Hello~ Lamento mucho haberme tardado tanto en continuar este fic. Pido disculpas a las fieles lectoras que lo siguen. Pero es que mi cerebro estaba tan seco y carente de inspiración T^T, y tenía tantos trabajos que no pude continuarlo tal como lo quería. Espero que no se decepcionen de este capi, ni piensen que va algo apresurado. A decir verdad cuando lo escribo se ve mucho más largo, y cuando lo paso a fanfiction veo que solo tiene como 2000 palabras y me decepciono u.u
Me costó especialmente este cap, porque no sabía si darle un toque más angst o más feliz. Lo que me hizo decidirme fue la opción que, si bien me parece mas complicada de crear, creo que encaja bien con esta historia, y es el fin que quería darle. Espero que os guste, y sin más les dejo con el capi, que aunque parezca (o tal vez no) no será el último.
Algunas recomendaciones:
-Cuando vean un MxS, significa que ha pasado algo de tiempo entre el párrafo de arriba y el de abajo.
Junjou Romantica, y la pareja presentada aquí, Junjou Terrorist no me pertenecen. Le pertenecen a Shungiku Nakamura, este fic es sin ánimo de lucro, blablabla. Ya os he dicho que si me perteneciera a mí, veríamos la escena censurada entre Miyagi y Shinobu, bwahaha. Oh, y un plus, que leí por ahí en el disclaimer de una escritora de este anime, y que apoyo totalmente su idea y me uno a su causa: UN LIVE ACTION, ONEGAI! xD.
Miyagi's POV
Ya han pasado casi tres semanas desde que estás así. Y duele, venir cada día y seguir viéndote en ese estado. Día a día salgo mucho más temprano del trabajo, (cosa que hace molestar a Kamijou, dice que me escaqueo del trabajo), y conduzco lo más rápido que se me permite, maldiciendo entre dientes siempre a los semáforos. Y luego llego al hospital, a preguntar si ha habido alguna mejora. Y como cada día el doctor me mira con lástima y niega con un movimiento de la cabeza. Y entro a tu habitación, en la que normalmente está Risako. Hemos logrado un pequeño "acuerdo" casi inconsciente, yo llego y ella se retira, dándonos un tiempo en privado.
Tú siempre me miras, pero tu mirada vacía me perfora, y sólo te relato cosas ocasionales, con una sonrisa temblorosa que espero que tu imites, pero sólo clavas la vista aún más en mí, para posteriormente observar el jardín que hay debajo de nosotros.
-Miyagi, debo hablar contigo- siento una voz a mis espaldas. Risako entra a la habitación y cierra la puerta con cuidado.
-Dime- es lo único que sale de mis labios.
-Verás...es algo que he querido preguntarte desde...desde antes que Shinobu estuviera así.- enfoca su mirada en ti, completamente ausente de la conversación que se está desarrollando entre nosotros dos. Su mirada es triste, pero al clavar la vista en mí, se endurece de repente.
-Tú...cuando ustedes tenían relaciones...¿no notaste algo en particular?-.
Eso me toma por sorpresa, y la verdad no sé que cara poner ante eso. Toso un poco.
-¿Qué quieres decir?- pregunto.
-Que si no te diste cuenta de sus reacciones-. Hago un poco de memoria. Ahí estás, con tu carita sonrojada completamente y gimiendo, olvidándote de las inhibiciones que siempre te atacan cuando estás conmigo. Cuando hacemos el amor es el único momento en el que no te importa que te vea tal como eres. Pero no puedo recordar nada extraño.
-No, la verdad sólo noto..lo normal.-
-Ya veo...Entonces aún no te has dado cuenta.-
-¿Darme cuenta?¿De qué, si se puede saber?- pregunto confundido.
-Hay una particularidad tuya que quizá nunca te hice saber...-titubea un poco- y probablemente la hayas repetido con él...-.
-¿De qué hablas?-
Suspira, como si lo que fuera a decir fuera algo delicado.-Verás, Miyagi...cuando nosotros estábamos juntos...tu solías decir su nombre.-
-¿Qué?- la miro confundido, no entiendo que me quiere decir.
-Cuando hacíamos el amor...decías el nombre de ella en el clímax.-
Me quedo estático.
-Nunca te lo dije, porque interiormente siempre deseaba que tú sólo lo corrigieras...pero nunca fue así. Y algo me dice...que probablemente con él hayas hecho lo mismo.-
-No...no puede ser posible- digo sujetándome la cabeza entre las manos. De repente, recuerdo un detalle que maldigo se me escapó, las miradas de dolor que a veces me dabas, pero que yo pensaba que era por dolor físico, y las frases...esas frases..."Acaso no tienes el valor de decirme que aún amas a tu sensei? -" "-¿Eres tan cobarde que no puedes decir "Shinobu, no te quiero, la amo a ella"? ".
-Miyagi, esto te lo digo porque quiero creer en ti. Creo...que eres la única persona que puede regresarlo.- se levanta elegantemente del sillón, y como de costumbre, te da un beso en la frente, al que tú no reaccionas. -Nos vemos- dice saliendo de la habitación.
Aún sigo pensando en sus palabras, y en las que yo te dije hace un tiempo.
FLASHBACK
Te sujeto fuertemente en mis brazos, y ambos caemos a la cama.
-¡Mi-Miyagi!- dices sonrojado mirándome e intentando empujarme para que salga de encima tuyo.
-Ah~ Shinobu-chin- hundo mi cara en tu cuello y aspiro el dulce olor que emana, llenándome de su calidez.- Me gusta que digas mi nombre-.
Te sonrojas a más no poder, lo siento porque tus orejas están rojo escarlata, parecen pequeños farolillos.
-¿P-por qué?- preguntas-¿P-por qué dicen que se siente tan placentero?-.
Me separo de ti, para mirarte a los ojos. Tú me esquivas la mirada, pero te sujeto del mentón, obligándote a mirarme. -El escuchar tu nombre de la boca de la persona que más quieres cuando están teniendo relaciones es una sensación indescriptible. Porque sabes que en ese momento tan importante, sólo está pensando en ti.- respondo.
FINAL DEL FLASHBACK
Esa noche fue nuestra primera vez. Te recuerdo repitiendo mi nombre una y otra vez, y yo sintiéndome tan completo, tan unido a ti. Cuando acabamos, tu mirada estaba un poco confusa, pero luego sacudiste la cabeza y me sonreíste. Creí que era porque querías despejarte. La verdad, cuando me sonreíste olvidé tu reacción anterior. Fui un idiota. Siempre creí que ambos nos sentíamos bien así. Pero era sólo yo el que lo disfrutaba. Si en verdad dije su nombre, no puedo imaginarme lo que debiste sentir. Si tú hubieras dicho cualquier otro nombre, me hubiera detenido en el acto y hubiera pensado...Si. Sonrío tristemente, cuando llego a la conclusión de que debí haberlo hecho. Todo encaja si es así.
MxS
Estoy completamente decidido. Las dudas que tenía en mi cabeza han sido totalmente despejadas, sólo hay una cosa que debo hacer. Ingreso a la tienda con decisión, y al cabo de unos minutos salgo de ella, rumbo al hospital. El tráfico no fue tan problématico como pensé que sería, parecía que estuviera colaborando conmigo. A los pocos minutos ya estaba en el hospital, y unos segundos después, rumbo a tu habitación. Al tomar el picaporte con mi mano, espero un momento. Una fracción de segundo, en la que trato de vencer el nerviosismo que súbitamente se está apoderando de mí. Abro la puerta con lentitud, y no me sorprende no ver a Risako allí. Según lo que me comentó, hoy era la llegada de sus padres. Cierro la puerta a mis espaldas y te observo. Tú también me miras. Me acerco lentamente y me siento en tu cama, a tu costado. No reaccionas, y entonces te abrazo. Suavemente, para no asustarte. Nunca desde que estás así me he atrevido a tocarte, por miedo a cómo puedas reaccionar. Permaneces inmóvil, no te inmutas ni en lo más mínimo. Te separo un poco de mí, lo necesario para ambos mirarnos frente a frente con un pequeño espacio de separación.
-Shinobu...-comienzo-Yo sé que puedes escucharme. Y también sé que el estado en el que te encuentras es culpa mía. Nunca noté que te lastimaba, y me arrepiento enormemente de ello. Ahora soy capaz de comprender muchas cosas, de comprenderte mejor. Ese día, ese fatídico día en el que quedaste así, no respondí, porque fui cobarde. Fui un idiota, un estúpido cobarde que no fue capaz de decirte la verdad, ni siquiera de replicar. Pero ahora lo haré. -tu mirada sigue en mi, o en un punto fijo detrás de mí- Shinobu...te amo- digo acunando tu rostro en mis manos.- Te amo, te amo. Te amo como no he amado a nadie. Si tú no estuvieras, mi vida no tendría sentido. Todo lo que eres tú, soy yo también, porque ambos somos uno sólo, Shinobu.- las lágrimas empiezan a caer de mis ojos, pero no me importa.- Te amo. Cuando te perdí descubrí que tú eras con quien debí estar desde el principio. Amé a sensei, lo admito. Pero no tanto como a ti. ¡Maldición, si me hubiera dado cuenta antes! - restriego mis ojos con una mano, y saco del bolsillo de mi pantalón una pequeña bolsita. -Shinobu, no sé cuando vas a volver. Pero yo sé que lo harás, y deseo que me permitas permanecer contigo.- con cuidado, abro la pequeña bolsa y saco una cajita de terciopelo plomo, plomo como el color de esos ojos que tanto amo y que ahora están vacíos.-Shinobu, dime..-abro la cajita delicadamente- ¿Quieres casarte conmigo?- No obtengo respuesta.
Que patético debo verme. Mi mano con la cajita en ella desciende hasta tocar la cama, derrotada, y de mis ojos no paran de salir lágrimas. ¿Por qué todo tuvo que terminar así, Shinobu?. Siento tu mano en mi hombro, y levanto el rostro, mojado por las lágrimas que caen cual caudal. Tu expresión no ha variado ni un ápice, pero tu mano en mí me hace sentir esperanza y un impulso desbordante. Me acerco a ti y te beso, abrazándote. No quiero separarme de ti, no quiero seguir sin ti más. Tu mano ha resbalado de mi hombro, y sólo estás allí, dejando que yo te bese, gentilmente, dulcemente y dolorosamente. Me separo para mirarte, y me aferro a ti como si no hubiera mañana. Es que sin ti para mi ya no lo hay.
Permanezco en esa posición largo rato. No me apartas, no me tocas, no haces nada. Soy yo el que se aparta, y me dirijo hacia el pequeño sillón que se encuentra allí. Me recuesto y me cubro con el saco que he traído. Te observo, lánguidamente, y tu me observas también. De repente noto que tienes en tus manos la caja, y la observas fijamente. Con cuidado, sacas el dorado anillo y lo sostienes en la palma de tu mano, sin dejar de mirarlo. Me aproximo a ti, y cojo la caja de tu regazo, hago ademán de tomar el anillo también, pero cierras tu mano sorpresivamente cuando lo intento. Asombrado, te miro, pero no pareces notarme y sigues mirando el pequeño y fino aro. No puedo ver tu rostro, pero sí noto esas gotas que están cayendo sobre tu mano, y estupefacto te tomo del mentón para verte. Estás llorando, lloras tan intensamente como yo lo hice antes, pero tus ojos no muestran emoción. Hago intento de abrazarte, pero no me lo permites y te tomas la cabeza entre las manos, como si esta te estuviera ocasionando un increíble dolor. Tus manos se deslizan hacia tus orbes, y tomas un poco de aquel líquido que desprenden, y lo miras con fijeza, para luego mirarme a mi.
-Miyagi...-.
Mi corazón se detiene por un miserable instante, para luego comenzar a latir desbocado. Una profunda emoción me está embargando, y me acerco a ti intentando procesar lo que está ocurriendo.
-Miyagi...- susurras por segunda vez con voz lastimera, y entonces ya no puedo refrenarme y te tomo en mis brazos por milésima vez esta noche, pero sintiendo algo completamente diferente a las anteriores. -Shinobu, Shinobu...dime que esto es real, por Kami.- repito sin cesar tu nombre, como temiendo que fuera a olvidarlo de un momento a otro o que fueras a desvanecerte, o que todo esto sea producto de mi desesperada imaginación. -Miyagi, Miyagi...-dices también tú sin parar, y rompo todo contacto para colocarme frente a ti y observar el maravilloso instante que está ocurriendo. Sin darme cuenta, he empezado a llorar otra vez, y mis lágrimas se mezclan con las tuyas cuando te beso con necesidad. Mis labios necesitan sentir los tuyos, necesitan que puedas comprender lo que estoy sintiendo. -Shinobu, perdóname, por favor perdóname- te digo dentro del beso. Uno de tus delicados dedos se posa en mis labios, para poder acallarme. Lo tomo entre mis manos y comienzo a besar las tuyas.
-Miyagi, yo...-intentas decirme algo, pero tu llanto no te lo permite. Con delicadeza limpio tus lágrimas. -Miyagi, lo siento mucho-dices.
-No, el que lo siente soy yo Shinobu. Fui...-
-Tal vez, pero yo no puedo forzarte a que me ames.-dices tristemente interrumpiéndome.- Yo sólo...-
-Yo te amo, Shinobu-ahora es mi turno de interrumpirte.- ¿No escuchaste todo lo que dije antes?-.
Tus ojos se vuelven a llenar de lágrimas y me abrazas desahogándote.
-No me dejes, por favor no me dejes. Te amo, Miyagi. - me dices casi con desesperación.
-Fuiste tú el que estuvo a punto de abandonarme, -digo- Nunca dejaré que te alejes nunca más, ténlo por seguro.- te contesto con una sonrisa. Nos quedamos un momento así, disfrutando del otro, hasta que caigo en la cuenta de algo.
-Aún no me has respondido-.
-¿Huh?- estás algo confundido, hasta que me ves señalar la cajita que ha quedado a un costado de nosotros. Te sonrojas adorablemente, mientras me ves tomarla.
-¿Y? ¿Qué me dices, Shinobu?- te digo nervioso.
-Yo...-me dices sonrojándote aún más, y lanzándote a mis brazos - Acepto-.
¿Y bien, que os ha parecido? Dejadme sus opiniones, si les gustó o si tienen alguna recomendación.
Bye bye~
