Otro especial de doble capitulo hohoho como soy xD pero esque quiero apurarme a donde deje la historia que la deje en el penultimo capitulo (Noveno Acto) y ya no le he continuado xD
Cuarto Acto.
-Alto al fuego- grito a sus soldados el rubio. Estos lo miraron confundidos.
-¿Pero que dice? Si dejamos de atacarlos llegaran a tierra firme-
-Eso es lo que necesito, los enfrentaremos frente a frente-
-¿Esta seguro? -
-Les superamos en numero, al enfrentarlos de esta manera ahorraremos misiles-
-Pero pondremos en peligro la vida de muchos soldados-
-Lo mismo pasaria si ellos nos atacaran con misiles, obedeced mis ordenes!- los soldados asintieron, aunque la mayoria estaba en desacuerdo. ¿Que era lo que estaba pensando su lider? El comandante Kirkland. ¿Acaso se habia vuelto loco?
-Han dejado de dispararnos- le dijo un hombre a un joven japones que se encontraba sentado en una sala a oscuras.
-¿Quieren derrotarnos en tierra?- se pregunto el pelinegro.
-¿Que quiere que hagamos?-
-Sigan con lo planeado, no los ataquen, lleguemos a tierra y ahi luchemos-
-Estamos en desventaja, no estamos tan cualificados en ballatar con armas de fuego-
-Confio en ustedes, por nuestro honor de samurais-
-Si asi fuera esta batalla seria frente a frente, solo contando con espadas-
-Lo se, pero el mundo a cambiado y nosotros debemos cambiar, aunque nos neguemos a hacerlo-
-¿Lo vera todo desde la habitacion?-
-No, saldre a ballatar con ustedes... solo espera un momento-
-Comandante Honda...- el hombre se veia un tanto preocupado -¿se encuentra bien? Aun estamos tiempo de retirarnos-
-Ya lo dije antes, el retirarnos no es una opcion- el pelinegro se puso de pie -No te preocupes por mi Tanaka-san, me encuentro bien, solo necesito algo de tiempo para asimilar la situacion, y buscar el mejor plan de ataque- el hombre siguio preocupado por el, pero decidio darse la vuelta y salir de la habitacion. El pelinegro se quedo en silencio, de su bolsillo saco una vieja tira de papel y la contemplo con dolor, no sabia como todo termino de esa manera, le era imposible continuar. Pero el debia proteger su nacion. Su amada nacion. Haria cualquier cosa por protegerla. Inclusive destruir a la persona que mas le importaba en el mundo. Guardo la tira de papel en su bolsillo, tomo su espada y salio de la habitacion, caminando por los pasillos del buque y dirigiendose a cubierta.
"-Kikuuu~ hablo en tono meloso el ingles, recostado en el pasto mientras miraba las estrellas. Era una hermosa noche de verano, en un pequeño barrio de Kyoto, alejado del bullicio de la gran ciudad de Tokyo. Ese lugar era simplemente tranquilizante. Mientras las chicharras cantaban, haciendo que la melodia adormeciera al britanico.
-¿Que sucede, Arthur-san?- pregunto el japones, sentado en el pasto frente a el, mientras dibujaba con rapidez y destreza al rubio.
-¿Ya puedo moverme?- pregunto un poco fastidiado -El pasto esta mojado y siento animales caminando sobre mi- dijo desganado.
-Espere un poco Arthur-san, estoy por terminar- el rubio lo miro un poco molesto, se levanto y lo abrazo por la espalda, haciendole caer al pasto. Kiku quedo recostado a un lado de el, y sus rostros quedaron a escasos centimetros. Las mejillas del japones se ruborizaron, y el ingles se limito a mirarlo fijamente, Kiku intento darse la vuelta, y separarse de el, pero los ojos esmeralda del chico lo hipnotizaron, dejandolo incapaz siquiera de respirar.
-Kiku...- hablo en un susurro el ingles, aun mirandolo a los ojos -¿Cual es tu deseo?- pregunto.
-¿deseo? ¿a que se refiere Arthur-san?-
-Si ¿que es lo que mas deseas? ¿lo que mas añoras?- el pelinegro bajo la mirada, sumiendose en sus pensamientos. Se dio la vuelta y contemplo las estrellas.
-Yo...- se quedo en silencio, sin sentir la mirada del ingles, que en ningun momento dejo de ver aquel fragil y hermoso rostro -Quiero hacerme mas fuerte-
-¿porque?- pregunto el ingles.
-Quiero proteger a mi pais, que mi gente este orgullosa de ser nihonesa, que seamos capaces de defendernos nosotros mismos, sin depender de nadie, tener reconocimiento mundial, ser respetados por muchas naciones-
-¿No crees que sea dificil?- el pelinegro nego con su cabeza mientras sonreia, una sonrisa pacifica, que el ingles nunca habia visto en el rostro del moreno, una sonrisa orgullosa, sin dudas, tierna, fuerte. Una sonrisa que hizo que el corazon del ojiesmeralda acelerara y el color subiera a sus mejillas.
-Si trabajo duro no lo sera- el ojiesmeralda sonrio junto a el, tomo el rostro del chico y lo acerco al suyo, recargando su frente con la de el y cerrando los ojos. -A-Arthur-san!- escucho como el pelinegro resongaba, lo mas seguro era que en ese momento su rostro estuviera mas rojo que un tomate. Sin embargo el no solto su cara, y se quedo ahi recargado durante unos momentos, recostados en el pasto, juntos, bajo la luz de la luna.
-Yo estare apoyandote- susurro con una sonrisa sin abrir los ojos. El pelinegro lo contemplo, y jamas habia notado tanta belleza en el rostro del ingles, su rostro estaba lleno de paz de esa manera, una imagen simplemente cautivadora, aun mas hermosa que la vista de la bella ciudad de Londres."
Un rubio ojiazul estaba mas que preocupado. Caminaba de un lado para otro dentro de su oficina. Al principio no le habia preocupado en lo mas minimo esa guerra, pero ahora no lo dejaba dormir. Aquella preocupacion. ¿Que era lo que le pasaba al britanico? No podia aceptarlo. ¿Que era lo que el ocultaba? Se sento en la silla giratoria que se encontraba frente el escritorio, y de un cajon saco un pequeño soldadito de madera. ¿Como aceptar lo que estaba pasando? Acaso era el britanico tan idiota como para no darse cuenta por lo que estaba pasando el americano. Lanzo con furia el soldadito al sofa. Pero antes de que cayera otro rubio lo atrapo.
-No deberias tratar asi las cosas- dijo con acento frances -y menos si son regaladas-
-¿Que haces aqui, Francia?- repuso enojado el norteamericano.
-No me digas que tu tambien estas igual de malhumorado que el idiota de Inglaterra-
-Callate- dijo cortante.
-Eres malo, todavia que vine a darte noticias sobre tu adorado hermano mayor-
-¿Que le paso a Arthur?-
-En estos momentos esta siendo atacado- repuso Francis sin interes, contemplando el soldadito.
-¿Atacado? ¿Por quien?- los ojos azules del frances se clavaron en el norteamericano, esperando su reaccion.
-Por Japon- Alfred se quedo inmovil, bajo la mirada, de forma que el reflejo de la luz en sus lentes cubrio su vista.
-¿Necesitara refuerzos?-
-No lo creo, Japon esta batallando solo, Alemania se retiro, fue a Italia, el ejercito ruso estaba atacando- un poco de enojo se mostro en la voz del frances, pero el norteamericano no lo noto, sumido en la rabia y desesperacion -No deberias preocuparte por Inglaterra, el idiota es mas fuerte de lo que crees-
-Pero tu lo sabias no? que algo de esta guerra le preocupa ¿tu sabes lo que es?-
-Lo se, lo se porque lo he vivido tantas veces-
-¿de que se trata?-
-Amor- dijo en un susurro el frances.
-¿Amor? ¿Hacia quien?- Alfred se mostro un poco desesperado.
-No lo se...- repuso el frances pensativo mientras sonreia, haciendo evidente que sabia la respuesta.
-¿es por el japones, cierto?- pregunto el rubio, ahora furioso.
-¿Como voy a saberlo? si Arthur no habla contigo mucho menos conmigo, tu sabes que el y yo nunca nos hemos llevado bien- Alfred suspiro -Deberias dejarlo que el arregle su problemas, sin que te entrometas-
-Pero... esque tu no entiendes...- el frances lo miro con seriedad.
-Se por lo que estas pasando Alfred, es evidente. Pero es algo que debes arreglar por ti mismo, Arthur tambien tiene sus problemas, deberias respetar sus decisiones- el norteamericano volvio a bajar la mirada.
-¿Me avisaras lo que suceda despues, cierto?-
-Claro, por eso no te preocupes- el rubio frances sonrio, saliendo de la habitacion, dejando a un abatido norteamericano con la mirada baja. Mientras este golpeaba con ira el escritorio.
Ahora se encontraba justo frente a el. Aquel que ahora era su enemigo. Las tropas iniciaron a atacarse, unas a disparos, otras utilizando espadas. El ruido de los choces del metal y de la polvora al explotar llenaban el escenario. Pero para ellos era como si no existiera. Para aquellas dos personas el campo estaba vacio, y lo unico que se encontraba ahi eran ellos dos. Y aquellas emociones perdidas y encontradas. El japones desenfundo la espada, y se coloco en su pose solemne de samurai. Mientras que el ingles preparaba el cargador de su pistola. La sangre se hizo presente. Soldados caidos de los dos bandos. Mientras los demas batallaban sobre los cadaverez. El britanico tomo una espada y se lanzo a atacar al pelinegro. Las espadas chocaron, mientras ambos evitaban mirarse a los ojos. El japones concentraba su vista en la espada de su oponente, el cual debia derrotar a toda costa. El ingles se limitaba a esquivar los ataques, incapaz de devolver uno, incapaz de atacar a esa persona. Los japoneses se hacian cada vez menos, mientras que las tropas inglesas aumentaban cada vez mas. Un grito familiar. "Honda-sama" el japones se distrae, preocupado, buscando entre la multitud a su fiel compañero de batallas "-Tanaka-san-" susurra, pero un dolor punzante en la mejilla le obligaba a voltearse, un liquido rojo y calido comienza a fluir por la mejilla del japones, manchando su traje blanco de rojo. Apesar de que la hoja de la espada solo haya rosado su mejilla, la cantidad de la sangre que fluye de ella es considerable. Comienza a atacar con furia al causante de la herida. Mientras que unos ojos esmeralda lo miran con tristeza, dolor. Sin poderse perdonar haber causado esa herida en tan bello y fragil rostro. Un choque de espadas y despues de eso el silencio. Uno de los comandantes a perdido su espada.
Kolkolkolkolkol nos vemos en la continuacion hahaha xD
