Disclaimer: Harry Potter, todos los demás personajes y algunos lugares son propiedad de J.K Rowling.

Hago esto sin fines de lucro mi objetivo es divertirme y pasar un buen rato.

Advertencias: Este fic es slash, relación chico y chico.

Este fic es EWE…Epilogue? What Epilogue?, por lo tanto ignoro el Epílogo escrito por J.K Rowling.

Es clasificación M, por lo tanto tiene sexo explícito y no es recomendable para mentes débiles.

Si no te gusta no lo leas, y como dicen por ahí "bajo advertencia no hay engaño".


CONSTRUYENDO UN FUTURO

Capítulo 4

Malfoy Mannor estaba tranquila y en silenció cuando llegaron, eso sólo podía significar dos cosas: una, Narcissa estaba dormida, lo cual era seguro dada la hora, o dos, había salido; sin embargo, no quería arriesgarse, no le tenía miedo a su madre, ¡por favor!, era sólo que con Potter en ese estado prefería no tener más sorpresas y poder dedicarse únicamente a curarlo y averiguar por que no despertaba. Decidió asegurarse de que su madre dormía.

-¡Tink, Ding!- llamó Draco.

Al instante dos elfos aparecieron, uno un poco más pequeño que otro, los dos de nariz ganchuda y larga, al parecer iguales; sin embargo, sus ojos eran de diferentes colores, el de uno azules celeste y el de otro cafés.

- ¿Si amo?- preguntaron a la vez

- Tink, necesito que me avises donde esta y que hace mi madre, si esta dormida, que es lo más seguro, vigila si se despierta y me busca, y búscame. Ding, ve a mi cuarto, nos vemos allí.- al decir esto los dos elfos hicieron una reverencia y desaparecieron.

Comenzó a caminar hacia las escaleras con Potter en los brazos, pesaba pero en realidad no le importaba, púes estaba sumergido en los rasgos de este, parecía que sufría en sueños, por el rictus de su cara- Draco estaba realmente preocupado por el auror.

No tardo mucho en llegar a su cuarto, éste se encontraba en el primer piso en la tercera puerta de la derecha. Ding mantenía la puerta abierta para facilitar la entrada de su amo, apenas Draco entro en la habitación, Ding la volvió a cerrar. Se acercó a su cama y con cuidado deposito a Potter en ella.

- Ding, cámbiale la ropa por un pijama cómodo, yo espero a fuera, llámame cuando termines- diciendo esto salió y cerró bien la puerta.

Tres minutos después Ding asomaba su cara por la puerta- Listo amo Draco-. Abrió la puerta para permitirle el paso a Draco y cuando este entró, la cerró de nuevo.

-Tú y Tink tienen estrictamente prohibido decirle a alguien que Potter esta aquí y su misión es que nadie se entere, ni mi madre, y por supuesto cuidarlo cuando yo no este con él. A hora puedes retirarte.- El elfo hizo otra reverencia y desapareció.

-Bien Potter ahora me dirás que tienes.- Draco sacó su varita, e hizo un hechizo para saber si era alguna causa mágica lo que había dejado así a Potter. Se sorprendiendo al ver una luz parpadeante en el corazón y sienes de Potter; había atribuido el desmayo de Potter a falta de sueño y mala alimentación o algo por el estilo.

Draco no era medi-mago, pero conocía de maldiciones, probó otro hechizo para darse una idea de que era lo que tenía Potter. Se llevo un susto de muerte cuando descubrió restos de magia negra; pensando rápidamente, dejo extenderse su magia un vez más hasta encontrarse en contacto con la de Potter, para su sorpresa, la magia de Potter tenía tintes de otra magia, para ser exactos, la misma que había encontrado en las bodegas, esto era demasiado extraño.

Regreso su magia a él. Primero debía asegurarse que Potter no moriría por causa de ese hechizo. Dejó a Potter a solas, por supuesto, sabía que Ding cuidaría de él y le avisaría si algo pasaba; se dirigía al único lugar donde podría encontrar algo que le ayudase, una biblioteca, pero no cualquiera, una biblioteca al menos seis veces más grande y mejor equipada que la de Hogwarts: la biblioteca de la familia Malfoy.

Esperaba poder encontrar algo acerca del hechizo que había sido lanzado en el área de las bodegas, la biblioteca familiar tenía tomos de libros sobre casi cualquier tema, magia o criatura mágica, en realidad que su padre hubiese sido mortífago le ayudaba bastante pues la base original del hechizo había sido uno viejo, no demasiado, pero si lo suficiente para que no en cualquier lugar pudiera encontrar información sobre él, sobre todo porque estaba casi seguro que Lord Voldemort lo había inventado durante sus años mozos y lo había enseñado a sus primeros mortífagos: entre ellos su padre.

Por otro lado, estaba esa extraña manía que Lucius siempre había tenido, tal vez solamente había sido un pasatiempo al principio que con el tiempo se había vuelto hábito y después manía. Lucius solía escribir los hechizos que Lord Voldemort les enseñaba, la técnica, los efectos, la manera correcta de usar la varita, la pronunciación desglosada y por supuesto la manera de contrarrestarlos; había que reconocer que su padre, aunque tenía los principios movidos y tal vez era bastante sádico, era un hombre inteligente y precavido.

Draco recordaba perfectamente como había encontrado el libro que ahora mismo buscaba donde lo había dejado la última vez: el despacho de su padre. El lugar estaba algo escondido, por decirlo así; la puerta de entrada se encontraba al final de la biblioteca en el tercer piso de la misma y, considerando el tamaño de la biblioteca, por lo menos quince metros de ancho, por otros quince de largo y unos cuatro o cinco metros de alto no era fácil de hallar; lo que más le gustaba a Draco eran el techo y el suelo de la biblioteca. Justo en el centro había una enorme escalera de mármol negro con vivos plateados (a juego con toda la decoración de la biblioteca) en caracol, de la base de esta miles de pequeños mosaicos formaban el emblema familiar, subiendo por ella hasta e final partían otros miles de pequeños vitrales; era una vista maravillosa pues, gracias a la magia, el vitral en completo cambiaba de acomodo formando diferentes figuras como el fondo de un caleidoscopio o tal vez paisajes: un amanecer, un anochecer, aunque también mostraba el emblema familiar y el retrato de Malfoy Mannor.

Por supuesto, Draco no podría leer todos los libros ni en tres vidas, pero por lo menos conocía bastante bien la biblioteca y sabía donde encontrar que libro, dependiendo del tema o de que tan viejo fuera o de el autor, el sistema de organización de la biblioteca era bastante complicado, pero justo para eso había un elfo doméstico-bibliotecario: Topher, que también era el encargado de volver imperceptible la puerta del despacho para alguien que no fuera un Malfoy, a menos que el cabeza de la familia así lo decidiera.

La recopilación de hechizos de su padre era un libro de tapas de cuero negras, de unos quince centímetros de grueso, escrito con la elegante caligrafía de su padre todo en tinta negra. Se había topado con el libro, en uno de esos momentos que uno revisa las cosas de sus familiares muertos y recuerda momentos, con ayuda de esos objetos, en ese entonces, cuando la muerte de Lucius aún era reciente Draco solía pasar mucho tiempo en ese despacho que aún no consideraba suyo y que hasta la fecha no lo hacía, era su manera de mantener el recuerdo de Lucius vivo, ya que el despacho le recordaba realmente como era su padre, y no como los retratos que habían aparecido el día de su muerte, todos esos que lo miraban fría y altivamente al pasar.

Tal vez Lucius no había sido el mejor padre del mundo pero tampoco el peor, si bien era cierto que no era un perita dulce, se permitía muestras, pequeñas pero importantes, de cariño hacía su familia. No siempre, pues debía mantener su imagen de mala persona, Draco sabía que tal vez si había sido malo, pero a fin de cuentas siempre había sido su padre, tal vez lo había odiado por ser duro con él pero tras su muerte el odio se había esfumado, dejando paso al respeto, orgullo y cariño que Draco sentía muy interiormente hacia su padre.

Después de todo Lucius había puesto su granito de arena en la liberación de su familia junto con Potter al echarse la culpa de todo y decir que el los había obligado a pasarse al lado Oscuro, tal vez no era totalmente falso, pero con eso y el testimonio de Potter, su madre y él pudieron salir libres, su madre no había perdido contacto social, aunque extrañaba demasiado a su padre y él por otro lado había tenido la oportunidad de estudiar su carrera en su país natal pues su expediente estaba en blanco, sin embargo, a pesar de eso había preferido estudiar su servicio en Italia y no en Londres por -motivos personales-, en otras palabras, un intento en vano de olvidar a Potter.

Por fin había llegado al despacho de su padre, tomó el pomo y despacio abrió la puerta; el espacio era una estancia circular bastante grande, casi todo era negro ahí, aunque sabía que podía redecorarlo, de cierta forma le gustaba como era, estaba decorado para pensar; el suelo era mármol negro con nervaduras blancas, paredes verdes Slytherin, muebles negros y lámparas negras. Se dirigió a una vitrina empotrada en la pared justo a la izquierda de la puerta, con cuidado abrió las puertas de cristal, de la tercera repisa sacó el libro, lo dejo en el escritorio y regreso a cerrar las puertas. Decidió que era mejor que estuviera con Potter, no fuera a pasarle algo mientras no estaba con él. Llevando el libro con él recorrió todo el camino hasta su cuarto.

Mientras recorría Malfoy Mannor de extremo a extremo, iba pensando en Potter, en todo lo que le había contado el día anterior; tal vez no era mucho pero ahora lo entendía mucho mejor, ya que su pasado no había sido exactamente feliz, es más ni siquiera rozaba esa palabra, pero por lo menos había estado a salvo diecisiete años en esa casa, eso era lo que contaba ¿no?

Si bien era cierto que durante su especie de amistad a finales de la guerra y durante la academia de aurores Draco no había sabido que estaba enamorado de Potter o al menos no lo había aceptado, de hecho fue hasta que se graduaron y tuvieron las vacaciones previas a su servicio que lo aceptó; sabía que Potter y el jamás podrían ser nada que no fuera amigos, pero el estar tan cerca y a la vez tan lejos de él lo estaba consumiendo poco a poco, no obstante Potter también había estado bastante raro durante esa época, no fue hasta el 4 de Julio que se entero del por qué. Potter iba a casarse.

En ese momento Draco supo que tenía que irse, que ya no podía seguir así , que el hueco de su corazón lo hundiría en una profunda oscuridad, Draco escapó, por que ya no podía más, necesitaba olvidarlo, arrancarlo de su corazón, era cierto que había podido mantener la careta dos meses, esa de desgraciado que siempre había tenido frente a Potter, sólo que la situación había variado desde que habían entrado a la Academia de Aurores y les había tocado compartir habitación, se les podía considerar amigos, los dos habían madurado y dejado atrás la riñas de infantes que habían mantenido durante Hogwarts, aún eran rivales, pero de una forma más sana, ya no trataban ni de destruirse ni de humillarse, simplemente era una sana competencia entre alumnos para mostrarse a si mismos que podían con el otro, que estaban al mismo nivel.

Esa era su amistad, o eso pensaba Draco; si era cierto todo había cambiado, lo malo era que los cambios sólo se había producido en Draco, Potter seguía igual o eso parecía, tampoco es que hubiera pasado todo su tiempo con él desde que había regresado a Londres. Al fin de cuentas no lo podía evitar, ellos habían sido amigos y Potter aún lo pensaba, además Draco había tomado la decisión de regresar, había rechazado la propuesta de volverse parte de los aurores italianos y había venido por cuenta propia, tal vez era masoquista.

En eso pensaba cuando llegó al cuarto de Potter (bueno en realidad Potter estaba en SU cuarto ahora que lo pensaba); abrió la puerta lenta y cuidadosamente, por sí Potter se despertaba; sin embargo Potter seguía con ese rictus en su cara, tenía la cara con una fina capa de sudor y se movía un poco, parecía agitado, como si tuviera pesadillas. Tal vez debía despertarlo, sin pensarlo dejo el libro en una mesa que se encontraba a la izquierda de puerta y se acercó a la cama, se sentó en ella cerca de Potter, le tomo un hombro y lo comenzó a agitar, pero Potter no parecía notarlo así que decidió llamarlo.

- Potter, Harry, vamos despierta, Potter- pero el aludido seguía en sus aparentes pesadillas, no había que perder tiempo, así que tomo el libro y abrió una puerta que se encontraba a mitad de la pared de la derecha de la cama, su estudio, como solía llamarlo cuando era estudiante, un lugar dispuesto para que Draco hiciese su trabajos, era azul turquesa, con lámparas de luz blanca, tenía al menos 4 libreros grandes, dos pufs, un escritorio y un silla de cuero mediana, todos los muebles de color café oscuro. Una ventana enorme frente al escritorio cumplía la función de brindarle suficiente luz al joven cuando hacía tareas durante el día, ahora la ventana estaba cerrada pues no había nada de luz, ya eran alrededor de la una y media de la mañana.

Aún tenía tiempo antes del amanecer, si Potter salía de su letargo mañana, tal vez debería llevarlo a San Mungo para que le dieran un chequeo antes de que se fuera a su casa; por lo que sabía Potter vivía en una pequeña casa incomunicada en las afueras de Londres. Por excepción de la Red Flú y las barreras de aparición que nadie, que Potter no quisiera, podía usar.

Se sentó en su silla y abrió el libro, comenzó a hojear, la maldición si mal no recordaba era -mortfuss huptoin káustico-, así que comenzó por buscar mortfuss y sus variaciones, Lucius por suerte había hechizado el libro para que se ordenara al gusto del lector, así que Draco pasó su varita por una página en blanco que rezaba en la parte superior "Índice" y dijo- Alfabéticamente y sólo quiero efectos y contra hechizos-.

Enseguida las páginas de libro comenzaron a girar y a moverse, vio las letras aparecer y desaparecer varias veces durante un corto tiempo, el libro de pronto se cerro, y estuvo así alrededor de dos segundos, se abrió nuevamente en la misma página del índice que ahora estaba llena, Draco comenzó a buscar mortfuss.

La encontró en la página 215…

Mortfuss- Hechizo prioritariamente de destrucción; sin embargo, en ciertas combinaciones suele quemar. Se usa para destruir lugares amplios, en donde la magia no podrá surtir efecto hasta pasado el mes.

Normalmente no hay nada que pueda deshacer el hechizo pues anula la magia durante un mes. En realidad no tiene contra hechizo ya que sólo afecta objetos inanimados: ni personas, ni animales. Los objetos o lugares dañados son irrecuperables por métodos mágicos, casi siempre se opta por derrumbar o tirar lo que quedo y empezar de nuevo.

Bueno al menos no era peligrosa para los seres vivos esta parte del hechizo, al parecer esta había sido la responsable del estado en el que habían quedado las bodegas; lo del mes…. eso definitivamente iba para el informe de Johnson.

Ya no había duda, ese era el hechizo, por lo menos se podría ahorrar lo de la consulta con "expertos" que seguro dirían algo así como: ¡es señal de que el-que-no-debe-ser-nombrado regresará! A esos tipos sí que les había dejado secuelas la guerra; pensó con algo de ironía. Tomó una hoja de papel, una pluma y un tintero que estaban en el escritorio y copió lo que decía el libro. Siguió con huptoin

Huptoin- Hechizo de sueño oscuro, el sujeto al que se le hechiza estará sumergido por tres días completos en pesadillas donde lo que sueñe o sufra su cuerpo será un verdadero daño infringido hacía el receptor. Cuando es ejecutado en conjunto con otro se aplica el contra hechizo de éste con el contra hechizo de los demás, no es complicado y el ejecutor es de poca habilidad (mortífago de 2ª categoría seguramente) -mi padre tan dulce- pensó Draco y siguió leyendo. Su contra hechizo es "allevämentum arceo" sin embargo no se rompe por completo, sólo se disminuye el daño que sufre el sujeto y los días que duerme de tres a día y medio dependiendo del conjuro en completo. Este hechizo sólo se puede romper por completo cuando esta solo, es decir, sin combinaciones. Es importante recordar que al despertar al sujeto se le deben administrar pociones reconstituyentes inmediatamente y cada siete horas puntualmente por, por lo menos, tres días.

Mal esto estaba mal; esta parecía ser la parte difícil del hechizo aunque tal vez no era tan malo si según su padre uno de 2ª categoría lo realizaba. El no creía por completo en ninguna clase de jerarquía a excepción de las del ministerio y eso más que aceptarla estaba acostumbrado, pero con los mortífagos era diferente, o eso pensaba. Anotó deprisa lo que necesitaba y busco la última parte que componía al encantamiento. Esto no parecía pintar bien.

Káustico- Hechizo de infección, al conjurarse en un lugar amplio pero delimitado, la gente que era tocada o infectada por el hechizo moría. El hechizo duraba 24hrs hasta que la persona moría al no resistir dolores de igual magnitud que un crucio. El contra hechizo "Hardyr alesto" sólo detiene el sufrimiento lo suficiente para que la persona viva pero pierda la razón, sin embargo, en conjunto con otros hechizos este sólo hace que la persona pierda movilidad unas cuantas horas, pero se contrarresta tomando un poco de poción regeneradora de músculos cada siete horas por tres días aproximadamente.

Ahora lo entendía, su padre hacía esto para estar preparado contra los posibles castigos que Lord Voldemort pudiera utilizar contra ellos, quería estar precavido. Sin embargo, no tenía tiempo de enorgullecerse por el ingenio de su padre; tenía que curar a Potter, parecía que no era tan grave, a excepción del dolor que tendría después, agotamiento de músculos pero gracias a Merlín nada grave, aunque, no estaba seguro y de verdad esperaba que lo hiciera correctamente. Si esto salía bien le juraba a Merlín que cuidaría de Harry indirectamente y no intentaría nada más que ser su amigo aunque mucho le partiera esto el corazón, pero el sacrificio valía la pena.

Según las enseñanzas de su padre romper hechizos era un arte, y como todo tomaba su tiempo, primero lo primero, de acuerdo a sus enseñanzas el primer hechizo a romper en alguien es el que esta surgiendo efecto en el momento en que se va a romper el hechizo; en otras palabras tendría que romper primero a huptoin. Regreso donde Potter con la varita en ristre, ya estando frente a la cama, realizó una floritura con ella y dijo con voz fuerte y clara:

- Allevämentum arceo- hizo otra floritura y de su varita saltaron tres chispas que se fueron una a una a sus dos sienes y a su corazón, parecía que todo había salido bien en la primera parte, la segunda parecía más fácil aunque rogaba que los dichosos sueños oscuros no lastimaran mucho a Potter.

Una idea cruzó su mente. Potter tenía casa y Draco sabía donde estaba, tal vez podía aparecerse ahí y cuidarlo en su casa, ya que en Malfoy Mannor corría peligro, su madre no era la blanca palomita que todos creían que era, de hecho él sabía, aunque Narcissa tratará de ocultárselo, que celebraba reuniones con exmortífagos, empero lo había dejado pasar, pues no hacían nada malo; pero los conocía bien a los desgraciados, si ponía a Potter a su merced y en bandeja de plata le harían cosas horribles, y no estaba dispuesto a eso. No había otra opción. Llamó a Ding y a Tink, al instante los elfos aparecieron.

- ¿Amo?- dijeron al unísono.

-Tink, trae pociones reconstituyentes para cuatro días y restauradoras de músculos para dos días. Ding tú me vas a acompañar a casa de Potter, trae las cosas que dejé en mi estudio: el libro de padre, hojas blancas, plumas y tinta; ropa para tres o cuatro días, mi túnica de auror y ciento cincuenta galeones. Y esto es para lo dos: ni una palabra de esto a mi madre, si pregunta díganle que fui a mi piso en Londres muggle y que voy a regresar en cuatro días o cinco como mucho, que no se preocupe, encárguense de que no me pueda encontrar, ¿de acuerdo?- pregunto a los dos elfos.

- Si, joven Draco- haciendo una reverencia desaparecieron.

Tres minutos más tarde los dos elfos habían regresado con lo que Draco les había pedido.

- Bueno, Tink nos vemos, vámonos Ding- y así con su equipaje y Potter de nuevo en sus brazos desaparecieron.

Para su sorpresa pudo aparecer en la puerta de entrada de la casa de Potter, esta no estaba cerrada, es más ni siquiera necesito abrirla, supuso que así era como la casa recibía a su dueño, después de todo no era mala idea, así Potter seguramente no se peleaba con sus llaves cuando venia tomado, la casa, no era una mansión pero tampoco era un departamento; subió las escaleras y puerta por puerta buscó la habitación de Potter, ya llevaba diez habitaciones, una sala de entrenamiento mágico, una sala de entrenamiento muggle, un despacho, un salón raro con cosas que supuso muggles, el cuarto de baño para visitas, una puerta que no pudo abrir y por fin, en la última puerta del primer piso: la habitación de Potter, después de todo no tenía mal gusto y era verdaderamente tranquilizante, toda la habitación era blanca, toda, nada, ni siquiera el pomo de la puerta del baño era de otro color. A la derecha de la cama de Potter, casi toda esa pared era un ventanal, pero fijándose bien, más bien era la entrada hacia la terraza personal de Potter, dos sillas una mesa y dos plantas era lo que adornaban la terraza con barandal, para su sorpresa también eso era todo blanco, claro a excepción de las plantas.

Dejo a Potter en su cama -cama matrimonial-, pensó con algo de disgusto; cerró la puerta y salió rumbo a la cocina, donde seguramente ya estaría Ding esperándolo, no quería llamarlo pues antes elegiría la habitación en donde dormiría. Ding, regresaría a Malfoy Mannor para que Narcissa no sospechara y además por que no sabría donde mandarlo a dormir, seguramente el elfo diría que afuera, que debajo de las escaleras, que en el suelo de la cocina o algo así, pero el no era inhumano y prefería que regresara a sus aposentos en Malfoy Mannor, donde dormiría lo poco que pudiera en una camita.

Decidió que dormiría en la habitación de la izquierda de la de Potter, que también estaba frente a la puerta que no pudo abrir.

Bajó a la cocina, le comunicó a Ding donde iba a dormir, le dijo que acomodará sus cosas y luego podía irse a Malfoy Mannor para que Narcissa no sospechara, le pidió que por la mañana le entregara a su madre una carta que había escrito antes de salir, en la que le decía que necesitaba a Ding para que aseara su piso en Londres y que así podría venir a servirle el desayuno en la mañana. Dicho esto Ding desapareció con otra reverencia.

Draco regresó a la habitación de Potter para velar el sueño del moreno, se sentó a su lado en la cama y le acarició el cabello, no pudo dejar de notar lo bello que Potter era ahora que ya no tenía ese rictus de dolor, parecía que sus sueños eran un poco más tranquilos, aunque a pesar de eso aun tenía la fina capa de sudor; Draco apareció con su varita un trapo y un pequeño envase con agua, remojó el trapo en el envase y dejó éste en la mesita de noche, después limpió con ternura el rostro de Potter y también dejó el trapo en la mesita de noche.

- Vamos Harry, tú puedes, recuerda que no es real, yo sé que puedes. T e quiero, y espero que estés bien y te recuperes pronto, te prometo que te voy a cuidar, aquí estoy para ti, no te preocupes estoy aquí…-decía Draco mientras acariciaba el pelo de Potter. No se dio cuenta de lo que hacía, no lo razonó simplemente un impulso hizo que besara la mejilla de Potter y se durmiera abrazado a él.

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Había mucha luz, seguramente tenía bastante tiempo que había amanecido, pero no era eso lo que lo había despertado, algo le había hecho cosquillas en la mejilla; de pronto el letargo desapareció y recordó todo; saltó de la cama. Si Potter despertaba y lo veía abrazándolo, tal vez se enfurecería y le preguntaría que qué demonios le pasaba, por qué estaba en su casa y en SU cama. Se tranquilizó al pensar que Potter no iba a despertar si no hasta mañana cómo a las once y media de la mañana.

Bueno mejor se daba una ducha y comenzaba el informe para Johnson. Claro, antes desayunaría, seguramente Ding ya estaba ahí esperándolo, y no se equivocó el elfo estaba en la cocina esperando a Draco.

- Buenos días amo, ¿Qué le gustaría desayunar?- saludo el elfo.

- Buenos día para ti también, me prepararías café y, no se… ¿tostadas?- dijo Draco.

-Claro amito, enseguida- al escuchar esto Draco no pudo evitar sonreír -amito-, desde que tenía memoria Tink y Ding siempre le habían dicho amito e inclusive ahora lo seguían haciendo, a pesar de que ahora era el "cabeza de la familia Malfoy", como su madre le recordaba amablemente.

Minutos más tarde Draco terminaba su última tostada y su segunda taza de café.

- Ding, me daré un baño y después estaré en mi habitación, mientras vigila a Potter- dicho esto se encamino al baño de visitas.

Había esperado un baño pequeño, lo común; una regadera, el retrete, lavamanos, o alguna variante de eso, pero no una réplica de la tina del baño de prefectos de Hogwarts, Potter no se medía y había hecho lo que quiso con su casa.

Se desvistió, y llenó la tina de agua tibia, mientras esperaba a que estuviera llena, se dedico a observar el baño, el retrete estaba tras una puerta de madera obscura, la regadera se encontraba al final del baño en un cubo semi transparente y por otro lado lo que parecía una pequeña bodega de productos de higiene era cubierta por una puerta corrediza negra de madera, ahí encontró: pasta de dientes, shampoo, un botiquín, varias pociones diferentes para quién sabe qué, papel de baño y otras cosas raras que no conocía y que, conociendo a Potter, eran muggles.

La tina estaba lista, de todos los grifos que ésta tenía había elegido el de burbujas azules con un olor fresco, el baño era relajante así que se tomo su tiempo. Una hora después salía del baño relajado y contento; pensó que tal vez debería pedirle a su madre algo parecido en el baño de su cuarto en Malfoy Mannor; de verdad que le comenzaba a gustar esta casa, y eso que a comparación de Malfoy Mannor la casa de Potter era un departamento.

Ahora que lo pensaba Potter no tenía biblioteca, tal vez la puerta que no pudo abrir era eso, pero al ser Potter, seguramente tenía cosas que no cualquiera debería ver. En realidad no importaba, pues no debía hacerse muchas ilusiones con esta casa, tal vez nunca estaría ahí de nuevo, pero en fin, podía disfrutar de estos días ¿no?

Se dirigió a la habitación que había designado como suya, la había elegido por que además de ser la más cercana a Potter tenía un librero lleno y un escritorio, tal vez era la habitación que la sabelotodo ocupaba cuando venía de visita. Se vistió y dejó su ropa sucia en un bote que parecía hecho para eso, pues tenía grabada la palabra "Lavandería". Sacó su portafolio del armario donde Ding lo había guardado, no sabía por qué, pero le gustaba guardar sus portafolios en los armarios; era su propia manía. Y así se dispuso a trabajar en el informe de Johnson, era un trabajo arduo, pero tendría que hacerlo tarde o temprano, y mejor comenzaba pronto, porque cuando Potter despertase tenía que estar pendiente de que el necio se tomara las pociones puntual y cuidadosamente, dos palabras que definitivamente no encajaba con Potter; y Draco conocía lo descuidado que era Potter, por eso no se podía arriesgar, ni modo, tendría que terminar eso hoy mismo; para estar al pendiente de Potter.

Comenzó con los resultados del reconocimiento de zona y a partir de ahí tal como todo había pasado…

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Ya eran las seis de la tarde en casa de Potter y Draco estaba comiendo, había logrado terminar el reporte para Johnson con lo que su jefe necesitaba saber del hechizo y varias sugerencias importantes, que conociendo a Johnson, aplicaría inmediatamente. Entre ellas un chequeo extensivo hacía los otros aurores que estuvieron con Potter; no sabía por qué o cómo lo había conseguido el autor de la maldición, pero sólo había lastimado a Potter, tenía tres hipótesis: una el hechizo no había sido lanzado de manera adecuada, dos: al hechizo le había faltado potencia y sólo logró afectar ala persona más cercana y por último: -internamente Draco rogaba porque fuera una de las primeras y no ésta- el hechizo sólo tenía el propósito de dañar a Potter; ya que si era la tercera opción la correcta, sólo podía significar algo, un exmortífago buscaba venganza contra Potter, y esos locos eran una cosa especial.

En eso pensaba cuando las protecciones de la casa de Potter comenzaron a temblar anunciando que alguien solicitaba el paso al interior…

Continuará…


Hola! Gracias a los que leen el fic, de verdad se los agradezco mucho, son geniales en serio que los adoro. Ya se que otra vez me tarde, pero pues no puedo decir nada más que lo siento. Si les gusta mi fic…HAGANMELO SABER! Bueno y pues me tome un tiempecito y aquí esta el otro capi…Gracias

Dudas? Sugerencias? Comentarios? Sentimientos encontrados? Sueños no realizados? XD todo por review y será respondido…Muchas Gracias

Atte: Joahnpotter

PD: Por cierto…ténganme paciencia en serio que esto no esta siendo muy fácil que digamos… y aparte mi carrera no es muy fácil…¬¬ pero pues yo hare lo que pueda…aunque si les prometo de que lo termino….lo termino!

Bye….zZzZzZzZzZ!