Hallo! Hum...si mal no calculo...habrán pasado más de 20 días desde que entré aquí. Gomen para las personas que siguen esta historia, si es que aún la siguen (Gracias, en serio :3) pero la inspiración me abandonó por un buen tiempo.
Sin más, les traigo el cuarto capítulo de esta historia. Espero que os guste.
PD: Junjou Romantica no me pertenece. Le pertenece a Shungiku Nakamura, y esta historia es sin ánimo de lucro. Sólo gano algo de autoestima con cada review (:
Cap. 4
Trato de asimilar lo que acaba de salir de tus labios. ...Aún amas a tu sensei?...sensei?...sensei?...Esas palabras se repiten una y otra vez en mi cabeza, y mi cerebro, incapaz de procesar nada me impide cualquier movimiento. Soy como una estatua en estos momentos.
-¿Eres tan cobarde que no puedes decir "Shinobu, no te quiero, la amo a ella"? Vamos, ¡dilo!- Eso me hace volver a la realidad. Mocoso, ¿es que aún no lo entiendes? No, por lo visto no lo haces...tendré que mostrártelo de alguna manera.
-¡Maldición Miyagi, dí algo!- las lágrimas empiezan a caer. -¡¿Cómo puedes irte así simplemente? MIYAGI!- te escucho gritar mi nombre mientras me alejo de tu habitación, pero no puedo volver, no ahora. Hay algo que necesito mostrarte, algo que debes saber y que quizá debí hacerlo hace mucho...
Presiono el botón correspondiente para que baje el ascensor, y mientras espero, sigo pensando en tus palabras.
-Doctor, ¡Lo necesitamos en el cuarto 606! ¡El paciente está sufriendo una crisis!-. 606...¿Ese no es...? ¡Shinobu! Corro como un energúmeno hasta la entrada de la habitación...para verte convulsionar mientras el médico y las enfermeras intentan normalizar tu estado, y la máquina empieza a emitir pitidos más prolongados...
-Señor, ¡No puede estar aquí!- me dice alguien...no veo su rostro. Todo pasó a estar en un segundo plano porque lo que abarca mi entera atención eres tú. Tus ojos, extremadamente abiertos y salidos, aún llenos de lágrimas, que siguen corriendo. Tus manos, sujetando con fuerza las sábanas. Ese horrible pitido que cada vez dura más y penetra en mis tímpanos así como la imagen que veo en estos momentos que se incrusta como una estaca en mi corazón...
-Miyagi, sal de aquí- siento que intentan conducirme a otro lado de este hospital, lejos de tí...- ¡MIYAGI!- volteo casi robóticamente. Risako me mira con ¿pena? No, es una expresión indescifrable, pero me dejo guiar hasta algo que parece ser una sala de espera.
-Por favor, esperen aquí. Dejen que los doctores hagan su trabajo.-
La enfermera se retira. Me siento en uno de los sillones allí puestos y sujeto mi cabeza con ambas manos, en un intento de liberar todo lo que estoy sintiendo. No hay ningún ruido en la habitación, sólo escucho llamadas al personal y traslados de camillas.
MxS
La perilla gira y la puerta se abre. El doctor entra, con esa cara que tienen los doctores, esa que uno no sabe si es de malas o buenas noticias. Me pongo de pie inmediatamente, siento como si recién me hubiera sentado, aunque el dolor que siento en mis extremidades inferiores dice lo contrario. Ambos lo miramos, expectantes.
-Me temo que no tengo buenas noticias.- dice ahora si mostrando una expresión de pena y preocupación.
-Diga lo que tiene, doctor- pide Risako, suplicante.
-Bueno, verán - empieza, mientras se acomoda los lentes- al parecer el joven Takatsuki ha estado experimentando emociones intensas últimamente. El sentir constantemente esta clase de emociones "sobrecarga", por así decirlo, al corazón. Esto puede llegar a ocasionar ataques cardíacos, los cuales son desencadenados por algún detonante. En este caso, el detonante ha sido- No puede ser, acaso yo...-la discusión que ha tenido con usted.- ¿Es...mi culpa? ¡Es mi culpa, maldición! Debí decirle algo en ese momento y no dejarlo así...esperen..."Esto puede llegar a ocasionar ataques cardíacos..."
-¿Qué quiere decir con ataques cardíacos?- No puede ser, simplemente no puede ser...
-¡CONTESTE!- le exijo sujetándolo de las solapas de la bata blanca que viste.
-¡Miyagi, suéltalo!- grita Risako. Obedezco, y espero su respuesta.
-Bueno...el joven Shinobu estuvo a punto de sufrir un infarto. - A punto, dijo a punto...-Afortunadamente logramos sacarlo de ese estado y no se llegó a producir, pero...- Aquí viene...- Para decirlo con palabras simples, se encuentra en un estado muy parecido a un "coma", solo que despierto.-
Me dejo caer nuevamente en el sillón.
-¿Qué quiere decir?-.
-Creo..que será mejor que lo vean ustedes mismos.- dice abriendo la puerta e invitándonos a seguirlo.
Caminamos en silencio, a la misma habitación de antes. El doctor extiende la mano hacia la puerta y nos mira por un breve instante antes de proceder a abrirla. Siento como si estuviera viéndolo todo en cámara lenta. La lentitud para abrirse me exaspera, y cuando por fin puedo ver algo...
...Te veo a ti, allí, sentado; como si no hubiera pasado nada; como si toda esta pesadilla que he vivido estas horas no hubiera sido real. Me acerco, despacio, pero una mano me detiene.
-Deje que ella vaya primero. Aún no sabemos como reaccionará si lo ve a usted.- Aunque odie admitirlo...tiene razón. No voy a exponerte a ningún peligro. Y si mi presencia te hiere, entonces yo...
-Shinobu, mírame, soy yo, Risako- escucho los intentos de ella por captar tu atención. Pero permaneces inmóvil, como si no pudieras sentir lo que está a tu alrededor. Sujeta una de tus manos y la lleva a sus labios. Deposita un beso en ella, un beso que lleva lágrimas también. Se aleja de ti cubriendo su boca, y sin dejar de mirarte. Me acerco lentamente, luchando contra la parte de mí que quiere lanzarse sobre ti, abrazarte y nunca soltarte jamás. Un paso. Otro más. Sorpresivamente giras tu rostro hacia donde yo me encuentro. Pero tus ojos...ya no me muestran inocencia, amor, ni siquiera enfado...no me muestran nada.
-Shinobu...-susurro.
Tu rostro permanece igual, pero al menos parece haber una reacción. El simple hecho de que hayas apartado tu mirada de la ventana y ahora la dirijas hacia algún lugar en mi dirección, en mi dirección, me hace sentir...tan patéticamente feliz.
Fin del Flashback
-Después de eso tu hermana me sacó casi a rastras de la habitación y me pidió que no regresara. Aunque claro que lo hice, siempre una vez que ella se iba. Hoy nos encontramos...y me permitió verte. Dijo que era lo que tú hubieras querido, pero yo... -esbozo una triste sonrisa- creo que tal vez no.
Cada vez que vengo a verte, te cuento un poco de mi día a día. Así como dicen que los pacientes en coma pueden escucharte, yo estoy seguro que tú me escuchas. Pero, ¿cuándo?, ¿Cuándo regresarás, Shinobu?.
Y hemos llegado al final. Espero sugerencias, opiniones, algún review por ahí.
¡Gracias por leer!
