Uh, lamento mucho la demora T.T Estuve carente de imaginación por un largo laaaaaaargo tiempo, y cuando por fin escribí este capi, olvidé subirlo. No me quemen, onegai.
Espero no decepcionaros, a decir verdad no se me ocurría un final para la historia, y bueno, me animé por este, que aunque es un poco peque, espero que haga notar cómo las cosas irán entre ambos en un futuro.
PD: Creo que el angst no es lo mío, haha. (Me estancaré en el relajante género del humor...) Gracias a las personas que dejaron reviews, y lamento haberlos tenido en la espera, ¡Gracias por seguir este fic! (: Espero que os guste.
Junjou Romantica, y la pareja presentada aquí, Junjou Terrorist no me pertenecen. Le pertenecen a Shungiku Nakamura, este fic es sin ánimo de lucro, blablabla. Os repito que si me perteneciera a mí, veríamos la escena censurada entre Miyagi y Shinobu, bwahaha.
EPÍLOGO: Nuevo comienzo
Un par de ojos grises se enfocaban en la dorada pieza que adornaba su anular. Era una joya exquisita, oro y un pequeño pero resaltante diamante en forma circular. La miró largamente, y luego, sin poderlo reprimirlo más, apretó la mano contra su corazón y se dejó caer en la cama soltando una melodiosa carcajada.
-¿Qué es tan divertido, Shinobu?- dijo alguien de repente interrumpiendo su risa.
-Na- nada-respondió dirigiendo su mirada a las blancas sábanas que se encontraban debajo suyo.
-¿Estás avergonzado, quizá, Shinobu-chan?- su sonrojo se incrementó y aunque no le había agradado para nada el -chan no levantó la mirada. Pero sabía que él estaba allí, desnudo, delante de él. ¿Por qué se paseaba así? Sabía que lo estaba mirando, oh claro que lo sabía ese desgraciado, pero aún así lo seguía haciendo.
-¡Cá-callate! ¡Es tu culpa!- dijo y pudo escuchar a Miyagi reírse.
-¿Mi culpa? - dijo inclinándose hacia él -Oh, tienes razón. -se inclinó aún más para susurrar en su oreja -Te provoco demasiado, ¿no es así?-.
Su sonrojo se hizo más intenso aún si era posible. Miyagi-baka, era su culpa por traer algo así (y por tenerlo también). ¿Cómo se iba a imaginar él que su querido esposo llevaría algo así a su luna de miel? De pronto sintió una corriente eléctrica recorrerle, Miyagi empezó a dejar suaves besos en su cuello.
-AH!- no pudo evitarlo. Se sentía demasiado bien, demasiado para ser sólo unos besos. Y al parecer Miyagi también lo notó.
-¿Estamos sensibles hoy, huh? O a lo mejor...- dijo deteniéndose y revolviendo su maleta. El alejamiento hizo que Shinobu empezara a recuperar algo de aire, intentando calmarse. -Ah...ya veo...Shinobu-chin, ¿Has cogido algo de aquí, cierto?- inquirió.
-Yo...yo...-intentaba dejar de respirar agitado- tenía algo de dolor de cabeza, así que pensé que tendrías pastillas...ugh..hnnn- se interrumpió un segundo ante un inesperado roce entre sus pantalones y su entrepierna- pero... nunca imaginé... que serían...eso- terminó.
Miyagi observó al joven delante suyo. Se veía..apetecible, pero a la vez tan tierno...sin quererlo, soltó una pequeña risa. -Shinobu...la verdad no quería usarlas tan pronto, bueno, supongo que ya no hay remedio...-dijo mientras se subía a la cama y acorralaba a Shinobu contra ella.
-¡Esp-espera! ¡¿Así que sí pensabas usarlas? ¡HENTAI! ¡AHHHHHHHH!- gimió cuando Miyagi colocó su mano sobre su excitado miembro.
-Sé que te gustará, Shinobu- susurró mientras lamía su pecho.
-Yo n-nnn ¡Ahhhhhh! Nnnhhhh Mi-Miyag - gemía sin poder reprimirse cuando Miyagi capturó uno de sus pezones con los dientes y empezó a morderlo con suavidad. Lo dejó ir y empezó a lamerlo, mientras que una de sus manos se ocupaba del otro y la otra se encontraba masajeando el miembro de su pequeño.
-Mi-Miyagi, no puedo más, ahhhhhhhhh- exclamó mientras se derramaba sobre su mano. Shinobu lo observó llevarse la mano a los labios y darle una lamida, probando su esencia. Esto increíblemente lo excitó de nuevo. Esa droga debía ser realmente efectiva.
-¿Estamos activos nuevamente, eh Shinobu?- dijo bombeando el miembro nuevamente y acercando su rostro al ojigris.
-Cá-cálla ahhhhh cállate nhnnnnnn-gimió y rodeó el cuello del mayor besándolo con fogosidad -Te amo, ¿lo sabes, verdad?- dijo mirándolo fijamente.
El mayor se recreó con esa deliciosa visión de Shinobu, sonrojado, ojos llorosos, excitadísimo. Y esas dulces palabras. -Lo sé, y eres correspondido. Te amo, Shinobu- dijo besándolo hambriento, dispuesto a continuar. Dulces, dulces palabras, pensó.
El camino había sido díficil, y ambos habían acabado heridos. Esas heridas que ahora estaban curadas pero que permanecían ahí, recordándoles por lo que habían tenido que pasar. Estaban allí pero no dolían. Ya no dolían.
Y bueno, hemos llegado al final~ espero os haya gustado~ n.n
