Capítulo 2
El modo apasionado en que el Hanyo reclamaba sus labios la excitaba de sobremanera, aquello se prolongó durante largo rato, las manos del chico recorrían desde su cintura hasta el comienzo de sus pechos de forma seductora, inquietante. Podía sentir las garras que tanta sangre había derramado y al mismo tiempo tantas veces la habían salvado por sobre sus ropas, atrapándola. InuYasha por su lado intentaba controlar sus instintos de tomarla salvajemente en aquel momento, tenía planeado hacerla suplicar por él, hacerla retorcerse a causa de la excitación, para su mala suerte comenzaba a faltarle el oxígeno ¡maldita sean las necesidades humanas! Se separaron un poco más sin embargo el chico no dejaba de acariciarla de forma erótica por encima de sus delgadas prendas.
Kagome comenzó a dejar salir los gemidos que había reprimido durante el salvaje beso, su respiración no funcionaba del todo pero admitía que aquello si se había sentido bien. Sonrió para sus adentros, nunca hubiese podido imaginar ese lado de InuYasha.
En menos de cinco segundos el Haori del joven yacía tendido en el suelo de la habitación, su varonil pecho fue descubierto ante los ojos de la sonrojada miko ¿acaso no era suficiente un beso de locura? Al darse cuenta de que era la primera vez que podía admirar la piel del Hanyo sin ninguna marca o herida sobre ella se sonrojo aún más llegando a perderse en sus propios pensamientos sin notar que sus manos comenzaban a ser atadas con fuerza con el Haori del chico.
-Más te vale no moverte más de lo necesario pequeña- Kagome abrió los ojos de golpe al escuchar a InuYasha susurrarle algo tan sensual al oído aunque por otro lado daba un poco de miedo. La cama no se encontraba cerca por lo que el Hanyo no quiso perder tiempo en llevar a la joven hasta ella por lo que la tendió en el frío suelo de la habitación boca abajo dejando sus manos amarradas hacia arriba sobre su espalda, Kagome gimió más fuerte al darse cuenta de ello pues estaba demasiado distraída con la anatomía (o la poca vista que tenía de ella) del chico.
-InuYasha pero ¿qué…?- No pudo terminar ni siquiera la pregunta pues sintió las garras volver a acariciar su espalda aún por encima de la ropa, la forma en que lo hacía era lenta, ahora comprendía en que consistí su venganza; torturarla con sus caricias hasta hacerla quedar a sus pies, ¡oh no señor! Aunque esté perdidamente enamorada de él, no lo iba a dejar ganar por ningún motivo.
InuYasha recorrió cada rincón de la espalda de la chica una y otra vez con sus garras durante un rato hasta que hizo más presión sobre esta llegando a rasgar la tela de la camisa, la miko soltó un gemido ante el gesto pero no pronunció palabra alguna, mientras el joven dejó al descubierto su tersa piel, más blanca que la nieve, acercó sus labios hasta esta y la besó delicadamente, después regreso a su actual posición y la admiró como si de una obra de arte se tratase.
Kagome mantenía los ojos cerrados tratando de no hacerse ver tan débil ante él aunque hasta cierto punto, era bastante difícil. InuYasha volvió a posar sus manos sobre la espalda femenina haciendo círculos con sus dedos, recorriéndola nuevamente hasta el inició de sus pantalones; una vez ahí el chico los tomó con ambas manos y comenzó a bajarlos lentamente dejándola con estos hasta el inicio de sus rodillas y con las bragas al descubierto.
Kagome mordía sus labios evitando que sus gemidos salieran de su boca, sentía humedad entre sus piernas y no le sorprendió en lo absoluto pero no pudo evitar sentirse aún más expuesta pues estaba completamente segura de que InuYasha se había dado cuenta de ello (más con la vista panorámica que tenía de su trasero) El Hanyo sonrió para sí al ver un mancha de líquido en las bragas rosadas de la mujer, aunque ella sofocara los gemidos sabía perfectamente bien que estaba excitándola de sobremanera, lo que le daba un aumento a su orgullo.
Acercó su rostro hasta el lugar aún cubierto y resoplo, Kagome dejó escapar un gritillo de placer ante aquel gesto más sin embargo trataba de contenerse; el Hanyo volvió a sonreír y con una pequeña ayuda de sus garras la dejó completamente desnuda de la cintura para abajo y gran parte de la espalda, un golpe de su dulce aroma llegó a las fosas nasales del Hanyo el cual no pudo contenerse más y acercó nuevamente su rostro hasta el lugar más íntimo de la sacerdotisa y comenzarla a lamer despacio, saboreando su néctar que tanto lo hacía enloquecer.
Sintiéndose incapaz de contenerse por más tiempo la chica gimió de sobremanera, al sentir sus labios tocar ese lugar tan privado y al sentirlo lamerla supo al instante que no podría mucho con aquello, sus pequeñas manos se movían pero aún se mantenían atadas con el Haori, InuYasha continuaba lamiéndola hasta que sintió como su boca empezaba a llenarse de su líquido; tras un grito ensordecedor Kagome se había venido en su cavidad bucal, sonrió otra vez, se sentía tan bien al respecto.
Más sonrojada que nunca Kagome cerró sus ojos con fuerza evitando a toda costa la mirada encantadora del joven híbrido. Él por su lado continuaba acariciando con sus dedos la zona (que ahora se encontraba más húmeda que al principio) hasta que tomándola de su trasero la hizo girarse quedando boca arriba.
Ella se negaba a abrir los ojos, e InuYasha aprovechó para darle un dulce y delicado beso en los labios para después continuar con su mandíbula, su cuello, sus mejillas hasta el comienzo de su oreja donde se entretuvo un rato, durante el proceso, Kagome gemía por lo bajo aunque para su mala suerte, su inconsciente hacia que esta sonriese ante cada beso o caricia proporcionada por el Hanyo el cual lo noto de inmediato. Terminó de apartar el resto de ropa del pecho de la joven y despacio retiro el sostén de manera ágil (gracias esa pequeña visita en el departamento de damas aprendió como usarlo) suspiró al verla desnuda, completamente desnuda y a su total merced; no pudo evitar enamorarse de su rostro tan hermoso, parecía una muñeca con ese sonrojo.
Él la besó nuevamente para después posarse sobre uno de sus pechos, tomó el pezón delicadamente entre sus dientes mientras que con la otra mano acariciaba el otro. Kagome comenzaba a delirar gracias al aumento en su excitación, había alcanzado un orgasmo aquella noche pero conociendo al Hanyo, no sabía exactamente hasta cuantos estaba dispuesto a hacerla alcanzar. Finalmente terminó con el pecho derecho para después seguir con el izquierdo y cambiar de mano repitiendo el mismo proceso, era conocedor del éxtasis que Kagome estaba viviendo en ese momento, gracias a él. Continuó besándola desde sus pechos hasta su vientre en donde recostó su cabeza durante un momento mientras que con sus manos acariciaba las piernas femeninas. Los gemidos volvieron nuevamente lo que deleitaba al híbrido de mil maneras.
Se incorporó un poco y acercó sus manos hasta el nudo que mantenía sujeta su Hakama, no desvió su mirada del rostro de la chica ni un momento mientras lo hacía, luego de por fin liberar su viril miembro el cual había comenzado a palpitar de un momento a otro sintió relajarse pero aún así no iba a poder contenerse por más tiempo. La tomó de la cintura con suma delicadeza y la alzó para que quedase justo cara a cara con él.
-¿Entendiste la lección?- Le preguntó sonriéndole a la azabache cuya frente tenía perlas de sudor producto de la excitación pero esta al escucharlo le miró tristemente, desde el principio sabía que aquello era por darle una lección más no por amor y no podía evitar sentirse más que usada, engañada.
-Se ve que lo único que querías era divertirte un poco, anda que ya entendí muy bien puedes regresar al Sengoku con Kikyo- InuYasha suspiró, sabía desde un principio que se arriesgaba esa conversación con el simple hecho de hacer lo que hizo, tomó el rostro de la miko entre sus manos y limpio unas cuantas lágrimas que se asomaban por sus orbes chocolate.
-Mi intención no era hacer lo que hice solo para divertirme un poco Kagome ni siquiera tengo planeado volver con Kikyo, ella admito había sido la primera mujer a la que ame pero ahora la única dueña de mi corazón es y será por siempre Kagome Higurashi- La joven le miraba dudosa y la comprendía del todo por lo que decidió continuar-Te amo más que a nadie pequeña y si hago esto no es solo por vengarme por tener que ir a aquel sitio y que tus amigas se divirtieran de lo lindo conmigo, creo que lo que por fin me dio el valor de hacerlo fue el hecho de verte vestida de tantas formas distintas y a la vez comprender lo mucho que en verdad te necesito…
Fue interrumpido por un beso profundo de la chica quién había dejado salir las lágrimas libremente aunque no estaba segura del todo de lo que el Hanyo le decía pues había tenido ya bastantes desilusiones en la vida y no quería volver a tener otra.
-Júrame que todo es en serio, que no te estás burlando de mí- InuYasha la besó nuevamente y asintió ligeramente con la cabeza viéndole directamente a los ojos en donde la verdad daba brillo propio a aquellos ojos dorados –Yo desde que te conocí siempre te he amado InuYasha.
Finalmente se colocaron en una buena posición e InuYasha tomó a la miko de la cintura y la acomodó de forma en que no le doliese la pérdida de su virginidad al momento de penetrarla, tomó su Haori que se encontraba sujetando firmemente las manos de Kagome y lo arrojó junto con el resto de las prendas dejándole suficiente libertad a la chica de que lo tomara por los hombros para apoyarse mejor.
Poco a poco comenzó a entrar en ella, con el temor de lastimarla siempre presente hasta que sintió su barrera y Kagome ahogo un grito que supuso fue de dolor. Casi de inmediato captó la sangre fluyendo de su zona íntima por lo que se sintió un completo bastardo miserable.
-Perdóname pequeña no era mi intención lastimarte- Continuo el chico mientras comenzaba a dar suaves embestidas al cuerpo de Kagome quien se limitó a sonreírle tiernamente aparentando que no ocurría nada con ello.
Las embestidas se fueron tornando más rápidas y profundas conforme InuYasha captaba que el olor a sangre y la esencia de incomodidad disminuían. Kagome gemía a todo lo que sus pulmones daban mientras el híbrido volvía mas fuertes sus penetraciones, el placer fue inundando la habitación a tal grado de llegar a marear, después todo fue rápido, llegaron al clímax de manera hermosa mientras gritaban el nombre del otro con todas sus fuerzas e InuYasha mordía el lado derecho del cuello de Kagome dejando una marca en donde se decía que esa hembra ya tenía dueño el cual era él y si a un solo bastardo se le ocurría tocarla, se consideraba muerto.
Terminaron abrazados y con sus respiraciones el doble de agitadas que antes, se miraron fijamente por última vez antes de besarse con infinita ternura.
-Te amo- Repitieron ambos al unísono para después soltar una risilla.
-Sabes, deberíamos ir de compras más seguido- Mascullo la chica entre risas mientras se colocaba más cerca del pecho del Hanyo.
-Ni lo sueñes pequeña definitivamente pasar un día con tus amigas es peor que pasar meses buscando a ese infeliz de Naraku- Ambos volvieron a reír y se besaron nuevamente pero ahora tan solo con un roce de labios, que curiosamente, a ambos les hizo sentir una corriente eléctrica recorrer su cuerpo y terminar en sus entrepiernas.
-¿Lista para la segunda ronda?- Continuó el Hanyo con una mirada juguetona a lo que era prácticamente imposible negarse.
-Me gustan tus venganzas… aunque espero que esta vez sí pueda ser en la cama- InuYasha rió cuando recordó con aún se encontraban en el suelo de la habitación, tomó a Kagome entre sus brazos y la recostó en la cama de la habitación donde su amor nuevamente llegó a la cima del éxtasis.
Fin
Por favor a todos mis lectores recuérdenme que no debo escribir lemon cuando mis pervertidas amigas están viendo hentai en mi cuarto xDD En fin perdón por los dos días de demora y espero que les haya gustado mucho este fic.
Este capi va para ardalus amigo muchas gracias por todos tus reviews en todas mis locas historias en verdad lo aprecio y también gracias por responder a mi pregunta ^^ ¡A todos mis lectores en general gracias por leer y no olviden dejar sus comentarios chicos!
Se despide su amiga
LoVe Quo
