Capitulo 3- Descubriendo verdades
Amu abrió los ojos, pero no vio nada. Estaba apretada contra el pecho de Ikuto que, aún tras haber sufrido segundos antes un ataque, ahora se movía lenta y pausadamente. Sentía sus manos rodear su cabeza y sus dedos enredándose contra su pelo. La sensación de calor que transmitía su cuerpo hacía que la situación fuese más irreal todavía.
Su mente trató de asimilar lo que acababa de suceder.
Los objetos habían comenzado a volar por la habitación sin explicación alguna. Todavía veía en su cabeza los muebles estrellándose contra las paredes. Y todo había comenzado cuando él llego.
Realmente, todo lo que había pasado las ultimas noventa y seis horas era culpa suya.
Ikuto miró con preocupación a Amu. Hacía tiempo que había dejado de abrazarla pero ella aún seguía en la misma posición; contra su pecho y con los ojos cerrados, negando a aceptar la realidad.
El ojiazul suspiró y pasó sus brazos agarrando a la chica. Suavemente la levantó y la depositó sobre la cama. Comenzó poco a poco a recoger los objetos de la habitación, a limpiar las astillas de madera rota que antes había sido una silla y a quitar de las paredes los restos de cuadros y papeles colgados.
Regresó al lado de Amu, quien todavía permanecía inmóvil en la misma posición en la que Ikuto la había dejado.
''¿Estás bien?'' Ikuto le tocó levemente las manos. Ella reaccionó y le apartó de un manotazo.
Ikuto no varió su expresión ni se mostró enfadado, aunque dejó su mano quieta encima de su rodilla.
Realmente, tocar a aquella muchacha le hacía sentir extraño. Podía notar como la fuerza del contrato corría entre ellos dos como un vínculo que no se podía romper. Era una sensación extraña para él, como una especie de cuerda invisible que los unía. Le hacía sentir apresado y claustrofobico.
Sin embargo, si para él que estaba acostumbrado a las energías supraterrenales le resultaba raro, compadeció lo que la chica debería estar sintiendo. Y todo eso sumado a lo que acababa de ver.
Los dos quedaron en silencio. Amu no se atrevía a hablar e Ikuto no quiso presionarla. Ninguno de los dos dijo palabra hasta que el teléfono sonó, rompiendo la atmósfera.
Con una escusa para no pensar, Amu se levantó corriendo y descolgó al segundo toque. Ikuto oyó desde el otro lado de la linea la voz de una mujer hablando.
Cuando Amu colgó, dejó el teléfono en su sitio y, sin mediar palabra, entró en el cuarto de baño.
''¿Qué haces?'' preguntó el chico. No obtuvo respuesta.
Amu cerró tras de sí la puerta con pestillo. Al cabo del rato, Ikuto oyó el sonido del agua de la ducha cayendo.
Por su parte, Amu rezó para que el agua caliente le despertara. Sin duda todo lo que acababa de pasar era un sueño – o más bien, una pesadilla.
Todo se sentía de pronto tan irreal... la llamada de su madre, el sonido de sus pasos contra el suelo, el calor de la ducha contra su piel...
Eventualmente, el agua caliente se agotó. Intentó soportarla fría, pero su piel estaba ya lo suficientemente arrugada como para soportarla, así que decidió salir. Con la mente ausente, se puso poco a poco el pijama.
No quería ir deprisa, pues eso significaba salir afuera y encontrarse de nuevo con ese joven y volver a dar la cara a todo lo que había pasado. Tenía un nudo en la garganta y sus manos temblaban mientras se abrochaba los botones.
Tras haber terminado, Amu se tomó unos segundos para concienciarse y salió del cuarto de baño
Ikuto no se encontraba allí.
De repente, noto que un olor a frito y a dulce había inundado la casa. Bajó las escaleras hasta la cocina y allí se encontró a Ikuto, con unos huevos revueltos y unas tostadas untadas en mermelada sobre la mesa.
''Me entró hambre, así que me he tomado la libertad de usar tu cocina.'' dijo simplemente.
Ikuto estaba sentado en la mesa. Había dos platos. Amu se acercó al restante que quedaba, cegada por un hambre que acababa de aparecer, pero cuando intentó alcanzar el plato, Ikuto se lo apartó y lo escondió tras de sí. ''No hasta que aclaremos un par de asuntos.''
Amu hinchó las mejillas en protesta. '' Es mi comida y es mi cocina. Creo que tengo derecho a comer ¿no?''
'' Hagamos pues un trato'' contestó él '' Por cada pregunta que me contestes te dejaré comer un poco, ¿de acuerdo''
Amu asintió.
''Está bien... ¿cómo te sientes?''
''Hambrienta'' contestó rápidamente.
'' Me meeeec. Respuesta errónea, prueba de nuevo''
Amu miró a Ikuto con fastidio, pero la vista (y la saliva) se le iban rápidamente hacia la comida que sujetaba.
'' Pues... estoy intentando asimilar que hace unas horas en mi cuarto algo rompió las leyes de la física y mandó a destrozar mis muebles. ¿Puedo tomar algo ahora?''
Ikuto le pasó los huevos revueltos. Amu los devoró en menos de minuto y medio. Después esperó a que Ikuto volviera a preguntar para poder continuar comiendo.
''¿Y bien?'' dijo, tras ver que Ikuto no hablaba.
''Oh. Realmente eso era todo lo que tenía que preguntarte.''
''¡Qué! ¿Y para esto me propones ese estúpido juego? Estas loco...'' dijo Amu enfadada.
'' ¿Y tu te das cuenta de que estás peleando conmigo para conseguir un par de tostadas, verdad?
'' Son MIS tostadas, aunque hayas sido tu el que las haya preparado. Y de hecho, no deberías ni de estar aquí, asi que ¿por qué no te largas de una vez?
Ikuto soltó un suspiro y le devolvió las tostadas a Amu. '' Ahhh, nada me gustaría más que irme, fresita. Pero me temo que tu y yo vamos a pasar mucho tiempo juntos.''
'' ¿Ef jqué?'' dijo, con la boca llena de mermelada. Tragó pesadamente lo que le quedaba. '' ¿Por qué dices eso?
'' Es... un asunto complicado de explicar''
''¿Peor que saber porqué has aparecido medio muerto en mi casa y porque mis muebles se han estrellado contra las paredes?''
'' Está bien, admito que soy responsable de eso último. Pero, maldita sea, ¡no tenia ni idea de que eso era lo que pasaba si el demonio desobedecía el contrato!''
Un escalofrió recorrió la espalda de Amu, pero la curiosidad pudo con el miedo.
''Espera, espera, ¿contrato?... ¿DEMONIO?'' Amu terminó de tragar el resto de la tostada '' ¿Y donde están los duendes y los fantasmas? ¿Escondidos debajo de la mesa o qué?
'' Ha ha ha, graciosa'' rió Ikuto sarcástico. '' Todo el mundo sabe que los duendes no existen. Los fantasmas simplemente son invisibles para el ojo humano''
'' Ya...'' contestó Amu. Era obvio que no le creía ni una palabra. '' Y ahora es cuando me dices que tú si puedes ver fantasmas, ¿no?''
Ikuto le mostró una sonrisa ladeada '' Realmente preferiría que no. Normalmente siempre te dan el coñazo con eso de que les indiques el camino al otro mundo y todo eso. Por suerte, ahora con google el camino al cielo es más fácil de conocer.''
''Dios bendiga a Internet. '' respondió sarcástica.
''No me crees''
'' Correcto, Sherlock. Y ahora dime dónde están.''
''¿El qué?''
'' Las cámaras, obvio'' contestó Amu ''Todo esto es una broma de televisión y en cualquier momento un presentador pomposo aparecerá para decirme que todo ha sido una mentira. Muy trabajada, por cierto. ''
Ikuto volvió a suspirar.
'' Está bien, entiendo que para una adolescente humana todo esto sea difícil de creer. Pero por desgracia para ambos, estamos metidos en un problema y cuanto antes lo aceptes antes podré intentar librarme de ti. Ambos ganamos ¿lo ves?'' Ikuto se acercó a Amu y la miró a los ojos. '' Te pregunto por última vez ¿creerías si te digo que lo que tu conoces como un demonio existe?
Los ojos azules de Ikuto la observaban fijamente, pero Amu no se dejó intimidar.
''No''
Ikuto se incorporó y le dedicó a Amu una sonrisa ladeada.
''Entonces, observa''
En ese momento, delante de Amu el tenedor comenzó a elevarse hasta que quedó a la altura de los ojos de la muchacha. Lentamente, el cubierto comenzó a dar vueltas y a bailar por toda la mesa.
Amu miró a Ikuto.
'' ¿Estás haciendo tu esto? Preguntó
'' ¿No te gusta? Puedo hacer que el salero baile la macarena, si lo prefieres'' Ikuto cruzó los brazos entre el pecho y pestañeó. Al instante el tenedor dejó de moverse y volvió a ser un objeto inanimado. Amu lo examino comprobando que no hubiera ningún cable oculto.
''Esto es solo una pequeña muestra de mis poderes. Puedo hacer cosas mucho más grandes y vistosas, y todo gracias a que tu me salvaste.
''¿Yo te salve?''
'' Si, pero es una larga historia y de usar los poderes me ha entrado hambre. ¿Qué tal si nos hacemos unas palomitas y te lo cuento en el salón? Todavía es pronto, luego podemos ver una película si quieres.''
Sin esperar respuesta, Ikuto cogió un bol de maíz y se concentró. A los diez segundos el maíz comenzó a calentarse y a estallar.
Tras la atónita mirada de Amu, Ikuto terminó con las palomitas y empujándola suavemente de la espalda, la dirigió hacía el salón.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
''Entonces... tienes poderes''
''Sep'' respondió Ikuto con la boca llena de palomitas, mientras zapeaba entre los canales de la tele.
'' ¿Y qué clase de cosas puedes hacer, aparte de mover objetos con la mente? ¿Puedes volverte invisible o leer el pensamiento, como si fueras un superheroe?
Ikuto la miró con gracia.
''Que va. Para hacerme invisible tendría que cambiar la frecuencia del sonido y el espectro de actuación de la luz, y eso supondría que tus retinas no captarían la luz y que te quedarías ciega. Y para leerte la mente... bueno, puedo intentar traducir tus impulsos cerebrales y convertirlos en pensamientos , pero siendo tú una adolescente sobrehormonada no me apetece oír pensamientos incoherentes y absurdos.
''Aha... Realmente no he entendido ni una palabra de lo que me has contado, así que fingiré que te he entendido y me quedaré con que no puedes hacer nada más que mover objetos''
'' Hey, lo dices como si fuera algo malo''
'' Realmente, mover objetos no es tan guay como leer la mente''
'' No, pero es mucho más útil. Además, no me hace falta leer mentes para adivinar lo que estas pensando. Se nota que eres una mala mentirosa.
''¡Eso es mentira!''
''Ahí lo tienes, estas mintiendo''
Amu decidió cambiar de tema antes de que aquel chico le restregara por la cara todos sus defectos.
''Entones...¿no eres un humano normal no?''
Ikuto nego suavemente con la cabeza.
''¿Quieres saber lo que soy? '' le preguntó suavemente
Amu tragó saliva ''¿un...demonio?'' Sonó bastante irreal al decirlo en voz alta
'' Mirame atentamente... ¿crees que tengo pinta de ser un demonio?
Amu se sonrojó. Observó su cuerpo desarrollado y masculino que conjuntaba armónicamente con una cara de rasgos angulosos y tapada por un flequillo azul marino. Definitivamente, aquel chico no tenía pinta de ser nada más lejos que un famoso o un modelo.
'' Es el problema de la cultura popular. Os creéis que lo sobrenatural va ligado a un determinado arquetipo físico, cuando realmente habéis visto sin ser conscientes de ello un millón de criaturas distintas a la raza humana. '' Ikuto apartó su mirada de Amu y se observó a si mismo. '' Existen ángeles y demonios, pero no como el concepto que tu tienes de ellos. Es importante que lo recuerdes.''
'' No entiendo...''
'' A ver'' Ikuto cogió el bol de palomitas '' Imaginate que tu mundo es este bol y que las palomitas son los humanos. Ahora, imagina que existe otro bol, pero lleno de nueces y otro más lleno de cacahuetes. Las nueces y los cacahuetes son los ángeles y los demonios. No somos ni mejores ni peores que los humanos, simplemente tenemos otra forma y estamos compuestos de otro tipo de materia. Las palomitas no son conscientes de que hay otros boles con otros alimentos que los habitan.''
'' Aha...''
'' Un día, por cosas del destino, las palomitas, los cacahuetes y las nueces acaban juntas en el mismo tarro. Las palomitas, que no son conscientes de que hay otras formas de vida aparte de la suya, aceptan inconscientemente la llegada de las nueces y de los cacahuetes en su mundo. Por otro lado, las nueces y los cacahuetes eventualmente acaban disfrazándose de palomita para pasar desapercibidos. ¿Entiendes?''
'' Me estas queriendo decir que tu eres como un cacahuete?''
''Solo por dentro. Por fuera soy una palomita''
'' Esto comienza a volverse demasiado extraño...'' Amu se dio unos segundos para asimilar conceptos y volvió a preguntar ''Entonces, ¿este no es tu cuerpo?
Ikuto suspiró '' No, técnicamente. Cuando estoy en mi dimensión este cuerpo no me sirve para nada, ya que sólo existimos psíquicamente. Aquí en la dimensión humana necesito un soporte físico para subsistir, por eso mi alma crea cuerpos orgánicos donde poder sobrevivir sin problemas. Lo mismo va para los ángeles''
''¿Entonces los ángeles también existen? ¿Y el cielo y el infierno?
'' Otro cliché absurdo. No existe el cielo ni el infierno. Cuando un cuerpo humano muere, así como cuando un ángel o un demonio mueren, su alma se desintegra y dejan de existir. Por otra parte, ángeles y demonios solo se diferencian por su tipo de psique. Los demonios tenemos psique negativa y los ángeles tienen psique positiva. No hay rivalidades entre nosotros, ni tampoco los ángeles descienden de Dios ni nosotros de Satanás ni nada parecido.
'' Entonces los demonios no son malos...''
''No todos. Al igual que los humanos, tenemos un poco de cada cosa. Hay demonios ingenuos, inseguros y unos auténticos buenazos. Por otra parte también hay ángeles malvados, manipuladores e incluso pervertidos y violadores.
Amu tragó saliva. Intentaba captar todos los matices de lo que Ikuto le estaba explicando, pero resultaba difícil imaginarse a seres así. Por otra parte, tampoco veía a Ikuto tan malo cómo un demonio se supone que sería. Mientras no usara sus poderes, parecía un chico normal y corriente como cualquier otro.
'' Y...¿qué haces tú en el mundo humano?''
Ikuto apretó los puños y desvió la mirada. Su cuerpo se tensó durante unos instantes, aunque Amu fue plenamente consciente de ello.
''Digamos...que en mi mundo hay también una serie de reglas. Yo rompí esas reglas y me desterraron aquí como castigo. He permanecido encerrado aquí durante algunos años. Intenté volver, pero en cuanto puse un pié en mi dimensión otro demonio me localizó y me devolvió de vuelta aquí. ''
Ambos permanecieron en silencio. Amu se dio cuenta de que se trataba de un tema espinoso para Ikuto y no quiso insistir más, pero aún así su curiosidad estaba lejos de ser saciada.
''Antes en la cocina mencionaste algo de un contrato...''
Ikuto soltó un resoplido.
''Ese es el centro de todo esto y la razón por la que ahora ser un demonio se ha vuelto un dolor en el culo.''
'' ¿Porque dices eso?''
'' Por que los demonios, como consecuencia de nuestra superioridad en el terreno físico de vuestro mundo, podemos aprovecharnos de los débiles seres humanos. Pero a alguien del otro mundo se le ocurrió que eso no sería justo para vosotros y determinó que si un humano y un demonio se involucran debe haber de por medio un contrato. Si el demonio quiebra el contrato, muere, mientras que a vosotros lo más que puede haceros es daros dolor de cabeza.'' Ikuto resopló molesto '' Vaya injusticia.''
''¿Tú y yo hemos hecho alguna vez un contrato? '' preguntó Amu sorprendida.
'' Sí...otra injusticia más de mi mundo. Cuando intenté regresar a mi dimensión el demonio que me devolvió aquí no solo se contentó con eso, sino que destruyó mi cuerpo físico. Cuando regresé aquí yo estaba demasiado débil como para reunir toda la energía necesaria para crear de cero un cuerpo humano, así que debí de alojarme temporalmente en una especie inferior. Supongo – porque no tengo recuerdo de nada de ello – que debí de transformarme en el gato que tú encontraste. No sé cuantos días permanecí en esa forma, pero lo que es habitual en estos casos es que buscara comida y un lugar donde descansar para poder acelerar la recuperación.''
Amu escuchó sorprendida como todo encajaba. El gato, su docilidad, su obsesión por comer a todas horas...
'' Tú en ese entonces debiste de decir o hacer algo que hizo que inconscientemente estableciera el contrato contigo. Cuando mi cuerpo acumuló la suficiente energía, mi cuerpo humano volvió a regenerarse. El resto de la historia ya la conoces. El quid de la cuestión es que sigo muy débil y que mi energía depende directamente de lo cerca que esté de tu presencia; así que de momento no puedo marcharme de aquí. ''
Amu trago saliva.
'' Y cuanto tiempo... estarás por aquí; ¿unos días...una semana?''
Ikuto soltó una carcajada irónica.
'' Ojalá... me temo que hasta que no se cumpla el contrato tendré que quedarme aquí. Por suerte nuestro contrato fue de un nivel bajo, por lo que en cuanto me recupere totalmente puede que pueda apartarme un poco de ti. ''
Amu se desplomó contra el sofá.
''Pero mis padres regresan dentro de un mes. ¿Qué haremos si no te has recuperado en ese momento?''
Ikuto cuadró los hombros '' En ese supuesto espero que tengas suficiente hueco en tu armario para meterme dentro, por que no pienso morirme para evitar que tu tengas disputa familiar.'' Ikuto pasó los brazos por detrás de la cabeza y apagó la tele con el mando a distancia. ''Alegrate. Si hubiéramos hecho un contrato de nivel alto tendríamos que estar todo el día cogidos de la mano. Por lo menos hemos ganado todo eso.''
Amu pestañeó. Su mente se había quedado atascada en Sus padres conocen a Ikuto.
''Tengo sueño, ¿vamos a la cama?''
'' ¿A qué cama? ¿A la mía?''
Ikuto miró a Amu con expresión divertida. '' Estaba preguntando en plural, pero obviamente, no voy a dormir contigo. Bastante rato vamos a pasar juntos como para compartir un espacio tan pequeño.''
Amu sintió la molesta sensación del rechazo. Ikuto podía llegar a ser una persona con demasiado poco sentido del tacto cuando quería, y estaba claro que para él tampoco le era grata la situación.
'' Como quieras, pero mañana tengo clase y madrugo, así que espero que te quedes quieto toda la mañana y no me causes problemas''
Ikuto sonrió malévolamente, cogió un cojín y se tumbó en el sofá, tirando a Amu al suelo.
'' No te preocupes fresita, ni te darás cuenta de que estoy aquí. Lo prometo.''
Amu ignoró los escalofríos que le produjo su mirada turquesa y subió a su habitación, intentando eliminar las ganas de tirar a Ikuto por la ventana.
Notas de la autora:
Hasta aquí llega el prólogo. A partir de ahora vienen los problemas de verdad :D. Muchas gracias por el apoyo que ha recibido la historia, sobre todo de parte de los fans de Mexico y España, por ser los que más entran a leer esta historia (benditos stats XD).
Si teneis alguna duda con respecto al capitulo (la parte de explicación que da Ikuto es muy densa, lo sé) o algún comentario de la historia en general, no dudeis en escribirme un review y os contestaré encontada.
Muchos besos!
