Bueno, aqui les dejo el sexto acto de esta saga, espero les guste nwn.


Sexto Acto.

-¿Que haces aqui?- pregunto molesto el britanico, mirando a su huesped inesperado.

-Estaba preocupado por ti- susurro el rubio mientras se sentaba en la cama y revolvia sus propios cabellos.

-¿Tan debil crees que soy?- Arthur suspiro fastidiado. Se sento frente al escritorio, tomo un viejo cuaderno y comenzo a escribir.

-No siempre se trata de las habilidades de uno mismo, sino de quien sea el oponente- pronuncio las palabras con seriedad y un poco de enojo. Arthur dejo caer el boligrafo pero enseguida fingio que se habia tratado de un accidente y lo tomo del piso.

-Quizas estes en lo cierto, habia olvidado que Japon se habia convertido en una potencia de temer, debi haber tomado mas precauciones, los subestime-

-Escuche que ganaste la batalla, pero que en vez de eliminarlos los dejaste huir-

-¿Para que provocar mas muertes innecesarias? Ellos se retiraron por decision propia, no me veia obligado a contraatacar- Alfred apreto sus puños y mordio sus labios, sin embargo el britanico no se dio cuenta de la accion.

-¿Porque no mataste a su lider? ¿Porque dejar vivo a Kiku Honda? Tuviste la oportunidad de hacerlo ¿porque desaprovecharla?- intento mostrarse sereno, pero se notaba el enojo y la frustracion en su voz.

-Estas equivocado... Japon estuvo apunto de asesinarme, tuvo el filo de su espada a milimetros de mi cuello, si el lo hubiera deseado yo ya no estaria aqui, aunque se haya retirado el gano justamente la batalla- su voz era fria, sabia que no debia de mostrar ningun tipo de sentimiento hacia el japones.

-Tenias un revolver en la mano, con un solo tiro te hubieras deshecho de esa molestia- grito Alfred. Arthur se puso de pie y le lanzo un puñetazo. El norteamericano cayo en la cama pero al intentar levantarse fue incapaz de hacerlo, ya que el cuerpo del ingles estaba sobre el suyo. Aquellos ojos esmeralda lo miraban con furia mientras que sus manos apretaban el cuello de la camisa del norteamericano.

-Yo se muy bien lo que hize y porque lo hize. Eso es algo a lo que a ti no te deberia importar- los ojos azules lo contemplaron con asombro y tristeza, mientras que un hilo de sangre bajaba por su barbilla.

-Arthur...- fue lo unico que logro susurrar. Los ojos del britanico se abrieron de par en par, al darse cuenta de la situacion en la que se encontraba. Se separo de Alfred y se sento al borde de la cama, ocultando su rostro tras una cortina de cabellos dorados.

-Lo lamento Alfred, no deberia descargarme contigo, enserio lamento que tengas que ver esta faceta tan deprimente de mi- susurro. Alfred se acomodo a su lado y con voz serena pregunto.

-¿Que significa el para ti?- no sabia muy bien si queria escuchar la respuesta, pero lo unico que queria era escucharlo de sus propios labios. Arthur se quedo inmovil, sus musculos se tensaron y su mente inicio a divagar en un millar de pensamientos sin sentido. Hasta ese momento no se habia planteado aquella pregunta, sin embargo era un pensamiento que lo turbaba desde hacia tiempo.

-¿Eh?- fue lo unico que atino a decir, intentando ordenar sus ideas -¿A que te refieres?- Los ojos azules del norteamericano se clavaron en el, intentando leer sus pensamientos.

-Es obvio que ese chico te importa, tanto que te opones a tus aliados con el fin de protegerle, todos lo han notado. Pero ¿eres capaz de enemistarte con nosotros solo por el?- Arthur desvio la mirada, intentando hablar con la verdad.

-El...- se quedo unos segundos en silencio -Fue una persona muy importante para mi. Pero ese tipo de vacilanciones no estan permitidos en la guerra. Estoy consciente del lado en el que me encuentro y de ahora en adelante dedicare todos mis esfuerzo a este bando, a los Aliados- Alfred escucho atento todas sus palabras y el alivio se apodero de el al escuchar el verbo "fue" Casi por instinto sus brazos rodearon al ingles y lo abrazo con fuerza. Arthur se quedo inmovil y sonrojado.

-¿Q-que haces?- pregunto molesto mientras el rubio no le soltaba.

-No te preocupes, ganaremos la guerra juntos-

Un pelinegro estaba sentado de rodillas en su habitacion. Vestia el tipico kimono azul que siempre usaba cuando estaba en casa. Tenia los ojos cerrados y su respiracion era pausada. Meditaba en los sucesos de las ultimas semanas. Su recuperacion habia sido muy buena, sin embargo Alemania le habia obligado a quedarse en casa a descanzar y esperar un poco para despues continuar en la guerra. Eso le molestaba y frustraba, despues de su derrota ante el ejercito ingles se sentia impaciente por nivelar el marcador, derrotando a alguno de los aliados.

"-Ven a mi lado-" resonaron una vez mas aquellas palabras en su mente. Frase que en las ultimas semanas habia torturado su pensamiento y masacrado su corazon. Apreto los puños y sus ojos se humedecieron, sabia que tenia que dejar de pensar en eso y olvidarle por completo. Ellos eran enemigos y debian destruirse. Estaba seguro de que habia entendido eso a la perfeccion. Pero ¿por que en esa batalla no lo habia podido demostrar? ¿Por que se habia sentido tan vulnerable ante la mirada de esa persona? ¿Porque sintio su alma fragmentarse en mil pedazos al escuchar aquella propuesta y haberla rechazado? Inevitablemente las lagrimas comenzaron a fluir por sus mejillas mientras que con las mangas del kimono cubria sus labios intentando disminuir los sollozos. Dejo caer su cuerpo sobre el tatami, intentando calmarse. No debia de mostrarse tan debil, odiaba desmoronarse ante la mencion y pensamiento de esa persona.

Del otro lado de la puerta de papel, un italiano se habia quedado inmovil. Los sollozos podian escucharse fuera de la habitacion y estaba conciente de que ahora no era momento para interrumpir los pensamientos del japones. Sin embargo escucharlo de esa manera hacia que su corazon se comprimiera. Siempre habia admirado la fortaleza del japones, su manera de ser indiferente ante distintas situaciones, su frialdad y aunque aveces deseara verlo al menos mas feliz y sonriente, el hecho de escucharle desahogarse de esa manera le hacia sentir un extraño sentimiento de tristeza. Se preguntaba que era lo unico que podia fragmentar a ese pais de apariencia tan fuerte. El sufrimiento de Kiku le afectaba y sin poder evitarlo de sus hermosos ojos miel comenzaron a fluir lagrimas.

-¿Italia?- pregunto el aleman que caminaba en su direccion. Feliciano se giro rapidamente y corrio a donde el rubio, deteniendo su marcha y alejandolo en direccion contraria.

-¿Ibas a ver a Japon?- pregunto limpiandose torpemente las lagrimas.

-Eh... si, pero ¿porque estas llorando?-

-Japon no se encuentra bien, no deberias molestarlo por el momento- el castaño se apuro a cambiar de tema.

-¿Se siente mal? ¿Llamaste al doctor?- Ludwig se preocupo y detuvo su marcha, intentando regresar a la habitacion de Kiku.

-No!- grito alterado Italia -dejalo solo, eso es lo que necesita- cubrio su mirada con su cabello y aferro el uniforme de Alemania. Este le miro confundido, sin entender la situacion, pero se limito a obedecer al italiano, el debia de tener sus razones para eso y no le quedaba mas de otra que confiar en el.

-Tenia pensado despedirme de el, debemos volver a casa, nuestra ausencia hace mas vulnerable a nuestra nacion, pero creo que sera mejor dejarle una nota, el necesita descanzo y no una euforica desdepida italiana- intento bromear para alegrar a Feliciano y este sonrio levemente.

-Cierto, mejor vamonos-

El telefono llevaba sonando varios minutos, pero a el no parecia importarle contestar. Aunque la herida de su mano habia sanado por completo, sus animos parecian haber desaparecido. Se limitaba a mirar el techo recostado en el sofa. Sus ojos esmeralda habian perdido su peculiar brillo y a su alrededor se podian notar unas manchas rojizas, prueba de haber llorado toda la noche. Desde la visita del norteamericano se habia hecho la pregunta una y otra vez.

-¿Que significa... el para mi?- repitio en un susurro aun mirando el techo. El telefono dejo de sonar y por unos minutos se quedo en silencio, Arthur aprovecho para intentar aclarar sus ideas, pero al instante el telefono reanudo su sonata, taladrando la mente del ingles. Con desgano se levanto y tomo el auricular.

-Hello?- pregunto en ingles con su carismatico acento britanico.

-Bonjour Mounsoir- dijo una voz peculiar al otro lado de la bocina.

-Ah, eres tu- respondio desganado Arthur -¿que quieres?-

-Temia que te hubieras suicidado, llevo horas intentando contactarte-

-Para tu desfortunio no lo he hecho ni pienso hacerlo Francis-

-Tranquilo, tranquilo, yo jamas desearia que murieras, aparte de que te he llamado por otras razones-

-¿y? habla o colgare-

-Ya estas recuperado por completo, asi que necesito tu ayuda para emboscar a Alemania-

-¿estas seguro?- Arthur estaba preocupado, por su parte no habia ni un problema, pero Francia era demasiado debil e inutil.

-Claro, Alemania esta bastante distraido, lo mas probable es que no tenga nada listo, acaba de llegar de viaje, el e Italia habian ido a visitar a Japon- la respiracion de britanico se detuvo a la mencion de ese pais y Francia lo noto -Uno de mis infiltrados en Japon me ha confirmado que Kiku Honda ya esta en optimas condiciones para batallar, pero de igual manera sigue en reposo y de esa manera un ataque a Japon se a vuelto realmente tentador para muchos paises-

-¿de quienes hablas?- pregunto con rapidez Arthur.

-Rusia- dijo con sequedad Francis -el desea vengarse desde hace tiempo y buscara cualquier forma de lograrlo-

-Ese im...- susurro Arthur apretando los puños.

-No hay nada que puedas hacer Arthur, asi que deja de involucrarte en ese punto de la guerra. Japon es nuestro enemigo. Tu enemigo, debes comprender eso- Francia se mostraba serio, como nunca solia hacer.

-Lo se- espeto Arthur colgando con enojo. Estaba arto de esa guerra, arto de todo y arto de... estar separado de el.

No sabia cuanto tiempo llevaba dormido pero al despertar ya habia oscurecido por completo. Tenia un manto azul cubriendole y se pregunto quien lo habria puesto, pero supuso que abrian sido Italia o Alemania. Frente a el, junto a su katana, habia una pequeña nota. Se acerco con rapidez y la tomo, estaba escrito en italiano pero con lo poco que entendia y ayuda de los dibujos que Italia habia hecho logro decifrarla.

-Vamos... casa... Alemania... miedo... pasta... sonreir... pasta?- rio ante la segunda mencion de pasta, el italiano siempre sabia hacerle sonreir cuando se sentia mal. -...Mal...- susurro para si, desviando la mirada hacia el jardin y contemplo fijamente la luna llena, solitaria, brillando en el cielo con un aura misteriosa y melancolica -Debes estar triste- le susurro -Al saber que nunca podras encontrarte con el sol- bajo la mirada -Arthur-san...- cerro los ojos intentando no recordar, pero el fuerte sonido de una sirena le hizo volver a la realidad. Ese sonido era la sirena que anunciaba el inicio de un bombardeo. Se puso de pie y se dirigio con rapidez a la entrada de su casa. En la calle gente corria desesperada intentando buscar refugio mientras que unos soldados avanzaban hacia el pelinegro.

-Honda-sama, el ejercito ruso esta atacando, esperamos sus instrucciones- dijo un soldado mientras colocaba su mano en la frente como cordial saludo hacia su superior.

-Vayan al cuartel, inicien a atacar a los bombarderos, cierren los puertos, no dejen que los rusos entren al pais- hablo con firmeza el japones -enseguida les alcanzo-

Kiku se apreso a buscar la katana que habia dejado en su habitacion, para despues buscar en los cajones de su armario el uniforme militar que siempre solia utilizar. Pero por distraccion en vez de abrir el cajon indicado abrio en el que se encontraba el traje que habia utilizado en la batalla anterior. Estaba rasgado y con manchas de sangre, pero por capricho suyo nadie lo habia botado a la basura. Con rapidez busco la vieja tira de papel que habia mantenido a su lado desde el inicio de la guerra. Ahora se veia mas gastada y tenia unas cuantas manchas de sangre. La guardo en una de las mangas de su kimono y comenzo a buscar su otro uniforme, pero un inquietante zumbido le hizo detener su tarea.

-Oh no...- susurro asustado.

Varias bombas cayeron en la ciudad, destruyendo innumerables viviendas y provocando incendios. La gente gritaba y corria sin direccion alguna presas del panico, mientras que cuerpos sin vida comenzaban a llenar las calles. Varios soldados se dirigian desesperados a la mansion del comandante, una bomba la habia alcanzado y destruido casi por completo. La localizacion de Kiku Honda era desconocida.


Lo se lo se, totalmente Fail, cuando escribi esto habia olvidado el pacto de no agresion que Rusia y Japon tenian TwT pero gosh, no pude evitar esta escena, eso me pasa por boba y no investigar antes de escribir, pero bueno, es algo asi como AU no? unos bombarderos rusos perdidos por ahi no traen mal a nadie T.T, este capi me gusto mucho, amo a francis y dios, Feliciano, desde este fic me enamore totalmente de el, espero les haya gustado nwn

DarkCat: no te preocupes, no soy fan del ukus xDDD Alfred es un maldito de primera en este fic eso si xD pero bueno como es mi primer fanfic tiene final feliz hahahaha que esperanzas doy -.- me mato lo de alfred vomitando un arcoiris, pero con tanta porqueria que come no me sorprenderia (quien diria que yo trago igual que el xD) pero si abra un final feliz, por el momento hay mas angst uwu

Yumi: wuaaaaa Nihon del Hetaliarpg? hahaha descuide mucho ese rol, tu ya vas mas adelantada asi que silencio nu cuentes nada hahaha me apresurare en actualizar, como dice mi narutin dattebayo! niña quiero tu correo, para rolear asakiku *¬* que el arthur del rol se niega TwT

Muchas gracias por leerlo nwn me apurare a actualizar, de veraz de veritas!