Aqui la segunda parte del especial de 2 capitulos hohoho


Quinto acto.

Varias gotas de lluvia comenzaron a precipitarse al suelo. Mientras se mezclaban con el rojo carmesi de la sangre derramada en el campo de batalla. La tormenta golpeo la tierra con furia, empapando a los presentes que aun luchaban por razones sin sentido. El pelinegro estaba fatigado, respiraba con dificultad, pero sostenia con fuerza su espada, mientras que el agua limpiaba la sangre de su rostro y aclaraba sus ideas. El rubio se tomaba con dolor el brazo, el cual comenzaba a sangrar considerablemente, su espada habia caido a varios pasos de donde se encontraba y era imposible recuperarla. Sus ojos esmeralda se encontraron con los castaños del japones, los cuales se desviaron en una direccion distinta, intentando ocultar la agonia que sentia a la mirada calculadora que siempre habia adivinado sus pensamientos. Arthur preparo su arma, de su cinturon desenfundo una pistola sencilla y apunto al japones. Este se quedo inmovil, incapaz de poder luchar utilizando una espada, contra un arma de fuego. El rubio cargo la pistola, preparado para accionar el gatillo en cualquier momento. Sin embargo el nihones no se rindio tan facil, si su muerte se necesitaba para proteger su nacion, era un precio que estaria dispuesto a pagar. Se apresuro a toda velocidad al ingles. Blandiendo la espada con elegancia, mientras marcaba su objetivo, el cuello del rubio. Arthur quedo paralizado. Su mano temblaba, le era imposible disparar. Y en el momento menos esperado, noto el filo de la espada detenerse a escasos centimetros de su cuello. Frente a el estaba el japones, con su mirada cubierta con una cortina de cabellos oscuros como la noche. Su cuerpo temblaba ligeramente.

-¿No vas a asesinarme?- pregunto el ingles con una sonrisa triste en el rostro. El pelinegro no respondio, sentia un nudo en la garganta y un fuerte dolor en el pecho. Sus manos temblaban, sin poder sostener con presicion la espada.

-Como podria...- susurro finalmente.

-Necesitas esta victoria, cierto? Necesitas hacerte mas fuerte, tener reconocimiento mundial, eso es lo que siempre deseaste-

-¡Pero no de esta manera!- grito Kiku, aun sin poder mirarlo a los ojos -yo...yo... no deseo que Arthur-san muera...- susurro, mientras sus ojos comenzaban a ponerse llorosos.

-En ese caso ven a mi lado, yo podre protegerte, no tendremos que pelear entre nosotros- el ojiesmeralda se escuchaba desesperado.

-pero...- su voz temblaba, mientras intentaba contener las lagrimas

-¿pero? ¿que pero? ¿porque hay un pero?- el rubio tomo los hombros del japones, sacudiendolo levemente y obligandolo a mirarlo a los ojos.

-Ellos... ellos son mis amigos- no podia contener las lagrimas mas, aquel liquido cristalino resbalo por las palidas y ahoras sucias mejillas del japones. Arthur se quedo inmovil, sintiendo como si algo se hubiera roto en su interior. Era cierto, no podia obligarle a hacer algo que no quisiera. Solto a Kiku y este cayo al piso de rodillas, mientras lloraba y sus lagrimas se mezclaban con la sangre de la herida en su mejilla. El britanico se separo unos cuantos pasos, mirandolo con una agonia y desesperacion indescriptible. Dos hombres de mediana edad, del ejercito japones, se acercaron a Kiku, preocupados por el estado de su comandante.

-Retiremonos- decia uno con desespero.

-Sera lo mejor Honda-sama- el japones asintio, sin poder hablar. Los hombres le ayudaron a levantarse y comenzaron a correr en direccion a las flotas en las que habian llegado.

-¿Que hacemos?- pregunto un hombre rubio a su comandante.

-Dejenlos ir- dijo Arthur, sin despegar la mirada del pelinegro que era ayudado a subir al barco con rapidez. Y se dio cuenta de algo que sabia desde hace mucho, pero se habia negado a aceptar. Ellos vivian en mundos diferentes, y era imposible que pudieran estar juntos. Bajo la mirada, haciendo que su cabello rubio cubriera su rostro. -Si... dejarlo ir...- susurro.

"Un niño de ojos azules y cabellos dorados como el sol corrio emocionado a recibir a su hermano mayor. Que por fin estaba de visita despues de tanto tiempo. El niño se habia sentido muy solo esos meses, pero al enterarse que el britanico lo visitaria nada le alegro mas. Al llegar a la entrada de la puerta se encontro con un ojiesmeralda que sonreia mientras extendia los brazos para recibir al pequeño.

-Arthur-nichaan- grito mientras saltaba a los brazos del ingles.

-Por dios Alfred, cada vez que te veo creces mas- dijo con ternura en la voz el ojiesmeralda.

-Es porque pronto quiero ser como nii-chan- Arthur lo miro sorprendido pero sonrio.

-Eso me recordo que te he traido un regalo- menciono con una sonrisa mientras buscaba algo en su mochila. El niño se acerco emocionado intentando ver de que se trataba. Cuando finalmente el ingles saco una avioneta de madera -¿te gusta?- pregunto sonriente.

-Wuaaaaaaaaaaa!- grito emocionado el rubio, mientras tomaba la avioneta y comenzaba a dar vuelta en circulos, simulando que la volaba -Es sorprendente-

-Neee Alfred...- el ingles se quedo pensativo -¿cual es tu deseo?- los ojos azules se clavaron en el y sonrio.

-Quiero casarme con onii-chan- Arthur se sonrojo ante la respuesta del niño, y desvio la mirada algo molesto.

-¿Que tipo de respuesta es esa?-

-Es que mi hermano mayor es sorprendente- el britanico sonrio y revolvio sus cabellos.

-Vaya que eres idiota-"

Varios hombres conducian con rapidez a un joven pelinegro que estaba al borde de la inconciencia. Una bala perdida habia rozado su pierna, pero aunque la herida no fuera profunda, la sangre que habia perdido le hacia correr un grave peligro. Lo introdujeron a una pequeña habitacion que servia como enfermeria y lo colocaron en una fria cama de metal. Los presentes culpaban al comandante del bando enemigo, pero el japones sabia que el no lo habia hecho. Que el no seria capaz de algo asi. Escuchaba las voces lejanas y su vista comenzaba a nublarse. Entonces el dolor de su mejilla le hizo recordar la razon por la cual se habia distraido en batalla.

-Tanaka-san?- pregunto algo desesperado, levantandose de la cama pero varias manos le hicieron volver a su pocision. -¿Donde esta Tanaka-san?- preguntaba mientras seguia forcejeando

-El... murio en batalla- respondio uno de los hombres y Kiku dejo caer su cuerpo sobre la cama. ¿Como era posible que eso aya pasado? La persona que habia sido como un padre para el. Ahora estaba muerto.

-N-No... puede ser...- susurro, sin fuerzas, sin fijar la vista en ningun objeto. Los hombres bajaron la mirada, entendiendo los sentimientos del chico. Pues no solo para el, sino que para muchos de los presentes Tanaka-san habia sido una persona muy importante, un verdadero amigo. Pero ese no era momento para lamentarse por una vida perdida, si no se apresuraban perderian tambien otra vida importante. Varios soldados llegaron con una bolsa de sangre, para proceder a la transfucion. Kiku ahora se sentia mas que debil. Ya no podia articular palabra alguna, ni siquiera percibio cuando le colocaron la intervenosa y comenzaron la transfucion. Sus parpados comenzaron a sentirse pesados y se cerraron lentamente, alcanzo a escuchar varias voces distantes que gritaban su nombre, pero en esos momentos lo unico que queria hacer era dormir.

"-Kiku, Kiku... Kikuuuuu...- decia una voz mientras el pelinegro sentia como alguien agitaba sus hombros. Sus ojos castaños se abrieron lentamente, para toparse con unos ojos esmeralda que lo contemplaban con ternura.

-A-arthur-san- dijo el japones aun adormilado. El rubio rio, aun tomando al pelinegro por los hombros.

-Te quedaste dormido ¿deberia sentirme ofendido?- pregunto el britanico fingiendo enojo.

-L-lo lamento Arthur-san, no era mi intencion, es solo que el cambio de horario, y la tranquilidad de este jardin...- el japones intentaba excusarse pero Arthur le hizo callar colocando su dedo sobre los labios de Kiku.

-No te preocupes, yo tambien estube a punto de quedarme dormido con esta lectura- susurro cerrando el libro -Aparte el calor hace que uno se sienta mas cansado- dijo mientras contemplaba el lago.

-N-no es eso Arthur-san, la historia me parecio muy interesante, en serio-

-¿A si? Entonces debes responderme ¿cuales eran las familias principales de la historia?-

-Amm... los Montesco y los Capuleto- respondio Kiku y Arthur rio con un poco de malicia.

-¿Quien era el prometido de Julieta?-

-Etto... Paris- respondio con algo de nerviosismo.

-¿Quien asesino a Mercutio?- el japones se quedo en silencio.

-Ah... Ah... ¿Romeo?- el britanico lanzo una risotada y golpeo levemente la cabeza de Kiku.

-Error! Mercutio era el mejor amigo de Romeo y Romeo fue quien vengo su muerte, asesinando a Teobaldo- el pelinegro bajo la mirada avergonzado.

-Lo lamento, no puse atencion-

-No te preocupes Kiku, no me molesto que durmieras, de hecho me gusta mucho observarte mientras duermes- las mejillas de Kiku se tornaron de un rojo brillante.

-¿P-porque le gustaria verme de esa manera?- pregunto un tanto enojado.

-Porque eres realmente lindo mientras duermes- el ojiesmeralda sonrio de una manera tierna y en su voz pudo percibirse total sinceridad, pero eso no evito que el japones creyera que se trataba de una broma.

-Deje de hacerme ese tipo de bromas, Arthur-san- reclamo totalmente sonrojado el japones.

-Ya te he dicho una y otra vez que no son bromas- el britanico desvio su mirada y la poso en el lago que tenian enfrente. Los ojos del japones se clavaron en el rubio, intentando decifrar sus expresiones y cada una de las palabras que acababa de recitar. Pero no tenia idea de porque lo trataba de esa manera. Inglaterra, un pais tan misterioso y tradicional, quizas nunca podria saber lo que pasaba por la cabeza del ingles, porque ellos dos eran muy diferentes."

Dos ojos castaños se abrieron lentamente, se sentia cansado, no tenia idea de cuanto tiempo habia permanecido ahi. Sintio algo humedo en su mano y escucho varios sollozos. ¿Acaso estaba muerto? ¿Porque esa persona lloraba? No. La muerte no puede ser tan dolorosa. Su vision estaba borrosa, pero poco a poco se logro acostumbrar a la luz blanquesina del lugar. Aparte de los sollozos escucho un extraño pitido que llenaba la habitacion. Los cuales se asimilaban a su ritmo cardiaco. Movio la cabeza con lentitud, para ver que era lo que habia a su alrededor. Estaba encerrado en una habitacion cuadrada y las cuatro paredes eran totalmente blancas. Su cuerpo estaba recostado en una cama un tanto incomoda. Se sorprendio al ver a un rubio de ojos azules y aspecto rudo. El cual estaba sentado de brazos cruzados en un sofa frente a su cama. Pero lo que mas le sorprendio fue el chico de cabellos castaños que aferraba su mano mientras sollozaba.

-I-Italia-san?- pregunto el pelinegro con voz debil. Vio como los ojos miel llenos de lagrimas se abrian sorprendidos, para luego llenarse de mas lagrimas mientras una gran sonrisa se dibuja en sus labios.

-Estas vivo Japon, estas vivo- decia alegre mientras abrazaba con fuerza al pelinegro.

-Te dije que estaria bien- resongo el aleman aun sentado en el sofa -No deberias haber hecho tanto drama-

-Pero fue mi culpa... que Japon quedara herido, si no fuera debil Alemania no lo habria dejado batallando solo y Japon no se hubiera hecho tanto daño- las lagrimas seguian rodando por las mejillas del italiano.

-Italia-san, no se preocupe por mi, yo estoy perfectamente bien- susurro el japones esforzandose por sonreir, apesar del dolor de la cicatriz en su mejilla. Ludwing lo miro con preocupacion.

-No deberias esforzarte Japon, por fortuna no recibiste daños graves, en unos dias mas estaras totalmente recuperado, lo unico que necesitabas era descanzar-

-daños... graves...- susurro el pelinegro desviando la mirada. Quizas fisicamente no habia recibido daños severos, pero psicologicamente habia algo que perturbaba su mente.

-Llevas 5 dias dormido Japon, crei que estarias muerto- decia el italiano aun tomando la mano del japones y este no pudo evitar sonreir con ternura.

-¿Estuvo esos 5 dias llorando por mi, Italia-san?-

-Si, fue insoportable- intervino el aleman -por mas que le dije que te recuperarias no dejo de llorar ni un minuto-

-Gomene... pero es que tenia miedo de perder a Japon- susurro el Italiano y los ojos de Kiku se abrieron sorprendidos.

-¿miedo de perderme?- no pudo evitar preguntar, sin saber las razones que el italiano tendria.

-Asi es Japon, porque perder un amigo seria demasiado doloroso- Kiku y Ludwig miraron atonitos a Feliciano, pero ambos sonrieron con ternura. Aunque al instante Kiku desvio la mirada, recordando algo que hubiera deseado no haber hecho.

" -yo...yo... no deseo que Arthur-san muera...- susurro, mientras sus ojos comenzaban a ponerse llorosos.

-En ese caso ven a mi lado, yo podre protegerte, no tendremos que pelear entre nosotros- el ojiesmeralda se escuchaba desesperado.

-pero... ellos ... ellos son mis amigos-"

Cerro los ojos con fuerza, intentando sacar esas palabras de su mente. Deseando no arrepentirse de no haber aceptado la oferta. Esa separacion le dolia mas aun que las heridas causadas en batalla. Inclusive que la perdida del ser que habia querido como a un padre. Pues ese rubio se habia vuelto una parte indispensable en su vida. Y sabia que despues de esa separacion nada volveria a ser lo mismo.

-¿Te sientes bien, Kiku?- pregunto el aleman, que habia notado el gesto de dolor en el rostro del palido japones.

-S-si... estoy bien, no se preocupe Alemania-san- susurro el pelinegro, intentando desviar la atencion de si, en esos momentos lo que menos queria era que se dieran cuenta de su agonia.

-Si te duele algo avisanos, no queremos que pases por mas dolor- Dolor. ¿Porque tenia que mencionar esa palabra? El japones sonrio con amabilidad.

-Muchas gracias por su preocupacion Alemania-san, pero estoy bien y el hecho de que esten aqui ayuda a que olvide el dolor que siento...- esas palabras quizas tuvieran un doble significado, pero por fortuna los dos paises europeos jamas sabrian de que se trataba.

Un rubio caminaba abatido por su mansion en la hermosa ciudad de Londres. Despues de esa batalla el panorama se veia tranquilo. Lograba escuchar el bullicio de la ciudad. Todos felices, sin importarles lo que pasara a su alrededor. Quizas eso hacia que los odiase mas y envidiase. Pues ellos eran totalmente ajenos al dolor que sentia en esos momentos. Llevaba el brazo vendado, por la herida que la espada enemiga habia causado. Al momento de abrir la puerta se sorprendio al ver la persona que se encontraba distraido recostado en su cama. Pero su expresion de sorpresa fue rapidamente sustituida por una de enojo.

-¿Que haces aqui?-


Hohoho respondiendo reviews~~

Kodoku: wuaaaa mi Ko-chan sigue leyendo mis historias x3 eso me renyappysea hahaha te amo mi alma gemela y si quiere yo te ayudo en eso de moverle al fanfiction que yo ya le se, masomenos xD que bueno que te guste mi historia, sabes que tus reviews son siempre bienvenidos y no te preocupes, que intentare en actualizar lo mas pronto posible Dulce Locura, que tambien me quede en el final y no le he continuado nada, que desobligada soy -.- aunque aun sigo deprimida por la perdida de "Qiuerida alma gemela" amaba ese fic Itaino, estupido fanfic borrandome la cuenta ¬¬

Hime: Beso... eso bueno... hahah pronto sabran xD yo ame los recuerdos de estos dos, ya te digo, fue mi primer fic asakiku hahaha tendra un final... no lo dire hahaha. Alfred es un chico malo, los celos son MUUUUY peligrosos. hahaha grazie por leer la historia, me encantan tus reviews x3

weeeeno sin mas que decir me despido, nos leemos en el proximo cap.