Capitulo final. Antes que nada muchas gracias por seguir la historia. Estaba dudando entre subirla o no, ya que estos dias he andado algo decaida por lo del terremoto en Nihon, y pues se me ocurrieron unos cuantos fanfics solo que no sabia si lo indicado era escribirlos o dejar que las cosas se tranquilizaran un poco, pero de mientras como ya tenia terminado este capitulo decidi subirlo.


Decimo Acto

"¿Alguna vez haz sentido ese miedo que te inmoviliza? El miedo de perder a la persona que amas" resonaron las palabras del frances en su cabeza, palabras que hasta ese momento nunca habia entendido y siempre habia restado importancia, pero ahora las entendia. Sus pies se volvieron pesados, como si algo los estuviera atando a la tierra. Ver esa escena le dejo helado ¿que rayos era lo que intentaba hacer Alfred? ¿Se habia vuelto loco?

-Alfred... detente- suplico, con voz baja y pausada, intentando no alterarle, dio un paso hacia delante pero el otro se movio agitado.

-¡No te acerques!- grito mientras acomodaba la pistola en su cabeza y la otra apuntando la frente del japones -Escoge Arthur, escoge de una buena vez- el norteamericano estaba desesperado, totalmente fuera de si. La voz del ingles se quebro, mientras sentia como las lagrimas se desbordaban por sus mejillas.

-No me hagas escoger- susurro. El japones aprovecho el momento de distraccion del norteamericano, con un movimiento rapido de la espada golpeo la mano en la que el rubio sostenia la pistola que le apuntaba y haciendo presion en sus pies logro empujarse a si mismo hacia atras un par de metros alejado el rubio. La sangre comenzo a fluir de la mano de Alfred, el cual en acto de defensa tomo la otra pistola y embestio contra el cuerpo del japones, acertando un tiro en el hombro, otro en la pierna y otro en el estomago. Kiku cayo al piso, incapaz de moverse, la sangre comenza a emanar a litros de las heridas, formando con rapidez un charco de un hermoso liquido color carmin. Alfred se aproximo para darle el tiro de gracia pero antes de darse cuenta el cuerpo del ingles ya estaba sobre el del japones protegiendolo.

Al escuchar los disparos Arthur reacciono, dandose cuenta de la situacion en la que ahora se encontraban, sin siquiera pensarlo corrio hacia donde se encontraba el cuerpo del japones y lo tomo entre sus brazos, protegiendolo con su cuerpo. Sabia que no serviria de mucho, pero si alguien debia de morir al menos podrian hacerlo los dos juntos. La mano de Alfred inicio a temblar, incapaz de poder sostener la pistola, al final la dejo caer mientras que de sus bellos ojos azules comenzaban a fluir lagrimas.

-Asi que... esa fue tu decision- susurro derrotado, mientras escuchaba a Arthur hablandole con desesperacion al japones que yacia en sus brazos.

-Kiku, resiste, te pondras bien, Kiku, tienes que vivir- susurraba Arthur con lagrimas en los ojos, viendo al pelinegro cubierto de sangre que tenia en sus brazos, este por extraño que pareciera le sonrio, un hilo de sangre resbalaba por su barbilla y su vista comenzaba a nublarse, las palabras del britanico se escuchaban cada vez mas lejanas y se le dificultaba entenderle.

El ruido de las turbinas de un avion llenaron el escenario. Alfred miro al cielo, en un intento de limpiar sus ojos de las lagrimas, los cuales se abrieron sorprendidos al darse cuenta del avion que surcaba los cielos en ese momento.

-El Enola Gay- susurro para si. Sabia que debian abandonar ese lugar en ese preciso momento, corrio hacia donde Inglaterra y lo tomo por los hombros -Iggy debemos irnos, apresurate- decia mientras jalaba a su compañero, el cual se negaba a soltar el cuerpo del japones.

-No me ire- gritaba -Dejame aqui, debo ayudar a Kiku- el americano fruncio el ceño, sin embargo no desistio en su tarea. Era mas fuerte que el mayor y con rapidez logro separarle del japones, mientras lo alejaba del lugar y este forcejeaba por quedarse con el pelinegro. Kiku contemplaba la escena, con la mano extendida hacia donde se encontraban estos dos alejandose, no podia mover ni un musculo, se sentia demasiado cansado, sabia que este era su final. Arthur le gritaba algo, pero no logro escucharle, tan solo logro ver el movimiento de sus labios formulando unas palabras las cuales ya nunca volveria a escuchar. ¿Eso seria su muerte? ¿Su pais estaba acabado? ¿Que pasaria con su gente? todas esas preguntas surcaron su mente, cansado, inicio a cerrar los ojos, alegrandose de que lo ultimo que viera fuera el rostro de aquel rubio de ojos esmeralda, aunque le doliera el verle llorando y peleando, le hubiera gustado que la ultima vez que lo viera fuera dedicandole una tierna y calida sonrisa, de las que hacian que su corazon acelerara y que el calor subiera a sus mejillas. Una luz blanca hizo que perdiera su vista por completo, mientras sentia como su cuerpo comenzaba a arder de una manera insoportable, despues de eso, todo se volvio oscuridad.

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Por mas que aferrara su mano el chico no parecia querer abrir los ojos. Por fin su ritmo cardiaco se habia normalizado, pero se encontraba sumido en un profundo sueño. El britanico acaricio su mejilla con cuidado, con miedo de causarle mas dolor. Todo su cuerpo estaba vendado, cubriendo las quemaduras que aquella bomba habia causado, no habia sido solo una, sino dos. De seguro el dolor que ahora sentia no podia compararse con nada parecido en toda la historia. Llevaba varias semanas sin despertar, se preguntaba porque rayos no lo hacia. Por mas plegarias, por mas que le llamara por su nombre, el chico no abria sus ojos. La guerra habia terminado y ahora todos podian estar en paz. Sin embargo todos los paises se unieron en esa sala de hospital, reunidos por aquella causa, por el sufrimiento que ahora Japon estaba viviendo. La mayoria permanecia fuera de la sala, unos iban a su casas y al cabo de un rato regresaban para verificar, con tristeza, que el estado de la nacion milenaria no cambiaba. El chino esperaba recargado en la pared. Le incomodaba la presencia de aquella persona en la sala, sin embargo el ingles no se habia separado ni un solo momento del japones, el cual no despertaba de su largo sueño.

El pelinegro abrio los ojos lentamente, incomodo por las innumerables vendas, haciendo una mueca de dolor pues el ardor de las quemaduras aunque leve aun estaba presente. Se llevo la mano que tenia libre hasta su rostro, para intentar quitar el respirador que estaba cubriendo su nariz y boca, otra mano le detuvo. Frente a el, un britanico con rostro de confusion le observaba, por unos segundos ambos se quedaron en silencio mirando fijamente los ojos del otro, hasta que el britanico rompio en llanto mientras se cubria el rostro.

-Despertaste...- susurro con una sonrisa mientras se limpiaba las lagrimas que fluian sin medida alguna de sus ojos, alegre de ver conciente al japones. Este no logro entender porque el rubio mostraba tanta emocion y felicidad. Enseguida Arthur se mostro demasiado atento -¿Te sientes bien? ¿no necesitas nada? ¿comida?- el pelinegro nego con rapidez, cosa que hizo que se agitara y su corazon acelerara. El britanico se preocupo -¿Seguro que estas bien?- con dificultad el pelinegro asintio. Arthur se quedo en silencio, mientras lo miraba fijamente, esperando que no se tratara de una alucinacion y de que enserio el pelinegro estuviera despierto. En ese momento el asiatico hablo. Aunque su voz se tratara tan solo de un susurro.

-¿que dia es hoy?- Arthur se quedo en silencio, pensando entre decirle o no.

-23 de agosto- susurro, Kiku se quedo en silencio mientras cerraba los ojos.

-Asi que llevaba casi un mes inconciente- al britanico le sorprendio la calma con la que se lo tomo el japones, este volvio a abrir los ojos y pregunto -¿Mis prendas aun siguen aqui?- a Arthur le confundio un poco la pregunta pero respondio con rapidez.

-Si, Yao ordeno que ninguno de nosotros las tirara, aunque ya estan practicamente inservibles, aparte de que estan cubiertas de sangre- sabia que ese no era momento para agregar "la sangre que tu perdiste". El pelinegro sonrio levemente o eso le parecio a Arthur.

-Reviza en el bolsillo izquierdo del pantalon- se limito a decir, Arthur aun mas confundido que antes, decidio seguir su orden, se puso de pie y fue hasta una esquina de la habitacion donde se encontraba la ropa, para despues tomar el pantalon y revizar en el bolsillo que el japones le habia indicado, se sorprendio un poco al ver una vieja tira de papel, la cual tenia escrito varios kanjis japoneses, la tira le parecio vagamente familiar, pero dudo que se tratara de la misma, en aquella ocasion, la tira se habia perdido en el agua ¿cierto? Se acerco al pelinegro algo dudoso.

-Esta es...- susurro, el pelinegro asintio con una sonrisa mas notable. Arthur tomo la nota en sus manos y luego sonrio con ternura -No se leer el japones- Kiku llevo su mano hasta el respirador e inicio a quitarlo, Arthur intento detenerle pero antes de que lo lograra el pelinegro ya lo habia quitado por completo. Al principio se le dificulto respirar con normalidad, pero eso no evito que hablara.

-Ahi dice...- hizo una pausa mientras tomaba aire -Deseo que... Arthur-san este siempre a mi lado- los ojos del rubio se abrieron de par en par, incredulo ante las palabras del menor. Este le sonrio levemente, una sonrisa casi invisible pero llena de sinceridad.

La enfermera corrio a la habitacion 707 al percaptar algo anormal en el indicador del holter del pelinegro que habia llegado casi un mes atras por quemaduras de tercer grado, pero la escena que vio le dejo atonita y un fuerte sonrojo aparecio en sus mejillas mientras sonreia levemente. Salio de la habitacion cerrando la puerta esperando que aquel par no hubiera percaptado su presencia. Un pelilargo se acerco a ella corriendo.

-¿Le paso algo a Kiku?- la chica nego con la cabeza mientras sonreia, aun sonrojada.

-Parece estar en perfecto estado- habia un extraño tono en su voz que alerto al oriental.

-¿Puedo pasar a verle?-

-No, No, el necesita descanzar mas, espere unas horas, quizas despierte en un rato- el castaño sonrio mientras sus ojos se llenaban de brillo.

-Gracias- fue lo unico que dijo y la enfermera le dio la espalda, aun con aquella imagen en su mente.

Separo sus labios por unos instantes, sonriendo al poder probar esos suaves y palidos labios al fin. El cardiograma acelero enloquecido marcando el rapido palpitar del corazon del pelinegro. Arthur no pudo evitar reir mientras Kiku desviaba la mirada, molesto pero a la vez sonrojado.

-¿P-por que?- pregunto en un susurro, sin entender la reaccion del ojiesmeralda, este acaricio su mejilla con delicadeza.

-Era algo que llevaba años queriendo hacer- el rubio se encogio de hombros sin darle mucha importancia, Kiku le miro molesto.

-¿E-era solo por eso?- se aventuro a preguntar, desviando la mirada del otro. El rubio le abrazo con fuerza, aunque teniendo cuidado de no lastimarle mas de lo que ya estaba.

-No- susurro mientras besaba su cabello -Te lo dije en aquella ocasion, antes de casi perderte con esa maldita bomba- el azabache abrio los ojos de par en par... antes de que perdiera la conciencia... las palabras que el rubio le gritaba y el no logro escuchar -Te amo- una lagrima se escapo de sus ojos, seguida por muchas mas que se desbordaban sin medida, esas dos palabras le hicieron sentirse extraño, le hacian sentir una extraña presion en el pecho, pero esa sensacion no era nada desagradable, esas palabras le hacian sentir una alegria inmensa, tan grande que olvido por completo el dolor de las quemaduras, antes de poder decir nada sus labios ya habian sido sellados por los del rubio, que le besaba con ternura y delicadeza, correspondio el beso, aferrandose debilmente a la camisa del mayor. La puerta se abrio pero ningun de los dos se dio cuenta de eso. Un rubio de ojos azules les miraba con una leve sonrisa, coloco el ramo de rosas amarillas que llevaba en el piso y salio de la habitacion sin hacer ruido, fuera un chino le esperaba con los brazos cruzados recargado contra la pared.

-Al final ellos seran felices- dijo el pelilargo, Alfred lo miro un tanto sorprendido y el chino noto las lagrimas en sus ojos, sonrio levemente mientras le daba un pequeño golpe en el hombro -Crei que los heroes no lloraban aru, vamos por unas hamburguesas, yo invito- Alfred sonrio mientras se limpiaba las lagrimas con el brazo de manera infantil y despues tomaba la mano del chino y corria hacia la salida del hospital.

-Tu invitas, no puedes retractarte de tus palabras- grito emocionado con los animos nuevamente arriba.

-No lo hare aru, pero no corras, esta prohibido correr en los hospitales aru- le reprocho el asiatico sin lograr poner resistencia a aquella joven pero poderosa nacion.


Se acabo TwT siempre me deprimo cuando acabo mis fanfics, hahah bueno bueno hago mucho drama, veran que deje un final feliz para Alfie, no se porque ultimamente me entro la obsecion del Americhu(?) haha ni idea de como se escriba xD pero me gusta mucho esa pareja, y que final AsaKiku TwT como amo esa pareja, asi como que totalmente hahaha Muchas Muchas Gracias por seguir esta rara historia xD fue mi primer fanfic de Hetalia *w* y de los que mas me he tardado en publicar .-. hahaha bueno bueno, dejemos eso de lado, respondiendo reviews~~

Neojunior: muchas gracias por el review espero haya gustado la historia nwn

Myobi: haha aunque no lo creas le agarre un poquito, solo un poquito, el gusto al ukus, pero naah sigo prefiriendo el asakiku, por mas que yo como usser ame a Alfred, Kiku no murió, no que no, pero si me apegue a la historia ;3

Lawlipop: no te emboraches mocoso, me preocupas –w-

Yumi:hahah aquí la conti, y era obvio a quien escogería ewe hahaha a mi Alfred me cae muy mal desde primaria por Texas uwu pero eso es otra historia xD

DarkCat: ya se, mi ama el drama hahahah y a mi me gusta japon de seme… de Rusia kolkolkolkol (jamás dejare ese tema) Japon se ukea a Rusia!

Una persona: hahah muchas gracias por leerla, yo amo esta pareja asi con locura.

Espero les haya gustado el final nwn etto… ando algo rara asi que mejor mi voy. Nos leemos luego~~