Disclaimer: Harry Potter, todos los demás personajes y algunos lugares son propiedad de J.K Rowling.
Hago esto sin fines de lucro mi objetivo es divertirme y pasar un buen rato.
Advertencias: Este fic es slash, relación chico y chico.
Este fic es EWE…Epilogue? What Epilogue?, por lo tanto ignoro el Epílogo escrito por J.K Rowling.
Es clasificación M, por lo tanto tiene sexo explícito y no es recomendable para mentes débiles.
Si no te gusta no lo leas, y como dicen por ahí "bajo advertencia no hay engaño".
CONSTRUYENDO UN FUTURO
Capítulo 5
- Ding!- llamó Draco.
- Si, amo- apareció el elfo con un chasquido a lado de él.
- Ve a la entrada, finge que eres sirviente de Potter, averigua quién es y ven a decírmelo - ordenó el rubio.
- Enseguida, amo- y con otro chasquido desapareció el elfo.
Se levantó de la mesa, estaba nervioso, quién podría ser, qué querrían; probablemente era la comadreja o la sabelotodo. Pero no podía darlo todo por hecho y aún si fuesen ellos, de seguro sabrían que algo andaba mal, o por lo menos la sabelotodo sospecharía, pues Potter no tenía elfo doméstico. De pronto un pregunta más acudió a su mente -¿Potter tenía planes para el fin de semana?-. Ding lo distrajo de sus pensamientos al aparecer de nuevo.
- Amo, es el Sr. Cormac McLaggen, dice ser novio del joven Potter y dijo también que quiere pasar a visitarlo- dijo la pequeña criatura, respondiendo la pregunta que Draco no había dicho en voz alta.
Ira, celos, tristeza y dolor lo embargaron una mezcla de emociones; olvidándose de lo correcto y dejando de lado su sentido común, actúo como sus emociones lo demandaron.
- Yo lo atiendo, gracias Ding- tomando su varita de la mesa, se encaminó con pasos firmes y rápidos a la entrada principal de la casa de Potter, abrió la puerta, atravesó el jardín con veloces zancadas, y con ayuda de su varita abrió la enorme reja negra con una 'P' en medio. Encontrándose cara a cara con Cormac McLaggen.
- ¿Malfoy? ¿Qué haces en la casa de MI novio?- a Draco le desagradó por completo la manera en que Cormac-imbécil-McLaggen resaltó el MI en la oración.
- Ah, eres tú- dijo el rubio con un tono desdeñoso- ¿Y a ti qué te importa? No es como si tuviera que darte explicaciones de lo que hago o dejo de hacer- dijo con su mejor mirada marca Malfoy. Draco no podía dejar más claro que la actitud y la persona frente a él le molestaban por completo; tal vez sí podía dejarlo más claro, pero no quería meterse en problemas; no por ahora.
Ciertamente no había tenido intención de ser tan desagradablemente Malfoy… mentira, si tenía intención, de cualquier manera el que podría enojarse en todo caso sería Potter; porque había que enfrentarlo, después de todo McLaggen era su novio. Sin embargo, hasta que el susodicho no despertase, era libre de darle rienda suelta a sus celos. No importaba, en realidad podría pretender que su comportamiento se debía a que simplemente no toleraba y tal vez nunca toleraría al tipejo ese.
- ¿Acaso estas sordo? Por si no lo has entendido, Harry es mi novio y exijo verlo; no voy a permitir que un sucio engendro de mortífago como tú me lo impida…
McLaggen no pudo terminar su monólogo, de pronto se vio contra la reja de la casa de Potter y con la varita de Draco apuntando a su cuello.
- Repite lo que acabas de decir si te crees con suficiente suerte. Dame una razón, te lo ruego… Esta vez te perdono la vida, arremedo de auror. ¡Ah! sólo para aclarar, lo que yo haga o deje de hacer en casa de Potter y con él; sólo nos incumbe a Potter y por supuesto a mí.- Draco soltó el cuello de la túnica por donde tenía agarrado a McLaggen como si hubiera tocado algo peor que mierda y entró a la casa. No se percató lo extraño que resultaba que la reja y las protecciones de la casa lo dejaran pasar. Sin embargo, si se percató que McLaggen trataba de hacer lo mismo y escucho en seguida como la casa lo impedía, seguramente el imbécil seguiría ahí un rato más gritando estupideces.
- Me las vas a pagar Malfoy, te vas a arrepentir maldito, a mi no me vas a quitar a Harry…
Gritos con maldiciones, venganzas y saludos a todos los antepasados de Draco continuaron lloviendo hasta que se encontró de nuevo en el interior de la residencia Potter.
- Ding, si ese estúpido vuelve a tratar de entrar petrifícalo y envíalo a otro lado, haz lo que quieras pero que no moleste- le ordenó a Ding y subió las escaleras.
- Voy a estar en el cuarto del joven Potter, por si me necesitas terminó de recorrer el camino hasta la habitación de Potter.
Al entrar se arrodillo junto a la cama del moreno, tomó una de sus manos y enterró la cabeza en el colchón. Dejó que la realidad de su situación lo golpeara y pronto las lágrimas comenzaron a fluir; lloraba de desesperación, de tristeza, de impotencia, de decepción pero también lloraba porque a pesar de que así lo intentara no podía darse el lujo de hacer nada, no lo intentaría para no salir lastimado y porque aunque fuera la razón de menos peso, ya se lo había prometido así mismo.
Siguió llorando una hora más hasta que se le acabaron las lágrimas, notó que su cuerpo estaba adolorido por la incómoda posición y decidió salir a la terraza a esperar que fuera medianoche para realizar el último contra hechizo en el moreno, de ahí lo único que restaba sería la continua toma de pociones por los próximos tres días.
Draco ya se había hecho a la idea de que le quedaban poco más de once horas en la residencia Potter y en su sueño hecho realidad de vivir en la casa del pelinegro y dormir junto a él.
Transcurrieron las horas rápidamente mientras Draco rememoraba los días que había pasado con Potter antes de huir a Italia; tal vez eran los recuerdos que más valoraba, pues esos días solían pasarlos juntos desde muy temprano en la mañana hasta que la noche ya estaba entrada.
A veces salían por unos tragos, por un café, a volar en escoba por el cielo de Londres, armaban desafíos de quidditch en Hogsmeade, inclusive llegaron a manifestar un gusto por enfrentamientos mágicos; aunque en realidad la más especial de sus salidas fue la noche antes de que Draco partiera a Italia.
Potter lo había invitado a ir al cine, a lo cual había respondido -espero no tener que ayudarte a compensar todas tus carencias de la infancia, Potter- con su mejor sonrisa ladeada.
Tal vez no fue lo más espectacular que Draco jamás hubiera visto pero si había que ser honesto, la salida resultó bastante divertida, compraron un montón de porquerías a un muggle: refresco, palomitas y cosas que Draco jamás había probado. Dicho sea de paso que aunque los dulces muggles no te hacían levitar, ni croar, ni cambiar de color, tenía que reconocer que sabían bastante bien, en especial eso que Harry llamaba nachos. (*) La película que vieron, algo que Potter decía "terror", a Draco le pareció más bien un chiste.
Si bien es cierto que la película, de terror no tenía nada; los dos se habían divertido comparando a las criaturas reales con las que los muggles soñaban. Era gracioso ver a lo que los muggles temían, pero aún más gracioso era la manera en que las chicas muggles se abrazaban a sus novios, gritando y llorando de miedo. Al terminar el film Draco le preguntó a Potter por qué las muggles aceptaban ver una película que probablemente las dejaría con paranoia; a lo que el moreno respondió:
-Es un cliché, Draco. Mira te apuesto que solamente el 5% de todas las personas de verdad vieron y/o entendieron el film; los demás (dígase las parejitas) sólo vienen con el pretexto de abrazarse entre ellos.- Luego miró a Draco como si quisiera agregar algo que al parecer recapacitó porque enseguida le dijo- ¿Nos vamos? Mañana seguramente será un gran día y me gustaría estar descansado.
Draco nunca supo por qué el siguiente día fue especial, ya que amaneció en Italia y ahí comenzó una nueva vida…
Ya en Italia se enteró que el héroe se había casado dos días después de su partida, le había dolido tener que enterarse por medio del periódico, que Alexander había comprado, claro, ya sabía que eso iba a ocurrir tarde o temprano. El hecho era que se sentía como una burla para él, era prácticamente restregarle en la cara que Potter ni siquiera se había tomado la molestia de invitarlo, ¡bah! Que lo invitara era pedir mucho, que se lo mencionara si quiera. Probablemente pudo haber encontrado un momento adecuado para decírselo; algo como: - Hola Draco, bonito día ¿no? Sabes, mañana me caso ¿se te antoja un helado?-. O tal vez algo mejor pero a sabiendas de la falta de tacto de Potter, de menos había esperado algo parecido. Eso sumado a la enorme foto de la "feliz pareja" que, aunque ahora que lo pensaba Potter no se veía muy feliz; lo habían terminado de convencer: "había hecho lo mejor al mudarse lejos". Ese mismo día pero en otro periódico le habían dado a conocer a Draco a su peor enemigo, su mayor productor de pesadillas, llantos y borracheras: la foto del estúpido anillo que el auror lucía. Meses después aún lo veía entre sueños. Total que llegó a pensar que haberse quedado en Inglaterra sólo hubiera logrado su suicidio o depresión total.
Las fotos y toda la publicidad sobre la boda, aún en Italia, dieron como resultado un aislamiento total de parte de Draco sobre la vida de Potter, jamás volvió a leer nada que tuviera una foto, el nombre o una mención del chico-que-vivió.
El rubio aún recordaba la sorpresa que se había llevado el día del café, Potter le había explicado que lo de la comadrejilla con él no había funcionado debido a que ella siempre había estado enamorada de un ideal y no de él; que cuando sus días como esposo comenzaron ella esperaba fama, cenas lujosas, invitaciones a eventos sociales importantes, entrevistas y reconocimiento; no es que Potter no gozara de eso, es más bien que al Chico Dorado eso no le importaba. En fin la comadrejilla menor deseaba todo lo contrario a Potter. De acuerdo con Potter poco a poco su vida juntos había ido decayendo, los dos lo notaron desde un principio y fingieron que no pasaba nada, sin embargo, era, según Potter -intentar tapar el sol con un dedo-, otro de esos dichos muggles que Potter solía mencionar. El ambiente se había vuelto insoportable y antes de cumplir el tercer mes de casados, al llegar a casa el moreno se había encontrado con un espectáculo que, tal vez no le molestó mucho, de hecho ya lo sospechaba; pero no se esperaba en SU hogar y ni SU cama.
Al parecer todo había sido un alivio para él pues ya no tenía que buscar una excusa para disolver el contrato matrimonial. Acudió a la junta correspondiente y por tratarse de adulterio el contrato fue disuelto inmediatamente. Eso había sido un descanso para el pelinegro, pero sus problemas no se habían terminado así de fácil debido a que la mosca muerta de su ex esposa trató de hacerlo "recapacitar" y que volvieran a estar juntos, al recibir una negativa como respuesta recurrió a la única manera en que podía "vengarse" por haberla dejado tan mal parada públicamente frente a la sociedad mágica. Al parecer la comadrejilla se había sumido en una depresión total, con varios "intentos de suicidio fallidos". Consiguiendo como resultado que la familia Weasley le retirara su apoyo a Harry.
Potter tal vez era el chico más popular de Inglaterra, pero no el chico con más amigos; hasta donde Draco entendía gozaba de dos mejores amigos: la comadreja y la sabelotodo. Pero sin la comadreja sólo le quedaba la sabelotodo, que lo quería como a un hermano y a pesar de las peleas con su esposo había seguido apoyando a Potter. No era un gran consuelo pues su trabajo no le permitía mucho tiempo de descanso y por lo tanto no pasaba mucho tiempo con Potter. Fue ahí cuando se dio el segundo gran escándalo de la comunidad mágica: El Chico Dorado resultó ser homosexual.
La noticia había causado mucho revuelo, cerrando las puertas de los sueños de miles de enamoradas del chico-que-vivió y abriendo muchas otras a los chicos interesados en el Chico Dorado. A los ojos de todos resultó una gran controversia, que aunque sorprendente, fue bien aceptada por la comunidad mágica siendo está más tolerante en cuanto a preferencias sexuales se refiere; comparada claro con la muggle.
Esto terminó con la poca paciencia que Potter conservaba para ese entonces, de hecho Potter había dicho: - todos esos hijos de puta sabían donde vivía por el escándalo con Ginny, así que no me quedo de otra más que mudarme, si me quedaba tardarían poco en publicar una foto de mi follando con alguien… ¡ya estaba harto!-.
Por eso Potter decidió construir su propia casa lo más pronto posible. A ser sinceros cuando Potter dijo casa, Draco había pensado en una casa sencilla, no pensó que Potter tuviera en mente algo así. Por otro lado, su salida del clóset sólo había hecho que el distanciamiento con los Weasley se acentuará aún más, viéndose forzado a trabajar, follar con desconocidos muggles, platicar de vez en cuando con la sabelotodo y de ahí en fuera vivir encerrado en su casa o refugio como el mismo Potter denominaba a su casa.
Realmente la había pasado mal o eso pensaba Draco, por suerte como dicen los muggles y Potter: tiempo al tiempo. Las cosas fueron tomando su curso natural y la familia de la comadreja comenzó a entablar contacto con él poco a poco hasta que su relación con ellos volvió a la normalidad a excepción de la comadrejilla quien hasta la fecha no le dirige la palabra, pero ya esta casada con Dean Thomas. La prensa lo dejó en paz ya que desconocían el paradero de su residencia y cómo dijo Potter con una sonrisa -aún si supieran donde está, las protecciones no les dejarían pasar a menos que yo así lo quiera, es más hay personas (periodistas) que no pueden acercarse de ninguna manera a 2km a la redonda-.
Leyendo entre líneas Draco pudo entender que en cuanto a relaciones se refería Potter no llevaba las de ganar, desde su separación y salida del clóset había mantenido dos o tres relaciones, todas sin éxito que al terminar daban como resultado un aislamiento temporal del mundo, dígase "vacaciones" en el refugio del aludido, y cortos periodos de ausencia espiritual en el auror.
Ahora que lo pensaba, comparando, la vida que Draco había mantenido en Italia no difería mucho de la de Potter. Tal vez Draco no se había casado ni había construido una casa, en realidad, no porque no le hubiera gustado hacer el proyecto de la casa; si no por una simple razón: su estancia en Italia la había pasado en una de las propiedades Malfoy, su familia tenía muchas, pero su favorita siempre había sido la Mansión Malfoy Italiana; tal vez no era tan espaciosa como la de Londres, pero tenía algo que lo hacía sentir en paz y tranquilidad. Sin embargo, lo de las relaciones de sexo casual también habían formado parte de la agenda de Draco, incluyendo claro los cortos periodos de vacío, que al parecer el moreno también había sufrido.
Las relaciones casuales no eran del todo lo suyo; le agradaba saber que podía conquistar a cualquiera con una sonrisa; pero el vacío que sentía después… no era agradable.
Tal vez, el sentimiento de vacío que experimentaba tenía que ver con que Draco al llegar al clímax siempre decía su nombre… Harry. Tras eso, solía vestirse, regresar a su Mansión y sentirse peor que mierda. El resto del tiempo o lo pasaba trabajando en sus negocios (herencia de su padre), estudiando, haciendo largas guardias (dicho sea de paso, poco seguras) o en compañía de Alexander.
La amistad de Alexander resultó muy importante para el 'equilibrio' mental de Draco, ya que siempre estuvo ahí para evitar que Draco se deprimiera, para desaburrirlo; en pocas palabras 'siempre estuvo ahí cuando lo necesitó'. Tal vez no fue feliz por completo, es más ni siquiera estuvo cerca de estarlo; principalmente porque se sentía solo, extrañaba demasiado a su gente, a su país, pero sobre todo, y aunque supiera que era masoquista, extrañaba terriblemente a Potter; fue eso más que nada lo que lo decidió a regresar. Su regresó trajo consigo más sorpresas de las que esperaba, ya sabía que Potter se había casado pero no sabía que también se había divorciado, al menos no tan pronto (pasado el mes).
Ese fue el principio de una serie de cambios con los que no contaba; tampoco esperaba que Potter se declarara gay y aún menos esperaba enterarse que Potter resultaba con facilidad ser la persona más activa sexualmente de toda la comunidad mágica; y por Merlín, que no lograba entender como es que el protagonista de sus más húmedos sueños había terminado, con el antes homofóbico, y ahora el, con seguridad, más gilipollas gay del mundo entero, de novio.
Ciertamente su vuelta había superado las expectativas que él había calculado. Siguió pensando, recordando y reflexionando sobre los años que se ausentó, por una hora más. Entró a la pieza de Potter de nuevo cuando su híbrido(*) marcaba cinco para las doce.
Se colocó frente a la cama de Potter, se arremango, saco su varita del bolsillo de sus pantalones, y realizó la tercera y última parte del contrahechizo. Una luz blanca iluminó todo el cuerpo de Potter, la imagen resultaba irreal, sólo duro unos instantes; en los que su corazón palpito una vez de más. Luego el halo desapareció y Potter cambió de posición en la cama libre del maleficio que se lo había imposibilitado. Draco cerró la puerta de la terraza y las cortinas con un movimiento de varita. Apareció una silla que colocó cerca de la cama de Potter, se sentó en ella a velar el sueño del moreno; mientras realizaba un encantamiento que le despertaría a las 9.30; tiempo suficiente para prepararse antes de que Potter se despertara, pensaba en algo que su madre le había dicho hacía mucho, pero mucho tiempo… 'cuando velas el sueño de una persona y no te parece aburrido ni tedioso, si no por el contrario interesante y embriagante, puedes estar seguro de tu amor'. Con esas palabras atormentándolo y reconfortándolo al mismo tiempo, se durmió.
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Un vibrar en su mano lo despertó, era el encantamiento que había realizado la noche pasada para que su híbrido lo despertara. Se levantó y se estiró, no había dormido en una posición precisamente cómoda y ahora su cuello y espalda lo estaban pagando caro. Se acercó con cuidado a Potter, se veía tan tranquilo, tan en paz, era una lástima que su estancia en la casa Potter hubiese sido tan corta; bueno no lo podía alargar más y era mejor que comenzara a asimilarlo. Además, tenía que estar preparado para administrarle las pociones enseguida que el moreno despertara o podría empeorar su estado actual, podría, sin los cuidados necesarios, romperse algo o desgarrase algún músculo. En definitiva, tenía que estar preparado.
Salió de la recámara de Potter y bajó a la cocina donde, al parecer, Ding había logrado instalarse en la alacena de abajo del lavabo.
La pequeña criatura lo saludó y le preguntó que deseaba desayunar, a esto Draco respondió que panqueques y café, luego le pidió que preparara una dosis de cada una de las pociones que habían llevado con ellos y el desayuno del joven Potter que consistía en jugo, fruta picada y unos deliciosas waffles con pocion de nutrientes. Le informó que tomaría una ducha, se cambiaría de ropa y hasta después tomaría el desayuno.
- No te apresures Ding, el desayuno será en la terraza de la habitación del joven Potter; a las once en punto-.
Draco subió las escaleras, entró a su cuarto, tomó un conjunto de ropa casual y cómoda; se dirigió al baño de Potter (de nuevo), abrió los grifos que le llamaron la atención y esperó a que la temperatura del agua fuera perfecta para meterse a bañar.
Una hora y cuarto después salía del baño perfectamente vestido y arreglado. Tenía justo media hora antes de que Potter despertara; tenía que tener todo listo para desayunar y luego marcharse, era extraño pensar que dentro de media hora tendría que asumir de nuevo su papel de Malfoy; a veces deseaba ser sólo Draco, frente a Harry; y todo por su estúpida promesa. Aunque algo dentro de él le decía que se comportaba así, mas que nada, por miedo al rechazo y no por romper su promesa auto impuesta.
Bajó a al cocina a ver como iba Ding con el desayuno y a decirle que apenas terminara de servirles el desayuno a la hora marcada, recogiera la ropa que Draco ya había usado y la llevara a Malfoy Mannor, para que los elfos encargados de eso la lavarán y la llevarán de nuevo a su clóset.
Draco subió una vez más las escaleras rumbo a la pieza de Potter, mientras pensaba que lo elfos bien podrían quemar la ropa y Draco no se enteraría, ya que el nunca repetía atuendos. Ya en la habitación de Potter, acercó la silla que había aparecido, blanca completamente para que combinara con la habitación, a la cabecera del lado en que el moreno de recostaba, para que lo viera apenas estuviese despierto; dado que se encontraría muy débil sería fácil darle a beber las pociones y luego llevarlo a desayunar; seguro que le apetecería algo de aire freso después de estar tanto tiempo en cama.
Afuera de la habitación, en la terraza, Ding estaba terminando de servir el desayuno; había aparecido una mesa, dos sillas, mantel y cubiertos; servido todo. Un florero de cristal con tres rosas blancas le otorgaba un toque de elegancia a la mesa, que en armonía con la estancia, era blanca, desde los manteles hasta los cubiertos. Por excepción de la comida, claro.
Tras finalizar esta tarea, se apareció dentro de la habitación, a un lado de Draco, le entregó las ampolletas con las pociones y se retiró. Draco se recostó en la silla esperando el despertar del moreno mientras observaba las ampolletas, una azul y otra rosa claro. La rosa claro, una poción reconstituyente que debía ser la primera en ser administrada y luego la azul, poción regeneradora de músculos.
Un movimiento lo distrajo de su contemplación a las pociones; Potter empezaba a despertar, de verdad que lo odiaba, pero su miedo [al rechazo], le obligó a poner esa máscara de fría aristocracia y pura hipocresía; y esperar a que el moreno abriera los ojos.
Unos preciosos orbes verdes comenzaban a entreverse entre los párpados del auror más reconocido del Reino Unido... Harry Potter, la razón de su huida y regreso había despertado...
Aclaraciones:
(*)Ya va, ya va, ya se que es poco probable que a Draco le gustasen los nachos. Sí, se que es una persona de dulces más finos: bombones, chocolate, etc. Pero que puedo decir, yo AMO los nachos; y pues tenía que proyectarme aunque sea un poquitín en mi personaje favorito.
(*)Soy rara. Jajaja, no, bueno sí pero no importa. Sin embargo, es híbrido porque antes era muggle pero fue modificado para que sirviera entre tanta magia y pudiera usarlo a su antojo. Genial ¿no? ¿Quién quiere un reloj mágico? Después les platicaré otras de las funciones mágico-muggles que tiene.
(N/A):
LO SIENTO! LO JURO! No sabía que mi carrera iba a ser tan absorbente! *o* En verdad disculpen la tardanza! Pero es que ni en días festivos hay tiempo, uff! Entre el trabajo y la universidad me van a acabar de matar! Pero les prometo que INTENTARÉ subir el cap. 6 antes del 15 de diciembre. Pero si no es posible, les juro y les prometo que a partir del 20 de diciembre y hasta el 6 de enero (vacaciones laborales y escolares para mí) no me voy a despegar de la compu para adelantar este fic. Y como bonus extra voy a subir especiales (algunos relacionados con este fic [con y sin spoilers del fic], y otros que no tengan nada que ver con el fic) de navidad, noche buena, año nuevo y (aún no sé si también éste) de día de reyes, ya lo verán; se les va a olvidar que llevo casi un año con esto (jiji)
Agradecimientos especiales a: TODOS LOS QUE SIGUEN EL FIC! Me manden o no reviews! (Pero por fa intenten dejarme reviews, aunque no tengan cuenta de ff . net es que no saben lo muchísimo que me motiva :D)
De veras que un texto no me alcanza para agradecerles el que sigan este mi primer fic, los quiero mucho! Muchas gracias o Gracias... Totales! (XD)
Dudas? Sugerencias? Comentarios? Sentimientos encontrados? Sueños no realizados? XD todo por review y será respondido…Muchas Gracias! (again)
Nos leemos pronto... espero...
Atte: Joahnpotter (a la 1.39 am... cambio y fuera!)
