella, por lo tanto planeaba poseerla y jugar sus cartas, ella podía casarse con él, y así conseguir la fortuna de los Black y remontar sus negocios, o podía chantajearla y así conseguir una buena tajada. De cualquiera de las dos maneras saldría ganando.

Pero mi padre no se lo permitió. Una vez el señor Goyle, el padre de Gregory, me contó que nunca había visto a mi padre así de furioso, que se batieron en duelo, aunque Nycholas no tuvo ninguna opción. Lo hicieron en el salón, y cuando mi padre lo derrotó y lo dejó inconsciente, ordenó a los elfos que lo llevaran a las afueras de la Mansión, y por supuesto, que su entrada estaba completamente prohibida de allí en adelante.

El señor Goyle me contó que si mi padre hubiera podido, lo hubiera matado, pero no podía, así que simplemente se contentó con echarlo de la Mansión y de su vida.

Nycholas tuvo que esforzarse mucho por conseguir una esposa, el rumor de que su fortuna era cada vez menor, se esparció rápidamente, muchos dicen que fue mi padre el que lo hizo, no lo sé, él nunca me lo admitió, pero sospecho que fue así.

Durante generaciones y generaciones, los herederos Malfoy se han visto en diversos enfrentamientos por herencias y poder, tal es así que un ancestro nuestro, muchas generaciones atrás, preocupado por la vida de sus hijos –tenía ocho hijos- creó un hechizo, o mejor dicho una maldición: tú podías discutir, pelear, batirte en duelo, incluso difamar o amedrentar, pero nunca podrías matar a uno de tu familia, y así, las rencillas familiares dejaron de ser mortales, fue un gran avance, considerando la cantidad de historias que he escuchado respecto a los Malfoy —suspiró Draco.

En fin, Nycholas Malfoy se casó varios años después, cuando, en base a mucho esfuerzo y trabajo, logró recuperar algunas de las empresas de la familia, sin embargo, por lo que yo sé, no dejó de culpar a mi padre del largo camino que tuvo que recorrer, un camino que pudo ser acortado con simplemente haberle cedido a mi madre, tal como se lo había perdido. Su esposa fue incapaz de darle algún hijo o hija, y al final no tuvo descendencia. Aunque tengo otros primos lejanos, por cuestiones familiares, cuando él muera, su fortuna pasará a mis manos. Aquello es algo que seguramente lo irrita mucho, sin embargo, si algo malo me ocurre a mí antes, será él quién se quede con todo.

No diré que antes ha tratado de hacerme algo malo, nunca lo he visto rondándome y hemos evitado andar por los mismos sitios, sin embargo, no puedo dejar de creer que si los del GDSI me quieren meter a Azkaban y Nycholas Malfoy está allí, es porque de alguna manera planea, con ese movimiento, apropiarse de mi fortuna.

Durante unos minutos todos se quedaron en silencio, hasta que Hermione carraspeó.

No quiero ser aguafiestas aquí, pero dices que Nycholas Malfoy, en teoría, no puede levantar la varita contra ti, pero qué tal si manda a alguien más, existen asesinos a sueldo a los que les puede pagar una gran cantidad de oro para matarte.

No es posible. El hechizo es muy complejo, por supuesto que mis antepasados contemplaron esa y muchas opciones, no le puedo pagar a alguien para que lo mate, no puedo pedirle a alguien que contrate a otra persona para hacerlo, no puedo poner un precio a su cabeza para que cualquiera lo mate… existen muchas medidas de seguridad para evitarlo.

Él no quería matarte —masculló Blaise —, y no creo que los del GDSI pudieran hacerlo, con o sin órdenes de él, sería todo un escándalo.

Tú dijiste —dijo Harry hacia Hermione un instante después de analizar las palabras de Blaise —, que si Draco era encontrado culpable del tráfico de mujeres iría a Azkaban de por vida, que perdería su apellido porque sería repudiado por su familia…

—…y si soy repudiado por Nycholas, el que me sigue en la línea sanguínea de los Malfoy… —meditó Draco en voz alta.

Perderás tu fortuna y pasará a tu heredero, Nycholas Malfoy.

Pero, ¿es posible que cree una conspiración para poder hacer algo así? —preguntó Ron —, he escuchado de este tipo de hechizos que ligan a las familias por generaciones enteras, y es posible que se puedan encontrar formas de engañarlos, pero crear un plan de estas magnitudes…

A menos que él no haya creado el plan —intervino Blaise.

Exacto —exclamó Hermione —, él simplemente vio la oportunidad cuando descubrió que estabas trabajando para los del GDSI.

Técnicamente él no te metió en ese enredo, él no hizo que te colaras en aquella organización para trabajar encubierto —comentó Harry, lo que le ganó una mirada de advertencia de parte de Draco.

¿Trabajar encubierto? —preguntó Blaise, abriendo más los ojos —, dijiste que no estabas haciendo eso, que no lo harías por ahora, que estabas en otras cosas.

Gracias, Potter —siseó Draco.

Lo siento, pero creo que tiene derecho a saberlo, y también a saber porqué fue que lo hiciste.

Es mi decisión contarle o no contarle, no la tuya.

Draco —lo llamó Blaise, poniéndose en pie —, ¿qué es exactamente lo que ha pasado?

No me gusta hablar de eso.

Pero se lo contaste a Potter y creo que también tengo derecho a saberlo.

Draco y Blaise se miraron fijamente por un momento, como si se comprendieran y aquellos celos que alguna vez Harry había sentido cuando escuchaba a Draco hablar de Blaise, renacieron.

Finalmente Draco suspiró profundamente y asintió.

Durante cuarenta y cinco minutos más, Draco reveló en voz baja y pausada la forma en que Skatha se le había acercado y las condiciones que había impuesto, la forma en que había obligado a Draco a aceptar aquella arriesgada misión.

Al concluir, Hermione estaba horrorizada, Ron espantado y Blaise indignado.

Escucharon los reproches de Blaise hacia Draco, que solo traslucían la gran preocupación que sentía por él, hasta que estos se acabaron y todo se quedó en silencio.

Draco se puso en pie nuevamente y tomó un cigarro, quiso poder ver por la ventana, averiguar dónde estaba y sobre todo tener la fuerza para decir lo que sabía que debía decir a continuación.

Lo solucionaremos —le dijo Blaise.

Sí, yo los ayudaré, los del GDSI no se podrán salir con la suya —apoyó Harry.

Draco asintió y le dio una mirada más a Harry, su padre le había dicho que debía proteger y cuidar a quien amara, y él amaba a Harry, y no podía ponerlo en riesgo.

Lo solucionaré, por lo pronto no pueden hacerme nada si es que no me encuentran, necesitan capturarme y además hacer que pueda confesarme culpable de los crímenes, casi estoy seguro de que ése era su plan.

¿Qué harás entonces? —preguntó Hermione.

Encontrar la forma de voltear la situación, ser yo quien los acuse, aunque no tenga más pruebas que mis recuerdos… En realidad necesito meditarlo.

¿Pero eso haría que acuses a Nycholas ? —preguntó Ron.

No, no puedo acusarlo directamente, solo tenemos conjeturas acerca de qué hacía allí, pero sí acuso a los del GDSI, la forma en que él apareció en toda esta historia, caerá por su propio peso —afirmó Draco.

¿Entonces cuál es el plan?

Irme —le contestó Draco a Harry.

¿Irte?

Tengo un plan de huida, lo he tenido listo desde que Blaise y yo hacíamos el espionaje industrial, y nunca lo descarté o desactivé. Es una forma de salir del país y refugiarme en una de las propiedades no declaradas de los Malfoy. En Suecia. Allí tendré tiempo de pensar seriamente sobre todo esto, antes de actuar.

Suecia no tiene tratado de extradición con Inglaterra —susurró Hermione.

Exacto —afirmó Blaise.

¿Piensas huir? —preguntó Harry nuevamente, ignorando los comentarios de Hermione y Blaise y algo asustado ante la posibilidad de no ver a Draco por un buen tiempo, tal vez nunca más, porque Draco decía que se iría a pensar, pero algo le hacía creer que en realidad era irse para no volver, después de todo, además de la Mansión, no había nada que lo atara a Inglaterra.

No, no es huir, es desaparecer por un tiempo prudencial —corrigió Draco, sin darle la cara. Jadeó cuando sintió la mano de Harry sobre su cadera pero aún así no se atrevió a girar.

Harry obvió que todos los demás se encontraban allí y se acercó más a él, apoyando la cabeza sobre su hombro y sintiendo su aroma.

Si piensas irte, llévame contigo…

Draco se tensó un poco al sentir el acercamiento de Harry, y se tensó mucho más al escuchar sus palabras, deseó que los demás se marcharan para poder tener esa charla en privado con Harry, pero sabía que no era posible.

No puedo, lo siento, no te meterás en más líos de los que ya estás —susurró.

Pero, Draco… tú y yo…

Tú y yo solo nos acostamos anoche, aunque fue un error, yo simplemente me sentía algo sobre pasado por todo. Y sí, hemos estado enredados por algún tiempo, pero nada más, ahora tengo cosas más importantes que resolver, y no planeo hacerlas contigo a mi lado.

Sintió el cuerpo de Harry apartarse con tanta rapidez que casi fue empujado hacia el frente, pero no volteó, ni siquiera varió su postura, se quedó completamente quieto, escuchando a Harry murmurar algo hacia sus amigos, antes de desaparecerse.

Harry parpadeó algo confundido cuando Ron lo miró más intensamente, entonces recordó que él tenía los aros, se había perdido la mitad de la ceremonia recordando la conversación de esa mañana con Draco. Le entregó la cajita de terciopelo negro a Ron y sonrió un poco cuando vio como sus amigos intercambiaban los aros.

Los hechizos del enlace comenzaron a funcionar, llenando de luces cálidas el lugar, y luego Hermione y Ron intercambiaron un fugaz beso, antes de abrazarse, en medio de los aplausos de los presentes.

Estaban en el claro de un bosque, lo había encontrado Harry muchos años atrás, en una misión, y cuando sus amigos le hablaron de la boda secreta, no se le ocurrió mejor lugar.

Habían decorado todos los rededores con flores blancas, marcando el final del territorio protegido, manipulado el clima para que ninguna lluvia les arruinara el momento e iluminado el lugar con cientos de antorchas hechizadas para no apagarse por el viento.

El altar era blanco y estaba en alto, para que todos pudieran ver la ceremonia, en cuanto ésta terminó, las sillas donde los invitados habían estado acomodados, iniciaron una pequeña danza, transformándose en mesas redondas y blancas, listas para la muy tardía cena.

Ron y Hermione habían decidido casarse a media noche, bajo la luna completamente llena y un cielo despejado, que dejaba ver una gran cantidad de estrellas. Harry estaba de acuerdo con que era una imagen bastante bella.

Luego de los aplausos, y las felicitaciones, todos se acomodaron en sus respectivas mesas, Harry, como padrino, se sentó en la primera mesa, junto a Ron, los señores Weasley y los señores Granger.

—Todo se solucionará —le dijo Hermione, con una sonrisa radiante, dándole un golpe en el brazo.

Harry le sonrió en respuesta, abrazándola un poco.

—No estaba pensando en eso, y tú tampoco deberías hacerlo, después de todo es tu día especial.

Hermione asintió y le dio un pequeño abrazo más, recordando lo ocurrido exactamente después de que Harry les balbuceara un "me tengo que ir", luego de hablar quedamente con Malfoy:

Te podemos ayudar —dijo entonces Hermione, pero Draco no se movió.

¿Eres tan terco y orgulloso que ni siquiera eres capaz de aceptar ayuda cuando claramente la necesitas? —increpó Ron, con voz molesta, Draco tampoco contestó —, pues bien, por nosotros, puedes irte a la mierda.

Hermione no le reprochó nada a Ron por aquellas palabras y se puso en pie, para luego ambos desaparecerse.

Harry se quedó en su sitio, conversando quedamente con el señor Weasley, quien por supuesto no tenía ni idea de todo lo que había pasado esos últimos días, aunque sí había tenido que escuchar las quejas de la señora Weasley porque de pronto Hermione y Ron se encontraban poco disponibles para los últimos detalles de la boda. Pero finalmente estaban allí, y todo estaba saliendo tal como lo habían esperado, las pocas personas asistentes bailaban y bebían contentos, lanzando vivas hacia los novios mientras que el fotógrafo contratado se encargaba de inmortalizar cada uno de los momentos.

—Cariño —dijo en ese momento la señora Weasley, Harry y el señor Weasley levantaron la cabeza a la vez, y la señora Weasley sonrió ampliamente —Arthur —aclaró —, ¿no me dejarás sin bailar esta noche, cierto? Después de todo el trabajo, creo que merezco algo de diversión.

Harry sonrió un poco observando al señor Weasley ponerse en pie y hacer una reverencia hacia su mujer, antes de tomarla de una mano y llevarla hasta el medio de la pequeña pista de baile, donde se abrazaron y se mecieron al ritmo de la suave música. Si Harry no había tenido padres a los cuales tomar de ejemplo sobre lo que era la familia y el amor de esposos, había tenido a los señores Weasley, más de una vez se había sorprendido pensando que si alguna vez encontraba a alguien a quien amar y que lo amara la mitad de lo que ellos se amaban, se daría por satisfecho.

Jugó con su copa de champagne y continuó mirando a Ginny, bailando alegremente con Dean, a Neville y Luna moviéndose de manera graciosa y a Ron y Hermione, que no se habían soltado desde que empezara la música, sonrientes y radiantes, mirándose solo el uno al otro, como si no existiera nadie más alrededor.

—Supongo que, ya que todos están bailando… no te molestará hacerlo conmigo —dijo una voz pausada a su lado, Harry levantó la vista para encontrarse con un chico de cabellos tan negros como la noche, y los ojos claros, sus labios eran rosados y carnosos.

—¿Todos están bailando? —preguntó de manera que quiso sonar desinteresada, mientras miraba alrededor, efectivamente, todos, incluyendo a los señores Granger, estaban en la pista de baile, moviéndose y riendo, solo él se había quedado en la mesa.

—¿No me dirás que no te gusta bailar? —continuó el chico, hablando con voz algo divertida.

—No… no es eso —aceptó Harry, pensando que en realidad, pese a que todos tenían en claro cuáles eran sus gustos, nunca se había dejado ver con ningún chico de manera tan comprometedora delante de ellos, mucho menos bailado en pareja.

—Oh… ¿vergüenza acaso? —preguntó el chico, de manera más cauta.

Harry negó con la cabeza y miró a la pista de baile y luego al chico de cabellos oscuros, mordiéndose el labio inferior un momento antes de, resignado, asentir.

—De acuerdo, pero yo guío —advirtió, mientras tomaba su brazo y lo guiaba hacia la pista.

—Claro, claro —replicó el chico, soltando una carcajada mientras llegaban a la pista de baile, cerca de Ginny y Dean —, tú guías, al menos en la pista de baile.

Harry arqueó una ceja, pero no respondió, simplemente lo pegó un poco más a su cuerpo y comenzó a moverse al compás de la música, dejando que eso lo distrajera de cualquier otro problema, al menos por el momento.

°.°

Gracias a todos por leer…

Como les había comentado en un inicio, hay varios pequeños saltos del tiempo, como en este caso, que nos saltamos directo a la boda de Ron y Hermione.

El lunes que viene, si tenemos suerte será a media noche, sino a medio día, actualizaré. Mientras tanto, les doy nuevamente las gracias por sus lindos comentarios y por su apoyo.

Un beso y que tengan una muy buena semana.

Zafy